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"Nuevas perspectivas en la evaluación, diagnóstico y tratamiento del TDAH"

Manuel Rodríguez G. 

inatencionEl presente simposio intenta aclarar las diversas perspectivas en el diagnóstico, evaluación y tratamiento del TDAH. Destacar las características, peculiaridades y diagnóstico del ninguneado Sluggish Cognitive Tempo (SCT) o Tiempo Cognitivo Lento, a través dela ponencia del Dr. Mateu Servera (Sluggish Cognitive Tempo en el DSM-5), así como la intervención de la excelente psicóloga sevillana Inmaculada Moreno (Resultados del Neurofeedback en comparación con el Tratamiento Conductual en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad), dentro del II Simposio Nacional de Psicología Clínica y de la Salud con Niños y Adolescentes, celebrado en Baleares:

 

"Nuevas perspectivas en la evaluación, diagnóstico y tratamiento del TDAH"

Modera: Dr. Mateu Servera. Universitat de les Illes Balears.

 

C19. El Sluggish Cognitive Tempo en el DSM-5.
M. Servera.


C20. La capacidad de la ratio theta/beta para la diferenciación de una muestra normal frente a una muestra clínica relacionadas con los problemas del TDAH.
P. Aggensteiner, V. Meisel, M. Crespo, G. García de la Banda y M. Servera.


C21. Resultados del Neurofeedback en comparación con el Tratamiento Conductual en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
I. Moreno, S. Meneres Sancho, G. Delgado, J. A. Lora y C. Roldán.


C22. Entrenamiento en observación directa de conducta para evaluadores: la mejora de la validez de las escalas TDAH.
J. M. Carrillo y S. Collado-Vázquez.

 

¿Dónde está el inatento?

 

FUNCIONES EJECUTIVAS TDAHAlberto Fernández Jaén

Históricamente hemos visto como la mayor parte de los estudios clínicos sobre el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) hacen referencia a los pacientes con subtipo combinado (según DSM-IV-TR) o de presentación combinada (según nueva clasificación DSM-V).

La mayor parte de grupos analizados en estudios sobre tipificación clínica, comorbilidad, abordaje terapéutico, neurobiología, genética… están descompensados por este subtipo.

Indudablemente, la combinación de la problemática atencional y los problemas derivados por las dificultades en el autocontrol de estos pacientes, dirige a las familias o a las escuelas, a recomendar la evaluación profesional de forma más urgente que los niños que “tan sólo” tienen problemas atencionales.

La literatura sobre TDAH es amplia y a veces inabordable. Recientemente, un trabajo meta-analítico realizado por Erik G. Willcutt, del Departamento de Psicología y Neurociencia de la Universidad de Colorado, nos mostraba como la prevalencia del TDAH se situaba en torno al 6% de la población. A través del análisis de 86 estudios en niños y adolescentes (evaluando 163688 pacientes) y 11 estudios en adultos (con una muestra de 14112 individuos), este autor revela como la prevalencia es similar con independencia del país o la región estudiada. Esto rechaza la hipótesis que defiende al TDAH como un constructo cultural.

De forma preocupante, también nos muestra como el TDAH de predominio o presentación inatenta, es patentemente más frecuente que cualquier otro subtipo de TDAH (combinado o hiperactivo-impulsivo). Fuera de la edad preescolar, donde los subtipos combinado e inatento, se muestran similares en su distribución, el TDAH inatento llega a ser 2-5 veces más frecuente en edades escolares que el TDAH combinado. El Dr. E. G. Willcutt justifica, como parece lógico, que los pacientes que cumplen criterios para el TDAH combinado, son más probable y frecuentemente remitidos a servicios clínicos para su evaluación.

Si la atención, como cualquier función cognitiva compleja, es una habilidad dimensional, es igualmente lógico pensar que un cierto porcentaje de la población, mostrará graves problemas atencionales que pueden dificultar su aprendizaje, adaptación social y entorpecer su calidad de vida. Muchos de estos pacientes, exentos de problemas conductuales, pasan desapercibidos en nuestros sistemas de detección clínica. Tras el conocimiento de los datos señalados, se hace urgente la identificación de estos niños, y la intervención terapéutica temprana.

Igualmente, los estudios neurobiológicos, clínicos… sobre el TDAH reflejan una realidad sobre el TDAH (especialmente del subtipo combinado), pero es necesario el diagnóstico de los pacientes con TDAH de predominio inatento, si queremos conocer realmente la extensión etiológica y sintomática de este trastorno tan heterogéneo.

1. Willcutt EG. The prevalence of DSM-IV Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder: A Meta-Analytic Review. Neurotherapeutics 2012; 9: 490-499.

 

Fuente:

http://feaadah.org/blog/

 

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Trastorno por Déficit de Atención: un tema de mujeres


DEFICIT DEATENCION INATENCION 000Los psicólogos en la investigación del trastorno de déficit de atención con hiperactividad luchan por dar a conocer la tendencia de género.

Nicole Crawford

Cuando el psicólogo y psicoterapeuta Stephen P. Hinshaw publicó dos estudios sobre el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en niñas, en octubre pasado, la psicóloga y psicoterapeuta Kathleen Nadeau se sintió conmovida de que las mujeres y niñas con TDAH al fin empezaran a recibir atención prolongada de los investigadores.
"Hinshaw es uno de los primeros en estudiar sólo niñas", dice Nadeau del trabajo líder del autor, publicado en el Journal of Consulting and Clinical Psychology (Vol. 70, No. 5). "La mayoría de los pocos estudios principales existentes se ha enfocado en comparar a las niñas con los niños, utilizando los síntomas del TDAH de los niños como los marcadores con los que las niñas deben ser medidas".
Para Nadeau, la investigación de Hinshaw fue la reivindicación de su observación clínica de años: "las niñas experimentan problemas significativos que usualmente son menospreciados porque los síntomas de TDAH presentan muy poca similitud con los de los niños." También, ésta era una señal para ella, de la necesidad de presionar más para acentuar la alerta en las necesidades de las mujeres con el desorden. A través del apoyo y la investigación bibliográfica y en campo, Nadeau y un pequeño grupo de psicólogos están luchando para traer los temas del TDAH en mujeres, de los márgenes de la investigación al escenario central.
"Históricamente, la investigación de TDAH se ha enfocado casi exclusivamente a los niños pequeños con hiperactividad y sólo en los últimos seis o siete años se ha enfocado a adultos con TDAH", dice Nadeau, un experto en el trastorno en mujeres y director de los Servicios Psicológicos de Chesapeake de Maryland en Silver Spring. "Y el reconocimiento de las mujeres (con el trastorno), se ha retrasado mucho más".
De acuerdo con Nadeau, este reconocimiento rezagado de las niñas y mujeres se debe a criterios diagnósticos actuales-que parecieran más apropiados en hombres que en mujeres-y a patrones referidos de padres y maestros, motivado por los comportamientos más obvios y problemáticos de los hombres con TDAH. Algunos niegan que el trastorno exista en mujeres.
La educadora e investigadora educativa, la Dra. Jane Adelizzi, tiene la teoría que las mujeres con TDAH han sido durante mucho tiempo relegadas porque la hiperactividad normalmente no se presenta en las niñas que típicamente tienen el trastorno de déficit de atención, del tipo predominantemente inatento del TDAH. Para sus defensores, la línea base es ésta: las niñas con TDAH que no han sido diagnosticadas, arrastrarán sus problemas en la edad adulta y, sin tratamiento, sus vidas se desorganizarán.
"Las niñas con TDAH que no han sido tratadas corren el riesgo de sufrir baja autoestima, poca capacidad de logro, ansiedad, depresión, embarazos durante la adolescencia, y adicción al tabaco durante la secundaria y la preparatoria", según Nadeau.
Como adultas, corren el riesgo de "divorcio, crisis financieras, criar a hijos con TDAH como madres solteras, no completar la universidad, estar subempleadas, abusar de sustancias, sufrir desórdenes alimenticios y estrés constante debido a dificultades en el manejo de las demandas de la vida diaria-que inundan las dificultades de sus hijos, de los cuales, el 50% parecen sufrir TDAH también", agrega Nadeau.
"Las niñas con TDAH son un enigma -frecuentemente rezagadas, incomprendidas y acaloradamente debatidas", dice la Dra. Ellen Littman, una de las primeras psicólogas e investigadoras que se enfoca en las diferencias de género del TDAH y que apoya una revisión de la definición del trastorno.
La teoría de Littman asegura que las niñas con TDAH no son identificadas ni reciben apoyo pronto en la vida porque los patrones del TDAH en hombres han sido representados exageradamente en la literatura. "Como con todos los diferentes temas, el peligro radica en asumir que estos patrones más típicos son los que caracterizan a todos los niños con TDAH", dice Littman, quien se dedica a la práctica clínica en Mount Kisco, N.Y. "De ahí que, mientras esto parece información disponible en abundancia sobre el TDAH, podemos tener un sentido falso de que sabemos más sobre la experiencia de las niñas con TDAH de lo que en sucede en realidad".
Es necesario hacer más investigación de género en el TDAH por muchas razones, dice la Dra. Julia J. Rucklidge, asistente de profesor de Psicología en la Universidad de Canterbury en Christchurch, Nueva Zelanda y que ha estudiado el TDAH en mujeres canadienses. “No podemos asumir que lo que funciona para los hombres funciona para las mujeres. Las mujeres tienen diferentes niveles hormonales de influencia, de inicio, con los que se afecta grandemente su conducta”. Además, dice Rucklidge, las mujeres socializan de manera diferente y de ahí que tiendan a expresarse de manera diferente y son más susceptibles a problemas tales como la depresión y la ansiedad que, nuevamente, afectan su conducta. Esto sugiere que el TDAH “se manifestará y expresará por sí mismo de forma diferente en las mujeres”, dice. “Pero sólo la investigación será elocuente de manera definitiva. Mientras, estas son suposiciones en las que nos basamos”.
El factor de la maternidad
Muchas mujeres llegan al final de los 30 o principios de los 40 años antes de ser diagnosticadas con TDAH. “Uno de los caminos más comunes para que una mujer sea diagnosticada es que uno de sus niños sea diagnosticado. Ella empieza a educarse y reconoce los rasgos en ella”, dice Nadeau. “Estas mujeres [usualmente] se han hecho mayores” porque los niños son diagnosticados normalmente con TDAH entre la primera mitad de la primaria o los años sucesivos.
Las mujeres con TDAH típicamente tienen problemas con los retos de administración del tiempo, la desorganización crónica, sentimientos prolongados de tensión y de ser manipulada, dificultades con la administración del dinero; hijos y hermanos con TDAH, y una historia de ansiedad y depresión, dice Nadau, que no reconoció su propio TDAH hasta la edad media y tiene una hija y un hermano con esta condición.
El trastorno normalmente se trata con una combinación de medicación estimulante y psicoterapia centrada en el TDAH, “que es muy estructurada, orientada hacia resultados y utiliza muchas técnicas de entrenamiento, así como técnicas estándar de psicoterapia”, dice Nadeau. “Las mujeres, más que los hombres con TDAH, tienen baja autoestima, y esto necesita ser atendido como uno de los puntos centrales de la terapia”, agregó.
Muchas de las mujeres que asisten a la consulta clínica y neuropsicológica del Dr. Mitchell Clionsky para hacerse pruebas sobre el TDAH encajan en el perfil típico. Una paciente de 42 años de edad, que el doctor diagnosticó con TDA, fue referida por un psiquiatra que la atendía por un cuadro depresivo. Tenía problemas maritales y baja autoestima, dice Clionsky, el cofundador del Centro de TDA del Western Massachussets en Springfield. Desde la infancia, la paciente había pensado que era floja e irresponsable porque no completaba las tareas que iniciaba. Una “mujer muy brillante” que terminó la carrera universitaria en pocos años y “probablemente hubiera hecho mucho más si hubieran identificado su problema antes”, dice.
La tragedia es que “estas personas obtienen logros significativamente por debajo de sus capacidades y (quienes) terminan en el camino de la depresión, principalmente como resultado de los fracasos de la vida”, dice Clionsky. “Es como si corrieran la carrera de la vida con zancos en las piernas”.
Investigación pionera
Algunos psicólogos están escribiendo la literatura de las mujeres que sufren TDAH. Julia Rucklidge empezó a estudiar el área mientras hacía un doctorado en psicología en la Universidad de Calgary, en Alberta, Canadá. “Cuando inicié en 1995, había muy poca investigación en poblaciones adultas (y) tal vez uno o dos estudios que se ocupaban específicamente de mujeres con TDA”, dice.
Rucklige y su colega, la Dra. Bonnie Kaplan, estudiaron a 102 mujeres entre los 26 y los 59 años, con una edad media de 41. La mitad de las mujeres entrevistadas tenían TDAH, contra la otra mitad, que no presentaba el trastorno. Todas las mujeres tenían un hijo con TDAH. De ahí que todos los sujetos pudieran ser relacionados con los factores estresantes comprometidos en criar a un hijo con este trastorno.
Los descubrimientos de Rucklidge, publicados en el Journal of Attention Disorder (Vol. 2, No. 3) y en el Journal of Clinical Psychology (Vol. 56, No. 6), arrojaron luz en las experiencias de mujeres diagnosticadas en la edad adulta:
* Las mujeres con TDAH dan la impresión de tener un “estilo aprendido incapaz” de responder a situaciones negativas que aquéllas que no presentaban el trastorno y tendían a culparse por las cosas malas que les sucedían.
* Las mujeres con TDAH tiendían a creer que no podían controlar los resultados de los eventos cotidianos, lo que resulta en un círculo vicioso, reporta Rucklidge. “Una mujer con TDAH es menos propensa a esforzarse para terminar las tareas que le representan retos porque piensa que no tiene la fuerza para cambiar los resultados negativos. Al darse por vencidas, una vez más, confirman la idea de que son incapaces de llevar a cabo las tareas cotidianas”, dice.
* Las mujeres con TDAH también reportaban historias de depresión y ansiedad. Asimismo, habían estado en tratamiento psicológico más frecuentemente y habían recibido más medicación del tipo psicotrópico que las que no presentaban TDAH.
La investigación de Jane Delizzi exploraba un área raramente explorada del TDAH: su similitud con el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Tres de sus estudios contemplaban a mujeres diagnosticadas con problemas de atención y aprendizaje que también mostraban síntomas de TEPT como resultado de la experiencia traumática dentro del salón de clases. Ella lo define como un evento externo o estresante significativamente incómodo que ocurre dentro de los límites de un ambiente educacional y que es de naturaleza psicológica.
“Como resultado del trauma dentro del salón de clases durante un lapso de años, algunas mujeres desarrollan una serie de síntomas reconocibles por algunos profesionales como síntomas de estrés postraumático”, reporta Adelizzi, coordinadora del Centro de Adultos, del Programa para el Avance en el Aprendizaje en el Curry Collage, en Milton, Massachussets. “Estos síntomas son similares, también, a los comportamientos y síntomas del TDAH”.
No siempre resulta muy claro decir qué fue primero, si los síntomas de estrés postraumático, los síntomas de TDAH o el trauma, dice Adelizzi. Pero, argumenta, estos síntomas de TDAH en las mujeres no pueden ser evitados sin considerar el pánico y la ansiedad coexistentes que pueden detonar muchos años después; si, por ejemplo, deciden no regresar a la escuela.
'Apoyo al filo de la navaja'
Para favorecer más estudios de género, estos psicólogos utilizan un rango de foros para hacer conciencia del TDAH en las mujeres. En conjunto con la pediatra Patricia Quinn, Nadeau recientemente fundó el Centro Nacional de Estudios de Género y TDAH (NCGI, por sus siglas en inglés: Nacional Center for Gender Sigues and ADHD) para dar a conocer e investigar el trastorno en mujeres (
www.addvance.com/ADDvance/NCGI.htm). Nadeau y Quinn desarrollaron también Advantage Books, una publicación especializada en TDAH y han coeditado diversos volúmenes en temas de TDAH en niñas y mujeres (vea Further Reading). Nadeau también es editora de ADDvance Online News, una publicación virtual mensual del NCGI.
“Estamos dando apoyo al filo de la navaja”, dice Nadeau, que ha dictado conferencias sobre este tema a nivel nacional así como en Noruega, Japón, Puerto Rico y Alemania y que ha discutido el tema en medios masivos, incluyendo a la cadena NBC en “Today Show”.
Tejer redes es también un trabajo crucial para el trabajo de apoyo de Nadeau. Ha formado alianzas con grupos de TDAH nacionales que incluyen a la Asociación del Trastorno de Déficit de Atención y Niños y Adultos con Trastorno de Déficit de Atención con y sin Hiperactividad.
Desde 1990, Adelizzi ha manejado grupos de apoyo para mujeres con TDAH y otras fallas en la capacidad de aprendizaje, que asisten a la universidad. También dicta seminarios y ha desarrollado dos programas certificados para los profesionales que trabajan con mujeres con trastornos de atención y otros. Además, continúa estudiando a estas mujeres y últimamente se ha interesado por observar cómo se expresan las mujeres a través del arte.
Además, Littman y Nadeau están favoreciendo los cambios que deberá hacerse a la siguiente edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual for Mental Disorders, DSM).
“Espero que los psicólogos, especialmente aquéllos que se especializan en temas del TDA, jueguen un papel activo en el apoyo para criterios diagnósticos más apropiados para adultos y, especialmente, para mujeres antes de que salga el DSM-V”, dice Nadeau. “Espero que tales temas sean tratados en la (próxima) convención de la APA de modo notable; la vida de muchas personas está en juego”.

TRADUCCIÓN VOLUNTARIA DE LISA WARN

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Caso típico de niña inatenta

DEFICIT DEATENCION INATENCION 000Caso clínico. TDAH-Inatento. Un reto diagnóstico

Niña de 10 años, remitida a su pediatra a petición del colegio por fracaso escolar.

Se trata de una niña con buena capacidad intelectual que, aunque no le gusta el estudio, se implica trabajando en los deberes escolares.

Su pediatra, tras comprobar que no es una niña especialmente inquieta ni tampoco impulsiva, descarta un trastorno por déficit de atención/
hiperactividad.

Es remitida a Psiquiatría para valoración de posibles problemas emocionales que justifiquen el que no rinda en el colegio y se quede ”bloqueada” en los exámenes (sus padres creen que sabe bastante más que lo que luego realmente rinde en los exámenes).

Nunca ha presentado un comportamiento hiperactivo ni han existido dificultades a la hora de obedecer las normas ni en casa ni en el colegio; la única queja de sus padres es “lo distraída que es” (no se concentra, le mandas a hacer un recado y se entretiene en cien mil cosas sin llegar a hacerlo, desorganizada, pierde cosas, etc.).

La consideran una niña feliz, aunque comentan que sus dificultades
escolares hacen que a veces se entristezca.

En consulta se muestra tranquila, atenta, permanece sentada toda la consulta.

No refiere tristeza, siendo el contacto en todo momento adecuado. No se objetivan dificultades en la empatía ni otras alteraciones psicopatológicas.

En cuanto a la situación escolar, sus profesores informan que no existe ningún problema de comportamiento en clase.

Es una niña que no da problemas,”pasa desapercibida”. Es muy despistada, se
le olvidan los libros en clase y hasta la agenda. En los 2 últimos años (3º y 4º
de Escolarización Primaria) el rendimiento académico es bajo, y este último trimestre ha suspendido 2 asignaturas.

Su autoestima es baja, siempre refiere que no se siente capaz de estudiar como sus compañeros y que le supone mucho esfuerzo.

Ante esta situación el orientador escolar le administró una prueba para
medir su capacidad intelectual, obteniendo un resultado normal (CI: 105, sin que hubiera diferencias significativas en las subpruebas que componen el test WISCIV, Escala de Inteligencia Wechsler para niños).

La impresión del profesorado era que “podía hacer más de lo que hacía, algo vaga y siempre en la luna, se distrae con cualquier cosa”.

No tiene problemas de relación con sus compañeros, no habiendo sido nunca
una niña rechazada ni tampoco una niña popular.

Por lo que se refiere a su historia personal, no hubo problemas perinatales, su longitud y peso al nacimiento fueron también normales.

Neurodesarrollo normal.
A los 7-8 años de edad comenzó con algún tic de frunción ocular y al poco
tiempo se asociaron tics de movimiento de cuello. En poco más de un año sus
tics cesaron sin que se produjera ninguna intervención terapéutica sobre ellos. No ha presentado nunca tics fonatorios. No existen antecedentes médicos de interés.

Su familia, constituida por sus padres y un hermano dos años mayor que ella,
es de clase socieconómica media, presentando unas características adecuadas con respecto al funcionamiento familiar.
No existen antecedentes familiares psiquiátricos significativos.

Caso clínico
Dr. Javier Royo Moya Psiquiatra Infantil. Hospital de Día Infanto-Juvenil.
Servicio Navarro de Salud
Cuando tratamos de entender que le pasa a esta niña, lo más notorio es el fracaso escolar, de hecho éste es el motivo inicial de la consulta. Son múltiples las causas del fracaso escolar, entre ellas, sin lugar a dudas, la falta de estudio es la más frecuente; otras veces el pobre rendimiento académico tiene que ver con las dificultades relacionadas con una capacidad intelectual más limitada.
Como podemos apreciar en la historia clínica no se trata de una niña que no
estudie (de hecho, aunque no le gusta, se implica realmente en los deberes escolares) y tampoco son problemas en su capacidad intelectual lo que determina un fracaso escolar en esta etapa de escolarización primaria (capacidad intelectual testada como normal y sin diferencias en las diversas subpruebas).

Si seguimos desgranando el caso clínico, tanto la información de los padres
como la propia información escolar alude a problemas en su capacidad atencional. Sus padres insisten en lo distraída que es, no sólo en la escuela
(distraída, olvidos de su agenda, siempre en la luna…) sino también fuera del
ámbito escolar (no se concentra, pierde cosas, etc.). No parece tampoco que
estas dificultades atencionales tengan que ver con un carácter oposicionista
(tanto los padres como los profesores insisten en que es una niña obediente
y sin problemas en su comportamiento).

Así pues se trata de una niña con importantes dificultades atencionales
que aparecen tanto en casa como en el colegio, sin que estas dificultades atencionales puedan ser explicadas por una falta de voluntad en el estudio ni por un problema en su capacidad intelectual.

Además estas dificultades atencionales no se acompañan de síntomas de hiperactividad motora ni de impulsividad elevada. Ni los padres ni profesores, ni la entrevista directa con la niña nos sugieren la existencia de síntomas depresivos ni ansiosos. Efectivamente los problemas escolares la entristecen, pero no presenta síntomas depresivos ni está irritable, ni ha habido oscilaciones en el apetito y/o sueño que nos hagan considerar la existencia de un episodio depresivo.

Por lo que se refiere a su desarrollo personal lo único llamativo es la
existencia previa de tics motores simples que cedieron sin tratamiento alguno.

Imaginemos por un momento a esta misma niña con las dificultades descritas, pero que además fuera muy inquieta y marcadamente impulsiva, con constantes notas de sus profesores acerca de los problemas que tiene en el colegio por su comportamiento hiperactivo y por su precipitación. La existencia de síntomas atencionales junto con la presencia de síntomas de hiperactividad e impulsividad nos harían pensar rápidamente en un trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH). ¿Por qué nos cuesta tanto considerar el diagnóstico cuando únicamente se presentan síntomas atencionales? Probablemente la respuesta está en el énfasis que han recibido los síntomas de hiperactividad motora y de impulsividad en el concepto del TDAH.

Durante décadas, el síndrome que ahora conocemos como TDAH se veía
simplemente como un trastorno de la conducta en la infancia que se caracteriza por intranquilidad e impulsividad crónicas y por incapacidad para
quedarse quieto.

A finales de los años setenta se sabía que los niños hiperactivos también tenían problemas significativos y crónicos para prestar atención a
las tareas o escuchar a sus profesores.

Este descubrimiento hizo que en 1980 se cambiara su nombre de “trastorno
hipercinético” a “trastorno por déficit de atención” y que se reconociera que algunos niños padecen problemas crónicos de falta de atención sin ninguna hiperactividad significativa. Ese cambio, que implicaba pasar de un enfoque exclusivo en la hiperactividad y la conducta impulsiva a un enfoque en la falta de atención como el principal problema del trastorno fue el primer cambio paradigmático para entender este síndrome.

El manual DSM-IV de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) define
un subtipo combinado (TDAH-C) cuando se cumplen de manera conjunta los
criterios para déficit de atención y para hiperactividad-impulsividad, un subtipo "con predominio del déficit de atención" (TDAH-DA) y un subtipo "hiperactivo-impulsivo" (TDAH-HI) cuando sólo se cumplen por separado los criterios completos para déficit de atención y para hiperactividad impulsividad respectivamente.

En niños el tipo combinado es el más frecuente (80%) y luego el tipo inatento (17 %). En niñas también el tipo combinado es el más frecuente, aunque menos que en niños (60%), siendo el tipo inatento más frecuente que en niños (30%).

Para hacer el diagnóstico no solamente se requiere la presencia de suficientes síntomas de forma persistente, sino que tienen que estar presentes en más de un ambiente de la vida del niño (casa, colegio, con amigos...) y además crear problemas importantes en el funcionamiento
diario. El diagnóstico debe basarse en la información obtenida a través de la entrevista con padres, niño y profesores.

Por lo que se refiere al tratamiento del TDAH con predominio del déficit de
atención no es diferente del tratamiento habitual para TDAH. El tratamiento farmacológico de elección siguen siendo los estimulantes (metilfenidato), fundamentalmente en las fórmulas de liberación prolongada. Se ha postulado que este subgrupo de TDAH responde a dosis algo menores de metilfenidato que el subtipo combinado, aunque en cualquier caso la dosis debe ser ajustada de acuerdo con la respuesta obtenida, a través de la información escolar y de los padres. Indudablemente la psicoeducación
(explicar en qué consiste el trastorno) a los padres, al niño (de acuerdo
con su edad evolutiva) y a los profesores, así como el desarrollo de estrategias pedagógicas,
redundarán en beneficio del niño.

 

Fuente:

http://www.psiquiatria.com/

Trastorno por déficit de atención, subtipo inatento en el DSM-V: ¿Realidad independiente o cajón de sastre?

 

Manuel Rodríguez G.

DEFICIT DEATENCION INATENCION 000Como ya se preveía hace tiempo, el subtipo inatento y más específicamente el muy desconocido Sluggish Cognitive Tempo (SCT),  Tiempo Cognitivo Lento o Hipoactivo para otros autores, muy posiblemente se encasille en el próximo DSM-V como entidad independiente o, al menos, como una subdivisión atípica del, a menudo demasiado aglutinante TDAH. Personalmente dudo de la eficacia práctica de esta categorización, puesto que a pesar de que ya en el DSM-III, se destacó como un subtipo bastante peculiar respecto al TDAH (con hiperactividad), finalmente, cual cajón de sastre se volvió a incluir en el DSM-IV, en un subtipo perteneciente al Trastorno por Déficit de Atención CON HIPERACTIVIDAD. Craso error, dado que en la gran mayoría de pacientes, la hiperactividad y lo que ello conlleva nada tiene que ver con el fenotipo conductual de estos niños. Y reitero el grave error cometido porque desgraciadamente se sigue pensando y diagnosticando a demasiados niños afectados especialmente o bien por hiperactividad y/o impulsividad, relegando a muchos otros (especialmente a niñas) a no ser detectadas y, por tanto, a ser excluidas de una teórica prevención y apoyo multimodal. Sin duda alguna las características comportamentales que demasiadas veces se publicita en demasiadas publicaciones relacionadas con el Trastorno por Déficit Atencional (con o sin hiperactividad) en nada ayudan a describir, detectar, diagnosticar y atender a este alumnado del que dañinamente se destacan características por defecto como disrupción, abuso de drogas, comisión de delitos…

En cambio poco se habla de la hipoactividad, tiempo cognitivo lento, pasividad, sumisión, obediencia, gran inatención, etc. de estos niños y en definitiva desidia y desconocimiento ante este grupo de alumnado, insisto, especialmente preocupante en el fenotipo femenino. Sin duda alguna los grandes olvidados (NIÑAS INATENTAS, LAS GRANDES OLVIDADAS )

Esperemos que este próximo y cercano DSM-V, ponga bastante más luz y preste mucha más atención a este trastorno específico tan mal conocido y peor valorado. Lo contrario es ningunear a un buen número de pacientes que vienen siendo  excluidos en todos los terrenos y cuyo futuro, a día de hoy está fiscalizado por el DÉFICIT DE ATENCIÓN HACIA SU REALIDAD. Y no me refiere a su inatención neurobiológica y genética, sino a la dejadez y marginación sanitaria, social y, sobre todo, escolar institucionales.

Os dejo con una información aparecida estos días sobre esta desidiosa realidad latente

 

Trastorno por déficit de atención/hiperactividad: del tipo inatento al tipo restrictivo en el DSM-V

El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) es una entidad neurobiológica marcadamente heterogénea. Es la alteración del neurodesarrollo más frecuente en la población infantil, con una prevalencia estimada del 3-6% en niños en edad escolar. Un reciente estudio ha revisado las características de los pacientes con TDAH subtipo inatento, incluyendo aquellos agrupables en un subtipo más homogéneo que el DSM-5 propone clasificar como de tipo restrictivo.

La tríada sintomática característica la constituye el déficit de atención, la hiperactividad y la impulsividad. Para aquellas personas con deterioros debidos a un TDAH sin problemas significativos de hiperactividad, el DSM-IV-TR da lugar a una etiqueta diagnóstica confusa. De hecho, el sustrato neurobiológico entre los diferentes subtipos parece ser diferente en ciertos aspectos, pues el circuito frontoestriatal parece estar más afectado en el TDAH combinado, y el frontoparietal, en el subtipo inatento. Por estos y otros motivos, el DSM-5 reformulará los diferentes subtipos de TDAH e incluirá probablemente un nuevo subgrupo en el que se incluirán aquellos pacientes que cumplan al menos seis criterios de inatención y menos de dos criterios de hiperactividad-impulsividad (TDAH restrictivo).

La definición de este subgrupo podría facilitar la detección de algunos pacientes que, hasta ahora, han recibido poca atención tanto desde el punto de vista de investigación como en la práctica clínica.

Conclusiones:

Desde la perspectiva clínica, parece indudable la existencia de un fenotipo particular; un grupo de pacientes con claros problemas de atención y marcada disfunción escolar y social, pero exentos desintomatología hipercinética. La nueva clasificación del DSM-5 abre la puerta a la tipificación o clasificación diagnóstica de estos pacientes, dentro del TDA o del TDAH-R, para describir pacientes que no cumplen criterios de hiperactividad, o lo hacen de forma escasa respectivamente. Desde la clínica, surgen las primeras dudas sobre su utilidad; si no se modifican los criterios clínicos o se añaden otros más específicos de los pacientes atendidos en la consulta, quizás el TDAH-R o el TDA, siga sin recoger o agrupar un tipo de pacientes particular (lento, soñoliento, hipoactivo, confuso…). Por otro lado, deberá dilucidarse si los pacientes con TDA o TDAH-R tienen una arquitectura genética, una
neuroimagen (estructural o funcional) o un perfil cognitivo, diferencial frente a los pacientes con TDAH-C y, en especial, frente a los pacientes con TDAH-I. Sin lugar a dudas, se vislumbra un gran avance en la nueva clasificación del TDAH en el DSM-5, pero los datos empíricos o experimentales para definir estos subtipos son escasos, precisará probablemente una reconsideración de los criterios de exclusión o los puntos de corte para su diagnóstico y, de forma particular, habrá que valorar si puede permanecer dentro del grupo TDA y comportamiento perturbador.

 

Fuente:

http://neurologia.com/

Para descargar el documento completo puedes hacerlo desde el siguiente enlace:

https://docs.google.com/file/d/0B1xxDWVCJxArb2pHb2kyaC01QVk/edit?usp=sharing

 

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Trastorno por déficit de atención en las mujeres

 

Dagmar Polasek
Psicología General

Licenciada en Psicología Clínica
Socia Fundadora de Colegio de Psicólogos

 

    Como hemos venido revisando el trastorno del déficit de atención, me gustaría aclarar algunas diferencias que presentan las mujeres. A través de estos artículos he recurrido a la investigación de información publicada en relación a este tema. Algunos de los autores e invesigadores a quienes he hecho referencia son: Dra. Kathleen Nadeau; Dra. Julia Rucklidge; Dr. Clionsky, el cofundador del Centro de TDA del Western Massachussets en Springfield; Dra. Jane Delizzi y Dr. Rucklidge, entre otros.

    Similitudes:

    Hombres y mujeres comparten síntomas comunes como impulsividad, poca capacidad de enfocarse, problemas de memoria, temperamento y la forma en que procesan la información.

    Síntomas en mujeres:

    • Más soñadoras

    • De niñas no causaron problemas en el colegio

    • En su edad adulta son complacientes

    • No tienen una historia de problemas de conducta o inquietud

    • Sienten que fallaron en cumplir con las expectativas que tenían los otros

    • Parecen incapaces de hacerse cargo de su propia vida

    • Sienten que van por la vida envueltas en una tormenta

    • Síntomas de depresión, ansiedad, estrés, vergüenza y culpa

    • Relaciones interpersonales inadecuadas, fracasos, no funcionan bien

    • Generan situaciones difíciles con los otros

    • Desorganización crónica

    • Piensa que debería ser una súper mama o súper mujer y nunca lo logra

    • Generalmente no son diagnosticadas de niñas y sufren en la adultez

    • Baja autoestima, poca confianza en sí mismas

    • En la adolescencia pueden caer en tabaquismo o embarazos no deseados

    • En la adultez el riesgo es mayor: crisis financieras, divorcio, ser madres solteras, tener hijos con TDAH, no haber completado sus estudios y tener un ingreso inadecuado, tener un empleo menor a su capacidad.

    • Se les hace sumamente difícil enfrentar problemas financieros, organizar el tiempo, administrar el hogar y las finanzas, lo que las hace mantenerse tensas y difícil enfrentar los retos diarios de la vida.

    • Desde niña se siente irresponsable, pues le ha sido difícil terminar lo que empieza

    • Una y otra vez los logros que obtienen están por debajo de su capacidad

    • La frustración aparece una y otra vez como una constante en su vida

    • La creencia de que no lo harán bien las hace no esforzarse y dejar las tareas antes de tiempo

    • Tienden a culparse de todo lo que les pasa, generando un circulo vicioso de inadecuación

    • El constante fracaso las hace caer en abuso de alcohol o substancias empeorando las cosas

    • "Como resultado del trauma dentro del salón de clases durante un lapso de años, algunas mujeres desarrollan una serie de síntomas reconocibles por algunos profesionales como síntomas de estrés postraumático", reporta Adelizzi, coordinadora del Centro de Adultos del Programa para el Avance en el Aprendizaje en el Curry Collage, en Milton, Massachussets. "Estos síntomas son similares, también, a los comportamientos y síntomas del TDAH".

    • Dice Clionsky. "Es como si corrieran la carrera de la vida con zancos en las piernas".

    • Encontraron los investigadores que, generalmente, las mujeres con este trastorno son mujeres con una inteligencia normal alta o brillantes, con capacidad de alcanzar todo aquello que se proponen una vez son diagnosticadas y orientadas.

            Tratamiento:

          • Medicamentos recetados por un médico psiquiatra

          • Psicoterapia con un psicólogo

          • La psicoterapia debe ser estructurada, orientando a la paciente hacia resultados claros y específicos, entrenamiento especifico para organizar su día, el tiempo, las finanzas, etc. Cada tema se va tratando individualmente para luego ayudarla a combinar todo en una vida más estructurada y satisfactoria.

              No lo dejes pasar:

              Si conoces a alguna mujer con estas características, ayúdala informándole que su mal tiene nombre y que existen posibilidades de vivir mejor.

              "La verdad os hará libres" es una promesa, porque todo lo que enfrentamos, con información adecuada y apoyo, verás transformada la vida de las personas.

              ¡Ámate a ti misma cambiando desde hoy tu vida para mejor! ¡Suerte!

              Fuente:

              http://www.iniciativat.com

               

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              Hipoactividad: niños a cámara lenta

               

              No son perezosos ni desobedientes. Lo que les ocurre es que tienen una capacidad de respuesta menor. La madurez y el apoyo psicológico juegan a su favor.

              Olvidadizo, soñoliento, apático, con tendencia a soñar despierto, desmotivado... El niño no acaba sus deberes, evita lo que le hace esforzarse y va mucho más despacio que otros compañeros. ¿Es un vago? Quizá tenga un problema genético llamado «tempo cognitivo lento» (TCL), que, además, se cura.

              Encuadrado dentro del trastorno de déficit de atención (TDAH), más conocido por hiperactividad y déficit de atención, se encuentra este subtipo, el predominantemente desatento (TDAH-D), en el que los individuos presentan un patrón de conducta marcado por lentitud, tendencia a soñar despierto, apatía e hipoactividad. Se calcula que alcanza en torno al cuatro o cinco por ciento de la población infanto-juvenil de Estados Unidos, aunque al no estar reconocido de forma propia como trastorno independiente del TDAH no se han efectuado estadísticas, lo que también es aplicable a España, donde se debate sobre su estudio preciso.

              El poder de la dopamina. La explicación de este trastorno está en una sustancia llamada dopamina, que hace la conexión entre las neuronas, tanto de ida como de vuelta. Es decir, cuando yo recibo un mensaje, se activa la dopamina y riega las neuronas para que yo interactúe frente a ese mensaje y dé una respuesta. El problema de los niños que lo sufren es que en ellos la dopamina actúa de manera ralentizada provocando, por tanto, una velocidad de respuesta mucho más lenta que la del resto de los niños de su edad. Este problema, si no se ataja a tiempo, y sobre todo antes del término de la pubertad, puede influir en el desarrollo no solo intelectual, sino también social, de esa persona.

              Los investigadores tienen bien claro que los niños que poseen un TCL suelen mostrar un procesamiento de la información obtenida más lento que los demás y generalmente no logran responder frente a las presiones del tiempo, pasan largos periodos sin elaborar la información que reciben. No reaccionan de inmediato. Entonces el trabajo escolar les causa mucho esfuerzo y los agota rápidamente. Entre otros síntomas, suelen tener problemas para nominar y describir hechos; no retienen o no logran evocar conceptos similares para dar nombre a ciertas situaciones o describirlas. Sin embargo, pueden lograrlo cuando se les da un plazo de tiempo indefinido o más largo para elaborar sus respuestas. Toda esta incomprensión por el mundo que los rodea provoca en ellos frustración, fracaso escolar, falta de autoestima acusada, etc.

              Futuro esperanzador. Una vez diagnosticado el TCL, no tiene por qué ser crónico, ya que el cerebro se sigue formando y se entiende que esta etapa de formación finaliza con la madurez. Se espera, por tanto, que con el paso del tiempo la distancia entre las neuronas vaya siendo menor, a la vez que el tratamiento con dopamina ayuda para que tarde menos en -dar la descarga- necesaria para interactuar. Este tratamiento, además, puede acompañarse de una terapia semanal en un gabinete psicológico.

              ¿Hiperactivo o hipoactivo?

            • En vez de ser entrometidos y arriesgados como los hiperactivos, quienes presentan TCL son personas pasivas, soñadoras y apocadas tanto en lo físico como en lo mental. Su comportamiento es indolente y procesan la información lentamente.

            • Les hace falta motivación extra al carecer de energía para afrontar las tareas mundanas.

            • Como los hipoactivos presentan problemas de conducta relacionados con la información de entrada y de salida, suelen tener dificultad en la recuperación de los recuerdos y al memorizar en el estudio. Por el contrario, los TDAH suelen ser excesivamente energéticos y no muestran dificultades para procesar la información

            • Fuente:

              http://xlsemanal.finanzas.com/web/

              DSM-V: ¿Qué hacemos con el Sluggish Cognitive Tempo (SCT)?

               

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              ANÁLISIS DE LOS CAMBIOS EN LOS CRITERIOS DIAGNÓSTICOS DEL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD EN EL DSM-V: ¿QUÉ HACEMOS CON EL “SLUGGISH COGNITIVE TEMPO”?

              Resumen

              El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos más prevalentes en psicopatología infantil y uno de los de mayor afectación en la vida diaria del niño. A pesar de ser también uno de los trastornos más investigados persisten polémicas respecto a los sistemas y procedimientos para su diagnóstico. En este sentido la próxima aparición del DSM-V garantiza cambios en el sistema diagnóstico que dan pie a una reflexión.
              Estos cambios son fundamentalmente los siguientes:
              El TDAH se inscribe ahora en los “trastornos del neurodesarrollo” y los síntomas no deben deberse a una conducta oposicionista, cambian el número de criterios a cumplir para mayores de 17 años, se añaden cuatro criterios más a los síntomas de “hiperactividad/impulsividad” y, tal vez lo más importante, se define un subtipo atencional restrictivo o puro.
              El objetivo de esta ponencia es analizar estos cambios en relación a los problemas tradicionales del diagnóstico, discuti r los procedimientos de evaluación a utilizar en función de estos criterios y especialmente contraponer el subtipo inatencional puro a la recientemente recuperada dimensión denominada “Sluggish Cognitive Tempo” (SCT). En este sentido un grupo de reconocidos investigadores reivindica para el SCT una categoría propia diferenciada del subtipo predominante inatento con unos criterios diagnósticos (comportamentales y neuropsicológicos) propios relacionados pero a la vez independientes de los síntomas clásicos del TDAH.

               

              Fuente:
              13º Congreso Virtual de Psiquiatria.com. Interpsiquis 2012
              www.interpsiquis.com - Febrero 2012
              Psiquiatria.com

               

              Para acceder al artículo completo, pincha en

              http://www.psiquiatria.com/bibliopsiquis/bitstream/10401/5137/1/2m2conf2%2054762.pdf

               

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              http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2011/10/estableciendo-un-nuevo-subtipo-de-tda.html

              http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2011/06/tiempo-cognitivo-lento-sluggish.html

              http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2011/10/inatentos-e-hipoactivos-clasificacion_31.html

              http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2011/12/controversia-de-los-subtipos-de-tdah-el.html

              http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2011/07/avances-en-el-diagnostico-y-la.html

              Una amena clase virtual

               

              Fonos Salud incorpora una nueva técnica para diagnosticar la hiperactividad y evaluar a niños con déficit de atención

              Una amena clase virtualBolas de papel que vuelan por la clase, cuchicheos de compañeros, gritos en el patio y algunas distracciones más, típicas de una aula de colegio, son las que utiliza 'Aula' para diagnosticar a escolares con Trastornos por Déficit de Atención (TDA), entre ellos los de hiperactividad. Se trata de un simulador que acaba de incorporar el centro Fonos Salud, por ser uno de los test más avanzados para la evaluación de este tipo de patologías en niños de entre 6 y 16 años.

              Según explica la psicopedagoga y logopeda del centro privado Fonos, Manoli Torres, este equipo permite, en primer lugar, un diagnóstico más fiable que las técnicas habituales que suelen usarse, como los cuestionarios en papel para cumplimentar padres y profesores, en el que entra un componente más subjetivo, o los test a base de dibujos para los pacientes, que a veces les resultan tediosos y aburridos.

              'Aula', en cambio, resulta muy atractivo para los niños, según Torres, quien explica que gracias a unas gafas especiales, dotadas de sensores de movimiento y auriculares, los escolares se sumergen en una realidad simulada que representa una clase y tienen que seguir las indicaciones de su profesor, que les invita a apretar el botón del ratón del ordenador cada vez que se les presente el estímulo visual o auditivo, bien en la pizarra o en otros lugares del interior del aula, señalado previamente.

              La psicopedagoga explica que esta herramienta registra tanto las respuestas a los estímulos como los movimientos de cabeza del niño, unos marcadores que permiten evaluar y medir la atención sostenida, la impulsividad, la actividad motora, su tendencia a la distracción, así como comparar el rendimiento de las dos modalidades sensoriales, la auditiva y la visual.

              Informe preciso

              Los datos son objetivos y el propio sistema ofrece al profesional un informe preciso sobre la evaluación del escolar. «Esta prueba nos va a dar un registro de muchas conductas que no pueden ser valoradas por el evaluador», apostilla Torres, quien indica que este test permite al profesional orientar mejor el tratamiento para mejorar la atención más frágil del escolar, al realizar una medición muy exhaustiva del tiempo de reacción del paciente.

              Recordó que hay muchos casos englobados dentro de los TDA y precisó que los más frecuentes son la hiperactividad, el trastorno denominado de 'tempo cognitivo lento', que se caracteriza por todo lo opuesto al primero, y la combinación de ambos. La prevalencia de este tipo de patologías es de un 5% en la población infanto-juvenil, señaló Torres, quien explicó que éstas pueden diagnosticarse a partir de los 6 años. Mencionó que la empresa que comercializa 'Aula' ya está trabajando para ampliar el rango de edad hasta más allá de los 16, con el fin de dar más recursos a los profesionales que atienden estos casos.

              Sobre los síntomas más frecuentes de la hiperactividad, mencionó que los niños suelen moverse en exceso, les cuesta estar sentados, se mueven de manera innecesaria, no ponen cuidado en sus movimientos, siempre buscan una ocupación, no pueden estar callados, se distraen con mucha facilidad y no pueden mantener la atención un tiempo razonable incluso en tareas que les agradan.

              Además, suelen abandonar lo que están haciendo antes de acabarlo, dan respuestas precipitadas antes de que las preguntas se acaben de formular, pueden tener dificultades para aguardar su turno en cualquier situación, suelen entrometerse o entorpecer los asuntos de los demás, parece que no presten atención al hablarles y necesitan moverse aunque estén prestando interés a algo, entre otros.

              Los casos de 'tempo cognitivo lento' están más relacionados con actitudes como estar absortos en sus pensamientos, despistados, realizar las tareas con lentitud, incluso las cotidianas, estar apáticos y tener dificultades para percibir detalles importantes de las situaciones.

               

              Fuente:

              http://www.laverdad.es/alicante/v/20120311/elche/amena-clase-virtual-20120311.html

              EL CONSTRUCTO ‘TEMPO COGNITIVO LENTO’

               

              CONTROVERSIA DE LOS SUBTIPOS de TDAH

              Aunque la clasificación actual del TDAH y sus subtipos en el DSM-IV-TR se sustenta sobre la base de una investigación muy rigurosa, quedan aún algunos puntos que aclarar:

              – En el trabajo clínico se observa que los subtipos no son estables a lo largo de los años, mientras que los criterios diagnósticos son idénticos para todas las edades. Los síntomas de hiperactividad/impulsividad declinan más con la edad que los de desatención. Un niño con seis síntomas de desatención y seis de hiperactividad (TDAH-C) puede reducir, cuando llega a la adolescencia, a cuatro o cinco los síntomas hiperactividad/impulsividad y quedar mal clasificado como TDAH-D. Sin duda, esta situación sería muy diferente en el adolescente con TDAH-D que desde niño nunca ha presentado problemas de hiperactividad/impulsividad.

              – No queda claro que el subtipo TDAH-HI sea diferente del TDAH-C. El DSM-IV-TR mantiene que puede tratarse de un precursor de TDAH-C y evolucionar hacia él o viceversa. Los problemas atencionales suelen presentarse cuando las demandas académicas aumentan.

              – Los síntomas y criterios de déficit atencional para los subtipos TDAH-D y TDAH-C son los mismos.

              – No existen criterios positivos específicos para el TDAH-D como los criterios positivos específicos de hiperactividad/ impulsividad para los subtipos TDAH-HI y TDAH-C. En el estudio de campo del DSM-IV, llevado a cabo por Lahey [12], se usaron dos síntomas de desatención como criterio para el TDAH-D (‘sueña despierto’ y ‘lento/soñoliento’); no obstante, se eliminaron en la versión definitiva del DSM-IV porque sólo una parte de los sujetos los presentaban.

              – El subtipo TDAH-D no tiene una aceptación consensuada como subtipo entre todos los investigadores. Algunos piensan que se trata de un trastorno independiente, puesto que se han descrito diferencias en su sintomatología central de los subtipos. Por una parte, el TDAH-D se ha asociado a problemas de atención selectiva/enfocada y a un procesamiento de información enlentecido, y el subtipo TDAH-C tendría más problemas en la persistencia del esfuerzo, la atención sostenida y la distracción como resultado de sus dificultades para inhibir conductas. Por otro lado, las manifestaciones conductuales de déficit atencional que mejor distinguen los subtipos son los síntomas de ‘tempo cognitivo lento’ que describimos más adelante.

              Con el fin de determinar si dos trastornos son manifestaciones de la misma o diferente entidad, los investigadores han buscado y han hallado diferencias en algunos indicadores, como la epidemiología (prevalencia, edad, sexo); los síntomas centra-les (atención, hiperactividad, impulsividad y edad de aparición); los síntomas asociados (comorbilidad, rendimiento académico, funcionamiento social, etc.) [10,17-21,24, 26]; las medidas de laboratorio (tests neuropsicológicos, potenciales evocados, neuroimagen, etc.) [26]; y la historia de la psicopatología familiar [22]. Los resultados han sido muy variados debido a la heterogeneidad del trastorno. En la tabla II pueden observarse las diferencias halladas entre los subtipos.

              Revisiones anteriores [10,25] de los estudios comparativos entre el TDAH+ y TDAH– ya habían estudiado la necesidad de distinguir dos trastornos diferentes, el TDA sin hiperactividad y el TDAH. Sin embargo, el paso del DSM-III al DSM-III-R, abortó esta línea de investigación.

              EL CONSTRUCTO ‘TEMPO COGNITIVO LENTO’

              Descripciones como ‘lento’, ‘olvidadizo’, ‘soñoliento’, ‘apático’, ‘con tendencia a soñar despierto, perdido en sus pensamientos’, ‘desmotivado’, ‘en las nubes’, ‘confundido’ [3,23-25], junto con un bajo rendimiento en algunos tests neuropsicológicos –como el subtest de claves de la escala de inteligencia de Wechsler para niños revisada (WISC-R) [26] o la prueba de búsqueda visual [27]– son características que se han asociado a algunos niños con TDAH (utilizando los criterios del DSM-III). El término sluggish cognitive tempo surgió como constructo para aglutinar estas características que reflejaban un estado de alerta y orientación irregulares. Al querer traducir el término sluggish (slug significa ‘babosa’), no hemos encontrado un término con el mismo significado. Hemos barajado diversos adjetivos, tales como ‘lento’, ‘calmoso’, ‘torpe’ e ‘indolente’. Hemos optado finalmente por ‘tempo cognitivo lento’ (TCL) porque es el término que en nuestro trabajo clínico resulta más útil y fácilmente comunicable a las familias. El inventario Achenbach de comportamiento de niños y niñas entre los 6 y los 18 años, según las informaciones de los padres, incluye algunos de estos síntomas:

              – ‘Está confundido(a) o parece como si estuviera en las nubes’.

              – ‘Sueña despierto(a); se pierde en sus pensamientos’. – ‘Se queda mirando al vacío’.

              –  ‘Poco activo(a), lento(a) o le falta energía’.

              La consideración selectiva de estos ítems puede utilizarse para identificar signos de sospecha de TCL.

              El fenotipo conductual de los niños con TCL, tal como evidencian estas historias, suele ser suficientemente característico como para identificarlo como un patrón singular, a partir de la in-formación aportada por la familia y el colegio, además de la observación directa.

              Tal como hemos comentado, los trabajos de campo del DSM-IV comprobaron la utilidad diagnóstica de dos síntomas de TCL (‘sueña despierto’ y ‘lento/soñoliento’) para el sub-tipo TDAH-D. Sin embargo, a pesar de que los síntomas de TCL estaban asociados al subtipo TDAH-D [37],no se incluye-ron como criterios diagnósticos en el DSM-IV porque una parte importante de niños con TDAH-D no exhibía estos síntomas.

              Más recientemente, algunos investigadores se han planteado de nuevo la cuestión. McBurnet et al retomaron el estudio de los síntomas de TCL según escalas conductuales completadas por maestros y padres. Al comparar los subtipos, hallaron que el TCL estaba elevado únicamente en el grupo TDAH-D y que o bien los síntomas de TCL podrían ser síntomas adecuados para añadir a los criterios diagnósticos del TDAH-D, o, de forma alternativa, se podrían distinguir dos grupos dentro del TDAH-D, uno con alto TCL y otro con bajo TCL. Carlson et al corroboraron los resultados de McBurnet et al utilizando los mismos ítems del cuestionario de Achenbach para maestros. Estos autores sugirieron incluir los síntomas de TCL en los criterios de desatención.

              Todos nuestros pacientes cumplen seis o más criterios desatencionales en la valoración de los padres, de los maestros o de ambos. Además, muestran problemas derivados de su trastorno en más de un entorno. Por tanto, de acuerdo con el DSM-IV, se deben diagnosticar como TDAH-D. Por otro lado, todos ellos se ajustan a un perfil conductual y cognitivo suficientemente característico como para ser individualizados entre el conjunto de pacientes con TDAH-D. El diagnóstico de TDAH-D permite hasta cinco criterios de hiperactividad/impulsividad, característica que parece muy alejada del perfil de nuestros pacientes. Por el contrario, nuestros pacientes se ajustan muy bien al patrón identificado por Lahey, pues todos ellos presentan una puntuación alta en los ítems de TCL.

              Si bien no se ha podido identificar un perfil neurocognitivo específico a partir de las pruebas psicométricas practicadas, se insinúan algunos aspectos que parecen bastante característicos. Por una parte, todos ellos muestran en el CBCL/6-18, una pun-tuación alta en las escalas internalizantes, con una elevada pre-disposición a la ansiedad/depresión y a los problemas sociales. Por otro lado, los casos estudiados presentan un perfil común en el BRIEF, con puntuación elevada en el índice metacognitivo y normal en el índice de control de conducta. Los cuestionarios BRIEF pretenden valorar las funciones ejecutivas a partir de las conductas observadas por los padres o los maestros. Los resultados se reflejan en ocho subescalas que definen distintas habilidades ejecutivas. De estas subescalas se obtienen dos puntua-ciones conjuntas: el índice de control de conducta y el índice metacognitivo. Estas dos puntuaciones conjuntas permiten obtener el GEC o conjunto general ejecutivo. Puesto que el índice de control de conducta está muy vinculado al control inhibitorio, sería razonable suponer que permite identificar pacientes con TDAH-C, TDAH-HI y TDAH-D con un componente de déficit en el control inhibitorio. Sin embargo, aquellos pacientes con TDAH-D en los que el control inhibitorio no representa un problema importante –o sea, los que encajan en el TCL– por ló-gica no deberían mostrar puntuaciones elevadas en esta escala. Por otra parte, el índice metacognitivo viene determinado por funciones ejecutivas más vinculadas a la memoria de trabajo y a la capacidad para organizar, planificar y monitorizar, lo que parece indicar un procesamiento de la información claramente diferenciado del de los pacientes con mal control inhibitorio. Todos nuestros pacientes muestran el mismo perfil del BRIEF: una puntuación normal en las escalas de control de conducta y una puntuación elevada en las escalas metacognitivas. Por tan-to, se sugiere un déficit neurocognitivo nuclear distinto entre los pacientes con TDAH-C o TDAH-HI y los pacientes con TCL. Los pacientes con TDAH-D no identificados como TCL se asemejarían a los TDAH-C.

              El CPT también tiende a mostrar en nuestros pacientes un perfil específico, determinado por el bajo rendimiento en los parámetros considerados desatencionales, y un resultado normal en los parámetros ligados a impulsividad. Estos resultados, a pesar de tratarse de una prueba muy alejada del BRIEF, van en la misma línea.

              La escala para la evaluación de déficit de atención con hiperactividad (EDAH) corrobora las puntuaciones de nuestros pacientes en los criterios DSM-IV al identificar baja hiperactividad y elevada desatención.

              Las apreciaciones que se derivan de esta limitada serie de pacientes son compatibles con la propuesta de que un grupo de niños con TDAH se separa conductual y, tal vez, cognitivamente del conjunto. Una vez conocido este perfil, no es difícil de identificarlo en los niños que responden a las características de TCL. Sin embargo, es necesario disponer de series grandes con el fin de determinar características neuropsicológicas más específicas que permitirían, llegado el caso, consolidar el TCL como una entidad específica.

              En el DSM-IV aparece una categoría adicional distinta a los subtipos clásicos, el TDAH no especificado. Carlson et al sugieren respecto a este subtipo una línea de investigación futura que pueda describir un subtipo de déficit atencional independiente.

              Aunque este constructo de TCL apareció dentro del marco de la bibliografía del TDAH que estudiaba los subtipos, se debería estudiar también en diferentes grupos clínicos, como trastornos de espectro autista, trastorno de aprendizaje no verbal, déficit de atención, control motriz y percepción (DAMP), depresión o ansiedad, puesto que en la clínica se puede comprobar que estos síntomas no son específicos de un solo trastorno.

               

              Fuente:

              http://vivircontdah.blogspot.com.es/2011/11/el-constructo-tempo-cognitivo-lento.html

              ¿Déficit de atención o de incomprensión?

                 

                Niños hiperactivos, niños incomprendidos

                Hiperactivos
                Parecen desobedientes, desorganizados, olvidadizos, nerviosos, distraídos y poco dados a escuchar, pero son sólo víctimas de una enfermedad crónica: el TDAH

                El déficit de atención es la principal causa del temible fracaso escolar

                 

              • Cuando mi hijo comenzó el curso, lo primero que hice fue informar a la profesora de su hiperactividad. Ella se sorprendió y me dijo: ‘¿Hiperactivo? ¡Si casi no se mueve!’”. Pepa Ayuso es madre de un niño con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) de 16 años. Como tantos otros padres en su misma situación, tiene que enfrentarse diariamente al desconocimiento que rodea a este trastorno.

                Para desmontar los mitos, aclararemos que estos chicos no tienen por qué ser nerviosos y que se trata de una enfermedad crónica, es decir, no desparece con el paso de los años. “Depende del tipo de TDAH” -asegura Daniel Costo, psicopedagogo jefe del departamento de Orientación del Colegio Retamar (Madrid)-, “los que tienen predominancia de inatención pueden estar muy tranquilos, ya que no suelen tener afectación de control motórico ni de control de impulsos. La hiperactividad es el trastorno del comportamiento más común en la edad escolar. Es neurobiológico y se caracteriza por tres síntomas claves: déficit de atención, impulsividad e hiperactividad generalizada”.

                Para ilustrarlo, Fulgencio Madrid, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Afectados de TDAH de España y padre de hiperactivo, lo asemeja al funcionamiento de un ordenador: “Cuando el niño hace una tarea es como si abriera un programa. De pronto aparece un estímulo. En ese momento se cierra el programa y se abre otro: el del estímulo, porque su cerebro no puede mantener dos programas al mismo tiempo. Cuando termina con el estímulo, ya no sabe a dónde volver. Si le reñimos, no comprende por qué lo estamos haciendo, ya que no recuerda qué es lo que tenía que hacer. Al final, está recibiendo la información de que él no vale porque hace las cosas mal. Por eso, no hay que regañarle con un ‘ya te lo he dicho cien veces”.

              Tres tipos de hiperactivos

              Dentro del TDAH, Daniel Costo diferencia tres subtipos: “El inatento, donde predominan síntomas de inatención; el hiperactivo-impulsivo, en el que imperan síntomas como dificultades para el control de los impulsos o en la coordinación de movimientos, necesidad de satisfacciones inmediatas, etc. Y por último, el combinado, que presenta síntomas tanto de inatención como de impulsividad-hiperactividad”. “La causa del TDAH” -explica el psicopedagogo- “es un mal funcionamiento de una parte del cerebro, el lóbulo frontal, el encargado de regular las funciones ejecutivas. Éstas son cuatro: la planificación, por la que podemos planeamos acciones futuras basadas en la experiencia; la regulación del lenguaje interno: ser capaz de hablarse a sí mismo regulando la conducta por normas; la regulación de las emociones; y la capacidad de análisis y síntesis”.

              Carmen Engerman es madre de un joven TDAH de 17 años y esposa de un TDAH adulto. Además, es presidenta de la Asociación de Padres de Niños y Jóvenes con TDAH. Como buena conocedora del tema, comenzó a sospechar muy pronto de su hijo: “Era un niño muy inquieto, no terminaba ninguna tarea, hablaba mucho, y en ocasiones parecía que no oía o no entendía lo que le pedíamos”. Para otros padres, llegar a esta conclusión no fue tarea fácil. Fulgencio vio que algo no iba bien cuando comparó al niño con otros de su misma edad: “Vimos que el nivel de inatención iba un poco más allá del de otros chavales”.

              “Son niños son muy creativos. Éste es un tema sobre el que es bueno apoyarse para potenciarles otras áreas”, dice Daniel Costo

              “Los padres son los mejores conocedores de sus hijos. Por lo tanto” – aconseja Daniel Costo- “si sospechan que el niño tiene problemas de conducta, deben hablar con los maestros que están con él para determinar si esos comportamientos son exclusivos del ambiente familiar o se reproducen en los demás ambientes”, teniendo en cuenta que, para que exista este trastorno “deben estar presentes los síntomas típicos, con una intensidad incoherente con el nivel de desarrollo, durante seis meses y en los distintos ámbitos del niño”.

              Señala que para establecer una evaluación correcta “habrá que realizar una valoración psicológica, psicopedagógica y médica. El pediatra, neurólogo, psicopedagogo y psicólogo clínico son algunos de los profesionales que nos pueden ayudar a delimitar si existe un trastorno o no”. Además, es fundamental que los diferentes equipos y los padres trabajen en equipo: “A mi hijo lo diagnosticaron con seis años” –relata Ayuso-. “Por un lado, el neurólogo le puso la medicación; por el otro, acudía una vez a la semana al psicólogo. Es tan importante el uno como el otro”.

              En España, la media de tiempo que pasa desde que la familia es consciente de que hay un problema hasta que se consigue un dictamen es de dos años. “Cuando aparece el diagnóstico, al menos, sabemos lo que pasa”, apunta Fulgencio Madrid. “Es un gran alivio llegar a una conclusión”, asevera Engerman. Sin embargo, acusa que, quizá por desconocimiento, algunas familias no terminan de creer que el niño tiene un trastorno hereditario y crónico, y que le causará problemas si no es tratado de forma adecuada.

              Como especialista que ha tenido que diagnosticar este trastorno en numerosas ocasiones, Daniel Costo conoce muy bien las reacciones de los padres: “Cuando les informas por primera vez de que su hijo tiene TDAH, por un lado se preocupan por todos los mecanismos de actuación que deben poner en funcionamiento para que mejore. Y si deben medicarle, les preocupan los posibles efectos de la medicación. Por otro lado se sienten aliviados al darle nombre y cuerpo a aquello que le pasa a su hijo y que no sabían cómo tratar”. Este trastorno” -añade- “aparece a edades muy tempranas, desde que es un bebé. Y ocurre aproximadamente a un 5% de la población escolar. Los subtipos impulsivos- hiperactivos en etapas tempranas son más fáciles de identificar que los subtipos inatentos”.

              Caracter hereditario

              Pero ¿cuál es el origen? Daniel Costo revela que “tiene un cierto carácter hereditario, además, determinadas variables educativas que rodean el ambiente del niño pueden agravarlo o no”. Es una enfermedad que dura toda la vida, aunque “existe un porcentaje de individuos, el 50% más o menos, a los que al pasar la adolescencia les remite. Esto es porque “los adultos con TDAH tienen otras herramientas de control que un niño no tiene y sobrellevan mejor la enfermedad. Aun así, muchos, deberán seguir medicados”. Vivir con un niño TDAH no es fácil porque, además de todos los problemas que conlleva la propia enfermedad, se trata de una discapacidad invisible. “Desde fuera -dice Fulgencio Madrid lo que se ve es a un niño al que le dejan levantarse de la mesa, por ejemplo, o a unos padres muy permisivos con algunas cosas. A veces, la gente lo entiende como privilegios”. “Muchas son las situaciones de desaprobación”, añade Egerman. “Es inevitable observar cierta actitud de rechazo en otros padres o incluso en familiares que no viven a diario con él”. El problema -prosigue Fulgencio- es que “requieren de mucha dedicación, una familia estructurada y unos horarios clarificados. Hay que trabajar con él para que lo tenga todo previsto. Necesitan de mucha paciencia, serenidad, y rutina”.

              En el colegio, si los profesores no están suficientemente informados del problema, las dificultades se multiplican. “En un examen, leen la primera pregunta mientras contestan a la segunda y a la vez recuerdan un detalle de la tercera y luego pasan de nuevo a la primera. Cuando se quieren dar cuenta, se ha acabado el tiempo del examen y ni siquiera lo han empezado”, relata Ayuso. Para evitar esto, Fulgencio Madrid solicitó a un profesor que a su hijo, de 19 años, se le hicieran los exámenes orales. La negativa fue rotunda: demasiado mayor como para tratarle con tales privilegios. Ayuso confiesa que ha encontrado “algún maestro que colabora mucho en controlarle el tiempo, pero no todos. Otros creen que es darle una ventaja que a los demás compañeros no se les da. Lo único que suelo conseguir es que le pongan en la primera fila”. Si algunos profesores no se involucran con la enfermedad, ¿qué no harán sus propios compañeros? “A los niños hiperactivos se les aguanta poco porque son muy impulsivos, se entrometen en todo, si se aburren en clase molestan al compañero. Por todo esto, tienen muchas dificultades para hacer amigos”, dice una madre.

              Para mejorar el TDAH hay que trabajar en varios aspectos. Daniel Costo destaca la importancia de dotar al niño de “un apoyo psicopedagógico, farmacológico, psicológico y de entrenamiento en control conductual. Los medicamentos, en los casos que se requieren y pautados por un médico, son muy recomendables. Son estimulantes que, como muchos otros medicamentos, tienen contraindicaciones, pero seguidos por el personal médico son beneficiosos para los niños con TDAH”. Si la hiperactividad no se trata adecuadamente, “la relación con el fracaso escolar suele ser bastante alta. Y, aun bien tratada, algunos suelen tener dificultades”.

              Pero no todo es negativo. “En mi experiencia profesional -indica el experto- he descubierto que un alto porcentaje de estos niños suele tener mucha creatividad: un tema sobre el que es bueno apoyarse para potenciarles otras áreas”. Ésta es la situación actual de los niños con TADH. Si seguimos centrando toda nuestra atención en los superdotados, buenos estudiantes, niños ejemplares, y dejamos de lado a los que no alcanzan esos niveles de exigencia o de comportamiento, estaremos condenando a estos niños, que no tienen ninguna culpa de su problema, al fracaso y al rechazo de la sociedad. Y esto es absolutamente injusto. La comunidad educativa debe prestar más atención a estos niños exigiendo un más amplio conocimiento de este problema a los profesores y dotando a los centros escolares de los medios humanos y técnicos necesarios para poder ayudarles.

              Fuente:

              http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/sociedad/ninos-hiperactivos-ninos-incomprendidos-20120201

              15 de enero: Un año divulgando, informando y denunciando la discriminación y falta de apoyos a niños con Trastorno por Déficit de Atención y/o Necesidades Educativas Específicas

               

              Manuel Rodríguez G.

              Hoy hace un año que comenzó este caminar relacionado con este trastorno tan frecuentemente nombrado y tan escandalosamente desconocido: El Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad (TDA/H), incluso para no pocos que se denominan especialistas de este trastorno. De los colegios y del Sistema de Bienestar Social qué decir: niegan muchísimos casos que por ignorancia y/o comodidad pretenden enterrar, y así no enfrentarse a esos retos y obligaciones que como adecuados profesionales y con la disposición ética y deontológica de sus funciones, deberían desempeñar.

              Hoy, hace un año que expresaba:

              "El presente blog nace para intentar tratar noticias, artículos y temáticas relacionadas con la inatención y/o el déficit atencional con o sin hiperactividad, así como otras patologías infantiles relacionadas.

              Habrá cabida para literatura científica, noticias relacionadas con esta patología sintomática, comorbilidades, así como problemas ligados a esta “enfermedad invisible” a nivel escolar y social fundamentalmente (y por ende familiar).

              Dada la falta de apoyos reales a nivel socio-sanitario y, sobre todo, educativo hacia los afectados por esta patología, se incidirá especialmente en este gravísima realidad, donde el alto grado de fracaso escolar de los escolares afectados es manifiestamente vergonzoso y donde las supuestas medidas de atención para las necesidades educativas específicas muy raramente se verifican…”

              Seguimos, después de todo un año, en ese empeño. Y seguimos porque muchos lectores habéis tenido la agradable curiosidad de leer parte de este proyecto. Algunos de vosotros, motivados por lo que aquí se cuenta, se difunde o simplemente se menciona, sois cotidianos y, por ende, entrañables. Otros pocos, no me engaño, lectores interesados, censores, represores y/o corre, ve y diles de cierto sector del entramado político-administrativo de mi Comunidad Autónoma, Junta de Extremadura y relacionados, estudiando y tomando nota de lo que aquí cuento, puesto que este también es un espacio de denuncia pública contra los derechos de nuestros hijos y, por ende, de nuestros propios derechos.

              Seguimos y avanzamos, creo, pues gracias a casi todos vosotros (excepto estos últimos que intentan controlar e incluso dinamitar parte de mis vivencias) hoy, tras el primer cumpleaños de esta bitácora, puedo afirmar que llegasteis casi a las 100.000 visitas (97.792) a estos artículos expuestos en este lugar de encuentro, donde desgraciadamente, la nota dominante y vergonzosa es la dejadez sistemática de las instituciones implicadas, para que se verifique el famoso y utópico tratamiento multimodal en niños con esta problemática y sus peculiaridades.

               

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              Seguimos en ese empeño. Gracias sinceras, como decía, a casi todos, Lengua fuera por vuestro apoyo, participación,visitas y compañía Sonrisa

               

              Fuente vídeo:

              https://www.youtube.com/watch?v=na8oYEo0-yU