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TDAH e infradiagnóstico en el sexo femenino

 

Nadeau inatentasTDAH en la mujer: por qué las chicas no son diagnosticadas

Escrito por Eunice Sigler. Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu

El TDAH no es un trastorno masculino. Pero las ideas erróneas y la ignorancia de los síntomas hacen que muchas mujeres con TDAH reciban un diagnóstico equivocado. A continuación, ofrecemos información experta sobre los síntomas de déficit de atención en las mujeres.

Desde las oportunidades profesionales a los ingresos o las relaciones de pareja, apenas hay algún campo en el que las mujeres no hayan hecho grandes avances en las últimas décadas. Pero cuando hablamos del diagnóstico y el tratamiento del Trastorno de Déficit de Atención (TDAH), a las mujeres les queda todavía un largo camino por delante.

Las mujeres tienen tanta probabilidad de tener TDAH como los hombres; las últimas investigaciones indican que este trastorno les produce una perturbación emocional aún mayor. Sin embargo, el TDAH se percibe aún como algo exclusivo de los varones y, en consecuencia, es más probable que las mujeres con TDAH no sean diagnosticadas (o sean mal diagnosticadas) y menos probable que reciban un tratamiento adecuado.

“El TDAH es aún considerado un trastorno masculino”, dice el Dr. Fred Reimherr, Director de la Clínica de Trastornos del Estado de Ánimo de la Universidad de Utah y autor de un reciente estudio que ha descubierto el impacto desproporcionado del TDAH en las mujeres. “Con mucha frecuencia, les habían diagnosticado otros trastornos emocionales, como depresión o ansiedad. Creo que un médico de adultos suele centrarse en estos síntomas. Una mujer llega con síntomas de un trastorno emocional y el TDAH subyacente puede ser olvidado”.

Niñas frente a niños

El infra-diagnóstico de TDAH en las mujeres tiene sus raíces en la infancia. Las chicas con TDAH tienden a esforzarse más que sus compañeros para contrarrestar y encubrir sus síntomas. Para seguir sacando buenas notas, están dispuestas a dedicar más tiempo al estudio o a pedir ayuda a sus padres, con más frecuencia que los chicos.

Además, las chicas suelen ser más complacientes y hacen todo lo posible para adaptarse al entorno, aun sabiéndose “diferentes”.

Los profesores suelen ser los primeros en identificar a los niños con TDAH. Sin embargo, muchos piensan en el TDAH como un trastorno masculino y tienden a identificarlo más fácilmente en niños que en niñas. Esto ocurre tanto en niñas con un TDAH hiperactivo (no puede estarse quieta), como inatento (sueña despierta) o combinado.

“Mucha gente tiene la idea errónea de que el TDAH es un trastorno de chicos hiperactivos de Primaria”, dice la Dra. Patricia Quinn, Pediatra del Desarrollo en Washington y reconocida experta en cuestiones de género del TDAH. “Aunque se vean determinados comportamientos, incluso disruptivos, las chicas siguen sin ser diagnosticadas.”

¿Quién diagnostica?

Kathleen Nadeau, Psicóloga Clínica, dirige una clínica privada en Silver Spring (Maryland), especializada en el diagnóstico y tratamiento del TDAH y trastornos del aprendizaje. Suele ver muchos casos de mujeres que llegan a sospechar que tienen TDAH después de luchar durante años para compaginar las responsabilidades de su trabajo, la casa y el cuidado de los hijos.

Algunas intuyen qué es lo que hay en la raíz de sus problemas cuando ven un reportaje sobre el TDAH en los medios de comunicación. Otras empiezan a pensar que tienen TDAH después de que un hijo suyo ha sido diagnosticado.

En cualquier caso, muchas mujeres acuden a la consulta de la Dra. Nadeau tras meses o años de frustración en que los médicos no han podido aliviar sus problemas.

“El diagnóstico más común que recibe una mujer antes del de TDAH, es el de depresión”, dice Nadeau. “Muchas mujeres llegan a mi consulta diciendo: “He estado en tratamiento durante años, me han diagnosticado ansiedad y depresión, pero sigo teniendo problemas.” Resulta desesperante, pues es un trastorno para el que hay tratamiento. No hay excusa.”

Según la Dra. Nadeau, muchas mujeres no son diagnosticadas porque los criterios médicos utilizados para diagnosticar el TDAH están obsoletos. Así, para considerar un posible diagnóstico de TDAH, el paciente debe haber experimentado síntomas significativos desde una edad temprana. Sin embargo, como los médicos están empezando a ver, muchas niñas con TDAH “vuelan bajo el radar” durante sus primeros años con el trastorno.

“La forma en que define el TDAH la Asociación Americana de Psiquiatría es absurda”, dice la Dra. Nadeau. “O sea, que si presentas cinco síntomas, no tienes TDAH, pero si presentas seis o más, sí que lo tienes.”

Historia de una madre

Rachael Hall es una mujer de 26 años, madre de tres hijos, que vive en Sandy (Utah). Pasó años luchando con la ansiedad y la depresión, sin saber por qué. Cada vez que algo le salía mal, reaccionaba de una forma exagerada.

Rachael, paciente de la clínica del Dr. Reimherr, recuerda que se vino abajo en su luna de miel porque no era capaz de descifrar las indicaciones para conducir hasta un lugar: “Le dije a mi marido: ¿Por qué no me abandonas? No valgo para nada”. Sacaba de quicio cualquier tontería. Y luego empezaba a sentirme culpable por ello y, cuanto más culpable me sentía, más deprimida estaba.”

El estrés de la maternidad puso las cosas aún peor. Cuando estaba embarazada de su tercer hijo, Rachael tuvo una crisis y fue hospitalizada por depresión. Los médicos le recetaron un antidepresivo. “No fue nada bien”, dice. “Hizo que nada me importase. Me lo quitó todo. No sentía felicidad, y tampoco sufrimiento.”

Tras el nacimiento de su hija, comenzó a experimentar frecuentes estallidos de ira. “Me encontraba bien y de repente, estaba gritando como una loca”, recuerda. “Era insoportable con las personas más cercanas. No podía más.”

Rachael pensó que quizá sufría una depresión posparto, pero su ginecólogo lo descartó, porque había pasado ya demasiado tiempo desde el parto.

Un día, vio el anuncio de un estudio sobre trastornos del estado de ánimo en la clínica del Dr. Reimherr y decidió tomar parte.

“Al principio me sentí decepcionada”, recuerda. “Le decía a mi marido: “Debo de estar tomando un placebo, porque no noto nada”. Luego, al empezar las segundas cinco semanas, noté la diferencia”.

Ella entonces no lo sabía, pero durante las segundas cinco semanas, estuvo tomando Concerta, un fármaco para el TDAH. Con la medicación parecía pensar “de una forma más lógica”. Era menos olvidadiza y menos inquieta. “Suelo tener mejor estado de ánimo”, dice. “Me siento bien. Ya no saco las cosas de quicio.”

Al continuar con el tratamiento, la relación de Rachael con su familia ha mejorado, y ya no se siente incómoda en actos sociales. “Siempre he sido la hiperactiva, la charlatana, el alma de la fiesta”, dice. “Soy una persona muy abierta, pero a veces llegaba a hacer cosas que me avergonzaban. Ahora puedo ser el centro de atención, ser divertida y gustar a la gente, pero no hasta llegar a ser molesta.”

Soportar la presión

La Dra. Nadeau dice que el caso de Rachael no es único, ni mucho menos. “La presión para que las mujeres sean organizadas, se autocontrolen y organicen a los demás es una expectativa social muy arraigada”, dice ella. “Las mujeres se sienten fracasadas si no pueden mantener su casa en orden. Esto pasa una enorme factura: tener que mantener las apariencias, luchar, pasar situaciones embarazosas. Cosas como “Olvidé recoger a mis hijos después de su entrenamiento, y se quedaron ellos solos allí esperando’ son un fracaso público que a las mujeres no se les suele perdonar. Si fuera un hombre, se diría “Claro, está tan ocupado que se le olvidó”.

La Dra. Quinn está de acuerdo y añade que el mismo hecho de que una mujer sienta que es “diferente” a sus compañeras es, a menudo, difícil de soportar.

“Aparece ansiedad, desmoralización y baja autoestima y se encuentra deprimida. Así que es dolorosamente consciente. Sufre de veras, pero sufre en silencio.”

Costes económicos y oportunidades perdidas

Por si los problemas emocionales no fueron suficientes, el TDAH también supone un coste económico significativo.

“Estás pagando constantemente por tu falta de organización y tus olvidos”, dice la Dra. Nadeau. “Pierdes tus gafas, así que tienes que comprar unas nuevas. Te ponen una multa de aparcamiento, ya que perdiste la noción del tiempo y el ticket caducó. Cosas así suceden constantemente en la vida de alguien con TDAH.”

Lyle Hawkins, de 59 años de edad y madre de tres hijos, siempre sospechó que tenía TDAH, pero no fue diagnosticada ni tratada hasta los 40 años. Lamenta todos esos años siendo etiquetada como perezosa y descuidada. Pero sobre todo, lamenta las oportunidades perdidas. Al acabar el bachillerato se casó, pero habría ido a la universidad si para entonces hubiera dispuesto de ayuda.

“Yo venía de una familia con estudios, en la que la educación era muy importante”, dice Hawkins, también paciente del Dr. Reimherr y también de Sandy (Utah). “Pero la universidad habría sido demasiado estresante. Cuando tienes déficit de atención, todo el mundo está en la página 10 y tú, en la página tres”.

Esperanza para el futuro

La comunidad médica está despertando al hecho de que el TDAH es un grave problema para las chicas, que a menudo persiste hasta la edad adulta, dice la Dra. Nadeau. Por el momento, cualquier mujer que sospeche que tiene TDAH debe aprender sobre el trastorno y consultar a un profesional especializado en este campo.

Para valorar los conocimientos de un médico sobre cómo afecta el TDAH a las mujeres, la Dra. Quinn recomienda preguntar qué libros ha leído sobre el TDAH en mujeres, a qué congresos importantes ha asistido y a cuántas pacientes ha tratado. Las credenciales de un médico importan menos que su comprensión y su experiencia al tratar el trastorno en las mujeres.

“Para muchas mujeres, su médico de cabecera, si trata el TDAH en adolescentes mayores, puede ayudarlas”, dice Quinn. “En general, los psiquiatras o los terapeutas son los que están mejor preparados para diagnosticar el trastorno en las mujeres”.

Si una mujer se siente deprimida, es lógico que el médico diagnostique una depresión y la trate. Pero si hay razones para creer que hay otros problemas (o si la procrastinación, los problemas de gestión del tiempo y el olvido persisten, pese al tratamiento para la depresión), también es lógico cuestionar ese diagnóstico, y seguir cuestionándolo hasta que se consigan aliviar los síntomas.

¿Debería cambiar de médico? La Dra. Quinn dice: “Debe cambiar si no le escucha, no reconoce su opinión o no la respeta.”

Incluso cuando el diagnóstico llega a una edad tardía, las mujeres saben sacar provecho de ese conocimiento. Lyle Hawkins, de 59 años de edad y madre de tres hijos, reconoció en sus hijos muchos de sus propios comportamientos TDAH. Como no quería que pasasen por lo mismo, Lyle se aseguró de que recibieran un diagnóstico precoz. “Si no hubiera sido yo su madre” dice, “les habría pasado inadvertido.”

Fuente:

http://tdahvitoriagasteiz.com/

Publicaciones relacionadas:

http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2011/11/acoso-escolar-e-institucional.html#uds-search-results

"Nuevas perspectivas en la evaluación, diagnóstico y tratamiento del TDAH"

Manuel Rodríguez G. 

inatencionEl presente simposio intenta aclarar las diversas perspectivas en el diagnóstico, evaluación y tratamiento del TDAH. Destacar las características, peculiaridades y diagnóstico del ninguneado Sluggish Cognitive Tempo (SCT) o Tiempo Cognitivo Lento, a través dela ponencia del Dr. Mateu Servera (Sluggish Cognitive Tempo en el DSM-5), así como la intervención de la excelente psicóloga sevillana Inmaculada Moreno (Resultados del Neurofeedback en comparación con el Tratamiento Conductual en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad), dentro del II Simposio Nacional de Psicología Clínica y de la Salud con Niños y Adolescentes, celebrado en Baleares:

 

"Nuevas perspectivas en la evaluación, diagnóstico y tratamiento del TDAH"

Modera: Dr. Mateu Servera. Universitat de les Illes Balears.

 

C19. El Sluggish Cognitive Tempo en el DSM-5.
M. Servera.


C20. La capacidad de la ratio theta/beta para la diferenciación de una muestra normal frente a una muestra clínica relacionadas con los problemas del TDAH.
P. Aggensteiner, V. Meisel, M. Crespo, G. García de la Banda y M. Servera.


C21. Resultados del Neurofeedback en comparación con el Tratamiento Conductual en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad.
I. Moreno, S. Meneres Sancho, G. Delgado, J. A. Lora y C. Roldán.


C22. Entrenamiento en observación directa de conducta para evaluadores: la mejora de la validez de las escalas TDAH.
J. M. Carrillo y S. Collado-Vázquez.

 

Avances En El Diagnóstico Y La Subclasificación Del Trastorno Por Déficit De Atención/Hiperactividad: Qué Puede Pasar En El Futuro Respecto Al DSM-V

m DSM VR.A. Barkley

Profesor de psiquiatría. Universidad Médica de Carolina del Sur. Charleston, SC.

Profesor investigador de psiquiatría. Universidad Médica The

Suny Upstate. Siracusa, Nueva York, Estados Unidos.

Correspondencia.

Russell A. Barkley, Ph.D. 1752 Greenspoint Ct. Mt. Pleasant, SC 29466 USA.

E-mail: russellbarkley@earthlink.net

 

Resumen.

Introducción y objetivos.

Se han identificado una serie de problemas mediante la investigación y la práctica clínica con los criterios actuales del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, cuarta edición (DSM-IV), para el diagnóstico del trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH). Este artículo analiza algunas de estas cuestiones, junto con posibles soluciones a tener en cuenta en la construcción de los criterios para el DSM-V.

Desarrollo.

Se tratan cuestiones relacionadas con la longitud de las listas de síntomas y cómo conceptualizar mejor los constructos neurofisiológicos que representan, los diversos umbrales del desarrollo para el diagnóstico de los adultos frente a lo niños y los adolescentes, los criterios de la edad de inicio, los problemas relacionados con el enfoque actual que se da a la subclasificación y el desarrollo de nuevos aspectos para la fase adulta del trastorno, así como otras cuestiones relacionadas con el esfuerzo continuado para analizar y revisar los criterios del DSM para el TDAH como una función de la investigación empírica en curso.

¿CÓMO DEBERÍA SUBCLASIFICARSE EL TDAH?

Las revisiones de las publicaciones médicas sobre los subtipos de TDAH cuestionan la utilidad clínica del enfoque del DSM-IV que se da a los subtipos en el que las dos dimensiones de los síntomas de HI y de DA se utilizan para crear tres subtipos de TDAH. La existencia del tipo C no está en cuestión, ya que representa el TDAH tal como ha sido conceptualizado por los investigadores y los médicos durante al menos los 40 años anteriores, y en el que se cree que coexisten los síntomas de déficit de atención, impulsividad e hiperactividad.

Se han hallado pocas diferencias entre este tipo C y los tipos clasificados como HI, excepto que a menudo se encuentra que este último grupo es más joven y tiene menos síntomas graves y déficit relacionados que el tipo C. Pero esto era de esperar, dado que los síntomas de HI aparecen antes que los síntomas de DA en el curso natural del TDAH y su tipo C. Estos hallazgos sugieren que es probable que el tipo HI sea un precursor del desarrollo al tipo C, y que los investigadores que estudian el tipo HI sencillamente han captado a niños pequeños que, finalmente, pasarán a cumplir los requisitos del tipo C ó que puede que sólo les falte uno o dos síntomas para ello. Este último grupo de niños se conceptualiza mejor como formas más leves o subumbrales simplemente del tipo C, y no como algún tipo de trastorno cualitativamente diferente.

Los niños que cumplen los requisitos para el tipo DA parece que representan un grupo heterogéneo de niños, algunos de los cuales son niños más mayores del tipo C que simplemente han dejado atrás algunos síntomas de HI, pero suficientes para no cumplir ya el umbral de los seis síntomas de HI como para permanecer en el tipo C. Los estudios demuestran que los síntomas de hiperactividad disminuyen mucho más deprisa con la edad que los síntomas del déficit de atención, lo que posibilitará que muchos niños del tipo C pierdan, finalmente, algunos síntomas de hiperactividad, de tal forma que ya no puedan seguir clasificados como tipo C bajo las actuales reglas de decisión del DSM-IV. Pero no hay ninguna razón para que dichos niños deban ser reclasificados en un tipo diferente de TDAH en virtud, simplemente, del hecho de cumplir años y seguir lo que parece ser la evolución natural del desarrollo para el tipo C. En este tipo DA, también se incluirá a los niños a los que sólo les falta uno o dos síntomas para cumplir los requisitos del tipo C y que, de este modo, se podrían conceptualizar mejor como versiones inciertas, leves o subumbrales del tipo C y no como un tipo de trastorno cualitativamente diferente. Después de todo, nadie ha presentado argumentos convincentes de que los niños con seis síntomas de déficit de atención y cinco de la lista de HI (para un total de 11 síntomas) sean cualitativamente diferentes de los que tienen seis síntomas de DA y seis de HI (para un total de 12).

Sin embargo, las reglas de decisión del DSM colocarían a los primeros en el tipo DA y a los últimos en el tipo C. Ahora parece que aproximadamente el 30-50% de los niños situados en el tipo DA puede constituir un tipo separado de TDAH o incluso un trastorno aparte. Estos niños, que ahora se describen como representantes de un tiempo cognitivo lento, manifiestan problemas cualitativamente diferentes con la atención (distraído, sueña despierto, se pone nervioso con frecuencia, se confunde con facilidad, etc.), en vez de sobreactividad (letargo, lentitud, se mueve de forma lenta, etc.), proceso lento de la información, aislamiento social, un riesgo posiblemente mayor de sufrir ansiedad y, quizá, un respuesta reducida a los estímulos. Desde luego, este grupo es merecedor de un estudio adicional en calidad de un tipo de TDAH cualitativamente diferente o, más probablemente, en calidad de un trastorno totalmente diferente. La última afirmación se funda en la premisa actual de que el TDAH es, en gran medida, un trastorno de la inhibición y en que estos niños con tiempo cognitivo lento no poseen tales déficit. Por lo tanto, se anima al grupo de trabajo del DSM-V a examinar más de cerca este subconjunto de niños con déficit de atención, así como la mejor ubicación para ellos en la taxonomía del DSM-V.

A diferencia del enfoque del DSM-IV, algunos investigadores han alegado que el TDAH podría subclasificarse mejor sobre la base de algunos de sus trastornos concomitantes, como trastorno de la conducta, ansiedad, depresión o trastorno bipolar.

La investigación disponible parece sugerir que el TDAH con trastorno de la conducta constituye un trastorno más grave que tiene una evolución, un patrón de antecedentes familiares, unas respuestas psicológicas y otras características diferentes de las que se encontrarían si simplemente ambos trastornos coexistieran juntos. Los signos parecen mucho menos seguros como para constituir subtipos basados en la ansiedad, la depresión o el trastorno bipolar.

Conclusiones.

El presente artículo plantea brevemente una serie de cuestiones que requiere atención por parte de varios grupos de trabajo encargados de crear los criterios de diagnóstico del DSM-V para el TDAH.

Estas cuestiones incluyen:

  • ¿Es necesario utilizar dos listas de síntomas y umbrales de diagnóstico separados o funcionaría igual de bien una única lista de síntomas y un solo umbral?
  • ¿Puede reducirse la lista de síntomas para una mayor eficacia eliminando los elementos redundantes y centrándose en aquellos elementos que proporcionan varianza única a la discriminación de los grupos de TDAH de otros trastornos y muestras de población general?
  • ¿Deberían usarse umbrales diferentes para el diagnóstico de distintas etapas del desarrollo (infancia, adolescencia y edad adulta) para mejorar la detección y precisión del diagnóstico?
  • ¿Está la lista de síntomas de la HI demasiado cargada con síntomas de hiperactividad, lo que tiene como resultado su pérdida de sensibilidad para el diagnóstico del trastorno con la edad?
  • ¿Hay disponibles mejores síntomas para el diagnóstico de la fase adulta del TDAH que los del DSM-IV designados en y para niños?
  • ¿A qué se refiere específicamente el término ‘alteración’ y contra qué estándar se debe evaluar (CI, pares altamente especializados, la población media o normal)?
  • ¿Se debería ampliar la edad de inicio para incluir a la adolescencia (hasta la edad de 16 años)?
  • ¿El enfoque del DSM-IV que se da a la subclasificación proporciona el medio más útil clínica y científicamente para subclasificar el trastorno o se pueden especificar mejores subtipos basados, quizá, en la concomitancia (por ejemplo, TDAH + trastorno de la conducta)?

Fuente:

http://www.invanep.com/es/

Niñas inatentas: ¿Las tontas de la clase?

 

Manuel Rodríguez G.

DEFICIT DEATENCION INATENCION 000Conocí a Sara H. a últimos del año 2006, al coincidir en un magnífico curso sobre TDAH, impartido por el excelente psiquiatra infanto-juvenil y excepcional persona, Joaquín Díaz Atienza.

Desde el primer momento tuve mucho afecto a Sara, dado que, como cuenta en la siguiente entrevista, su inatención era de “escándalo” o como expresa ella, “de libro”. Ese exagerado despiste  coincidía plenamente con los síntomas de inatención de mi hija, por lo que también me transmitía bastante ternura. He de decir que Sara era la típica alumna que se dejaba querer por todos, dadas sus cualidades humanas.

Ha pasado demasiado tiempo desde que coincidíamos en ese estupendo curso, así como en los foros y la página web dirigida por Joaquín (Tdahalmeria). En cualquier caso, Sara es de esas personas que tienen una impronta que jamás pasa desapercibida, como la que siembra un buen amigo.

Curiosamente, a día de hoy, y aunque a veces la he saludado e incluso preguntado por viejas amistades a través de las redes sociales, ella no ha contestado, lo cual, conociendo su acusado despiste, a mí no me produce ni perplejidad ni mucho menos decepción, ya que ella es así: básicamente muy despistada, pero también y sobre todo, una gran persona. Y eso, hoy día, es de gran valor y digno de ser recordado.

Un abrazo, estimada Sara Sonrisa

 

En primera persona: "Siempre eras la tonta de la escuela"

  • Sara, una catalana de 48 años, cuenta su convivencia con el TDAH que le diagnosticaron hace siete.

  • Sus dos hijos y su hermano también tienen el trastorno.

Sara. 48 años. Badalona. Fue diagnosticada en el Hospital Vall d'Hebron. Sus dos hijos también lo tienen.

 

“Tenía cita en el médico con mi padre, lo apunté dos veces. A las once y media fuimos para allá, y resulta que era a las diez y media”. Así ejemplifica Sara lo que es su día a día habitual. Y así, con todo. Con las reuniones, con las facturas...

Su caso es de los “de manual” en el diagnóstico tardío del TDAH. Tanto, como que no lo vio hasta que tenía 41 años. En ese momento, a su hijo, entonces con siete, se lo detectaron. “Yo me vi reflejada perfectamente en todos sus síntomas de déficit de atención, y por eso acudí a la consulta”. Su hijo mayor también fue diagnosticado tarde, a los 21.

“Me agobiaba por todo, se me olvidaban las cosas. Iba a hacer la comida y primero se me olvidaba un pimiento, después me faltaba la cebolla...”, ejemplifica. Pero lo peor era verse incapaz de ayudar a sus hijos con sus problemas en la escuela. “El pequeño tenía muchos conflictos y problemas en clase, dificultad con las tareas, pero como yo tenía el mismo problema sin saberlo, no le podía ayudar tanto como quisiera. El paso a cuarto de la ESO fue un infierno para todos en esta casa”, recuerda, sin ocultar sus críticas a la falta de sensibilización en los centros educativos. “Todavía creen que no hacen las cosas porque no les da la gana. Y eso también te rebota a tí, porque dicen que no les ayudas..”

Sara comenzó entonces a identificar unos síntomas propios que había padecido desde pequeña, sin que nadie le prestase la mínima atención. “Sientes que eres la tonta de la escuela. No te quedas con las cosas en el colegio, era muy desorganizada. Te decían que eras un desastre y que no valías para nada, y tú te lo creías, claro”, cuenta. Ese fracaso derivó en una baja autoestima de la que todavía le cuesta sobreponerse y en una depresión de la que arrastra secuelas. Antes del diagnóstico, optó por la automedicación. Tomaba ginseng y otros suplementos naturales para aliviar el estrés. “Te echas la culpa a tí de todo, de que eres un desastre, y vas recaída tras recaída”

Cayó en manos del doctor Ramos, del Hospital Vall d'Hebron, y vio la luz, como ella dice. Ahora trata de recuperar su vida, aunque muy poco a poco, intentando hacer frente al estrés “Lo llevo mejor gracias al tratamiento”, afirma, animando ante la primera sospecha a acudir al especialista. Su trastorno le ha hecho desarrollar un “ojo clínico” para ver el TDAH en los demás “Los ves venir de lejos”, asegura.

 

http://www.teinteresa.es/

Escrito relacionado

http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com.es/2010/05/homenaje-una-madre-coraje_11.html

¿Dónde está el inatento?

 

FUNCIONES EJECUTIVAS TDAHAlberto Fernández Jaén

Históricamente hemos visto como la mayor parte de los estudios clínicos sobre el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) hacen referencia a los pacientes con subtipo combinado (según DSM-IV-TR) o de presentación combinada (según nueva clasificación DSM-V).

La mayor parte de grupos analizados en estudios sobre tipificación clínica, comorbilidad, abordaje terapéutico, neurobiología, genética… están descompensados por este subtipo.

Indudablemente, la combinación de la problemática atencional y los problemas derivados por las dificultades en el autocontrol de estos pacientes, dirige a las familias o a las escuelas, a recomendar la evaluación profesional de forma más urgente que los niños que “tan sólo” tienen problemas atencionales.

La literatura sobre TDAH es amplia y a veces inabordable. Recientemente, un trabajo meta-analítico realizado por Erik G. Willcutt, del Departamento de Psicología y Neurociencia de la Universidad de Colorado, nos mostraba como la prevalencia del TDAH se situaba en torno al 6% de la población. A través del análisis de 86 estudios en niños y adolescentes (evaluando 163688 pacientes) y 11 estudios en adultos (con una muestra de 14112 individuos), este autor revela como la prevalencia es similar con independencia del país o la región estudiada. Esto rechaza la hipótesis que defiende al TDAH como un constructo cultural.

De forma preocupante, también nos muestra como el TDAH de predominio o presentación inatenta, es patentemente más frecuente que cualquier otro subtipo de TDAH (combinado o hiperactivo-impulsivo). Fuera de la edad preescolar, donde los subtipos combinado e inatento, se muestran similares en su distribución, el TDAH inatento llega a ser 2-5 veces más frecuente en edades escolares que el TDAH combinado. El Dr. E. G. Willcutt justifica, como parece lógico, que los pacientes que cumplen criterios para el TDAH combinado, son más probable y frecuentemente remitidos a servicios clínicos para su evaluación.

Si la atención, como cualquier función cognitiva compleja, es una habilidad dimensional, es igualmente lógico pensar que un cierto porcentaje de la población, mostrará graves problemas atencionales que pueden dificultar su aprendizaje, adaptación social y entorpecer su calidad de vida. Muchos de estos pacientes, exentos de problemas conductuales, pasan desapercibidos en nuestros sistemas de detección clínica. Tras el conocimiento de los datos señalados, se hace urgente la identificación de estos niños, y la intervención terapéutica temprana.

Igualmente, los estudios neurobiológicos, clínicos… sobre el TDAH reflejan una realidad sobre el TDAH (especialmente del subtipo combinado), pero es necesario el diagnóstico de los pacientes con TDAH de predominio inatento, si queremos conocer realmente la extensión etiológica y sintomática de este trastorno tan heterogéneo.

1. Willcutt EG. The prevalence of DSM-IV Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder: A Meta-Analytic Review. Neurotherapeutics 2012; 9: 490-499.

 

Fuente:

http://feaadah.org/blog/

 

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Trastorno por Déficit de Atención: un tema de mujeres


DEFICIT DEATENCION INATENCION 000Los psicólogos en la investigación del trastorno de déficit de atención con hiperactividad luchan por dar a conocer la tendencia de género.

Nicole Crawford

Cuando el psicólogo y psicoterapeuta Stephen P. Hinshaw publicó dos estudios sobre el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en niñas, en octubre pasado, la psicóloga y psicoterapeuta Kathleen Nadeau se sintió conmovida de que las mujeres y niñas con TDAH al fin empezaran a recibir atención prolongada de los investigadores.
"Hinshaw es uno de los primeros en estudiar sólo niñas", dice Nadeau del trabajo líder del autor, publicado en el Journal of Consulting and Clinical Psychology (Vol. 70, No. 5). "La mayoría de los pocos estudios principales existentes se ha enfocado en comparar a las niñas con los niños, utilizando los síntomas del TDAH de los niños como los marcadores con los que las niñas deben ser medidas".
Para Nadeau, la investigación de Hinshaw fue la reivindicación de su observación clínica de años: "las niñas experimentan problemas significativos que usualmente son menospreciados porque los síntomas de TDAH presentan muy poca similitud con los de los niños." También, ésta era una señal para ella, de la necesidad de presionar más para acentuar la alerta en las necesidades de las mujeres con el desorden. A través del apoyo y la investigación bibliográfica y en campo, Nadeau y un pequeño grupo de psicólogos están luchando para traer los temas del TDAH en mujeres, de los márgenes de la investigación al escenario central.
"Históricamente, la investigación de TDAH se ha enfocado casi exclusivamente a los niños pequeños con hiperactividad y sólo en los últimos seis o siete años se ha enfocado a adultos con TDAH", dice Nadeau, un experto en el trastorno en mujeres y director de los Servicios Psicológicos de Chesapeake de Maryland en Silver Spring. "Y el reconocimiento de las mujeres (con el trastorno), se ha retrasado mucho más".
De acuerdo con Nadeau, este reconocimiento rezagado de las niñas y mujeres se debe a criterios diagnósticos actuales-que parecieran más apropiados en hombres que en mujeres-y a patrones referidos de padres y maestros, motivado por los comportamientos más obvios y problemáticos de los hombres con TDAH. Algunos niegan que el trastorno exista en mujeres.
La educadora e investigadora educativa, la Dra. Jane Adelizzi, tiene la teoría que las mujeres con TDAH han sido durante mucho tiempo relegadas porque la hiperactividad normalmente no se presenta en las niñas que típicamente tienen el trastorno de déficit de atención, del tipo predominantemente inatento del TDAH. Para sus defensores, la línea base es ésta: las niñas con TDAH que no han sido diagnosticadas, arrastrarán sus problemas en la edad adulta y, sin tratamiento, sus vidas se desorganizarán.
"Las niñas con TDAH que no han sido tratadas corren el riesgo de sufrir baja autoestima, poca capacidad de logro, ansiedad, depresión, embarazos durante la adolescencia, y adicción al tabaco durante la secundaria y la preparatoria", según Nadeau.
Como adultas, corren el riesgo de "divorcio, crisis financieras, criar a hijos con TDAH como madres solteras, no completar la universidad, estar subempleadas, abusar de sustancias, sufrir desórdenes alimenticios y estrés constante debido a dificultades en el manejo de las demandas de la vida diaria-que inundan las dificultades de sus hijos, de los cuales, el 50% parecen sufrir TDAH también", agrega Nadeau.
"Las niñas con TDAH son un enigma -frecuentemente rezagadas, incomprendidas y acaloradamente debatidas", dice la Dra. Ellen Littman, una de las primeras psicólogas e investigadoras que se enfoca en las diferencias de género del TDAH y que apoya una revisión de la definición del trastorno.
La teoría de Littman asegura que las niñas con TDAH no son identificadas ni reciben apoyo pronto en la vida porque los patrones del TDAH en hombres han sido representados exageradamente en la literatura. "Como con todos los diferentes temas, el peligro radica en asumir que estos patrones más típicos son los que caracterizan a todos los niños con TDAH", dice Littman, quien se dedica a la práctica clínica en Mount Kisco, N.Y. "De ahí que, mientras esto parece información disponible en abundancia sobre el TDAH, podemos tener un sentido falso de que sabemos más sobre la experiencia de las niñas con TDAH de lo que en sucede en realidad".
Es necesario hacer más investigación de género en el TDAH por muchas razones, dice la Dra. Julia J. Rucklidge, asistente de profesor de Psicología en la Universidad de Canterbury en Christchurch, Nueva Zelanda y que ha estudiado el TDAH en mujeres canadienses. “No podemos asumir que lo que funciona para los hombres funciona para las mujeres. Las mujeres tienen diferentes niveles hormonales de influencia, de inicio, con los que se afecta grandemente su conducta”. Además, dice Rucklidge, las mujeres socializan de manera diferente y de ahí que tiendan a expresarse de manera diferente y son más susceptibles a problemas tales como la depresión y la ansiedad que, nuevamente, afectan su conducta. Esto sugiere que el TDAH “se manifestará y expresará por sí mismo de forma diferente en las mujeres”, dice. “Pero sólo la investigación será elocuente de manera definitiva. Mientras, estas son suposiciones en las que nos basamos”.
El factor de la maternidad
Muchas mujeres llegan al final de los 30 o principios de los 40 años antes de ser diagnosticadas con TDAH. “Uno de los caminos más comunes para que una mujer sea diagnosticada es que uno de sus niños sea diagnosticado. Ella empieza a educarse y reconoce los rasgos en ella”, dice Nadeau. “Estas mujeres [usualmente] se han hecho mayores” porque los niños son diagnosticados normalmente con TDAH entre la primera mitad de la primaria o los años sucesivos.
Las mujeres con TDAH típicamente tienen problemas con los retos de administración del tiempo, la desorganización crónica, sentimientos prolongados de tensión y de ser manipulada, dificultades con la administración del dinero; hijos y hermanos con TDAH, y una historia de ansiedad y depresión, dice Nadau, que no reconoció su propio TDAH hasta la edad media y tiene una hija y un hermano con esta condición.
El trastorno normalmente se trata con una combinación de medicación estimulante y psicoterapia centrada en el TDAH, “que es muy estructurada, orientada hacia resultados y utiliza muchas técnicas de entrenamiento, así como técnicas estándar de psicoterapia”, dice Nadeau. “Las mujeres, más que los hombres con TDAH, tienen baja autoestima, y esto necesita ser atendido como uno de los puntos centrales de la terapia”, agregó.
Muchas de las mujeres que asisten a la consulta clínica y neuropsicológica del Dr. Mitchell Clionsky para hacerse pruebas sobre el TDAH encajan en el perfil típico. Una paciente de 42 años de edad, que el doctor diagnosticó con TDA, fue referida por un psiquiatra que la atendía por un cuadro depresivo. Tenía problemas maritales y baja autoestima, dice Clionsky, el cofundador del Centro de TDA del Western Massachussets en Springfield. Desde la infancia, la paciente había pensado que era floja e irresponsable porque no completaba las tareas que iniciaba. Una “mujer muy brillante” que terminó la carrera universitaria en pocos años y “probablemente hubiera hecho mucho más si hubieran identificado su problema antes”, dice.
La tragedia es que “estas personas obtienen logros significativamente por debajo de sus capacidades y (quienes) terminan en el camino de la depresión, principalmente como resultado de los fracasos de la vida”, dice Clionsky. “Es como si corrieran la carrera de la vida con zancos en las piernas”.
Investigación pionera
Algunos psicólogos están escribiendo la literatura de las mujeres que sufren TDAH. Julia Rucklidge empezó a estudiar el área mientras hacía un doctorado en psicología en la Universidad de Calgary, en Alberta, Canadá. “Cuando inicié en 1995, había muy poca investigación en poblaciones adultas (y) tal vez uno o dos estudios que se ocupaban específicamente de mujeres con TDA”, dice.
Rucklige y su colega, la Dra. Bonnie Kaplan, estudiaron a 102 mujeres entre los 26 y los 59 años, con una edad media de 41. La mitad de las mujeres entrevistadas tenían TDAH, contra la otra mitad, que no presentaba el trastorno. Todas las mujeres tenían un hijo con TDAH. De ahí que todos los sujetos pudieran ser relacionados con los factores estresantes comprometidos en criar a un hijo con este trastorno.
Los descubrimientos de Rucklidge, publicados en el Journal of Attention Disorder (Vol. 2, No. 3) y en el Journal of Clinical Psychology (Vol. 56, No. 6), arrojaron luz en las experiencias de mujeres diagnosticadas en la edad adulta:
* Las mujeres con TDAH dan la impresión de tener un “estilo aprendido incapaz” de responder a situaciones negativas que aquéllas que no presentaban el trastorno y tendían a culparse por las cosas malas que les sucedían.
* Las mujeres con TDAH tiendían a creer que no podían controlar los resultados de los eventos cotidianos, lo que resulta en un círculo vicioso, reporta Rucklidge. “Una mujer con TDAH es menos propensa a esforzarse para terminar las tareas que le representan retos porque piensa que no tiene la fuerza para cambiar los resultados negativos. Al darse por vencidas, una vez más, confirman la idea de que son incapaces de llevar a cabo las tareas cotidianas”, dice.
* Las mujeres con TDAH también reportaban historias de depresión y ansiedad. Asimismo, habían estado en tratamiento psicológico más frecuentemente y habían recibido más medicación del tipo psicotrópico que las que no presentaban TDAH.
La investigación de Jane Delizzi exploraba un área raramente explorada del TDAH: su similitud con el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Tres de sus estudios contemplaban a mujeres diagnosticadas con problemas de atención y aprendizaje que también mostraban síntomas de TEPT como resultado de la experiencia traumática dentro del salón de clases. Ella lo define como un evento externo o estresante significativamente incómodo que ocurre dentro de los límites de un ambiente educacional y que es de naturaleza psicológica.
“Como resultado del trauma dentro del salón de clases durante un lapso de años, algunas mujeres desarrollan una serie de síntomas reconocibles por algunos profesionales como síntomas de estrés postraumático”, reporta Adelizzi, coordinadora del Centro de Adultos, del Programa para el Avance en el Aprendizaje en el Curry Collage, en Milton, Massachussets. “Estos síntomas son similares, también, a los comportamientos y síntomas del TDAH”.
No siempre resulta muy claro decir qué fue primero, si los síntomas de estrés postraumático, los síntomas de TDAH o el trauma, dice Adelizzi. Pero, argumenta, estos síntomas de TDAH en las mujeres no pueden ser evitados sin considerar el pánico y la ansiedad coexistentes que pueden detonar muchos años después; si, por ejemplo, deciden no regresar a la escuela.
'Apoyo al filo de la navaja'
Para favorecer más estudios de género, estos psicólogos utilizan un rango de foros para hacer conciencia del TDAH en las mujeres. En conjunto con la pediatra Patricia Quinn, Nadeau recientemente fundó el Centro Nacional de Estudios de Género y TDAH (NCGI, por sus siglas en inglés: Nacional Center for Gender Sigues and ADHD) para dar a conocer e investigar el trastorno en mujeres (
www.addvance.com/ADDvance/NCGI.htm). Nadeau y Quinn desarrollaron también Advantage Books, una publicación especializada en TDAH y han coeditado diversos volúmenes en temas de TDAH en niñas y mujeres (vea Further Reading). Nadeau también es editora de ADDvance Online News, una publicación virtual mensual del NCGI.
“Estamos dando apoyo al filo de la navaja”, dice Nadeau, que ha dictado conferencias sobre este tema a nivel nacional así como en Noruega, Japón, Puerto Rico y Alemania y que ha discutido el tema en medios masivos, incluyendo a la cadena NBC en “Today Show”.
Tejer redes es también un trabajo crucial para el trabajo de apoyo de Nadeau. Ha formado alianzas con grupos de TDAH nacionales que incluyen a la Asociación del Trastorno de Déficit de Atención y Niños y Adultos con Trastorno de Déficit de Atención con y sin Hiperactividad.
Desde 1990, Adelizzi ha manejado grupos de apoyo para mujeres con TDAH y otras fallas en la capacidad de aprendizaje, que asisten a la universidad. También dicta seminarios y ha desarrollado dos programas certificados para los profesionales que trabajan con mujeres con trastornos de atención y otros. Además, continúa estudiando a estas mujeres y últimamente se ha interesado por observar cómo se expresan las mujeres a través del arte.
Además, Littman y Nadeau están favoreciendo los cambios que deberá hacerse a la siguiente edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual for Mental Disorders, DSM).
“Espero que los psicólogos, especialmente aquéllos que se especializan en temas del TDA, jueguen un papel activo en el apoyo para criterios diagnósticos más apropiados para adultos y, especialmente, para mujeres antes de que salga el DSM-V”, dice Nadeau. “Espero que tales temas sean tratados en la (próxima) convención de la APA de modo notable; la vida de muchas personas está en juego”.

TRADUCCIÓN VOLUNTARIA DE LISA WARN

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Caso típico de niña inatenta

DEFICIT DEATENCION INATENCION 000Caso clínico. TDAH-Inatento. Un reto diagnóstico

Niña de 10 años, remitida a su pediatra a petición del colegio por fracaso escolar.

Se trata de una niña con buena capacidad intelectual que, aunque no le gusta el estudio, se implica trabajando en los deberes escolares.

Su pediatra, tras comprobar que no es una niña especialmente inquieta ni tampoco impulsiva, descarta un trastorno por déficit de atención/
hiperactividad.

Es remitida a Psiquiatría para valoración de posibles problemas emocionales que justifiquen el que no rinda en el colegio y se quede ”bloqueada” en los exámenes (sus padres creen que sabe bastante más que lo que luego realmente rinde en los exámenes).

Nunca ha presentado un comportamiento hiperactivo ni han existido dificultades a la hora de obedecer las normas ni en casa ni en el colegio; la única queja de sus padres es “lo distraída que es” (no se concentra, le mandas a hacer un recado y se entretiene en cien mil cosas sin llegar a hacerlo, desorganizada, pierde cosas, etc.).

La consideran una niña feliz, aunque comentan que sus dificultades
escolares hacen que a veces se entristezca.

En consulta se muestra tranquila, atenta, permanece sentada toda la consulta.

No refiere tristeza, siendo el contacto en todo momento adecuado. No se objetivan dificultades en la empatía ni otras alteraciones psicopatológicas.

En cuanto a la situación escolar, sus profesores informan que no existe ningún problema de comportamiento en clase.

Es una niña que no da problemas,”pasa desapercibida”. Es muy despistada, se
le olvidan los libros en clase y hasta la agenda. En los 2 últimos años (3º y 4º
de Escolarización Primaria) el rendimiento académico es bajo, y este último trimestre ha suspendido 2 asignaturas.

Su autoestima es baja, siempre refiere que no se siente capaz de estudiar como sus compañeros y que le supone mucho esfuerzo.

Ante esta situación el orientador escolar le administró una prueba para
medir su capacidad intelectual, obteniendo un resultado normal (CI: 105, sin que hubiera diferencias significativas en las subpruebas que componen el test WISCIV, Escala de Inteligencia Wechsler para niños).

La impresión del profesorado era que “podía hacer más de lo que hacía, algo vaga y siempre en la luna, se distrae con cualquier cosa”.

No tiene problemas de relación con sus compañeros, no habiendo sido nunca
una niña rechazada ni tampoco una niña popular.

Por lo que se refiere a su historia personal, no hubo problemas perinatales, su longitud y peso al nacimiento fueron también normales.

Neurodesarrollo normal.
A los 7-8 años de edad comenzó con algún tic de frunción ocular y al poco
tiempo se asociaron tics de movimiento de cuello. En poco más de un año sus
tics cesaron sin que se produjera ninguna intervención terapéutica sobre ellos. No ha presentado nunca tics fonatorios. No existen antecedentes médicos de interés.

Su familia, constituida por sus padres y un hermano dos años mayor que ella,
es de clase socieconómica media, presentando unas características adecuadas con respecto al funcionamiento familiar.
No existen antecedentes familiares psiquiátricos significativos.

Caso clínico
Dr. Javier Royo Moya Psiquiatra Infantil. Hospital de Día Infanto-Juvenil.
Servicio Navarro de Salud
Cuando tratamos de entender que le pasa a esta niña, lo más notorio es el fracaso escolar, de hecho éste es el motivo inicial de la consulta. Son múltiples las causas del fracaso escolar, entre ellas, sin lugar a dudas, la falta de estudio es la más frecuente; otras veces el pobre rendimiento académico tiene que ver con las dificultades relacionadas con una capacidad intelectual más limitada.
Como podemos apreciar en la historia clínica no se trata de una niña que no
estudie (de hecho, aunque no le gusta, se implica realmente en los deberes escolares) y tampoco son problemas en su capacidad intelectual lo que determina un fracaso escolar en esta etapa de escolarización primaria (capacidad intelectual testada como normal y sin diferencias en las diversas subpruebas).

Si seguimos desgranando el caso clínico, tanto la información de los padres
como la propia información escolar alude a problemas en su capacidad atencional. Sus padres insisten en lo distraída que es, no sólo en la escuela
(distraída, olvidos de su agenda, siempre en la luna…) sino también fuera del
ámbito escolar (no se concentra, pierde cosas, etc.). No parece tampoco que
estas dificultades atencionales tengan que ver con un carácter oposicionista
(tanto los padres como los profesores insisten en que es una niña obediente
y sin problemas en su comportamiento).

Así pues se trata de una niña con importantes dificultades atencionales
que aparecen tanto en casa como en el colegio, sin que estas dificultades atencionales puedan ser explicadas por una falta de voluntad en el estudio ni por un problema en su capacidad intelectual.

Además estas dificultades atencionales no se acompañan de síntomas de hiperactividad motora ni de impulsividad elevada. Ni los padres ni profesores, ni la entrevista directa con la niña nos sugieren la existencia de síntomas depresivos ni ansiosos. Efectivamente los problemas escolares la entristecen, pero no presenta síntomas depresivos ni está irritable, ni ha habido oscilaciones en el apetito y/o sueño que nos hagan considerar la existencia de un episodio depresivo.

Por lo que se refiere a su desarrollo personal lo único llamativo es la
existencia previa de tics motores simples que cedieron sin tratamiento alguno.

Imaginemos por un momento a esta misma niña con las dificultades descritas, pero que además fuera muy inquieta y marcadamente impulsiva, con constantes notas de sus profesores acerca de los problemas que tiene en el colegio por su comportamiento hiperactivo y por su precipitación. La existencia de síntomas atencionales junto con la presencia de síntomas de hiperactividad e impulsividad nos harían pensar rápidamente en un trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH). ¿Por qué nos cuesta tanto considerar el diagnóstico cuando únicamente se presentan síntomas atencionales? Probablemente la respuesta está en el énfasis que han recibido los síntomas de hiperactividad motora y de impulsividad en el concepto del TDAH.

Durante décadas, el síndrome que ahora conocemos como TDAH se veía
simplemente como un trastorno de la conducta en la infancia que se caracteriza por intranquilidad e impulsividad crónicas y por incapacidad para
quedarse quieto.

A finales de los años setenta se sabía que los niños hiperactivos también tenían problemas significativos y crónicos para prestar atención a
las tareas o escuchar a sus profesores.

Este descubrimiento hizo que en 1980 se cambiara su nombre de “trastorno
hipercinético” a “trastorno por déficit de atención” y que se reconociera que algunos niños padecen problemas crónicos de falta de atención sin ninguna hiperactividad significativa. Ese cambio, que implicaba pasar de un enfoque exclusivo en la hiperactividad y la conducta impulsiva a un enfoque en la falta de atención como el principal problema del trastorno fue el primer cambio paradigmático para entender este síndrome.

El manual DSM-IV de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) define
un subtipo combinado (TDAH-C) cuando se cumplen de manera conjunta los
criterios para déficit de atención y para hiperactividad-impulsividad, un subtipo "con predominio del déficit de atención" (TDAH-DA) y un subtipo "hiperactivo-impulsivo" (TDAH-HI) cuando sólo se cumplen por separado los criterios completos para déficit de atención y para hiperactividad impulsividad respectivamente.

En niños el tipo combinado es el más frecuente (80%) y luego el tipo inatento (17 %). En niñas también el tipo combinado es el más frecuente, aunque menos que en niños (60%), siendo el tipo inatento más frecuente que en niños (30%).

Para hacer el diagnóstico no solamente se requiere la presencia de suficientes síntomas de forma persistente, sino que tienen que estar presentes en más de un ambiente de la vida del niño (casa, colegio, con amigos...) y además crear problemas importantes en el funcionamiento
diario. El diagnóstico debe basarse en la información obtenida a través de la entrevista con padres, niño y profesores.

Por lo que se refiere al tratamiento del TDAH con predominio del déficit de
atención no es diferente del tratamiento habitual para TDAH. El tratamiento farmacológico de elección siguen siendo los estimulantes (metilfenidato), fundamentalmente en las fórmulas de liberación prolongada. Se ha postulado que este subgrupo de TDAH responde a dosis algo menores de metilfenidato que el subtipo combinado, aunque en cualquier caso la dosis debe ser ajustada de acuerdo con la respuesta obtenida, a través de la información escolar y de los padres. Indudablemente la psicoeducación
(explicar en qué consiste el trastorno) a los padres, al niño (de acuerdo
con su edad evolutiva) y a los profesores, así como el desarrollo de estrategias pedagógicas,
redundarán en beneficio del niño.

 

Fuente:

http://www.psiquiatria.com/

Trastorno por déficit de atención, subtipo inatento en el DSM-V: ¿Realidad independiente o cajón de sastre?

 

Manuel Rodríguez G.

DEFICIT DEATENCION INATENCION 000Como ya se preveía hace tiempo, el subtipo inatento y más específicamente el muy desconocido Sluggish Cognitive Tempo (SCT),  Tiempo Cognitivo Lento o Hipoactivo para otros autores, muy posiblemente se encasille en el próximo DSM-V como entidad independiente o, al menos, como una subdivisión atípica del, a menudo demasiado aglutinante TDAH. Personalmente dudo de la eficacia práctica de esta categorización, puesto que a pesar de que ya en el DSM-III, se destacó como un subtipo bastante peculiar respecto al TDAH (con hiperactividad), finalmente, cual cajón de sastre se volvió a incluir en el DSM-IV, en un subtipo perteneciente al Trastorno por Déficit de Atención CON HIPERACTIVIDAD. Craso error, dado que en la gran mayoría de pacientes, la hiperactividad y lo que ello conlleva nada tiene que ver con el fenotipo conductual de estos niños. Y reitero el grave error cometido porque desgraciadamente se sigue pensando y diagnosticando a demasiados niños afectados especialmente o bien por hiperactividad y/o impulsividad, relegando a muchos otros (especialmente a niñas) a no ser detectadas y, por tanto, a ser excluidas de una teórica prevención y apoyo multimodal. Sin duda alguna las características comportamentales que demasiadas veces se publicita en demasiadas publicaciones relacionadas con el Trastorno por Déficit Atencional (con o sin hiperactividad) en nada ayudan a describir, detectar, diagnosticar y atender a este alumnado del que dañinamente se destacan características por defecto como disrupción, abuso de drogas, comisión de delitos…

En cambio poco se habla de la hipoactividad, tiempo cognitivo lento, pasividad, sumisión, obediencia, gran inatención, etc. de estos niños y en definitiva desidia y desconocimiento ante este grupo de alumnado, insisto, especialmente preocupante en el fenotipo femenino. Sin duda alguna los grandes olvidados (NIÑAS INATENTAS, LAS GRANDES OLVIDADAS )

Esperemos que este próximo y cercano DSM-V, ponga bastante más luz y preste mucha más atención a este trastorno específico tan mal conocido y peor valorado. Lo contrario es ningunear a un buen número de pacientes que vienen siendo  excluidos en todos los terrenos y cuyo futuro, a día de hoy está fiscalizado por el DÉFICIT DE ATENCIÓN HACIA SU REALIDAD. Y no me refiere a su inatención neurobiológica y genética, sino a la dejadez y marginación sanitaria, social y, sobre todo, escolar institucionales.

Os dejo con una información aparecida estos días sobre esta desidiosa realidad latente

 

Trastorno por déficit de atención/hiperactividad: del tipo inatento al tipo restrictivo en el DSM-V

El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) es una entidad neurobiológica marcadamente heterogénea. Es la alteración del neurodesarrollo más frecuente en la población infantil, con una prevalencia estimada del 3-6% en niños en edad escolar. Un reciente estudio ha revisado las características de los pacientes con TDAH subtipo inatento, incluyendo aquellos agrupables en un subtipo más homogéneo que el DSM-5 propone clasificar como de tipo restrictivo.

La tríada sintomática característica la constituye el déficit de atención, la hiperactividad y la impulsividad. Para aquellas personas con deterioros debidos a un TDAH sin problemas significativos de hiperactividad, el DSM-IV-TR da lugar a una etiqueta diagnóstica confusa. De hecho, el sustrato neurobiológico entre los diferentes subtipos parece ser diferente en ciertos aspectos, pues el circuito frontoestriatal parece estar más afectado en el TDAH combinado, y el frontoparietal, en el subtipo inatento. Por estos y otros motivos, el DSM-5 reformulará los diferentes subtipos de TDAH e incluirá probablemente un nuevo subgrupo en el que se incluirán aquellos pacientes que cumplan al menos seis criterios de inatención y menos de dos criterios de hiperactividad-impulsividad (TDAH restrictivo).

La definición de este subgrupo podría facilitar la detección de algunos pacientes que, hasta ahora, han recibido poca atención tanto desde el punto de vista de investigación como en la práctica clínica.

Conclusiones:

Desde la perspectiva clínica, parece indudable la existencia de un fenotipo particular; un grupo de pacientes con claros problemas de atención y marcada disfunción escolar y social, pero exentos desintomatología hipercinética. La nueva clasificación del DSM-5 abre la puerta a la tipificación o clasificación diagnóstica de estos pacientes, dentro del TDA o del TDAH-R, para describir pacientes que no cumplen criterios de hiperactividad, o lo hacen de forma escasa respectivamente. Desde la clínica, surgen las primeras dudas sobre su utilidad; si no se modifican los criterios clínicos o se añaden otros más específicos de los pacientes atendidos en la consulta, quizás el TDAH-R o el TDA, siga sin recoger o agrupar un tipo de pacientes particular (lento, soñoliento, hipoactivo, confuso…). Por otro lado, deberá dilucidarse si los pacientes con TDA o TDAH-R tienen una arquitectura genética, una
neuroimagen (estructural o funcional) o un perfil cognitivo, diferencial frente a los pacientes con TDAH-C y, en especial, frente a los pacientes con TDAH-I. Sin lugar a dudas, se vislumbra un gran avance en la nueva clasificación del TDAH en el DSM-5, pero los datos empíricos o experimentales para definir estos subtipos son escasos, precisará probablemente una reconsideración de los criterios de exclusión o los puntos de corte para su diagnóstico y, de forma particular, habrá que valorar si puede permanecer dentro del grupo TDA y comportamiento perturbador.

 

Fuente:

http://neurologia.com/

Para descargar el documento completo puedes hacerlo desde el siguiente enlace:

https://docs.google.com/file/d/0B1xxDWVCJxArb2pHb2kyaC01QVk/edit?usp=sharing

 

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¿Exámenes adaptados a alumnado con déficit de atención?

 

Manuel Rodríguez G.

FRACASOESCOLARTDAHAcabaron los exámenes de la segunda evaluación de mi hija y como ya preví, antes de la primera evaluación (así se lo hice saber a la dirección del CIDEAD donde actualmente estudia mi hija) los resultados han sido bastante pobres.

Parece ser, y así me lo han expresado desde la dirección, que el sistema educativo del Ministerio de Educación, en su modalidad a distancia, no tiene medios técnicos ni humanos para ayudar a alumnos que necesitan determinados apoyos; en este caso sencillas adaptaciones en la forma (que no en el fondo) de los exámenes presenciales para que se realizasen de tipo test, dadas las inhabilidades que presenta la alumna. Ni para mi hija ni para el el alumnado que estudia en esta modalidad a través de más de 70 países. Queda así patente, una vez más, la indefensión del alumnado con necesidades educativas específicas, sean o no significativas y el postulado de igualdad de oportunidades, discriminación positiva y otros derechos inherentes a este grupo de alumnado.

Las excelentes notas conseguidas por mi hija en los diversos trabajos que viene presentando, rondando la media de 8,5 poco tienen que ver con los escuálidos resultados en sus exámenes presenciales que rondan apenas el 5 y en algunas materias ni eso. Su C.I. en torno a 114, sumado al bastante esfuerzo por su parte (y no poca ayuda de este que escribe) no son suficientes para saltar los muy serios problemas ligados a las funciones ejecutivas tan mermadas en no pocos niños afectados por déficit atencional. Pobres funciones ejecutivas respecto a la planificación, reflexión, velocidad de procesamiento, desarrollo y narracción en la expresión verbal y escrita y cómo no, exagerada inatención con grandes lagunas en su memoria inmediata o de trabajo que la relegan, como antes comentaba a que la relación esfuerzo-inteligencia-rendimiento estén francamente desequilibrados a favor del último: el muy bajo rendimiento, ligado al nulo apoyo educativo desde el inicio de su escolarización, que como llevo previendo desde hace demasiados años es la crónica de un fracaso anunciado. Fracaso de todo un sistema educativo que ni cumple, ni apoya ni atiende a este tipo de alumnado. Fracaso vergonzoso de un sistema educativo inoperante, caduco y viciado por el corporativismo exacerbado de demasiado burócrata y no pocos funcionarios que se autoproclaman “maestros” pero que en modo alguno, excepto loables excepciones (en el caso de mi hija no he conocido a ninguno) se implican, forman y ponen el suficiente celo y empeño para  intentar aliviar las muchas dificultades inherentes a la diversidad de su alumnado… Luego habrá quienes sigan poniendo en duda los informes PISA y el penoso “papelón” de nuestro muy paupérrimo Sistema educativo.

Fracaso escolar del Sistema educativo, sin duda alguna. Fracaso escolar de un sistema cínico, negligente y penoso que desgraciadamente relegará a Silvia, mi hija (al igual que a demasiados jóvenes) a que definitivamente se vea obligada a dejar los estudios una vez finalizado este curso de 4º de la ESO , dada la  alta factura anímica y de esfuerzo que está pagando para tan pobres resultados obtenidos, aún incluso tras verse obligada a exiliarse de los tres colegios presenciales por los que pasó debido al acoso escolar sufrido Triste 

 

Para quienes a veces se han molestado y me han expresado que sea tan crítico,  les dejo un “escrito más dulce”, aunque dudo sea ampliable a la mayoría de este sistema educativo nuestro … “divino y de escaparate”

 

Los hiperactivos dispondrán de más tiempo para los exámenes

 

 

Los escolares hiperactivos tendrán más tiempo para hacer los exámenes y podrán contestar a preguntas cortas o tipo test (en lugar de desarrollar temas más largos). Además, se valorará más su esfuerzo y se les adaptarán las pruebas de acceso a la universidad (Selectividad) y a la FP. Estas son algunas de las medidas que se desprenden de la nueva orden foral que regula la atención educativa a estos alumnos.

 

http://www.diariodenavarra.es/noticias/navarra/mas_navarra/2013/02/26/los_hiperactivos_dispondran_mas_tiempo_para_los_examenes_108896_2061.html

Taller de Expertos en TDAH

III Taller de Expertos en TDAH en Bilbao

taller tdahLos especialistas advirtieron del efecto negativo de la repetición en los alumnos con TDAH y manifestaron que solo uno de cada 13 escolares afectados menores de 18 años es diagnosticado.

Bilbao acogió el pasado 26 de febrero de 2013 el III Taller de Expertos en Trastornos de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), con el objetivo de “desmitificar” las falsas creencias en torno a este trastorno y con la intención de implicar a todos los agentes sociales y educativos (familia, profesorado, médicos, etc.) interrelacionados con el menor con TDAH.
El seminario contó con las ponencias de los doctores José Ángel Alda (Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Sant Joan de Déu), Joaquín Fuentes (Servicio de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Policlínica Gipuzkoa), Esther Cardó (neuropediatra en el Hospital Son Llatzer y profesora en la Universitat de les Illes Balears) y César Soutullo (Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica de Navarra), así como de Fulgencio Madrid, Jurista y presidente de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH).

El TDAH y la Escuela
En el ámbito educativo, el doctor Fuentes admitió que le horroriza la cantidad de alumnos con TDAH que se ven abocados a repetir curso. “Esta práctica de repetir curso es algo que está prohibido en algunos países de la Unión Europea y hay numerosos análisis que muestran el efecto negativo que supone para el alumno”, comentó. “A veces aún faltan meses para que termine el curso y ya les dicen que van a repetir, es un desbarajuste; hay que entender que para un niño con TDAH es muy complejo tanto ir a la escuela como jugar al fútbol, por ejemplo”. En su opinión, hay que evitar culpabilizar al menor con TDAH de sus síntomas. “No hay que infravalorar el sufrimiento de los pacientes, así como el de sus familias y cuidadores”.

Por su parte, el presidente de FEAADAH subrayó que en la actualidad solo cuatro comunidades autónomas (Baleares, Canarias, Murcia y Navarra) cuentan con programas educativos dirigidos específicamente al alumnado con TDAH, poniendo de manifiesto “la desigualdad en el tratamiento de los escolares afectados por este trastorno entre las autonomías”.

El doctor César Soutullo, quien presentó las líneas generales del Proyecto PANDAH, “la primera iniciativa con carácter multidisciplinar realizada en España para analizar la situación del manejo del TDAH”, mostró el interés de los expertos en que este trastorno aparezca reflejado de algún modo en el texto de la nueva ley educativa (LOMCE).

 

Más información en III Taller de Expertos en TDAH. Bilbao

Fuente:

http://www.feaadah.org/es/

Stephen Hinshaw: Trastorno por Déficit atencional en niñas

Entrevista con el destacado investigador y académico de UC Berkeley: Stephen Hinshaw

 

“Si eres un niño con ADHD, en muchos aspectos eres simplemente un niño, pero si eres una niña con ADHD eres muy distinta a la mayoría de las otras niñas. Yo pienso que esa diferencia, ese rechazo social, son el combustible de la desesperación de estas jóvenes hacia el final de la adolescencia”

Aprovechando que nos invitaron a exponer los resultados de nuestra investigación acerca del ADHD del adulto en UC Berkeley, entrevistamos al reconocido profesor Stephen Hinshaw, uno de los investigadores más destacados en el campo de los trastornos del desarrollo y el Déficit Atencional.

Stephen Hinshaw es el director del departamento de Psicología de la UC Berkeley y es el investigador principal del estudio más grande de seguimiento que se ha realizado en EE.UU sobre el Déficit Atencional: The Multimodal Treatment Study for Children with Attention-Deficit/ Hyperactivity Disorder (MTA Study).

Recientemente, el equipo del Dr. Hinshaw publicó los resultados de este estudio en su tercera etapa, es decir cuando los participantes llegaron a la edad de adultos jóvenes. En este punto, uno de los hallazgos más relevantes es el de la mayor seriedad de los problemas que las niñas con ADHD han debido afrontar en esta etapa.

Particularmente, se observó que las niñas con el diagnóstico, que además presentaban un componente importante de impulsividad, desarrollaron conductas de auto-daño y también intentos de suicidio, lo cual plantea una serie de inquietudes con respecto al tema del ADHD en mujeres adolescentes y adultas.

Sin mayores preámbulos, los dejamos con esta interesante entrevista, que el profesor Hinshaw tuvo la amabilidad de concedernos.

 

Juan Samuel: En primer lugar me gustaría que me diera su propia definición del Déficit Atencional.

Stephen Hinshaw: Esa es una pregunta difícil de responder brevemente. Sabemos que hay dos tipos principales de problemas, inatención y desorganización por una parte, y conductas hiperactivas e impulsivas, por la otra. Estas dos cosas a menudo van juntas pero también pueden ser independientes, ya que tenemos eso que antes llamábamos déficit atencional sin hiperactividad, pero que ahora se llama el subtipo inatento. Personas que no son terriblemente activas, de hecho a veces pueden ser hipoactivas, muy “en las nubes”, confundidas, desorganizadas, inatentas. Podemos ver personas que son exclusivamente hiperactivas, generalmente se trata de preescolares. La mayoría de la gente que consulta pertenecen al grupo que el DSM denomina el tipo combinado, en el que eres bastante desconcentrado, impulsivo e hiperactivo al mismo tiempo…

Pero para mí ese es sólo el comienzo.

Realmente el ADHD es un problema de la autorregulación. Saber lo que tienes que hacer en el día, tener un plan y seguirlo, tener un sentido del tiempo, un sentido de estrategia, mantener el nivel de alerta durante todo el día, es algo difícil de lograr para todos nosotros, pero si tienes ADHD, es MUY difícil. Cambiar la dirección si tu plan no está funcionando bien, en vez de quedarse pegado y perseverar.

Estas funciones ejecutivas, estas habilidades para la vida, hacen que para una persona con ADHD, especialmente adolescentes y adultos, sea tan difícil manejar su vida diaria.

JS: Me gustaría conocer su opinión acerca de la visión que sugiere que el ADHD es un extremo del continuo de las diferencias neuropsicológicas en la atención y la autorregulación de la especie humana, y su contraparte, es decir la visión de que se trata de un trastorno causado por alteraciones neurobiológicas?

SH: La respuesta es sí a las dos. Antes pensábamos que o tenías o no tenías autismo, tenías esquizofrenia o no tenías esquizofrenia. El autismo existe en un continuo a lo largo de un espectro en la población, al igual que la esquizofrenia y los síntomas psicóticos. El ADHD está exactamente en esa misma línea. Sabemos que tu capacidad de concentración, estas habilidades de planificación ejecutivas, tu habilidad de inhibir una respuesta, todas existen en una curva de distribución normal. Algunas personas son muy concentradas, algunas personas son completamente dispersas; algunas personas son bastante controladas, otras entran en una habitación y se van en la dirección de cada estímulo que ven. Existen en un continuo.

Nosotros definimos el ADHD como estar en un grado muy elevado en comparación a tus pares en muchas de esas dimensiones. Pero la predisposición subyacente está en un continuo. Sabemos que el ADHD es altamente genético. El riesgo de estar en la parte alta de la curva normal es predecida mucho más por los genes que por el ambiente. Pero los genes no significan que tu tienes ADHD, tenemos que hacer un diagnóstico por razones prácticas. Los genes te ponen en un lugar dentro del continuo. Hay un gran riesgo neurobiológico pero está en un espectro.

JS: A partir de los resultados obtenidos en su estudio, pareciera que los subtipos actuales del ADHD no permanecen estables en el tiempo. ¿Cree que los subtipos son realmente tipos distintos de ADHD?

SH: Sería estupendo, desde un punto de vista clínico y científico, que existieran tipos puros. Pero, pensando en esto que mencionábamos acerca del espectro, de este continuo, normalmente o normativamente, si yo soy un niño y tengo 3 años, por definición voy a tener muchos síntomas de hiperactividad e impulsividad, los cuales van disminuir con el tiempo. Incluso si cumplo con los criterios para el diagnóstico de ADHD, van a disminuir con el tiempo. La inatención disminuye a lo largo del tiempo, pero no a la misma velocidad. Así, tenemos que saber qué edad tienes para hacer el diagnóstico, porque para que un niño pequeño reciba el diagnóstico, puede que esté en el límite superior de los síntomas, mientras que una niña de 15 años, quien puede tener considerablemente menos síntomas, pero aun así es bastante extremo en comparación con otras niñas. Entonces es relativo a tu edad, es relativo a dónde te encuentras en el espectro… Y, no te vamos a dar el diagnóstico a menos que esos síntomas causen impedimentos. Todos conocemos gente muy activa, que no necesitan mucho sueño, que comienzan 50 proyectos en la semana y completan 20. Yo empiezo 10 y completo 5, el cual es un mejor porcentaje, pero no soy tan productivo como ellos!

Nosotros diagnosticamos ADHD cuando los problemas de hiperactividad, control de impulsos y la inatención causan estragos en tu vida interna y externa. No puedes seguir las instrucciones en la escuela, tus puntajes en tests de logros son bajos, te cuesta mantener una relación porque no puedes realmente escuchar a la otra persona. Así que es dónde te encuentras en el continuo y cuánto impedimento te causan los síntomas, eso es lo que impulsa el proceso de diagnóstico.

JS: ¿En qué consiste la paradoja del género en salud mental y en el ADHD en específico?

SH: Sabemos que en los 10 primeros años de vida, a lo largo de estudios realizados en distintas culturas, los niños son el sexo con mayor riesgo. Los niños presentan más autismo que las niñas, 4 o 5 a 1; los niños tienen más ADHD, 3 a 1; los niños presentan más problemas serios de agresión, 6 a 1; los niños tienen más formas de discapacidad de aprendizaje que las niñas, 2 a 1. La segunda década de la vida es cuando las niñas están en riesgo de depresión, ansiedad, suicidio, desesperación, así que ahí tenemos una diferencia en el desarrollo.

¿Por qué los niños presentan este riesgo más elevado? ¿Es por el cromosoma Y? Se piensa que el Y tiene muy pocos genes. Los niños parecen ser más vulnerables al estrés intrauterino y a los efectos del abuso que las niñas. Antes pensábamos que las niñas no podían tener autismo pero sí pueden; que no podían tener ADHD, pero sí pueden.

La paradoja del género es muy interesante. Dice que si estás en el género con la menor frecuencia, si eres una niña, para que tengas ADHD, tienes que tener una mayor predisposición genética, para que el estrés de la vida te empuje por sobre el límite. Ahora, esto es difícil de probar, pero es una hipótesis muy interesante. Pero, eso sí, a partir de nuestro estudio longitudinal -tenemos la muestra más grande de niñas con ADHD a lo largo del mundo- observamos lo siguiente: a lo largo de los años, cuando pasas de niña a adolescente y llegas a ser una mujer joven, tienes tanta probabilidad como un niño de tener problemas de rendimiento y dificultades sociales, pero tienes muchas más probabilidades en la adultez temprana, de tener depresiones severas, conductas de auto-daño (cortes), e intentos de suicidio. Así que ahí hay algo que tiene que ver con ser atípico. Si eres un niño con ADHD, en muchos aspectos eres simplemente un niño, pero si eres una niña con ADHD eres muy distinta a la mayoría de las otras niñas. Yo pienso que esa diferencia, ese rechazo social, son el combustible de la desesperación de estas jóvenes hacia el final de la adolescencia y el comienzo de los 20.

JS: Entonces, ¿estos resultados adversos en términos de conductas de auto daño, estarían relacionadas con ese rechazo social, a sentirse tan diferentes a las otras niñas?

SH: Pensamos que esta desesperación está relacionada al rechazo social, a los problemas con las funciones ejecutivas, y, en un estudio que está a punto de ser publicado, las niñas con ADHD con el mayor riesgo de cortarse y de intentos suicidas, son aquellas que en su adolescencia presentaban tanto depresión como agresión, tenían una comorbilidad de conductas internalizantes y externalizantes. Esa combinación las puso en una trayectoria, que más tarde, ahora, cuando se supone que deberían ser independientes -a los 19, 20, 21, 22 años-, hay en ellas una gran desesperación.

JS: ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a nuestros lectores con respecto al ADHD en general y específicamente acerca de las mujeres jóvenes que pueden presentar esta condición?

SH: En primer lugar, el ADHD es muy real y puede ocurrir en niñas y mujeres. No creo que ocurra en las niñas con la misma frecuencia que lo hace en niños y no estoy solo en eso. De manera interesante, en los años de adultez las niñas -ahora mujeres- casi han alcanzado a los hombres en cuanto al número de diagnósticos. Las niñas pueden tener más el tipo inatento que los niños, el que es el más probable que persista en el tiempo.

En segundo lugar, si estás preocupada o preocupado, necesitas una evaluación cuidadosa. Esto no es algo que puedas detectar en 5 o 10 minutos en la consulta de un médico. Necesitas descartar historia de abuso, problemas neurológicos, depresión, abuso de drogas, casos en los que puede tratarse de trastornos comórbidos o pueden ser diagnósticos diferenciales.

En tercer lugar, las buenas noticias son que en base a todos los datos que ahora conocemos, la investigación sugiere de forma muy convincente que tanto niños como niñas y hombres y mujeres, responden igualmente bien a los tratamientos farmacológicos y psicológicos de que disponemos en la actualidad. Así que tenemos todas las razones para pensar que si una niña, adolescente o mujer adulta, recibe algunos de los tratamientos basados en la evidencia científica de la que disponemos, puede realmente mejorar esos síntomas.

 

Entrevista por Juan Samuel Sangüesa Massiel. Berkeley, EE.UU. Septiembre 2012.

 

Fuente:

http://deficitatencionaladulto.cl/?p=133