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¿Cómo afecta el TDAH a la familia y en la escuela? Entrevista a Isabel Orjales

 

OrjalesMaría Abalo Gandía

Entrevista a Isabel Orjales, doctora en pedagogía y profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Facultad de Psicología de la UNED, que nos desvela las claves de los efectos del TDAH en la familia y la escuela. Para esta especialista, los padres sienten una enorme presión cuando su hijo presenta síntomas de tdah y para los niños con este trastorno neurológico, los deberes son una verdadera pesadilla en el colegio.

Pregunta: Si un padre sospecha que su hijo tiene TDAH, ¿a dónde debe acudir?

Respuesta: Necesitará que a su hijo le hagan una valoración médica y otra psicoeducativa.

Los padres también deben tomar conciencia de que, aunque el diagnóstico tarde por dificultades administrativas o porque el trastorno todavía no esté claro, deberán buscar intervención psicoeducativa para mejorar los síntomas y solucionar los problemas concretos que presente el niño en ese momento.

Por lo tanto, yo recomendaría que se informen en una de las muchas Asociaciones de Padres de niños con TDAH de su provincia sobre el procedimiento que han seguido otros padres, pero también que informen al equipo de orientación de su centro educativo y a su pediatra.

En principio, por este orden, porque los primeros le darán información sobre a dónde acudir y el colegio le dará la información que el médico va a necesitar cuando realice un historial del niño.

 

P: ¿Cómo debe ser la actitud de los padres ante un niño con TDAH?

R: Los padres deben tener conciencia de que tendrán que educar a un niño desconcertante porque será inteligente y cariñoso, pero también más inmaduro en todo lo que se refiera a las funciones asociadas al lóbulo frontal.

Un niño hasta 3 años podrá parecer menor en su capacidad para controlarse físicamente (más hiperactivo o impulsivo) y controlarse emocionalmente (exteriorizará más sus emociones, las positivas y negativas). Pero, el niño con TDAH también se cansará antes en tareas que requieran atención sostenida, le costará mucho automatizar las rutinas diarias, perderá cosas, tendrá más olvidos, etc.

Los padres deberán pues, ser pacientes, ajustar sus demandas a la capacidad real de niño (para ello necesitarán apoyo de un profesional), plantearse objetivos concretos y tener una actitud vital y positiva ayudándoles a destacar sus logros. Pero, también deberán formarse en educación (con estos padres no vale ser un padre de tipo medio), aprender a reorganizar su vida para que todo sea más llevadero, buscar apoyos familiares y sociales, aprender a no caer en el sentimiento de culpa y controlar su propio estrés.

P: ¿Por qué algunos padres también reciben apoyo psicológico?

Los padres con niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad suelen ser muy culpabilizados por la propia familia, el colegio y la sociedad, quienes frecuentemente les culpan de los desajustes de sus hijos.

R: Los padres de niños con TDAH tienen niños mucho más difíciles de educar que exigen una dedicación intensa durante más años y una formación mayor en psicología y educación.

Los padres viven realmente mayor estrés, especialmente las madres que en un tanto por ciento muy elevado sufren depresión o ansiedad.

Además, al ser un trastorno con un gran componente genético, algunos padres pueden tener también un perfil de TDAH que, aunque sea moderado y hayan conseguido una adaptación normal a la sociedad, hace que sea más difícil para ellos enfrentarse a la educación de sus hijos.

P: ¿Cómo debe ser la rutina de un niño que tiene TDAH? ¿Y la de los padres?

R: El niño con TDAH se beneficia de tener una rutina clara y constante. A veces suelen necesitar ajustarse a las rutinas propias de niños más pequeños. Y a los padres les favorece crear estas rutinas porque les ayuda a ellos mismos a estar más centrados. Además,  el niño se siente más tranquilo, se comporta mejor, cuestiona menos lo que debe hacer y la vida familiar se hace menos estresante.

P: ¿Cuáles son las señales de alerta para que un niño reciba orientación educativa en el centro escolar?

R: Yo destacaría dos situaciones. Por una parte, cuando el niño o niña manifiesta un comportamiento o un rendimiento académico problemático que no responda fácilmente a las medidas educativas habituales. Por otra, cuando un niño/a tenga un comportamiento adaptado y un rendimiento suficiente, pero inferior a su capacidad a costa de una dedicación de horas y un apoyo desmedido en casa con gran desgaste emocional.

P: ¿De qué forma influyen las exigencias de la escuela (deberes, actividades extraescolares, aprendizaje de idiomas…) en el desarrollo del TDAH?

R: Los deberes condicionan muchísimo y de forma muy grave. En España se da por hecho que los niños deben tener una jornada de trabajo superior a la jornada laboral de un adulto. Debe hacer deberes después de las 8 horas de estancia en el colegio, debe trabajar los puentes, fines de semana, Navidades y, la mayoría hasta en vacaciones de verano. Y los deberes son iguales para todos los niños, independiente de lo que sepan, de lo que hayan trabajado en clase, de sus notas y de su capacidad intelectual.

Los deberes son una verdadera pesadilla para los niños con TDAH. También son la fuente de mayor estrés y motivo de muchos síntomas de ansiedad en padres e hijos.

Una hora de deberes para un niño sin TDAH se convierte en 3 horas para un niño con TDAH porque está agotado, desmotivado y no tiene un profesional al lado (sino a su madre, normalmente). Si a las tareas habituales hay que añadir, los trabajos no terminados en clase y las tareas que necesita reforzar (normalmente, lectura, caligrafía o matemáticas…), los deberes se convierten en una pesadilla para el niño y su familia. Son un motivo de sanciones constantes: porque olvidó apuntarlos o traer el libro, porque no quiso hacerlos, los realizó mal o bien pero con mala presentación.

El aumento de la exigencia en los idiomas favorece el fracaso escolar y todavía complica más la situación en casa. Todo ello debido a un sistema que da por hecho que gran parte del trabajo debe realizarse en casa sin padres profesionales de la educación y que desconocen esos idiomas. Las actividades extraescolares deberían ser un respiro para el niño, la posibilidad de desarrollar habilidades para los que realmente valen y que les hacen sentir, por una vez a la semana, válidos y relajados. Pero la mayoría no tienen tiempo para realizarlas porque deben sobrevivir al sistema escolar.

P: ¿Cuáles son las principales dificultades del aprendizaje de un niño con TDAH?

R: Hay que distinguir entre las dificultades de aprendizaje derivadas de los síntomas de TDAH, como podría ser la pérdida de información en las explicaciones en clase, no terminar tareas o exámenes por falta de tiempo, impulsividad en la realización de los problemas de matemáticas, errores por no atender a detalles en las tareas, mal rendimiento en los exámenes por no saber expresar de forma completa y ordenada lo que oralmente se saben a la perfección, etc.

Pero más de la mitad de los niños con TDAH tienen dificultades de aprendizajes tan intensas que justifican un diagnóstico específico de Trastorno del Aprendizaje (lo que antes se llamaba dislexia, discalculia, disortografía…). Todo niño de 8 años que se evalúe de TDAH debería ser evaluado para descartar trastornos específicos del aprendizaje, porque muchas veces quedan sin diagnóstico.

P: Un niño con TDAH, ¿puede ser buen estudiante o se comprometen el resto de aprendizajes?

R: En nuestro sistema escolar, con una larga jornada escolar a la que se añaden cantidades irracionales de deberes y en el que no se individualiza el aprendizaje, las dificultades para que un niño con TDAH sobreviva, ya no digo con buen rendimiento, sino con un rendimiento suficiente a Educación Secundaria y Bachillerato son inmensas.

En Primaria, muchos niños pueden aprobar e incluso sacar buenas notas (especialmente hasta 4º de primaria), pero a costa de un gran apoyo de los padres y una gran dedicación extraescolar. Existen niños con TDAH y altas capacidades cuyas buenas capacidades pasan desapercibidas, y muchos niños con sobredotación que no son diagnosticados por TDAH porque se les considera vagos y que se aburren en clase.

P: ¿Cuál debe ser la actitud de los profesores frente a un niño con TDAH?

R: Los profesores deben tener una actitud de aceptación, es decir de conocimiento de que existe un trastorno que condiciona que ese niño tenga un comportamiento determinado, pero también de interés por formarse y colaborar con los especialistas y los padres, sin olvidar la actitud de profesionalidad, para saber qué técnicas emplear para ayudarle, y de compromiso, para sacar al chico o la chica adelante.

P: ¿Cree que las escuelas están preparadas para atender las necesidades de los niños con TDAH? ¿Existe un protocolo de actuación común para estos casos o éste depende de las directrices de cada centro educativo?

En España, los colegios todavía no están preparados para atender las necesidades educativas de los niños con Trastorno por Déficit de Atención o Hiperactividad.

R: Las escuelas no están preparadas por desconocimiento del trastorno (saben qué es en general pero todavía persisten muchos mitos sobre el TDAH). Además, el sistema no acompaña porque en muchas comunidades no hay un protocolo claro de actuación y cuando lo hay, el centro lo desconoce. De hecho, muchas veces son las asociaciones de padres las que tienen que informar a los centros sobre lo que hacer. También, porque, al final, el niño está en su aula dependiendo de su profesor (son de los pocos profesionales que trabajan sin otro adulto presente) y muchas cosas dependen al final de su buena formación, su buena actitud y su deseo de ayudar.

http://www.elbebe.com/educacion

“Todo el mundo habla de niños hiperactivos, pero muy poca gente sabe qué es el TDAH”

 

Sandra Melgarejo

Isabel orjalesSegún Isabel Orjales, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Psicología de la UNED, el TDAH es “el trastorno más popularmente desconocido”. En su opinión, existen muchos tópicos que interfieren en el diagnóstico y abordaje del TDAH, y falta comprensión en el entorno escolar. Contra esto, Orjales recomienda traducir los protocolos específicos en acciones concretas y ahondar no solo en la detección precoz, sino en la intervención psicoeducativa posterior.

¿Cuál es la situación actual del TDAH en España?

El TDAH es el trastorno más popularmente desconocido. Todo el mundo habla de niños hiperactivos, pero hay muy poca gente que realmente sepa cómo es un niño con TDAH. Todavía existen muchísimos tópicos que interfieren en las medidas que se toman, sobre todo en el ámbito educativo. El problema no solo concierne a los síntomas que tiene el niño en el aula –que se podrían resumir en que se comporta como si tuviera dos o tres años menos que el resto por su inmadurez, aunque pueda tener altas capacidades intelectuales–, sino a la falta de comprensión en el entorno escolar, porque existen muchos docentes que están erróneamente convencidos de que el diagnóstico del TDAH se puede basar solo en lo que ellos ven en el aula y las medidas educativas que toman se basan en sus hipótesis. Así ocurre que hay niños con TDAH que no tienen un perfil exagerado de hiperactividad o que tienen muy buena capacidad intelectual y compensan algunos ámbitos, y que por ello son malentendidos por los profesores.

No obstante, la primera voz de alarma ante un posible caso de TDAH suele darse en el colegio, ¿no es así?

Sí. La impresión popular es, incluso, que hay un sobrediagnóstico de TDAH, que ahora todos los niños son hiperactivos, al igual que en otra época todos eran disléxicos. El problema es que el TDAH es muy difícil de diagnosticar: requiere que puedas comprobar que los síntomas de desatención, hiperactividad, impulsividad, etc., que evolutivamente tienen todos los niños, son más crónicos en este caso y no van a mejorar si no se hace una intervención específica. Y eso requiere tiempo.

¿Por eso se retrasa el diagnóstico y el tratamiento?

Suelo insistir en que la intervención psicoeducativa debe comenzar antes de que se cierre el diagnóstico, cuando los síntomas empiezan a generar problemas y se ve claramente que las medidas educativas normales, escolares y familiares, no dan resultado. Si la intervención se inicia y realmente el niño tiene TDAH, tendrá un cuadro más moderado; y si había otros condicionantes, el niño se estabilizará y el diagnóstico o el descarte del TDAH llegarán antes.

En ocasiones se cuestionan los diagnósticos de TDAH, ¿por qué?

Porque los síntomas que presenta un niño con TDAH son comunes a todos los niños, responden a una inmadurez de las funciones asociadas al lóbulo frontal, que maduran con el tiempo. El problema de los niños con TDAH es que tienen un retardo en la maduración. Lo que pasa es que también son funciones que se educan: la impulsividad se puede reducir, la atención mejora… Los profesores pueden tener dificultades para discriminar si el problema que tiene el niño se puede arreglar con medidas educativas generales, con medidas educativas específicas o con un entrenamiento muy costoso. Pueden pensar que es algo que depende de la voluntad del niño o que requiere más disciplina por su parte.

En este sentido, es importante que los profesores entiendan que ellos son un puntal incuestionable en el diagnóstico porque necesitamos información lo más pormenorizada posible sobre las dificultades que tiene el niño en el aula, pero luego necesitamos mucha más información para poder confirmar sus hipótesis de diagnóstico.

¿Cómo se coordina la intervención educativa con el ámbito familiar y sanitario?

Todavía estamos muy en pañales. Están apareciendo protocolos conjuntos de Sanidad y Educación que son importantísimos, se tienen que ir traduciendo en acciones concretas, pero todavía están más ligados a la primera fase, la detección y el diagnóstico, que a la intervención psicoeducativa posterior. Indudablemente, tiene que haber una conexión muy importante: el médico no puede ajustar la medicación sin la información del impacto que tiene la medicación; y el centro educativo no puede hacer que el niño sea más eficaz a través de programas de intervención y de entrenamiento cognitivo si no está apoyado por un tratamiento farmacológico adecuado.

Fuente:

http://www.comunidad-tdah.com/

“Tener TDAH es como llevar una mochila con piedras en una maratón”

 

JAVI ROBLES

    tdah cargaJaime Martín es licenciado en Pedagogía por la Universidad de Santiago de Compostela. Hace más de una década que se le diagnosticó TDAH y, desde entonces, Jaime ha dedicado su vida a actividades relacionadas con los jóvenes. Ha trabajo como Educador Social en pisos tutelados, ha sido orientador en distintos centros cívicos y voluntario en el Hospital de Navarra.

  • “Hace diez años prácticamente nadie sabía en qué consistía el TDAH”

  • “No hay dos TDAH iguales por la misma razón que no hay dos personas iguales”

  • “Un pedagogo está presente en los procesos de aprendizaje y enseñanza a cualquier nivel”

    Así resumía el sentimiento de frustración que invade muchas veces a los pacientes con TDAH

     

    ¿Cómo cambia la vida cuando le diagnostican TDAH?

    En mi caso fue una liberación. Para mí supuso encontrar una causa  a algunas de las cosas que me pasaban. Me sentí por primera vez capaz de afrontar los estudios, por ejemplo.

    ¿Hace una década cuál era la dimensión de esta enfermedad?

    Totalmente distinta. Hace diez años prácticamente nadie sabía en qué consistía el TDAH.  Estamos hablando de finales de 2003 que yo ya estaba recién licenciado. Fue un diagnóstico muy tardío. Imagina cuando yo trataba de explicar a la gente lo que tenía. Era una sensación rarísima.

    El hecho de que  el TDAH esté cada vez más presente, ¿cómo afecta a los pacientes?

    En este tipo trastornos afecta mucho la concienciación sobre el tema. Progresivamente vamos viendo una sociedad que se muestra más permeable con las enfermedades, más solidaria. El déficit de atención y la hiperactividad no se ven físicamente. Se puede percibir en el comportamiento pero no es algo visible. No te falta un brazo, no tienes algo distinto. Pareces uno más.

    ¿Es en el momento en el que le diagnostican cuando comienza a percibir qué su futuro profesional estaba relacionado con el TDAH?

    Es un cúmulo de cosas. Yo tenía bastante claro que me gustaba estar con gente, hacer actividades. No me veía en algo puramente técnico o en algo que supusiera estar solo.  Simplemente la vida me fue llevando. Estaba predestinado.

    ¿Predestinado?

    Sí. Yo pasé por momentos duros antes del diagnóstico y quise que otras personas pudieran saber qué era lo que tenían. Ayudarles a enfocar su comportamiento. Es el San Benito del vago, del que no hace nada, del que no quiere estudiar. Acabas un poco hasta las narices. A mí me hacía sufrir. Yo ahora les explico a los chicos que tener TDAH es como llevar una mochila con piedras en una maratón. Hay que ser más fuerte que el resto pero tienen, al igual que ellos, dos piernas para correr, una cabeza, dos brazos etc. Solo que nuestra mochila pesa más.

    En ese “ayudar”, ¿cuál es la faceta de un pedagogo?

    Un pedagogo tiene que ser como el director de un equipo de ciclismo. El ciclista en este caso es el chaval y el pedagogo es el que va en el coche. El esfuerzo es del joven pero hay que estar detrás para animarle a lograr los objetivos, para decirle que apriete más, que se relaje etc. Eso sería la parte personal. Además, hay una faceta vinculada a la educación. Un pedagogo está presente en los procesos de aprendizaje y enseñanza a cualquier nivel.

    Una vez terminó su carrera en Galicia viajó hasta Pamplona donde comenzó a trabajar como educador social. ¿Es en este momento cuando empieza a trabajar con niños con TDAH?

    Sí. Hasta entonces había hecho mis pinitos con algunos niños en Galicia y había comenzado a interesarme por asociaciones vinculadas a la hiperactividad y la atención a jóvenes con problemas. Durante todo este tiempo, conservaba un buen amigo navarro al que había conocido años atrás en un campamento de chicos con cáncer. Sabía que él había estado en un barrio gitano de valencia (se refiere al barrio de Nazaret)  como voluntario pero que hacía ya un par de meses que había vuelto a Pamplona para trabajar en Nuevo Futuro (asociación en favor de la infancia con dificultad social). Bastó una llamada para que me viniera para aquí.

    Estamos hablando de 2006…

    Eso es. Aquí empecé a trabajar con chavales que tenían muchos problemas de comportamiento. No todos eran pacientes de TDAH pero, progresivamente, fuimos creando un grupo de trabajo específico para mejorar a quiénes lo padecían.

    ¿Esos grupos de trabajo en qué consistían?

    Hacíamos de todo. Actividades de tiempo libre y actividades formativas. Eran chicos que, en muchos casos, procedían de entornos familiares muy desestructurados. Había déficits de aprendizaje brutales. Por supuesto, muchos de ellos no habían oído hablar en su vida del TDAH o de cualquier otro tipo de trastornos de comportamiento. Visitamos una cantidad de Centros de Salud que no puedes ni imaginar.

    ¿Y cómo recibían los chicos la noticia de tener TDAH?

    Había de todo pero, en general, muy bien. Muchos lo único que necesitaban era atención. El hecho de que alguien se preocupase por ellos, por su educación, por detectar si había algunas dificultades. Otros no querían saber nada. Al final son vidas difíciles y muchos estaban muy cerrados a nada que viniera de fuera. Ni te quiero contar si encima eran médicos o había que tomar un tratamiento.

    ¿Era difícil que siguieran el tratamiento?

    En algunos casos iban más orientados a hacer pautas diarias y cosas por el estilo. En otros era necesaria la medicación. Cada caso al final es único. No hay dos TDAH iguales por la misma razón que no hay dos personas iguales. El TDAH afecta a tu vida pero tú digamos que tienes una personalidad de base, un carácter. No es lo mismo un chico con tendencia a la impulsividad o con un carácter muy fuerte que un chaval que es un guindilla. Son distintos.

    Ahora que  menciona las diferencias en el tratamiento, ¿es usted partidario de la medicación? Porque existe un debate en la calle…

    Así hablaba Jaime Martín del tema de la medicación

    https://soundcloud.com/roblesjavi/jaime-1

    Las pastillas están para ayudar a quién las necesite. Habrá gente que no le hagan falta y gente que sí. A mí me ayudan mucho.  Lo del debate en la calle es algo que, siempre va estar ahí (tuerce el gesto y permanece en silencio unos segundos). No quiero decir lo que pienso de algunas de estas opiniones porque siempre me pasa lo mismo. Acabo enfadado.

    ¿Siente que es un trastorno injustamente tratado?

    En parte sí. A ver, hablábamos antes de que la sociedad está  más concienciada y es verdad. Pero, mira, te pongo un ejemplo. Hace un tiempo vi una entrevista a un tipo en un periódico (se refiere a la entrevista a Marino Pérez en ABC) en la que decía que el TDAH es un invento. Y el tipo era catedrático de Psicología. A mí me hierve la sangre con estas cosas. Todos los pasos que damos hacia delante son un chiste si luego salen entrevistas de este estilo.

    ¿Cuál es, entonces,  el tratamiento que en su opinión debería darse mediáticamente?

    El normal. Yo no digo que no haya gente a favor o en contra. Eso va pasar con esto y con todo. Lo que digo es que no se puede pretender que la gente se conciencie si cada equis tiempo van a estar saliendo estas noticias. Porque esa es otra. Este señor era Psicólogo. Todo el mundo sabe que los Psicólogos no pueden recetar una medicación y en ese titular se hablaba de la medicación como “dopaje”. Y nadie se extraña. Nos da lo mismo un pedagogo, que un psicólogo, que un psiquiatra.

    En definitiva, ¿dejar qué hablen los expertos?

    Claro. Pero que se le explique a la gente las cosas, que vean las diferencias entre unos expertos y otros. No todo son pastillas y no todo son rutinas. Sobre todo porque al final se pierde lo más importante. Se olvida que hay un paciente que necesita ayuda del tipo que sea. Y para mí lo más importante es que ellos tengan las mismas oportunidades que los que no tienen TDAH

     

    Fuente:

http://solidariosdoc.wordpress.com/

“Investigo la dislexia para tratar de evitar que se repita la historia que yo he vivido”

 
DISLEXIAENTREVISTA | Luz Rello, Lingüista galardonada con el premio al mejor investigador joven de Europa

Lucas Sánchez

Esta joven lingüista ha pasado de sufrir un largo historial de suspensos con doce años a recibir el premio a mejor investigador joven de Europa. La científica critica la reforma educativa prevista por el Gobierno español: “Si me hubieran separado desde pequeña, como pretende la reforma educativa, no podría haber llegado donde estoy”

 

Luz Rello (Madrid 1984) todavía no se cree que haya recibido uno de los galardones más importantes a un investigador predoctoral en Europa, sobre todo porque es un galardón al mejor joven investigador, a secas, de entre todas las ciencias. Tampoco se lo creyó cuando le dieron sus primeras evaluaciones en las que era calificada como “sobresaliente”, y rompió a llorar delante de su clase. Entonces tenía 12 años y tenía que acudir a clases de refuerzo. Una profesora identificó su problema, la dislexia, y le enseñó, mediante juegos de colocación de palabras, a superar su dificultad. Ahora, gracias entre otras cosas a la creación de Dyseggxia y a su trabajo como investigadora del Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, una aplicación para móviles y tabletas que realiza la función de esas clases de apoyo ha recibido un galardón que reconoce una historia de superación personal desconocida para el tribunal que se lo ha otorgado, y llena de encontronazos con el lenguaje.

III Luz Rello

Luz Rello se licenció en Lingüística por la Universidad Complutense de Madrid, obteniendo la calificación más alta de España en dicha licenciatura. Obtuvo una beca de La Caixa para realizar sus estudios de máster en Procesamiento del Lenguaje Natural. Durante su doctorado en la UPF, ha recibido diversas becas, entre las que destacan las Google Anita Borg Scholar y Santander JPI Premium Scholar.

En la actualidad es experto invitado en el Research and Development Working Group de la Web Accessibility Initiative del World Wide Web Consortium (W3C). Las aplicaciones para ayudar a personas con dislexia, a cuyo desarrollo ha contribuido, cuentan con más de 18.000 descargas.

¿Qué camino lleva a recibir el premio a mejor joven investigador de Europa?

Lo único que he hecho es intentar hacer las cosas lo mejor que puedo que, en el caso de mi investigación con dislexia, significa intentar hacerlo tan bien como para llegarme a fiar de mis resultados. En las aplicaciones reales, lo que busco es que sean útiles y ayuden realmente. Y creo que la razón principal por la que me lo han dado es la que mencionan en la carta que ha escrito la asociación Euroscience, y que es pública en su web: “Ha convertido su investigación en una realidad”.

¿Cómo nace Dyseggxia?

La educación normal no funciona con nosotros. Las personas disléxicas no aprendemos de la misma manera. Por eso, no sirven de nada los estúpidos ejercicios de escribir la misma palabra 50 veces a los que nos obligaban en el colegio. Estudiando fallos de personas disléxicas parecía bastante claro que podían tener un patrón detrás. De la corazonada pasamos a pedirles a los padres de hijos que tenían dificultades en el lenguaje, y daban con el perfil de niños disléxicos, que nos mandaran textos de sus hijos. Yo aproveché lo que sabía para darles sentido lingüistico, fonético y ortográfico a esos errores. De ahí sacamos patrones. Nuestra primera publicación sobre el tema no señalaba los patrones, era tan novedoso en aquella fecha que simplemente decía “existen patrones en los errores de personas con dislexia”. Luego usamos los errores con distractores (letras que forman palabras similares) y pedimos a los niños que pusieran bien las palabras. Los niños aprenden jugando y, además, los padres aprenden de los errores típicos de sus hijos. También lo implementamos con otro problema clásico de la dislexia que es juntar palabras que van separadas. El juego es un proyecto personal y lo hemos desarrollado entre tres amigas (con Clara Bayarri y Azuki Gòrriz). Por ahora, se lo han descargado más de 7.000 personas.

“La educación normal no funciona con nosotros. Las personas disléxicas no aprendemos de la misma manera”

¿Cómo termina una persona disléxica investigando en dislexia?

Hay dos respuestas para esta pregunta. La primera es el porqué idealista y, la segunda, el realista. La primera puede parecer muy ñoña, pero la verdad es que fue para tratar de evitar que se repita la historia que yo he vivido. Yo estuve cerca del fracaso escolar. He estado muchos años de mi vida suspendiendo muchísimo, sentada en una mesa especial para niños fracasados. Una profesora que era psicóloga y mi tutora detectó mi dislexia y no me dijo nada para no asustarme con la palabra, supongo. Me llevó a unas clases especiales, y en esas clases me sentía muy estúpida. Todo el mundo sabía leer y escribir, y yo estaba delante de una palabra, pensando que hacía el payaso, y jugando con letras. Yo pensaba que leía bien, no entendía qué hacía allí, y estudiaba muchísimo. Pero suspendía. Piensas que eres tonta y, de hecho, sigue costándome muchísimo, después de los años, encajar cualquier premio científico. Porque durante mucho tiempo de tu vida piensas que eres tonta y, además, te lo dicen. Constantemente te dicen que no vales. En las clases de apoyo pensaba que no hacíamos nada, pero de repente, todas esas horas de estudio convirtieron suspensos en sobresalientes.

“He estado muchos años de mi vida suspendiendo, sentada en una mesa especial para niños fracasados”

¿Y el porqué realista?

Me dieron la oportunidad en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. Normalmente en informática, como en casi todos los ámbitos científicos, uno entra a trabajar en un centro o laboratorio que tiene una línea muy establecida. Pero en la beca tenía libertad total y mi supervisor, Ricardo Baeza-Yates, se dio cuenta por nuestras conversaciones via mail que tenía síntomas de ser disléxica. Yo normalmente trataba de esconder mi pasado, conseguí ser “normal”, así que no quería que nadie se enterara de que tuve problemas. Mi supervisor me dijo que siendo licenciada en Lingüística y teniendo un máster en Procesamiento del Lenguaje Natural, ¿por qué no utilizar todo lo que sabía para ayudar a personas que tenían mis mismos problemas?

¿Qué problema tienen los disléxicos? ¿Es sólo cosa de textos?

Exacto. El lenguaje es innato. Aprender a hablar y entender es innato. Todo el mundo tiene zonas cerebrales definidas que se desarrollan a distintos tiempos durante el desarrollo y el aprendizaje. Leer y escribir es una destreza, es algo que se aprende, no es innato. No todo el mundo sitúa en el cerebro la lectura y la escritura en la misma área del cerebro. La dislexia es, por lo tanto, un problema que aparece en el aprendizaje, aunque su origen es biológico. Y el problema es mapear el símbolo con el significado fonético. Nosotros tenemos de forma innata fonemas (sonidos) en la cabeza, y de manera aprendida, los grafemas, las letras que hacemos equivaler a esos sonidos. El problema es transformar el fonema en grafema, y al revés.

“Sigue costándome muchísimo encajar cualquier premio, porque durante mucho tiempo de tu vida piensas que eres tonta y, además, te lo dicen”

¿Qué porcentaje de la población es disléxica?

Depende del idioma. En España, alrededor de un 10%. En una clase de 40 alumnos hay 4 disléxicos, y una media de alrededor de 7 niños con dificultades.

Entonces, al no ser un problema de entendimiento, ¿podrían salvarse esos problemas con otras formas de educación?

Claro. La dislexia es un problema de información escrita, de representación. El problema del sistema educativo actual es que todo pasa por la lectura y por la escritura. Ni siquiera pasa por la oralidad, porque si a los disléxicos les leyeran los textos el problema estaba salvado.

¿Cómo ve entonces que la LOMCE, la nueva ley educativa del Gobierno español, intente separar a los alumnos por su rendimiento escolar?

“La reforma educativa va conseguir es que las desigualdades en el alumnado sean cada vez mayores”

Es un asunto que me angustia de esta reforma de la educación. Ojalá se le diera más importancia a esta reforma que a la crisis, porque ahí está la clave del cambio y, sin embargo, tal y como se está planteando, lo que se va a conseguir es que las desigualdades en el alumnado sean cada vez mayores, sesgando las oportunidades de muchos. Cuando escucho que pretenden separar a los alumnos desde pequeños de una misma clase en función de sus resultados académicos se me pone la piel de gallina, me parece ciencia-ficción, estoy dentro de la novela Un mundo feliz, donde los niños son clasificados en categorías desde bebes en función de su calidad genética para tener un oficio determinado, para triunfar o no en la vida. Una cosa es que en Bachillerato, con 15 o 16 años, cada uno elija la rama que quiere estudiar, y otra cosa es separar a un niño antes de que haya desarrollado todas sus capacidades cognitivas (sobre los 13 o 14 años). Dejémosles demostrar lo que son capaces de dar. ¿Por qué le tenemos que decir a un niño que su competencia —aún no desarrollada— es de segunda o de tercera calidad? Una cosa es tener clases de apoyo extra para ayudar a los que lo necesitan, y otra cosas es segregarlos en otra clase diferente, en ese grupo por el que no vale la pena preocuparse. A mi me costó mucho salir adelante en una clase normal con una exigencia normal. Creo que si me hubieran separado desde pequeña no podría haber llegado donde estoy. Y como yo hay un 10% de niños que aprender a leer y a escribir más tarde, y que se esfuerzan mucho. Como casi todo en el colegio pasa por el filtro de la lectura y la escritura, no es fácil adivinar en qué categoría estaríamos nosotros, una categoría decidida antes de tener la oportunidad de superarse. Si autosuperarse en una clase normal es muy difícil, cambiar de categoría lo veo casi imposible.

¿Cómo se detecta la dislexia? ¿Sólo por bajo rendimiento escolar?

Básicamente, por errores en la escritura. Actualmente la mayoría de las pruebas de dislexia se hacen observando el número de errores en escritura que cometes durante el tiempo que dura la prueba. Así de sencillo. Los disléxicos tienen faltas de ortografía porque no las ven. Ahora estamos midiendo la lectura con eye tracker, un sistema que sigue tu mirada mientras que lees.

¿Cómo mejoraron en su caso esas clases de apoyo de suspensos a sobresalientes?

Yo no fui consciente de ese cambio mientras sucedía, tú piensas que lees bien aunque no lo haces. Pero esos ejercicios sí debieron hacer que yo leyera mejor. Limaba mis asperezas con los símbolos, y mejoraban esa conexión entre grafemas y fonemas. Cada hora de estudio era más productiva. Desde entonces todo me fue bien, aunque tengo que revisar mucho todo lo que escribo y todo lo que leo, porque me confundo a menudo. Pero la informática me ha cambiado la vida.

¿Cómo ha sido ese cambio?

En selectividad me bajaron las notas por faltas de ortografía, pero en la universidad lo hacíamos todo con ordenadores y podía corregir mis errores. Tienes correctores de texto, puedes buscar en Yahoo! o Google. Tienes un corrector constante. Por eso todo lo canalizo a través de la informática.

“El problema del sistema educativo actual es que todo pasa por la lectura y por la escritura”

¿Por qué, con todos los problemas que tenía, se decantó entonces por las letras?

Habría que preguntarle a un psicólogo, porque de hecho mi instituto estaba muy enfocado a las ciencias. Era algo que me llamaba la atención como reto. Era un desafío. Cuando dije que quería hacer ciencias sociales me mandaron al bachillerato tecnológico, pero me rebelé. Y eso que mi peor nota era en Lengua.

Su investigación de tesis doctoral no solo ha generado una app, también tienen un lector para adaptar textos a personas disléxicas, ¿no es así?

Sí, y también hemos querido dejarlo público. Puedes verlo en la web y también están en abierto las publicaciones científicas relacionadas para que sepas cómo funciona. Y si tienes problemas para usarlo te echamos una mano. Cualquier empresa que quiera tener en cuenta a los disléxicos puede contar con nosotros sin cobrarles por ello. Y la aplicación es gratis, a mí me paga la Generalitat, no voy a ganar dinero con los derivados de una investigación que pagan otras personas con sus impuestos. Han sido años de trabajo que se reflejan en 11.000 descargas que tiene el IDEAL eBook reader por ejemplo, un lector de libros para Android diseñado a partir de nuestros resultados.

La investigadora Luz Rello.“La app es gratis. No voy a ganar dinero con los derivados de una investigación que pagan otras personas con sus impuestos”

¿Cómo se adapta un libro electrónico para personas disléxicas?

Se puede adaptar en función de la forma o diseño, y del contenido. En cuanto a la forma influye el tipo y tamaño de fuente, la separación entre letras y entre ancho de columna, el contraste (las personas con dislexia leen mejor con menos contraste)… Son muchos parámetros. En cuanto al contenido, influye la frecuencia de las palabras. Un disléxico asimila mejor una palabra cuanto más frecuente es. Lo que hacemos es presentar el mismo texto; los disléxicos no son tontos, hay que dar posibilidades para aprender y no simplificar el texto. Pero si quieres, puedes pulsar una palabra y te salen varios sinónimos.

¿Cómo ve el futuro de los niños con dislexia?

Ahora mismo, si viviéramos en Finlandia, el primer día de escuela tendríamos a un pedagogo que revisa que los niños tengan o no dislexia. ¿Por qué? Porque saben perfectamente que una persona con dislexia, si la pillas a tiempo no se tiene por que quedar atrás. Pero eso es en Finlandia. En el resto de los países, la forma de detectar, tarde y mal, a los niños con dislexia es la razón por la que tienen bajo rendimiento escolar, y cuando tienes bajo rendimiento escolar es dificilísimo salir. Es un círculo vicioso. Tus compañeros piensan que eres tonto, tus profesores piensan que eres tonto. Si haces algo bien es casualidad; si lo haces mal es normal. Incluso para tu familia. Cuando por fin se detecta en niños que tienen problemas en el colegio, suele ser ya tarde para ellos. Espero que esto vaya cambiando.

— Lucas Sánchez,
Investigador Postdoctoral del Centro Nacional de Biotecnología, divulgador y escritor

Fuente:

http://esmateria.com/

“El TDAH es cuestión de ciencia, no de creencia”

 

Entrevista a Fulgencio Madrid, Presidente de la Federación Española de Asociacionbes de Ayuda al Déficit de Atenciñón e Hiperactividad (FEAADAH)

 

imageLamenta que, a pesar del “abrumador nivel de evidencia científica”, siga existiendo el mito de que se trata de una moda o un trastorno inventado

Sandra Melgarejo / Imagen: Diego S. Villasante. Madrid

Fulgencio Madrid es el presidente de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (Feaadah), una organización que agrupa a 60 asociaciones que cada día trabajan para concienciar e informar a la sociedad y a las administraciones sobre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), y conseguir mejores condiciones para los afectados.

¿Cuáles son el origen y los objetivos de la federación? ¿Cuántas asociaciones integra?

Feaadah es la consecuencia natural del movimiento asociativo de familiares de afectados por TDAH, que empezó a surgir a finales de los años 90. Dado que las competencias en materia de sanidad y educación están transferidas, y por la situación de desconocimiento en ambos sistemas, vimos necesario constituir una entidad de ámbito nacional, que se creó en noviembre de 2002. Actualmente forman parte de la federación 60 asociaciones. Estamos contentos porque ya hay asociaciones en todo el territorio nacional, uno de los fines que buscábamos. Y estamos asistiendo al surgimiento de federaciones autonómicas.

 

¿Qué necesidades tienen los pacientes? ¿Cuáles no están resueltas?

Las necesidades parten del déficit de conocimiento que hay todavía en todos los niveles sobre la existencia del trastorno, sus características y, sobre todo, cómo se aborda. El TDAH afecta a la persona en todos los ámbitos en los que se desenvuelve. En el niño es imprescindible actuar desde el sistema educativo y sanitario para el diagnóstico y el tratamiento, pero también desde los servicios sociales y desde la justicia. Por lo tanto, implica una coordinación a la que nuestras administraciones públicas no están acostumbradas y eso hace necesario el establecimiento de protocolos de actuación.

¿Se está diagnosticando a tiempo?

Desde que empezamos, la situación ha evolucionado. Podríamos estimar que estamos cerca de un uno por ciento de diagnóstico en la población infantil, pero se calcula que la prevalencia es de entre el cinco y el siete por ciento, por lo que estamos todavía muy lejos de tener una situación razonable. Si hablamos de cuándo se establece el diagnóstico, debería ser en torno a los seis o siete años, pero la percepción de las asociaciones es que suele diagnosticarse cuando empiezan a aparecer los problemas, no cuando aparecen los síntomas.

Su federación reivindica el reconocimiento normativo de los escolares, la mejora de los equipos de salud mental, un Plan Nacional de Formación del Profesorado, estrategias integrales autonómicas… ¿Se ha avanzado en alguno de estos aspectos?

Queda mucho, pero con la perspectiva del tiempo, realmente hemos avanzado. Cada vez hay un mayor conocimiento del TDAH de los agentes directamente implicados. Hoy en día, en un colegio se puede hacer mejor o peor, pero se sabe que existe el TDAH. También en el sistema sanitario. El problema es cuánto tiempo tardamos en ponernos en marcha y cuáles son las medidas a tener en cuenta.

Con respecto al diagnóstico y del tratamiento también se está avanzando. Ya tenemos una guía de práctica clínica, un elemento fundamental para el sistema de salud, donde se recoge la medicina basada en la evidencia sobre el trastorno. También incluye un apartado dirigido a familias y educadores. Esto ha marcado un punto de inflexión constatable, porque a partir de la publicación oficial de la guía está habiendo un aumento en el número de diagnósticos. Esto es la prueba de que actuaciones concretas implican mejoras importantes.

Desde el punto de vista normativo también hay actuaciones relevantes. Por ejemplo, desde 2010, las becas del Ministerio de Educación para escolares con necesidades específicas de apoyo educativo contemplan expresamente el TDAH, lo que quiere decir que ya hay una ayuda para el tratamiento en la vertiente psicopedagógica y un reconocimiento de que el trastorno existe. Además, ya hay comunidades autónomas (Murcia, Baleares y Canarias) cuya normativa de Atención a la Diversidad ya reconoce expresamente a los escolares con TDAH como escolares con necesidades específicas de apoyo educativo, lo que implica el nacimiento de planes de actuación desde la administración, pero también el reconocimiento expreso de derechos para los escolares con TDAH y sus familias. También hay comunidades (Murcia, Canarias, Castilla y León y Andalucía) en las que ya hay protocolos que coordinan actuaciones entre educación y sanidad.

Estamos avanzando, pero queda mucho. Queda todo un sistema sanitario en el que escasean los medios en el ámbito de la salud mental y un sistema educativo en el que todavía falta mucho conocimiento sobre el trastorno. Si tenemos educadores formados en TDAH, el colegio es una atalaya magnífica para dar la primera señal de alerta. No obstante, ha surgido un problema nuevo: la desigualdad. Desgraciadamente no es lo mismo tener TDAH en una comunidad donde hay un protocolo de actuación que en una donde no lo hay. Esto es un problema grave que requiere actuaciones a nivel estatal.

 

¿Hay inequidades en el acceso a tratamientos?

La primera inequidad es que, en las comunidades que ya tienen protocolos, la posibilidad del diagnóstico temprano es mayor. Desde el punto de vista de los costes del tratamiento farmacológico, solo en Extremadura se reembolsa el importe completo en la edad pediátrica. Pero en el resto de las comunidades no es así y la aportación pasará del 40 al 50 o 60 por ciento, lo que genera una situación muy dramática porque las familias con menos recursos están dejando el tratamiento farmacológico porque no pueden pagarlo (cuesta unos 50 euros mensuales). Tienen que optar entre mantener la medicación o renunciar a otro tipo de tratamientos que también son necesarios, como la psicoterapia, el apoyo extraescolar… Es una situación intolerable.

El Senado aprobó una moción en 2010 que pedía al Gobierno que, teniendo en cuenta que el TDAH es un trastorno crónico, se consideraran fármacos de aportación reducida. Se pagaría un máximo de unos cuatro euros mensuales, una diferencia que aportaría mayor equidad. La propuesta está creando sensibilidad y ha dado origen a reuniones en el Ministerio de Sanidad para poder explicarles de manera detallada cuál es la situación y por qué pensamos que tenemos derecho a esto. Sabemos que la época no es la mejor, pero también pensamos que no es una medida excesivamente costosa desde el punto de vista del gasto sanitario, sino una medida eficiente, porque no tratar implica estar gastando en otros sitios.

 

Hace unas semanas celebraron el IV Congreso Nacional TDAH, ¿qué fue lo más destacado de esta reunión?

La federación hace un congreso cada dos años para sensibilizar a la sociedad y a las administraciones. Este año hemos insistido en el ámbito educativo y sanitario, en la problemática de los adolescentes y adultos, y en la justicia. Se ha puesto de manifiesto que sigue existiendo un desconocimiento importante en el ámbito judicial y penal de menores y adultos con TDAH. Hay jurisprudencia, pero errática.

Otra cuestión importante ha sido la revisión de la medicina basada en la evidencia. Los expertos nos han dicho que el tratamiento es eficaz y seguro, y que no tiene efectos relevantes a largo plazo, que no debemos tener miedo. Hay un porcentaje de chicos que al llegar a la edad adulta no va a presentar la sintomatología y otro que sí la va a mantener en la edad adulta, pero el tratamiento adaptado al adulto sigue siendo eficaz.

En el congreso presentaron el Proyecto FEAADAH 2.0, ¿en qué consiste?

Para nosotros es una muestra del crecimiento de la federación. Es un proyecto de presencia en internet y en redes sociales para ofrecer un sitio accesible donde haya información sobre TDAH fiable, contrastada y respaldada, con la colaboración de profesionales clave. Las familias van a encontrar recursos de carácter educativo e información sobre los campamentos que planificamos las asociaciones. Tenemos también el blog Conocimiento compartido, en el que los profesionales nos contarán en lenguaje accesible, pero con la autoridad que les dan sus conocimientos, cosas sobre el tratamiento, nuevas herramientas y normativas. Y tenemos una intranet con zonas de trabajo en común para las asociaciones, para diseñar proyectos y seguir avanzando.

¿Qué mitos existen todavía sobre el TDAH?

El mito más frecuente es que esto es una moda. Pero es tal el nivel de evidencia que se tiene (la primera descripción publicada en The Lancet data de 1902) que la idea de moda responde al desconocimiento. Es cierto que en nuestro país no se hablaba de TDAH hasta hace relativamente poco, pero desde el punto de vista médico está bastante claro. También se escucha que todos los niños son hiperactivos, pero es como decir que hoy en día todo el mundo está deprimido. Hemos banalizado un poco el término.

Otro mito es que es un trastorno inventado por los laboratorios. Es triste que, a pesar de la abrumadora cantidad de investigaciones contrastadas y validadas, algunos piensen que esto se lo puede inventar alguien. Uno no puede ser no partidario de la medicación si hay una guía de práctica clínica en la que han participado todas las sociedades médicas del país. Esto es cuestión de ciencia, no de creencia.

Después hay mitos más concretos y más fáciles que combatir, como que se trata con la dieta porque tiene que ver con los colorantes y los aditivos. O el mito de que desaparece, cuando lo cierto es que el TDAH permanece en la edad adulta en un número importante de afectados y las manifestaciones son distintas, muchas veces más graves. Un niño no se organiza con los deberes, pero un adulto no se organiza con el trabajo, con la familia o con las finanzas.

 

¿Por qué es importante formar parte de una asociación de TDAH?

En primer lugar porque la evidencia de los estudios nos dice que un factor protector para una mejor evolución del TDAH es que la familia esté implicada en una asociación, porque en las asociaciones se dan servicios que no se reciben en otros sitios: formación, escuela de padres, terapia cognitivo-conductual, apoyo pedagógico, respiro familiar, campamentos… En segundo lugar, por la visibilidad social y la fuerza que podemos hacer juntos. Estamos demostrando que juntos podemos solicitar, aportar y colaborar con las administraciones. Es la postura lógica, porque nos beneficiamos nosotros y la atención general del TDAH.

(Entrevista completa)

Sanitaria2000.tv
http://www.comunidad-tdah.com/noticia/el-tdah-es-cuestion-de-ciencia-no-de-creencia

Niños con un trastorno, pero no enfermos. El impacto del TDAH en la familia

 

Jesús Bernal participa el jueves en el colegio La Palomera en las jornadas sobre TDAH A. Gaitero

Jesús Bernal es terapeuta familiar y maestro especializado en pedagogía terapéutica en el equipo de atención de alumnado con trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH).

Está pues en dos de los frentes más importantes para el tratamiento de este trastorno, que afecta al 3-5 por ciento de la población escolar: las madres y padres y la escuela….

-¿Hay recetas para tratar a niños y niñas con hiperactividad?

-Como para casi nada en la vida, y más cuando hablamos de salud mental y problemas emocionales y psicológicos, para esto tampoco hay recetas. Hay técnicas y estrategias, unas cosas más útiles que otras, porque siempre se puede hacer algo.

-¿Podría apuntar algunas de esas técnicas básicas?

-Existen varias líneas de trabajo:

Lo primero es reconocer el trastorno y saber en qué consiste el TDAH. Las familias deben ser las mejores especialistas y tienen que formarse. Para ello han de saber que tienen que enfrentarse a una situación complicada y que hay cosas más indicadas que otras.

En segundo lugar, es importante que madres y padres puedan afrontar juntos las implicaciones de este trastorno porque normalmente recae en las madres y corren el riesgo de ser sobrepasadas y quemarse.

En tercer lugar, al ser un trastorno que se da en la edad escolar, hay establecer una línea de trabajo y relación con la escuela. Los maestros son buenos profesionales y especialistas y las familias deben confiar y dar mensajes positivos y cuando haya dificultades, manejarlas entre adultos. Es imprescindible que la familia se apoye en el tratamiento médico y que ayuda a manejar el trastorno como indican todos los estudios.

Por último hay que dar pautas al adulto para que se cuide a sí mismo a través de tiempos de respiro.

-¿La escuela es más receptiva a hacer una atención especial al alumnado con TDAH?

-El ámbito educativo ha cambiado bastante y es más sensible a todo lo heterogéneo en el aula, emocional y profesionalmente. Su labor es fundamental porque puede dar pistas sobre lo que está ocurriendo. La escuela ha evolucionado para bien, aunque quedan cambios como trabajar con este alumnado como escolares con necesidades educativas especiales, igual que tiene disfunciones motóricas y va en silla de ruedas. Con el TDAH se trata de adaptar contenidos, espacios y tiempos, porque presenta comportamientos funcionales y disfuncionales.

-¿Cómo distinguir en la escuela hasta dónde llega el trastorno y donde empieza la capacidad de los críos para justificar todas sus conductas con el trastorno?

-Es un límite difícil de determinar, pero siempre que hay duda hay que exigir al niño. El niño con TDAH tiene que tener un nivel de exigencia igual al resto, es decir, es como si todos tuvieran que correr los cien metros, pero no todos tienen por qué hacerlo en el mismo tiempo. Nunca el trastorno exime de que el profesor trabaje límites, formas y objetivos. Y las familias tienen que apoyar al maestro en esta tarea.

-Las conductas disruptivas son las que más preocupan, pero ¿qué pasa con el alumnado con déficit de atención sin hiperactividad? ¿Corre el riesgo de fracasar por no llamar la atención?

-La sintomatología por inhibición a veces es más preocupante. Inciden en fracaso escolar y la relación social. Por eso es fundamental que la escuela detecte este tipo de casos. El déficit de atención sin hiperactividad es uno de los más difíciles de manejar porque además el tratamiento farmacológico se ha centrado mucho en las conductas de impulsividad e hiperactividad. El subtipo de inatención, además, es el más frecuente (4-5%) frente al de hiperactividad (3%).

-¿Cuál es el recorrido que realiza una familia hasta reconocer el trastorno?

-En ocasiones es muy largo y no termina nunca. Hay un tercio de padres y madres que no acaban de digerir o aceptar el trastorno. Esto lleva a conductas negativistas que implican no afrontar sus responsabilidades. Pero es muy importante decir que el 70% lo asumen, a veces con dosis de ambivalencia. El impacto a veces es mayor que la propia enfermedad y sufren ansiedad, depresión, etc. El peregrinaje de médicos, escuela, etc. produce un gran desgaste en la familia, pero es posible sobrevivir si se está por la labor de asumirlo responsablemente. Eso les hará mejores personas y mejores padres…

- Los niños con TDAH, No son niños enfermos, tienen un trastorno. Un niño puede tener una deficiencia como la sordera o la hiperactividad pero no es únicamente ese trastorno. Esto es importante porque al niño hay que devolverle su capacidad de maniobra.

 

Fuente:

http://www.diariodeleon.es/

Entrevista a la Dra. Isabel Orjales

 

Dra. Isabel Orjales Villar

Dra. Isabel Orjales Villar

Doctora en Pedagogía y Master en Educación Especial.

Es Profesora de la UNED y forma parte de un equipo de investigación sobre “Memoria operativa, Déficit de Atención e Hiperactividad Infantil”.

Ha centrado su actividad en los niños con déficit de atención y/o hiperactividad y en la formación y orientación para padres y profesionales de este colectivo por lo que colabora con numerosas asociaciones.

Es autora y coautora de numerosos libros al respecto entre los que podemos destacar:

"Claves para Afrontar la Vida con un Hijo con TDAH: Mi Cabeza es como si Tuviera Mil Pies". Pirámide. 2009.

"Programas de Intervención Cognitivo-Conductual Para Niños con Déficit de Atención con Hiperactividad". CEPE. 2000.

"Déficit de Atención con Hiperactividad: Manual para Padres y Educadores." CEPE. 1998.

Hace 20 años el TDAH era un trastorno casi desconocido en nuestro país y los niños afectados no se diagnosticaban como se hace ahora, por lo que puede existir una falsa impresión de que los niños se han vuelto hiperactivos de pronto, cuando lo que verdaderamente ha aumentado es el número de profesionales formados en la detección y el posterior diagnóstico. Este trastorno afecta entre un 3% y un 6% de los niños en edad escolar de nuestro país, aproximadamente un niño por aula.
Madrid | Enero 2012 | Coti Coloma/ Psicóloga y Tutora de la UP on-line

En los últimos años se ha incrementado el número de alumnos diagnosticados de TDAH pero también desde la UP on-line, y nuestra experiencia con aulas de padres, hemos detectado, que existen cada vez más dificultades a la hora de lograr que los niños, sin ningún problema de aprendizaje diagnosticado, consigan niveles de atención y autocontrol adecuados y eficaces a su edad. Y lo que es más importante, que estas dificultades se siguen presentando en niños mayores de 12 años. ¿Cree que hay algún tipo de relación entre ambos sucesos?

Respuesta. Respecto a lo que me pregunta hay que aclarar que el TDAH como trastorno es una cosa y la percepción que los padres y los profesores pueden tener de un incremento en las dificultades de atención y autocontrol en los niños en general, es otra. Para que un niño sea diagnosticado de TDAH debe tener un comportamiento más inatento y, en algunos casos, más impulsivo e hiperactivo de lo que corresponde para su edad. Debe ser un niño que presente esta sintomatología, de alguna manera, desde siempre (aunque no se haya considerado muy problemática hasta el momento actual) y que no parezca responder como los niños de su edad y curso escolar a las pautas educativas familiares y escolares habituales. Además, deberá constatarse que la sintomatología les está creando y promete crear en el futuro problemas en algún ámbito de su vida y que dicha sintomatología no se explica mejor por la presencia de otro trastorno conocido. Por lo tanto, el TDAH se define como un problema del neurodesarollo que se detecta porque el niño no responde como lo harían los niños de su misma edad y educación. En ese sentido, si la población general de niños fuera hoy más inquieta, impulsiva y dispersa (habría que constatarlo empíricamente), un niño para ser diagnosticado de TDAH tendría que superar con creces esa tendencia general.


¿Cuál cree, en su opinión, que sería la causa subyacente?

R. Como he dicho, creo que habría que constatar empíricamente la hipótesis de que los niños de hoy tienen menos capacidad de atención, más inquietud motriz o menor autocontrol y autorregulación comportamental y/o emocional. De ser así, son muchos los factores que pueden estar incidiendo. Por ejemplo, una mayor sobre estimulación desde el momento del nacimiento (familiar, escolar y social) que podría potenciar la atención durante breves momentos a muy distintas fuentes, la reducción del tiempo de ocio y juego a muy temprana edad, la saturación de horas en un aula y la sobrecarga de deberes en detrimento del tiempo de juego sin dirección de un adulto que podría entrenarlos en autocontrol, la saturación en algunos casos de actividades extraescolares, el predominio de juegos que potencian la activación y la respuesta inmediata, la educación de las familias en la satisfacción con miedo a enfrentar a los niños a situaciones frustrantes como la espera o la demora de gratificaciones, la aceleración del ritmo de vida y el estrés que rodea al niño y a la vida familiar desde el momento del nacimiento, la prioridad que la escuela sigue dando a la estimulación cognitiva (más en concreto a la memorización sin sentido) y la ausencia de formación comportamental, social y emocional o la resistencia del cambio en la forma de enseñar al rendimiento cognitivo, entre otras. También cabría plantearse el impacto que podrían tener tóxicos ambientales y la mala calidad de los alimentos puedan estar impactando en el desarrollo fetal. Aun así, hay que ser muy cautos y no simplificar las cosas haciendo pensar a la gente que un mal ambiente o una mala educación pueden ser la causa de la aparición del TDAH. Pueden empeorar un cuadro de TDAH pero no ser nunca la causa directa.


¿Podría darnos alguna clave práctica para que los padres pudieran saber si las dificultades atencionales de su hijo están dentro de la normalidad o deberían ser valoradas por especialistas como posible TDAH?

R. Esto sería como pedirle a un médico que diera alguna pista para que una persona, sin formación en medicina, pudiera saber si el lunar que tiene en la mejilla (que por otra parte le parece que tiene mala pinta y le preocupa enormemente) es un cáncer o no. Absurdo sería pensar en que para ir al médico uno tuviera que estar muy seguro de que se trata de un cáncer. Pues del mismo modo ocurre cuando un niño parece tener problemas de atención, impulsividad o hiperactividad. Si a los padres les preocupa, si el niño sufre, si su rendimiento o comportamiento apunta a ser cada vez más difícil, si el colegio pide ayuda o si los padres parecen muy desorientados en cuanto a cómo educarlo, etc., es motivo suficiente para consultar con un especialista ¿Y, con qué fin? No con el fin de “etiquetar lo que le sucede” sino con el fin de recibir orientación para ayudar a reducir esos síntomas. Después, si en la valoración existen  datos como para pensar que esa sintomatología responde a un cuadro específico, se podrá identificar el trastorno.


Parece que el sistema social en el que vivimos no ayuda demasiado. Los niños corren de una clase a otra, se comunican por sistema de mensajería instantánea, su tiempo de ocio habitual está en relación con las nuevas tecnologías y en muchos casos pasan bastantes horas al día solos. ¿Cree que estos factores de alguna forma pueden estar influyendo en el aumento de la incidencia de este tipo de problemas?

R. Creo que debemos dejar los tópicos a un lado y tratar de no pensar en que las cosas no son “blanco o negro” y que no existe una justificación concreta para todo lo que nos rodea. Igual que tener hermanos y no tenerlos tiene ventajas e inconvenientes, el ritmo de vida actual tiene aspectos positivos y negativos. Creo que el Ministerio de Educación, la escuela y la familia debería reflexionar sobre qué cree que debe fomentar en sus hijos, cómo los puede educar, a quién compete determinados objetivos de educación, formación e instrucción y con qué metodología, instrumentos y materiales puede conseguirlo. Me parece que no damos tiempo al niño a madurar, los hiperestimulamos en unos aspectos y les exigimos muy poco en otros. Y todo ello se refleja de alguna manera en el modo en que ellos responden y se adaptan.


Todos conocemos también a adultos que presentan dificultades de autocontrol, problemas de atención… ¿Es posible que los padres ejerzan, en estos casos, como modelo negativo para sus hijos? ¿Cuál sería el nivel de relevancia de dicha influencia?

Creo que si existen padres o madres con un perfil de TDAH, lo que más va a influir en sus hijos es su herencia genética puesto que el índice de heredabilidad del TDAH se estima en un 80%. Desde el punto de vista educativo no se puede afirmar que los padres o madres con un perfil de TDAH influyan siempre de forma negativa en el desarrollo de sus hijos. Conozco padres con sintomatología TDAH que comprenden mejor a sus hijos, los toleran más y buscan apoyo antes para que sus chicos no sufran lo que ellos padecieron. La buena o mala influencia de un padre o una madre depende más de aspectos individuales y del acceso a al apoyo de un buen profesional que de la sintomatología residual que padezcan.


¿Qué recomendación o pautas daría a los padres en este sentido?

R. Los padres que identifican en su propia infancia, adolescencia, juventud o incluso en la edad adulta, dificultades de atención, hiperactividad o hipoactividad, impulsividad o problemas de rendimiento o de adaptación comportamental deberían pensar en la posibilidad de que sus hijos nazcan con una biología más próxima a un TDAH. De mostrar sus hijos síntomas asociados a este trastorno, no deben refugiarse en el pensamiento de que “si a mi me fue bien sin ayuda ¿por qué no le va a ir bien a mi hijo?” para justificar dejar pasar el tiempo, porque ni la intensidad del trastorno, ni las condiciones educativas ni la exigencia social son las mismas para él que para su hijo. Como cualquier padre deberá valorar en qué medida su estilo de vida, la organización que tiene de la vida familiar y la forma de educar favorece o no a su hijo y pedir ayuda para modificar lo que sea necesario. Deberá reflexionar, también, sobre la necesidad de formarse como educador y buscar estrategias para evitar que la impulsividad, la falta de paciencia, la falta de organización, la dispersión y la falta de perseverancia (de existir) afecten a su papel de padre o madre. Y, en algunos caso, deberá plantearse si a pesar de considerar que tiene un perfil de TDAH controlado, su calidad de vida y la de su familia mejorarían con tratamiento farmacológico y/o psicológico.


Desde nuestra experiencia directa con los padres, una de los motivos más habituales de consulta es la recomendación de estrategias y actividades concretas para mejorar las habilidades de autocontrol de sus hijos, entendidas como la capacidad para tolerar el esfuerzo, mantenerse en la tarea, tolerancia a la frustración… Si se encontrara usted en el papel del tutor, ¿cuáles serían las estrategias prácticas que recomendaría a dichos padres?

R. Educar va más allá de aplicar recetas. Educar a un niño difícil requiere formación en el desarrollo del niño y en control de conducta. Si un padre o madre tiene problemas para conseguir que sus hijos obedezcan, sean responsables, perseverantes y toleren la frustración, yo les diría que comenzaran leyendo libros sobre educación para ver qué dice la psicología sobre que pautas generales suelen ser las que funciona para educar a un niño. Si con lo aprendido no mejora, les aconsejaría que pidieran hora a un psicólogo, pedagogo o psicopedagogo de confianza (de esos que saben enseñar a educar) y que se reunieran en sesiones un vez a la semana. Que llevaran a esas sesiones el guión de una situación cotidiana que les preocupa: cómo era la situación antes (quién había, qué dijo, etc.), cómo surgió el problema y qué pasó después. Con todo tipo de detalles. Sobre esa información, padres y terapeuta deberán analizar lo sucedido y acordarán posibles formas de responder en una situación parecida. Al tratarse de problemas habituales, es muy probable que los padres tengan que enfrentarse a una situación parecida unos días después. De ese modo, analizando situaciones concretas en contextos individuales, los padres mejorarán en su forma de educar.


¿En el caso de un diagnóstico de TDAH usted recomienda como tratamiento más eficaz la medicación, la intervención psicopedagógica o una combinación de ambas? ¿Por qué?

Yo recomiendo que se haga una evaluación multidisciplinar (por lo menos un especialista de la medicina y otro de la psicología o la pedagogía), que la evaluación vaya más allá de la determinación del diagnóstico diferencial (“tiene o no tiene TDAH”), que permita determinar el perfil cognitivo, comportamental, emocional y social del niño, así como las condiciones escolares y familiares. Y que, con toda esa información, se valore (padres y profesionales conjuntamente) qué aspectos de la intervención son prioritarios, en qué ámbitos y en qué orden. Existen niños que pueden evolucionar positivamente sin medicación mientras, para otros la medicación es la piedra que hace posible que la intervención psicoeducativa de su fruto y para algunos, especialmente en medios muy desfavorecidos, desgraciadamente quizá la medicación sea el único tipo de tratamiento al que puedan tener acceso. A nadie le gusta medicar a un niño. Por ello, la medicación debe sopesarse cuidadosamente, probar el impacto que tiene sobre el niño y valorar “coste-beneficio” en cada año de su vida. Un buen médico, de confianza, cercano que no tenga reparos en formar a los padres, resolver sus dudas y respetar sus miedos sin juzgarlos por ellos, es fundamental.


¿Qué aspectos cree que es importante trabajar con los niños durante el inicio de la escolaridad y la primera infancia, para prevenir este tipo de dificultades en el futuro?

R. El TDAH no va desaparecer porque se realicen programas educativos en Educación Infantil porque no es la mala educación o la mala instrucción la causa de su aparición. Creo que antes de pensar en que el problema está en los niños y que debe desarrollarse programas para fomentar o entrenar determinadas habilidades, debemos pensar si tiene sentido que los niños estén tantas horas sentados, que hagan largas copias sin sentido. Si es necesario que memoricen todos los tiempos verbales antes de aprender a expresarse adecuadamente. Si tienen sentido los deberes obligatorios que aumentan la jornada laboral de los niños más allá de las 8 horas, que sean porque sí, iguales para todos (así tengas buenas notas, domines la materia o seas un alumno de altas capacidades) y proporcionalmente más extensos si hay un puente o unas vacaciones… Si para tener una buena ortografía el método más adecuado es el de memorizar largas listas de reglas ortográficas, jugar a pillar haciendo dictados que no se repiten y bajando la nota en los exámenes bajo la premisa de que los niños que tienen faltas las tienen “porque no les da la gana de fijarse”. Creo que si motivamos a los niños, le proponemos retos de aprendizaje que les estimulen, les animamos a creer que son capaces, les damos las herramientas para alcanzarlos y les supervisamos y animamos durante el proceso conseguiremos que sean mejores, más sanos y más sabios día a día. Y el que tiene la impronta biológica de TDAH mejorará respecto al que no haya sido educado de este modo, estará más adaptado durante más tiempo antes de que su comportamiento delate la existencia del TDAH, tendrá un perfil de síntomas más moderado y necesitará menos apoyos extras.


¿Qué tipo de actividades, juegos y juguetes recomendaría a las familias que quieren fomentar el desarrollo de las capacidades atencionales y de autocontrol en sus hijos?

R. Creo que las familias de niños con TDAH deben dejar a un lado el objetivo de “instruir y formar” cuando jueguen con sus hijos. Bastante estrés tienen con apoyarles en los deberes y en lo escolar, bastante se distancian emocionalmente de ellos persiguiéndoles para que los hagan, para que colaboren en casa o para que se comporten como para alargar su papel “pedagógico” a las horas de ocio. El tiempo de ocio tiene que servir para volver a sentirse papá o mamá, para conectar con los hijos, reír y dejar los problemas a un lado. El juego deja de ser juego con el adulto es el que dirige y marca siempre la pauta. En ese marco, cualquier juego que haga disfrutar a la familia y que ayude a fijarse, esperar, demorar respuestas puede servir. Los juegos de ordenador tienen muchas utilidades pero los niños sólo utilizarán los educativos si tienen la compañía de un adulto. Por si solos, tenderán, lógicamente a utilizar los más divertidos y que requieran menos esfuerzo. Pero es importante, el juego por muy indicado para niños con TDAH que parezca, sólo servirá si no se utiliza como instrumento de tortura para el niño.


¿Podría comentarnos algo sobre las últimas investigaciones o hallazgos que se estén llevando a cabo en este ámbito?

R. No hay muchas investigaciones que relacionen juego y TDAH y sí muchos tópicos. Las páginas amarillas están llenas de terapias milagro para TDAH: gafas con cristales de colores, la equinoterapia, el yoga o incluso asistí a un curso en el que hablaban de Pilates aplicado a niños con TDAH. En una ocasión me escribieron de Sudamérica para un estudio sobre la influencia de “la pesca con mosca” en el TDAH. Debemos entender que cualquiera de estas actividades puede mejorar la calidad de vida de un niño con TDAH, puede hacer que esté más relajado y que las expectativas de cambio que tienen los padres se traduzcan en una menor presión y por lo tanto en una mejora en la conducta. Pero ninguna de ellas es eficaz para conseguir un cambio radical en un niño con TDAH. Por lo tanto, porque no tenemos todo el tiempo del mundo y tenemos una economía limitada, debemos sopesar en relación a las necesidades de nuestro hijo y nuestra familia qué tratamientos son los que tienen prioridad.

Fuente:

http://revista.universidaddepadres.es/index.php?option=com_content&view=article&id=1301&Itemid=1162&mid=57

TDAH: Entrevista al Dr. Russell Barkley

 

Doctor Russell A Barkley, catedrático de Neurología y Psiquiatría de la Universidad de Carolina del Sur (Estados Unidos) El TDAH es un trastorno del desarrollo que engloba tres déficits: la falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad. Empieza a desarrollarse a edades muy tempranas, generalmente en la infancia, y tiene un carácter persistente.

Estos problemas resultan inadecuados y excesivos para la edad del niño y no se deben a factores medioambientales.

Y aunque estas tres áreas o grupos de síntomas, tradicionalmente han servido para identificar a los niños, la ciencia ha demostrado que se trata de un problema más profundo que hace referencia al autocontrol.

¿Qué es el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)?

¿Se conocen las causas del TDHA?

No las conocemos con una precisión exhaustiva a nivel de células individuales o de agentes químicos en el cerebro, sino que tenemos un conocimiento de carácter más amplio sobre qué es lo que funciona mal.

Todas las causas reconocidas actualmente por la ciencia son biológicas. No existen pruebas de que actualmente el TDAH esté ocasionado por el entorno social y educativo: mala educación y centros escolares, exceso de televisión o divorcio.

Los científicos estamos interesados en el desarrollo neurológico y en la genética, es decir, en la herencia.

Del 25 al 35 por ciento de los casos se deben a lesiones menores del cerebro durante el embarazo y el desarrollo temprano en la primera infancia. El resto de los casos son debidos a factores genéticos, herencia familiar.

Aunque no tenemos una compresión precisa de las causas específicas, el área de investigación genética nos está dando pistas de qué es lo que funciona mal en el cerebro.

Hay 65 agentes químicos que actúan como transmisores cerebrales y nosotros hemos identificado dos como probables responsables del trastorno: dopamina y norepinefrina.

Precisamente, los medicamentos utilizados para tratar este trastorno actúan sobre estos agentes químicos aumentando su número.

En segundo lugar, hemos detectado que en las áreas del cerebro donde hemos detectado un menor tamaño en los niños con TDAH presentan grandes concentraciones de estos agentes.

Y, por último, los genes individuales que hemos descubierto que están asociados al trastorno son genes que regulan los dos agentes químicos citados.

Existen, por lo tanto, tres líneas de investigación que convergen en la misma conclusión y que hacen referencia a la relación de estos dos agentes químicos con el TDAH.

Si el entorno no es un factor causal del TDAH, ¿por qué se dice que ahora están aumentando la incidencia de esta enfermedad?

No está claro que hayan aumentado los casos en los últimos 20 ó 30 años. Lo que sí es cierto que se ha producido un crecimiento del número de niños que se remiten al médico para su evolución y diagnóstico.

La mayoría de las personas creen que hay un aumento del número de casos, pero lo que hay es una mayor concienciación de la población sobre este problema, junto a más servicios y profesionales que realizan los diagnósticos. Esto ha ayudado a identificar más casos, pero eso no significa que haya más niños con TDHA. Lo que ocurre es que no estaban diagnosticados.

En cualquier caso, es posible que en algunos países haya aumentado, pero en otros puede haber disminuido. Por ejemplo, en zonas donde las mujeres fuman más puede haberse dado un pequeño incremento en el número de casos, porque el tabaquismo es un factor de riesgo. Pero puede ocurrir todo lo contrario en países donde se fomenta el abandono de este hábito tabáquico. Aquí puede haber una pequeña disminución del número de casos.

Gracias a la mejora de la atención médica, lo que antes eran lesiones cerebrales graves, ahora son pequeñas lesiones cerebrales que producen trastornos de conducta y problema de aprendizaje.

¿Cuál es la prevalencia en España?

En la mayoría de los países occidentales, el TDAH afecta a entre el 5 y el 8 por ciento de la población infantil.

En Estados Unidos, sobre el 7,5 por ciento por ciento, en Japón, entre el 7 y el 8 por ciento, y en los países escandinavos, entre el 5 y el 7 por ciento.

En Italia y España se estima que oscila entre el 5 y el 8 por ciento.

Como se ve los países occidentales presentan un porcentaje similar y algo más bajo que los países en desarrollo. Así, en La India, Pakistán o Sudamérica tienen una prevalencia mayor debido a la mala nutrición y a una peor atención sanitaria.

¿A qué edad es posible realizar un diagnóstico correcto del trastornos de hiperactividad?

Entre los dos y los cinco años. Antes de los tres años, es muy difícil que el diagnóstico sea certero. A partir de entonces ya se puede hacer una evolución más correcta.

El 98 por ciento de todos los casos se desarrollan antes de los 16 años. Pasada esa edad ya no suelen aparecer casos, salvo lo que se deben a lesiones o daños cerebrales en la adolescencia tardía o principio de la edad adulta.

¿Cuáles son las patologías asociadas?

El síndrome negativista desafiante, que afecta el 65 por ciento de los niños hiperactivos; los trastornos de conducta, que son más graves y que se dan entre el 25 y el 35 por ciento de los casos y los trastornos de aprendizaje. Éstos últimos también afectan a entre el 25 y el 35 por ciento de los niños con TDAH y suponen dificultades para leer y escribir, problemas con las matemáticas.

También son comunes, aunque menos, los problemas de ansiedad y depresión: entre el 10 y el 30 por ciento.

¿Cuáles son los diferentes tipos de TDHA? De ellos, ¿cuál es el más difícil de tratar?

Los científicos categorizamos este trastorno de acuerdo a la siguiente clasificación, aunque no tiene porque ser la mejor: el primer tipo es el combinado, que es el más común y representa el 65 por ciento de todos los casos; el segundo es el de déficit de atención, que supone entre el 25 y el 35 por ciento de los casos, y el de la impulsividad del 1 al 5 por ciento.

¿Qué otros problemas y riesgos supone el TDAH si no está correctamente diagnosticado y tratado?

Más del 90 por ciento de los niños que presentan este trastorno tiene problemas de aprendizaje escolar; del 40 al 50 por ciento repetirán un curso en la escuela; del 30 al 40

por ciento abandonarán la escuela sin acabar la educación secundaria. Además, de entre el 30 y el 40 por ciento de estos niños tendrán problemas con la policía durante la adolescencia; el 25 por ciento consumirá drogas y la mayoría tendrá problemas en relación con la conducción y más accidentes. Al empezar a trabajar tendrán menos capacidades profesionales y su puesto de trabajo será de un nivel más bajos. Serán despedidos de su trabajo tres veces más que el resto de la población.

¿Cómo debe ser el tratamiento?

El tratamiento del TDHA debe ser múltiple y combinarlo para obtener los mejores resultados. Es más importante la información y la educación que los medicamentos. Las familias deben tener la mejor información para hacer frente a estos problemas.

Esta es la razón por la que es tan importante el trabajo desarrollado por las asociaciones de padres, de las fundaciones y la colaboración con las escuelas. Es esencial proporcionar información a las familias, más que el tratamiento médico.

Sobre esta base, el tratamiento más eficaz es el basado en la educación de los niños.

Entre el 70 y el 80 por ciento de estos niños deberán tomar medicación en algún momento de su desarrollo.

El siguiente paso es trabajar con las escuelas para adaptar los planes de estudio, para concienciar a los profesores, que han de saber cómo tratarles. El objetivo es evitar el fracaso escolar.

Los cambios en la escuela son muy importantes para el éxito a largo plazo de esos niños.

Coste de no tratar a los niños con TDAH

Por ejemplo, si un niño no acaba la educación secundaria, el coste para la comunidad oscilaría entre 370.000 y 500.000 dólares.

¿Cuánto cuesta a una familia un niño hiperactivo?

Sin tener en cuenta los costes que supone las terapias cognitivas y de educación de los niños, el gasto medio es dos o tres veces mayor en materia de atención médica.

¿Y en España?

Unos 4.000 euros al año, si quieres moverte acudir al neurólogo, revisiones, medicación, evaluación.

También es muy recomendable que las familias realicen a un método de educación formal de los padres, es la mejor manera de gestionar adecuadamente la conducta derivada de este trastorno en los hogares.

Fuente:

http://www.tdahvalles.org/doctor-russell-a-barkley/

Fuente vídeo:

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=qOyU8SENtIw