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Orientaciones generales para padres de niños con TDAH

 

ImagenUn prestigioso psiquiatra infantil dijo una vez: “Estoy encantado de haber tenido la oportunidad de educar a ‘un niño fácil’, además de a otro con TDAH. De lo contrario, siempre habría dudado de mi capacidad como padre.”

La educación de un niño requiere años. El proceso de inculcar disciplina a un niño es permanente. A medida que se le ve crecer y aprender, desarrollareis vuestra capacidad como padres y vuestra seguridad se incrementará. Si a las propias dificultades de educar, le añadimos las complicaciones del TDAH, ¿se convierte en una misión imposible?

Obviamente, no existen recetas milagrosas ni consejos simples sobre cómo educar a nuestros hijos, tengan o no TDAH.

En este post, intentaremos dar unas orientaciones generales que podéis llevar a cabo y que nos han demostrado, a través de la experiencia, su utilidad. Son consejos que se pueden aplicar para todas las edades, no obstante, en próximas entradas del blog comentaremos algunas otras para afrontar la etapa de la adolescencia. Algunas de las sugerencias son las siguientes:

 

  • Proporcionarle una estructura y supervisión diaria. A la mayoría de niños con TDAH, les cuesta organizarse, por lo que se verán beneficiados de una mayor estructuración y supervisión. Tener un horario y unas rutinas les facilitará afrontar mejor sus responsabilidades en la vida.
  • Captar su atención. No conseguiremos nada de un niño con TDAH a menos que consigamos captar su atención.
  • Hacer preguntas. Para cerciorarnos de que ha comprendido las instrucciones, normas o en qué consiste la tarea, es conveniente hacerle alguna pregunta o pedirle que repita lo que ha entendido.
  • Negociar unas normas y sus consecuencias. Las reglas deben ser directas y sencillas. Hay que implicar al niño en la selección de normas y en sus consecuencias.
  • Darle advertencias y un margen de tiempo. En las generaciones actuales parece que no surten mucho efecto las imposiciones como “hazlo porque lo digo yo”. Resulta más efectivo advertirles y darles un margen de tiempo para realizarlo. Si no lo llevan a cabo, se deberán llevar a cabo las medidas pactadas.
  • Aplicar contingencias inmediatas. Cuando el niño con TDAH está ante un trabajo que le parece pesado, aburrido o poco reforzante, siente el impulso de buscar algo diferente en que entretenerse. Saber buscar refuerzos positivos adecuados será clave en este proceso.
  • Dar refuerzo con una alta frecuencia. Para los padres es muy sencillo insistir a su hijo sobre las cosas que no está haciendo bien, pero les resulta complicado ofrecer refuerzo positivo de forma frecuente e inmediata. El secreto de una buena disciplina es reconocer, reforzar y recompensar la buena conducta. Disciplina no es sólo castigar, sino modificar el comportamiento incentivando la mejora.
  • Utilizar la recompensa más que el castigo. La estrategia habitual de recurrir al castigo en respuesta a un mal comportamiento, es adecuada siempre y cuando su hijo se porte mal ocasionalmente. No podemos olvidar que más que la extinción de una mala conducta, buscamos la aparición de conductas deseadas. Por ello cobra más valor el refuerzo positivo que el castigo. No obstante, se dice que la proporción debe ser de un castigo por cada 2-3 refuerzos, por lo que no debemos olvidarnos tampoco del castigo.
  • Esforzarse por ser consistente. Debemos ser constantes en las estrategias empleadas y en las conductas objetivo que pretendan aumentar o disminuir aunque el contexto sea diferente.

En conclusión, es efectivo darle instrucciones claras y concisas, reorganizarle el trabajo para hacerlo más motivador, refuerzos inmediatos, para intentar finalmente reconducir su conducta hacia objetivos futuros y no hacia gratificaciones inmediatas.

Los padres eficaces combinan la disciplina con amor. Del mismo modo que no hay que tener reparos en manifestar el cariño que siente por su hijo, tampoco ha de tenerlos para definir claramente los comportamientos inaceptables. Para que su labor correctiva sea eficaz, deberán combinarla con el refuerzo del comportamiento correcto.

Enseñar a portarse bien es un proceso continuo. Es disciplina en su mejor expresión.

Fotografía: Mike Baird

Fuente:

http://educatdah.wordpress.com/

Fomento de la autoestima en niños con TDAH

 

    El TDAH no es una enfermedad, sino un trastorno que puede manejarse. Los padres no pueden transformar al niño o adolescente, pero sí ayudarle a controlar mejor su comportamiento y a sobrellevar las dificultades asociadas a esta condición. Más importante aún, pueden ayudarle a desarrollar plenamente sus habilidades y talentos.
    En este sentido, es fundamental prevenir el efecto devastador que puede tener esta condición en su hijo: la pérdida de la autoestima. El desarrollo de la autoestima es un proceso dinámico que dura toda la vida. La autoestima tiene que ver con la valoración que una persona tiene de sí misma. Si esa persona siente que es, por ejemplo, menos inteligente o guapa de lo que le gustaría o "debería" ser, se dice que tiene el autoestima baja. Si, por el contrario, se siente cómoda con sus atributos, tendrá el autoestima alta.
    Lamentablemente, muchos niños con TDAH reciben comentarios negativos por parte de la familia, los profesores y los compañeros. Es posible que en clase, profesores y compañeros lo tilden de "pesado" o "maleducado". De hecho, varios estudios demuestran que los niños con TDAH:
    • Se valoran a sí mismos más negativamente que los demás.
    • Sienten que tienen más problemas, y que son más impopulares y menos felices que los niños de su edad.
                Esto puede deberse a diferentes motivos:
            • Sus dificultades para controlar su conducta hace que tenga problemas en sus relaciones con los demás (amigos, compañeros de clase, hermanos...) y por lo tanto, sentirá que sus habilidades sociales son insuficientes.
            • El niño con TDAH, generalmente con bajo rendimiento escolar, se compara con sus compañeros y amigos, y se da cuenta, por ejemplo, de que ha necesitado toda la tarde para resolver un trabajo que sus amigos hicieron en una hora.
            • Estos niños suelen equivocarse más que el resto. Se esfuerzan en hacer bien las cosas, en agradar a los demás, pero los resultados no siempre son satisfactorios y suelen cometer más errores que los otros, incluso cuando se esfuerzan más.
            • A raíz de este esfuerzo sin éxito se sienten frustrados, ya que "todo lo que hago me sale mal."
            • A menudo deben enfrentarse a actividades que les exigen poner más atención o autocontrol del que poseen, aumentando así su sensación de frustración o fracaso.
            • Es muy difícil educar a un niño con TDAH. En unas ocasiones se comporta de forma muy inteligente y madura, y en otras, parece dos años más pequeño. Esto desconcierta a los padres; con frecuencia se enfadan con él y le regañan, dándole información negativa sobre su comportamiento.
            • Tras hacer mal algunas tareas, los adultos dejan de darle responsabilidades por miedo a que no las cumplan. De esta forma, el niño comienza a sentirse incapaz e inseguro.
                        Así, si el niño con TDAH no es tratado correctamente tendrá problemas de autoestima y síntomas depresivos. Además, no sólo continuará teniendo dificultades para atender y controlar sus impulsos, sino que llegará a rechazarse a sí mismo, a la escuela, a los compañeros o amigos y/o incluso a la familia, mostrándose desmotivado para superar sus dificultades.
                        El bajo nivel de autoestima se puede demostrar de 3 maneras:
                    • Dice "no lo pienso hacer, esto es una tontería, es demasiado fácil". En este caso, el niño se enmascara haciéndose el prepotente; sin embargo expresa de forma encubierta que lo que se le pide le resulta difícil. Es importante no confundir a este niño con uno que posea una elevada autoestima.
                    • Al decir "lo haré después, ahora no puedo", intenta evitar la tarea, no expresa abiertamente sus dificultades y trata de esconder su sensación de incapacidad.
                    • "No lo quiero hacer, pues me cuesta y no lo conseguiré". Con esta frase, el niño expresa abiertamente sus dificultades.
                          • Pautas de mejora
                            Un diagnóstico y tratamiento precoz podrá contener el sentido de autoestima baja, ayudándole a reconocer y desarrollar sus potencialidades personales. La autoestima del niño solo mejorará cuando él o ella se sienta competente. No es que estos niños no puedan o no quieran; sí pueden y sí lo hacen, pero para ellos es un poco más difícil.
                            Para mejorar la autoestima de su hijo, usted puede dar algunos pasos:
                            Descubra qué tiene de especial y dígaselo
                            Utilice el elogio, teniendo en cuenta sus dificultades y el grado de esfuerzo que ha empleado, y comente todos los aspectos positivos de su conducta. Anímelo, reconozca sus intereses y dele atención positiva. Recompénselo cuando cumpla con sus expectativas y asegúrese de que no sólo se sienta apreciado, sino que sepa que es especial para usted.
                            Busque un espacio para hablar acerca de lo que ha ocurrido en el día e invítelo a actividades especiales (como ir con sus hermanos a tomar un helado o al parque).
                            También es importante que muestre interés y asista a las actividades en las que participe (escolares, deportivas, artísticas, etc.), reconociendo ante los demás su esfuerzo y sus aportaciones. Todo esto le ayudará a sentir que es valorado y querido, a pesar de su inatención o hiperactividad.
                            Utilice mensajes positivos
                            Esto servirá para mejorar su comunicación con él. Intente sustituir el verbo "ser" por el verbo "estar". Por ejemplo, en lugar de decirle, "eres un desordenado", dígale "tu habitación está desordenada". De esta forma usted le demuestra que su conducta es incorrecta, sin atacar su autoestima.
                            Crea en él
                            Es importante que le ofrezca la oportunidad de asumir responsabilidades en el hogar, mediante actividades que le hagan sentir útil e importante. Puede empezar ofreciéndole actividades en las que usted sabe que puede conseguir éxitos, como darle comida al perro o gato, cortar el césped poner la mesa.
                            También puede alternar con los hermanos los quehaceres del hogar, la oportunidad de decidir a qué restaurante de comida rápida visitar o el privilegio de ocupar el asiento delantero del automóvil.
                            Enseñe a su hijo a descubrir en qué es bueno
                            Algunos niños con TDAH pueden sentir que no hacen nada bien y que nada de lo que hagan complacerá a nadie. Algunos comportamientos normales en algunos niños, como permanecer quieto durante mucho tiempo, pueden costarle a su hijo mucho trabajo. Es importante que usted tenga en cuenta este esfuerzo, lo elogie y lo premie.
                            También puede alentar a su hijo en aquellas áreas en las que ha demostrado una habilidad especial, como el deporte, la música o contar historias. Estas habilidades pueden convertirse en una fuente de orgullo y logros, e incluso pueden llegar a ser más importantes en la vida del niño que sus propias dificultades. Asegúrese de que sienta que es bueno y que esto lo haga sentir valioso.
                            Ayúdelo a analizar correctamente sus problemas
                            Es posible que al realizar su tarea escolar, su hijo se olvide de escribir la respuesta a una pregunta, o le falten números en una cuenta. Cuando le demuestre su error, explíquele que este no ha ocurrido por una cuestión de inteligencia, sino por una distracción.
                            Ayúdelo a aceptar sus propias limitaciones
                            Hágale saber que comprende sus sentimientos y que puede ayudarle a que entienda que todos tienen dificultades en algunas áreas y capacidades en otras.
                            Trátelo con respeto
                            Evite las ironías o comentarios como "eres un inútil", "haces todo mal" o "eres un irresponsable", ya que ridiculizan el comportamiento del niño y le hacen sentir que no vale para nada.
                            Estimule su sentido de responsabilidad enseñándole a ayudar a los demás
                            Su hijo puede ayudar a los niños más pequeños en el vecindario (cuidándolos o protegiéndolos, por ejemplo) y en la escuela (sirviendo de ayudante a maestros de niños menores). De esta forma, su hijo se sentirá competente y capaz de hacer una diferencia en la vida de los demás.
                            Juegue con su niño
                            Deje que su hijo escoja y dirija el juego o actividad y, si no es demasiado obvio, deje que él o ella gane
                            Enséñele a sentir que es normal cometer errores
                            El niño debe entender que los errores no son fracasos, sino pasos importantes en el proceso normal de aprendizaje. Para ello, es importante que usted sea el primero en demostrar cómo aceptar errores y obtener provecho de ellos.
                            Además, usted deberá adoptar expectativas realistas en cuanto a lo que se puede esperar de su hijo en determinadas situaciones.
                            Evite reaccionar excesivamente a los errores del niño, explíquele que todos pueden sentir miedo de cometer errores y hable de sus propios errores con sinceridad.
                            Reconozca las habilidades y los logros de su hijo antes de corregir los errores.
                            Acepte a su hijo
                            Antes de intentar mejorar el sentido de seguridad personal del niño, son los adultos los que deben cambiar su manera de verle. Usted deberá separar al niño de la conducta, y luego separar al niño de la discapacidad.
                            Aprenda a valorar a su hijo como persona, no solo sus éxitos y competencias.

                             

                          Fuente:

                        http://www.feaadah.org/es/

                        Isabel Orjales: Guía para padres y madres sobre el TDAH

                         

                         

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                        Ficha:

                        - 3-6% de los niños en edad escolar están afectados por el tdah. - 30% de los adultos que en la infancia fueron niños con tdah mantendrán en alguna medida los síntomas. - 76% de los casos de tdah tienen una fuerte base genética.

                        Algunos de los problemas más frecuentes:

                        1. Atención insuficiente a las explicaciones en clase, debido a una mayor dificultad para mantener la atención cuando las tareas son largas y los estímulos monótonos.

                        2. Trabajo más lento, irregular, inconstante y con mayor número de errores durante la realización de las tareas. Esto es debido a la fatiga que producen en estos niños las tareas que requieren atender a un estímulo ignorando otros (atención selectiva), las que requieren de atención sostenida, las que sobrecargan la memoria de trabajo o las que exigen un trabajo reflexivo y ordenado.

                        3. Más dificultades para realizar dos tareas al tiempo y automatizar procesos y rutinas. Pueden necesitar más tiempo para memorizar las tablas de multiplicar, tener dificultades para respetar las normas en juegos reglados o mostrar tiempos de respuestas más lentos para responder al profesor, entre otros.

                        4. Trabajo frecuentemente desordenado, sucio y desorganizado. Escritos poco pulcros o con letra que se distorsiona cuando toda su atención está centrada en tareas más difíciles que copiar y cajoneras caóticas debido a una peor capacidad de organización y a una mayor lentitud para responder a las instrucciones del profesor.

                        5. Exámenes con más errores: por desatención (por ejemplo, cometer errores ortográficos), errores de comprensión de enunciados o expresión pobre (con respuestas casi telegráficas, generales y desorganizadas).

                        6. Menor aprovechamiento del trabajo en clase. Lo que se traduce en sobrecarga de tareas caseras.

                        7. Más dificultades para seguir instrucciones completas, hacer lo que se les pide y cuando se les demanda o recordar prohibiciones.

                        8. Pérdida constante de material y menor eficacia para enterarse y anotar en la agenda las tareas que debe realizar. Ya sean deberes, materiales que debe llevar al colegio, circulares a entregar a sus padres…

                        9. Mayor probabilidad de olvidarse de realizar trabajos, incumplir con los requisitos de los mismos o equivocar las fechas de entrega. No resulta infrecuente que un niño con TDAH realice ejercicios de matemáticas que no tocan u olvide en casa láminas de dibujo que sí ha realizado.

                        10. Más dificultades para organizarse y gestionar el tiempo. Debido a una percepción inmadura creen que podrán cumplir con todo a última hora y el fracaso les frustra y desespera, pero no parece que les sirva para modificar fácilmente esta percepción.

                        Isabel Orjales

                        Fuente: Extracto de la guía para padres y madres «TDAH. Elegir colegio, afrontar los deberes y prevenir el fracaso escolar».

                        Diagnóstico de TDAH y… ¿Ahora qué?

                         

                        Mª Pilar Ruiz Carbonell

                        Diagnóstico de TDAH y… ¿Ahora qué?

                        Existe en la actualidad un gran número de información respecto a las características y definiciones para la descripción del comportamiento en los niños diagnosticados con TDAH, que en la actualidad es uno de los trastornos neuroconductuales más frecuentes en la infancia; y porque a pesar de los estudios, las investigaciones y el elevado número de diagnósticos hay un gran porcentaje de niños que no responden al tratamiento o solo se cubren algunos aspectos de la sintomatología…

                        Como terapeutas ocupacionales vamos a valorar al niño de forma global, vamos a estudiar el diagnóstico, en este caso Trastorno por déficit de atención e Hiperactividad, ya que este nos dará una idea de la sintomatología asociada y de las principales áreas o funciones afectadas, pero también vamos investigar las causas subyacentes al comportamiento del niño en particular, queremos investigar por qué el niño tiene estas conductas “inapropiadas” o desadaptadas que no le están permitiendo responder de una forma adecuada o llevar a cabo sus ocupaciones. Además queremos saber en qué contexto familiar y social vive el niño, como se estructura su día a día, sus rutinas, su grado de autonomía, sus ocupaciones, como son sus relaciones sociales…, ya que todo ello afectará al desarrollo del niño y será clave a la hora de establecer objetivos realistas y significativos adaptados a las necesidades del niño y su familia, e incluir a esta como parte activa y vital en el tratamiento.

                        Aunque cada vez nos llegan a edades más tempranas, normalmente los niños diagnosticados con TDAH llegan a nosotras cuando los retos y responsabilidades a nivel académico y escolar se hacen mayores y el niño no puede adaptarse a estas exigencias, es incapaz de permanecer sentado durante la jornada, molesta a los compañeros, interrumpe las clases, no termina las tareas, tiene dificultad para seguir las explicaciones de la profesora, tiene dificultad para comprender y aprender conceptos nuevos, tiene dificultad para relacionarse con los compañeros o participar en juegos de equipo, es desordenado y brusco…y comienza a ser tildado o etiquetado de “molesto”, “rebelde”, “malo”. Sin embargo desde mi convicción como terapeuta ocupacional pediátrica, creo que tenemos el deber de ir más allá, por qué este niño busca movimiento constantemente, por qué, aunque sé que oye perfectamente, a veces parece no oír lo que le digo, por qué al jugar es brusco, rompe sus juguetes, quiere imponer sus normas, nos es capaz de esperar su turno o se molesta fácilmente en los juegos grupales y de cooperación, por qué no le agrada que le acaricien y sin embargo él/ella abraza con fuerza, choca, empuja o toca a los demás hasta el punto de molestar, por qué a veces parece tranquilo y sin motivo aparente se altera fuertemente y no puede controlar su comportamiento ni verbalizar sus emociones y sobre todo, por qué a pesar de ser un niño servicial, inteligente, alegre, motivado, activo… constantemente se muestra apático, frustrado, desmotivado…y esto está afectando profundamente a su desarrollo, su madurez, su autoestima y su bienestar.

                        Como Terapeutas ocupacionales vamos a valorar el desarrollo y el funcionamiento del niño desde diferentes enfoques y marcos teóricos, gracias a los avances en investigación y los estudios neurocientíficos sabemos que un alto porcentaje de niños diagnosticados de TDAH tienen dificultades para procesar, modular e integrar la información sensorial, cuando esto ocurre vamos a evaluar cómo el niño está percibiendo estos estímulos y relacionar de este modo los problemas funcionales, con las conductas, dificultades y necesidades del niño, y todo ello con el funcionamiento a nivel del sistema nervioso central.

                        Si hablamos de una forma global, los principales patrones que normalmente están asociados al diagnóstico de TDAH (luego en la clínica es muy importante considerar al niño en su individualidad, como hemos apuntado anteriormente) son los siguientes:

                        Lo que más caracteriza al niño hiperactivo es el exceso de movimiento, lo cual puede deberse a diversas causas, dicho exceso de movimiento puede ser por un déficit en los sistemas vestibular y propioceptivo, responsables en gran parte del control postural, lo que hace que al niño le cueste mantener su cuerpo erguido contra la gravedad y busque continuamente apoyos de un modo u otro. Algunos niños son hipersensibles a los olores y ruidos ambientales provocándoles una alteración en el comportamiento y el nivel de alerta. Para algunos niños la proximidad de los compañeros, los materiales plásticos, la ropa… puede ser una constante fuente de tensión.

                        Por lo tanto una vez evaluado y comprendido las necesidades y el perfil del niño, establecemos objetivos adaptados a las necesidades individuales donde la familia y el entorno van a ser claves.

                        La familia va a supervisar la evolución del niño, será la encargada de fomentar, reforzar y apoyar el trabajo indicado por la terapeuta; en nuestro caso en particular, un vez conocemos al niño (sus gustos, motivaciones, intereses, habilidades y destrezas, así como sus necesidades y dificultades) establecemos, junto con la familia, una Dieta Sensorial.

                        Al igual que nuestro cuerpo necesita nutrientes para mantenernos fuertes y sanos, nuestro sistema nervioso necesita nutrirse sensorialmente; de este modo vamos a planificar la rutina diaria del niño para que durante la jornada pueda ir obteniendo aquellos estímulos que necesita para funcionar de forma correcta, permitiéndole al niño responder de forma adaptada a las demandas del entorno y llevar a cabo sus ocupaciones con éxito y satisfacción.

                        Ejemplo: por la mañana despertamos al niño suavemente, le pedimos que nos ayude a preparar el desayuno (puede exprimir las naranjas para el zumo, untar la mantequilla en las tostadas crujientes y llevar la bandeja hasta la mesa, con el fin de aportarle input propioceptivo calmante y que ayuda a su cuerpo a “despertar”), antes de vestirnos haremos una pequeño masaje de tacto profundo, para ayudar al niño a tolerar los estímulos táctiles (ropa, contacto con los compañeros, materiales plásticos en la escuela…), si tenemos oportunidad iremos paseando hasta la escuela, dando al niño la oportunidad de moverse, ya que durante la jornada escolar permanecerá mucho tiempo sentado o en un espacio reducido.

                        Por la tarde al salir de la escuela, ofreceremos al niño actividades móviles, ir en bici, patinar, correr, trepar…y prepararemos una merienda que incluya alimentos crujientes y masticables, de este modo estaremos preparando al niño para regresar a casa y hacer las tareas escolares. Antes de irnos a dormir evitaremos ver la televisión o jugar con el ordenador, podemos en este momento preparar un baño relajante, hacer un pequeño masaje, escuchar un poco de música, leer un cuento, ya que queremos, progresivamente, reducir el nivel de alerta y actividad del niño.

                        En niños de edad escolar vamos a coordinar nuestra intervención, con los responsables de la educación académica del niño; el niño pasa muchas horas en la escuela y este debe ser un entorno agradable y motivante que fomente el aprendizaje.

                        En muchas ocasiones los niños diagnosticados de TDAH no logran adaptarse a la rutina escolar y/o los profesionales que trabajan con él no saben muy bien como potenciar las habilidades y destrezas del niño y únicamente quedan en evidencia los problemas de conducta o las dificultades del mismo. En este momento vamos a evaluar los problemas funcionales que están afectado al aprendizaje del niño, qué áreas, actividades o comportamientos presentan mayor dificultad y las causas de los mismos, y adaptaremos las actividades, pactaremos con los responsables tiempos de descanso (sobretodo encaminados a predecir el estado del niño y anticipar nuestra respuesta para evitar la sobrecarga del niño), explicaremos las necesidades sensorio-motoras del niño y como incluir en la dinámica del aula tareas que le permitan obtener este tipo de estímulos que el niño NECESITA.

                        COMO ADULTOS TODOS REALIZAMOS ACTIVIDADES QUE NOS MOTIVAN, QUE SON FRUTO DE NUESTRA ELECCIÓN Y QUE NOS PROPORCIONAN PLACER Y SATISFACCIÓN…BRINDEMOS A TODOS LOS NIÑOS LA OPORTUNIDAD DE MOSTRARNOS SU ESENCIA COMO SERES ÚNICOS Y PARTICULARES, FOMENTEMOS SUS HABILIDADES, SU INQUIETUD POR DESCUBRIR, EXPLORAR Y MOVERSE Y ACOMPAÑEMOLOS EN EL MARAVILLOS VIAJE DEL DESARROLLO.
                        MªPILAR RUIZ CARBONELL
                        TERAPEUTA OCUPACIONAL
                        CENTRO DE TERAPIA OCUPACIONAL PEDIÁTRICA SENTITS
                        http://www.uakix.com/

                        Falsos positivos en el diagnóstico de TDAH, según un estudio de la Universidad de Sevilla

                         

                        imageLa Universidad de Sevilla, ha publicado hace unas semanas en su página Web una nota de prensa comunicando la realización de un estudio comparativo pionero en España sobre la eficacia del neurofeedback en el tratamiento del TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) frente a un tratamiento conductual y al tratamiento farmacológico estándar.

                        Según la investigadora principal, Inmaculada Moreno García (profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla), "aunque no existe un tratamiento único se ha demostrado que el neurofeedback es muy eficaz en niños hiperactivos".

                        El neurofeedback es un tratamiento destinado a adquirir el autocontrol de los patrones de actividad cerebral asociados a un estado relajado, alerta y focalizado, por medio de la retroalimentación computerizada de los parámetros del electroencefalograma. A través de este entrenamiento se pretende lograr una normalización funcional sobre los circuitos cerebrales del niño, y, con ello, la disminución de síntomas relacionados con la hiperactividad y el aumento de la atención.

                        Los resultados preliminares de esta investigación, desarrollada por la Universidad de Sevilla y la de Baleares –con la colaboración del Servicio Andaluz de Salud (SAS) de Sevilla- ponen de manifiesto además un dato importante: cerca del 40% de casos diagnosticados como TDAH son falsos positivos, es decir, 4 de cada 10 niños se diagnostican de TDAH sin cumplir realmente todos los criterios para este trastorno.

                        En la nota mencionada, Inmaculada Moreno advierte sobre la importancia de realizar un buen diagnóstico, ya que "estos niños son tratados con medicamentos, a veces, de forma innecesaria".

                        Tal y como informamos en Infocop hace unos meses, estos datos concuerdan con los resultados de un informe del Departamento Vasco de Sanidad, titulado Evaluación de la situación asistencial y recomendaciones terapéuticas en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, que advierte de la existencia de un sobrediagnóstico de esta patología, la falta de consenso en los criterios diagnósticos y de tratamiento, y la excesiva prescripción de fármacos con una eficacia dudosa, que pueden resultar muy perjudiciales para el desarrollo de estos niños.

                        Fuente:

                        http://www.infocop.es/

                        TDAH: En busca de necesidades, desgraciadamente hoy día utópicas

                         

                        imageExcelente y muy honesto artículo donde se da un repaso de la problemática del Trastorno por Déficit de Atención desde todos los aspectos, así como posibles remedios y cauces para mitigar las grandes dificultades de los afectados, especialmente en el terreno escolar.
                        Desgraciadamente estos remedios, en forma del tan repetidamente referenciado, tratamiento multimodal, fallan estrepitosa y sistemáticamente por omisión, actitud y aptitud de los agentes que deberían entrar proactivamente en juego.
                        Mi conclusión es clara y contundente: La medicación, cuando es necesaria, ni mucho menos puede ser ni es la panacea a dicho tratamiento multimodal. Es la utópica realidad de los afectados, al menos en este “gran y desarrollado santo país”.

                         

                        TDAH, hacia una concienciación, implicación y abordaje común

                        Elia Ruiz.

                        Dicho trastorno a pesar de ser el de mayor prevalencia en la infancia y con un impacto considerable tanto en la vida cotidiana del niño, su entorno escolar y familia, continúa rodeado de polémica, controversias entre los propios profesionales y especialistas, que poco ayudan al abordaje eficaz de éste.
                        Se le ha denominado la “enfermedad invisible”, debido a que no hay una disfunción física visible, además hay una negación constante del propio trastorno, se minimizan sus efectos, no se reconocen sus limitaciones evidentes como la afectación de las funciones ejecutivas, etc. Y por parte de las instituciones no se le presta la debida atención. Es importante calzarse en los zapatos de estos niños que sufren el no poder controlar su falta de atención, emociones, impulsos… que le dificultan su aprendizaje, le ocasionan el bombardeo de críticas constantes llovidas de todos los entornos: profesores, padres, compañeros…Por otro lado las familias que sufren a diario en su vida cotidiana sus despistes, desorganización, su lucha constante por hacer las tareas, estudiar…además han de soportar las críticas destiladas hacia su propia labor como padres a pesar de que hacen todo lo que pueden y que al pedir ayuda muchas veces lo que reciben es lo que se ha llegado a denominar “maltrato institucional”, ya que reciben confusión, críticas a su labor…o dejadez de funciones, postergación de la intervención….con el resultado de fracaso escolar y otros problemas de conducta, ansiedad…que lo llega a agravarse más por una falta de intervención en su momento.
                        Otro de los problemas que se está detectando debido a la falta de infraestructuras y recursos de orientadores en la etapa de primaria, contribuyen a un retardo en la detección precoz de estos niños, sobre todo de los niños inatentos. Ello produce que legiones de alumnos/as estén llegando a los centros de Educación Secundaria con graves dificultades de aprendizaje y con incipientes problemas de conducta que van aumentando con la llegada de la adolescencia. Este efecto de “bola de nieve” con acumulación de fracasos escolares, personales, frustración, problemas de conducta…suponen una población de riesgo con coste personal, social y familiar de difícil abordaje y un reto tanto para educadores, especialistas y familia.
                        1)PREVALENCIA :¿TRASTORNO DE MODA O INFRADIAGNÓSTICO?
                        Como sabemos el trastorno está recogido en el DSM-IV desde los años 90. De ahí el retardo en la formación de especialistas en España, que tímidamente empezará a partir del año 2000. Por ello, se explica el boom de niños, adolescentes e incluso adultos sin diagnosticar o en vías de diagnóstico. Así la falsa creencia de que hay un exceso de diagnósticos contrasta con la base científica, apoyada en estudios epidemiológicos rigurosos que arroja cifras que van desde el 4-7% de niños en España. Esto equivale a que en cada clase puede haber entre uno y tres niños con este tipo de trastorno.
                        En el reciente estudio del TDAH en Andalucía llevado a cabo por el equipo de la Dra. Alfonsa Lora, de la Unidad de Investigación y Eficiencia clínica que se ha llevado a cabo un extenso estudio en 83 centros escolares de Andalucía (en Málaga 14 colegios) en niños de 6 a 14 años de edad arroja conclusiones contundentes: (sólo hay un 2%, por tanto, hay actualmente unos 30.000 niños en Andalucía sin diagnosticar. El caso más común es un niño tipo inatento o combinado. Además presenta una alta comorbilidad con TND (Trastorno Negativista Desafiante) así como con Dificultades de Aprendizaje (lecto-escritura, lógico-matemática, bajo rendimiento escolar…) multiplicándose por casi por tres esta prevalencia con respecto al resto de los niños.
                        2) CONCEPTUALIZACIÓN DE TDA-H, ORIGEN.
                        Como sabemos, actualmente el TDAH atiende a clasificaciones diagnósticas como el DSM-IV y CIE-10. Así, aparecen varios subtipos:1) hiperactivo-impulsivo, 2) Combinado y el subtipo inatento. Este último subtipo, parece previsible que en la próxima edición del DSM-V haya una escisión diagnóstica, ya que su perfil es bien diferenciado del tipo hiperactivo. Barkley ha propuesto denominarlo (Trastorno cognitivo de tempo lento).
                        Además de la sintomatología principal, es muy común que dicho trastorno se acompañe de otros síntomas asociados, como fobias, ansiedad, depresión, síndrome Gil-Touret, TOC (Trastorno obsesivo-compulsivo), trastornos de conducta (TND, agresividad…). Todos estos síntomas le originan una gran disfuncionalidad académica y social.
                        En cuanto al orígen del TDAH, básicamente se considera un trastorno neurobiológico motivado por una hipofunción de las áreas cerebrales que ocasiona un desequilibrio bioquímico en las áreas cerebrales involucradas que intervienen en la atención, el movimiento y el autocontrol. Esto afecta a un gran número de funciones ejecutivas cerebrales (planificar, autorregulación conductual y emocional, memoria, etc.). Todo ello se vislumbra con el síntoma de inmadurez típico en estos niños. También se ha demostrado que la herencia genética es el principal predisponente (70% de los casos). A partir de aquí se deduce que estamos ante un problema complejo que requiere una atención y tratamiento multimodal: escuela, familia y especialistas externos.
                        3. EVALUACIÓN Y DIAGNOSTICO.
                        En general, los primeros detectores de la conducta del niño suelen ser tanto los propios padres como los mismos maestros, dada la disfuncionalidad con respecto al grupo. La detección precoz es fundamental en la prevención de la gravedad el trastorno. En general, se recomienda realizarla en torno a los seis años, de hecho la eclosión del trastorno se produce al iniciar la etapa de primaria, donde hay una mayor exigencia académica de atención sostenida. Sin embargo, el tipo inatento suele pasar más desapercibido y si además presenta buena capacidad, puede eclosionar en etapas más superiores o incluso en la ESO, cuando se ponen en juego otro tipo de funciones ejecutivas.
                        A la hora de realizar una evaluación psicopedagógica es importante tener en cuenta: establecer una relación funcional de las conductas presentadas, determinar puntos fuertes (suelen se niños cariñosos, creativos…) y débiles del alumno/a, determinar diagnóstico diferencial: de simple atención por otros motivos, así como TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo), RM (Retraso madurativo), trastornos de ansiedad o depresión, síndrome X frágil, etc.
                        Una vez que el profesor o la familia ha realizado la solicitud de evaluación y sospechamos un posible TDAH, hemos de determinar las conductas y las áreas de evaluación. Las pruebas imprescindibles serían: cuestionarios o escalas (Snapv-IV, Edah, Magallanes de Albor, Conners, etc.), la entrevista exhaustiva a los padres sobre desarrollo evolutivo, clima familiar…a los profesores; así como la evaluación del propio niño (capacidad cognitiva, atención y áreas susceptibles de evaluar, en función del caso). También hemos de tener en cuenta los métodos observacionales: en aula, recreos, durante la entrevista, análisis de tarea (atención, manifestaciones verbales y no verbales, cómo se enfrenta a ella, si se precipita, cómo aborda el error…es decir, analizar su estilo de aprendizaje).
                        Algunas pruebas recomendadas para evaluar el área cognitiva para asegurarnos que su capacidad entra dentro del parámetro de la normalidad: WIS-IV arroja una información fiable en área verbal, inteligencia fluida, memoria de trabajo y velocidad de procesamiento, como vemos algunas de las áreas afectadas por el propio trastorno. También podemos aplicar algunas otras para realizar un screening rápido (ya que ha de ajustarse al CI dentro del promedio), como Matrices de Raven o Factor G. Para evaluar la atención: resultan muy útiles y fáciles de pasar el test de Caras, D2 (que mide varios factores de la atención) u otras como MPDT, CSAT, etc. También resultan interesantes algunas pruebas neurológicas como Tarjetas de Wisconsin, Test Figura Rey o test colores y palabras de Stroop, etc.
                        Finalmente tras la evaluación exhaustiva es importante triangular los datos y analizarlo todo en su conjunto para dar una explicación a todo el cuadro. También se ha de contemplar una intervención tanto en aula, fuera de ella, pautas para el profesor, niño y familia. Establecer un dictamen de escolarización en función de las necesidades educativas que presente el alumno, propuesta de recursos (PT, AL), posibles adaptaciones curriculares, medidas y criterios de evaluación.
                        Ante el pantanoso tema legal acerca del TDAH, hemos requerido la inestimable ayuda de nuestro querido compañero y coordinador del EOE Málaga Este, Manolo Pérez, el cual nos ha aclarado algunos puntos clave para que tengamos una actuación uniforme. Así, en el caso de una alta sospecha de TDAH o un cuadro de conductas compatibles con el mismo, podemos derivarlo a los Salud Mental de la zona, pero es importante saber en base a las instrucciones del 10 de Marzo de 2010 y recientemente en las instrucciones del 20 de Abril de 2012 que no necesitamos el diagnóstico para aplicar las medidas educativas necesarias: apoyo por parte del profesorado de pedagogía terapéutica, para lo cual es necesario que se elabore el dictamen que lo determine, una adaptación curricular poco significativa o un programa de refuerzo, una adaptación curricular significativa, en el caso de que el desfase curricular sea importante, programas de modificación de conducta. Por otro lado, con respecto a la inclusión del alumnado en Séneca: Un alumno diagnosticado de TDAH/TDA por un servicio externo pero que no necesita ayuda extraordinaria, en cuyo caso se censa, pero sin hacerle dictamen. Un alumno con “conductas compatibles con tdah y/o trastornos de conducta” se le hace dictamen (aunque no tenga diagnóstico externo) en el momento en que necesite recursos.
                        4. INTERVENCIÓN MULTIMODAL
                        Está demostrado que el tratamiento más eficaz para abordar un problema tan complejo es multimodal: familia, el colegio y profesionales externos (sanitarios, psicólogos, etc.) y nosotros como orientadores suponemos una pieza clave en todo este engranaje: tenemos la responsabilidad de detectarlo y dar respuestas eficaces, podemos concienciar al profesorado y darle pautas más eficaces, escuchar a la familia y tener una comunicación fluida así como con los profesionales externos.
                        Otro punto muy controvertido lo supone el tema farmacológico o de la medicación (Concerta de efecto largo, Rubifén de efecto corto, Estratega, etc.) pero en la mayoría de los casos, no hay una opinión formada al respecto. Según los últimos estudios científicos que se presentaron en el Congreso Internacional de TDAH en Hospital Ramón y Cajal en los estudios longitudinales realizados en EEUU con niños con TDAH medicados y tratadas convenientemente y no medicados se ha comprobado que llegan al peso y la talla esperada y además presentan muchos menos conductas desadaptativas en su adolescencia y adultez así como una remisión del trastorno en el 50% de los casos o bien una disminución considerable de la sintomatología del trastorno, en comparación a los no tratados. Por tanto, los riesgos de la medicación están medidos ya que se trata de una medicación de largo recorrido (más de 30 años) pero también existen muchos riesgos por no tomarla si el caso lo requiere (alta impulsividad, dificultades de aprendizaje, riesgo de fracaso escolar…)ya que en adolescencia pueden incurrir en conductas impulsivas de riesgo, drogadicción, ansiedad y depresión. La medicación bien regulada ayuda bastante en la mayoría de los casos: el profesor observa cómo el niño es capaz de centrarse en la tarea, mejora la letra, su impulsividad y otras conductas manifiestas. Por ello, los especialistas nos pedirán una reevaluación del comportamiento en el colegio para poder reajustar las dosis convenientemente.
                        Intervención en centro escolar: “claves de actuación”:
                        1) Implicarse, tener empatía por el niño y por su familia: explicar al profesorado el trastorno e implicarlo (especialmente al tutor/a). Hacer que miren al alumno con otros ojos, fomentar el diálogo con él (tipo democrático. Emplear frases cortas y sencillas, mirarle a los ojos cuando le hablamos, tocarle…), frecuente comunicación con su familia (mail, teléfono, tutorías), así como con especialistas o profesores externos. La intercomunicación es una obligación.
                        2)Apuesta por la intervención en el aula y el profesorado como orientador de primera línea y cada vez más especialista aunque apoyado por nosotros, ofreciéndole estrategias como:
                        -Disponer la clase en forma de u o sentarlo al alumno afectado en primera línea, ya que atenderá más y facilita el refuerzo pedagógico continuo que necesita por parte del profesor, (en vez de regañar, secuenciar y guiar), ponerlo al lado de alumnos tranquilos y pacientes que le ayuden, permitirle cierta actividad motora razonable, mantener ciertas rutinas en el aula, emplear recursos visuales, motivadores. Aplicar a discreción y con toda la intensidad el refuerzo positivo, ya que estos niños son muy sensibles a ello a corto plazo: el elogio en público, cuadrantes en la agenda en función de las conductas-objetivo, economía de fichas…En suma emplear más premios que castigos y actuar de forma consistente, más que hablar o sermonear.
                        Hemos de priorizar y distinguir si la situación es peligrosa y grave, media (en la que se puede negociar, son muy útiles los contratos de conducta) o bien si son bajas (como ignorar, tiempo fuera).
                        3)Evaluación: una medida interesante a la hora de los exámenes, suele ayudarles mucho en su rendimiento la secuenciación de los exámenes en una o dos preguntas por folio. Le ayuda a centrar la atención y distribuir el tiempo. También se han de contemplar otros recursos como examen en aula aparte sin distracción, darles más tiempo, poder preguntar al profesor y asegurarse que entienden la pregunta, el examen oral, la evaluación continua, etc.
                        5. CONCLUSION. VALORACIONES FINALES
                        Por todo lo expuesto es necesario seguir un protocolo de detección precoz desde infantil así como de intervención hasta la universidad. Esta iniciativa ha sido promovida por el movimiento asociativo y está en vías de legislarse. Recientemente se ha aprobado un protocolo de actuación y coordinación para la detección e intervención educativa para alumnado de TDAH (20 Abril de 2012) por la Conserjería de Educación de la Junta de Andalucía. Parece que queda un camino por andar en algunas UCMIS con respecto a este trastorno.
                        Además de que exista un reconocimiento legal a estas necesidades no sirve de nada si las personas responsables de llevarlo a cabo o no están formadas o implicadas. Por ello, es necesario informarnos, formarnos y concienciarnos de la enorme trascendencia de este trastorno, ya que el orientador es una pieza vital y clave en todo este engranaje necesario para aunar y facilitar la intervención multimodal: en el centro escolar, la familia y los profesionales externos. La falta de tiempo y recursos que actualmente se acusan pueden ser compensados fácilmente por la FORMACIÓN E IMPLICACIÓN en el tema por parte del profesorado, con estrategias sencillas en el aula así como con la comprensión y la comunicación constante con la familia.
                        Hay también muchas experiencias de buenas prácticas que suponen un gran reto pero una enorme satisfacción como educadores ver cómo cambian y mejoran estos niños cuando se les trata como requieren. Si hay un lema en el que se dice “que no hay aprendizaje sin afecto”, en el caso del TDAH es rotundo.
                        Elia Ruiz. Psicóloga. Orientadora centro escolar privado. Socia de la Asociación TDAH- Axarquía. (eliaruizpsicologa@gmail.com)
                        BIBLIOGRAFÍA PRÁCTICA RECOMENDADA
                        -Guía práctica para educadores “El alumno con TDAH”. Adana (descargable).
                        -Guía de actuación en la escuela ante el alumno con TDAH. FEAA-MAPS (descargable)
                        -Niños distraídos, inquietos e impulsivos. Estrategias para E.Primaria. CEPE
                        -Déficit de atención con hiperactividad. (para padres y educadores).Orjales. Cepe
                        -Dificultades de aprendizaje III. Criterios de Intervención Pedagógica.Cap.5. Romero y Lavigne. Conserjería de Educación Junta de Andalucía.
                        -Guía práctica para trastornos del TDAH. Alberto Espina y A. Ortego.
                        Webs:
                        http://trastornohiperactividad.com/
                        http://www.fadana.org/
                        http://www.feaadah.org/
                        Fuente:
                        http://aosma.wordpress.com/

                        Entrenar la memoria de trabajo para mejorar la comprensión lectora

                           
                          imageLa memoria de trabajo o memoria operativa es la habilidad que tenemos de almacenar temporalmente y procesar información necesaria para tareas como la comprensión, el cálculo o el razonamiento.
                          Imagine que le presentan, de una en una, una serie de oraciones de cuatro palabras como
                        • “La nieve es blanca”
                        • “Los caballos son reptiles”
                        • “Las bicicletas son vehículos”
                        Cada oración se presenta en una pantalla, desaparece, y usted tiene que decidir si es verdadera o falsa. Cuando ya ha analizado las tres oraciones se le pide que recuerde la última palabra de cada una de ellas. Pues bien, eso que he descrito es una prueba de memoria de trabajo, con sus dos componentes: memoria (recordar las últimas palabras) y procesamiento (decidir si las oraciones son verdaderas o falsas). El número de oraciones aumenta hasta que usted no consiga recordar todas las palabras finales, y así se calcula su capacidad de memoria de trabajo.
                        Existen numerosas investigaciones que relacionan esa capacidad de memoria de trabajo con la comprensión lectora. Al lector interesado en esos datos le recomendaría que consultase la bibliografía de Juan Antonio García Madruga, que lo ha estudiado con alumnos españoles.
                        Conocer esa relación no ha sido especialmente útil en educación. Por dos motivos: uno es que esos estudios no muestran que la baja capacidad de memoria de trabajo sea la causa de la mala comprensión, y otro es que, aunque se comprobase que hay una relación causal, no es fácil mejorar la memoria operativa para conseguir mejoras en la comprensión lectora.
                        La memoria de trabajo es una capacidad sobre la que tenemos poco control y muy impermeable a la intervención. Es cierto que Ericsson y Kintsch nos han propuesto que es posible conseguir que la memoria de largo plazo pueda funcionar como una especie de memoria operativa virtual: eso explicaría por qué los maestros de ajedrez son capaces de jugar varias partidas simultáneas “a ciegas”, o los camareros experimentados recuerdan tienen una capacidad para recordar pedidos mucho mayor que la de los que no están acostumbrados a ese trabajo (a mí ya me tocó hacer de camarero hace años). Esa memoria de trabajo de largo plazo se desarrolla mediante una práctica intensa, y solo sirve para los contenidos para los que se ha desarrollado: ni los camareros recuerdan posiciones de ajedrez ni los maestros de ajedrez recuerdan pedidos mejor que el resto de la gente.
                        Pero la idea de Ericsson y Kintsch no ha sido útil para la mejora de la comprensión. Se puede suponer que al cabo de cierto tiempo todos los alumnos son “expertos en lectura”. Un alumno de 4º de Primaria lleva como poco 4 años leyendo muchos días al año, con solo contar lo que se lee en el colegio, así que se puede suponer que su memoria de trabajo de largo plazo ya se ha desarrollado todo lo posible.
                        Entrenamiento de la memoria de trabajo para mejorar la comprensión
                        Visto todo esto se puede entender que me haya llamado la atención un artículo de Karin I.E. Dahlin sobre el entrenamiento de la memoria de trabajo para mejorar la lectura de niños con necesidades educativas especiales. En este estudio, el entrenamiento se realizó con Robomemo, un programa informático para la mejora de la memoria de trabajo, de la empresa Cogmed. La investigación se realizó con 42 niños de 9 a 12 años, de Estocolmo, con TDAH. Otros 15 niños sirvieron de grupo de control.
                        La intervención se realizaba en el colegio, diariamente, en sesiones de 30 0 40 minutos, durante 5 semanas, de forma individual. El programa Robomemo contiene ejercicios de memoria de trabajo viso-espacial y verbal. Normalmente el alumno hace 100 de esos ejercicios al día, y el programa adapta la dificultad según los aciertos y errores del alumno, de modo que esté constantemente trabajando al límite de su capacidad de memoria operativa. En el vídeo que aparece a continuación se pueden ver ejemplos del funcionamiento de Robomemo.
                        La intervención mejoró los resultados en memoria de trabajo de los alumnos, pero también mejoró sus resultados en comprensión lectora, con un tamaño del efecto grande (d = 0,91), pero no mejoró los resultados de eficiencia en la descodificación, ni de reconocimiento ortográfico. Sin embargo, las diferencias en comprensión lectora entre el grupo que recibió la intervención y el de control seguían siendo significativas seis meses después del tratamiento.
                        Valoración de esta investigación
                        La verdad es que el sistema se está estudiando al menos desde el año 2002, con una curiosa estrategia de investigación, ya que Cogmed afirma no realizar estudios, sino colaborar con investigadores independientes (dándoles la formación para utilizar sus programas), que son los que diseñan y publican las investigaciones. Existen, al menos, 25 publicaciones sobre investigaciones realizadas con productos de esta empresa en revistas científicas revisadas por pares. Según esta lista, Robomemo, y otros programas destinados a otras edades se han mostrado eficaces en el trabajo con niños con TDAH, alumnos de Educación Infantil, adultos con daños cerebrales y ancianos.
                        Hay que tener en cuenta que este es el único artículo publicado en el que  se estudian los efectos del entrenamiento con Robomemo sobre la comprensión lectora. En ninguna de las restantes investigaciones publicadas se han evaluado este tipo de efectos. Lo más similar son los efectos sobre la comprensión oral que se obtienen en adolescentes que habían requerido cuidados intensivos tras el parto por haber nacido con peso muy bajo (en Løhaugen, Antonsen, Håberg, Gramstad, Vik, Brubakk, y Skranes 2011). En ese estudio, el entrenamiento produjo mejoras en tareas como recordar o aprender una historia, que se mantenían 6 meses después de terminar la intervención.
                        En cierta manera, el resultado obtenido en la comprensión lectora parece ser un “efecto colateral”. Aunque formaba parte de las hipótesis de la investigación, casi no se ofrece ninguna fundamentación teórica de por qué se esperaba esa mejora, a pesar de que hubiera sido posible justificarlo…
                        Fuente:
                        http://clbe.wordpress.com/

                        Campamentos de verano 2012 ligados al TDAH

                         

                        Dirigidos a cualquier niño y joven de entre 4 y 18 años y especialmente diseñados para que también quienes sufren TDAH puedan disfrutar y cumplir objetivos con éxito.

                        Colonias para el verano 2012. Euskadi

                        Fechas: 23 al 30 de junio
                        Edades: 7-15 años
                        Lugar: Albergue de la Montaña Alavesa [Bernardo-Álava]
                        Precio: 285 euros
                        Organiza: EUSARGHI
                        Más información: Campamento de verano para niños 2012. Euskadi (266 KB)

                        Taller de convivencia ADHI
                        Fechas: 26 al 30 de junio
                        Lugar: Parque Natural de los Valles Occidentales
                        Precio: 130 euros (socios)/ 200 euros (no socios)
                        Organiza: ADHI
                        Más información: Campamento de verano para niños 2012. Navarra (171 KB)

                        Escuela de verano 2012. Castellón

                        Fechas: Turnos desde 25 de junio al 5 de agosto
                        Edades: 4 a 13 años
                        Lugar: Centre d'estudis Bon Repàs
                        Precio: desde 140 hasta 390 euros
                        Organiza: APADAHCAS
                        Más información: Campamento de verano para niños 2012. Castellón (3 MB)

                        Campamento de Verano. Aventura en Asturias

                        Fechas: en turnos del 15 de julio al 12 de agosto
                        Edades: 8 a 15 años
                        Lugar: CP Aurelio Menéndez
                        Precio: 450 euros
                        Organiza: Fundación Magistralia
                        Más información: Campamento de verano para niños 2012. Asturias (3 MB)

                        Campamento de Verano. Extremadura

                        Fechas: del 17 al 29 de julio
                        Edades: 6 a 18 años
                        Lugar: Cáceres, Extremadura
                        Precio: sin especificar
                        Organiza: ANDAH
                        Más información: Campamento de verano para niños 2012. Extremadura (14 KB)

                        Campamento FAHYDA para niños en Marbella/Málaga. Andalucía

                        Fechas: 30 de julio al 5 de agosto
                        Edades: 6-17 años
                        Lugar: Albergue El Fuerte Nagüelles Marbella
                        Precio: 235 euros
                        Organiza: FAHYDA
                        Más información: Campamento de verano para niños 2012. Andalucía (1 MB)

                        Fuente:

                        http://feaadah.org/

                        El lenguaje en el trastorno por déficit de atención: competencias narrativas

                         

                        J. Vaquerizo-Madrid a,b, F. Estévez-Díaz b, A. Pozo-García b

                        El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un proceso muy prevalente. En nuestra experiencia afecta al 7,5% de los escolares de 8 a 9 años. La disfunción cognitiva que lo caracteriza está en el fallo en las funciones ejecutivas, en la internalización del lenguaje y, por tanto, en la capacidad de análisis y síntesis de la información.
                        Los niños con TDAH tienen dificultades en la organización fonológica y en la sintaxis. Manifiestan problemas graves en aquellas tareas que requieren organización semántica, tienen una pobre memoria auditiva y, de manera especial, dificultades en la comunicación y en la pragmática. Pierden mucha información verbal debido a su disfunción ejecutiva. Es más probable además que desarrollen problemas del aprendizaje, principalmente en tareas de lectoescritura. Los niños con TDAH tienen de manera especial grandes dificultades narrativas, uno de los apoyos de la naturaleza pragmática del lenguaje. Toda aquella tarea compleja que requiera planificación, organización y regulación ejecutiva de las conductas lingüísticas plantea mayores problemas que en individuos sanos.
                        Para diseñar alguna de las estrategias útiles en el diagnóstico y en el tratamiento de la capacidad narrativa del niño con TDAH pueden extrapolarse métodos como el retelling o ‘elaboración de historias’. La experiencia reeducativa de Gillig para malos lectores a través del cuento puede ser útil para diseñar un taller de habilitación de la lectoescritura y de las habilidades narrativas en niños con TDAH. En nuestra experiencia psicoeducativa, ésta puede ser una estrategia psicopedagógica interesante…
                         

                        Para ver el artículo completo puede accederse a través de

                        [REV NEUROL 2005; 40 (Supl 1): S83-9]

                        o  del enlace

                        http://www.jmunozy.org/files/9/Necesidades_Educativas_Especificas/tdah/documentos/lenguaje_y_tdah.pdf

                        Nuevo tratamiento sobre el Trastorno por Déficit de Atención

                         

                        Investigadores de la UCLM

                        Estudian un nuevo tratamiento del trastorno por déficit de atención e hiperactividad

                           Investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) estudian un novedoso tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) con neurorretroalimentación y retroalimentación del movimiento.

                           Dirigido por el profesor Luis Garra, el grupo tiene su sede en la Facultad de Terapia Ocupacional, Logopedia y Enfermería de Talavera de la Reina y está integrado por los investigadores Dulce Romero, Antonio Segura, Lourdes Pulido, Begoña Polonio, Miguel Lázaro, Juan José Criado y Nieves Cedenilla.

                           La biorretroalimentación es una técnica basada en el autocontrol consciente que permite modificar conductas. Los tratamientos habituales enseñan al sujeto a tomar conciencia del problema y a cambiar el patrón de comportamiento, según ha informado la UCLM en nota de prensa.

                           La principal novedad que presenta este estudio es que pretende introducir otros componentes activos como la biorretroalimentación del movimiento que logra que el tratamiento sea más global y eficaz que la biorretroalimentación electroencefalográfica (BR-EEG) por sí sola.

                           El equipo de investigadores utiliza aparatos que detectan un patrón electroencefalográfico (EEG) asociado con la atención. El método consiste en colocar al sujeto unos electrodos que detectan su registro electroencefalográfico y que se le muestra al niño o la niña en una pantalla mediante caras o juegos y mediante esa presentación se le ayuda a tener el patrón EEG deseado.

                           Una vez que el sujeto conoce el patrón EEG que refleja su atención, éste, siempre que no tenga un fuerte deterioro cognitivo, aprende las pautas para modificarlo durante unas treinta sesiones de unos treinta minutos de duración.

                           Es un proceso diferente para cada paciente, que requiere más tiempo para unos individuos que para otros, y en el que la ayuda del terapeuta es muy importante a la hora de reforzar los logros y obviar los fracasos. El procedimiento de intervención puede incluir el entrenamiento a las  personas que rodean al paciente de TDAH para que sigan las mismas pautas y no contrarresten los resultados alcanzados mediante este tratamiento.

                           La biorretroalimentación se puede aplicar a cualquier trastorno aunque en algunos casos otras técnicas psicológicas pueden resultar prioritarias.

                         

                        Fuente:

                        http://www.europapress.es/salud/investigacion-00669/noticia-estudian-nuevo-tratamiento-trastorno-deficit-atencion-hiperactividad-20120327102514.html

                        El TDAH influye en todas las áreas de la vida del paciente

                         

                        Simposio Internacional en TDAH

                         Salud , Farmacia , Psicología , Belleza, Medicamentos El Trastorno por Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad (TDAH) va mucho más allá de los tres clásicos síntomas como hiperactividad, falta de atención e impulsividad, afectando a todas las áreas de la vida del paciente relacionadas con el desarrollo social y emocional. Así lo han afirmado los expertos reunidos en el Simposio Internacional en TDAH, organizado por Lilly, donde también se ha constatado la evidencia de un retraso en la maduración de algunas regiones del cerebro como origen de este trastorno psiquiátrico.

                        En la vida cotidiana, los niños con TDAH son incapaces de permanecer quietos y concentrados en una actividad, no atienden y tienen un mal comportamiento. Asimismo, presentan retraso psicomotor, trastorno del lenguaje y dificultades en la grafía, que muchas veces se confunde con falta de interés o incapacidad del niño para aprender. A todo ello se le debe añadir su mala gestión de las emociones, que les lleva a tener problemas con sus compañeros y a que a menudo se les etiquete como "los malos de la clase".

                        El resultado es una elevada desadaptación y falta de integración social. Por este motivo, “muchas veces, cuando diagnosticamos TDAH a un niño y los padres conocen en mayor profundidad este trastorno, sienten cierto alivio porque se dan cuenta de que no es que hayan fracasado en la educación de su hijo, sino que existe un problema orgánico que provoca ese mal comportamiento y que puede ser tratado”, explica la doctora Margaret Weiss, Doctora en Medicina y especialista en Psiquiatría, directora del Programa Provincial para TDAH de la University British Columbia (Canadá), que ha desarrollado la escala de diagnóstico WFIRS.

                        La neuroimagen como apoyo para el diagnóstico del TDAH

                        El TDAH es un diagnóstico clínico; no es fruto del resultado de una prueba sino de la suma de las conclusiones de varios tests, entrevistas y evaluaciones, tanto del paciente como de su entorno más directo. De ahí su dificultad.
                        Se considera que el TDAH no tiene una causa única, sino que se da por una serie de factores biológicos y psicosociales que interactúan entre sí. Por un lado, una producción irregular en dos neurotransmisores como son dopamina y noradrenalina; y, por el otro, la predisposición genética, que se traduce en un riesgo del 57% de que el niño presente este trastorno si uno de los dos padres también lo tiene.

                        Sin embargo, ahora diversos estudios de neuroimagen han demostrado que los niños con TDAH presentan un deterioro cerebral. “El TDAH se asocia a un déficit en la estructura y la función de las sustancias químicas del cerebro, en particular en las zonas que son importantes para la atención y el autocontrol. Estas pruebas, que muestran que existen alteraciones neurobiológicas en los pacientes, ratifican que el TDAH no es una enfermedad inventada”, afirma la doctora Katya Rubiá, Profesora en Neurociencias Cognitivas en el Instituto de Psiquiatría de Londres y directora del Departamento de Neuropsicología del desarrollo y neuroimagen.

                        Una enfermedad que exige un abordaje multimodal

                        Aunque los tratamientos farmacológicos alcanzan un éxito valorado en un 70-80% en pacientes adecuadamente diagnosticados, las diferencias individuales en dicha respuesta son amplias. Además, la diversidad de síntomas que sufre el niño con TDAH en todas las áreas de su vida exige un abordaje multimodal. Esto supone la realización simultánea y coordinada de aproximaciones terapéuticas farmacológica, psicológica, psicopedagógica y psicosocial.

                        “Existen varios medicamentos que pueden controlar los síntomas del TDAH y mejorar considerablemente su calidad de vida. Un niño con este trastorno, por ejemplo, puede mejorar la relación con otros niños, sin embargo, su comportamiento sigue sin ser normal”, aclara la doctora Weiss. “Por este motivo, es imprescindible un abordaje multimodal, integral del trastorno”.

                        En la misma línea se pronuncia la doctora Rubiá quien afirma que “incluso si los síntomas de TDAH se reducen en la edad adulta, algunos problemas subclínicos persisten en todos los pacientes, como un cierto grado de problemas de impulsividad o falta de atención”.

                        Y es que el TDAH, aunque suele detectarse en la infancia, es una enfermedad crónica. Afecta entre el 3 y el 7% de la población infantil en España, según la Guía de Práctica Clínica en TDAH, del Ministerio de Sanidad. Se estima que más del 80% de los niños que presentan el trastorno continuarán padeciéndolo en la adolescencia, y cerca del 65% lo presentarán también en la edad adulta, aunque las manifestaciones del trastorno irán variando notablemente a lo largo de su vida.

                        Fuente:

                        http://www.consejos-e.com/

                        Fomento de la autoestima en niños con TDA/H

                         

                        El TDAH no es una enfermedad, sino un trastorno que puede manejarse. Los padres no pueden transformar al niño o adolescente, pero sí ayudarle a controlar mejor su comportamiento y a sobrellevar las dificultades asociadas a esta condición. Más importante aún, pueden ayudarle a desarrollar plenamente sus habilidades y talentos.

                        En este sentido, es fundamental prevenir el efecto devastador que puede tener esta condición en su hijo: la pérdida de la autoestima. El desarrollo de la autoestima es un proceso dinámico que dura toda la vida. La autoestima tiene que ver con la valoración que una persona tiene de sí misma. Si esa persona siente que es, por ejemplo, menos inteligente o guapa de lo que le gustaría o "debería" ser, se dice que tiene el autoestima baja. Si, por el contrario, se siente cómoda con sus atributos, tendrá el autoestima alta.

                        Lamentablemente, muchos niños con TDAH reciben comentarios negativos por parte de la familia, los profesores y los compañeros. Es posible que en clase, profesores y compañeros lo tilden de "pesado" o "maleducado". De hecho, varios estudios demuestran que los niños con TDAH:

                         

                        • Se valoran a sí mismos más negativamente que los demás
                        • Sienten que tienen más problemas, y que son más impopulares y menos felices que los niños de su edad.

                        Esto puede deberse a diferentes motivos:

                        • Sus dificultades para controlar su conducta hace que tenga problemas en sus relaciones con los demás (amigos, compañeros de clase, hermanos...) y por lo tanto, sentirá que sus habilidades sociales son insuficientes.
                        • El niño con TDAH, generalmente con bajo rendimiento escolar, se compara con sus compañeros y amigos, y se da cuenta, por ejemplo, de que ha necesitado toda la tarde para resolver un trabajo que sus amigos hicieron en una hora.
                        • Estos niños suelen equivocarse más que el resto. Se esfuerzan en hacer bien las cosas, en agradar a los demás, pero los resultados no siempre son satisfactorios y suelen cometer más errores que los otros, incluso cuando se esfuerzan más.
                        • A raíz de este esfuerzo sin éxito se sienten frustrados, ya que "todo lo que hago me sale mal."
                        • A menudo deben enfrentarse a actividades que les exigen poner más atención o autocontrol del que poseen, aumentando así su sensación de frustración o fracaso.
                        • Es muy difícil educar a un niño con TDAH. En unas ocasiones se comporta de forma muy inteligente y madura, y en otras, parece dos años más pequeño. Esto desconcierta a los padres; con frecuencia se enfadan con él y le regañan, dándole información negativa sobre su comportamiento.
                        • Tras hacer mal algunas tareas, los adultos dejan de darle responsabilidades por miedo a que no las cumplan. De esta forma, el niño comienza a sentirse incapaz e inseguro.

                        Así, si el niño con TDAH no es tratado correctamente tendrá problemas de autoestima y síntomas depresivos. Además, no sólo continuará teniendo dificultades para atender y controlar sus impulsos, sino que llegará a rechazarse a sí mismo, a la escuela, a los compañeros o amigos y/o incluso a la familia, mostrándose desmotivado para superar sus dificultades.

                        El bajo nivel de autoestima se puede demostrar de 3 maneras:

                        • Dice "no lo pienso hacer, esto es una tontería, es demasiado fácil". En este caso, el niño se enmascara haciéndose el prepotente; sin embargo expresa de forma encubierta que lo que se le pide le resulta difícil. Es importante no confundir a este niño con uno que posea una elevada autoestima.
                        • Al decir "lo haré después, ahora no puedo", intenta evitar la tarea, no expresa abiertamente sus dificultades y trata de esconder su sensación de incapacidad.
                        • "No lo quiero hacer, pues me cuesta y no lo conseguiré". Con esta frase, el niño expresa abiertamente sus dificultades.

                         

                        Pautas de mejora

                        Un diagnóstico y tratamiento precoz podrá contener el sentido de autoestima baja, ayudándole a reconocer y desarrollar sus potencialidades personales. La autoestima del niño solo mejorará cuando él o ella se sienta competente. No es que estos niños no puedan o no quieran; sí pueden y sí lo hacen, pero para ellos es un poco más difícil.

                        Para mejorar la autoestima de su hijo, usted puede dar algunos pasos:

                         

                        Descubra qué tiene de especial y dígaselo

                        • Utilice el elogio, teniendo en cuenta sus dificultades y el grado de esfuerzo que ha empleado, y comente todos los aspectos positivos de su conducta. Anímelo, reconozca sus intereses y dele atención positiva. Recompénselo cuando cumpla con sus expectativas y asegúrese de que no sólo se sienta apreciado, sino que sepa que es especial para usted.
                        • Busque un espacio para hablar acerca de lo que ha ocurrido en el día e invítelo a actividades especiales (como ir con sus hermanos a tomar un helado o al parque).
                        • También es importante que muestre interés y asista a las actividades en las que participe (escolares, deportivas, artísticas, etc.), reconociendo ante los demás su esfuerzo y sus aportaciones. Todo esto le ayudará a sentir que es valorado y querido, a pesar de su inatención o hiperactividad.

                         

                        Utilice mensajes positivos

                        • Esto servirá para mejorar su comunicación con él. Intente sustituir el verbo "ser" por el verbo "estar". Por ejemplo, en lugar de decirle, "eres un desordenado", dígale "tu habitación está desordenada". De esta forma usted le demuestra que su conducta es incorrecta, sin atacar su autoestima.

                         

                        Crea en él

                        • Es importante que le ofrezca la oportunidad de asumir responsabilidades en el hogar, mediante actividades que le hagan sentir útil e importante. Puede empezar ofreciéndole actividades en las que usted sabe que puede conseguir éxitos, como darle comida al perro o gato, cortar el césped poner la mesa.
                        • También puede alternar con los hermanos los quehaceres del hogar, la oportunidad de decidir a qué restaurante de comida rápida visitar o el privilegio de ocupar el asiento delantero del automóvil.

                         

                        Enseñe a su hijo a descubrir en qué es bueno

                        • Algunos niños con TDAH pueden sentir que no hacen nada bien y que nada de lo que hagan complacerá a nadie. Algunos comportamientos normales en algunos niños, como permanecer quieto durante mucho tiempo, pueden costarle a su hijo mucho trabajo. Es importante que usted tenga en cuenta este esfuerzo, lo elogie y lo premie.
                        • También puede alentar a su hijo en aquellas áreas en las que ha demostrado una habilidad especial, como el deporte, la música o contar historias. Estas habilidades pueden convertirse en una fuente de orgullo y logros, e incluso pueden llegar a ser más importantes en la vida del niño que sus propias dificultades. Asegúrese de que sienta que es bueno y que esto lo haga sentir valioso.

                         

                        Ayúdelo a analizar correctamente sus problemas

                        • Es posible que al realizar su tarea escolar, su hijo se olvide de escribir la respuesta a una pregunta, o le falten números en una cuenta. Cuando le demuestre su error, explíquele que este no ha ocurrido por una cuestión de inteligencia, sino por una distracción.

                         

                        Ayúdelo a aceptar sus propias limitaciones

                        • Hágale saber que comprende sus sentimientos y que puede ayudarle a que entienda que todos tienen dificultades en algunas áreas y capacidades en otras.

                         

                        Trátelo con respeto

                        • Evite las ironías o comentarios como "eres un inútil", "haces todo mal" o "eres un irresponsable", ya que ridiculizan el comportamiento del niño y le hacen sentir que no vale para nada.

                         

                        Estimule su sentido de responsabilidad enseñándole a ayudar a los demás

                        • Su hijo puede ayudar a los niños más pequeños en el vecindario (cuidándolos o protegiéndolos, por ejemplo) y en la escuela (sirviendo de ayudante a maestros de niños menores). De esta forma, su hijo se sentirá competente y capaz de hacer una diferencia en la vida de los demás.

                         

                        Juegue con su niño

                        • Deje que su hijo escoja y dirija el juego o actividad y, si no es demasiado obvio, deje que él o ella gane.

                         

                        Enséñele a sentir que es normal cometer errores

                        • El niño debe entender que los errores no son fracasos, sino pasos importantes en el proceso normal de aprendizaje. Para ello, es importante que usted sea el primero en demostrar cómo aceptar errores y obtener provecho de ellos.
                        • Además, usted deberá adoptar expectativas realistas en cuanto a lo que se puede esperar de su hijo en determinadas situaciones.
                        • Evite reaccionar excesivamente a los errores del niño, explíquele que todos pueden sentir miedo de cometer errores y hable de sus propios errores con sinceridad.
                        • Reconozca las habilidades y los logros de su hijo antes de corregir los errores.

                         

                        Acepte a su hijo

                        • Antes de intentar mejorar el sentido de seguridad personal del niño, son los adultos los que deben cambiar su manera de verle. Usted deberá separar al niño de la conducta, y luego separar al niño de la discapacidad.
                        • Aprenda a valorar a su hijo como persona, no solo sus éxitos y competencias.

                        Fuente: FEAADAH

                         


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