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TDAH: Cuando el miedo al rechazo es mayor de lo que parece

 

Calah Alexander

Disforia 

La disforia asociada al  rechazo es un aspecto del TDAH que se está explorando y tratando de nuevas formas

 

He tenido problemas con el   trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) durante gran parte de mi vida, así que siempre me intereso por las nuevas investigaciones relacionadas. En un artículo reciente de ADDitude se explica una reacción emocional denominada ‘disforia asociada al rechazo’ que es particular de los que tienen TDAH:

La disforia asociada al rechazo (RSD) es una sensibilidad emocional y un dolor emocional extremos motivados por la percepción –no necesariamente la realidad– de una persona de que ha sufrido rechazo, burla o críticas por parte de personas importantes en su vida. La RSD también puede ser fruto de un sentimiento de fracaso o de insuficiencia, de incapacidad para cumplir con las propias exigencias o las expectativas de otros.

Sin duda, a estas alturas todos estamos familiarizados con el término ‘disforia’, pero me sorprendió descubrir que ni siquiera sabía lo que significaba. Pensaba que significaba ‘confusión’ o algo parecido (literalmente me suena a griego)… pero en realidad significa ‘difícil de soportar’.

Contrariamente a lo que los niños con TDAH escuchan habitualmente, no son débiles o tímidos, sino que su respuesta emocional es desproporcionadamente mayor a la que sienten otros y el dolor emocional es, como consecuencia, más intenso.

El doctor William Dodson es un experto en TDAH y ha escrito extensamente sobre los efectos emocionales del TDAH. Explica que este dolor emocional puede tomar dos direcciones: interna o externa.

Los niños (y adultos) que logran contener el dolor y volverlo hacia adentro pueden desencadenar episodios depresivos intensos. El doctor Dodson señala que “el cambio repentino de sentirse perfectamente bien a sentirse deprimido es un resultado de la RSD y a menudo se diagnostica erróneamente como un trastorno bipolar de ciclo rápido”. Esto también podría explicar por qué los individuos con TDAH también sufren de trastorno límite de la personalidad (caracterizado por reacciones emocionales extremas e inestables) en un mayor porcentaje que la población general.

Cuando se externaliza la respuesta emocional, toma el aspecto de la furia. Y no es precisamente una voz más alta de lo normal, sino de furia colérica absoluta aplastante estilo Hulk, golpeando paredes e hinchando venas. El doctor Dodson asegura incluso que el 50% de las personas que van a terapia para el control de la ira por mandato de un tribunal han sido diagnosticadas previamente de TDAH.

Las personas que padecen esto se enfrentan a las reacciones emocionales extremas de dos formas: o tratan de agradar a todo el mundo o renuncian a intentar agradar a nadie. Obviamente, ambos mecanismos de superación son perjudiciales y potencialmente paralizantes: no hay manera posible de agradar a todo el mundo al mismo tiempo, y además, el intentarlo puede crear un sentimiento tan grande de fracaso que la renuncia es inevitable.

Hay unos pocos individuos con TDAH que se adaptan a su excesiva sensibilidad al rechazo siendo personas muy perfeccionistas, destacadas o adictas al trabajo. Pero los éxitos e incluso la excelencia no eliminan la RSD ni el torbellino interno que genera.

El doctor Dobson declara que la disforia asociada al rechazo es una parte integral del TDAH: casi el 100% de los individuos con TDAH la experimentan. También explica que las emociones son tan intensas y abrumadoras que la psicoterapia no es un tratamiento útil, aunque hay dos medicaciones que pueden ayudar: agonistas alfa e inhibidores de la monoaminooxidasa. Son medicamentos considerados bastante seguros, pero con una serie de efectos secundarios.

Quizás lo más importante es reconocer la legitimidad y la gravedad de las emociones que experimentan las personas con TDAH. No es posible extraer el dolor ni prevenir una decepción emocional; de hecho, la angustia emocional a menudo no deriva de un rechazo de verdad: la percepción de rechazo es suficiente para desencadenar una reacción emocional extrema.

Sin embargo, es posible reconocer la respuesta emocional y no criticar a los que la sufren de ser dramáticos o autocomplacientes. Es una parte integrante de lidiar con el TDAH y los individuos con TDAH que experimentan RSD necesitan comprensión y apoyo, por encima de todo.

 

 

Fuente:

https://es.aleteia.org/

Intervención en los problemas socioemocionales de los niños con Déficit de Atención (TDAH)

 

problemas

Redcenit

Los síntomas básicos del Déficit de Atención (TDAH), impregnan el funcionamiento global de las personas que padecen el trastorno, de manera que no sólo resultan afectadas sus conductas sino también el conjunto de su personalidad.

Veamos a que nos referimos, en la amplia bibliografía sobre la materia, se señalan como 4 las principales áreas deficitarias del ámbito socio-emocional en los niños TDAH:

1-Dificultades a la hora de entablar nuevas relaciones con los compañeros.

2-Carencia de habilidades de conversación.

3-Recursos limitados para enfrentarse y resolver adecuadamente conflictos.

4- Mecanismos de auto-control (control de la ira) deficitarios.

Con estas “cualidades” el rumbo que acabará por tomar la historia personal de estos niños es más que previsible: fracaso en sus interacciones, dificultad en el establecimiento de relaciones de amistad, ausencia de control en sus respuestas, tendencia a la imposición,…Una historia que, en el apartado socio-emocional, suele acabar ubicando al niño en un estado sociometrico de aislamiento o rechazo y que tiene,  a largo plazo, un efecto negativo acumulado sobre  sus auto-percepciones negativas que no hacen sino retroalimentar sus conductas inapropiadas  (comportamiento egocéntrico, agresividad) haciendo que sus problemas, si no son detectados y tratados a tiempo, lejos de desaparecer con la edad, se prolonguen en la adolescencia y en la edad adulta.

Las intervenciones sociales suelen incluir estrategias de modificación de conducta para potenciar las conductas positivas. Entre las técnicas conductuales más recomendadas para niños con TDAH se encuentran la alabanza, el refuerzo y, especialmente, los programas de economía de fichas para niños de Educación Infantil y Primaria. Para Educación Secundaria se pueden utilizar también los contratos de contingencias.

Otras técnicas que pueden utilizarse para controlar conductas emocionales inadecuadas son, por ejemplo, la extinción o el coste de respuesta. Muchos maestros y padres emplean algún sistema para aislar a los niños con TDAH cuando su conducta es perturbadora y/o agresiva (time out).

Ahora bien, dado que las graves dificultades en el TDAH pueden ser debidas básicamente a problemas autorregulatorios, las intervenciones cognitivo-conductuales tienen una relación conceptual más estrecha con la posible etiología del trastorno que las intervenciones conductuales. Entre ellas, la instrucción en autocontrol y en estrategias generales de resolución de problemas pueden desarrollar en los niños habilidades para dirigir su propia conducta y resolver las situaciones complejas que se plantean.

Algunos niños pueden necesitar también estrategias que les ayuden a regular sus explosiones emocionales y enfrentarse a la tensión y a la ira que frecuentemente impiden entender las diferentes interacciones y les llevan a realizar conductas desapadptativas y/o agresivas. También en muchos casos, enseñar a los niños a analizar y comprender situaciones, y atribuir adecuadamente los resultados de sus acciones a sus causas reales puede ser aconsejable para mejora su auto-percepción, para regular el esfuerzo dedicado a las tareas y potenciar la perseverancia ante las dificultades que puedan ir surgiendo.

Nombramos brevemente algunos de los desarrollos más interesantes de estas técnicas para niños con TDAH:

Desarrollo de habilidades metacognitivas; Entrenamiento en técnicas de resolución de problemas:

1- El programa de autocontrol “Párate y piensa” (Kendall, Padever y Zupan, 1980; en Miranda, Roselló y Soriano, 1998). Incluye un conjunto de técnicas cognitivas y conductuales –autoinstrucciones, resolución de problemas, modelado y contingencias (programa de economía de fichas, refuerzo social y autorrefuerzo)- con el objetivo de mejorar la concentración  y la reflexividad, pero también el rendimiento académico, la personalidad y las relaciones sociales.

2-Piensa en voz alta (Camp y Bash, 1998) Este programa es adecuado para niños de Educación Infantil y primeros ciclos de Educación Primaria, por incluir una secuencia autoinstruccional sencilla y por los apoyos gráficos que utiliza para su enseñanza.

Autorregulación de las emociones; Entrenamiento en control de la ira:

1- La técnica de la tortuga (Schneider y Robin, 1990). Se aplica con niños de Educación Infantil y primer ciclo de Educación Primaria con finalidad de proporcionarles medios para canalizar su propia ira.

2- Técnica del control de la ira (Hugues 1988, en Miranda y Roselló y Soriano, 1998). Técnicas de control de la agresividad para niños de últimos ciclos de Educación Primaria y Educación Secundaria. El entrenamiento se estructura en 7 fases que incluyen razonamiento, reestructuración cognitiva con autoisntrucciones y relajación.

Entrenamiento en habilidades sociales:

1-“Escuela Dinosaurio” (Webster- Stratton, Reid y Hammond, 2001). Un paquete de entrenamiento en habilidades sociales y solución de problemas dirigido a niños con deficiencias en habilidades sociales, con frecuentes atribuciones negativas, incapacidad de empatizar o comprender otras perspectivas, que hacen un uso limitado del lenguaje emotivo y presentan deficiencias en la resolución de problemas interpersonales.

Estas son algunas de las técnicas que se utilizan para la intervención efectiva en los niños afectados por este trastorno y algunas de ellas las encontrareis más detalladas y explicadas en otros artículos de nuestro blog.

 

Raquel Herrero, psicóloga y terapeuta en Red Cenit.

Fuente:

http://www.redcenit.com/noticias/

ESTUDIO DE LA COMORBILIDAD DE TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN CON/SIN HIPERACTIVIDAD Y DISLEXIA EN LA POBLACIÓN ESCOLAR.


Lacruz López, M.

Aunque los sistemas de diagnostico categoriales nos muestran las enfermedades del neurodesarrollo como categorías independientes, se observa en la práctica cotidiana que los trastornos del neurodesarrollo muchas veces comparten síntomas o incluso se presentan conjuntamente. Esto ocurre sobre todo en trastornos como en TDAH, la dislexia, la dispraxia y los TEA y TEL.

Ejemplos de algunas posibles comorbilidades ligadas al TDAH

 

TRASTORNOS QUE ACOMPAÑAN AL TDAH

La comorbilidad con otros trastornos psiquiátricos es frecuente en el TDAH en las diferentes etapas de la vida. Se considera que el 60-70% de adultos presenta otro trastorno psiquiátrico conjuntamente con un TDAH. Destacan los trastornos depresivos y ansiosos, las drogodependencias, los trastornos de personalidad y los tics.

El hecho de presentar dos trastornos puede complicar tanto el diagnóstico como el tratamiento del TDAH. Probablemente, el mayor problema será que no se diagnostique el TDAH cuando el motivo de consulta es otro. Un paciente cualquiera puede ser un ejemplo claro de esta dificultad para establecer el diagnóstico de TDAH cuando el motivo de consulta es otro distinto.

 

TRASTORNO POR ABUSO O DEPENDENCIA DE SUSTANCIAS

Pedro, varón de 39 años, separado desde hace 7 años, sin hijos. Convive actualmente con sus padres en la ciudad. Se trata de una persona que acude a una unidad hospitalaria por dependencia de cocaína y heroína de larga evolución. Tiene estudios primarios (Certificado de Escolaridad). Ha iniciado otros cursos específicos (Formación Profesional especialidad en mecánica, mecanografía,...) aunque los abandonó antes de finalizarlos. A nivel laboral, tiene una historia de cambios frecuentes de trabajo. Actualmente trabaja como transportista.

Con referencia a su historia de consumo de drogas, Pedro empieza a fumar a los 14 años y consume actualmente 40 cigarrillos diarios. Inició el consumo de alcohol a los 16 años bebiendo de forma ocasional. Fumador de cannabis desde los 15 años hasta la actualidad. Inició el consumo de cocaína a los 16 años y cumplía criterios de dependencia desde los 22. Consume con frecuencia, entre 10 y 20 veces al mes, tanto inyectada como fumada. Empezó a consumir heroína a los 18 años a razón de 2-3 dosis diarias. Actualmente se encuentra en tratamiento en el marco de un programa de mantenimiento de metadona.

De hecho, las drogodependencias son uno de los diagnósticos que se presentan con más frecuencia asociado al TDAH. La hipótesis de la automedicación es una de las explicaciones a este fenómeno. Desde este punto de vista, se considera que un paciente podría consumir sustancias para intentar paliar el déficit y/o malestar producidos por un trastorno psíquico. En cualquier caso, sea cual sea la relación entre ambos trastornos, es importante tener en cuenta que su presencia co-mórbida tendrá implicaciones respecto a la evolución y pronóstico, y que deberán tratarse ambas problemáticas.

Otro tipo de problemas adictivos que se observan con frecuencia en el TDAH son la ludopatía y la adición a Internet. El conocimiento de las características clínicas que tiene el TDAH y su tratamiento pueden ser de ayuda para el control de estos otros trastornos.

 

 

 

TRASTORNO BIPOLAR

En los últimos años existen más estudios que reconocen la coexistencia entre el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y el Trastorno Bipolar. El Trastorno Bipolar es un trastorno del estado de ánimo que simultánea períodos de bajo estado de ánimo con otros períodos de elevado estado de ánimo, euforia o expansión. No obstante, este diagnóstico comórbido entre TDAH y Trastorno Bipolar presenta cierta controversia.

Uno de los motivos que más ha dificultado la determinación del diagnóstico co-mórbido es la semejanza de alguno de los síntomas presentes en los dos trastornos. Hablar mucho, cambiar de un tema a otro, dormir poco o mostrarse irritable son algunos de los síntomas que se pueden dar de forma independiente en los dos trastornos. El inicio de los síntomas, la cronicidad del trastorno versus los períodos de hipomanía o manía, la constatación de que los síntomas inatención/hiperactividad son constantes independientemente de los cambios de humor, serán datos de vital importancia para realizar diagnósticos más precisos. Los pacientes con un diagnóstico de Trastorno Bipolar y TDAH tienen un pronóstico de enfermedad más grave que los Trastornos Bipolares solos, presenta mayor prevalencia de co-morbilidad con otros trastornos psiquiátricos y mayor dificultad para la estabilización del tratamiento.

 

TRASTORNOS DE ANSIEDAD - DEPRESIÓN

Entre un 10 y un 40% de los adultos con TDAH también presentan un trastorno de ansiedad o depresión. En algunos casos la ansiedad y/o la tristeza serán el motivo de consulta al médico de familia o al psiquiatra.

Según el modelo cognitivo de Safren, el paciente con TDAH presenta unas alteraciones neurobiológicas que afectarán directamente a los síntomas claves del TDAH. Será un sujeto que desde muy pequeño presentará problemas de inatención, hiperactividad e impulsividad. Si no son tratados correctamente, estos síntomas clave del TDAH llevarán al sujeto que los padece a tener un bajo rendimiento escolar, dificultades en las relaciones sociales y dificultades familiares que a la larga se irán percibiendo como una historia vital de fracasos personales y sociales.

Estos fracasos constantes y mantenidos a lo largo de la vida llevarán sin duda la sujeto a tener una serie de pensamientos y creencias totalmente disfuncionales del tipo: "soy un inútil", "no sirvo para nada", "es mejor que no empiece nada porque fracasaré",... A este tipo de pensamientos se le une una dificultad real para utilizar estrategias compensatorias de organización, planificación,... Todos estos problemas que presentan algunos de los sujetos con TDAH no tratado se traducirán en alteraciones del humor como ansiedad, depresión, culpabilidad o rabia. En estos casos, estas alteraciones del humor son un ejemplo claro de las consecuencias de no tratar los síntomas y las dificultades que lleva asociado el TDAH.

 

TRASTORNO DE TOURETTE

Los tics motores y fónicos son una de las características principales del Trastorno de Tourette, aunque no son la única manifestación clínica del mismo. Con elevada frecuencia, otros trastornos pueden interferir de forma significativa en la calidad de vida de las personas que lo padecen.

La evolución temporal del Trastorno de Tourette muestra una tendencia a la remisión de los síntomas con el paso de los años. A pesar de ello, un grupo de pacientes presentarán tics durante la adolescencia y la edad adulta. En estas etapas de la vida se pueden presentar además otros trastornos de tipo psiquiátrico. Uno de los más frecuentes es el TDAH. La frecuencia con que se presenta el Tourette asociado al TDAH en la adolescencia y edad adulta obliga a realizar de forma rutinaria la evaluación de este último en todos los pacientes con Tourette.

La comorbilidad TDAH y Tourette tiene un origen multifactorial, destacando los factores de tipo genético. Los estudios indican que existe una vulnerabilidad genética común entre ellos, de forma que la presencia de uno predispone a un mayor riesgo a sufrir el otro. El tratamiento deberá adaptarse a la situación clínica del paciente, teniendo en cuenta los dos trastornos.

 

TRASTORNOS DE PERSONALIDAD

Según el DSM-IV-TR, un trastorno de la personalidad es un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de lo esperable por la cultura del sujeto. Tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta, es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar o prejuicios para el sujeto. Es decir, un patrón de personalidad estable y desadaptativo que comporta deterioro a la persona que lo padece.

Dentro de los 10 trastornos específicos descritos en el DSM-IV-TR, el TDAH se asocia más comúnmente al diagnóstico de Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP) y al Trastorno Límite de la Personalidad (TLP).

La característica esencial del TAP es un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás, que comienza en la infancia o el principio de la adolescencia y continúa en la edad adulta. Este patrón, también denominado psicopatía o sociopatía, se caracteriza principalmente por el engaño y la manipulación. Más prevalente en hombres que en mujeres, se encuentra más asociado al TDAH de tipo hiperactivo-impulsivo o combinado y también se suele dar asociado a trastornos por consumo de sustancias.

A diferencia del Trastorno Antisocial, el Trastorno Límite de la Personalidad se diagnostica de forma más prevalente en mujeres. El TLP se caracteriza por un patrón general de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y la afectividad, y por una notable impulsividad que comienza y que se manifiesta en diversos contextos.

Finalmente, otro trastorno de la personalidad co-mórbido con el TDAH es el Trastorno Obsesivo de la Personalidad. Está definido por una preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control mental e interpersonal, a expensas de la flexibilidad, la espontaneidad y la eficiencia. Las características esenciales del trastorno obsesivo de la personalidad parecen ser generadas como estrategias compensatorias a los síntomas claves del TDAH, como dificultades para organizarse, despistes y olvidos.

 

TRASTORNO DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA

Los trastornos de la conducta alimentaria comprenden la anorexia nerviosa, la bulimia o el trastorno por atracones. Estas patologías son características, aunque no exclusivas, de las mujeres. Precisamente en las adolescentes con TDAH se ha observado un mayor riesgo de presentar estos trastornos tres veces mayor en comparación con la población general. El por qué de esta asociación todavía está en estudio, pero es probable que los problemas de organización y planificación, la dificultad para mantener una constancia en la dieta y la impulsividad, tengan un papel importante.

NOTAS CLAVE:

  • Existen tres subtipos de TDAH: combinado, inatento e hiperactivo.
  • El subtipo combinado es el más frecuente.
  • Con elevada frecuencia, el TDAH se manifiesta asociado a otros trastornos psiquiátricos.
  • En todo paciente con TDAH hay que evaluar la posible presencia de otro trastorno psiquiátrico.
  • Los trastornos que con mayor frecuencia se asocian al TDAH en adultos son depresión, ansiedad y dependencia de sustancias.

Fuente:

http://elmercaderdelasalud.blogspot.com.es/