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Amígdala, miedo y relaciones sociales

 

BELÉN DIEGO | GM LOGROÑO

Un área cerebral relacionada con el aprendizaje emocional y el temor tiene menor tamaño en las personas que padecen autismo. Es la hipótesis que confirma un trabajo respaldado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos. Se ha publicado en la revista Archives of General Psychiatry, revista oficial de la Asociación Médica Americana.

Adolescentes y adultos jóvenes con dificultades graves para relacionarse son los protagonistas de este estudio. Los investigadores han descubierto una diferencia significativa en sus amígdalas cerebrales, que son más pequeñas que las de la población sana "probablemente por efecto del estrés crónico que produce el miedo social en la infancia". De los 54 participantes en el estudio, todos ellos varones, 23 padecían autismo y cinco síndrome de Asperger (una enfermedad recientemente diferenciada del autismo, que no afecta al aspecto, ni la inteligencia, pero supone serios problemas para relacionarse con otras personas y en ocasiones provoca comportamientos inadecuados en los pacientes).

Para medir el tamaño de la amígdala se emplearon resonancias magnéticas. También se pidió a los participantes que completaran tareas relacionadas con la interacción social, tales como seguimiento ocular y reconocimiento de expresiones faciales de emociones.

Los varones con autismo y amígdala de menor tamaño fueron también los que más tardaron en distinguir las expresiones faciales neutras de otras que transmitían tristeza, enfado o alegría, y dieron muestras de menor fijación en la región ocular de las personas con las que se estaban relacionando en cada momento.

Los mismos individuos habían experimentado mayores dificultades en sus relaciones con los demás durante la infancia.

Por otra parte, los científicos de la Universidad de Wisconsin observaron que existía una relación entre el volumen de la amígdala a lo largo del tiempo y la gravedad de los síntomas sociales.

El director del trabajo, Richard Davidson, afirma que los hallazgos apuntan a un modelo de autismo en el cual la primera reacción del cerebro al estrés que provoca el miedo a la gente es la hiperactividad, causa a su vez de muerte celular y reducción del tamaño del órgano. De hecho, lo niños con dificultades sociales más leves deberían también experimentar una reducción más lenta del volumen de la amígdala.

 

Fuente:

http://asperger.es/

Fuente vídeo:

http://www.youtube.com/watch?v=vZUwOVpYZAo