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DECIR NO A LA MEDICACIÓN

 

¿Quién no se ha planteado la cuestión de medicar o no a su hijo con Metilfenidato?

Cualquiera en su sano juicio antes de medicarse o dar un fármaco a su hijo, se hace la misma pregunta ¿estaré obrando bien? ¿será bueno para mi hijo? ¿Qué efectos secundarios pueden sucederle? Y muchas más preguntas que por mucho que nos respondan siempre te queda la duda si lo que estás a punto de hacer es lo correcto.

Cuando visitas al médico por un resfriado o cualquier otra enfermedad, estas cuestiones no nos producen tantas dudas y yo me pregunto ¿Por qué? ¿Alguien ha leído alguna vez el papelito que debe venir dentro de la cajita diciendo las contraindicaciones, peligros y efectos secundarios de un jarabe para la tos, para la infección de garganta, o cualquier otra enfermedad?

Hagamos una prueba:

Yo les pondré una copia de estos detalles de un fármaco cualquiera y ustedes me dirán si no da pánico tomarse estas pastillitas; vayamos con el ejemplo:

Advertencias y precauciones

Ingestión habitual de alcohol (riesgo de hemorragia gástrica), deficiencia de G6PD, urticaria, rinitis, HTA, ancianos, I.H. leve o moderada. No tomar antes (1 sem) o después de extracción dental o cirugía, ni en caso de gota, metrorragias o menorragias. Riesgo de hemorragia, ulceración y perforación del tramo digestivo alto. Evitar asociar a fármacos que aumentan riesgo de hemorragia. No usar sistemáticamente como preventivo de molestias de vacunación. Evitar uso concomitante con heparina, especialmente si hay trombocitopenia. Usar la dosis menor efectiva. Si se mantiene: el dolor >5 días, la fiebre >3 días, empeoran o aparecen otros síntomas, evaluar situación clínica.

Insuficiencia hepática

Contraindicado en I.H. grave. Precaución en I.H. leve o moderada

Insuficiencia renal

Contraindicado en I.R. grave.

Interacciones

Aumenta riesgo de úlceras y hemorragias gastrointestinales con: otros AINE, corticoides; no asociar. Efecto sobre la agregación plaquetaria inhibido por ibuprofeno. Aumenta riesgo de hemorragias con: ISRS, anticoagulantes orales (heparina, warfarina), trombolíticos, antiagregantes plaquetarios, alcohol. Riesgo de fallo renal agudo con: diuréticos, IECA. Reduce efecto de: IECA, ARA II, antihipertensivos ß-bloqueantes, interferón alfa, uricosúricos (probenecib, sulfinpirazona). Niveles plasmáticos aumentados con uricosúricos. Aumenta efecto de: insulina, sulfonilureas. Aumenta su toxicidad con: cimetidina, ranitidina, zidovudina. Aumenta nefrotoxicidad de: ciclosporina. Aumenta ototoxicidad de: vancomicina. Aumenta niveles plasmáticos de: litio, digoxina, barbitúricos, zidovudina, ác. valproico, fenitoína, metotrexato (no asociar con metotrexato a altas dosis; a dosis bajas monitorizar hemograma y función renal). Excreción renal aumentada por antiácidos. Lab: en sangre: aumento de glucosa, paracetamol y proteínas totales; reducción de ALT, albúmina, fosfatasa alcalina, colesterol, CPK, LDH y proteínas totales. En orina: reducción de ác. 5-hidroxi-indolacético, ác. 4-hidroxi-3-metoxi-mandélico, estrógenos totales y glucosa.

Embarazo

Cat. D. Riesgo de abortos y malformaciones cardiacas y gastrosquisis. 1º y 2º trimestre usar en caso estricto a dosis baja. Contraindicado en el 3 er trimestre por contribuir a sangrado maternal y neonatal y al cierre prematuro del ductus arterial.

Lactancia

Se excreta a través de la leche materna, por lo que no se recomienda su utilización durante el período de lactancia debido al riesgo de que se produzcan en el niño efectos adversos.

Reacciones adversas

Véase Advertencias y precauciones Además: hipoprotrombinemia, rinitis, espasmo bronquial paroxístico, disnea, hemorragia gastrointestinal, dolor abdominal, náuseas, dispepsia, vómitos, úlcera gástrica/duodenal, urticaria, erupción, angioedema. Interrumpir tto. si aparece sordera, tinnitus o mareos.

A poco que leas dos líneas cualquiera se lo piensa dos veces antes de tomar este medicamento.

Si yo se lo tuviese que dar a mi hijo me lo pensaría durante mucho rato. En países como Francia, la venta de este fármaco sin receta está prohibida y no sin razones. En mi país en cambio, este producto se puede comprar por cajas como el tabaco sin que te pongan ningún impedimento en la farmacia. ¿Curioso no? ¿Quieren saber de que fármaco estamos hablando?

De la ASPIRINA. Este producto que a tantos de nosotros nos ha quitado mas de un mal de cabeza ha hecho estragos en otras personas incluso causando la muerte a mas de uno.

¿Por qué entonces si nuestro hijo se levanta con algo de fiebre no tenemos ningún reparo en ir al botiquín y administrarle una Aspirina? ¿Saben que esa fiebre puede estar causada por alguna enfermedad y que esa inocente aspirina puede acabar con la vida de la persona a quien se la está dando? ¿Creen que exsajero?

Les recomiendo leer el texto del siguiente enlace: http://www.mipediatra.com/infantil/aspirina.htm

¿Qué? ¿Sorprendidos? Ahora tendremos que volver a empezar y cuestionarnos otras cosas. Si el metilfenidato se lo ha pautado a mi hijo un doctor y yo sigo a conciencia las instrucciones y advertencias de este ¿Qué puede pasar? Pues lo más probable que pase es que en el mejor de los casos su hijo sienta una mejoría y que pronto él mismo le de las gracias por haberle sacado del laberinto en el que se convierte el cerebro de un niño con TDAH. Otra posibilidad es que la pauta no tenga el efecto esperado y tengamos que cambiar de fármaco, o de dosis o incluso abandonar la medicación por no resultar lo provechosa que se esperaba.

En el peor de los casos, nuestro hijo tendrá alguno de los síntomas de los que nos advierte tanto el famoso papelito como el doctor y tendrá que actuarse según convenga además de retirar el fármaco por completo.

Creen ustedes que un doctor al que tanto esfuerzo le ha costado sacar su provechosa carrera, que además puede que tenga una consulta privada, que en algún caso es además un médico reconocido por sus investigaciones en pro de la salud, ¿Se va a jugar todo a una carta por darles Metilfenidato a sus hijos?

Seamos sensatos; los fármacos tienen sus riesgos, todos, absolutamente todos los tienen pero deberemos valorar si queremos darle al cuerpo la posibilidad de recuperarse o bien preferimos dejar que el dolor o la enfermedad nos consuma.

Padezco TDAH, en mi caso no puedo medicarme por haber sufrido un infarto y les prometo que lo he pasado tan mal a lo largo de mi vida por culpa del TDAH que si un doctor me dijera que bebiendo lejía me curaba, me bebería una botella entera cada mañana. Muchos de ustedes saben lo mal que lo pasan sus hijos y muchos de ustedes lo saben por sufrirlo en propias carnes. ¿Quién puede decirles a ustedes que lo que sufren es una alucinación, que no existe? Cuando alguien dice que estamos drogando a nuestros hijos por el hecho de suministrarles Metilfenidato y que nuestros hijos son así porque son traviesos, porque son niños, porque los hemos mal criado, porque no les hemos sabido dar el tiempo y el amor que el niño necesita porque son vagos, gamberros…. La diferencia entre un niño que reúne estas cualidades y padece TDAH y otro con las mismas características sin TDAH es que si les preguntas que te gustaría ser cuando acabes la escuela, uno contestará de forma insulsa, con ademanes y gestos de aburrimiento y el otro te ofrecerá un abanico de posibilidades, ¿adivinan cual, el que tiene TDAH o el que no lo tiene?

Hacer un ejercicio de reflexión antes de administrar un medicamento a nuestros hijos es completamente lícito, pero no debe impedir que pongamos a su alcance la posibilidad de triunfar en nuestra sociedad. Muchos de nuestros hijos están apuntados a la cola del fracaso social por padecer un trastorno que no se ve; razón por la cual algunos científicos y doctores nos acusan de drogar a nuestros hijos basándose en que no hay evidencia científica para demostrar que existe el TDAH y yo me pregunto: ¿Qué base científica asegura que Dios existe para que se la Plaza del Vaticano se llene hasta la bandera de feligreses que creen en él con tanta devoción? ¿Cuántas de estas personas que niegan el TDAH con esos argumentos son creyentes?

En fin, si tienen que hacerse la pregunta de medicar o no a su hijo, hágansela, pero no piensen por ello que lo que están haciendo es drogarlo sino abriendo una puerta a la esperanza.

Si la decisión es no medicarlo que sepan que es una decisión muy respetable y que probablemente estén en un acierto, pero en cualquier caso, nunca, nunca, piensen que dar medicinas a un paciente es el delito de drogarlos.

Fuente:

http://www.tdahvalles.org/decir-no-a-la-medicacion/