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Trastorno de la Comunicación Social (pragmático) y sociabilidad en el TDAH

 

Joaquín Díaz Atienza

JOAQUIN DIAZ ATIENZANo son pocas las situaciones en donde los clínicos nos vemos con importantes dificultades para realizar un diagnóstico diferencial entre un Trastorno del Espectro Autista (leve), un Síndrome de Asperger, un TDAH especialmente subtipo inatento y un TDAH. Estas dificultades son aún mayores cuando en el niño con TDAH  presenta algunos rasgos obsesivo-compulsivos.

En mi humilde opinión, creo que el nuevo Trastorno de la Comunicación Social (pragmático) recogido en el DSM 5 (véase Tabla 1 y post sobre este tópico en diazatienza.es) nos ayudará a precisar con mayor fiabilidad el diagnóstico, así como poder actuar terapéuticamente con mayor precisión sobre aquellos síntomas que más pueden afectar al futuro del paciente.

Tabla 1

    Trastorno de la Comunicacion Social

    Los niños con un trastorno pragmático, se diferencian del autismo en su restricción de intereses y conductas repetitivas.

     

OBSERVACIONES CLÍNICAS CONTRASTADAS

Que bastantes niños con TDAH presenten dificultades en la socialización, es algo incontrovertible. Por el contrario, el por qué de estas dificultades, ya no está tan claro.  Como se comprende fácilmente, se ha recurrido a los síntomas propios del TDAH como las causas principales de los problemas de socialización.

Se han alegado razones como la falta de habilidades sociales, como una consecuencia de sus dificultades en los mecanismos de inhibición conductual, como resultado de su déficit de atención, de la existencia comórbida de trastornos de conducta,  el resultado de anomalías en el procesamiento de la información social, por razones neuropsicológicas( funciones ejecutivas), etc.

La realidad clínica es que nos enfrentamos a un 52% y el 82%, según las investigaciones, de niños diagnosticados de TDAH y que presentarán dificultades y problemas relacionados con la socialización. ¿El resultado?: son niños menos preferidos socialmente, tienen menos amigos, son peor valorados por su propios compañeros, etc.. De aquí que, con una cierta lógica y apoyo epidemiológico, el rechazo social que sufren algunos niños con TDAH se relacione con un peor pronóstico: son especialmente vulnerables al consumo de drogas, la delincuencia, problemas académicos y a la presentación de otros trastornos psiquiátricos.

Las dificultades en socialización, de no ser tratadas convenientemente, permanecerán durante la vida adulta, produciendo problemas familiares y laborales.

PERO ¿EXPLICARÍA LO ANTERIOR LAS DIFICULTADES SOCIALES EN EL TDAH?.

Actualmente con la existencia de tratamientos bastante eficaces sobre los síntomas nucleares del TDAH (hiperactividad, déficit de atención e impulsividad) se comienza a platera otras explicaciones, ya que las razones de tipo conductual no son suficientemente aclaratorias. La cuestión es: Si existen tratamientos farmacológicos bastante eficaces, si se aplican programas específicos y bien evaluados, para mejorar las habilidades sociales, ¿por qué las mejorías observadas durante el programa no se generalizan a otros contextos más naturales que el escenario terapéutico?.

La explicación la encuentran algunos investigadores en que la mitad de los niños con TDAH presentan, en mayor o menor medida, dificultades pragmáticas en la comunicación social.

En la Tabla 1 hemos recogido los criterios de inclusión del DSM 5 para el Trastorno de la Comunicación Social (pragmático) (TCSP). Vemos como se contemplan dificultades tanto en la comunicación verbal como en la gestual:

    • Déficit en las habilidades conversacionales: mantener el discurso, cómo iniciar una conversación, cuando debe terminarse o guardar silencio, escuchar dependiendo del contexto y del otro interlocutor.

    • Dificultades en las habilidades narrativas: generar un discurso atractivo y coherente.

    Existen bastantes investigadores que proponen la existencia de un déficit pragmático y que sería éste el responsable del  bajo rendimiento académico (en ausencia de dificultades intelectuales), la calidad de relación con los iguales y la presencia de otros problemas psiquiátricos.

    En una investigación reciente, STAIKOVA, y col (2015) se afirma los siguiente:

      • Los niños con TDAH presentan una amplia variedad de síntomas pragmáticos de la comunicación.

      • Los niños con TDAH presentan dificultades en el manejo correcto del discurso, presuposiciones y en la narrativa del mismo.

      • Estos hallazgos ponen en evidencia que las dificultades pragmáticas de la comunicación en niños con TDAH pueden ocurrir independientemente de otras dificultades del desarrollo del lenguaje.

      • Por tanto, no sería el TDAH y sus síntomas nucleares los únicos responsables de las dificultades sociales encontradas.

          Si bien, esto es una realidad clínica, hoy se insiste que hay que homogeneizar los instrumentos y estrategias de evaluación. Se recomienda una evaluación estándar que incluya a padres y profesores, así como la observación estructurada en ambientes naturales de intercambio social.

          En conclusión, la comorbilidad de un TCSP en el TDAH es más común de lo que aparentemente pudiera parecer. Es importante delimitar su presencia, ya que nos tendríamos que replantear las modalidades de tratamiento pertinentes.

          Más información en http://tdahalmeria.com/

          Publicaciones relacionadas:

          http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2015/08/entender-el-trastorno-de-la.html

          http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2015/08/trastorno-de-la-comunicacion-social.html

          Fuente:

          http://tdahalmeria.com/trastorno-de-la-comunicacion-social-pragmatico-y-sociabilidad-en-el-tdah/

          ‘Me preocupa que mi hijo no tenga amigos’

           

          ACOSO‘Mario’ disfrutaba de las actividades solitarias, y aunque a él no le importaba,
          sus padres pensaban que algo le pasaba.

          Redacción Frontera

                  

          HISTORIA DEL PADECIMIENTO

          “Mario” es un adolescente de 13 años de edad, originario y residente de la ciudad de Tijuana, vive con sus padres, estudia primer año de secundaria.

          Fue la madre del paciente quien solicitó la valoración de primera vez, ya que en la escuela le habían reportado los maestros que su hijo no se relacionaba con los demás niños, y que había habido ciertos incidentes donde otros compañeros se burlaban de él, por lo que sospechaban que era víctima de bullying.

          La madre comentó que “Mario” es hijo único, por lo que se acostumbró a estar solo desde chiquito, además como ella ya lo tuvo a la edad de 40 años, tampoco convivió con primos pequeños, ya que todos estaban más grandes. Por tal motivo ella pensaba que su hijo había tomado el comportamiento e incluso la manera de hablar de los adultos. Incluso hasta la manera de vestir siempre había sido muy formal.

          También era muy cuidadoso con todas sus cosas, no le gustaba que nadie las tocara, tenía sus horarios y rutinas muy bien establecidos; la madre comentó:

          “Era muy obsesivo con el orden y con la limpieza, pero como así soy yo, pues yo lo he visto normal”.

          En la escuela nunca tuvo problemas de aprendizaje, aunque los maestros reportaban todo el tiempo que era muy distraído, y parecía que no le importaba la clase, en los exámenes contestaba todo correctamente.

          Al entrevistar a “Mario” comentó que no quería ir a consulta con un “sico-loco” porque él no estaba loco, que los compañeros lo molestaban porque eran unos tontos y que por eso a él no le gustaba juntarse con ellos: “Dicen puras tonterías, cosas que no tienen sentido, y cuando los corrijo se ríen de mí, por eso mejor prefiero quedarme en el salón leyendo o si me dejan me meto a la biblioteca”.

          Al final de la consulta, se le preguntó a la madre, independientemente del motivo por el que le sugieren en la escuela que acudiera a consulta, cuál era el objetivo de ella y sus expectativas, a lo que contestó: “Yo lo único que quiero es que mi hijo sea feliz; antes me daba orgullo que todos me decían que era muy maduro y que actuaba como adulto, pero ahora me doy cuenta que eso hace que no sea aceptado por niños de su edad”.

           

          Análisis del caso

          A “Mario” se le elaboró una historia clínica completa y se le entregaron algunos cuestionarios para contestar tanto los padres como los maestros. Además de las consultas en siquiatría infantil, se le pidió una valoración por el área de sicología.

          Después de varias consultas, fue diagnosticado con un “Síndrome de Asperger”. Los padres estuvieron sorprendidos cuando se les informó que este síndrome formaba parte de los trastornos del espectro autista. Inicialmente dijeron que pedirían otra valoración por otro especialista, pero

          posterior a acudir al Taller para Padres sobre “El Asperger en la adolescencia”, decidieron continuar con las terapias que se le propusieron.

          Los principales objetivos de tratamiento fueron el mejorar sus habilidades sociales como presentarse, iniciar conversaciones, hacer cumplidos, dar las gracias, unirse al juego, cooperar y compartir. También identificar y expresar sentimientos de forma apropiada.

          Desde el año 2007 se declaró el 18 de febrero como el día internacional del Asperger, en recuerdo del nacimiento de Hans Asperger, quien publicó un trabajo sobre la definición de “sicopatía autística en la infancia”.

          El síndrome de Asperger es un trastorno que se caracteriza por problemas en el desarrollo de las destrezas sociales y del comportamiento. Muchos niños con síndrome de Asperger tienen inteligencia normal o superior a lo normal, aunque generalmente articulan palabras a la edad de 2 años, sus patrones del habla pueden ser algo raros.

          La mayoría de los niños con síndrome de Asperger tienen dificultad en la interacción con los niños de su misma edad. Tienden a ser solitarios y pueden demostrar comportamientos excéntricos. Las dificultades con la coordinación son también comunes por lo que con frecuencia son malos en los deportes.

          Debido a que tienen mayor funcionalidad durante la niñez, en algunos casos se puede hacer una detección de manera tardía, además de que el diagnóstico es más complicado de establecer.

          Sin embargo, en la etapa de la adolescencia, cuando se requiere mayor interacción e inclusión social, pudiera ser que a los padres y los maestros les llame la atención el comportamiento del joven, ya que para ellos será más difícil comprender las reglas sociales y el lenguaje no verbal, por lo que además podría desarrollar un algún trastorno de ansiedad o depresión.

          Los niños con síndrome de Asperger pueden tener además otros trastornos siquiátricos incluyendo el trastorno por déficit de atención o el trastorno obsesivo compulsivo.

          Los siquiatras de niños y adolescentes tienen el entrenamiento para evaluar los trastornos del desarrollo y pueden trabajar con las familias para diseñar programas de tratamientos apropiados.

          Actualmente, el tratamiento más efectivo envuelve una combinación de sicoterapia, educación especial, modificación del comportamiento y apoyo para las familias.

          El resultado para los niños con síndrome de Asperger es generalmente más prometedor que para aquellos con autismo. Debido al alto nivel de funcionamiento intelectual, muchos de estos niños terminan la preparatoria y asisten a la universidad.

          Aunque los problemas con la interacción social y la percepción persisten, ellos pueden también desarrollar relaciones duraderas con la familia y los amigos.

          Fuente:

          http://www.frontera.info/Home.html#Portada

          Los problemas de lenguaje son comunes en los niños con TDAH

           

          lenguajeLos niños que sufren trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) tienen casi 3 veces más probabilidades de sufrir problemas de lenguaje que los niños que no tienen el trastorno, según una nueva investigación. Y esas dificultades lingüísticas pueden tener consecuencias académicas de largo alcance.

          El estudio, publicado en la revista Pediatrics, observó a niños de 6 a 8 años con y sin TDAH en Australia. “Descubrimos que el 40 por ciento de los niños del grupo del TDAH tenían problemas de lenguaje, en comparación con el 17 por ciento del grupo de ‘control’”, señaló Emma Sciberras, psicóloga clínica e investigadora postdoctoral en el Instituto de Investigación Pediátrica Murdoch, en Victoria, Australia. “Las tasas de problemas del lenguaje eran parecidas en los chicos y las chicas con TDAH”, añadió.

          Los niños con TDAH normalmente tienen problemas con el rendimiento escolar y la socialización. El impacto que los problemas de lenguaje podrían tener en estos factores no se han estudiado bien, indicaron los autores del estudio.

          “Las diferencias en el rendimiento académico entre los niños con TDAH y problemas del lenguaje, en comparación con los que solo tienen TDAH, eran muy grandes y clínicamente significativas”, dijo Sciberras.

          Los problemas de lenguaje se refieren al lenguaje hablado, tanto al lenguaje receptivo como al expresivo. El lenguaje receptivo es la capacidad de escuchar y comprender lo que se ha dicho; el expresivo es la capacidad de hablar y de que los demás comprendan.

          El estudio sobre el lenguaje contó con 179 niños a los que habían diagnosticado TDAH y con 212 sin el trastorno de atención. Menos de la mitad de los niños con TDAH estaban tomando medicamentos como ayuda para controlar sus síntomas.

          Después de tener en cuenta los factores sociodemográficos y otras afecciones, como los trastornos del espectro autista, los investigadores descubrieron que el riesgo de tener problemas de lenguaje era 2.8 veces más alto en los niños con TDAH.

          Cuando los investigadores observaron cómo estos problemas del lenguaje afectaban al trabajo escolar, hallaron unas puntuaciones más bajas en matemáticas, lectura y académicas.

          No obstante, los investigadores no hallaron que los problemas del lenguaje tuvieran un impacto en la socialización.

          “Nos sorprendió que los problemas del lenguaje no estuvieran asociados con una conducta social más deficiente en los niños con TDAH”, dijo Sciberras. “Podría ser que los niños con TDAH ya tengan una conducta social más deficiente debido a otros factores, incluyendo los síntomas de su TDAH u otras dificultades asociadas”.

          Pero Sciberras advirtió que los problemas de lenguaje podrían complicarse más a medida que estos niños crecen porque las relaciones sociales se hacen más complejas con la edad.

           

          Fuente: Pediatrics (noticia completa), a través de http://consumer.healthday.com/

          Algunas estrategias para ayudar a niños con dificultades en el aprendizaje

           

          dificultades aprendizajePAUTAS GENERALES DE INTERVENCIÓN EN LA ESCUELA METODOLOGÍA PARA DAR LAS CLASES

          Cómo dar instrucciones

          Para facilitar el cumplimiento de instrucciones por parte del alumno es necesario:

          1. Establecer contacto ocular o proximidad física, asegurando su atención.
          2. Ofrecer las instrucciones de una en una. Han de ser cortas, concretas y en un lenguaje positivo.
          3. Una vez se cumplan, serán elogiadas inmediatamente.

          Cómo explicar los contenidos académicos

          - Explicaciones motivadoras y dinámicas, que permitan la participación frecuente por parte del alumno.

          - Es importante que estén estructuradas y organizadas, y que el maestro se asegure la comprensión por parte del alumno. Asignación de deberes y tareas

          - Tareas de formato simple y claro, y en cantidad justa. En caso de tratarse de actividades largas, conviene fragmentarlas.

          - Es imprescindible la supervisión y refuerzo constante. También es útil el uso de registros o contratos, con el fin de facilitarle la planificación y realización de los deberes.

           

          EL ENTORNO DE TRABAJO

          - El niño con TDAH se beneficiará cuando su asiento se sitúe cerca del maestro, facilitando el contacto ocular y la supervisión por parte de éste, lejos de murales, ventanas u otros elementos decorativos.

          - Vigilar que sobre la mesa del niño se encuentre exclusivamente el material imprescindible necesario para realizar la tarea, evitando accesorios innecesarios.

          - Situar al alumno con TDAH junto a un compañero de buen comportamiento.

           

          EL MAESTRO DEL ALUMNO CON TDAH

          Es un pilar fundamental en la intervención del trastorno, por lo que es importante que esté informado y que sepa trabajar con estrategias específicas aplicables en el aula.

           

          ALGUNAS ORIENTACIONES ANTE SITUACIONES CONCRETAS

          Se levanta a menudo

          - Recordar la norma antes de empezar “vendrá a mi mesa el que tenga el trabajo acabado, el que tenga una duda que levante la mano y yo me acerco”. Concretar una señal privada que le recuerde la norma

          - Asegurarnos de que dispone de todo el material necesario para realizar el trabajo y evitar que se levante.

          - Reforzar la conducta correcta e ignorar la incorrecta.

          - Elaborar un sistema que le permita ponerse en pie y andar (dibujar un espacio en el suelo, dar un cargo…)

          - Entrenarlo para permanecer unos minutos trabajando autónomamente (premiar después con una actividad que le guste)

          - Aplicar la consecuencia más lógica en caso de incumplir la norma (p.e. perder temporalmente el privilegio de sentarse).

          Interrumpe constantemente

          - Ofrecer la norma por escrito a través de un dibujo en un lugar visible (“par intervenir es necesario estar en silencio, bien sentado, y con la mano levantada”

          - Pactar con el niño señales silenciosas como recordatorio (tocar, mirar, hacer un guiño) y mantenerse a menudo cerca de él.

          - Aprovechar algunas situaciones con otros niños para mostrar el modelo correcto (“a ver a quien pregunto… a Alberto, que está sentado, en silencio y con la mano levantada)

          - Reforzar la conducta correcta siempre que esta se dé o se aproxime. (me gusta que Marta…. Gracias Marta )

          - En caso de que el niño continúe interrumpiendo, ofrecer pequeños recordatorios de la norma e ignorar la conducta. (“Ahora es tu turno de escuchar y el mío de hablar. Si quieres decir algo, quédate en silencio, bien sentado, y levanta la mano”)

          - Podemos dar al niño impulsivo un pequeño margen de interrupción ( p.e. que nos pueda decir: “seño, cuando puedas…” Posponiendo la interrupción le ayudamos a adquirir un mayor autocontrol, pues le forzamos a contenerse, a la vez que conseguimos disminuir el número de interrupciones.

          - Para aquellos niños poco autónomos, podemos ofrecerle una tarjeta roja que dejará sobre la mesa cuando reclame ayuda del maestro.

          Molesta a los compañeros de mesa

          - Sentarlo con un compañero que presente un buen modelo de comportamiento.

          - Dedicar un tiempo personal a hablar sobre los sentimientos que genera en el compañero/s cuando invade su espacio, los interrumpe, habla en exceso…

          - Ofrecer un espacio para él sólo donde pueda trabajar tranquilamente, presentándoselo como un “lugar tranquilo” y no “un lugar para que no molestes”

          - Elogiarle mediante la alabanza específica cuando trabaje correctamente y con sus compañeros.

          - En caso de incumplimiento podemos aplicar, p.e., el tiempo fuera con la siguiente consigna: “únete a tu compañero cuando creas que puedes trabajar en silencio” Pierde el control, chilla, desafía

          - Si pierde completamente el control, tendrá que retirarle del aula.

          - Si el niño desafía, inicialmente se pueden ofrecer otras alternativas de solución, en caso de que no de resultado no conviene enfrentarse ni entrar en lucha de poderes, mantenerse firme y no caer en lamentaciones (le decimos: “después hablamos”, ignoramos sus comentarios y continuamos la actividad), no agredir, ni física ni verbalmente)

          - Posteriormente al desafío dedicar un tiempo personal a hablarlo, dejándole explicarse, escuchándole atentamente, buscando conjuntamente soluciones para otro momento, orientándole, recordándole los límites y respetándole en todo momento.

          - Se puede aplicar el tiempo fuera como técnica para reducir este comportamiento.

          - Se ha de evitar el abuso de la expulsión del aula, pues esta estrategia no favorece el autocontrol del niño con TDAH. Como alternativa pactamos con él tres advertencias: la primera, se levanta y mantiene de pié a lado de la silla; la segunda, se mantiene de pie al final de la clase, y sólo en la tercera abandona el aula. “Va como una moto”

          - Reforzar en todo momento la buena conducta (cuando camina de forma tranquila, cuando respeta la fila…)

          - Ignorar algunas conductas inadecuadas menores (ruiditos, movimientos, hablas en voz baja…)

          - Permitirle un alivio para la tensión física (rayar una hoja, borrar la pizarra, ir a buscar alguna cosa…)

          - Enseñar técnicas de autocontrol (técnica de la tortuga) y de relajación (respiración profunda)

          - Pactar previamente con el niño señales de recordatorio para aplicar las técnicas de autocontrol o relajación.

          - Intentar prever momentos clave en que sabemos que pierde fácilmente el control: los momentos de transición, tarea poco planificada, aburrimiento, momentos sin actividad…

           

           TÉCNICA DE LA TORTUGA

          - Dirigida a Ed. Infantil y Primer ciclo de E. Primaria.

          - Objetivo: favorecer el autocontrol y la relajación ante situaciones estresantes o que le generan rabia.

          - Metodología:

          • El maestro parte de la explicación de un cuento para que el niño se identifique con el personaje que lo protagoniza.
          • Ante una situación potencialmente estresante, el maestro dice la palabra “tortuga”, el niño adopta una posición previamente entrenada (imitando a la tortuga metiéndose en su caparazón: barbilla en el pecho, mirada al suelo, brazos y puños cerrados y en tensión, estirados a lo largo del cuerpo) contar hasta 10 y proceder a relajar de nuevo todos los músculos.
          • El maestro ha de reforzar este entrenamiento o posterior aplicación para que el niño se anime a utilizar esta estrategia de forma autónoma cuando se sienta inquieto o ante situaciones que le resulten de difícil control.

          LA AUTOESTIMA

          ¿Cómo se forma?

          - La autoestima se forma cuando el niño compara la imagen que se ha formado de sí mismo (referida a cómo se ve física, personal y socialmente) con la imagen ideal de la persona que querría ser.

          - Si la diferencia entre la imagen que tiene de sí mismo y el ideal es muy grande, la autoestima será baja, si la diferencia es pequeña, la autoestima será alta.

          ¿Por qué la mayoría de los niños con TDAH tiene baja autoestima?

          - Los niños con TDAH son más difíciles de educar, por lo que reciben con mayor frecuencia una información negativa sobre su comportamiento y sus tareas.

          - A menudo se les confunde con maleducados, gandules, vagos, pasotas o tontos.

          - Crecen sometidos a un mayor número de fracasos y errores. Se esfuerzan por hacer bien las cosas, pero los resultados no siempre son satisfactorios y cometen más errores que los otros, aunque se hayan esforzado más.

          - A raíz de este esfuerzo sin éxito, se sienten indefensos. - Después de fracasar en algunas tareas, los adultos van dejando de ofrecer responsabilidades por miedo a que no cumplan. El niño lo vive como un mensaje negativo, lo que hace que no se sienta competente ni seguro de sí mismo. “No sé qué hacer, haga lo que haga fracaso”.

          El niño con baja autoestima en el aula:

          - Puede hacer que su rendimiento sea inferior al que quería. - Ante tareas que le resultan difíciles, prefiere no tener que realizarlas. Dice:“No lo quiero hacer, pues me cuesta y no me saldrá bien”, “Lo haré más tarde, ahora no puedo”, “No lo pienso hacer, pues esto es para niños pequeños, es una tontería”...

          Cómo mejorar la autoestima en el aula:

          - Aceptar las dificultades que supone tener un alumno con TDAH dentro del aula.

          - Una vez que se conozcan esta dificultades, es más fácil identificar los esfuerzos por parte del alumno y elogiar cuando realiza una cosa bien hecha.

          - Ofrecerle mayor grado de confianza en su persona y en sus competencias. Decirle “ ayúdame, me gusta saber que puedo contar contigo”.

          - Intentar modificar nuestro lenguaje para evitar el tan temible “NO”. (no corras, no molestes, ...)

          - Evitar la acusación, la ridiculización y la falta de respeto. Utilizar en su lugar la fórmula “yo me siento triste cuando tu no traes el trabajo porque veo que no avanzas todo lo que podrías”.

          - Utiliza un lenguaje positivo. Intenta sustituir el verbo “ser” por “estar”. P.e. en lugar de decirle “eres un desordenado”, podemos decirle “tu pupitre está desordenado”. De esta forma no atacamos su autoestima, lo que hacemos es mostrarle la conducta correcta.

          - Potenciar actividades que fomenten la integración social del niño con TDAH dentro del grupo-clase (trabajos de grupo, dinámicas, juegos...)

          - Descubre sus habilidades y aspectos positivos y ayúdale a disfrutar (habilidades en el dibujo, delante del ordenador, en el deporte...afectuosidad, creatividad, espontaneidad, sentido del humor, y todas aquellas que seguro encontraremos en un niño con TDAH).

           

          Fuente:
          http://www.pediatrasandalucia.org/

          Inatentos: niños con déficit de eficacia atencional

           

          deficitatencAlgunos patrones de conducta en niños con inatención

          La condición de Déficit de Atención es la más frecuente. Los casos de niños/as inatentos se dan tres veces más que el déficit de atención con hiperactividad según los estudios publicados desde 1998 hasta el día de hoy. Además, en estos casos no hay tanta diferencia entre niños y niñas y se da más el fracaso escolar, mientras que en los hiperactivos hay más problemas de conductas (García Pérez, 2008).

          La diferencia de los niños inatentos con respecto a los niños hiperactivos está en sus problemas atencionales. Cuando hablamos de niños y niñas "inatentos" nos estamos refiriendo a aquellos niños que presentan un déficit de eficacia atencional (E.A.)

          La eficacia atencional es la calidad de la capacidad de atención: atender a los detalles, establecer conexiones entre los estímulos, comprender y relacionar las señales, identificar los estímulos relevantes, etc.

          El déficit de atención sostenida (A.S.) en cambio, característico de la condición hiperactiva (Trastorno por déficit de Atención e Hiperactividad) consiste en no poder mantener la atención en algo durante mucho tiempo y va acompañado de hiperactividad o excesivo momento. A diferencia los niños/as con TDA, el niño no tiene problemas para mantener la atención durante mucho rato, pero el tiempo que pone atención no se da cuenta de qué es importante.

          Estos niños se caracterizan de manera general por:

          - Estar "ausentes" y ensimismaos

          - Tienen dificultades para identificar el estímulo relevante

          - Percepción selectiva de detalles poco relevantes

          - No sé dan cuenta de las cosas importantes

          - Olvidan cosas

          - No parecen comprender al completo de lo que se les dice o tardan en hacerlo

           

          Siguiendo el Modelo Biopsicosocial propuesto por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los Profesores García Pérez y Magaz, han elaborado el siguiente esquema para facilitar la comprensión del Trastorno por Déficit de Atención que pueden presentar los niños inatentos. Éstos manifiestan desde la primera infancia (3-4 años) ciertas condiciones biológicas, psicológicas y sociales diferentes a aquellos niños que presentan los subtipos combinado e hiperactivo-impulsivo que propone la APA (1994):

          bio.jpgEsquema para facilitar la comprensión del Trastorno por Déficit de Atención que pueden presentar los niños inatentos (Profesores García Pérez y Magaz)

           

          Algunas conductas y comportamientos específicos que pueden llevar o profesores a sospechar que un niño o niña padece déficit de atención o que presenta inatención podrían identificarse con los siguientes patrones de conducta:

          • Pierden el rumbo de la tarea

          Generalmente, en clase actúan pasivamente y sin llamar la atención de sus maestros. Parece que están en otro mundo, puede estar ausente durante largos períodos no captando la información necesaria de la explicación del profesor.

          • Sus dificultades pasan desapercibidos

          A menudo parecen estar atendiendo sin mostrar dificultades, aunque su eficacia atencional sea muy baja. Esto hace que muchos niños inatentos pasen desapercibidos, y no sea identificado como un posible trastorno por TDA, hasta que se producen problemas escolares, fracaso escolar, o problemas de autoestima.

          • Presentan patrones de pensamiento indefinidos

          Es muy difícil para ellos mantener informaciones en forma lineal y secuenciada. Pierden detalles esenciales de la información obtenida para recibirla y procesarla en forma desordenada. Lo que se ha aprendido no aparece en su "pantalla mental" cuando la necesita. Su memoria es vaga y dispersa.

          • Cambios de primeras impresiones

          Los niños con déficit atencional, cambian rápidamente las primeras impresiones de las informaciones que reciben. Es por esto que, borran y cambian a menudo todo lo que realizan.

          • Poseen un tiempo cognitivo lento

          Es decir no parecen comprender al completo de lo que se les dice o tardan en hacerlo. El procesamiento de la información obtenida y rescatada es lento y generalmente no logran responder frente a las presiones de tiempo, cuando se les solicita que realicen algo en un tiempo corto y determinado pasan largos periodos tratando de encontrar información sin obtener resultados. No reaccionan de inmediato. Entonces el trabajo escolar les consume mucho esfuerzo y les agota rápidamente.

          • Poseen problemas para nominar y describir

          Al poseer un tiempo cognitivo lento, no retienen o no logran evocar conceptos para nominar y describir situaciones, ya que necesita un periodo más largo para poder identificar cual es la información necesaria. Pueden dar grandes sorpresas de eficiencia cuando se les otorga un plazo de tiempo más largo para elaborar sus respuestas.

          • Problemas en la comprensión y el razonamiento lógico

          En los escolares inatentos, con inteligencia normal o superior, las dificultades aritméticas pueden explicarse por las dificultades atencionales que presta a las tareas; lo cual ocasiona errores en la ejecución de las operaciones de cálculo o bien retrasos en los aprendizajes de mecanismos y procesos.

          • Auto observaciones orales

          Es característico en estos niños que cada vez que reciben una instrucción la repitan en forma oral, así consiguen fijar los detalles específicos de lo que están escuchando.

          • Poco activos

          Son niños que no se mueven en exceso, muchas veces se trata de todo lo contrario, pues son poco activos y lentos. Pueden pasarse largos ratos sentados tranquilamente realizando sus actividades favoritas y no tienen problemas para terminar algunas de sus tareas. Muestran torpeza en su autonomía. En general todo lo hacen con lentitud, incluso el responder en clase.

          • Dificultades sociales

          Los niños inatentos tienen un riesgo menor al de los hiperactivos de ser excluidos por sus iguales, ya que no suelen participar en peleas, ser provocadores, etc. A diferencia de los niños hiperactivos también son mejor aceptados por maestros y maestros, ya que suelen ser niños que presentan menos conductas disruptivas.

          • Dificultades escolares

          Los niños inatentos o con TDA presentan más problemas en comprensión oral y problemas de aprendizaje, retraso en el lenguaje, dificultades en el área de las matemáticas que aquellos que presentan hiperactividad.

           Intervención con niños inatentos

          La evolución de un niño inatento, y/o Déficit de Atención que no reciba asistencia profesional adecuada dependerá de otros importantes factores, entre ellos, su capacidad intelectual, el estilo educativo de sus padres y el estilo educativo de sus profesores, pero la probabilidad de que el niño fracase escolarmente es muy alta si en los casos en que:

          • los padres ignoran sus dificultades y le exigen demasiado
          • los profesores ignoran sus dificultades y le exigen demasiado
          • no llevan a cabo adaptaciones metodológicas adecuadas
          • posee una capacidad intelectual baja (CI < 80)

          Al mismo tiempo la probabilidad de que tenga problemas graves de conducta social está asociada al fracaso escolar generalizado y a la falta de apoyo familiar.

          Por ello, es fundamental identificar de forma temprana y correcta los patrones de conducta que nuestro hijo/alumno que pudieran ser compatibles con un TDA, y llevar a acabo intervenciones tempranas y estrategias terapéuticas y educativas adecuadas con el fin de prevenir el trastorno asociado a esta condición, como problemas de adaptación escolar, social y personal.

           

          BIBLIOGRAFÍA

          GARCIA PEREZ, E.M. (2008): Adaptaciones Curriculares Metodológicas para Niños con Déficit de Atención: Hiperactivos e Inatentos. Bilbao: COHS. Consultores.

          GARCIA PEREZ, E.M. y MAGAZ, A. (2009)HIPERACTIVOS e INATENTOS CON EXITO. Conocerlos para Comprenderlos. Comprenderlos para Ayudarlos. Bilbao: COHS. CONSULTORES


          Fuente:

          http://www.gac.com.es

           

          Inmadurez del alumno con TDA/H vs Inmadurez profesional del profesorado

          Isabel Orjales, doctora en Psicología y profesora de UNED Madrid“Algunos profesores no entienden que el niño con TDAH es tan listo o más que el resto, pero es más inmaduro”

          “Aunque se dan muchos cursos para explicarlo, todavía pesan muchos tópicos sobre el trastorno
          ” El 50% de los menores con TDAH sufre un trastorno del aprendizaje “

           

          Gorka Alonso

          Entrevista a Isabel Orjales, doctora en Psicología y profesora de UNED Madrid

          ¿Cuáles son los puntos calientes del TDAH?

          Son aquellas preocupaciones que tienen los padres a la hora de afrontar la vida con un hijo con TDAH. Tienen que entender que se han cambiado los criterios, la intervención psicoeducativa empieza antes del diagnóstico. Está muy extendido en el ámbito educativo que hasta que no se sabe de forma fiable si tiene o no TDAH, no se empiezan a dar pasos en la intervención.

          ¿Qué es lo que inquieta a los padres?

          Me suelen pedir mensajes para los padres que se asoman por primera vez al TDAH con el miedo de que les diagnostiquen. Están en la montaña rusa de afrontar el trastorno, sobrellevarlo, organizar los colegios, qué pasa con el niño que tiene TDAH, la importancia de la medicación, si puede o no prescindir de ella…

          ¿Cuándo es conveniente empezar con el tratamiento?

          Tiene que empezar cuando se detectan en el niño unos síntomas que generan problemas y que no remiten con las medidas educativas habituales en la familia y en el colegio. No podemos esperar a que se produzca el anuncio y el diagnóstico en determinadas situaciones con factores estresantes como puede ser el divorcio de los padres, que incida y agrava el trastorno y no lo generan. Por prudencia se puede retrasar el diagnostico final hasta que se hayan podido aclarar estos aspectos, pero no se puede retrasar y esperar a la atención psicoeducativa.

          ¿El tratamiento es efectivo?

          Si tiene TDAH va a seguir manifestando la sintomatología pero mucho más moderada. Se mejoran los síntomas y mientras el especialista va abordando el problema, también va recogiendo datos de seguimiento que ayudarán al clínico a determinar un diagnóstico diferencial más efectivo.

          ¿Se consigue normalizar con la madurez?

          Aunque se da mucha importancia a la base neurobiológica, realmente el curso del trastorno depende muchísimo de la exigencia del entorno y de las medidas de compensación y apoyo desarrolladas. Luego hay variables con niños con buenas capacidades que sobrellevan el TDA, aunque entre el 30% y 50% de los casos, además de TDAH tiene dislexia, y es un trastorno especifico del aprendizaje que va mas allá. Cuando se diagnostica el TDA hay veces que se olvida diagnosticar más y se llega a secundaria con otros problemas.

          ¿Cómo se pueden vincular el ámbito educativo y el ámbito sanitario en caso de niños con TDAH?

          Hay que hacer un acercamiento a los médicos sobro qué tipo de intervenciones se hacen en el ámbito socioeducativo, porque la idea que se tiene, en general, es que el niño con TDAH requiere adaptaciones metodológicas. Hay un gran desconocimiento de que realmente es necesaria una intervención especifica en el ámbito cognitivo, de la misma manera que un niño disléxico necesita adaptaciones en el aula, como exámenes orales, que no tengan en cuenta las faltas de ortografía… La sintomatología requiere una intervención para enseñar a estos niños estrategias para integrar su trastorno, gestionar mejor las relaciones sociales… Hay que aunar esfuerzos en la detección.

          Precisamente la detección temprana es uno de los factores más importantes, ¿no?

          Por supuesto. Para que a los médicos les llegue un paciente al que evaluar como TDAH, es necesario que padres y profesores conozcan y comprendan el trastorno. Aunque se les dan muchos cursos, pesan todavía muchos tópicos, como que si el niño con TDAH puede estar quieto viendo la televisión no es TDAH; o que si el niño puede estar leyendo dos horas Harry Potter no puede tener déficit.

          Aproximadamente la mitad de los niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) padece, además, un Trastorno del Aprendizaje que les dificulta aún más progresar en sus obligaciones escolares.

          La psicóloga Isabel Orjales, en las VII Jornadas de Actualización en Psiquiatría Infantil y Adolescente señaló que “desde el punto de vista de la Intervención Psicoeducativa debemos todavía ir más allá de las adaptaciones metodológicas en la escuela y promover la implantación y generalización de programas de tratamiento individualizados. Estos programas son muy importantes si tenemos en cuenta que uno de cada dos presenta, además, un trastorno específico del aprendizaje”, destacó.

          Se caracteriza por la presencia de dificultades en la adquisición y uso de habilidades de la lectura, escritura o razonamiento por disfunciones del sistema nervioso central. Los síntomas nucleares del TDAH mejoran con la maduración y el entrenamiento, pero la optimización de la de atención; o, por ejemplo, que el niño hiperactivo es el niño nervioso y lo que hay que hacer es ponerles muchas actividades, cuando eso hace que se sobreestimulen…

          ¿Cómo se lleva a cabo esa detección?

          Hasta ahora se hace con cuestionarios, que se cumplimentan mal y de forma incompleta. Hay que ahondar en la cumplimentación de los cuestionarios para que se dé una información más completa. Hay que plantear y alertar a los médicos de que en algunos ámbitos se están interpretando los criterios en base a lo que dicen los profesores en los cuestionarios. Incluso cuando a un psicólogo le planteas que tienes tres valoraciones de diferentes profesores que no parecen tener concordancia, tienden a interpretar que uno es más objetivo, pero no caen en cosas obvias como que el profesor de Gimnasia detecta hiperactividad y el de Matemáticas déficit de atención.

          ¿Los cuestionarios son suficientes?

          Hay que dar un feed back de un diagnóstico psicológico distinguiéndolo de la pura cumplimentación de un test. Los padres demandan al psicólogo y al colegio que hagan los test que ha dicho el médico, con la misma impresión de quien encarga análisis médicos. Tienen que entender que no es lo mismo la valoración psicológica de la médica. Detrás de simples puntuaciones de cociente intelectual hay más datos. Hay veces que niños con perfiles de temperamento modelables, muy dependientes del evaluador, pueden dar resultados que enmarcaran el trastorno.

          ¿Cómo se trata el TDAH en el aula?

          Las medidas son de sentido común. El niño con TDAH se fatiga más manteniendo la atención, no sólo se distrae. Pierde información y cuando el profesor dice que algo es muy importante y todos entienden que va a entrar en el examen, él no se entera. Las medidas que necesita un niño con TDAH son las medidas lógicas que necesita un niño que tiene que hacer el aprendizaje como si fuera dos o tres años más pequeño. Puede ser tan inteligente o incluso más que el resto, con altas capacidades, pero en su capacidad para mantener la atención, para perseverar en la persecución de un objetivo, organizarse en las tareas, mantener el cuaderno limpio… La inconsistencia entre lo que ellos saben y reflejan en el examen es muy alta, y se arregla entrenando a lo largo de todo el curso.

          ¿Hay reticencia a aceptarlo?

          Algunos profesores no entienden que tienen una inmadurez crónica. Cuando ves que a los dos minutos del examen aún no ha empezado porque no se ha organizado, o los padres te aseguran que el niño se lo sabía oralmente y el examen es deplorable…

          Eso quiere decir algo. Es importante que los profesores entiendan que es un niño inmaduro, como si en una clase de 12 años hubiera uno de 8 años. El profesor no se plantearía si está bien diagnosticado o no, si la sobreprotege o no, sino que lo protegería y vigilaría si se integra. El niño con TDAH es tan inteligente o más que el resto, poro es más inmaduro…

           

          Extracto recogido de Diario de Noticias

           

          Los trastornos del desarrollo en la escuela

           

          Los trastornos del desarrollo en la escuelaAmable Manuel Cima, profesor de la Universidad CEU San Pablo, apunta la necesidad de una mejor formación de los profesionales de la salud y educación para tratar este problema

           

          La imagen social y la adaptación escolar de los niños con trastornos del desarrollo en la escuela debe mejorarse, pues aún subsisten estereotipos sociales y educativos que los definen como «minusválidos», sin tener en consideración la multiplicidad de tipos de trastornos del desarrollo existentes y el alto potencial de mejora que muestran estos niños y sus familias.

          Asimismo, es necesaria una mejor y más profunda formación de los profesionales de la salud y la educación, pues a la hora de establecer diagnósticos ciertos de algunos de los trastornos pueden llegar a pasar años desde la primera consulta. Baste como ejemplo que para diagnosticar con certeza el síndrome de Asperger, un tipo de trastorno del espectro autista, pueden llegar a pasar más de dos años desde el momento en que la familia observa que algo no va bien en el desarrollo del niño.

          Por ello, también es muy importante la información que reciben las familias, no sólo de los profesionales, sino desde los mismos medios de comunicación, los cuales pueden actuar como elementos decisivos de prevención primaria de salud cuando ofrecen información y formación contrastada, veraz y ajustada a la población general.

          Finalmente, es también muy importante la optimización de los recursos existentes por medio de la formación de equipos multidisciplinares en los procesos diagnósticos y de intervención. Se deberían establecer canales fluidos de información entre los Servicios de Salud (médicos de familia, psicólogos clínicos y otros especialistas), los centros escolares (maestros y orientadores) y otros profesionales (terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, auxiliares educativos, etc.) con el objetivo principal de establecer diagnósticos ciertos en el menor tiempo posible, así como planificar actividades de intervención educativa, familiar y social que mejoren realmente el estatus escolar del niño y su calidad de vida asociada, y proveer de herramientas conductuales y afectivas a las familias para enfrentarse emocionalmente a estos diagnósticos y aprender a relacionarse con sus hijos desde esta nueva perspectiva.

          Estas son las principales conclusiones presentadas en el IV Congreso Internacional de Orientación Psicoeducativa, que ha tenido como eje central «Los trastornos del desarrollo en la escuela: abordaje biopsicosocial», y en el que han participado congresistas de diferentes formaciones y ámbitos de trabajo.

          Fuente:

          http://www.abc.es/

          Suspensos con diagnóstico

           

          Inmaculada Escamilla y Pilar Gamazo

          Los padres y profesores suelen abrumarse ante las dificultades académicas de sus hijos y alumnos. Cuando atribuyen sus fracasos a la falta de disciplina y a la escasa motivación para el estudio, se olvidan de que, en algunas ocasiones, hay problemas médicos que explican que a un niño le vaya mal en el colegio.

          La OCDE ha recordado recientemente a España que su índice de fracaso escolar es de los más altos de Europa: el 36% de los jóvenes de entre 25 y 34 años no ha completado los estudios de Enseñanza Secundaria.

          Cada uno de los casos que conforman esa cifra tendrá detrás una historia y motivos, pero se habla de fracaso escolar cuando un alumno se ve incapacitado o desmotivado para seguir yendo al colegio o instituto.

          Hay muchos factores que pueden afectar al rendimiento académico de niños y adolescentes; en unas ocasiones están relacionados con sus habilidades intelectuales, con déficit sensoriales, o incluso con la toma de algunos fármacos y el abuso de drogas. También hay problemas médicos, que incluyen patologías como la malnutrición, las alteraciones del sueño, la anemia, síndromes metabólicos y otros como intoxicaciones o estreñimiento grave. Todas ellas tienen unas manifestaciones “físicas” o externas, gracias a las cuales son relativamente fáciles de identificar. Sin embargo, cuando un niño se niega a ir al colegio, saca malas notas a pesar de su esfuerzo o reacciona con pataletas exageradas, sus padres pueden pensar que está intentando reclamar su atención. A veces es así –en cualquier caso, merece la pena preguntarse por qué el niño utiliza esas llamadas de atención–, pero en otras, esas actitudes asoman como la punta del iceberg de un trastorno de aprendizaje, de ansiedad, de hiperactividad...

          Conviene no olvidar que el niño que pueda lo hará bien; sacará buenas notas, estará integrado y seguirá sin problemas el desarrollo escolar adecuado a su nivel. Por eso mismo, cuando no lo hace, es importante detenerse y prestar atención hasta encontrar el motivo. En ciertos casos, la ayuda de un especialista es imprescindible para abordarlo de manera eficaz.

          El proceso de crecimiento de un niño en todas sus dimensiones incluye fases de desconcierto, apatía, miedo, dificultad de adaptación a ciertos cambios... pero cuando las señales de alarma se prolongan demasiado tiempo y no se presentan de manera aislada, sino como un conjunto de síntomas, conviene recurrir a un pediatra que evalúe al niño y, si lo considera oportuno, derive su caso a un psicólogo o psiquiatra infantil.

          Ellos serán quienes determinen el diagnóstico y ajusten el tratamiento, que combinará terapias de conducta y medicación. Precisamente este punto genera ciertas dudas, que rayan en el temor a “empastillar” a pacientes tan jóvenes. La experiencia clínica y los estudios científicos a medio y largo plazo demuestran que el empleo de fármacos, siempre que estén supervisados por un médico, no representan riesgo y son, de hecho, una manera eficaz de solucionar estos problemas. Un planteamiento tan lógico como este, comúnmente aceptado respecto a enfermedades de otro tipo, en el caso de los trastornos de comportamiento genera cierto recelo, normalmente debido a la falta de información.

          El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH, de tipo combinado o de predominio inatento) y la ansiedad figuran entre los problemas más frecuentes en el ámbito escolar. Como en la mayoría de problemas médicos, un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado contribuyen a que se supere con éxito y no condicione de manera significativa la trayectoria escolar del niño.

          Las autoras son especialistas de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra en Madrid. Han escrito el libro ¿Es mi hijo mal estudiante? Editorial Everest.

          Fuente:

          http://www.unav.es/nuestrotiempo/es/

          ESTUDIO DE LA COMORBILIDAD DE TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN CON/SIN HIPERACTIVIDAD Y DISLEXIA EN LA POBLACIÓN ESCOLAR.


          Lacruz López, M.

          Aunque los sistemas de diagnostico categoriales nos muestran las enfermedades del neurodesarrollo como categorías independientes, se observa en la práctica cotidiana que los trastornos del neurodesarrollo muchas veces comparten síntomas o incluso se presentan conjuntamente. Esto ocurre sobre todo en trastornos como en TDAH, la dislexia, la dispraxia y los TEA y TEL.

          Aprendizaje y flexibilidad cognitiva

          Joaquín Díaz Atienza

          07052004Una de las exploraciones que realizamos dentro del protocolo de valoración diagnóstica del TDAH, Trastorno Obsesivo, Síndrome de Asperger etc es la FLEXIBILIDAD COGNITIVA. En concreto, yo suelo realizarla con el Wisconsin.

          Pero ¿en qué consiste la flexibilidad cognitiva?, ¿por qué es importante su evaluación?, ¿qué se entiende por pensamiento divergente?, ¿qué rol juega el lenguaje interior en la flexibilidad cognitiva y en la resolución de problemas?. Intentaré dar una respuesta sencilla a esta preguntas pensando fundamentalmente en los padres y profesores de EGB.

          FLEXIBILIDAD COGNITVA: DEFINICIÓN.

          Según Spiro y Jehng, "es la capacidad de reestructurar espontáneamente el propio conocimiento de formas variadas, para dar una respuesta adaptada a las exigencias que plantean situaciones cambiantes. Esta capacidad depende tanto de la forma en cómo el conocimiento es representado, como de los procesos que operan sobre esas representaciones mentales". Por tanto, de ella depende nuestra capacidad para procesar – analizar – la información que nos llega a través de los sentidos adaptándonos a las novedades o cambios que presente. En una función básica de la metacognición y forma parte de las funciones ejecutivas.

          Se comprenderá fácilmente su papel absolutamente relevante en nuestra habilidad para el aprendizaje en general y para las habilidades en la resolución de problemas complejos. Nos facilita la capacidad de captar los aspectos cambiantes en la información de la realidad que analizamos, así como la posibilidad de cambiar de estrategia en el curso de la acción cuando esta se aparta de nuestros objetivos.

          Algunos niños tienden a reproducir esquemas rígidos de forma automática lo que da lugar a procedimientos ineficaces. Un ejemplo, es cuando un alumno aprende de forma automática un procedimiento concreto, siendo incapaz de modificarlo con éxito ante la más mínima novedad. De otra parte, no es difícil encontrarnos durante el proceso de aprendizaje que estos niños presenten una baja tolerancia a la frustración presentando rabietas y un cierto oposicionismo, así como una resistencia activa ante las aclaraciones que realizamos con empecinamiento en su propia visión. Suelen aceptar con dificultad cualquier procedimiento alternativo. Los padres lo resumen con la frase "es muy cabezón, no acepta lo que le dices".

          PROCESO

          La solución de un problema determinado nos exige un nivel de atención suficiente, así como el análisis de la situación y sus alternativas lo que implica la capacidad de cambiar de forma idónea cuando los resultados no pertinentes lo requieren. Para poder hacerlo con éxito necesitamos recurrir a imágenes o representaciones mentales lo que implica, igualmente, una buena capacidad de memoria de trabajo. Un ejemplo, sobre lo que se ha descrito sería cuando nos enfrentamos a la correcta ortografía de una determinada palabra: vemos su grafía y la comparamos con la representación mental que tenemos en nuestra memoria de la misma. Terminamos por aceptarla cuando se establece una congruencia entre los percibido visualmente y lo representado.

          En todo este proceso es sumamente importante que el niño tenga la capacidad suficiente para inhibir las respuestas automáticas, así como la capacidad de establecer estrategias de recambio. En este procedimiento es igualmente importante la flexibilidad en el desplazamiento de la focalización atencional que le permita pasar de forma ágil de un tipo de información a cualquier otro.

          Otra capacidad que debe adquirir el niño es lo que se denomina "pensamiento divergente". Consiste en ver la situaciones o las soluciones a un problema desde diversos ángulos. La búsqueda de alternativas.

          EL LENGUAJE INTERNO

          El niño de tres/cuatro años no ha interiorizado totalmente su lenguaje. Por ello no es difícil observar como habla en voz alta en situaciones de juego, por ejemplo. Conforme va creciendo interiorizamos el lenguaje: nos hablamos a nosotros mismos en silencio. Cuanto más compleja es la tarea que realizamos más se estructura nuestro lenguaje interior. La calidad semántica de nuestro lenguaje influye igualmente en nuestra capacidad cognitiva a la hora de resolver situaciones dilemáticas y de aprendizaje. De aquí que, cuanto más preciso es el lenguaje interior, mayor es la capacidad de estructurar nuestro pensamiento. Suele admitirse que la calidad de la gestión de los procesos mentales es proporcional a la del lenguaje interior.

          Esto que acabamos de describir es fundamental en cualquier proceso de aprendizaje y contribuye significativamente a la flexibilidad cognitiva. Al niño hay que enseñarle a utilizar el lenguaje lo más preciso posible en las explicaciones con la finalidad de desarrollar un buen lenguaje interior: Un lenguaje interior caótico, deshilvanado conduce a un procesamiento de la información igualmente caótico.

          Suele distinguirse en el lenguaje dos tipos de estructuras: una profunda y otra superficial. La estructura profunda contiene todas las experiencias sensoriales vividas por el niño, en tanto que la estructura superficial es aquella que permite traducir en palabras concretas la experiencia sensorial. Para mejorar estas dos facetas del lenguaje se recomienda que el niño aprenda a establecer relaciones entre las distintas experiencias, objetos y situaciones. Es la mejor forma de llevar al niño al grado de autoconciencia necesario entre ambas estructuras.

          Un aspecto relevante del lenguaje interior es lo que se denomina "lenguaje de gestión". Es decir, ante una determinada tarea hay que proporcionar al niño un vocabulario amplio relativo a la resolución de problemas. Esto es fundamental para desarrollar los procesos de aprendizaje. Debe aprender a autointerrogarse y a darse autoinstrucciones. Con estos procedimientos no solo aumentamos su flexibilidad cognitiva, sino también su capacidad e autocontrol.

          QUÉ PODEMOS HACER

          • Exponerlo a situaciones de aprendizaje en donde tenga que decidirse por varias soluciones posibles.
          • Enriquecer su vocabulario para la gestión a través de sus uso en la relación entre objetos, situaciones, acontecimientos etc.
          • <!--[endif]-->Enseñarle a que incremente su habilidad para establecer las relaciones de similitud entre objetos y situaciones.
          • La flexibilidad cognitiva está unidad a la sensorialidad por ello es importante enseñarle a adquirir distintas visones en función de los sentidos que utilizamos.
          • Desarrollo de la capacidad para el establecimiento de relaciones significativas.
          • Entrenamiento en el discernimiento de destalles diferenciadores.
          • Enseñarle a autocontrolarse y a que utilice con un estilo más reflexivo frente a las tareas.

          ESTO NO ES FÁCIL DE ENSEÑAR. EL APRENDIZAJE ES UN PROCESO LENTO QUE REQUIERE DE PRÁCTICA, PACIENCIA Y TIEMPO.

           

          Fuente:

          http://paidopsiquiatria.com/?p=1281&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=apredizaje-y-flexibilidad-cognitiva

          Niños con fracaso escolar: Causas y tratamientos

           
          Dr. César Soutullo Esperón

          Clínica Universidad de Navarra

           

          deficit de atencion inatencion fracaso escolarIntroducción

          El fracaso escolar es un problema frecuente en niños y adolescentes que puede tener causas variadas: médicas, psiquiátricas, psicológicas, sociales, ambientales, etc.

          Cuando se presenta debe buscarse cuidadosamente el origen porque con frecuencia cuando se trata o corrige se puede mejorar la significativamente la situación.

          Problemas médicos

          Aunque la alimentación de los niños es generalmente adecuada en nuestro medio y no son frecuentes las situaciones de malnutrición, a veces se puede producir una "malnutrición relativa" en niños que no desayunan adecuadamente. Así pasan muchas horas desde la cena hasta la comida sin alimentarse. Esto puede producir falta de concentración, cansancio y desinterés en las clases de la mañana. Es importante supervisar el desayuno de los niños, reservando tiempo suficiente y que así tomen calorías suficientes, no sólo azúcar o bollería que se absorben rápidamente, sino también proteinas como jamón, huevo o queso, además de leche, zumo o fruta y pan, cereales o galletas (hidratos de carbono de absorción lenta). El almuerzo de media mañana puede suplir y complementar el desayuno.

          Otra causa médica de posible fracaso escolar y problemas de concentración son los problemas del sueño. Niños que se acuestan muy tarde o a horas irregulares, o que duermen en ambientes ruidosos pueden estar excesivamente cansados para rendir en el colegio al día siguiente. También, niños con obesidad que roncan excesivamente sufren muchos periodos cortos de apnea durante el sueño, es decir, que dejan de respirar en medio de los ronquidos, y luego se despiertan brevemente. Aunque no se dan cuenta de estos despertares, durante el día están cansados y con falta de concentración. Este problema se detecta mediante un estudio del sueño y se debe corregir. Al coregirse los ronquidos mejora el sueño y la concentración.

          También niños con asma que empeora durante la noche tienen el sueño interrumpido y pueden sufrir de problemas de energía y concentración. El uso de algunas medicaciones contra el asma, las alergias y la epilepsia y el exceso de cafeina puede afectar también la energía y la concentración.

          En adolescentes el abuso de drogas como la marihuana puede producir no sólo problemas de concentración, sino desinterés, apatía y "pasotismo", así como disminución de la autoestima y reducción de las expectativas. Se puede detactar la presencia de marihuana en orina con un sencillo análisis. Otras causas médicas de problemas escolares y de concentración pueden ser la anemia y trastornos endocrinos como diabetes o problemas de tiroides, por lo que es útil realizar un análisis de sangre para descartar estos problemas.

          También es importante que un niño con fracaso escolar reciba una evaluación de la vista y el oido, ya que problemas en estas áreas son sencillos de resolver.

          Cociente intelectual bajo y trastornos del aprendizaje verbal y no verbal

          Cuando se evalúa a un niño o adolescente con fracaso escolar es importante realizar un test de inteligencia como el llamado test de WISC. Así podemos evaluar el nivel intelectual del niño, ya que a veces niños con retraso escolar pueden presentar inteligencia normal-baja o incluso inferior a lo normal que hace que cada año se vayan retrasando un poco más al ir aumentando la exigencia en el colegio.

          El test de WISC además nos da información no sólo sobre la inteligencia global (Cociente Intelectual o C.I.), sino también sobre el llamado CI verbal o inteligencia verbal, y el CI manipulativo o inteligencia práctica. Si existe un desequilibrio entre estos dos tipos de inteligencia, auque el resultado global sea normal, el niño puede tener dificultades en procesar información verbal (no entiende lo que lee), o la información manipulativa (auque entiende lo que lee no lo puede poner en práctica ni utilizar esa información). Estos problemas de aprendizaje verbal y no-verbal deben ser detectados y tratados con apoyo psicopedagógico en el colegio y en sesiones suplementarias en casa o en gabinetes psicopedagógicos.

          Hay una serie de problemas específicos del aprendizaje como trastorno del aprendizaje de la lectura, de las matemáticas, de la escritura; trastornos de la comunicación como trastorno del lenguaje expresivo, mixto del lenguaje expresivo-receptivo, trastorno fonológico (problemas de pronunciación y vocalización); y además trastornos de las habilidades motoras como el trastorno evolutivo de la coordinación (niños torpes desde el punto de vista motor) que deben ser evaluados por un neuropediatra, que pedirá las pruebas necesarias a un psicopedagogo y a un logopeda cuando sean necesarias.

          Problemas psiquiátricos, psicológicos y del aprendizaje

          Una de las causas más frecuentes de fracaso escolar en niños es el trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que afecta a un 5% de los niños en edad escolar, siendo más frecuente en varones. Éstos niños tienen problemas de atención, impulsividad (hacen las cosas sin pensar) y exceso de actividad. Sin embargo no todos los niños con TDAH son hiperactivos, y aquellos con el tipo inatento de TDAH, que predomina en niñas, sufren principalmente de inatención y a veces pasan desapercibidos porque no molestan tanto a los adultos.

          El TDAH es un problema serio y debe ser tratado por un equipo de especialistas con experiencia en el tratamiento de niños con problemas psiquiátricos y del comportamiento, y con posibilidad de coordinar los recursos en el colegio, y apoyar a los padres. Estos niños deben ser evaluados por el pediatra o psiquiatra infantil y tratados con medicación, ya que así se mejora el rendimiento escolar y disminuyen los problemas con sus iguales y con la familia. Algunas veces, formas leves de TDAH se pueden controlar con tratamiento no farmacológico, sin embargo, los estudios indican que el tratamiento más eficaz es una combinación de una medicación y psicoterapia conductual con entrenamiento a los padres y apoyo en el colegio.

          Otra causa frecuente de rechazo y fracaso escolar en niños pequeños son problemas de ansiedad, especialmente ansiedad por separación. En este cuadro clínico el niño tiene mucho miedo a separarse de los padres y con frecuencia tiene síntomas físicios como dolores de tripa, vómitos, dolores de cabeza, etc cuando van al colegio pero no los presentan los fines de semana. Tampoco les gusta que los padres se vayan a cenar o al cine y los dejen a ellos con los abuelos o una canguro, y también duermen con los padres o tienen mucho miedo al acostarse. Ese miedo a estar lejos de casa hace que en el colegio estén distraidos, cuando no están en la enfermería por problemas físicos que no tienen causa médica sino psicológica.

          La depresión en niños y adolescentes puede producir además de humor triste o frecuentemente irritable, desinterés, apatía, falta de ilusión, y además falta de concentración y de energía, así como problemas en el sueño. Debe diagnosticarse y tratarse por un psiquiatra con antidepresivos modernos que tienen pocos riesgos y pocos efectos secundarios, y que no producen ni adicción ni cambian la personalidad, como mucha gente erróneamente cree. Un tipo de depresión como la enfermedad maniaco-depresiva o bipolar a veces se confunde con el TDAH y necesita otros tratamientos porque los antidepresivos la pueden hacer empeorar.

          La depresión no es culpa de los padres ni del niño, y no ayuda paralizarse ante la situación y esperar "a ver si se le pasa", porque cuanto más se retrase el diagnóstico y tratamiento peores pueden ser las secuelas. La depresión es la principal causa de suicidio en todas las edades, y el suicidio es la tercera causa de muerte de jóvenes entre 15 y 24 años, y la sexta en niños entre 5 y 14 años.

          Problemas sociales y ambientales

          En niños con fracaso escolar se debe también descartar que exista una falta de estructura en las actividades en casa. Horarios irregulares de comida, estudio y sueño, ambientes ruidosos, hacinamiento en la vivienda, falta de supervisión por adultos y situaciones de pobreza y falta de recursos pueden repercutir en el rendimiento escolar del niño. Otros problemas entre los padres como abuso de alcohol u otras drogas, peleas o violencia doméstica, situaciones de desempleo y adversidad social extrema como la que sucede en minorías también tienen consecuencias serias sobre la estabilidad del niño y sobre su interés en su educación.

          En resumen, ante un niño o adolescente con fracaso escolar deben descartarse primero problemas médicos de la vista y el oido, del sueño y de la alimentación, problemas endocrinológicos, neurológicos y abuso de drogas, especialmente marihuana y alcohol en adolescentes. Depués de la evaluación pediátrica se hace una evaluación psiquiátrica y psicológica por un especialista, para valorar el nivel intelectual y la presencia o no de problemas específicos del aprendizaje, así como trastornos psiquiátricos como ansiedad, depresión, y trastorno por déficit de atención e hiperactividad. También debe evaluarse la familia, la situación de los padres y el entorno social del niño para descartar otros problemas que afecten el rendimiento y la motivación del niño.

          De todas formas, aunque se encuentre algún problema social o ambiental se deben descartar los otros problemas y no culpar a los padres ni al niño de su propio fracaso escolar. Una vez encontrada la causa o causas del problema se establece un plan de tratamiento. Es imprescindible un seguimiento que incluirá información de los padres, del niño y también de los profesores, evaluando tanto las notas y el rendimiento escolar como el comportamiento en clase y con los compañeros para conseguir una total integración del niño en la clase.

           

          Fuente:

          http://www.cun.es/

          TDAH, funciones ejecutivas y éxito escolar (II)

          FUNCIONES EJECUTComponentes de las Funciones Ejecutivas.

          Tomando como referencia lo que han escrito Barkely, Brown y Gioia, a continuación señalo ocho componentes generales de las funciones ejecutivas que afectan el desempeño escolar:

          1. Memoria de trabajo y la capacidad de recordar (retener datos en la mente a la vez que se manipula información; recordar hechos almacenados en la memoria de largo plazo; incluye una noción deficiente del tiempo)
          2. Activación, motivación y esfuerzo (empezar algo; poner atención; terminar lo que se empieza)
          3. Control de las emociones (habilidad de tolerar la frustración; pensar antes de actuar o hablar)
          4. Internalización del lenguaje (usar el lenguaje interno para controlar el propio comportamiento y dirigir acciones futuras)
          5. La capacidad de aislar un hecho, analizarlo por partes, reconstruirlo y reorganizarlo como nuevas ideas (resolución compleja de problemas)
          6. Capacidad de cambio e inhibición (cambiar de actividades, hacer un alto en las que se están desempeñando, detenerse a pensar antes de actuar o hablar)
          7. Organización/planeación anticipada (manejo del tiempo, proyectos, materiales y posesiones)
          8. Monitoreo (auto-monitoreo y auto-motivación)
          Dos Categorías de Déficits en las Funciones Ejecutivas.

          Me ha parecido útil separar los déficits en las funciones ejecutivas en dos categorías generales:

          1. Habilidades académicas específicas, tales como escribir ensayos, recordar lo que se lee (comprensión de lectura), memorizar información, resolver problemas matemáticos complejos, y
          2. Habilidades esenciales relacionadas, tales como la capacidad de organizarse, empezar y terminar trabajos, recordar tareas y fechas límite de entrega, completar en tiempo asignaciones y proyectos de largo plazo, procesar información de forma eficiente y puntual, tener buena noción y administración del tiempo, internalizar el lenguaje para dirigir el propio comportamiento, usar reportes semanales y planear para el futuro.
          Los déficits en las habilidades esenciales relacionadas se pueden confundir con holgazanería.

          Toda vez que las deficiencias en las habilidades académicas específicas se detectan fácilmente, los maestros están más dispuestos a dar los apoyos necesarios. No obstante, los maestros no tienen la misma disposición cuando se trata de deficiencias en las habilidades esenciales relacionadas tales como la desorganización, la falta de iniciativa y la incapacidad de entregar asignaciones en tiempo. Desafortunadamente, a primera vista, la incapacidad de llevar a cabo estas tareas parece ser una elección voluntaria; sin embargo, no es el caso, ya que un déficit neurológico hace que estas tareas se vuelvan extremadamente difíciles para quienes padecen de TDA. En consecuencia, los padres y maestros deben tener siempre en mente que, antes que otra cosa, este es un problema neurológico y no de holgazanería.

          Elemento crítico de las funciones ejecutivas.

          Analicemos más a fondo uno de los elementos de las funciones ejecutivas – el déficit en la memoria de trabajo y capacidad de recordar – y su impacto en el desempeño escolar.

          Deficiencia en la Memoria de Trabajo y Capacidad de Recordar.

          Contrario a lo que se cree, los investigadores han señalado que la funcionalidad de las habilidades de memoria es mejor indicador del éxito académico que los resultados que miden el coeficiente intelectual. Esto explica porqué los niños con TDA y altos coeficientes intelectuales pueden tener dificultades en el ámbito escolar. Tener un déficit en la memoria de trabajo y capacidad de recordar puede afectar negativamente a los estudiantes en varios aspectos:

          1. El aquí y el ahora. Los niños con TDA tienen una capacidad de memoria de trabajo limitada que se refleja en sus comportamientos en casa y en el salón de clases:
              • al recordar y seguir instrucciones,
              • memorizar datos matemáticos, el deletreo de palabras y fechas,
              • realizar cálculos mentales como por ejemplo cálculos matemáticos,
              • completar problemas matemáticos complejos (algebra),
              • recordar parte de una tarea mientras se trabaja en otra sección de la misma,
              • parafrasear o resumir, y
              • organizar y escribir ensayos.
          2. Noción de eventos pasados: Toda vez que nuestros estudiantes tienen dificultades para recordar el pasado, tienen una visión retrospectiva limitada; es decir, no aprenden fácilmente de comportamientos anteriores. Esto puede explicar porqué los niños repiten frecuentemente malos comportamientos.
          3. Noción del tiempo: Muchos estudiantes con TDA tienen dificultades para tener en mente ciertos eventos y usar su noción del tiempo para prepararse para eventos próximos y futuros. En consecuencia, tienen dificultades para juzgar el trastorno del tiempo con precisión.
          4. Conocimiento de uno mismo: Como resultado de un pobre conocimiento de sí mismos, estos estudiantes no pueden fácilmente examinar o cambiar su propio comportamiento. Quizá esto explica porqué no son conscientes muchas veces de conductas que pueden alejar a sus amigos.
          5. Noción del futuro: La mayoría de los estudiantes con déficits en la memoria de trabajo se enfocan en el aquí y el ahora y son menos propensos a hablar del tiempo o hacer planes para el futuro. De esta forma, tienen una capacidad de prevención limitada; en otras palabras, tienen dificultades para aprender de lecciones pasadas y cambiar comportamientos futuros. No es sorprendente, entonces, que tengan dificultades para prepararse para el futuro.

           

           

          Fuente:

          http://www.addrc.org/

           

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          http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2013/02/tdah-funciones-ejecutivas-y-exito.html