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TDAH: Cuando el miedo al rechazo es mayor de lo que parece

 

Calah Alexander

Disforia 

La disforia asociada al  rechazo es un aspecto del TDAH que se está explorando y tratando de nuevas formas

 

He tenido problemas con el   trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) durante gran parte de mi vida, así que siempre me intereso por las nuevas investigaciones relacionadas. En un artículo reciente de ADDitude se explica una reacción emocional denominada ‘disforia asociada al rechazo’ que es particular de los que tienen TDAH:

La disforia asociada al rechazo (RSD) es una sensibilidad emocional y un dolor emocional extremos motivados por la percepción –no necesariamente la realidad– de una persona de que ha sufrido rechazo, burla o críticas por parte de personas importantes en su vida. La RSD también puede ser fruto de un sentimiento de fracaso o de insuficiencia, de incapacidad para cumplir con las propias exigencias o las expectativas de otros.

Sin duda, a estas alturas todos estamos familiarizados con el término ‘disforia’, pero me sorprendió descubrir que ni siquiera sabía lo que significaba. Pensaba que significaba ‘confusión’ o algo parecido (literalmente me suena a griego)… pero en realidad significa ‘difícil de soportar’.

Contrariamente a lo que los niños con TDAH escuchan habitualmente, no son débiles o tímidos, sino que su respuesta emocional es desproporcionadamente mayor a la que sienten otros y el dolor emocional es, como consecuencia, más intenso.

El doctor William Dodson es un experto en TDAH y ha escrito extensamente sobre los efectos emocionales del TDAH. Explica que este dolor emocional puede tomar dos direcciones: interna o externa.

Los niños (y adultos) que logran contener el dolor y volverlo hacia adentro pueden desencadenar episodios depresivos intensos. El doctor Dodson señala que “el cambio repentino de sentirse perfectamente bien a sentirse deprimido es un resultado de la RSD y a menudo se diagnostica erróneamente como un trastorno bipolar de ciclo rápido”. Esto también podría explicar por qué los individuos con TDAH también sufren de trastorno límite de la personalidad (caracterizado por reacciones emocionales extremas e inestables) en un mayor porcentaje que la población general.

Cuando se externaliza la respuesta emocional, toma el aspecto de la furia. Y no es precisamente una voz más alta de lo normal, sino de furia colérica absoluta aplastante estilo Hulk, golpeando paredes e hinchando venas. El doctor Dodson asegura incluso que el 50% de las personas que van a terapia para el control de la ira por mandato de un tribunal han sido diagnosticadas previamente de TDAH.

Las personas que padecen esto se enfrentan a las reacciones emocionales extremas de dos formas: o tratan de agradar a todo el mundo o renuncian a intentar agradar a nadie. Obviamente, ambos mecanismos de superación son perjudiciales y potencialmente paralizantes: no hay manera posible de agradar a todo el mundo al mismo tiempo, y además, el intentarlo puede crear un sentimiento tan grande de fracaso que la renuncia es inevitable.

Hay unos pocos individuos con TDAH que se adaptan a su excesiva sensibilidad al rechazo siendo personas muy perfeccionistas, destacadas o adictas al trabajo. Pero los éxitos e incluso la excelencia no eliminan la RSD ni el torbellino interno que genera.

El doctor Dobson declara que la disforia asociada al rechazo es una parte integral del TDAH: casi el 100% de los individuos con TDAH la experimentan. También explica que las emociones son tan intensas y abrumadoras que la psicoterapia no es un tratamiento útil, aunque hay dos medicaciones que pueden ayudar: agonistas alfa e inhibidores de la monoaminooxidasa. Son medicamentos considerados bastante seguros, pero con una serie de efectos secundarios.

Quizás lo más importante es reconocer la legitimidad y la gravedad de las emociones que experimentan las personas con TDAH. No es posible extraer el dolor ni prevenir una decepción emocional; de hecho, la angustia emocional a menudo no deriva de un rechazo de verdad: la percepción de rechazo es suficiente para desencadenar una reacción emocional extrema.

Sin embargo, es posible reconocer la respuesta emocional y no criticar a los que la sufren de ser dramáticos o autocomplacientes. Es una parte integrante de lidiar con el TDAH y los individuos con TDAH que experimentan RSD necesitan comprensión y apoyo, por encima de todo.

 

 

Fuente:

https://es.aleteia.org/

¿De vez en cuando la vida? Reflexiones ante la crónica de un fracaso anunciado


enredadaVagabundo
Expresaba el maestro Serrat,
“ De vez en cuando la vida nos besa en la boca
y a colores se despliega como un atlas,
nos pasea por las calles en volandas
y nos sentimos en buenas manos;
se hace de nuestra medida, toma nuestro paso
y saca un conejo de la vieja chistera
y uno es feliz como un niño cuando sale de la escuela…

 

Sin embargo la vida ha debido olvidar a no pocos anónimos excluidos

Acoso escolar y Trastorno por Déficit Atencional

 
Vagabundo
acoso Silvia(Dibujo realizado por una DOBLE VÍCTIMA en su ex colegio, Rodríguez Cruz de su localidad, tras ser previamente hostigada en clase)
Os invito a leer el artículo, más abajo reproducido, sobre el minante acoso escolar. Aunque interesante, no puedo dejar de comentar una frase que subrayo por la importancia que tiene:
¿Y cómo se diagnostica a un chico hiperactivo o a uno retraído y desconcentrado?. Y en muchos casos el paso siguiente es medicarlo". (***)
Si bien conozco algún que otro caso de desacertados diagnósticos de TDA/H, que finalmente encubrían flagrantes casos de acoso escolar, tampoco voy a dejar de reflexionar sobre el TDA/H correctamente diagnosticado y su realidad…
Muchas de las manifestaciones del temible acoso escolar pueden dar a equívoco con un mal diagnóstico del Trastorno por Déficit Atencional con o sin Hiperactividad (TDA/H), dadas las graves somatizaciones de la víctima: Bloqueos cognitivos, inatención, inquietud motora, desmotivación, supuesta mal evolución del aprendizaje y consiguiente caída de los resultados académicos, pasividad, etc. motivadas por posibles cuadros ansioso-depresivos y/o estrés postraumáticos sufridos por la víctima y que coincidirían con algunas características del TDA/H. Sin embargo, en otras ocasiones, el TDA/H está presente y esas características anteriores ya se verificaban previamente, haya o no acoso en cualquiera de sus manifestaciones.
Hay que destacar que por ciertas características inherentes a este Trastorno, este tipo de afectados es proclive a ser excluido, no atendido ni apoyado en su diversidad a nivel socio-escolar y finalmente candidatos a ser acosados y marginados, especialmente el subtipo inatento y el denominado SCT (Sluggish Cognitive Tempo o Tiempo Cognitivo Lento). Un buen especialista obviamente debe saber diagnosticar y diferenciar el TDA/H de la situación de acoso escolar, aunque tampoco es excepcional el hecho de que niños con TDA/H sean finalmente hostigados en las aulas, lo que incrementará notablemente las manifestaciones propias de ese Trastorno en el afectado. No olvidemos que el TDAH es un trastorno neurobiológico y de base genética, aunque el ambiente en que se desenvuelve el afectado contribuye a que las manifestaciones propias de su condición se amplifiquen o, por el contrario se suavicen. Por ello, entiendo que si bien, desgraciadamente no es infrecuente que un mal especialista confunda un caso de acoso escolar con un supuesto diagnóstico de TDA/H, tampoco es oportuno ni serio descartar el TDA/H cual si se tratase de un fenómeno poco creíble e incluso inexistente. Insisto en que un buen profesional debería saber reconocer en cualquier caso estas dos graves problemáticas en el aprendizaje y evolución sociales de muchos niños. Problemáticas que a veces coinciden en una misma víctima. Niños doblemente víctimas: Víctimas de un Sistema Educativo que apenas atiende las necesidades educativas y dificultades de este grupo de alumnado. Víctimas por otro lado del acoso y derribo que los diferencia, excluye y aísla cual parias sociales, en un entorno escolar, que ni los incluye, entiende ni los atiende…

Una hermana enfadada (Elena critica el sistema educativo pero quiere pertenecer a él para mejorarlo)

 

 Antonio Muñoz Sánchez

apoyo familiarElena Huertas creo que será una excelente docente. Lo creo porque he sido su profesor y porque ha escrito este artículo que fue elegido para se publique en esta columna.

Desahuciar, dícese de quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea.

Prometo no hablar del TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad), ni de fracaso escolar, ni de cambios de colegio, ni siquiera de fármacos o psicólogos, aunque la historia tuvo un poco de todo eso.

Sí hablaré de apoyo familiar, de comprensión y de mucho trabajo. De sacar adelante a un hijo de doce años desahuciado por su profesor. De cómo escuchar un "jamás serás nada en la vida" y responder con armas de padre a provocaciones de adulto.

Nombraré por tanto a padres e hijos, recordaré los turnos de estudio (papá Mates, mamá Ciencias y a ti te toca Lengua) y las discusiones, el cansancio y el gran esfuerzo realizado. Usaré verbos como aceptar, motivar y valorar, muchas veces el de fracasar y solo al final y en mayúsculas escribiré TRIUNFAR.

Con pena no podré en mi historia agradecer nada al Centro Educativo ni a sus integrantes, ni al Sistema que nos aisló. No podré escribir términos como Programas de Adaptación Curricular o Atención Individualizada. Solo sé que usaré la palabra familia cuando escriba el título de la historia.

Me consuela saber que podré contar el final feliz de aquel niño, hoy hombre autosuficiente, con formación, con trabajo y en pos de opositar; y saber también que cuando acabe de escribir la historia dejaré de ser una hermana enfadada, pues he planeado mi venganza: será la de ser (buen) docente.

Lo que me gusta de Elena es que, como hacemos todos, critica el sistema educativo pero quiere pertenecer a él para mejorarlo. Espero que me envíe un artículo cuando lleve 10.000 horas en el sistema educativo. Y digo 10.000 porque son las que se estiman mínimas para ser un experto en algo.

Y tú, después de criticar, ¿tienes una actitud constructiva?

Fuente:

http://www.elperiodicoextremadura.com/

Las cuatro funciones ejecutivas dañadas en el TDAH

 

tdah cerebroEl Trastorno por Déficit de Atención/Hiperactividad (TDAH) ha sido históricamente un trastorno muy complejo y controvertido. A la falta de un marcador biológico claro, se le une una falta de fiabilidad en los protocolos de evaluación (y por tanto de los criterios diagnósticos) y un crisol de síntomas que empapan casi todas las áreas de la vida del niño. Si además tenemos en cuenta su alta prevalencia (5% de la población infantil según el DSM-V), los esfuerzos por alcanzar una base teórica consistente están más que justificados.

En este sentido, el modelo de las funciones ejecutivas de Russell Barkley (1997) cambia totalmente el enfoque del TDAH y se desvía de los 3 síntomas clásicos (inatención, hiperactividad e impulsividad) para identificar en un mal funcionamiento de la corteza prefrontal la causa de lo que el autor denomina “déficit en la inhibición conductual”.

Bullying y TDAH (I): las víctimas.

 

    bitacora acoso 002El bullying es uno de los problemas que más preocupan hoy día a la comunidad educativa debido a las consecuencias que genera tanto a corto plazo (suicidios, asesinatos) como a largo plazo (estrés postraumático, ansiedad, etc…). Desgraciadamente, TDAH y Bullying guardan una correlación que no podemos ignorar, de acuerdo con un estudio que fue llevado a cabo entre estudiantes en el periodo que va de tercero a sexto grado de primaria y que fue basado en informes de padres y profesores. Lo que se encontró es que el 58% de las personas que tenían TDAH habían estado implicados, de una manera u otra, en los casos de violencia escolar. Si lo desglosamos quedaría así: 

     

    · Un 27% de personas con TDAH fueron víctimas del acoso escolar.

    · Un 17% de personas con TDAH ejercieron el rol de acosadores.

    · Un 14% de las personas con TDAH ejercieron ambos roles. 

    En este artículo nos vamos a centrar en las situaciones en las que las personas con TDAH son víctimas (un 41% del total de aquel estudio de las cuales el 27% lo fueron en exclusiva). Pero antes definamos de qué estamos hablando.

¿Dónde están las medidas para evaluar a alumnos con TDA/H matarilerileró?

 

tdah protocoloMedidas para evaluar a alumnos con TDAH de la Comunidad de Madrid

Permiten adaptar los tiempos y los modelos de examen, así como adaptar los espacios donde se realizan los ejercicios

La Dirección General de Educación Infantil y Primaria, y la Dirección General de Educación Secundaria, Formación Profesional y Enseñanzas de Régimen Especial

de la Comunidad de Madrid han publicado las instrucciones sobre la aplicación de medidas para la evaluación de los alumnos con TDAH, dislexia u otras dificultades específicas de aprendizaje en las enseñanzas de Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato.

Intervención en los problemas socioemocionales de los niños con Déficit de Atención (TDAH)

 

problemas

Redcenit

Los síntomas básicos del Déficit de Atención (TDAH), impregnan el funcionamiento global de las personas que padecen el trastorno, de manera que no sólo resultan afectadas sus conductas sino también el conjunto de su personalidad.

Veamos a que nos referimos, en la amplia bibliografía sobre la materia, se señalan como 4 las principales áreas deficitarias del ámbito socio-emocional en los niños TDAH:

1-Dificultades a la hora de entablar nuevas relaciones con los compañeros.

2-Carencia de habilidades de conversación.

3-Recursos limitados para enfrentarse y resolver adecuadamente conflictos.

4- Mecanismos de auto-control (control de la ira) deficitarios.

Con estas “cualidades” el rumbo que acabará por tomar la historia personal de estos niños es más que previsible: fracaso en sus interacciones, dificultad en el establecimiento de relaciones de amistad, ausencia de control en sus respuestas, tendencia a la imposición,…Una historia que, en el apartado socio-emocional, suele acabar ubicando al niño en un estado sociometrico de aislamiento o rechazo y que tiene,  a largo plazo, un efecto negativo acumulado sobre  sus auto-percepciones negativas que no hacen sino retroalimentar sus conductas inapropiadas  (comportamiento egocéntrico, agresividad) haciendo que sus problemas, si no son detectados y tratados a tiempo, lejos de desaparecer con la edad, se prolonguen en la adolescencia y en la edad adulta.

Las intervenciones sociales suelen incluir estrategias de modificación de conducta para potenciar las conductas positivas. Entre las técnicas conductuales más recomendadas para niños con TDAH se encuentran la alabanza, el refuerzo y, especialmente, los programas de economía de fichas para niños de Educación Infantil y Primaria. Para Educación Secundaria se pueden utilizar también los contratos de contingencias.

Otras técnicas que pueden utilizarse para controlar conductas emocionales inadecuadas son, por ejemplo, la extinción o el coste de respuesta. Muchos maestros y padres emplean algún sistema para aislar a los niños con TDAH cuando su conducta es perturbadora y/o agresiva (time out).

Ahora bien, dado que las graves dificultades en el TDAH pueden ser debidas básicamente a problemas autorregulatorios, las intervenciones cognitivo-conductuales tienen una relación conceptual más estrecha con la posible etiología del trastorno que las intervenciones conductuales. Entre ellas, la instrucción en autocontrol y en estrategias generales de resolución de problemas pueden desarrollar en los niños habilidades para dirigir su propia conducta y resolver las situaciones complejas que se plantean.

Algunos niños pueden necesitar también estrategias que les ayuden a regular sus explosiones emocionales y enfrentarse a la tensión y a la ira que frecuentemente impiden entender las diferentes interacciones y les llevan a realizar conductas desapadptativas y/o agresivas. También en muchos casos, enseñar a los niños a analizar y comprender situaciones, y atribuir adecuadamente los resultados de sus acciones a sus causas reales puede ser aconsejable para mejora su auto-percepción, para regular el esfuerzo dedicado a las tareas y potenciar la perseverancia ante las dificultades que puedan ir surgiendo.

Nombramos brevemente algunos de los desarrollos más interesantes de estas técnicas para niños con TDAH:

Desarrollo de habilidades metacognitivas; Entrenamiento en técnicas de resolución de problemas:

1- El programa de autocontrol “Párate y piensa” (Kendall, Padever y Zupan, 1980; en Miranda, Roselló y Soriano, 1998). Incluye un conjunto de técnicas cognitivas y conductuales –autoinstrucciones, resolución de problemas, modelado y contingencias (programa de economía de fichas, refuerzo social y autorrefuerzo)- con el objetivo de mejorar la concentración  y la reflexividad, pero también el rendimiento académico, la personalidad y las relaciones sociales.

2-Piensa en voz alta (Camp y Bash, 1998) Este programa es adecuado para niños de Educación Infantil y primeros ciclos de Educación Primaria, por incluir una secuencia autoinstruccional sencilla y por los apoyos gráficos que utiliza para su enseñanza.

Autorregulación de las emociones; Entrenamiento en control de la ira:

1- La técnica de la tortuga (Schneider y Robin, 1990). Se aplica con niños de Educación Infantil y primer ciclo de Educación Primaria con finalidad de proporcionarles medios para canalizar su propia ira.

2- Técnica del control de la ira (Hugues 1988, en Miranda y Roselló y Soriano, 1998). Técnicas de control de la agresividad para niños de últimos ciclos de Educación Primaria y Educación Secundaria. El entrenamiento se estructura en 7 fases que incluyen razonamiento, reestructuración cognitiva con autoisntrucciones y relajación.

Entrenamiento en habilidades sociales:

1-“Escuela Dinosaurio” (Webster- Stratton, Reid y Hammond, 2001). Un paquete de entrenamiento en habilidades sociales y solución de problemas dirigido a niños con deficiencias en habilidades sociales, con frecuentes atribuciones negativas, incapacidad de empatizar o comprender otras perspectivas, que hacen un uso limitado del lenguaje emotivo y presentan deficiencias en la resolución de problemas interpersonales.

Estas son algunas de las técnicas que se utilizan para la intervención efectiva en los niños afectados por este trastorno y algunas de ellas las encontrareis más detalladas y explicadas en otros artículos de nuestro blog.

 

Raquel Herrero, psicóloga y terapeuta en Red Cenit.

Fuente:

http://www.redcenit.com/noticias/

Trastorno de la Comunicación Social (pragmático) y sociabilidad en el TDAH

 

Joaquín Díaz Atienza

JOAQUIN DIAZ ATIENZANo son pocas las situaciones en donde los clínicos nos vemos con importantes dificultades para realizar un diagnóstico diferencial entre un Trastorno del Espectro Autista (leve), un Síndrome de Asperger, un TDAH especialmente subtipo inatento y un TDAH. Estas dificultades son aún mayores cuando en el niño con TDAH  presenta algunos rasgos obsesivo-compulsivos.

En mi humilde opinión, creo que el nuevo Trastorno de la Comunicación Social (pragmático) recogido en el DSM 5 (véase Tabla 1 y post sobre este tópico en diazatienza.es) nos ayudará a precisar con mayor fiabilidad el diagnóstico, así como poder actuar terapéuticamente con mayor precisión sobre aquellos síntomas que más pueden afectar al futuro del paciente.

Tabla 1

    Trastorno de la Comunicacion Social

    Los niños con un trastorno pragmático, se diferencian del autismo en su restricción de intereses y conductas repetitivas.

     

OBSERVACIONES CLÍNICAS CONTRASTADAS

Que bastantes niños con TDAH presenten dificultades en la socialización, es algo incontrovertible. Por el contrario, el por qué de estas dificultades, ya no está tan claro.  Como se comprende fácilmente, se ha recurrido a los síntomas propios del TDAH como las causas principales de los problemas de socialización.

Se han alegado razones como la falta de habilidades sociales, como una consecuencia de sus dificultades en los mecanismos de inhibición conductual, como resultado de su déficit de atención, de la existencia comórbida de trastornos de conducta,  el resultado de anomalías en el procesamiento de la información social, por razones neuropsicológicas( funciones ejecutivas), etc.

La realidad clínica es que nos enfrentamos a un 52% y el 82%, según las investigaciones, de niños diagnosticados de TDAH y que presentarán dificultades y problemas relacionados con la socialización. ¿El resultado?: son niños menos preferidos socialmente, tienen menos amigos, son peor valorados por su propios compañeros, etc.. De aquí que, con una cierta lógica y apoyo epidemiológico, el rechazo social que sufren algunos niños con TDAH se relacione con un peor pronóstico: son especialmente vulnerables al consumo de drogas, la delincuencia, problemas académicos y a la presentación de otros trastornos psiquiátricos.

Las dificultades en socialización, de no ser tratadas convenientemente, permanecerán durante la vida adulta, produciendo problemas familiares y laborales.

PERO ¿EXPLICARÍA LO ANTERIOR LAS DIFICULTADES SOCIALES EN EL TDAH?.

Actualmente con la existencia de tratamientos bastante eficaces sobre los síntomas nucleares del TDAH (hiperactividad, déficit de atención e impulsividad) se comienza a platera otras explicaciones, ya que las razones de tipo conductual no son suficientemente aclaratorias. La cuestión es: Si existen tratamientos farmacológicos bastante eficaces, si se aplican programas específicos y bien evaluados, para mejorar las habilidades sociales, ¿por qué las mejorías observadas durante el programa no se generalizan a otros contextos más naturales que el escenario terapéutico?.

La explicación la encuentran algunos investigadores en que la mitad de los niños con TDAH presentan, en mayor o menor medida, dificultades pragmáticas en la comunicación social.

En la Tabla 1 hemos recogido los criterios de inclusión del DSM 5 para el Trastorno de la Comunicación Social (pragmático) (TCSP). Vemos como se contemplan dificultades tanto en la comunicación verbal como en la gestual:

    • Déficit en las habilidades conversacionales: mantener el discurso, cómo iniciar una conversación, cuando debe terminarse o guardar silencio, escuchar dependiendo del contexto y del otro interlocutor.

    • Dificultades en las habilidades narrativas: generar un discurso atractivo y coherente.

    Existen bastantes investigadores que proponen la existencia de un déficit pragmático y que sería éste el responsable del  bajo rendimiento académico (en ausencia de dificultades intelectuales), la calidad de relación con los iguales y la presencia de otros problemas psiquiátricos.

    En una investigación reciente, STAIKOVA, y col (2015) se afirma los siguiente:

      • Los niños con TDAH presentan una amplia variedad de síntomas pragmáticos de la comunicación.

      • Los niños con TDAH presentan dificultades en el manejo correcto del discurso, presuposiciones y en la narrativa del mismo.

      • Estos hallazgos ponen en evidencia que las dificultades pragmáticas de la comunicación en niños con TDAH pueden ocurrir independientemente de otras dificultades del desarrollo del lenguaje.

      • Por tanto, no sería el TDAH y sus síntomas nucleares los únicos responsables de las dificultades sociales encontradas.

          Si bien, esto es una realidad clínica, hoy se insiste que hay que homogeneizar los instrumentos y estrategias de evaluación. Se recomienda una evaluación estándar que incluya a padres y profesores, así como la observación estructurada en ambientes naturales de intercambio social.

          En conclusión, la comorbilidad de un TCSP en el TDAH es más común de lo que aparentemente pudiera parecer. Es importante delimitar su presencia, ya que nos tendríamos que replantear las modalidades de tratamiento pertinentes.

          Más información en http://tdahalmeria.com/

          Publicaciones relacionadas:

          http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2015/08/entender-el-trastorno-de-la.html

          http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2015/08/trastorno-de-la-comunicacion-social.html

          Fuente:

          http://tdahalmeria.com/trastorno-de-la-comunicacion-social-pragmatico-y-sociabilidad-en-el-tdah/

          Trastorno de la Comunicación Social (pragmático) vs autismo

           

          Joaquín Díaz Atienza

            aUTISMOCon la inclusión en la CIE – 11 del Trastorno Pragmático del Lenguaje (TPL) y su equivalente en el DSM 5 del Trastorno de la Comunicación Social (pragmático) (TCSP), se ha reiniciado un debate que se remonta a más de treinta años y que consiste en dónde situar las dificultades pragmáticas en la comunicación: entre los Trastornos Generalizados del Desarrollo (autismo), o bien en los trastornos del desarrollo del lenguaje.

            Con los nuevos criterios de los Trastornos del Espectro Autista (TEA), el DSM 5 se inclina por incluirlos entre los trastornos del desarrollo del lenguaje, decisión que presenta algunas ventajas e inconvenientes. La ventaja fundamental consiste en el reconocimiento de una amplia variedad de investigaciones que han puesto en evidencia que el TCSP no es exclusivo de los TEA, sino que lo podemos encontrar de forma aislada, o como manifestación clínica, en otras trastornos neuropsiquiátricos, (TDAH, Trastornos Obsesivos etc…). El mayor inconveniente, se deriva de la gran cantidad de recursos logopédicos, psicopedagógicos e institucionales dedicados al autismo de los que, si no tenemos cuidado y lo reivindicamos, los niños diagnosticados de TCSP podrían no beneficiarse. Esto que cabo de reseñar no es algo especulativo, sino que ya hoy nos vemos obligados en las consultas de psiquiatría infantil a “forzar” algunos diagnósticos para que el niño pueda recibir las ayudas necesarias.

            Antecedentes históricos

            Habitualmente, cuando se describen los trastornos del desarrollo del lenguaje, a las entidades clínicas que presentaban un compromiso con la expresión y/o comprensión del mismo o  con anomalías morfosintácticas,  también se le denominaban Disfasias del Desarrollo o evolutivas.

            En las disfasias se describían, a su vez, una amplia variedad de subtipos con insuficiente base científica algunas de ellas.

            Fueron Rapin y Allen los que en 1985 describen el  Síndrome por Déficit Semántico-Pragmático en el que, conjuntamente con la alteración pragmática en la comunicación social, recogían los síntomas siguientes:  verbosidad, déficits en la compresión, dificultad para encontrar las palabras correctamente, elección de palabras incorrectas,  alteraciones fonológico-sintácticas,  dificultad en sus habilidades conversacionales, hablar dando la impresión de no dirigirse a una persona en particular, dificultad para mantener el tema durante la conversación y pararrespuestas.

            Aunque estos autores reconocen en el autismo este tipo de anomalías semántico- pragmáticas, defiende que también puede encontrase aisladas y bien en otros trastornos  neuropsiquiátricos.

            Unos años más tarde, Bishop y Rosenblaum describen en 1987 el Trastorno Semántico-Pragmático con la intención de incluir a un número de niños que ocuparían un espacio intermedio entre el TEA y los trastornos específicos del desarrollo del lenguaje (Tabla -1).

            Tanto Rapin como Bishop enfatizan en estos niños las dificultades en la comunicación social pragmática. Para ellos, este problema va adquiriendo más importancia clínica conforme las exigencias del contexto social del niños van aumentando.

            Creo que desde la aparición del DSM IV y la CIE 10, con la inclusión del Síndrome de Asperger en los Trastornos del Espectro Autista , han sido numerosos  los casos diagnosticados como Asperger, siendo en realidad pacientes con trastorno pragmático de la comunicación social.

            Tabla 1. Trastornos de la Comunicación en el DSM 5

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            Clínica y diagnóstico

            En la Tabla 2  se recogen los criterios de inclusión del de DSM 5 para el Trastorno de la Comunicación Social (pragmático).

            Tabla 2.

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            Los niños con un TCSP se  verán afectados tanto en la comunicación verbal como no verbal y Lo más destacado, como núcleo semiológico, sería:

          • Con frecuencia experimentan dificultad en el uso apropiado en situaciones sociales. Por ejemplo, no saludar o hacerlo de forma inapropiada, dificultades para iniciar o mantener una conversación, compartir temas en situaciones en donde el contexto social lo requiera.

          • Presentan bastante rigidez en su expresión lingüística con dificultades para adaptar el discurso a situaciones en donde se requieren. Por ejemplo, utilizar el mismo tipo de expresión en el discurso, modulación y vocabulario independientemente si habla en el colegio, en situaciones de juego con los compañeros, con adultos . Suele decirse por ello, que su discurso parece demasiado formal debido su falta de adaptación a las exigencias del contexto, o al interlocutor.

          • Son niños que les cuesta entender las normas sociales de la conversación como, por ejemplo, guardar el turno de palabra, intentar buscar frases o vocabulario alternativo cuando no se le entiende con el objetivo de hacerse comprender y  dificultades o imposibilidad para utilizar el lenguaje no verbal: mirada, gestualidad, lenguaje corporal apropiado al contenido de la narrativa etc..

          • Semántica del lenguaje muy literal con imposibilidad o importantes limitaciones para comprender los refranes, las ironías, las metáforas y la doble intencionalidad, expresiones que sólo se entiende según el contexto en el que se dicen. Por ejemplo, algunos niños se quedan bloqueados y no entiende la expresión “como terminaste el curso” al referirse a la notas que obtuvo.

              Como consecuencia de las anomalías pragmáticas en la comunicación estos paciente presentarán bastante problemas con la socialización, tiende a aislarse y pierden espontaneidad  en las interacciones sociales. No es de extrañar que en situaciones sociales amplias (grupos), permanezcan al margen de las interacciones verbales y los juegos. Conjuntamente a las dificultades en la socialización, lo más habitual es que también se vea alterado su rendimiento académico o laboral, debido a sus dificultades para la abstracción y la realización de extrapolaciones.

              Hay autores que se resisten a admitir al TCSP como una entidad diagnóstica ya que se ha observado en una amplia variedad de trastornos del neurodesarrollo y psiquiátricos (véase el próximo post sobre  TTDAH y trastorno de la comunicación social (pragmático) . Sin embargo, compartimos la postura que defiende su permanencia , en la medida  que es la mejor forma de seguir profundizando científicamente en su conocimiento.

              Evaluación diagnóstica

              Existen algunas preocupaciones respecto al diagnóstico (Skuse, 2012):

          • Habría que operacional los criterios diagnósticos los mejor posible con la finalidad de optimizar su fiabilidad, ya que se corre el riesgo de incluir con TCSP todos aquellos casos de TEA que no presenten conductas repetitivas e intereses restringidos. Para que esto no suceda, es muy importante tener en cuenta que el problemas de la comunicación social en los TEA se deben a un déficit en el procesamiento cognitivo de de la comunicación social derivado de la ausencia de teoría de la mente (empatía), algo que no sucede en el TCSP.

          • Si realmente estamos ante una nueva entidad, se debería profundizar en sus aspectos etiológicos, su historia natural (pronóstico), así como determinar si se precisa de intervenciones específicas.

          • También se ha planteado si la presencia de intereses restringidos y conductas repetitivas se insertan en un trastorno cualitativamente diferente , o bien es un factor de gravedad añadida al TCSP aislado.

              Existen diversos instrumentos para la evaluación clínica del TCSP, siendo el más ampliamente estudiados el Children’s Communication Checklist, el Test of Pragmatic language y el Comprehensive Assessmentof Spoken Language.

              Sin evaluar los aspectos pragmáticos de la comunicación a través de cuestionarios o escalas es sumamente complejo, ya que la comunicación depende de los contextos y de cómo se producen los intercambios comunicacionales entre los individuos. Igualmente, debemos tener en cuenta que la comunicación es muy sensible a factores socioculturales.

              Debido a estas dificultades se han propuesto varios niveles de evaluación:

          • Información recogida en el contexto escolar y familiar.

              Aquí el instrumento más utilizado es el Chidren’s Communication Checklist de Bishop. Consta de 10 escalas: ocho de ellas evalúan los aspectos estructurales y pragmáticos del lenguaje y dos los déficits sociales y la restricción de intereses. La edad de aplicación va desde los 4 a los 17 años.

          • Observación estructurada.

              Tal vez sea el procedimiento más fiable. Consiste en crear un ambiente natural en donde se organizan actividades encaminadas generar la comunicación social y actividades de cooperación para evaluar los intercambios sociales.

              Con la finalidad de objetivar la recogida de información, se han elaborado dos escalas: la Early Social Communication Scales y la  Communication and Symbolic Behavior Scales.

          • Evaluación formal con contenidos pragmáticos.

            Se trata de una herramienta importante y consiste en la elaboración de narraciones en donde se ponga en evidencia las habilidades del niño para detectar un secuencia coherente, evalúa, igualmente, los déficits pragmáticos a través de sus habilidades lingüísticas, cognitivas y sociales.

          Publicaciones relacionadas:

          http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2015/08/entender-el-trastorno-de-la.html

          Fuente:

          http://diazatienza.es/trastorno-de-la-comunicacion-social-pragmatico-vs-autismo/