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Empatía. Pero… ¿vosotros me entendéis de verdad?

 

imageQue duro darnos cuenta de que nuestros hijos no nos hacen caso cuando les pedimos que hagan algo, y vemos que de forma repetida no lo hacen.

Que desalentador recibir las notas del colegio y ver siempre los mismos comentarios: no atiende en clase, se distrae fácilmente, no ha entregado sus trabajos terminados…

¿Qué podemos hacer? Por lo pronto, calmarnos y resistir la tentación de entablar una guerra que vamos a perder sin entender cómo. Nosotros somos los adultos y ellos son nuestros hijos con TDAH, a quienes nos toca acompañar en su desarrollo.

Me gustaría hablaros de la empatía, porque en mi opinión es necesario prácticarla a marchas forzadas para no incidir negativamente en la auto-estima y la motivación de nuestros niños. Esta es una faceta de la Inteligencia Emocional con la cual hemos de familiarizarnos cuanto antes.

La empatía es, según la RAE, la ‘participación afectiva, y por lo común emotiva, de un sujeto en una realidad ajena’. En términos de Liderazgo, la empatía es la capacidad de ponerse en los zapatos de otro y de ver el mundo a través de sus ojos.

¿Para que necesita un líder ser empático con sus equipos? Para varias cosas, pero en nuestro caso, yo diría que para dos asuntos muy importantes. El primero para saber reconocer al otro como un ser distinto a mí, con sus fallos y sus cualidades (y no caer en la tentación de pensar ‘es mi hijo, sé cómo es’). El segundo, porque está demostrado que un líder empático consigue y mantiene la motivación individual y colectiva.Un individuo evolucionará mucho mejor si se siente comprendido, alentado, respetado.

¿Y como puedo ser empático con un TDAH? Porque, la verdad, a primera vista, es complicado saber por donde empezar. Estoy de acuerdo con Jesús Bernal, terapeuta familiar que nos dió una charla a padres y profesores hace unas semanas, cuando decía que la situación sería muy distinta si los niños con TDAH estuviesen en una silla de ruedas. Parece evidente que un profesor de gimnasia no se atrevería a pedir, que digo, a exigir, la ejecución de determinadas pruebas, cuando, delante de sus ojos, su sentido común le dice que no tiene sentido.

Y es que resulta que el TDAH NO SE VE. No señor, el TDAH NO SE VE. Se ven comportamientos que según nuestra estructura mental juzgaremos como inadecuados, cansinos, insoportables, hirientes y los asociaremos, básicamente, a una mala educación.Vaya, que fácil es juzgar! ¿y no podría ser otra cosa?

No vemos el cerebro de un TDAH por dentro, pero los avances tecnológicos hacen visible que está afectado neurológicamente. Padres y educadores tenemos que adaptarnos.

Tener empatía significa que uno se ha entrenado para entender cómo los otros perciben las situaciones. Si una persona no tiene empatía, es muy probable que malinterprete lo que está ocurriendo en una situación determinada y no comprenda las intenciones de los otros.

Es muy fácil ser empático con una persona con las mismas ideas que uno mismo, con los niños que obedecen a lo que les decimos, con los estudiantes que cumplen nuestras expectativas. Es mucho más complicado cuando estamos preocupados, enfadados, decepcionados o frustrados. Estos sentimientos negativos serán un obstáculo a la hora de de ver el mundo con los ojos de otra persona, aún más con una persona querida.

Sé de profesores que tan tranquilamente le dicen al alumno: ‘Mira, no tengo otra forma de evaluarte que las notas, asi que te pido que te esfuerces, estudies, y apruebes’. Y este piensa: ‘Vale, yo me esfuerzo, estudio más, pero no apruebo, porque resulta que no me leo los exámenes hasta el final, y no termino los ejercicios, que contesto rápido porque no soporto la angustia que me produce saber que de todos modos voy a suspender, que mi atención se desvía con cualquier ruido o movimiento….’

Tenemos que observarnos a nosotros mismos y ver qué es lo que está provocando nuestro enfado o nuestra decepción, y cómo podemos dirgirnos a nuestros TDAH’s de tal forma que nos escuchen (y nos hablen) aún cuando nos sentimos muy frustrados. Prácticar y demostrar empatía con un TDAH puede ayudarle mucho en sus habilidades sociales con otros niños, con los profesores, con los padres.

Considero que en esos intensos momentos de frustración, no nos damos cuenta de que hemos perdido algo esencial para los líderes. Hemos perdido la perspectiva, hemos perdido la visión. No podemos frustrarnos en perder las pequeñas batallas, porque, señores, sabemos que estamos envueltos en una situación a largo plazo.

Tenemos que comprender cuales son las dificultades a las que se enfrentan nuestros hijos. Para empezar, para ellos el ambiente académico es muy aburrido, la exigencia muy alta. Ellos tienen dificultades de atención, conducta y aprendizaje y entran en un sistema académico donde las expectativas no van acordes con su realidad. Observemos su realidad:

- identifiquemos su dificultad, por la intensidad o frecuencia de su conducta

- reconozcamos su sentimiento: detrás de su apatía o resistencia, suele haber temor

- mostremos interés por conocer lo que sienten y lo que piensan, para promover la confianza y para ejercitar la verbalización de sus emociones

- tengamos una comunicación asertiva: hablemos con ellos de forma positiva, abiertos a escucharlos sin criticarlos ni juzgarlos

- no variemos nuestro objetivo, pero cambiemos de táctica: busquemos alternativas con ellos de forma que se sientan apoyados

- comprometámosles en el proceso, dejándoles ver nuestra posición, buscando empatía hacia nosotros

Y dejo para el final, lo que para mí personalmente es primordial. Estemos PRESENTES para ellos. Presentes y disponibles. ¿Qué puede haber más real, más reconfortante, que una sonrisa o que un abrazo cuando más lo necesitamos?

 

 

 

Fuente:

http://florpedrola.wordpress.com/