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¿Por qué algunos niños no aprenden como los demás?

 

Los factores emocionales que causan dificultades de aprendizaje están infradiagnosticados

¿Por qué algunos niños no aprenden como los demás?

Belen Diaz

Los datos sobre la educación en España son desalentadores en muchos casos. Según el estudio anual «Educación para Todos» de la Unesco, uno de cada tres jóvenes españoles de entre 15 y 24 años dejaron sus estudios antes de acabar la enseñanza secundaria, frente a la media europea, que habla de uno de cada cinco y el informe Pisa apunta que hay una tasa de 36% de repetidores. Ante esta realidad, Begoña Ereño, psiquiatra del Instituto Burmuin se ha planteado la pregunta ¿Por qué hay niños que no aprenden al mismo ritmo que otros?

«Las causas por las que no consiguen aprender al mismo ritmo que la mayoría pueden ser muy dispares. Hay distintas etiologías, desde las emocionales –depresión, ansiedad, miedos y fobias, y trastornos del sueño, relacionales o de alimentación entre otros–, hasta las neurológicas (TDAH, dislexia, discalculia –problemas en el aprendizaje de las matemáticas– o trastornos del desarrollo), pasando por alteraciones de la conducta», señala Ereño en una nota de prensa.

La especialista considera que actualmente hay muchos factores emocionales que causan dificultades de aprendizaje y que estas están «infradiagnosticadas». «Un ejemplo es la depresión, que en el niño se manifiesta con unas características diferentes al adulto. En el niño aparecen somatizaciones a nivel digestivo (dolor de tripa), alteraciones del sueño, aislamiento social o cambios de conducta con agresividad sobre las que hay que prestar una especial atención».

Relata que hay otras causas como el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) que engloban otras problemáticas de atención que no se corresponden con esta patología y avisa que cerca de un 5% de los casos está sobrediagnosticado, es decir, que en realidad no corresponden TDAH.

¿Cuándo pedir ayuda?

Begoña Ereño señala que es importante valorar al niño, a su entorno familiar y escolar, en conjunto. El papel de la familia en esta valoración es muy importante, ya que deberían ser más capaces de identificar los síntomas.

Pero ¿Cuándo se debe pedir ayuda? «Sin que exista un patrón determinado, cuando su aprendizaje no siga el curso de lo esperable para su edad y cuando se observen cambios en las actitudes y el comportamiento del niño, tanto por parte de los padres como del profesorado», relata la experta.

Ereño destaca que en los últimos años la evaluación de estos problemas ha mejorado ya que existen pruebas como la neuroimagen, neuropsicológicas y psicopedagógicas, que permiten obtener «una cartografía cerebral» y recomienda que los niños sean tratados por un equipo multidisciplinar con varios tipos de especialistas.

Tratamiento

Integral: Se debe incluir el tratamiento médico, el psicológico y psicopedagógico. También deben participar personas que estén en el entorno normal de los chicos, como la familia o personas del centro educativo.

Hábitos:, El tratamiento debe abordar los hábitos higiénicos, dietéticos y tóxicos (sueño, horarios, alimentación…) para favorecer el «desarrollo de la persona afectada».

Terapia psicológica: Esta terapia con niños y adolescentes tiene por objetivo bajar los niveles de ansiedad y mejorar su autoestima.

 

Fuente:

http://www.abc.es/