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Carta de un niño con TDAH y TND

 

Me llamo Jorge, tengo 18 años y estoy diagnosticado de TDAH y trastorno negativista desafiante. Soy muy sensible, cariñoso y de buenos sentimientos, pero… no lo aparento.

Mi actitud desafiante, por naturaleza, enmascara mis valores positivos, mis virtudes, y además, mi trastorno por déficit de atención me hace parecer torpe, gandul y desmotivado. Ambos problemas juntos, causan un concepto negativo hacia mi persona, encasillándome en un perfil, lejos de la realidad. Y es entonces, cuando empieza mi calvario, mi lucha desenfrenada, para hacer comprender a mi entorno, sobre todo, a mis profesores, que no soy culpable, sino víctima de una discapacidad invisible, y que necesito ayuda, tolerancia y paciencia.

Acabo de terminar 2º de bachillerato, el peor año de mi vida, pues han sido muchísimos los días que he derramado lágrimas por la incomprensión y la intolerancia tan grande a la que he estado sometido. Algunos de mis profesores no me han querido, parece que me hayan odiado y han emprendido contra mí, una situación insostenible de desafío, se han puesto a mi altura, y evidentemente, ellos han ganado.

He suspendido 2 asignaturas para septiembre, y puedo asegurar que he suspendido por ser TDAH. La orientadora se ha empeñado desde el comienzo del curso en NO reconocer ni aceptar mi trastorno por no pertenecer a la Seguridad Social, haciendo caso omiso a los

informes que mi madre presentaba de Muface, que es como nuestra Seguridad Social. La orientadora les dijo a todos los profesores que no tuviesen en cuenta mi problema y que me tratasen como a todos los demás. Me decían que para tener los privilegios de un TDAH debía presentar el informe reglamentario de la Seguridad Social. Me han arrancado los exámenes de las manos sin haberlos terminado, a pesar de rogarles que me los dejaran un poco más; he perdido los apuntes y no me los han vuelto a dar; no se han preocupado de

reflejar las fechas de los exámenes en mi agenda, que para mí, es como mi cerebro sin trastorno, y me he presentado a dichos exámenes sin saber que los tenía; y un sinfín de situaciones que han hecho que hoy tenga el pensamiento de que en esta sociedad, parecen no caber los imperfectos.

Lo siento, siento ser así, pero no lo puedo evitar. Ahora, después de todo un año de sufrimientos y tras ser reclamadas estas dos asignaturas, la Dirección Territorial reconoce mis trastornos con los mismos informes que tengo de Muface. Ahora, que ya me han

suspendido, ahora, SÍ reconocen que soy TDAH.

Y yo me pregunto: ¿Por qué la orientadora no aceptó mi diagnóstico al principio del curso para que los profesores pudiesen darme las pautas personalizadas que me hubiesen  ayudado a aprobar?, ¿por ineptitud… por desconocimiento…o porque no tenía predisposición a ayudarme?

Y desde aquí, quiero aprovechar y dar las gracias a D. Ceferino Artiles, la única persona, fuera de mi entorno familiar, que me ha escuchado y me ha comprendido. Y a la asociación, la cual ha ayudado a mis padres a sentirse comprendidos.

EDUCAR ES SEMBRAR. PERO CUANDO SE TRABAJA CON NIÑOS - TDAH- SE TIENE LA IMPRESIÓN DE QUE LA SEMILLA VA A TENER DIFICULTAD PARA AGARRAR Y CRECER. SIN EMBARGO, CRECE, FLORECE Y DA FRUTO. SOLO HACE FALTA PACIENCIA, TRANQUILIDAD, CONFIANZA Y ESTRATEGIA Y PAUTAS -”GRACIAS A MIS PADRES Y A TODA LA COMUNIDAD EDUCATIVA QUE QUIEREN AYUDARNOS A CRECER”

Gracias, de corazón. (NIÑO DE TDAH – GC *asociacion@tdahgc.org.es *)

Fuente:

http://tdahgc.org.es/