Traductores

English plantillas curriculums vitae French cartas de amistad German temas para windows Spain cartas de presentación Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Denuncia al Defensor del Menor por bullying consentido a un alumno con TDA/H

 

blogfondoVagabundo

Una vez más, un nuevo caso de acoso escolar sale a la palestra en forma de denuncia. Denuncia archivada por Fiscalía. Una más, una vez más. Las analogías desgraciadamente con el caso de mi hija y mías propias son llamativas y alarmantes por el grave daño que se infringe a víctimas y familiares. Como bien expresa el denunciante, ya no sólo se trata de un caso de acoso escolar, sino, tanto o más grave, también de acoso institucional hacia la familia, cuando esta, harta de ninguneos y cínicas respuestas del entramado educativo, se ve obligada a denunciar. La Fiscalía, esa que tiene el deber institucional de velar y garantizar los derechos del menor hostigado tampoco parece poner el celo debido y una vez más, como ocurriese en mi caso, archiva la denuncia. Debe ser más práctico defender a menores acusados que a menores víctimas de los mismos. Debe ser más conveniente a su vez estar al lado de las instituciones que desdecirlas y obligarlas judicialmente a cumplir con sus deberes garantes hacia su alumnado. Que me lo digan a mí

http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/2010/08/acoso-escolar-e-institucional.html

http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/2010/08/la-propaganda-goebbeliana-de-la-junta.html

Como respuesta viciada por la Administración educativa, a través de Inspección, se responde a estas graves acusaciones y actos denigrantes hacia la víctima, como sistemáticamente se repite una y otra vez: “ las actuaciones y compromisos han sido los adecuados”. Caso archivado. Uno más.

La “posible paranoia” de afectados y familiares debería ser estudiada detenidamente por las autoridades sanitarias, dado que si bien sólo salen a luz pública escasos casos -los más graves- se estima que un 25% de la población puede estar afectada por esta “enfermedad mental”

 

Padre de Ayamonte lleva al Defensor del Menor un presunto acoso escolar a su hijo, diagnosticado de TDAH

Jesús Torres

  Luis Manuel Arraiz Vicente, padre de un menor de 9 años que hasta el pasado mes de marzo se encontraba escolarizado en el Centro de Educación Infantil y Primaria Moreno y Chacón de Ayamonte, ha puesto en conocimiento del Defensor del Menor de Andalucía lo que considera un caso de “acoso escolar continuado” contra su hijo en dicho colegio, “a manos de otro menor de su misma clase”.

  Según el encabezamiento del escrito remitido el pasado mes de febrero por Arraiz al Defensor del Menor de Andalucía, al que ha tenido acceso Andalucía Información, “esta es la historia de un acoso escolar a mi hijo de 9 años, seguido de un acoso institucional a mi familia”.

  Y es que en dicho escrito narra con todo lujo de detalles y por orden cronológico, una situación que se inició “hace un año”, sobre la que al principio “pensamos que eran cosas de críos; luego que las reiteraciones eran casualidad; y finalmente comprendimos que era todo deliberado”.

Según también relata, el asunto es aún más grave teniendo en cuenta que su hijo está diagnosticado de TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad), por lo que “necesita, por ejemplo, que se le hagan los exámenes orales y no escritos, a lo que se han negado en ese colegio”, y por lo que “es como si en lugar de nueve años, tuviese aproximadamente dos menos”.

Por otra parte, Arraiz ha relatado a este periódico que su hijo fue objeto de “brutales palizas”, la última “con derribo a patadas en los huevos y remate a patadas en la cara”, lo cual fue siempre considerado por los responsables del centro como “una pelea” y “a las que no se prestaba atención” porque eran “cosas de niños”. El menor -siempre según su padre- llegaba a casa “con marcas” y “no nos contaba nada por miedo”. También “lo dejaban de lado” y por eso “lo comunicamos al centro”. El presunto acoso, además de físico “era también psicológico” ha añadido, y “se trasladó a la calle: a las fiestas de cumpleaños de los compañeros de clase o a los parques de la localidad”.

Igualmente añade que el presunto acoso a su hijo se convirtió también en “acoso a la familia” una vez que el propio Arraiz denunció por estos hechos tanto a la tutora del menor, como al director del centro. Denuncias de las que por otra parte confiesa “no tener aún noticias” y que según fuentes jurídicas consultadas por este periódico han sido archivadas.

Desde entonces -prosigue el padre- “todos han intentado tapar el tema, porque no les interesa que se sepa, y en lugar de proteger a mi hijo han mirado para otro lado y se han dedicado a protegerse entre ellos”. Incluso afirma que “han intentado hacer creer al resto de la comunidad educativa, incluidos los padres, que dejaron de hablarnos y nos eliminaron de los grupos de whatsapp, que todo era cosa nuestra”, y hasta “pudimos saber que se burlaban del niño en clase, llegando incluso a ridiculizarlo ente sus compañeros”.    

En el escrito al Defensor del menor Arraiz afirma que “en septiembre mi mujer habló seriamente de este tema al menos tres veces con la tutora y maestra, siguió el acoso; habló con la madre del acosador, siguió el acoso; habló a primeros de noviembre con el director, siguió el acoso”.

También narra que “el 14 enero de 2015 la agresión de turno es violentísima (a mi niño le dan una patada en el ojo), hay parte de lesiones, y una denuncia judicial por mi parte, contra el agresor (otro niño de 9 años pero mucho mayor) y contra la tutora y el director por no hacer nada”. El mismo día de esa agresión última, la tutora y maestra habitual del niño “les hizo hacer las paces, pregonó a toda la clase ‘ya sabéis que (…) es un pesado’ como explicación de lo ocurrido, y sentó juntos a agresor habitual y víctima”.

Desde entonces se multiplicaron los escritos y comunicaciones por distintos medios entre la familia del menor y los responsables del centro, quejándose amargamente Arraiz de no permitírsele acceder al expediente sobre lo sucedido, así como al protocolo de actuación iniciado por la Inspección Educativa. 

Finalmente, según Arraiz, el menor permaneció un tiempo sin escolarizar “porque la frase operativa del tratamiento médico a que le ha abocado el estrés por acoso es: ‘se recomienda evitación de esta situación hasta tratamiento psicológico’. Así las cosas, la familia solicitó a la Delegación el cambio de centro, lo cual se produjo en marzo, cuando fue trasladado al CEIP Galdames de la ciudad fronteriza, donde el padre asegura que su hijo “está encantado, totalmente integrado, y donde no ha tenido ningún tipo de problema”.

Por todo ello, Arraiz concluye su escrito pidiendo al Defensor del Menor que “supervise humanitariamente este caso, y los otros, que ha habido y habrá, hasta que se extirpen las malas hierbas. No estaría de más una investigación oficial”.

EL SERVICIO DE INSPECCIÓN EDUCATIVA “ACTIVÓ EL PROTOCOLO DE ACTUACIÓN”

Por su parte, fuentes del Servicio de Inspección Educativa de la Delegación Territorial de Educación, Cultura y Deporte de la Junta en Huelva, en coordinación con el centro educativo y el Equipo de Orientación Educativa, ha afirmado que activó “desde el primer momento el protocolo de actuación recogido por la administración educativa para estos casos”.

Igualmente han indicado que “desde esta misma Delegación se ha dado respuesta a todas las instancias donde se ha presentado denuncia o demandado aclaración sobre este tema”.

Por último, han señalado que “desde esta delegación territorial se hace constar la adecuada actuación del centro educativo y de la comunidad escolar de Ayamonte, que ha mostrado y demostrado su compromiso con la resolución pacífica de los conflictos escolares”.

Fuente:

http://andaluciainformacion.es/costa-occidental/

Publicaciones relacionadas:

http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/

¿Cómo afecta el TDAH a la familia y en la escuela? Entrevista a Isabel Orjales

 

OrjalesMaría Abalo Gandía

Entrevista a Isabel Orjales, doctora en pedagogía y profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Facultad de Psicología de la UNED, que nos desvela las claves de los efectos del TDAH en la familia y la escuela. Para esta especialista, los padres sienten una enorme presión cuando su hijo presenta síntomas de tdah y para los niños con este trastorno neurológico, los deberes son una verdadera pesadilla en el colegio.

Pregunta: Si un padre sospecha que su hijo tiene TDAH, ¿a dónde debe acudir?

Respuesta: Necesitará que a su hijo le hagan una valoración médica y otra psicoeducativa.

Los padres también deben tomar conciencia de que, aunque el diagnóstico tarde por dificultades administrativas o porque el trastorno todavía no esté claro, deberán buscar intervención psicoeducativa para mejorar los síntomas y solucionar los problemas concretos que presente el niño en ese momento.

Por lo tanto, yo recomendaría que se informen en una de las muchas Asociaciones de Padres de niños con TDAH de su provincia sobre el procedimiento que han seguido otros padres, pero también que informen al equipo de orientación de su centro educativo y a su pediatra.

En principio, por este orden, porque los primeros le darán información sobre a dónde acudir y el colegio le dará la información que el médico va a necesitar cuando realice un historial del niño.

 

P: ¿Cómo debe ser la actitud de los padres ante un niño con TDAH?

R: Los padres deben tener conciencia de que tendrán que educar a un niño desconcertante porque será inteligente y cariñoso, pero también más inmaduro en todo lo que se refiera a las funciones asociadas al lóbulo frontal.

Un niño hasta 3 años podrá parecer menor en su capacidad para controlarse físicamente (más hiperactivo o impulsivo) y controlarse emocionalmente (exteriorizará más sus emociones, las positivas y negativas). Pero, el niño con TDAH también se cansará antes en tareas que requieran atención sostenida, le costará mucho automatizar las rutinas diarias, perderá cosas, tendrá más olvidos, etc.

Los padres deberán pues, ser pacientes, ajustar sus demandas a la capacidad real de niño (para ello necesitarán apoyo de un profesional), plantearse objetivos concretos y tener una actitud vital y positiva ayudándoles a destacar sus logros. Pero, también deberán formarse en educación (con estos padres no vale ser un padre de tipo medio), aprender a reorganizar su vida para que todo sea más llevadero, buscar apoyos familiares y sociales, aprender a no caer en el sentimiento de culpa y controlar su propio estrés.

P: ¿Por qué algunos padres también reciben apoyo psicológico?

Los padres con niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad suelen ser muy culpabilizados por la propia familia, el colegio y la sociedad, quienes frecuentemente les culpan de los desajustes de sus hijos.

R: Los padres de niños con TDAH tienen niños mucho más difíciles de educar que exigen una dedicación intensa durante más años y una formación mayor en psicología y educación.

Los padres viven realmente mayor estrés, especialmente las madres que en un tanto por ciento muy elevado sufren depresión o ansiedad.

Además, al ser un trastorno con un gran componente genético, algunos padres pueden tener también un perfil de TDAH que, aunque sea moderado y hayan conseguido una adaptación normal a la sociedad, hace que sea más difícil para ellos enfrentarse a la educación de sus hijos.

P: ¿Cómo debe ser la rutina de un niño que tiene TDAH? ¿Y la de los padres?

R: El niño con TDAH se beneficia de tener una rutina clara y constante. A veces suelen necesitar ajustarse a las rutinas propias de niños más pequeños. Y a los padres les favorece crear estas rutinas porque les ayuda a ellos mismos a estar más centrados. Además,  el niño se siente más tranquilo, se comporta mejor, cuestiona menos lo que debe hacer y la vida familiar se hace menos estresante.

P: ¿Cuáles son las señales de alerta para que un niño reciba orientación educativa en el centro escolar?

R: Yo destacaría dos situaciones. Por una parte, cuando el niño o niña manifiesta un comportamiento o un rendimiento académico problemático que no responda fácilmente a las medidas educativas habituales. Por otra, cuando un niño/a tenga un comportamiento adaptado y un rendimiento suficiente, pero inferior a su capacidad a costa de una dedicación de horas y un apoyo desmedido en casa con gran desgaste emocional.

P: ¿De qué forma influyen las exigencias de la escuela (deberes, actividades extraescolares, aprendizaje de idiomas…) en el desarrollo del TDAH?

R: Los deberes condicionan muchísimo y de forma muy grave. En España se da por hecho que los niños deben tener una jornada de trabajo superior a la jornada laboral de un adulto. Debe hacer deberes después de las 8 horas de estancia en el colegio, debe trabajar los puentes, fines de semana, Navidades y, la mayoría hasta en vacaciones de verano. Y los deberes son iguales para todos los niños, independiente de lo que sepan, de lo que hayan trabajado en clase, de sus notas y de su capacidad intelectual.

Los deberes son una verdadera pesadilla para los niños con TDAH. También son la fuente de mayor estrés y motivo de muchos síntomas de ansiedad en padres e hijos.

Una hora de deberes para un niño sin TDAH se convierte en 3 horas para un niño con TDAH porque está agotado, desmotivado y no tiene un profesional al lado (sino a su madre, normalmente). Si a las tareas habituales hay que añadir, los trabajos no terminados en clase y las tareas que necesita reforzar (normalmente, lectura, caligrafía o matemáticas…), los deberes se convierten en una pesadilla para el niño y su familia. Son un motivo de sanciones constantes: porque olvidó apuntarlos o traer el libro, porque no quiso hacerlos, los realizó mal o bien pero con mala presentación.

El aumento de la exigencia en los idiomas favorece el fracaso escolar y todavía complica más la situación en casa. Todo ello debido a un sistema que da por hecho que gran parte del trabajo debe realizarse en casa sin padres profesionales de la educación y que desconocen esos idiomas. Las actividades extraescolares deberían ser un respiro para el niño, la posibilidad de desarrollar habilidades para los que realmente valen y que les hacen sentir, por una vez a la semana, válidos y relajados. Pero la mayoría no tienen tiempo para realizarlas porque deben sobrevivir al sistema escolar.

P: ¿Cuáles son las principales dificultades del aprendizaje de un niño con TDAH?

R: Hay que distinguir entre las dificultades de aprendizaje derivadas de los síntomas de TDAH, como podría ser la pérdida de información en las explicaciones en clase, no terminar tareas o exámenes por falta de tiempo, impulsividad en la realización de los problemas de matemáticas, errores por no atender a detalles en las tareas, mal rendimiento en los exámenes por no saber expresar de forma completa y ordenada lo que oralmente se saben a la perfección, etc.

Pero más de la mitad de los niños con TDAH tienen dificultades de aprendizajes tan intensas que justifican un diagnóstico específico de Trastorno del Aprendizaje (lo que antes se llamaba dislexia, discalculia, disortografía…). Todo niño de 8 años que se evalúe de TDAH debería ser evaluado para descartar trastornos específicos del aprendizaje, porque muchas veces quedan sin diagnóstico.

P: Un niño con TDAH, ¿puede ser buen estudiante o se comprometen el resto de aprendizajes?

R: En nuestro sistema escolar, con una larga jornada escolar a la que se añaden cantidades irracionales de deberes y en el que no se individualiza el aprendizaje, las dificultades para que un niño con TDAH sobreviva, ya no digo con buen rendimiento, sino con un rendimiento suficiente a Educación Secundaria y Bachillerato son inmensas.

En Primaria, muchos niños pueden aprobar e incluso sacar buenas notas (especialmente hasta 4º de primaria), pero a costa de un gran apoyo de los padres y una gran dedicación extraescolar. Existen niños con TDAH y altas capacidades cuyas buenas capacidades pasan desapercibidas, y muchos niños con sobredotación que no son diagnosticados por TDAH porque se les considera vagos y que se aburren en clase.

P: ¿Cuál debe ser la actitud de los profesores frente a un niño con TDAH?

R: Los profesores deben tener una actitud de aceptación, es decir de conocimiento de que existe un trastorno que condiciona que ese niño tenga un comportamiento determinado, pero también de interés por formarse y colaborar con los especialistas y los padres, sin olvidar la actitud de profesionalidad, para saber qué técnicas emplear para ayudarle, y de compromiso, para sacar al chico o la chica adelante.

P: ¿Cree que las escuelas están preparadas para atender las necesidades de los niños con TDAH? ¿Existe un protocolo de actuación común para estos casos o éste depende de las directrices de cada centro educativo?

En España, los colegios todavía no están preparados para atender las necesidades educativas de los niños con Trastorno por Déficit de Atención o Hiperactividad.

R: Las escuelas no están preparadas por desconocimiento del trastorno (saben qué es en general pero todavía persisten muchos mitos sobre el TDAH). Además, el sistema no acompaña porque en muchas comunidades no hay un protocolo claro de actuación y cuando lo hay, el centro lo desconoce. De hecho, muchas veces son las asociaciones de padres las que tienen que informar a los centros sobre lo que hacer. También, porque, al final, el niño está en su aula dependiendo de su profesor (son de los pocos profesionales que trabajan sin otro adulto presente) y muchas cosas dependen al final de su buena formación, su buena actitud y su deseo de ayudar.

http://www.elbebe.com/educacion

Psicoestimulantes y anorexia nerviosa

anorexiaJoaquín Díaz Atienza

Debido a la presentación de tres casos de anorexia nerviosa en adolescentes diagnosticadas previamente de TDAH subtipo inatento y tras el inicio de tratamiento con metilfenidato y lisdesanfetamina, desearía exponer algunas observaciones que considero son importantes para los padres y para los profesionales.

ANTECEDENTES BIBLIOGRÁFICOS

  1. Ante la incidencia de los casos mencionados he realizado una búsqueda en MEDLINE y, no sólo no he encontrado nada respecto a la posibilidad de que los psicoestimulantes puedan desencadenar en determinados casos y/o etapas de desarrollo un trastorno alimentario, sino que, los escasos artículos encontrados, hacen referencia a posibles beneficios terapéuticos, especialmente en la bulimia nerviosa.

  2. El primer artículo publicado  (SCHWEICKERT y col, 1995) hace referencia a un caso de bulimia nerviosa en una paciente con antecedentes de TDAH diagnosticada a los siete años y tratada con metilfenidato hasta la edad de 10 años. Debido  a la presentación de irritabilidad, a la edad de 10 años se le retira el metilfenidato y se le prescribe la pemolina magnesio. A la edad de 12 años se deja sin tratamiento reapareciendo algunos síntomas de TDAH. A los  13 años,  coincidiendo con el divorcio de sus padres, presentó una bulimia nerviosa con abuso de múltiples drogas. A los 17 años se le prescribe el metilfenidato mejorando todos los síntomas del trastorno alimentario, según los autores.

  3. Drimmer (2003) de la Universidad de San Diego (EEUU) describe tres casos clínicos, mujeres de 42, 31 y 21 años, diagnosticadas de TDA (subtipo inatento) que mejoraron en la ingesta compulsiva tras la prescripción de metilfenidato en una de ellas, y anfetaminas en las otras dos. Lo que no describe el autor es la evolución del cuadro bulímico, si se resolvió definitivamente, o derivó hacia una anorexia nerviosa restrictiva.

  4. Finalmente, Lena y col (2001) publicaron el caso de una paciente con anorexia nerviosa que mejoró tras la administración de metilefinidato. Estos autores encontraron la indicación de psicoestimulantes en el hecho de que había sido una alumna con serias dificultades académicas, realizando un diagnóstico de TDAH subtipo inatento.  Recomiendan algunas indicaciones (perfil cognitivo) en donde se debería contemplar la prescripción de psicoestimulantes.

COMENTARIO

Que se me hayan presentado tres casos de anorexia nerviosa en pacientes diagnosticadas de TDAH subtipo inatento podía ser pura coincidencia o, por el contrario, tener alguna explicación fisiopatológica. Dos estaban en tratamiento con metilfenidato  30 mg/día y otra con lisdesanfetamina 50 mg/día. No se trata de la inapetencia secundaria a la prescripción de psicoestimulantes y atomoxetina conocida por todos, sino de un cuadro restrictivo encaminado a la pérdida de peso, con distorsión de la imagen corporal y la presentación de conductas compensatorias, especialmente el ejercicio físico intenso.

Mi consulta en Medline tenía como objetivo documentarme sobre situaciones clínicas parecidas, así como de las medidas terapéuticas utilizadas en estos casos. Pueden imaginarse mi sorpresa cuando observo que no hay ABSOLUTAMENTE NADA PUBLICADO!!. Todo lo contrario, me encuentro  con la descripción de algunos casos en donde se habían prescrito, tanto en la bulimia nerviosa, como en un caso de anorexia.

Empíricamente al menos, los psicoestimulantes y la atomoxetina deberían estar contraindicados en los trastornos alimentarios; más aún, en púberes y adolescentes que estén en tratamiento, deberíamos tener presente la posibilidad de que puedan presentarse y fundamentos neurobiológicos relacionados con la ingesta de alimentos no faltan: Guido Frank, investigador y especialista en psiquiatría infantil de la Universidad de San Diego, puso de manifiesto a través de técnicas de neuroimagen funcional el incremento de la actividad dopaminérgica en los ganglios basales de pacientes con anorexia nerviosa, justamente lo que hacen los psicoestimulantes en los pacientes con TDAH. Por tanto, mientras no se demuestre lo contrario, no se deberían prescribir los psicoestimulantes en pacientes con TCA; por el contrario, ante pacientes en edad puberal y adolescentes en tratamiento por TDAH, debemos reforzar nuestra precaución interrogando en los seguimientos sobre corporalidad e ingesta. Sospechemos cuando existe una pérdida de peso imprevista y ante aquellas situaciones en las que las pacientes se resisten a reajustes a la baja del tratamiento.

Fuente:

http://tdahalmeria.com/psicoestimulantes-y-anorexia-nerviosa/#

Distimia/depresión: Reflexiones e inquietudes acerca de una paciente con TDA obligada y castigada a padecerla

 
Vagabundo

clip_image002

    Leo lo que más abajo reproduzco de una página relacionada con la psicología, sobre el muy dañino estado anímico-emocional de la distimia en el adulto, generalmente.

    Si dura y minante es la situación de cualquier persona que pasa por momentos tan críticos y asfixiantes, imagínense si estos procesos distímicos o de cuadro ansioso depresivos tienen su origen en el desprecio, exclusión, marginación, maltrato y burlas sistemáticas.

    Súmenle a esto el que esa persona es menor de edad y que a pesar de que siempre quiso y quiere ser parte del grupo, éste la rechaza, la aparta, la ridiculiza e incluso la  hunde a base de bulos y comentarios soeces, a pesar de que esa víctima tiene pocas habilidades para entablar comunicación, debido a problemas atencionales, mucha ingenuidad, ninguna maldad y una enorme falta de picardía. Añádanle a ese caldo de cultivo que desde muy pequeña, el rechazo hacia ella fue patente y se fue acentuando a medida que pasaban los años, pues la solitaria y joven discriminada y maltratada, sufrió esa soledad y exilio desde que entró en el colegio.

    Quienes debieron y pudieron ayudarle, adultos supuestamente conductores y que debieron trazar su deambular y su aprendizaje – autodenominados “maestros” generalmente - por contra, creyeron o quisieron acomodarse a esa idea de que ella era blandengue, poco trabajadora, nada colaboradora, mentirosa y como apenas se quejaba ni hablaba, no era motivo de ser ayudada, puesto que tampoco incomodaba.

    Pasó el tiempo y con él lo que un cercano a esa joven preveía desde hace muchos años: que caería en un cuadro ansioso depresivo, con distimia, sola, sin amigos, descolgada del grupo de sus iguales, con una muy baja autoestima, con gran frustración, abatida; e incluso en un tiempo con ideas de autolisis y desesperanza total. Una muy grave situación que incluso todo un Sistema Educativo, polucionó e intentó enterrar con la ayuda de su hermanas Infancia y Familia, Sanidad e incluso sus hermanos bastardos, Servicios Sociales y Fiscalía de Menores que ni siquiera quisieron evaluar y estudiar el origen de esa tristeza, desidia, ansiedad, estrés postraumático y soledad soterrada.

    De ese apartheid social y escolar, donde a costa de falsificar y esconder la génesis de una crónica de un fracaso anunciado a todos los niveles, se optó por ser partícipe de una campaña orquestada contra esa persona y señalarla como el gran culpable de los males de esa pequeña, a pesar de que este chivo expiatorio, desgraciadamente, como buen previsor avisó bastantes años atrás, de lo que sucedería a esa joven hundida y atrapada en su cárcel de soledad.

    Hoy día esa víctima, a la que ese cercano intentó que esos personajes  ligados a verdaderos inquisidores institucionales ayudaran, sigue sola, exiliada obligada, desadaptada respecto a sus iguales por imperativo socio-escolar y con una sobredosis de falta de amigos.

    Esa niña que perdió su infancia en un principio feliz e ilusionante también está perdiendo la motivación y las ganas que genera y entusiasma una adolescencia en libertad y llena de excitantes descubrimientos, pues como reitero sigue esclava de una fatal soledad…

    clip_image004

     

    Fuente vídeo:

    https://www.youtube.com/watch?v=PJsIkQTIdoU&feature=watch_response

    Noticias relacionadas:

    http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com.es/2010/11/creo-en-ti.html

     

    La Distimia (http://depsicologia.com/)

    · La distimia es un tipo de depresión que dura al  menos dos años. En la distimia suele haber un grado de depresión leve o moderado. Estado de ánimo apesadumbrado, triste, baja autoestima pero sin la gravedad  y profundidad que suele manifestarse en la depresión. En general quien sufre distimia no sabe siquiera cuando comenzó a sentirse tal como se siente.

    Causas

    · La causa de la distimia es desconocida. Suele darse en familias y es más frecuente en mujeres que en hombres. Dentro de los trastornos depresivos, la distimia tiene una alta incidencia, se considera que afecta entre un 3-5 por ciento de la población.

    · Entre las hipótesis de por qué ocurre podría ser cambios en el cerebro que involucran los niveles de serotonina, el neurotransmisor responsable del manejo de emociones. El estrés y otros problemas médicos  también pueden influir.

    · Muchas personas con distimia tienen algún otro trastorno de salud mental como abuso de alcohol, ansiedad, adicciones.

    · Alrededor del 50% de las personas que sufren distimia tendrán algún episodio de depresión mayor en algún momento de sus vidas.

    Síntomas

    • Estado de ánimo bajo, triste que dura casi todos los días durante al menos dos años. En niños y adolescentes el estado puede ser irritable en lugar de triste y puede durar al  menos un año.

            Además del estado de ánimo dos o más condiciones de la lista siguiente están presentes cuando la persona sufre distimia:

          • Dormir poco o dormir demasiado

          • Sentimientos de desesperanza, pesimismo continuado

          • Poca energía o fatiga

          • Incapacidad para tomar decisiones

          • Baja autoestima

          • Falta de apetito o comer en exceso

          • Falta de concentración

              Diagnostico

              · El médico para identificar el tipo de problema te hará preguntas sobre los síntomas, sobre cómo duermes, tu energía, si tienes problemas de concentración. Es posible te pida analíticas de sangre y orina para descartar puedas estar sufriendo algún otro trastorno que afecte tu estado de ánimo.  Por ejemplo tener problemas con el tiroides o ser adicto a alguna sustancia etcétera.

              · El diagnostico descarta otras enfermedades que pudieran causar estos síntomas, una vez descartados e diagnostico viene dado por la prevalencia de un estado de ánimo triste y por la existencia de varias condiciones antes descriptas.

              Tratamiento

              · El tratamiento más eficaz combina fármacos antidepresivos inhibidores de la serotonina (ISRS) junto a otros tratamientos como la psicoterapias conductuales- cognitiva. Terapia de grupo, interpersonal etcétera.

              · Psicoterapias suelen ser beneficiosas en la distimia ya que enseña a las personas deprimidas a enfocar de forma correcta sus pensamientos negativos así como a desarrollar habilidades para resolver problemas.

              · Psicoterapias orientadas a la introspección pueden ayudar a la persona a entender los factores psicológicos que puedan estar detrás de su conducta depresiva, sentimientos y pensamientos.

              http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com.es/

              Las mentiras sistémicas del Sistema Educativo

               

              Vagabundo

              (Foto del blog  http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/)

              ACOSOESCOLAREINSTITUCIONSALEXTREMEÑOSAcabo de leer una noticia - triste noticia - sobre las mentiras sistémicas del Sistema Educativo relacionadas con la atención a la diversidad de una niña, Inma: falta de atención a sus peculiaridades como alumna con TEA – así como la dejadez ante el acoso escolar, exclusión y discriminación sufridos a lo largo de su escolarización.

              Vergonzosa noticia, aunque repetitiva en este Sistema Educativo Extremeño, donde no he podido evitar volver a recordar otros casos análogos, entre ellos el de mi propia hija, que desgraciadamente vivió y vive actualmente prácticamente todo lo que se narra en ese artículo y mucho más:

              - Dejadez, ninguneo y mirar a otro lado del mal denominado “profesorado” ante las peculiaridades de mi hija por su déficit atencional, incluyendo la falta de profesionalidad y rigor de los “psicopedagogos adscritos a sus antiguos centros para atender sus necesidades, que lejos de ayudar a la alumna, construyeron con falsos informes y míseros corporativismos un muro vergonzoso de mentiras y tejemanejes para limpiar su supuesto “papel virginal y profesional de decentes ayudantes de alumnado con necesidades específicas”.

              - Rechazo de sus compañeros, en algunos casos potenciados por parte de sus “maestros”, que posteriormente dieron lugar a burlas y graves discriminaciones, para finalmente convertirse en un grave caso de acoso escolar hacia la niña y derribo, bulos y estigmatización de toda mi familia, teniendo su origen en los propios colegios apoyados por parte de los padres de otros alumnos, que incómodos en modo alguno tuvieron reparo en apoyar propagandas goebbelianas de falacias y embustes con tal de tapar sus cínicas actitudes y su falta de empatía y ética (Nadie tuvo ni ha tenido la honradez, talla humana y dignidad siquiera de preguntarme por lo ocurrido en colegios tales como el Santa Mª de la Coronada, Rodríguez Cruz o algún otro de mi localidad en todos estos años). Incomodaba e incomoda demasiado.

              - A diferencia de esa niña, no acepté que mi hija fuese llevada a la fuerza a un calvario cerrado de ineptos enseñantes y cobardes compañeros, ya que su estabilidad anímico-emocional era mucho más valiosa que supuestos aprendizajes académicos, y esa estabilidad estaba por los suelos. El exilio obligado de cualquier colegio, es decir, el negarnos a que la niña fuese sometida a constantes burlas, desprecios, exclusiones y maltratos generalizados supuso que el sacrosanto Sistema Educativo enmascarará su vileza y negligencias atacándonos. Para ello no tuvo reparos en denunciarnos falsamente, apoyándose para ello en un supuesto absentismo escolar; falsa denuncia levantada por la casta del PSOE en su momento, y hoy día sustentada por la del PP, ya que curiosamente aunque está haciendo Bachillerato aún perdura, a pesar incluso de que mi hija es la única estudiante en toda mi Comunidad Autónoma, Extremadura, que se ha visto obligada a estudiar a distancia, a través de la plataforma que el Ministerio de Educación posee, para casos muy peculiares (CIDEAD). Sin duda alguna, Silvia representa la vergüenza ajena de todo un Sistema Educativo que ni atiende, ni apoya, ni corrige desventajas, ni palia diversidades, ni cumple con lo que especifican en niños como ella, Inma o tantos y tantos otros, leyes como la L.O.E o más reciente la LOMCE.

              A día de hoy, sin ningún tipo de ayudas, aunque con la buena disposición y empatía de unos pocos y contadísimos profesores suyos que le corrigen sus actividades a distancia, está a punto de tirar la toalla: demasiado esfuerzo para tan escasos resultados, donde a menudo tiene que enfrentarse a tres o cuatro exámenes en una misma mañana, donde un muy limitado horario diurno, establecido por burócratas adeptos vale para desmontar demasiadas horas de esfuerzo y sacrificio almacenados en meses de trabajo, contrarios a la lentísima velocidad de proceso que la alumna sufre; a su muy deficitario rendimiento, ocasionado por sus sistemáticos olvidos, despistes, omisiones e incluso bloqueos cognitivos en pruebas tan victorianas como las que se ejercen en este victoriano sistema educativo nuestro. Ni siquiera las ayudas de psicoterapia le son concedidas, a pesar de que escrupulosamente se cumplen todos y cada uno de los requisitos.

              Os dejo con la noticia de Inma, una víctima más de un asqueroso Sistema Educativo que ningunea por omisión, inacción y falsedades las cínicas y lamentables condiciones escolares de este grupo de alumnado; alumnado con necesidades educativas específicas, sean o no significativas, que incomoda y molesta tanto a tantos trágalas y trepas institucionales que cualquier día este grupo de alumnado será relegado a estar granjerizado por decreto testicular, para que ello no suponga una “carga institucional y social”.

              ¡Dios, que pandilla de ineptos e indeseables! Obviamente esta reflexión a la deidad va para la clase política que maneja y permite estas discriminaciones; discriminaciones y marginaciones que se proyectan miserablemente en una parte de la sociedad que avala esta cínica insolidaridad (léanse no pocas afirmaciones vergonzosos de padres de compañeros de Inma en la noticia y en comentarios vertidos posteriormente por lectores interesados, como también sucediese en el caso de mi hija).

               

              «Con mi hija, la integración en la escuela ha sido una mentira»

              http://m.hoy.es/extremadura/201505/16/hija-integracion-escuela-sido-20150516192429.html

              Ana B. Hernández

              Belén Mulero lleva diez años batallando contra el sistema educativo; su último logro ha sido que su hija viajara con sus compañeros a Disney

              «Fue la psicóloga de la guardería la que me lo dijo por primera vez: no sé si tu hija es superdotada o tiene autismo; cualquiera de las dos cosas en esta sociedad son un problema».

              En ese momento arrancó la particular lucha de Belén Mulero Carvajal, pacense de 40 años, contra la exclusión social. Hoy sigue en ella, porque aunque ha tirado la toalla mil veces..., la ha vuelto siempre a coger.

              Afirma que su experiencia en el sistema educativo ha sido negativa y que en el caso de su hija, no se ha trabajado por su integración. Sin embargo, desde el otro lado, la Consejería de Educación, manifiesta lo contrario.

              Inma, su hija, tenía dos años cuando ella recibió esta noticia. «La niña había llevado hasta entonces un desarrollo normal, pero en la guardería se dieron cuenta que no jugaba con otros niños, que no se relacionaba y que prefería hacer puzzles que no debería poder hacer por su edad».

              Cuando Inma tenía tres años los neurólogos confirmaron el diagnóstico que ya había dado la Asociación de Padres de Niños Autistas de Badajoz (Apnaba). «Es una niña que tiene autismo, aunque en un nivel bajo, nos aseguraron todos, y yo y mi marido nos negamos a creerlo», reconoce Belén. Optaron por dejar a Inma en la guardería hasta los seis años. «Los tumultos la ponían nerviosa y entendimos que estaba más tranquila en la guardería, en un entorno que ya le resultaba familiar».

              Con el inicio de la etapa escolar llegaron los problemas para Inma y su familia. «La matriculé en un centro de Primaria para que cursara toda esta etapa, hasta los 12 años; en un colegio que disponía de un aula específica destinada a niños con discapacidades». Al poco tiempo, fueron los propios responsables de ese aula los que pidieron que Inma pasara a una clase normal: «Porque no sabemos cómo, pero mi hija llegó al colegio sabiendo leer y por eso era posible que estuviera en un aula normal..., y la cambiaron».

              Antes de Navidad los padres de sus compañeros de clase habían recogido firmas para pedir que pasaran a la niña a otra clase. «No la querían con sus hijos, consideraban que era un peligro..., pero logré que mi hija terminara el curso allí y al año siguiente la cambié de colegio».

              No fue la única decisión que ese año, cuando Inma iba a cursar con siete años segundo de Primaria, tomó Belén. También decidió dejar de trabajar, abandonar un sueldo mensual cercano a los 3.000 euros, y quedarse con su hija. «Iba al colegio y yo me sentaba cada tarde con ella, a hacer los deberes, a enseñarla a estudiar, a organizar su tiempo». Y así fue superando cada curso de Primaria sin ningún problema académico. «Su nota más baja en todos esos años fue un bien en gimnasia».

              Pero la niña y su familia sintieron el rechazo de sus compañeros y sus familias en cada uno de esos cursos. «Mi hija no tenía amigos, ni compañeros con los que jugar en el recreo, ni la invitaban a los cumpleaños... Del mismo modo que mi marido y yo nos quedamos sin amigos, sin relaciones sociales».

              Las burlas de los demás

              En cuarto de Primaria Belén propuso celebrar una fiesta de fin de curso en su casa. Vive en el campo, a las afueras de Gévora (Badajoz). «El mismo día en que esperábamos la llegada de compañeros y padres me llamaron para decirme que habían cambiado de opinión». Si la relación con ellos no era buena hasta entonces, a partir de ese momento dejó de existir.

              «Quinto y sexto fueron un auténtico calvario. En la clase se empiezan a reír de ella, a tirarle del pelo, a dejarla medio desnuda en el patio...». Belén logró que expulsaran del centro unos días a quienes provocaron estas situaciones, a la vez que en casa trataba de calmar a su hija, de infundirle confianza, de mantener su concentración y el interés por aprender... Y juntas consiguieron terminar Primaria.

              A los 12 años matriculó a la niña en el instituto. «Primero de la ESO fue perfecto, el mejor año sin duda; simplemente porque tuvo una tutora que se ocupó de ella». Belén afirma que su hija solo necesitaba que los profesores se encargaran de que estuviera atenta en el aula lo máximo posible y de que no olvidara apuntar en la agenda los deberes y las fechas de los exámenes. Porque en casa era ella la que se ocupaba de que su hija siguiera el ritmo de aprendizaje de los demás. «También les pedí que evitaran las burlas, porque simplemente no te parece que sean cosas de chiquillos cuando dejan a tu hija medio desnuda en el patio del centro para que sea el hazmerreír de todos».

              Inma fue la mejor de su clase en primero de ESO. Todo cambió cuando regresó en septiembre al centro. «La revolución hormonal que cualquier niña pasa a esa edad yo la sentí y mucho en mi hija; estaba muy nerviosa y lo comuniqué al centro para que me llamaran si notaban cualquier cosa rara».

              Esa llamada nunca se produjo, aunque la repitió muchas veces, siempre según su versión. «Yo la veía cada vez más nerviosa, tanto que una vez me dio un bofetón tremendo, algo que jamás había hecho, pero en el centro me decían que estaba perfectamente». Tras la primera evaluación, llegaron los suspensos. «Ya no llamé, fui directamente al centro, y me dicen que la niña no lleva las tareas, que deja los exámenes en blanco... Y, claro, yo les digo que cómo no me han avisado a pesar de haberlo pedido no sé cuántas veces».

              Esas Navidades fueron horribles en casa de Belén, porque su hija seguía nerviosa y agresiva. Y así regresó al centro docente, donde siguieron los problemas. «Mi hija no quería ir, yo la obligué y la situación empeoró cuando le tiró los libros a una profesora». Inma estuvo una semana en casa, expulsada, pero pudo contar finalmente qué le estaba ocurriendo. «Pedía ir al baño y se pasaba la clase allí encerrada, porque sus compañeros de nuevo, otra vez más, se burlaban, le tiraban gusanitos al suelo para que se los comiera, le tiraban del pelo... La niña no quería volver al centro». Belén pidió un acompañante para su hija. «Me lo denegaron, planteé que fuera solo a hacer los exámenes y tampoco; al final acordamos que estuviera tres horas en el centro y tres en casa... Y superó el curso, otro más».

              Tercero y cuarto de ESO, en un nuevo centro, fueron más de lo mismo. «Porque ninguno es partidario de la integración, porque todo es una mentira; el sistema educativo no es más que una muestra de lo que es la sociedad, en la que rechazamos a todos los que no son como nosotros, a los que son diferentes, a aquellos a los que simplemente necesitan que se les eche una mano».

              Belén ha llorado, ha pataleado, ha pasado por crisis de ansiedad y depresiones, ha decidido muchas veces no seguir, dejar a su hija en casa... Y descansar.

              «Hay gente que se conforma, pero yo me he negado siempre... Desde el día que en primero de Primaria me dijeron que mi hija no necesitaba que le comprara los libros hasta hoy». Reconoce que lo más fácil es conformarse. «Pero yo me niego a creer eso que dicen muchos padres, que ya saben que sus hijos no van a conseguir nada en la vida. ¿Cómo es posible escuchar algo así?Me rebelo. Mi filosofía es que el cerebro es un músculo y hay que ejercitarlo, que si no lo usas se atrofia y que si lo haces no sabes hasta dónde puede llegar, que merece la pena explotarlo, que como padres tenemos la obligación de hacerlo».

              Tercero y cuarto de la ESO fueron más de lo mismo para Inma y su familia. «Pero ya no cambié más de centro, seguí estudiando con mi hija, denunciando el acoso escolar que seguía sufriendo Inma... Logramos pasar los dos cursos y que mi hija sacara su título con una nota de ocho».

              Inma, con su padre Juan Andrés, durante su viaje de fin de curso a París.

              Este curso, con 16 años, ha empezado un ciclo de grado medio de Gestión Administrativa en otro centro docente. Y la lucha de Belén también ha seguido aquí. Aunque esta vez ha contado con el respaldo de la Asociación Nacional contra el Acoso Escolar. Así ha logrado que Inma pudiera participar, junto con el resto de sus compañeros, en el viaje de fin de curso que realizaron antes de Semana Santa. Con destino a Disneyland París. «Encarna García es la presidenta de la asociación y ha conseguido que la delegada de Educación en Badajoz llamara a la dirección del centro para decir que el viaje se hacía con mi hija o no se hacía».

              Inma ha disfrutado de lo lindo en París.Lo ha podido hacer, finalmente, porque su padre la ha acompañado en el viaje. Y juntos han vivido una experiencia única y especial. «Mi marido dice que allí simplemente no la reconocía, que estaba feliz, porque ha sido una más, que al final es lo que necesita todo el mundo».

              Cuando Belén e Inma acudieron a hacer la matrícula en el ciclo de Gestión Administrativa un docente les habló del viaje de fin de curso. Inma preguntó enseguida si ella podía ir y la respuesta fue que sí. «En octubre pidieron el dinero para el viaje, mi hija lo llevó pero no se lo cogieron».

              Belén fue al centro y habló con los responsables de la organización. Le dijeron que su hija no podía ir, porque nadie se podía ocupar de ella. «Las redes sociales me ayudaron a buscar apoyos, porque hay otros más como yo... Y llegó Encarna García, que movió cielo y tierra, y mi hija fue al viaje; eso sí, como no había nadie dispuesto a estar un poco pendiente de Inma, ha ido mi marido, pero mi hija ya sabe lo que es un viaje de fin de curso».

              La ayuda de la Consejería

              Afirma que Disney ha sido solo otra batalla más y que aún le quedarán posiblemente otras muchas por librar. Pero asegura que mientras tenga fuerzas, ella las librará con y por Inma. «Mi hija tiene autismo sí, pero este no es el problema, sino el que los demás no la aceptan como es. Solo necesita que alguien la lleve algunas veces de la mano, ¿tan difícil es esto, tan complicado para sus compañeros, para sus familias, para los profesores...?».

              Belén seguirá luchando por que esa mano se le tienda a su hija y aquellos otros que la necesitan. «Porque si de verdad se quisiera su integración en la escuela no estarían en aulas apartadas y muchos más podrían salir hacia adelante, porque en muchos casos no tienen problemas de aprendizaje, sino de relaciones sociales».

              La Consejería de Educación asegura que tanto Inma como su familia han sido atendidas por la Unidad de Programas Educativos (UPE) de la Delegación Provincial de Badajoz, ofreciéndole alternativas educativas que favoreciesen su integración. «De hecho, tras su paso por el IESO Colonos de Gévora, se le propuso el cambio de centro al colegio Santa Teresa de Badajoz, que cuenta con un aula de secundaria especializada en alumnado con trastorno del espectro autista y personal especializado para ello».

              Afirma, además, que una vez finalizado cuarto de Secundaria, la familia volvió a contactar con la UPE para que le aconsejara sobre las distintas opciones y optaron por que se matriculara en primero de Formación Profesional de Grado Medio –Gestión Administrativa– en el colegio Santa Madre Sacramento.

              Más allá del caso de Inma, la Consejería garantiza que Extremadura asume la realidad de todos sus alumnos y que, por ello, la Administración educativa asume el compromiso de proporcionar respuestas diferenciadas y adaptadas a las necesidades de cada alumno.

              Algunas publicaciones relacionadas:

              http://elcuadernodeguillermonoacoso.blogspot.com.es/2010/10/carta-abierta-la-clase-politica.html

              http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2011/11/acoso-escolar-e-institucional.html

              http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com.es/2010/06/atencion-y-proteccion-la-infancia-y-la.html

               

              TDAH e infradiagnóstico en el sexo femenino

               

              Nadeau inatentasTDAH en la mujer: por qué las chicas no son diagnosticadas

              Escrito por Eunice Sigler. Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu

              El TDAH no es un trastorno masculino. Pero las ideas erróneas y la ignorancia de los síntomas hacen que muchas mujeres con TDAH reciban un diagnóstico equivocado. A continuación, ofrecemos información experta sobre los síntomas de déficit de atención en las mujeres.

              Desde las oportunidades profesionales a los ingresos o las relaciones de pareja, apenas hay algún campo en el que las mujeres no hayan hecho grandes avances en las últimas décadas. Pero cuando hablamos del diagnóstico y el tratamiento del Trastorno de Déficit de Atención (TDAH), a las mujeres les queda todavía un largo camino por delante.

              Las mujeres tienen tanta probabilidad de tener TDAH como los hombres; las últimas investigaciones indican que este trastorno les produce una perturbación emocional aún mayor. Sin embargo, el TDAH se percibe aún como algo exclusivo de los varones y, en consecuencia, es más probable que las mujeres con TDAH no sean diagnosticadas (o sean mal diagnosticadas) y menos probable que reciban un tratamiento adecuado.

              “El TDAH es aún considerado un trastorno masculino”, dice el Dr. Fred Reimherr, Director de la Clínica de Trastornos del Estado de Ánimo de la Universidad de Utah y autor de un reciente estudio que ha descubierto el impacto desproporcionado del TDAH en las mujeres. “Con mucha frecuencia, les habían diagnosticado otros trastornos emocionales, como depresión o ansiedad. Creo que un médico de adultos suele centrarse en estos síntomas. Una mujer llega con síntomas de un trastorno emocional y el TDAH subyacente puede ser olvidado”.

              Niñas frente a niños

              El infra-diagnóstico de TDAH en las mujeres tiene sus raíces en la infancia. Las chicas con TDAH tienden a esforzarse más que sus compañeros para contrarrestar y encubrir sus síntomas. Para seguir sacando buenas notas, están dispuestas a dedicar más tiempo al estudio o a pedir ayuda a sus padres, con más frecuencia que los chicos.

              Además, las chicas suelen ser más complacientes y hacen todo lo posible para adaptarse al entorno, aun sabiéndose “diferentes”.

              Los profesores suelen ser los primeros en identificar a los niños con TDAH. Sin embargo, muchos piensan en el TDAH como un trastorno masculino y tienden a identificarlo más fácilmente en niños que en niñas. Esto ocurre tanto en niñas con un TDAH hiperactivo (no puede estarse quieta), como inatento (sueña despierta) o combinado.

              “Mucha gente tiene la idea errónea de que el TDAH es un trastorno de chicos hiperactivos de Primaria”, dice la Dra. Patricia Quinn, Pediatra del Desarrollo en Washington y reconocida experta en cuestiones de género del TDAH. “Aunque se vean determinados comportamientos, incluso disruptivos, las chicas siguen sin ser diagnosticadas.”

              ¿Quién diagnostica?

              Kathleen Nadeau, Psicóloga Clínica, dirige una clínica privada en Silver Spring (Maryland), especializada en el diagnóstico y tratamiento del TDAH y trastornos del aprendizaje. Suele ver muchos casos de mujeres que llegan a sospechar que tienen TDAH después de luchar durante años para compaginar las responsabilidades de su trabajo, la casa y el cuidado de los hijos.

              Algunas intuyen qué es lo que hay en la raíz de sus problemas cuando ven un reportaje sobre el TDAH en los medios de comunicación. Otras empiezan a pensar que tienen TDAH después de que un hijo suyo ha sido diagnosticado.

              En cualquier caso, muchas mujeres acuden a la consulta de la Dra. Nadeau tras meses o años de frustración en que los médicos no han podido aliviar sus problemas.

              “El diagnóstico más común que recibe una mujer antes del de TDAH, es el de depresión”, dice Nadeau. “Muchas mujeres llegan a mi consulta diciendo: “He estado en tratamiento durante años, me han diagnosticado ansiedad y depresión, pero sigo teniendo problemas.” Resulta desesperante, pues es un trastorno para el que hay tratamiento. No hay excusa.”

              Según la Dra. Nadeau, muchas mujeres no son diagnosticadas porque los criterios médicos utilizados para diagnosticar el TDAH están obsoletos. Así, para considerar un posible diagnóstico de TDAH, el paciente debe haber experimentado síntomas significativos desde una edad temprana. Sin embargo, como los médicos están empezando a ver, muchas niñas con TDAH “vuelan bajo el radar” durante sus primeros años con el trastorno.

              “La forma en que define el TDAH la Asociación Americana de Psiquiatría es absurda”, dice la Dra. Nadeau. “O sea, que si presentas cinco síntomas, no tienes TDAH, pero si presentas seis o más, sí que lo tienes.”

              Historia de una madre

              Rachael Hall es una mujer de 26 años, madre de tres hijos, que vive en Sandy (Utah). Pasó años luchando con la ansiedad y la depresión, sin saber por qué. Cada vez que algo le salía mal, reaccionaba de una forma exagerada.

              Rachael, paciente de la clínica del Dr. Reimherr, recuerda que se vino abajo en su luna de miel porque no era capaz de descifrar las indicaciones para conducir hasta un lugar: “Le dije a mi marido: ¿Por qué no me abandonas? No valgo para nada”. Sacaba de quicio cualquier tontería. Y luego empezaba a sentirme culpable por ello y, cuanto más culpable me sentía, más deprimida estaba.”

              El estrés de la maternidad puso las cosas aún peor. Cuando estaba embarazada de su tercer hijo, Rachael tuvo una crisis y fue hospitalizada por depresión. Los médicos le recetaron un antidepresivo. “No fue nada bien”, dice. “Hizo que nada me importase. Me lo quitó todo. No sentía felicidad, y tampoco sufrimiento.”

              Tras el nacimiento de su hija, comenzó a experimentar frecuentes estallidos de ira. “Me encontraba bien y de repente, estaba gritando como una loca”, recuerda. “Era insoportable con las personas más cercanas. No podía más.”

              Rachael pensó que quizá sufría una depresión posparto, pero su ginecólogo lo descartó, porque había pasado ya demasiado tiempo desde el parto.

              Un día, vio el anuncio de un estudio sobre trastornos del estado de ánimo en la clínica del Dr. Reimherr y decidió tomar parte.

              “Al principio me sentí decepcionada”, recuerda. “Le decía a mi marido: “Debo de estar tomando un placebo, porque no noto nada”. Luego, al empezar las segundas cinco semanas, noté la diferencia”.

              Ella entonces no lo sabía, pero durante las segundas cinco semanas, estuvo tomando Concerta, un fármaco para el TDAH. Con la medicación parecía pensar “de una forma más lógica”. Era menos olvidadiza y menos inquieta. “Suelo tener mejor estado de ánimo”, dice. “Me siento bien. Ya no saco las cosas de quicio.”

              Al continuar con el tratamiento, la relación de Rachael con su familia ha mejorado, y ya no se siente incómoda en actos sociales. “Siempre he sido la hiperactiva, la charlatana, el alma de la fiesta”, dice. “Soy una persona muy abierta, pero a veces llegaba a hacer cosas que me avergonzaban. Ahora puedo ser el centro de atención, ser divertida y gustar a la gente, pero no hasta llegar a ser molesta.”

              Soportar la presión

              La Dra. Nadeau dice que el caso de Rachael no es único, ni mucho menos. “La presión para que las mujeres sean organizadas, se autocontrolen y organicen a los demás es una expectativa social muy arraigada”, dice ella. “Las mujeres se sienten fracasadas si no pueden mantener su casa en orden. Esto pasa una enorme factura: tener que mantener las apariencias, luchar, pasar situaciones embarazosas. Cosas como “Olvidé recoger a mis hijos después de su entrenamiento, y se quedaron ellos solos allí esperando’ son un fracaso público que a las mujeres no se les suele perdonar. Si fuera un hombre, se diría “Claro, está tan ocupado que se le olvidó”.

              La Dra. Quinn está de acuerdo y añade que el mismo hecho de que una mujer sienta que es “diferente” a sus compañeras es, a menudo, difícil de soportar.

              “Aparece ansiedad, desmoralización y baja autoestima y se encuentra deprimida. Así que es dolorosamente consciente. Sufre de veras, pero sufre en silencio.”

              Costes económicos y oportunidades perdidas

              Por si los problemas emocionales no fueron suficientes, el TDAH también supone un coste económico significativo.

              “Estás pagando constantemente por tu falta de organización y tus olvidos”, dice la Dra. Nadeau. “Pierdes tus gafas, así que tienes que comprar unas nuevas. Te ponen una multa de aparcamiento, ya que perdiste la noción del tiempo y el ticket caducó. Cosas así suceden constantemente en la vida de alguien con TDAH.”

              Lyle Hawkins, de 59 años de edad y madre de tres hijos, siempre sospechó que tenía TDAH, pero no fue diagnosticada ni tratada hasta los 40 años. Lamenta todos esos años siendo etiquetada como perezosa y descuidada. Pero sobre todo, lamenta las oportunidades perdidas. Al acabar el bachillerato se casó, pero habría ido a la universidad si para entonces hubiera dispuesto de ayuda.

              “Yo venía de una familia con estudios, en la que la educación era muy importante”, dice Hawkins, también paciente del Dr. Reimherr y también de Sandy (Utah). “Pero la universidad habría sido demasiado estresante. Cuando tienes déficit de atención, todo el mundo está en la página 10 y tú, en la página tres”.

              Esperanza para el futuro

              La comunidad médica está despertando al hecho de que el TDAH es un grave problema para las chicas, que a menudo persiste hasta la edad adulta, dice la Dra. Nadeau. Por el momento, cualquier mujer que sospeche que tiene TDAH debe aprender sobre el trastorno y consultar a un profesional especializado en este campo.

              Para valorar los conocimientos de un médico sobre cómo afecta el TDAH a las mujeres, la Dra. Quinn recomienda preguntar qué libros ha leído sobre el TDAH en mujeres, a qué congresos importantes ha asistido y a cuántas pacientes ha tratado. Las credenciales de un médico importan menos que su comprensión y su experiencia al tratar el trastorno en las mujeres.

              “Para muchas mujeres, su médico de cabecera, si trata el TDAH en adolescentes mayores, puede ayudarlas”, dice Quinn. “En general, los psiquiatras o los terapeutas son los que están mejor preparados para diagnosticar el trastorno en las mujeres”.

              Si una mujer se siente deprimida, es lógico que el médico diagnostique una depresión y la trate. Pero si hay razones para creer que hay otros problemas (o si la procrastinación, los problemas de gestión del tiempo y el olvido persisten, pese al tratamiento para la depresión), también es lógico cuestionar ese diagnóstico, y seguir cuestionándolo hasta que se consigan aliviar los síntomas.

              ¿Debería cambiar de médico? La Dra. Quinn dice: “Debe cambiar si no le escucha, no reconoce su opinión o no la respeta.”

              Incluso cuando el diagnóstico llega a una edad tardía, las mujeres saben sacar provecho de ese conocimiento. Lyle Hawkins, de 59 años de edad y madre de tres hijos, reconoció en sus hijos muchos de sus propios comportamientos TDAH. Como no quería que pasasen por lo mismo, Lyle se aseguró de que recibieran un diagnóstico precoz. “Si no hubiera sido yo su madre” dice, “les habría pasado inadvertido.”

              Fuente:

              http://tdahvitoriagasteiz.com/

              Publicaciones relacionadas:

              http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2011/11/acoso-escolar-e-institucional.html#uds-search-results

              Maltrato a un alumno con TDA/H

               

              MALTRATOAdrián y una clase como Abu Ghraib

              • Imputan a un profesor por atar de pies y brazos a un niño de nueve años
              • El alumno es hiperactivo y tiene el síndrome de falta de atención
              • "El de Inglés lo ató a una silla y le puso en medio de la clase para que todos nos riéramos de él", dice una de sus compañeros en el colegio
              • "Mi hijo vino como ido. A raíz de aquello empezó a hacerse todo encima por la noche", explica la madre

               

              VÍDEO: OLMO CALVO

              PEDRO SIMÓN MORALEJA (CÁCERES)

              Primero fue amarrado por los tobillos a las patas de la silla con cinta de embalar. Luego el maestro le ató fuertemente por las muñecas al asiento. Después le amordazó con la banda adhesiva. Y, cuando el niño aquel ya era la imagen asustada de una esfinge con los ojos muy abiertos, fue arrastrado hasta el medio del aula, frente al resto de los chicos, como el que es colocado frente a un pelotón de fusilamiento. Para que los otros se rieran de él.

              Cuando sólo tienes nueve años, estás en tratamiento por un trastorno de déficit de atención e hiperactividad, tomas medicación y tienes un episodio de este tipo, suceden cosas como las que vinieron a continuación.

              "A raíz de aquello mi hijo empezó a hacerse todo encima por la noche, a tener terrores nocturnos. Decía que le dolía la tripa, la cabeza, porque no quería volver al colegio. Cada día me lloraba desesperado para que no le llevara. 'Mamá, por favor...'. Y yo le llevaba. Siempre le llevaba. A pesar de que hacerlo era como mandarlo a una tortura diaria".

              Ocurrió en Moraleja (Cáceres). En una clase de 4º de Primaria del colegio Virgen de la Vega. Fue el día de Halloween de 2010. Pero lo que da miedo esta vez no es una careta de hombre lobo ni un motosierra de goma. Sino las autolesiones. Aquellos "golpes en la cabeza que empezó a darse" el niño tras el trauma.

              El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Coria ha tomado declaración a cinco educadores del centro y ha imputado sólo a uno: Diego A., el profesor sustituto de Inglés, está siendo investigado por un posible delito contra la integridad moral.

              "Desde los cuatro años empezó con psicólogos. Era supermovido. No tenía paciencia ninguna. Cuando quería algo, lo quería para ya", habla Sonia González, la madre del menor. "Entonces a los seis años ya sabíamos lo que era: le diagnosticaron Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad [TDAH] y empezaron a darle medicación. Yo siempre les contaba a los profesores lo que le pasa a Adrián, uno a uno lo hacía, soy muy pesada, lo sé. A pesar de que tenían su informe médico en el centro, yo les explicaba su problema, lo que recomiendan los especialistas. Una quiere lo mejor para su hijo".

              Estamos en el curso 2010/2011. Como les sucede a los TDAH, a Adrián le cuesta hacer amigos, pero ahí va a clase con su hermano pequeño. Todo en orden: sigue con sus pastillas y con su psicólogo, con sus deberes y con sus coches de carreras. Es el Día de Difuntos y va a recibir un electroshock.

              Lo que ocurrió al otro lado de la puerta del aula de la clase de 4º de Primaria no sólo se lo contó aquel día Adrián a su madre ("vino muy mal, muy triste, estaba como ido y me contó"), sino que también lo han hecho los compañeros. Con esa ortografía atropellada del que pone las palabras al galope para que lleguen muy rápido. En cartas manuscritas con una rotundidad asombrosa.

              Una niña: "El profesor de Inglés que se llama Diego un día ató a Adrián a una silla con cinta aislante y le tapó la boca con la cinta. También lo sacaba al pasillo y el sitio de Adrián era delante de él para pegarle patadas por debajo de la mesa. Mi amiga y yo nos dimos cuenta porque Adrián se estaba quejando. Le fuimos a decir a Diego que por qué le estaba pegando patadas si no estaba haciendo nada malo y nos castigó sin recreo".

              Otro niño: "El de Inglés ató a mi compañero Adrián en una silla. Con pies y manos atadas y la boca tapada con cinta de tapar cajas. Y lo puso en medio de la clase para que todos nos riéramos de él".

              Otra compañera: "Un día fue horrible. Yo creo que se pasó mil pueblos. Bueno, cogió a Adrián, lo sentó en una silla, le ató las piernas y los pies con la cinta de envolver los paquetes, le tapó la boca para que no hablara y para colmo le puso en medio de la clase (...). Se lo contamos a Belén [la tutora] y decía que no podía ser, que nos lo estábamos inventando, es decir, que no nos creía".

              Otra: "La profesora siempre nos decía que no tocáramos a Adrián porque era muy frágil. Siempre le decía: 'Adrián, tus padres te deberían haber llamado María Dolores".

              Otra más: "Nos sentábamos todos juntos por orden de lista excepto a Adrián, [al] que separaba de nosotros. Cuando teníamos Inglés no salía al recreo. Una vez le ató a la silla con cinta aislante porque al estar sentado solo, como marginado, se entretenía con cualquier cosa. Le ató las piernas a la silla y, al querer defenderse Adrián, le ató las manos. Cada vez que pasaba por detrás le metía una patada".

              Según el informe forense solicitado por el juzgado y elaborado por el Instituto de Medicina Legal de Cáceres después de explorar al menor -que dota de "veracidad" al relato del pequeño-, las "pesadillas", la "tristeza", la "sintomatología ansiosa", las "psicosomatizaciones", la "baja austoestima" y "el déficit en el control de esfínteres" posteriores podrían hallarse "correlacionados con una percepción de vivencia de maltrato psicológico por parte de los docentes del centros escolar".

              (...)

              En Moraleja -algo más de 7.000 habitantes- hoy hay un sol de calendario, un instituto, dos colegios de Primaria, una guardería pública, tres gasolineras, tres centros comerciales, una ganadería de toros de lidia, un abuelo que nos hace de guía, un monolito que recuerda a un vecino militar que murió en el Yakovlev y un río donde hoy nadie se moja.

              Hablamos con Vicente Pizarro, el director del centro donde ocurrieron los hechos y que fue denunciado junto a otros cuatro docentes por aquella mañana en que la clase fue un Abu Ghraib chiquitito y oscuro.

              El director da la mano muy fuerte, nos remite a la Dirección Provincial de Educación y corrobora lo ocurrido.

              -El profesor ya no da clases aquí -se apresura a decir.

              -¿Qué pasó?

              -Es algo que es mejor no recordar...

              La madre sí quiere hacerlo.

              Hay que fijarse mucho para ver que Sonia tiene algunos padrastros mordidos. No hay que fijarse nada para lo otro: la culpa que muerde.

              Dice que se sintió "responsable" de lo que pasó. "¿Puedes creerlo?". Que a veces, después de aquello, se echaba a dormir junto al niño en su cama. "De rodillas". "Porque me sentía culpable por haberle mandado a clase cuando él no quería".

              -¿Qué pasó?

              -Fui a hablar con el profesor. Cuando llegué, estaba apoyado en la mesa -relata Sonia-. Le pregunté que cómo se comportaba el niño. Me dijo que bien, pero que era muy despistado. "Me han dicho que le has atado", le solté. «Ah, sí», me contestó. Se giró, cogió la cinta de embalar que tenía en la mesa y me dijo: "Sí, mira, con esto he atado a tu hijo".

              Los padres de los demás niños fueron hablando con los suyos y confirmando las agresiones. La inspección educativa acusó recibo y elaboró un informe. Los psicólogos le decían a la madre que denunciara lo sucedido. La madre acudió al cuartel de la Guardia Civil en julio de 2011. La Policía Judicial de Coria investigó finalmente lo ocurrido. Junto al docente de Inglés, aparece la Junta de Extremadura como responsable civil subsidiaria. Y luego hay otras cosas que nunca más sabremos pero los niños sí.

              "El profesor de Educación Física decía que era un juego meterle pellizcos a Adrián", escribe otro compañero en la documentación que obra en la causa. "Todos los días le teníamos que meter puñetazos, pellizcos... Adrián se quedaba tirado en el suelo y el profesor no nos dejaba que fuéramos para ver si estaba bien. Se quedaba llorando".

              Al profesor que impartía Educación Física se le tomó declaración y quedó exculpado. Lo mismo que pasó con el director, la tutora y el psicólogo del colegio. Quedó encausado el maestro de Inglés, ese hombre en el que confluyen todos los alumnos.

              "Es increíble que en pleno siglo XXI, en sociedades avanzadas, exista un trato tan injusto a la infancia", señala José María Garzón, el abogado de la madre. "¿Es un niño de nueve años culpable de tener el síndrome de falta de atención? ¿Por qué tenemos profesionales tan poco preparados que hacen daño de esta manera?".

              "Yo quiero saber por qué ese ensañamiento con mi hijo. Lo físico se puede borrar. Lo psicológico queda de por vida. No quiero dinero. Quiero que ningún niño con TDAH vuelva a pasar por esto".

              Aunque las especialistas que trataron al menor señalaron que -además del tratamiento farmacológico- era necesario "apoyo psicopedagógico por parte del centro educativo", ya conocen el final de esta historia.

              Lo que da miedo esta vez, decíamos, no es una careta de hombre lobo ni un motosierra de goma.

              (...)

              El jueves hablamos con Adrián, durante el recreo, con su madre delante y con todas las cautelas detrás. Lejos del enjambre matinal de gritos y risas.

              Charlamos de fútbol, de una novia que no tiene, de sus ojos azules, de lo que molan los coches deportivos, de los malos momentos y de los buenos amigos.

              Sólo al final refiere la historia aquella. Sentado. Con las rodillas juntas y las palmas de las manos escondidas entre los muslos. Esta vez como si tuviera la lengua atada con esparadrado.

              Adrián le pregunta a la madre.

              -¿Esto va a terminar bien, verdad, Sonia?

              Fuente:

              http://www.elmundo.es/espana.html

              Sobre hiperactividad y déficit atencional

               

              deficitatenc000Hiperactividad (TDAH)

              Fernando Mulas

              El concepto de “actividad” se contempla en nuestra sociedad como algo positivo propio de la  naturaleza humana, cuyo óptimo ejercicio de la misma promueve los avances y el desarrollo de activos procesos creativos que cambian inexorablemente los horizontes de la humanidad,  transcendiendo a futuros inimaginables.

                   Una persona por tanto muy activa suele ser positivamente considerada sobre todo cuando se asocia la facultad de la creatividad y, aunque en determinados casos esta última sea una característica relevante, desafortunadamente no siempre es consustancial con las personas que presentan un exceso de actividad en el contexto clínico de lo que se denomina “Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad“, bien conocido por su acrónimo de TDAH, en cuyo cuadro clínico están presentes los otros dos síntomas cardinales: la impulsividad y sobre todo la inatención.

                   Aunque se usa el término “hiperactivos” para etiquetar a estos niños, el problema  mas relevante y de significación mas trascedente para ellos es el del “déficit de atención”, dado que su persistencia va a condicionar dificultades asociadas del aprendizaje con más que probable fracaso escolar, que suele ponerse en evidencia en edades más tardías respecto a cuando el niño se mostraba sobretodo hiperactivo, ya que con la edad la hiperactividad va disminuyendo. Estos niños son entonces etiquetados como de vagos y poco solidarios, mostrando tendencia a ir a su aire.

                    Una actitud negativa hacia ellos provoca que a la larga se afecte su propia consideración o autoestima, que va disminuyendo progresivamente y hace bueno lo de la profecía auto cumplida, ya que de tanto oír comentarios negativos al final se los creen ellos mismos y apenas se esfuerzan. Las dificultades escolares se hacen progresivamente más ostensibles lo que provoca no pocos abandonos en los estudios, así como su marginación y exclusión social, aceptando ellos mismos sin más consideración sus carencias y todas sus limitaciones.

               

                   Este cortejo  sintomático fue atribuido inicialmente a una base de disfunción conductual y social, que ahora ha quedado complejamente desechada con la evidencia de las investigaciones de las últimas décadas, considerándose el cuadro clínico como un trastorno del neurodesarrollo que tiene una base fundamentalmente genética de carácter poligénico hasta en un 80% de los casos. Consecuentemente están alterados los sistemas bioquímicos relacionados con determinados neurotrasmisores cerebrales, como la dopamina y la noradrenalina, implicando ello una disfunción localizada preferentemente en el área dorso lateral del lóbulo frontal cerebral.

                   Estas disfunciones a su vez condicionan cambios en el tamaño cerebral de estos sujetos que muestran una reducción de un 4% de su volumen total en relación con los grupos controles, aunque tengan una inteligencia normal. También los estudios neurofisiológicos muestran alteraciones relacionadas, como ocurre con los potenciales evocados P300 a estímulos infrecuentes que evidencian un alargamiento de la latencia del potencial y una disminución de la amplitud de la onda. Más recientemente la cartografía cuantificada de las ondas eléctricas cerebrales han demostrado evidencias que categorizan mejor a los niños TDAH. Por tanto hoy día no tienen ningún fundamento los que apuntan a un origen puramente conductual o de personalidad.

                   Con estas descripciones publicadas y replicadas por toda la comunidad científica internacional nadie se atreve a cuestionar la base neurobiológica del trastorno,  excepto los que sin fundamento o por creencias subjetivas desoyen lo que demuestra la medicina de la evidencia. Por ejemplo, una persona puede curarse de un proceso tumoral coincidiendo con el hecho de estar tomando una dieta especial, pero mientras no hayan estudios doble ciego y replicados que soporten tal coincidencia, no se puede generalizar que  dicha dieta cura el proceso cancerígeno.

                   Una vez demostrado el origen biológico resulta obvio utilizar los recursos farmacológicos que han mostrado evidencias positivas con riesgos inconsistentes en relación al beneficio que se logra con los fármacos estimulantes y los no estimulantes. Los primeros producen efectos dopaminérgicos y los segundos noradrenérgicos en correspondencia con  los sistemas de neurotransmisión afectados, estando implicados los genes responsables del trasporte de dichas sustancias para su adecuada función en la sinapsis cerebral. Debe tenerse presente que el que exista un base genética no quiere decir que el trastorno sea significativo de por vida ni que estos fármacos tengan que tomarse para siempre, pues en nuestra experiencia la mayoría de los casos tratados oportunamente tienen un pronóstico favorable.

                   Si al tratamiento farmacológico se acompaña una intervención psicopedagógica en el contexto de una terapia “combinada” adaptada a cada caso concreto, a modo de un traje hecho a medida con carácter individualizado, la evolución cambia muy positivamente. Se consigue una mejoraría académica así como un mayor control de los problemas conductuales y comórbidos que puedan presentarse. Ello repercute en un considerable beneficio en los esfuerzos necesarios a largo plazo, en las repercusiones económicas consecuentes, y en la mejor integración psicosocial futura.

                   No hay que dejarse llevar por cantos de sirena que cuestionen las evidencias cuando en estos chicos está en juego su calidad de vida, la de sus familias y su futuro. Al igual a como sin darnos cuenta los hijos nos miran como señal de llamada para que les ayudemos, hay que aprender a mirar a donde están las evidencias que aportan las soluciones más oportunas para la que la actividad que referíamos al comienzo sea más organizada, mejorando las funciones ejecutivas y el control del impulso inhibitorio. Enseñemos a estos niños y adolescentes a madurar en las mejores condiciones posibles, facilitando que sean ellos protagonistas decisorios de su propio y mejor futuro.

               

              Fuente:

              http://blogs.lasprovincias.es/mihijomellama/