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Diagnóstico de TDAH y… ¿Ahora qué?

 

Mª Pilar Ruiz Carbonell

Diagnóstico de TDAH y… ¿Ahora qué?

Existe en la actualidad un gran número de información respecto a las características y definiciones para la descripción del comportamiento en los niños diagnosticados con TDAH, que en la actualidad es uno de los trastornos neuroconductuales más frecuentes en la infancia; y porque a pesar de los estudios, las investigaciones y el elevado número de diagnósticos hay un gran porcentaje de niños que no responden al tratamiento o solo se cubren algunos aspectos de la sintomatología…

Como terapeutas ocupacionales vamos a valorar al niño de forma global, vamos a estudiar el diagnóstico, en este caso Trastorno por déficit de atención e Hiperactividad, ya que este nos dará una idea de la sintomatología asociada y de las principales áreas o funciones afectadas, pero también vamos investigar las causas subyacentes al comportamiento del niño en particular, queremos investigar por qué el niño tiene estas conductas “inapropiadas” o desadaptadas que no le están permitiendo responder de una forma adecuada o llevar a cabo sus ocupaciones. Además queremos saber en qué contexto familiar y social vive el niño, como se estructura su día a día, sus rutinas, su grado de autonomía, sus ocupaciones, como son sus relaciones sociales…, ya que todo ello afectará al desarrollo del niño y será clave a la hora de establecer objetivos realistas y significativos adaptados a las necesidades del niño y su familia, e incluir a esta como parte activa y vital en el tratamiento.

Aunque cada vez nos llegan a edades más tempranas, normalmente los niños diagnosticados con TDAH llegan a nosotras cuando los retos y responsabilidades a nivel académico y escolar se hacen mayores y el niño no puede adaptarse a estas exigencias, es incapaz de permanecer sentado durante la jornada, molesta a los compañeros, interrumpe las clases, no termina las tareas, tiene dificultad para seguir las explicaciones de la profesora, tiene dificultad para comprender y aprender conceptos nuevos, tiene dificultad para relacionarse con los compañeros o participar en juegos de equipo, es desordenado y brusco…y comienza a ser tildado o etiquetado de “molesto”, “rebelde”, “malo”. Sin embargo desde mi convicción como terapeuta ocupacional pediátrica, creo que tenemos el deber de ir más allá, por qué este niño busca movimiento constantemente, por qué, aunque sé que oye perfectamente, a veces parece no oír lo que le digo, por qué al jugar es brusco, rompe sus juguetes, quiere imponer sus normas, nos es capaz de esperar su turno o se molesta fácilmente en los juegos grupales y de cooperación, por qué no le agrada que le acaricien y sin embargo él/ella abraza con fuerza, choca, empuja o toca a los demás hasta el punto de molestar, por qué a veces parece tranquilo y sin motivo aparente se altera fuertemente y no puede controlar su comportamiento ni verbalizar sus emociones y sobre todo, por qué a pesar de ser un niño servicial, inteligente, alegre, motivado, activo… constantemente se muestra apático, frustrado, desmotivado…y esto está afectando profundamente a su desarrollo, su madurez, su autoestima y su bienestar.

Como Terapeutas ocupacionales vamos a valorar el desarrollo y el funcionamiento del niño desde diferentes enfoques y marcos teóricos, gracias a los avances en investigación y los estudios neurocientíficos sabemos que un alto porcentaje de niños diagnosticados de TDAH tienen dificultades para procesar, modular e integrar la información sensorial, cuando esto ocurre vamos a evaluar cómo el niño está percibiendo estos estímulos y relacionar de este modo los problemas funcionales, con las conductas, dificultades y necesidades del niño, y todo ello con el funcionamiento a nivel del sistema nervioso central.

Si hablamos de una forma global, los principales patrones que normalmente están asociados al diagnóstico de TDAH (luego en la clínica es muy importante considerar al niño en su individualidad, como hemos apuntado anteriormente) son los siguientes:

Lo que más caracteriza al niño hiperactivo es el exceso de movimiento, lo cual puede deberse a diversas causas, dicho exceso de movimiento puede ser por un déficit en los sistemas vestibular y propioceptivo, responsables en gran parte del control postural, lo que hace que al niño le cueste mantener su cuerpo erguido contra la gravedad y busque continuamente apoyos de un modo u otro. Algunos niños son hipersensibles a los olores y ruidos ambientales provocándoles una alteración en el comportamiento y el nivel de alerta. Para algunos niños la proximidad de los compañeros, los materiales plásticos, la ropa… puede ser una constante fuente de tensión.

Por lo tanto una vez evaluado y comprendido las necesidades y el perfil del niño, establecemos objetivos adaptados a las necesidades individuales donde la familia y el entorno van a ser claves.

La familia va a supervisar la evolución del niño, será la encargada de fomentar, reforzar y apoyar el trabajo indicado por la terapeuta; en nuestro caso en particular, un vez conocemos al niño (sus gustos, motivaciones, intereses, habilidades y destrezas, así como sus necesidades y dificultades) establecemos, junto con la familia, una Dieta Sensorial.

Al igual que nuestro cuerpo necesita nutrientes para mantenernos fuertes y sanos, nuestro sistema nervioso necesita nutrirse sensorialmente; de este modo vamos a planificar la rutina diaria del niño para que durante la jornada pueda ir obteniendo aquellos estímulos que necesita para funcionar de forma correcta, permitiéndole al niño responder de forma adaptada a las demandas del entorno y llevar a cabo sus ocupaciones con éxito y satisfacción.

Ejemplo: por la mañana despertamos al niño suavemente, le pedimos que nos ayude a preparar el desayuno (puede exprimir las naranjas para el zumo, untar la mantequilla en las tostadas crujientes y llevar la bandeja hasta la mesa, con el fin de aportarle input propioceptivo calmante y que ayuda a su cuerpo a “despertar”), antes de vestirnos haremos una pequeño masaje de tacto profundo, para ayudar al niño a tolerar los estímulos táctiles (ropa, contacto con los compañeros, materiales plásticos en la escuela…), si tenemos oportunidad iremos paseando hasta la escuela, dando al niño la oportunidad de moverse, ya que durante la jornada escolar permanecerá mucho tiempo sentado o en un espacio reducido.

Por la tarde al salir de la escuela, ofreceremos al niño actividades móviles, ir en bici, patinar, correr, trepar…y prepararemos una merienda que incluya alimentos crujientes y masticables, de este modo estaremos preparando al niño para regresar a casa y hacer las tareas escolares. Antes de irnos a dormir evitaremos ver la televisión o jugar con el ordenador, podemos en este momento preparar un baño relajante, hacer un pequeño masaje, escuchar un poco de música, leer un cuento, ya que queremos, progresivamente, reducir el nivel de alerta y actividad del niño.

En niños de edad escolar vamos a coordinar nuestra intervención, con los responsables de la educación académica del niño; el niño pasa muchas horas en la escuela y este debe ser un entorno agradable y motivante que fomente el aprendizaje.

En muchas ocasiones los niños diagnosticados de TDAH no logran adaptarse a la rutina escolar y/o los profesionales que trabajan con él no saben muy bien como potenciar las habilidades y destrezas del niño y únicamente quedan en evidencia los problemas de conducta o las dificultades del mismo. En este momento vamos a evaluar los problemas funcionales que están afectado al aprendizaje del niño, qué áreas, actividades o comportamientos presentan mayor dificultad y las causas de los mismos, y adaptaremos las actividades, pactaremos con los responsables tiempos de descanso (sobretodo encaminados a predecir el estado del niño y anticipar nuestra respuesta para evitar la sobrecarga del niño), explicaremos las necesidades sensorio-motoras del niño y como incluir en la dinámica del aula tareas que le permitan obtener este tipo de estímulos que el niño NECESITA.

COMO ADULTOS TODOS REALIZAMOS ACTIVIDADES QUE NOS MOTIVAN, QUE SON FRUTO DE NUESTRA ELECCIÓN Y QUE NOS PROPORCIONAN PLACER Y SATISFACCIÓN…BRINDEMOS A TODOS LOS NIÑOS LA OPORTUNIDAD DE MOSTRARNOS SU ESENCIA COMO SERES ÚNICOS Y PARTICULARES, FOMENTEMOS SUS HABILIDADES, SU INQUIETUD POR DESCUBRIR, EXPLORAR Y MOVERSE Y ACOMPAÑEMOLOS EN EL MARAVILLOS VIAJE DEL DESARROLLO.
MªPILAR RUIZ CARBONELL
TERAPEUTA OCUPACIONAL
CENTRO DE TERAPIA OCUPACIONAL PEDIÁTRICA SENTITS
http://www.uakix.com/

Efecto Pigmalión: La profecía autocumplida

 

LA PROFECÍA AUTOCUMPLIDA  

Lo que el "Efecto Pigmalión" nos enseñó

El poeta Ovidio escribió en su obra Las Metamorfosis el mito de Pigmalion y Galatea.
Pigmalion, rey de la isla de Chipre, esculpió una estatua de mujer en marfil tan perfecta que de tanto admirarla acabó enamorándose de ella. La diosa Afrodita transformó a la estatua en una mujer real, Galatea, con la que Pigmalion se casó.
Este mito sirvió de título al libro “Pygmalion in the classroom” que el psicologo Rosenthal escribió para demostrar la influencia de lo que pensamos de los alumnos en su desarrollo intelectual y rendimiento escolar.
En los experimentos de Rosenthal, se informó a los profesores de la capacidad intelectual de unos niños a los que se les habían pasado algunos tests de inteligencia.
Aunque todos los niños tenían un nivel similar, a los profesores se les informó falsamente que un grupo de ellos tenía un potencial elevado para el trabajo escolar, y que por ello dichos alumnos aprenderían más rápidamente.
Meses más tarde, se sometió a los niños a nuevas pruebas de inteligencia.
Sorprendentemente, los niños a los que (falsamente) se consideró con más potencial, obtenían mayor puntuación en estos nuevos tests de inteligencia. Es decir, se habían desarrollado más, aunque todo el grupo había recibido la misma instrucción.
La interpretación que dio Rosenthal a los resultados de este experimento es que los profesores esperaban más de esos niños (ya que se les informó que eran más capaces), es decir tenían mayores expectativas, y esos alumnos intentaron llegar al nivel que el profesor esperaba de ellos.
A este fenómeno también se le llama de la “Profecía Autocumplida”.
Los profesores competentes suelen tener altas expectativas respecto al aprendizaje de sus alumnos, porque estos pueden responder de manera mas positiva si perciben que pueden superar el reto que el profesor les marca.
Los padres “suficientemente buenos” (expresión que utilizan algunos psicólogos, para señalar que los padres perfectos no existen) dan nuevas oportunidades a sus hijos, considerando el error como la parte inicial del aprendizaje.
De esta manera es más probable que la imagen ideal del niño que pacientemente han esculpido cobre vida y se vuelva realidad.

Fuente: http://www.psicologoescolar.com/

Artículos relacionados:

http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com/2011/12/fomento-de-la-autoestima-en-ninos-con.html

http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com/2011/03/motivacion-el-aprendizaje-que-nunca-se.html

http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com/2011/02/motivacion-y-autoestima-en-los.html

 


Efecto Pigmalion: El poder de las expectativas... por raulespert

Fuente vídeo:

http://www.dailymotion.com/

Motivación para niños con Trastorno por déficit atencional

 

1) La metodología a usar debe ser interesante y motivadora, para ello os sugerimos:

  • No hay que basarse en clases magistrales; 
  • Variar los ejercicios dentro del aula; 
  • Cuidar el tono de voz y expresión corporal; 
  • Hacer preguntas que den lugar a que entre ellos mismos discutan las posibles respuestas y luego analicen las respuestas que dan los niños.; 
  • Haga que este alumno responda a preguntas alternativas de una misma tarea (ej.: preguntas generales que impliquen una comprensión global del tema).

2) Dividir la actividad en dos partes, se le sugiere que termine la primera parte, se corrige y se le refuerza verbalmente, reconociéndole su esfuerzo. Seguidamente se le pide que continúe con la segunda parte.

3) Enseñarle al niño a utilizar un reloj para que él mismo controle el tiempo que necesita para hacer la actividad.

4) Se le avisará cuando falten unos 10 minutos antes de que culmine el tiempo disponible para realizar la actividad. Se acercará al alumno para preguntarle si tiene alguna dificultad y posteriormente recuérdele el tiempo del que dispone. la idea es irle enseñando progresivamente a programarse y organizar su tiempo.

5) Puede darle un tiempo adicional al promedio para que pueda realizar el trabajo con suficiente calidad, teniendo en cuenta su posible lentitud de ejecución o su necesidad de efectuar distracciones breves durante el mismo.

6) Se le comentará con frecuencia sus progresos, el esfuerzo que está realizando para lograr terminar sus actividades, sus éxitos, etc. y refuércele por estar atento a la tarea. Para ello, puede ser útil proporcionarle una tarjeta o carnet en la que se indique las tareas que ha completado y la calidad de cada una de ellas.

7) A medida que el chico vaya alcanzando los criterios que se le exigen, vaya aumentando la cantidad de tiempo atento que se le demanda para que obtenga el reforzamiento.

8) Asegúrese de que los comentarios que hace al chico sean siempre críticas constructivas en lugar de críticas que puedan ser percibidas como amenazadoras o personales (ej.: en lugar de decir “siempre cometes el mismo error”, diga “una mejor forma de hacer eso podría ser…”).

9) Enséñele procedimientos que mejoren la calidad de sus trabajos (ej.: escuchar las indicaciones, asegurarse de que ha comprendido las instrucciones, revisar los errores, corregir buscando la pulcritud,…).

10) Cuando un alumno con TDA se le realiza una pregunta y no responde por estar distraído, no se le debe llamar la atención (como se indicó anteriormente), la mejor actitud del docente debe ser repetirle la pregunta y motivarle a responder. Evitar que el niño quede en ridículo delante del grupo, no se debe utilizar jamás un calificativo aludiendo a su distracción.

 

Fuente:

http://adaptacioncurriculartdah.blogspot.com.es/

Por qué los niños con TDAH tienen problemas para hacer amigos y cómo apoyarlos en su socialización (II)

 

Los padres deben involucrarse 

Las acciones de los padres son muy importantes para que los muchachos con TDA/H puedan hacer y mantener las amistades. Esto puede ser algo tan sencillo como ayudar a tu hijo a iniciar una conversación y “supervisar desde la ventana”, como lo expresa un padre. Podría ser manejar lejos para llevar a tu hijo a visitar un amigo. O buscar la orientación de un terapeuta.

“Una de las tareas más difíciles en mi práctica profesional es el trabajo con los padres con hijos con TDA/H,” afirma Avie Lumpkin, consultora en el área de TDA/H. “Son buenos padres y han trabajado muy duro pero a pesar de poner todo de su parte, sus esfuerzos no están dando resultados.” Los muchachos con TDA frecuentemente tienen poca idea de cómo son percibidos por sus compañeros y cometen errores sociales sin darse cuenta. Por ejemplo, un compañero le da un empujón y no comprende que se debe a que hace un ratico lo llamó “idiota.” O no tiene idea de que interrumpieron el juego porque ignoraba las reglas una y otra vez.

Para ayudar a sus hijos, Lavoie insta a los padres a realizar lo que él denomina “autopsias sociales”. Reuniones en que los padres y el niño conversan sobre lo que salió mal, por qué sucedió y lo que podría hacerse de otra forma la próxima vez. Lavoie recomienda que los padres se comporten como lo harían con un amigo cercano: con tacto y delicadeza. Demasiados comentarios negativos pueden perjudicar al autoestima del niño. Por supuesto, si su hijo ha tenido una experiencia exitosa, asegúrese de felicitarlo.

Según Michael Thompson, autor de Best Friends, Worst Enemies, una de las cosas más efectivas que los padres pueden hacer es servir de ejemplo. Además de socializar frecuentemente con amigos y familiares, significa hacer un esfuerzo por hacerse amigo de los padres de los compañeros de tu hijo. Thompson también recomienda alistar el apoyo de los  maestros del niño e involucrarse en su comunidad.

La fuerza del grupo

El hijo de Stephanie, Matthew, de nueve años, pasó muchos años con problemas de amistad. “Apartó a cada niño que trató de ser su amigo,” afirma. “Su forma de jugar era tan caótica que resultaba difícil para los demás querer estar a su alrededor. Además, era egoísta con sus juguetes.”

Stephanie reconoce que el éxito reciente de Matthew se debe en gran parte a haberse involucrado en un equipo deportivo. “De repente comprendió que todo no se centraba en sus necesidades,” dice. “A medida que el concepto de equipo afloró, se extendió a sus interacciones sociales. Luego de dos temporadas de baseball y dos temporadas de football, vemos que Matthew está desarrollando amistades saludables.”

Eso sí, si su hijo expresa interés en unirse a algún equipo deportivo u otra actividad atlética estructurada, tenga cuidado. Comuníquese con el entrenador antes de la primera sesión de práctica y trate de determinar si su hijo encajaría bien. Si deciden intentarlo, acompañe a su hijo para que conozca al entrenador o a otro compañero que vaya a ingresar al equipo antes de la primera  reunión grupal. Recuerde que las transiciones son difíciles para los chicos con TDA/H.

Paciencia y perspectiva

La mayoría de los niños que sufren aislamiento eventualmente encuentran su camino. Logran contener mejor su conducta y adquirir una perspectiva más amplia de la dinámica de la amistad. Y al llegar a la adolescencia, tienden a actuar bajo la poderosa necesidad de “encajar” (fit in). …

Los mismos especialistas que recomiendan a los padres mantenerse involucrados (y que recomiendan acudir a un terapeuta si los muchachos permanecen fijados en el rol de ´lobo solitario´) afirman que es importante que los padres no se angustien demasiado por el niño aislado socialmente.

No es necesario que un niño pertenezca al grupo de los populares o que lo inviten a muchas fiestas. Las investigaciones demuestran que tener así sea un solo amigo cercano es todo lo que se requiere para tener autoconfianza social. Ese amigo ni siquiera tiene que ser un par. “Puede ser un vecino, un maestro, un abuelo,” afirma Lumpkin. “Una vez que se forja la conexión, puede convertirse en el vehículo para que los muchachos escuchen y hagan algunos cambios en sus vidas.”

 

Autor: Gay Edelman. Traducción: Angela Couret

Fuente: ADDtitudeMag, Dic. 2005/Enero 2006. 

Publicado en Paso-a-Paso. Vol. 22.1

Por qué los niños con TDAH tienen problemas para hacer amigos y cómo apoyarlos en su socialización (I)

 

¿Hay algo más triste –o más aterrador para los padres- que un niño con TDA/H que tiene problemas para hacer amigos?

Por ejemplo, pensemos en Josh, de 8 años, que se la pasa solito en una esquina del patio de recreo, mirando a los demás jugar. Josh quisiera unirse al juego pero no sabe cómo hacerlo.

O enTina, de 11 años, sentada en el muro de su casa escuchando los sonidos de la fiesta de cumpleaños de su vecina, a la cual no fue invitada, a pesar de que la cumpleañera es una amiga del colegio.

O en Tom, de 14 años, pasando todo su tiempo delante del computador. Nadie lo llama y tampoco llama a nadie.

“Los padres se derrumban y lloran pensando en la situación de su hijo,” afirma Richard Lavoie, un especialista en educación especial y autor de It´s So Much Work to Be Your Friend. “Y nunca se debe a los problemas académicos. Siempre se trata del dolor que sienten por el aislamiento social que su hijo enfrenta.”

Difícilmente podemos exagerar la importancia de las amistades. Mary Fowler, autora de Maybe You Know My Teen y madre de un chico con TDA dice que tener amigos íntimos en la niñez puede ser “la diferencia entre que todo marche bien, o convertirse en un adolescente difícil, que deje los estudios, incursione en las drogas o se meta en problemas con la justicia.” Los expertos afirman que tener relaciones sociales positivas en la niñez es mejor predictor de felicidad en la adultez que el Cociente Intelectual o los logros académicos. “Las amistades no son un lujo,” afirma Lavoie. “Son una necesidad.”

Errores sociales

Todos los padres se preocupan por las amistades de sus hijos pero para los padres de niños con TDA, las preocupaciones son particularmente apremiantes. Para entablar y mantener las amistades se requieren múltiples habilidades –conversar, escuchar, compartir, ser empático, etc. Estas destrezas no le vienen naturalmente a muchos muchachos con TDA.

“No detectan las señales sociales que otros muchachos aprenden por osmosis,” dice Carlo Brady, Ph.D., psicólogo clínico. “Tener TDA es como tratar de ver seis programas de televisión a la vez. Mientras decides a cual prestarle atención, te pierdes alguna información.”

Los muchachos con TDA tienen problemas relacionados con la amistad por diversas razones. En algunos casos, simplemente no escuchan bien.  En otras ocasiones, alejan a potenciales amigos con su impulsividad – saliendo con algún comentario poco amable, por ejemplo… En otros casos es difícil determinar exactamente cuál es el problema. “Algunos muchachos tienen una suerte de aura a su alrededor que los hace presa fácil para los demás,” confiesa una mamá, agotada por preocuparse por el aislamiento y la ineptitud social de su hija.

Los problemas van creciendo al ritmo de los niños

Para los niños pequeños, es posible que la falta de destrezas sociales no sea un problema tan serio. Si un niño de seis años dice o hace algo inadecuado, por ejemplo, es posible que los demás pregunten por qué pero probablemente no se ofenderán. Además, usualmente los niños pequeños tienen a un “director social” en sus vidas–un padre o cuidador que se ocupa de organizar las situaciones de juego y que está presente para asegurarse que todo marche bien.

Pero a medida que los niños van creciendo, las interacciones sociales se tornan más complejas –y los niños con TDAH se van desfasando. Este fue el caso para Jay, un joven de 15 años. Jodi, su mamá, señala que sus comentarios fuera de lugar y sus conductas disruptivas alejaron a sus pares. “Los niños que habían sido sus amigos empezaron a alejarse,” afirma. “Al llegar a la última etapa de primaria, era un niño ´marcado´ y mientras más lo apartaban, peor se tornaba su conducta.”

¿Y qué hay de los adolescentes? “Al llegar a bachillerato, los padres deben apartarse y dejarles manejar sus amistades,” afirma Rick Zakreski, psicólogo clínico. “En bachillerato, hay tantas actividades que posiblemente puedan encontrar un nicho. Los padres deben mostrarse abiertos. No juzgar por las apariencias…”.

Eso sí, los padres no deben apartarse demasiado. En una investigación reciente de unos 12,000 alumnos entre 7mo y 12vo grado se descubrió que los jóvenes que tienen relaciones cordiales y estrechas con sus padres –donde comparten actividades, conversan a menudo, son afectuosos –  tienden a lograr mejores amistades.

Autor: Gay Edelman. Traducción: Angela Couret

Fuente: ADDtitudeMag, Dic. 2005/Enero 2006. 

Publicado en Paso-a-Paso. Vol. 22.1

Fomento de la autoestima en niños con TDA/H

 

El TDAH no es una enfermedad, sino un trastorno que puede manejarse. Los padres no pueden transformar al niño o adolescente, pero sí ayudarle a controlar mejor su comportamiento y a sobrellevar las dificultades asociadas a esta condición. Más importante aún, pueden ayudarle a desarrollar plenamente sus habilidades y talentos.

En este sentido, es fundamental prevenir el efecto devastador que puede tener esta condición en su hijo: la pérdida de la autoestima. El desarrollo de la autoestima es un proceso dinámico que dura toda la vida. La autoestima tiene que ver con la valoración que una persona tiene de sí misma. Si esa persona siente que es, por ejemplo, menos inteligente o guapa de lo que le gustaría o "debería" ser, se dice que tiene el autoestima baja. Si, por el contrario, se siente cómoda con sus atributos, tendrá el autoestima alta.

Lamentablemente, muchos niños con TDAH reciben comentarios negativos por parte de la familia, los profesores y los compañeros. Es posible que en clase, profesores y compañeros lo tilden de "pesado" o "maleducado". De hecho, varios estudios demuestran que los niños con TDAH:

 

  • Se valoran a sí mismos más negativamente que los demás
  • Sienten que tienen más problemas, y que son más impopulares y menos felices que los niños de su edad.

Esto puede deberse a diferentes motivos:

  • Sus dificultades para controlar su conducta hace que tenga problemas en sus relaciones con los demás (amigos, compañeros de clase, hermanos...) y por lo tanto, sentirá que sus habilidades sociales son insuficientes.
  • El niño con TDAH, generalmente con bajo rendimiento escolar, se compara con sus compañeros y amigos, y se da cuenta, por ejemplo, de que ha necesitado toda la tarde para resolver un trabajo que sus amigos hicieron en una hora.
  • Estos niños suelen equivocarse más que el resto. Se esfuerzan en hacer bien las cosas, en agradar a los demás, pero los resultados no siempre son satisfactorios y suelen cometer más errores que los otros, incluso cuando se esfuerzan más.
  • A raíz de este esfuerzo sin éxito se sienten frustrados, ya que "todo lo que hago me sale mal."
  • A menudo deben enfrentarse a actividades que les exigen poner más atención o autocontrol del que poseen, aumentando así su sensación de frustración o fracaso.
  • Es muy difícil educar a un niño con TDAH. En unas ocasiones se comporta de forma muy inteligente y madura, y en otras, parece dos años más pequeño. Esto desconcierta a los padres; con frecuencia se enfadan con él y le regañan, dándole información negativa sobre su comportamiento.
  • Tras hacer mal algunas tareas, los adultos dejan de darle responsabilidades por miedo a que no las cumplan. De esta forma, el niño comienza a sentirse incapaz e inseguro.

Así, si el niño con TDAH no es tratado correctamente tendrá problemas de autoestima y síntomas depresivos. Además, no sólo continuará teniendo dificultades para atender y controlar sus impulsos, sino que llegará a rechazarse a sí mismo, a la escuela, a los compañeros o amigos y/o incluso a la familia, mostrándose desmotivado para superar sus dificultades.

El bajo nivel de autoestima se puede demostrar de 3 maneras:

  • Dice "no lo pienso hacer, esto es una tontería, es demasiado fácil". En este caso, el niño se enmascara haciéndose el prepotente; sin embargo expresa de forma encubierta que lo que se le pide le resulta difícil. Es importante no confundir a este niño con uno que posea una elevada autoestima.
  • Al decir "lo haré después, ahora no puedo", intenta evitar la tarea, no expresa abiertamente sus dificultades y trata de esconder su sensación de incapacidad.
  • "No lo quiero hacer, pues me cuesta y no lo conseguiré". Con esta frase, el niño expresa abiertamente sus dificultades.

 

Pautas de mejora

Un diagnóstico y tratamiento precoz podrá contener el sentido de autoestima baja, ayudándole a reconocer y desarrollar sus potencialidades personales. La autoestima del niño solo mejorará cuando él o ella se sienta competente. No es que estos niños no puedan o no quieran; sí pueden y sí lo hacen, pero para ellos es un poco más difícil.

Para mejorar la autoestima de su hijo, usted puede dar algunos pasos:

 

Descubra qué tiene de especial y dígaselo

  • Utilice el elogio, teniendo en cuenta sus dificultades y el grado de esfuerzo que ha empleado, y comente todos los aspectos positivos de su conducta. Anímelo, reconozca sus intereses y dele atención positiva. Recompénselo cuando cumpla con sus expectativas y asegúrese de que no sólo se sienta apreciado, sino que sepa que es especial para usted.
  • Busque un espacio para hablar acerca de lo que ha ocurrido en el día e invítelo a actividades especiales (como ir con sus hermanos a tomar un helado o al parque).
  • También es importante que muestre interés y asista a las actividades en las que participe (escolares, deportivas, artísticas, etc.), reconociendo ante los demás su esfuerzo y sus aportaciones. Todo esto le ayudará a sentir que es valorado y querido, a pesar de su inatención o hiperactividad.

 

Utilice mensajes positivos

  • Esto servirá para mejorar su comunicación con él. Intente sustituir el verbo "ser" por el verbo "estar". Por ejemplo, en lugar de decirle, "eres un desordenado", dígale "tu habitación está desordenada". De esta forma usted le demuestra que su conducta es incorrecta, sin atacar su autoestima.

 

Crea en él

  • Es importante que le ofrezca la oportunidad de asumir responsabilidades en el hogar, mediante actividades que le hagan sentir útil e importante. Puede empezar ofreciéndole actividades en las que usted sabe que puede conseguir éxitos, como darle comida al perro o gato, cortar el césped poner la mesa.
  • También puede alternar con los hermanos los quehaceres del hogar, la oportunidad de decidir a qué restaurante de comida rápida visitar o el privilegio de ocupar el asiento delantero del automóvil.

 

Enseñe a su hijo a descubrir en qué es bueno

  • Algunos niños con TDAH pueden sentir que no hacen nada bien y que nada de lo que hagan complacerá a nadie. Algunos comportamientos normales en algunos niños, como permanecer quieto durante mucho tiempo, pueden costarle a su hijo mucho trabajo. Es importante que usted tenga en cuenta este esfuerzo, lo elogie y lo premie.
  • También puede alentar a su hijo en aquellas áreas en las que ha demostrado una habilidad especial, como el deporte, la música o contar historias. Estas habilidades pueden convertirse en una fuente de orgullo y logros, e incluso pueden llegar a ser más importantes en la vida del niño que sus propias dificultades. Asegúrese de que sienta que es bueno y que esto lo haga sentir valioso.

 

Ayúdelo a analizar correctamente sus problemas

  • Es posible que al realizar su tarea escolar, su hijo se olvide de escribir la respuesta a una pregunta, o le falten números en una cuenta. Cuando le demuestre su error, explíquele que este no ha ocurrido por una cuestión de inteligencia, sino por una distracción.

 

Ayúdelo a aceptar sus propias limitaciones

  • Hágale saber que comprende sus sentimientos y que puede ayudarle a que entienda que todos tienen dificultades en algunas áreas y capacidades en otras.

 

Trátelo con respeto

  • Evite las ironías o comentarios como "eres un inútil", "haces todo mal" o "eres un irresponsable", ya que ridiculizan el comportamiento del niño y le hacen sentir que no vale para nada.

 

Estimule su sentido de responsabilidad enseñándole a ayudar a los demás

  • Su hijo puede ayudar a los niños más pequeños en el vecindario (cuidándolos o protegiéndolos, por ejemplo) y en la escuela (sirviendo de ayudante a maestros de niños menores). De esta forma, su hijo se sentirá competente y capaz de hacer una diferencia en la vida de los demás.

 

Juegue con su niño

  • Deje que su hijo escoja y dirija el juego o actividad y, si no es demasiado obvio, deje que él o ella gane.

 

Enséñele a sentir que es normal cometer errores

  • El niño debe entender que los errores no son fracasos, sino pasos importantes en el proceso normal de aprendizaje. Para ello, es importante que usted sea el primero en demostrar cómo aceptar errores y obtener provecho de ellos.
  • Además, usted deberá adoptar expectativas realistas en cuanto a lo que se puede esperar de su hijo en determinadas situaciones.
  • Evite reaccionar excesivamente a los errores del niño, explíquele que todos pueden sentir miedo de cometer errores y hable de sus propios errores con sinceridad.
  • Reconozca las habilidades y los logros de su hijo antes de corregir los errores.

 

Acepte a su hijo

  • Antes de intentar mejorar el sentido de seguridad personal del niño, son los adultos los que deben cambiar su manera de verle. Usted deberá separar al niño de la conducta, y luego separar al niño de la discapacidad.
  • Aprenda a valorar a su hijo como persona, no solo sus éxitos y competencias.

Fuente: FEAADAH

 


Efecto Pigmalion: El poder de las expectativas... por raulespert

AMBIENTES ENRIQUECIDOS EN LA INFANCIA Y APRENDIZAJE



Dr. Joaquín Díaz Atienza
Siempre ha existido el debate entre aquellos que sobredimensionan el rol del ambiente en la génesis de la inteligencia y aquellos que hacen lo propio con respecto a la genética. Sin embargo, investigaciones recientes nos indican que el rol que desempeña la genética estaría entre el 30 y el 60%.
Creo que el debate obedece y se sostiene más a posicionamientos ideológicos o doctrinales, que a las aportaciones neurocientíficas: la máxima maniquea “nature versus nurture” ha sido superada por la evidencia científica. Como no podía ser de otra forma, ambas no son excluyentes y tienen su peso en el desarrollo intelectual y emocional infantil. Este post sólo pretende dar unas pinceladas sobre este tema tan importante para el desarrollo de programas educativos formales y no formales en la infancia.
PLASTICIDAD CEREBRAL Y APRENDIZAJE
El niño con una gran cantidad de neuronas que irán desapareciendo con el desarrollo. Gran parte de este número variará en función de las actividades que haya tenido que aprender el sujeto, así como de la complejidad de las mismas. Es decir, la pérdida de neuronas y la complejidad de sus interconexiones van a depender de que el ambiente en el que se desenvuelve esté más o menos enriquecido. En definitiva podemos decir que el incremento de las conexiones facilita el aprendizaje, pero este incremento dependerá de las experiencias enriquecedoras al las que haya estado sometido el niño.
Existen bastantes datos que confirman la influencia de los diferentes aprendizajes en las modificaciones neuronales. Se ha visto como los aprendizajes motores nuevos van modificando las estructuras cerebrales del área motora, como el culículo superior, estructura cerebral implicada en la atención, incrementa su tamaño hasta en un 6% dependiendo de la riqueza estimular del medio en el que se ha desarrollado el individuo. En ello también interviene una mayor actividad noradrenérgica.
También sabemos que las condiciones cerebrales para el aprendizaje son óptimas durante los primeros años escolares, siendo el consumo de glucosa cerebral muy superior a la del adulto.
¿CÓMO PODEMOS FAVORECER EL ENRIQUECIMIENTO AMBIETAL?
Para William Greenough investigador en Illinois y profesor de psiquiatría, el aprendizaje presenta dos componentes básicos: el reto ante la tarea y la retroalimentación. Para que el reto se transforme en un instrumento facilitador del aprendizaje, es necesario no saturar al niño ya que conduciría inevitablemente a la pérdida de interés, bloqueo o rechazo por parte del niño. En la base del enriquecimiento ambiental siempre nos encontraremos con estos dos aspecto- reto y retroalimentación – ya que son facilitadores del aprendizaje. El reto, los desafios a los que se enfrenta el sujeto ante los procesos de aprendizaje serán más eficaces cuanto con mayor frecuencia conduzcan al éxito ya que los resultados influyen sobre la motivación, aunque los resultados finales no son los que determinar los cambios neuronales, sino el proceso y su complejidad en si mismos.
El afrontamiento ante la novedad como reto es muy importante ya que facilita la resolución de problemas, el pensamiento crítico, discernimiento de la importancia de los proyectos y afrontar actividades cada vez más complejas. De otra parte, la retroalimentación reduce la incertidumbre, incrementa progresivamente las habilidades de aprendizaje a través del conocimiento y la disminución del estrés.
AMBIENTES ENRIQUECIDOS EN LA INFANCIA Y APRENDIZAJE
Enriquecer el ambiente en el sentido que facilite el aprendizaje se puede realizar de múltiples formas. Sin embargo, teniendo en cuenta que se trata de un post, sólo abordaremos y de forma sucinta aquellos que son más frecuentes: lecto-escritura, desarrollo motor, cognición y resolución de problemas, y la música como facilitadora del aprendizaje.
  1. Lectura y lenguaje.
Está constatado científicamente que las habilidades cognitiva para la lectura no se alcanzan plenamente hasta los siete/ocho años. El alumno que a los seis años presente dificultades en el aprendizaje de la lecto-escritura no pueden ser consideradas como un trastorno- De aquí que en algunos países como Noruega, Suecia y Dinamarca se comience con el aprendizaje de la lectura entre los siete y ocho años.
Sin embargo, esto o quiere decir que no podamos ir introduciendo en la vida del niño tareas enriquecedoras en este campo. Es por ello que se recomienda que los padres lean textos sencillos y comprensibles a partir de la edad de dos años con la finalidad de que el niño consiga un enriquecimiento cada vez mayor en su vocabulario.
Con respecto a la enseñanza de los idiomas se recomienda iniciarla antes de los 12 años, aunque con una metodología didáctica más lúdica que formal.
2. Estimulación motora.
Es importantísimo para el desarrollo cognitivo brindar al niño las mejores posibilidades para su desarrollo motor; debemos incidir de forma particular en tareas que impliquen el incremento de destrezas en coordinación motora y del desarrollo oculo-manual. . Esta destrezas forman parte de la inteligencia manipulativa que, a su vez, favorecen habilidades tan diferentes como las de socialización. Estas últimas radican de forma casi fundamental en el hemisferio derecho cuyo desarrollo se ve favorecido por la estimulación de las competencias motoras.
Ahora se comprenderá el porqué niños con una inteligencia manipulativa significativamente baja, al mismo tiempo presentarán en su mayoría problemas de socialización.
  1. Cognición solución de problemas.
El desarrollo cognitivo es interdependiente de la madurez neurológica y del ambiente. De aquí la importancia que adquieren los ambientes enriquecidos en la optimización del desarrollo neuronal y ésta en las posibilidades de aprendizaje conjuntamente con la dotación genética. En definitiva, lo importante es la interacción genética x ambiente.
Respecto a la madurez del sistema nervioso central, es muy importante considerarla a la hora de implementar las tareas facilitadoras del aprendizaje. Por ejemplo, sabemos que la madurez del hemisferio derecho no se alcanza hasta los cuatro y siete años; la del hemisferio izquierdo, a los 9 – 12 y la del cuerpo calloso a los 11 – 13 años con la posibilidad de transmitir 4.000 millones de mensajes por segundo entre ambos hemisferios.
Hay algunos aspectos muy importantes a tener en cuenta cuando hablamos de aprendizaje:
  • Ante una tarea de aprendizaje determinada, no las experiencias de éxito o fracaso las que incrementan el número de conexiones interneuronales, sino el proceso en sí mismo.
  • La optimización del neurodesarrollo se consigue realizando tareas de complejidad creciente.
  • Cuando conseguimos una habilidad esta se consolida a través de redes neuronales específicas; de aquí que podamos ser más competentes para unas tareas que para otras.
    Esto es importante en la medida que podemos diseñar tareas específicas en función de que la habilidad esté más o menos conseguida.
  1. El rol del aprendizaje de la música en la maduración cerebral.
La educación musical implica a todo el cerebro y no sólo al hemisferio derecho, tal como se creía hasta hace unos años. De hecho, algunas investigaciones han puesto de manifiesto que los niños que han recibido entrenamiento musical presentan una mayor habilidad en la comprensión lectora.
Como sabemos, todos hemos memorizado más de una tarea cantándola. Hoy sabemos que la música facilita los procesos de memorización. De hecho, las técnicas funcionales de neuroimagen han puesto en evidencia que la música estimula áreas aparentemente tal alejadas como las implicadas en los procesos de lectura comprensiva, del procesamiento espacial, el pensamiento abstracto, las habilidades sociales, la memoria procedimental y la inteligencia emocional.
Por tanto, la música debería formar parte de los programas educativos con una relevancia de la que actualmente posee y con unas exigencias adaptadas a las habilidades innatas de cada alumno para que facilite el aprendizaje y no animadversión.
Fuente:
http://paidopsiquiatria.com/?p=912&mid=5052

Vídeo relacionado:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/arreglame-cerebro-avance/1033778/
Artículo relacionado:
http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com/2011/09/plasticidad-cerebral-para-la-memoria-y.html

AUTOESTIMA, UN EDIFICIO EN CONSTRUCCIÓN

 

Estamos ante una nueva mirada sobre la autoestima. La autoestima como algo que se construye y está en permanente transformación, en la cual él o ella o los grupos de pares pueden ayudar a mejorar la propia visión de uno mismo.
Lejos de considerarla algo establecido, los especialistas proponen la posibilidad de reformularla en las distintas etapas de la vida. Este es el artículo.
"Frágil, cambiante y devaluada. O resistente, sólida y valorizada. Dos imágenes de uno mismo. Dos destinos.
"La autoestima actúa como el sistema inmunológico del psiquismo. Una buena autoestima permite enfrentar dificultades, no ser demasiado influenciable por la mirada de los otros, sobrevivir a los fracasos y desilusiones, y sentirse digno de ser amado; también permite pedir ayuda, cambiar de opinión y aceptar las limitaciones", afirma el médico psicoanalista Luis Hornstein, autor del libro de reciente publicación Autoestima e identidad , e inmediatamente contrapone:
"Una baja autoestima -no creer en nosotros mismos, en nuestra capacidad ni en nuestra posibilidad de ser amados- hace que el mundo se convierta en un lugar aterrador. Quienes tienen una autoestima devaluada hacen siempre una lectura de la realidad en donde terminan denigrados y hablan de sí mismos con poco orgullo, como si fueran sus propios enemigos."
El doctor Héctor Fiorini, director del Centro de Estudios en Psicoterapias, agrega otro rasgo tipico de quienes encuentran en el espejo una imagen devaluada: la inestabilidad. "La imagen que estas personas tienen de sí mismas no es sólida, sino precaria, confusa. Y tienden a la polarización sin grises, especialmente en cuanto a la valorización: la estima oscila entre juicios de perfección y juicios de denigración", define en su libro Estructuras y abordajes en psicoterapias psicoanalíticas . También explica que el desamor hacia uno mismo desemboca en una forma de vivir con el permanente sentimiento de estar expuesto, como si cada experiencia fuese un examen, hecho que convierte la existencia en riesgo, amenaza y fragilidad.
¿Cómo se construye la autoestima? ¿De qué depende el amor o el desamor, la valoración o la devaluación de uno mismo? "Los cimientos de la autoestima se construyen durante los primeros años", dice Hornstein. Y define algunas condiciones nodales en la constitución del amor hacia uno mismo: una crianza con afecto y respeto, reglas estables y razonables sin recurrir al ridículo, la humillación o maltrato físico, sumado a una básica confianza por parte de los adultos en las capacidades del niño.
Fiorini resalta la función de los adultos en la formación de la estima de sí de los chicos: "El gran trabajo del adulto es ser espejo, pero un espejo lo más fiel posible a lo que el niño es, intentando no confundir lo que el adulto fantasea y desea con lo que realmente percibe; los padres muchas veces imaginan algo que el chico no es o no tiene. Es fundamental que los adultos puedan ver lo que cada hijo trae de sí, cuál es su singularidad; captarla, aceptarla y darle la ocasión de que ese capital personal se despliegue".
Según Fiorini, "el problema es cuando la imagen que se les devuelve a los chicos es confusa, difusa, negativa o, sencillamente, no les dan una imagen, porque más vale ignoran al niño. Es en ese espejo donde la persona incorpora un trastorno de su imagen".
Pero no todo se juega en la infancia: "Pensar los trastornos de la estima de sí solamente desde la historia infantil es un reduccionismo -dice Hornstein-. Los ríos que desembocan en la autoestima son, además de la significación de los otros durante la infancia, los vínculos y la valoración social, los logros personales y también los proyectos".
A veces, el punto no se centra en los logros en sí, sino en el nivel de exigencia: quien tiene una autoexigencia muy fuerte, con una mirada implacable, incrementa la distancia entre la imagen de sí y la imagen de lo que debería ser para esta autoexigencia. Hay personas con problemas narcisistas porque fueron poco narcicisadas; otras, por exceso de ideales, pueden tener ideales tan exigentes que es muy difícil alcanzarlos.
Más allá de la infancia: La autoestima es la combinación de estos factores la que va reconstruyendo la imagen de sí en el transcurso de la vida. "La autoestima no está constituida por un núcleo estable, sino por un flujo turbulento que sufre un continuo proceso de transformación desde la infancia", apuesta Hornstein.
Si en la primera infancia la fuente de valoración es la mirada de los otros más cercanos, especialmente los padres, en la adolescencia los espejos se multiplican y los grupos de pares pueden revertir aquello que la familia no había reflejado o había reflejado inconsistente o equivocadamente. "Pueden captar mejor y alentar en una función que se había desvalorizado, es decir que pueden tener una función correctora", se entusiasma Fiorini, y califica estos nuevos espejos de círculos virtuosos.
"Lo ideal es diversificar las fuentes o afluentes de la autoestima, porque si se sostiene en una sola -en las mujeres es más habitual centrar la autovaloración en lo afectivo y en los hombres, en lo laboral-, cualquier pérdida en uno de estos ámbitos puede desembocar en una verdadera catástrofe narcisista", analiza Hornstein.
Además, propone abrir un campo de reflexión acerca de cómo esa baja autoestima se va convirtiendo en una profecía autocumplida: "Nunca voy a?". Se trata de romper con esa construcción que convierte una convicción en descripción. Y ejemplifica con un posicionamiento típico de quienes le cierran la puerta a la autovaloración: "Mis amigos no me llaman porque no me quieren". ¿Y vos los llamás? "No."
"El punto es que pueda ver qué realidad está produciendo él mismo", define Hornstein. Y Fiorini propone una reparación que le permita al paciente encontrarse con él y con condiciones personales que habían sido descartadas, recuperar o construir su estima, a partir de la propia valoración. Es un proceso que tiende a liberar de las ataduras que condenaban a esperar del otro siempre la valoración; a revertir una tendencia que impide exponerse por temor a fallar; a salir de la dependencia de los otros; a recuperar o construir la posibilidad de ser desde uno mismo, rompiendo la tendencia al sometimiento".
"Es un trabajo de autoconstrucción."

Artículo de Tesy de Biase


Fuente: http://programadedesarrollopsicosocial.blogspot.com/2011/08/autoestima-un-edificio-en-construccion.html

EJERCICIOS PARA ENSEÑAR A LOS NIÑOS INTELIGENCIA EMOCIONAL

 

En la actualidad, la educación no sólo involucra el desarrollo de competencias cognitivas, se sabe que la conducta humana está constituida por los siguientes aspectos: acción, pensamiento y afecto; estas tres áreas guían nuestra forma de actuar en la vida y a la vez forman parte de la inteligencia emocional, pieza clave para brindar una educación integral a nuestros niños y formar personas de éxito no solo a nivel académico sino sobre todo en su desarrollo personal.

Para lograr ello, el rol de los padres y maestros es esencial ya que sus conductas son transmitidas a los niños de tal manera que producen grandes efectos en ellos.

Está comprobado que los padres que manifiestan afecto a sus hijos, brindan adecuados modelos de conducta y guían a sus hijos a expresar y canalizar adecuadamente sus emociones, forman a los niños de manera positiva e integral. En el área intelectual, estos niños tendrán aprendizajes más eficaces, con mayor concentración, en el área socio-emocional serán más hábiles para relacionarse, con sólida autoestima y seguridad en sí mismos.

Uno de los componentes de la Inteligencia Emocional son: Las emociones, aquellos estados afectivos que experimentamos frente al ambiente y que se acompaña de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia. Se sabe que el primer paso para desarrollar la inteligencia emocional es saber identificar las emociones, hay que enseñar a los niños de manera progresiva a poner nombre a las emociones básicas y a captar signos de expresión emocional de los demás, a interpretarlas correctamente, a asociarlas con pensamientos que faciliten una educación adecuada y a controlar aquellas que conlleven consecuencias negativas.

Respuestas emocionales en los niños:

El repertorio de emociones que hay en el adulto se aprende en los primeros meses de la vida. La manifestación de las emociones se produce de menor a mayor complejidad a lo largo de la primera etapa de la vida.

  • La primera emoción que aparece es la excitación.
  • En el primer mes experimenta malestar.
  • Cuando tiene un mes y medio aproximadamente sonríe, expresa bienestar.
  • Entre los 3 y los 6 meses (normalmente en el curto mes), comienza a expresar la rabia.
  • En el sexto mes muestra miedo y rabia contenida, disgusto.
  • En el séptimo aparecen sentimientos de alegría en compañía, interacción emocional.
  • Antes del año tiene afectividad por los adultos.
  • Después, celos y afectividad por otros niños

Las emociones primarias:

1. Cólera: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.

2. Alegría: Diversión, euforia, gratificación, da una sensación de bienestar, de seguridad.

3. Miedo: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad.

4. Tristeza: Pena, soledad, pesimismo.

Las emociones secundarias:

Actualmente, para la mayoría de los autores existen ocho emociones básicas, de las cuales cuatro son primarias (las mencionadas anteriormente) y otras cuatro son secundarias.

Las secundarias, con sus respectivas variedades de manifestaciones, son éstas: Amor, sorpresa, vergüenza y aversión.

Otros teóricos consideran emociones básicas a las 8 mencionadas hasta ahora (primarias y secundarias), y postulan que las emociones secundarias serían el resultado de fusiones o mezclas de las más básicas, por ejemplo, se describe la ansiedad como la combinación del miedo y de dos emociones más, que pueden ser la culpa, el interés, la vergüenza o la agitación.

Tanto las emociones primarias como las secundarias casi nunca se presentan aisladas, mas bien son una combinación de todas las familias de emociones básicas mencionadas. Por ejemplo, los celos pueden ser una combinación de enojo, tristeza y miedo.

Actividades sugeridas para los niños:

Identificar las emociones es el primer paso para controlarlas. ¿Qué actividades podemos realizar con los niños?

  • Pintar caritas que expresen emociones como la alegría, la tristeza o el enfado, haciendo que el niño participe y diferencie entre una y otra emoción.
  • Plantearle alternativas sobre qué emoción siente en cada momento, para que decida cuál es la que le ocurre. “¿Estás contento o enojado?”
  • Delante del espejo imitar con el niño distintas expresiones que representen diferentes emociones.
  • Hacer con cartulina caritas de emociones, en la cual en niño deberá adivinar qué emoción representa cada una.
  • Podemos elaborar un libro de emociones, con piezas de cartulina que tengan agujeros y debajo de ella escribir estados emocionales que pueden ser alegre, triste, enojado, sorprendido, asustado, etc. Luego le pediremos que saquen su rostro por el agujero y que hagan el gesto correspondiente a la emoción que corresponda.

A la actividad anterior se debe añadir una guía por parte de la maestra o tutor/a; de acuerdo a la edad del niño, podemos decirle que existen varias emociones y que todos las sentimos y expresamos, luego de trabajar con la lámina de “enojado” podemos preguntarle ¿Qué hace que te enojes? ¿alguna vez te sentiste enojado? ¿qué hiciste?,…

 

Fuente:

http://www.cosasdelainfancia.com/biblioteca-compor13.htm

Fuente vídeo:

http://www.youtube.com/watch?v=ds03KExhsh0