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Profesores, ¿tontos o listos?

(Del excelente blog de Gloria López)

burroeducadorLa semana pasada en el colegio, una profesora de mi hija hacía un comentario en voz alta. Decía que se había reunido con sus antiguos compañeros de estudios y que pudo comprobar cómo “los tontos y los listos, de una forma u otra, siempre habían salido adelante, sin necesidad de tanto médico ni tanta tontería como la que, ahora, demandan los TDAH”…

No voy a comentar esta opinión a la que, por desgracia, estamos más que acostumbrados. Pero, yo sentiría un poco de vergüenza al demostrar un trasfondo tan deshumanizado, ignorante y superficial como el que deja ver esta maestra. Sobre todo, tratándose de una profesora de la rama de Ciencias. ¿Es tan difícil de aceptar que se trata de un problema neurológico?

Un rato más tarde, esta misma profesora se quejaba del dolor de cabeza que tenía. ¡Pues seguro que se lo estaba inventando!, (como hace mi hija con su TDAH) porque ni mi hija ni ningún otro alumno podían ver su dolor de cabeza… ¿Por qué es más real su cefalea que el trastorno de mi hija?

Perdonadme que me explaye, pero me hierve la sangre cuando veo la ligereza y ausencia de consideración de personas “cultas”, “con mentes abiertas”, cuyo objetivo es la “inclusión” de todas las personas en la sociedad, con independencia de la capacidad intelectual o física que tengan. Y se supone que la educación de nuestros hijos está en manos de algunos “docentes” como ella.

Me pregunto en qué grupo meterá esta “educadora”, por ejemplo, a los niños invidentes: ¿En el de los listos o en el de los tontos? ¿Y a los que tienen dificultades auditivas?

Por suerte, aunque poco a poco, cada vez es menor el número de personas dedicadas a la educación con esta mentalidad tan exclusiva, dispuestos a enseñar sólo a los que "dan la talla".

El desprestigio que tienen los diagnósticos da a entender que el TDAH es un cajón de sastre donde cabe todo. Sin embargo, opino que si un alumno no consigue alcanzar los objetivos educativos “todos tenemos un problema”. No sólo los padres, sino, también, los profesores, porque estos, entonces, no están consiguiendo el objetivo último de su profesión: Transmitir el conocimiento a sus alumnos… Y, si no alcanzan los objetivos… ¿Qué son los profesores?, ¿Tontos o listos?

Hay que asumir que lo bueno del uso de estrategias metodológicas en el aula es que, aun cuando el diagnóstico fuera erróneo, tampoco perjudicaría al alumno, incentivando su autoestima y aprendizaje. Luego, ¿qué se pierde al aplicarlas?

Hace poco, asistí a una conferencia del Dr. Bauermeister, especialista en TDAH. Le preguntaban qué ocurría si se le aplicaban los tratamientos para TDAH a un niño con un diagnóstico erróneo. Su respuesta fue: “Ante la duda, saluda…”

Para terminar, me gustaría añadir que mi hija no es tonta: “Sólo es diferente”.

 

Fuente:

http://mistdahfavoritas.blogspot.com.es/