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Neuroeducación: estrategias basadas en el funcionamiento del cerebro

 

Jesús C. Guillén

  http://youtu.be/_gv5eypm-js

La información que tenemos sobre el cerebro humano, órgano responsable del aprendizaje, se ha visto claramente incrementada debido al desarrollo de las nuevas técnicas de visualización cerebral. Como consecuencia de estas investigaciones recientes, aparece una nueva disciplina en la que confluyen los conocimientos generados por la neurociencia, la educación y la psicología que nos pueden aportar información significativa sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje. La neuroeducación consiste en aprovechar los conocimientos sobre el funcionamiento cerebral para enseñar y aprender mejor. En el siguiente artículo mostramos ocho estrategias fundamentales basadas en el funcionamiento del cerebro que tienen un soporte experimental definido y que resultan imprescindibles en la práctica educativa. En cada una de ellas hemos seleccionado un artículo de investigación relevante que constituye una evidencia empírica sólida y aportamos una serie de sugerencias prácticas fáciles de aplicar.

1. NUESTRO CEREBRO CAMBIA Y ES ÚNICO El cerebro humano es extraordinariamente plástico, pudiéndose adaptar su actividad y cambiar su estructura de forma significativa a lo largo de la vida, aunque es más eficiente en los primeros años de desarrollo (periodos sensibles para el aprendizaje). La experiencia modifica nuestro cerebro continuamente fortaleciendo o debilitando las sinapsis que conectan las neuronas, generando así el aprendizaje que es favorecido por el proceso de regeneración neuronal llamado neurogénesis. Desde la perspectiva educativa, esta plasticidad cerebral resulta trascendental porque posibilita la mejora de cualquier alumno y, en concreto, puede actuar como mecanismo compensatorio en trastornos del aprendizaje como la dislexia y el TDAH.

La prueba Maguire, E. A. et al. (2000): “Navigation related structural change in the hippocampi of taxi drivers”, PNAS 97. En este estudio se analizó el hipocampo de los taxistas de Londres, ciudad caracterizada por su amplio callejero. Se comprobó que el tamaño de esta región cerebral, implicada en el aprendizaje y la memoria espacial, era mayor en los taxistas que en el resto de conductores. Además, el tamaño del hipocampo de los taxistas más expertos era mayor que el de los menos expertos.

Implicaciones educativas El hecho de que cada cerebro sea único y particular (aunque la anatomía cerebral sea similar en todos los casos) sugiere la necesidad de tener en cuenta la diversidad del alumnado y ser flexible en los procesos de evaluación. Asumiendo que todos los alumnos pueden mejorar, las expectativas del profesor hacia ellos han de ser siempre positivas y no le han de condicionar actitudes o comportamientos pasados negativos. Dyslexic children increases after remediationEn cuanto al tratamiento de los trastornos del aprendizaje, hay diferentes programas informáticos que han demostrado su utilidad en la mejora de determinadas capacidades cognitivas como la memoria o la atención. En concreto, Fast ForWord de Scientific Learning Corporation (avalado por Michael Merzenich) es un programa para estudiantes disléxicos que ha ayudado a compensar las dificultades que tienen con el procesamiento fonológico (ver figura 1). Este tipo de entrenamiento continuo mejora la comprensión del lenguaje, la memoria y la lectura.  
Fig.1 En las imágenes superiores (A) se compara la activación de regiones que intervienen en el procesamiento fonológico en niños normales y en niños disléxicos. En las inferiores (B) se muestra la mayor activación de estas regiones en los niños disléxicos después del período de entrenamiento. (Temple, 2003).
. Para saber más: http://escuelaconcerebro.wordpress.com/2012/10/04/neuroplasticidad-un-nuevo-paradigma-para-la-educacion/

2. LAS EMOCIONES SÍ IMPORTAN Las emociones son reacciones inconscientes que la naturaleza ha ideado para garantizar la supervivencia y que, por nuestro propio beneficio, hemos de aprender a gestionar (no erradicar). La neurociencia ha demostrado que las emociones mantienen la curiosidad, nos sirven para comunicarnos y son imprescindibles en los procesos de razonamiento y toma de decisiones, es decir, los procesos emocionales y los cognitivos son inseparables (Damasio, 1994). Además, las emociones positivas facilitan la memoria y el aprendizaje (Erk, 2003; ver figura 2), mientras que en el estrés crónico la amígdala (una de las regiones cerebrales clave del sistema límbico o “cerebro emocional”) dificulta el paso de información del hipocampo a la corteza prefrontal, sede de las funciones ejecutivas. Si entendemos la educación como un proceso de aprendizaje para la vida, la educación emocional resulta imprescindible porque contribuye al bienestar personal y social.
Emotions and memoryFig.2 Activación de distintas regiones cerebrales, en un contexto emocional positivo, que facilitan la memoria. Son los giros derechos: lingual (GL), hipocampal posterior (pGH), hipocampal anterior (aGH) y fusiforme (GF).

La prueba Informe Fundación Botín (2008): Educación emocional y social. Análisis internacional. Santander, Fundación Marcelino Botín. En este estudio internacional basado en cientos de investigaciones en las que han participado más de 500.000 estudiantes de educación infantil, primaria y secundaria se ha demostrado que los programas de educación emocional sistemáticos afectan al desarrollo integral de los alumnos: disminuyen los problemas de disciplina, están más motivados para el estudio, obtienen mejores resultados académicos, muestran actitudes más positivas y mejoran sus relaciones.

 
Implicaciones educativas
Los docentes hemos de generar climas emocionales positivos que faciliten el aprendizaje y la seguridad de los alumnos. Para ello hemos de mostrarles respeto, escucharles e interesarnos (no sólo por las cuestiones académicas). La empatía es fundamental para educar desde la comprensión. Aunque hay muchas actividades en las que se pueden fomentar las competencias emocionales a través de un proceso continuo (se pueden utilizar diferentes recursos didácticos para suscitar la conciencia emocional como videos, fotografías, noticias, canciones, etc.), proponemos una relacionada con la lectura (Filella, 2010): se dedica un tiempo semanal en el aula a la lectura individual de textos que el alumno ha elegido según su propio interés (con el paso del tiempo se puede orientar hacia textos específicos). La lectura ha de ser en silencio y, posteriormente, se han de proponer actividades como resúmenes, dibujos, esquemas,… relacionados con la misma. Una forma sencilla de mejorar la atención, la comprensión, el aprendizaje y de fomentar emociones positivas en el alumnado. Para saber más: http://escuelaconcerebro.wordpress.com/2013/03/01/educacion-emocional-y-social/

3. LA NOVEDAD ALIMENTA LA ATENCIÓN
La neurociencia ha demostrado la importancia de hacer del aprendizaje una experiencia positiva y agradable. Sabemos que estados emocionales negativos como el miedo o la ansiedad dificultan el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos. Pero, en la práctica cotidiana, han predominado los contenidos académicos abstractos, descontextualizados e irrelevantes que dificultan la atención sostenida, que ya de por sí es difícil de mantener durante más de quince minutos (Jensen, 2004). A los seres humanos nos cuesta reflexionar, pero somos curiosos por naturaleza y es esta curiosidad la que activa las emociones que alimentan la atención y facilitan el aprendizaje.

La prueba Waelti, P.; Dickinson, A.; Schultz, W. (2001): “Dopamine responses comply with basic assumptions of formal learning theory”, Nature 412. Este estudio demuestra que para optimizar el aprendizaje no es importante la recompensa sino lo inesperado de la misma. Analizando la respuesta de neuronas dopaminérgicas se comprobó que se activaban cuando el organismo tenía una determinada expectativa y la respuesta conductual era mejor de lo que se esperaba. De lo anterior se concluye que, tanto en el nivel neuronal como en el conductual, lo importante para el aprendizaje es la anticipación de la recompensa y no el simple premio.

Implicaciones educativas
No es suficiente que pidamos a los alumnos que presten atención (“Mamá, no es que tenga déficit de atención, es que no me interesa” se leía en la camiseta de un reconocido investigador) sino que hemos de utilizar estrategias prácticas que fomenten la creatividad y que permitan a los alumnos participar en el proceso de aprendizaje sin ser meros elementos pasivos del mismo. Para ello, es útil aprovechar los primeros minutos de la clase para enseñar los contenidos más importantes para luego seguir con bloques que no superen los diez o quince minutos y así poder optimizar la atención. Al final de cada bloque se puede dedicar un tiempo para reflexionar sobre lo analizado o, simplemente, hacer un pequeño parón para afrontar el siguiente. Todo ello debería ser complementado por un profesor activo que se mueve por el aula y cambia el tono de voz porque los contrastes sensoriales atraen la atención del alumno.

Para saber más: http://escuelaconcerebro.wordpress.com/2012/03/04/la-atencion-un-recurso-limitado/

4. EL EJERCICIO FÍSICO MEJORA EL APRENDIZAJE La práctica regular de la actividad física (principalmente el ejercicio aeróbico) promueve la neuroplasticidad y la neurogénesis en el hipocampo, facilitando la memoria de largo plazo y un aprendizaje más eficiente. Además, no sólo aporta oxígeno al cerebro optimizando su funcionamiento, sino que genera una respuesta de los neurotransmisores noradrenalina y dopamina que intervienen en los procesos atencionales. El ejercicio físico mejora el estado de ánimo (la dopamina interviene en los procesos de gratificación) y reduce el temido estrés crónico que repercute tan negativamente en el proceso de aprendizaje.

La prueba Aberg M. et al. (2009), “Cardiovascular fitness is associated with cognition in young adulthood”, PNAS. Se realizó un estudio longitudinal en el que participaron más de un millón de suecos. Se demostró que las aptitudes físicas entre los 15 y los 18 años predecían la capacidad intelectual a los 18 años de edad, medida con una serie de pruebas de lógica, verbales y visuoespaciales (ver figura 3). Además, se comprobó que la resistencia aeróbica durante la adolescencia guarda una relación directa con el nivel socioeconómico y los logros académicos en la edad adulta. Levels of intelligence scores by cardiovascular fitness
Fig. 3 Crecimiento de la inteligencia global (eje vertical) en relación al aumento de la resistencia aeróbica (eje horizontal)
Implicaciones educativas
Los estudios demuestran que se han de potenciar las clases de educación física, dedicarles el tiempo suficiente y no colocarlas al final de la jornada académica como se hace normalmente. Se deberían fomentar las zonas de recreo al aire libre que permitan la actividad física voluntaria y aprovechar los descansos regulares para que los alumnos puedan moverse. Un simple ejercicio antes del comienzo de la clase mejora en los niños su predisposición física y psicológica hacia el aprendizaje, con mayor motivación y atención (Blakemore, 2011). Junto a la actividad física, son muy importantes también la adecuada hidratación (se ha de permitir a los niños beber agua en clase), hábitos nutricionales apropiados y dormir las horas necesarias (se sabe que los adolescentes necesitan dormir más). Por ello resulta conveniente la enseñanza de estos hábitos no sólo a los alumnos sino también a los padres.

Para saber más: http://escuelaconcerebro.wordpress.com/2012/09/18/importancia-del-ejercicio-fisico-en-la-educacion/

5. LA PRÁCTICA CONTINUA PERMITE PROGRESAR
El cerebro conecta la nueva información con la ya conocida, por lo que aprendemos mejor y más rápidamente cuando relacionamos la información novedosa con los conocimientos ya adquiridos. Para optimizar el aprendizaje, el cerebro necesita la repetición de todo aquello que tiene que asimilar. Es mediante la adquisición de toda una serie de automatismos como memorizamos, pero ello requiere tiempo. La automatización de los procesos mentales hace que se consuma poco espacio de la memoria de trabajo (asociada a la corteza prefrontal, sede de las funciones ejecutivas) y sabemos que los alumnos que tienen más espacio en la memoria de trabajo están más dotados para reflexionar (Willingham, 2011).

La prueba
Bahrick, H.P.; Hall, L.K. (1991): “Lifetime maintenance of high school mathematics content”. Journal of Experimental Psychology: General, 120. En este estudio en el que participaron más de mil personas se realizó una prueba de álgebra a personas de distintas edades que habían hecho un curso entre un mes y cincuenta y cinco años antes (eje horizontal en figura 4). Como se observa en el gráfico inferior, las calificaciones se dividieron en cuatro grupos, atendiendo al nivel de matemáticas mostrado (la línea inferior corresponde a personas con nivel más básico mientras que la superior corresponde a las personas con nivel más avanzado). Los principiantes obtuvieron porcentajes de respuestas correctas (eje vertical) más bajos y conforme pasó más tiempo entre la prueba y el último curso de álgebra realizado (entre menos de un año y 55 años) los resultados fueron peores. Sin embargo, los participantes con nivel más avanzado recordaban el álgebra de la misma forma con el paso de los años (curva prácticamente horizontal), lo que indicaba que el tiempo que se pasaba estudiando la materia era el que determinaba lo que se iba a recordar de la misma.
 Lifetime maintenance of high school mathematics content
Fig.4
Implicaciones educativas
Los docentes hemos de ayudar a adquirir y mejorar las competencias necesarias según la práctica. Por ejemplo, la práctica continua de cálculos aritméticos y la memorización de la tabla de multiplicar es imprescindible en la resolución de muchos problemas matemáticos o el conocer de memoria las reglas ortográficas es imprescindible para escribir con corrección. El problema reside en que muchas veces la práctica intensiva puede resultar aburrida por lo que sería aconsejable espaciar la práctica en el tiempo (para ello es imprescindible el currículo espiral) y variarla con otras actividades.
Para saber más: http://escuelaconcerebro.wordpress.com/2012/07/13/la-memoria-un-recurso-fundamental-2/
6. EL JUEGO NOS ABRE LAS PUERTAS DEL MUNDO
El juego constituye un mecanismo natural arraigado genéticamente que despierta la curiosidad, es placentero y permite descubrir destrezas útiles para desenvolvernos en el mundo. Los mecanismos cerebrales innatos del niño le permiten, a los pocos meses de edad, aprender jugando. Se libera dopamina que hace que la incertidumbre del juego constituya una auténtica recompensa cerebral y que facilita la transmisión de información entre el hipocampo y la corteza prefrontal, promoviendo la memoria de trabajo. El juego constituye una necesidad para el aprendizaje que no está restringida a ninguna edad, mejora la autoestima, desarrolla la creatividad, aporta bienestar y facilita la socialización. La integración del componente lúdico en la escuela resulta imprescindible porque estimula la curiosidad y esa motivación facilita el aprendizaje.
La prueba
En el siguiente video se explica la investigación llevada a cabo por Roberto Colom y María Ángeles Quiroga en la que se demuestra una correlación alta entre el rendimiento mostrado jugando a un videojuego conocido y el rendimiento en unos tests de aptitudes. Jugando durante 16 horas durante un mes aumenta la cantidad de materia gris de las voluntarias, que es un indicador del aumento en la capacidad cerebral, se mejora la coordinación entre regiones cerebrales, la comprensión verbal, el razonamiento o la percepción visual. Implicaciones educativas El juego motiva, ayuda a los alumnos a desarrollar su imaginación y a tomar mejores decisiones. Además, existe una gran variedad de juegos que mejoran la atención, uno de los factores críticos en el proceso de aprendizaje: ajedrez, rompecabezas, juegos compartidos, programas de ordenador,…Es cuestión de integrar adecuadamente el componente lúdico en la actividad diaria. Para saber más: http://www.edutopia.org/blog/video-games-learning-student-engagement-judy-willis 7. EL ARTE MEJORA EL CEREBRO La neurociencia está demostrando que las actividades artísticas (involucran a diferentes regiones cerebrales; ver figura 5), en particular la musical, promueven el desarrollo de procesos cognitivos. Brain networks involved in various forms of the arts
Fig.5
. La instrucción musical en jóvenes mejora la capacidad intelectual como consecuencia de la plasticidad cerebral, sobretodo en aquellos con mayor interés y motivación hacia las actividades artísticas (Posner, 2008). Además, en algunos niños, aparecen correlaciones entre la práctica musical y la mejora en geometría o las capacidades espaciales cuando el entrenamiento es intenso. Por otra parte, el teatro o el baile desarrollan habilidades socioemocionales como la empatía y son beneficiosos para la memoria semántica. Por ejemplo, al hablar en público se genera noradrenalina, una sustancia que se sabe que interviene en los procesos relacionados con la atención, la memoria de trabajo o el autocontrol. La prueba Wandell, B. et al. (2008): “Training in the arts, reading and brain imaging” en “Learning, arts and the brain: the Dana Consortium Report on Arts and Cognition”, Dana Press. En un estudio con 49 niños de edades comprendidas entre 7 y 12 años se midieron los efectos de la educación artística (en concreto artes visuales, música, baile y teatro) en la capacidad y comprensión lectora. Y se comprobó que la mayor correlación se daba para el entrenamiento musical (ver figura 6): Correlation between music and reading
Fig.6 En el eje horizontal aparecen las horas dedicadas al entrenamiento musical el primer año. En el eje vertical se muestra la mejora en la capacidad lectora entre el primer año y el tercero.
Implicaciones educativas
La educación artística debe ser obligatoria. La instrucción musical o el teatro que tantas habilidades sociales, emocionales y cognitivas son capaces de desarrollar deberían de formar parte del currículo y no, como ocurre frecuentemente, quedar como actividades marginales. Como ejemplo clásico de programa enfocado hacia la educación artística y que asume la multiplicidad de la inteligencia está el Arts Propel. Este programa especializado en la música, el arte visual y la escritura creativa potencia la creatividad y su aplicación ha sido muy satisfactoria (http://www.pz.harvard.edu/research/PROPEL.htm) Para saber más: http://escuelaconcerebro.wordpress.com/2012/03/03/la-formacion-musical-produce-mejoras-cognitivas-en-ninos-menores-de-6-anos/

8. SOMOS SERES SOCIALES

Los humanos somos seres sociales porque nuestro cerebro se desarrolla en contacto con otros cerebros. El descubrimiento de las neuronas espejo resultó trascendental en este sentido porque estas neuronas motoras permiten explicar cómo se transmitió la cultura a través del aprendizaje por imitación y el desarrollo de la empatía, es decir, qué nos hizo realmente humanos. Se ha demostrado que los bebés con pocos meses de edad ya son capaces de mostrar actitudes altruistas (Warneken, 2007), por lo que hemos de evitar en la educación la propagación de conductas egoístas fruto de la competividad. El aprendizaje del comportamiento cooperativo se da conviviendo en una comunidad en la que impera la comunicación y en la que podemos y debemos actuar. Cuando se colabora se libera más dopamina y ya sabemos que este neurotransmisor facilita la transmisión de información entre el sistema límbico y el lóbulo frontal, favoreciendo la memoria a largo plazo y reduciendo la ansiedad.

La prueba Rilling et al. (2002): “A neural basis for social cooperation”, Neuron, 35. En este estudio se demostró en un grupo de 36 mujeres que cuando cooperaban (modelo del dilema del prisionero) se activaba el sistema de motivación y gratificación de la dopamina, reforzando el comportamiento cooperativo, generándose más altruismo y ayudando a aplazar la recompensa. La implicación de la corteza orbitofrontal en el proceso (ver figura 7) explica por qué a los niños les cuesta demorar la gratificación, dado que el proceso de maduración de esta región cerebral se alarga hasta pasada la adolescencia. Orbitofrontal cortex and anteroventral striatum
Fig. 7 Activación de la corteza orbitofrontal (izquierda) y del núcleo accumbens (derecha) durante la cooperación en el caso del dilema del prisionero.
Implicaciones educativas
La colaboración efectiva en el aula requiere algo más que sentar juntos a unos compañeros de clase. Los alumnos han de adquirir una serie de competencias básicas imprescindibles en la comunicación social como el saber escuchar o respetar la opinión divergente. Además, han de tener claro los beneficios de trabajar en grupo y saber cuáles son sus roles en el mismo. La escuela ha de fomentar también la colaboración entre alumnos de distintos niveles y la compartición de conocimientos (por ejemplo, mediante presentaciones de trabajos de investigación de los alumnos), sin olvidar la realización de actividades interdisciplinares. Y no hemos de olvidar que la escuela ha de abrirse a toda la comunidad.

Para saber más: http://www.radteach.com/page1/styled-8/index.html

CONCLUSIONES FINALES

Los nuevos tiempos requieren nuevas estrategias y los últimos descubrimientos que nos aporta la neurociencia cognitiva desvelan que la educación actual requiere una profunda reestructuración que no le impida quedarse desfasada ante la reciente avalancha tecnológica. Aunque hemos de asumir que la educación no se restringe al entorno escolar, la escuela y los docentes hemos de preparar a los futuros ciudadanos de un mundo cambiante. Para ello, hemos de erradicar la enseñanza centrada en la transmisión de una serie de conceptos abstractos y descontextualizados que no tienen ninguna aplicación práctica. Nuestros alumnos han de aprender a aprender y la escuela ha de facilitar la adquisición de una serie de habilidades útiles que permitan resolver los problemas que nos plantee la vida cotidiana: un aprendizaje para la vida. Y para ello se requiere inteligencia principalmente socioemocional. El aprendizaje se optimiza cuando el alumno es un protagonista activo del mismo, es decir, se aprende actuando. Y esto se facilita cuando es una actividad placentera y se da en un clima emocional positivo. Nuestro cerebro nos permite mejorar y aprender a ser creativos y es por todo ello que la neuroeducación resulta imprescindible.

Jesús C. Guillén Bibliografía: 1. Blakemore, Sarah-Jayne; Frith, Uta, Cómo aprende el cerebro, las claves para la educación, Ariel, 2011. 2. Damasio, Antonio, El error de Descartes, Crítica, 2006. 3. Davidson, Richard, Begley, Sharon, El perfil emocional de tu cerebro, Destino, 2012. 4. Erlauer, Laura, The brain-compatible classroom, ASCD, 2003. 5. Erk, S. et al. (2003): “Emotional context modulates subsequent memory effect”. Neuroimage, 18. 6. Filella, G.; Bisquerra, R.(2010):”La educación emocional en secundaria” en La educación emocional en la práctica, Bisquerra R. (Coord.), Horsori. 7. Forés, Anna, Ligioiz, Marta, Descubrir la neurodidáctica, UOC, 2009. 8. Gardner, Howard, Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica, Paidós, 1995. 9. Howard-Jones, Paul, Investigación neuroeducativa, Muralla, 2011. 10. Jensen, Eric, Cerebro y aprendizaje: competencias e implicaciones educativas, Narcea, 2004. 11. Jensen, E. (2010): “10 Most effective tips for using brain based teaching and learning”, http://www.ericjensen.com. 12. Lantieri, Linda, Inteligencia emocional infantil y juvenil, Aguilar, 2009. 13. Mora, F. (2011): “¿Qué son las emociones?” en ¿Cómo educar las emociones?, Cuadernos Faros 6. 14. Ortiz, Tomás, Neurociencia y educación, Alianza Edtorial, 2009. 15. Posner, M. et al. (2008): “How arts training influences cognition” en Learning, arts and the brain: the Dana Consortium on arts and cognition, Danna Press. 16. Sousa, D.(2011): “Mind, brain and education: the impact of educational neuroscience on the science of teaching”, Learning Landscapes 5. 17. Spitzer, Manfred., Aprendizaje: neurociencia y la escuela de la vida, Omega, 2005. 18. Temple, E. et al. (2003): “Neural deficits in children with dyslexia ameliorated by behavioral remediation: Evidence from functional MRI”, PNAS 100. 19. Warneken F., Tomasello M., (2007):”Helping and cooperation at 14 months of age”, Infancy 11. 20. Willingham, Daniel, ¿Por qué a los niños no les gusta ir a la escuela?, Graó, 2011

Fuente: http://escuelaconcerebro.wordpress.com/2012/12/27/neuroeducacion-estrategias-basadas-en-el-funcionamiento-del-cerebro/






























































































































Publicidades engañosas a familias afectadas por el TDA/H: Del supuesto tratamiento multimodal e individualizado a la cruda realidad de la simple pastilla de metilfenidato


Manuel Rodríguez G

Resulta cotidianamente molesto y tétrico, leer mil y una noticias relacionadas con el mundo virtual del TDA/H y análogos, donde repetitivamente – obsesivamente diría yo – se intenta transmitir la idea del compromiso y verificación del famoso tratamiento multimodal a base de supuestas herramientas conjuntadas y en sintonía para modificar los múltiples inconvenientes que a menudo sufren los afectados y familiares por el Trastorno por Déficit de Atención sin/con Hiperactividad (TDA/H).

La coordinación y puesta en marcha de apoyos escolares, psicopedagógicos, sociales y sanitarios tan reiteradamente puestos en escena, pasa a ser casi una utopía en la realidad diaria de familias y afectados que una y otra vez tropezamos con la negativa real del Sistema Educativo – que si bien sabe de esa obligación de apoyo y atención a la Diversidad – por este trastorno muy habitualmente y de modo chulesco se pasa por la entrepierna lo que normas como la LOE y otras leyes de obligado cumplimiento teóricamente obligan.
Sumadas a esta falta de apoyo a una necesidades educativas específicas – sean o no adaptaciones curriculares significativas – se añade la muy extendida falta consecuente de la implicación deontológica y no pocas veces humana de los especialistas que atienden – o al menos citan a nuestros hijos – que lejos de implicarse en este proceso sintomático cognitivo-conductual hacia sus pacientes, a menudo relegan sus labores a meras visitas con una pobre interacción y escasa implicación a la hora de conseguir ayudas teóricas que deberían proporcionar los colegios. La respuesta más repetida en estos casos es la “prohibición” o falta de competencias para solicitar que el Sistema educativo implemente o ponga en marcha un eficaz programa de ayuda a este alumnado.
Añadido a ello , la escasa preparación de no pocos supuestos especialistas hacia las patologías infanto-juveniles, dan como resultado no pocos diagnósticos erróneos, así como infradiagnósticos de estas patologías – recordar que las especialidades de psiquiatría, psicología y neuropediatria infanto-juvenil no existen en España, aunque la primera fue aprobada por el antiguo ministro de Sanidad, Bernard Soria, tras la demanda y lucha de la Plataforma de Familias para la Especialidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil (encabezada inicialmente por doce madres luchadoras y unos pocos especialistas con esta titulación; entre ellos el Dr. Joaquín Díaz Atienza y la Dra. Mª Jesús Mardomingo).
Finalmente la falta de eficaces terapias psicoeducativas y pedagógicas, sólo al alcance de unas pocas economías, dada la falta atroz de profesionales, conduce a que estos niños sientan desde tempranas edades la falta de apoyo y armas para luchar contra un fracaso ya casi anunciado. No sólo a nivel educativo, sino social y a medio plazo laboral y anímico-emocional.

Mientras tanto, demasiados niños dependerán del famoso metilfenidato que, dependiendo de un certero diagnóstico y del subtipo padecido, podrán nadar a contracorriente o ahogarse en este sistema socioeducativo competitivo y nada participativo…
Para finalizar, “mear y no echar gota”, nos llegan noticias como la que sigue, que si bien sería lo ideal, nos hace mirarnos a más de uno en el espejo del esperpento, para posteriormente quedarnos “pasmaos” y preguntarnos, ¿tendremos caras de gilipollas?.
Quien les escribe, en su momento se puso en contacto entre otras múltiples instituciones no gubernamentales y supuestos compromisarios con estas patologías, con quienes venden estas noticias, http://www.hiperactividadmedicosypacientes.com/ 
a fin de, dudosamente, ser ayudado ( por haber llamado a cientos de puertas) en su lucha contra la falta atroz de apoyos a una niña inatenta, acosada y por ende la familia – la mía- institucionalmente.
Si bien, el compromiso inicial de esta organización fue claro, luego se disolvió tras ponerme en contacto con el psiquiatra al que me derivaron, Francisco Montañés, a pesar incluso que entre sus especialistas contaban con el Dr. Vaquerizo Madrid, uno de los que ratificó el diagnóstico de TDA, subtipo inatento en mi hija; posteriormente también ratificando, a su pesar el Sluggish Cognitive Tempo (SCT) de la niña a planteamientos míos y ya ratificado en el 2007 por el excelente psiquiatra infanto-juvenil Joaquín Díaz Atienza.
Como titulaba al principio, estamos en mano, demasiadas veces, de PUBLICIDADES ENGAÑOSAS, muy lejos de esta minante y cruda realidad socio-educativa y sanitaria.

La noticia que referencio dice así:
LOS NEURÓLOGOS Y PSIQUIATRAS APUESTAN POR TRATAMIENTOS A LA CARTA DE ACUERDO A LOS RESULTADOS GENÉTICOS DE CADA PACIENTE

http://www.hiperactividadmedicosypacientes.com/noticia.php?id=20

El lenguaje en el trastorno por déficit de atención: competencias narrativas

 

J. Vaquerizo-Madrid a,b, F. Estévez-Díaz b, A. Pozo-García b

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un proceso muy prevalente. En nuestra experiencia afecta al 7,5% de los escolares de 8 a 9 años. La disfunción cognitiva que lo caracteriza está en el fallo en las funciones ejecutivas, en la internalización del lenguaje y, por tanto, en la capacidad de análisis y síntesis de la información.
Los niños con TDAH tienen dificultades en la organización fonológica y en la sintaxis. Manifiestan problemas graves en aquellas tareas que requieren organización semántica, tienen una pobre memoria auditiva y, de manera especial, dificultades en la comunicación y en la pragmática. Pierden mucha información verbal debido a su disfunción ejecutiva. Es más probable además que desarrollen problemas del aprendizaje, principalmente en tareas de lectoescritura. Los niños con TDAH tienen de manera especial grandes dificultades narrativas, uno de los apoyos de la naturaleza pragmática del lenguaje. Toda aquella tarea compleja que requiera planificación, organización y regulación ejecutiva de las conductas lingüísticas plantea mayores problemas que en individuos sanos.
Para diseñar alguna de las estrategias útiles en el diagnóstico y en el tratamiento de la capacidad narrativa del niño con TDAH pueden extrapolarse métodos como el retelling o ‘elaboración de historias’. La experiencia reeducativa de Gillig para malos lectores a través del cuento puede ser útil para diseñar un taller de habilitación de la lectoescritura y de las habilidades narrativas en niños con TDAH. En nuestra experiencia psicoeducativa, ésta puede ser una estrategia psicopedagógica interesante…
 

Para ver el artículo completo puede accederse a través de

[REV NEUROL 2005; 40 (Supl 1): S83-9]

o  del enlace

http://www.jmunozy.org/files/9/Necesidades_Educativas_Especificas/tdah/documentos/lenguaje_y_tdah.pdf

Un retraso en la maduración de algunas regiones relacionadas con la atención y el autocontrol del cerebro puede ser el origen del TDAH

 

 

Cerebro humano

"Los fármacos no curan, disminuyen los problemas conductuales", explica la doctora Katya Rubiá

 

MADRID

Foto: University of California-Los Angeles

Técnicas de neuroimagen demuestran que los niños con trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad (TDAH) presentan un retraso en la maduración de algunas regiones del cerebro, zonas relacionadas con la atención y el autocontrol, que podrían ser el origen de este y otros trastornos psiquiátricos, según ha explicado la doctora Katya Rubiá, profesora en Neurociencias Cognitivas en el Instituto de Psiquiatría de Londres (Reino Unido).

   Las investigaciones llevadas a cabo por su grupo investigador lo demuestran, explica en una entrevista Europa Press. "Nadie sabe por qué se produce el TDAH, lo que sí se ha demostrado a través de técnicas de imagen es que hay zonas más afectadas que otras, concretamente en las conexiones entre el lóbulo frontal y los ganglios basales, estas regiones (redesfrontosguiadas), son importante para la atención, el autocontrol, la atención y la motivación", afirma.

   Se considera que el TDAH no tiene una causa única, sino que se da por una serie de factores biológicos y psicosociales que interactúan entre sí. Por un lado, una producción irregular en dos neurotransmisores como son dopamina y noradrenalina; y, por el otro, la predisposición genética, que se traduce en un riesgo del 57 por ciento de que el niño presente este trastorno si uno de los dos padres también lo tiene.

   En este sentido, investigaciones acerca del origen del TDAH realizadas en las dos últimas décadas han hecho grandes progresos en la comprensión de las funciones del córtex prefrontal, en su implicación en los procesos de inhibición y autocontrol a través de las llamadas funciones ejecutivas y, por tanto, en su implicación en los procesos neuropsicológicos alterados subyacentes al TDAH.

   Esta experta utiliza la neuropsicología, la genética, la manipulación farmacológica y la resonancia magnética para investigar los sustratos neuronales de las funciones cognitivas asociadas con la atención y la impulsividad en el desarrollo normal y en especial en trastornos infantiles como el TDAH y otros trastornos conductuales.

   Dado que los síntomas que sufre el niño con TDAH van más allá de los síntomas nucleares del trastorno (hiperactividad, falta de atención o de impulsividad), en la actualidad se establece que el tratamiento correcto del TDAH pasa por su abordaje multimodal. Esto supone la realización simultánea y coordinada de aproximaciones terapéuticas farmacológica, psicológica, psicopedagógica y psicosocial.

   El fármaco más utilizado es un psicoestimulante, el metilfenidato, que aumenta los niveles de dopamina. Aunque, en los últimos años se están estudiando nuevos bioquímicos. No obstante, recuerda, "los fármacos no curan, disminuyen los problemas conductuales", hasta el punto de que "en el 70 por ciento de los pacientes los fármacos disminuyen los problemas conductuales hasta un 40 por ciento". Sin embargo, no los normalizan del todo y, al menos, "hay un 30 por ciento de niños que no responden a ninguna medicación", para estos caso se aplican sobre todo los tratamientos conductuales.

LOS MALOS DE LA CLASE

   Este trastorno se caracteriza por la hiperactividad, falta de atención e impulsividad, pero va más allá ya que afecta a todas las áreas de la vida del paciente relacionadas con el desarrollo social y emocional. En la vida cotidiana, estos niños son incapaces de permanecer quietos y concentrados en una actividad, no atienden y tienen un mal comportamiento.

   "Tienen grandes problemas con la atención sostenida, para concentrarse, se distraen con mucha facilidad y les cuesta atender a una cosa; tiene una falta de inhibición y problemas con la memoria a corto plazo; son impulsivos y no consideran las consecuencias de sus actos", explica.

   Asimismo, presentan un retraso psicomotor, trastorno del lenguaje y dificultades en la grafía, que muchas veces se confunde con falta de interés o incapacidad del niño para aprender. A todo ello se le debe añadir su mala gestión de las emociones, que les lleva a tener problemas con sus compañeros y a que a menudo se les etiquete como 'los malos de la clase'. De hecho, señala Rubiá, "se ha observado que hasta un 50 por ciento de los presos han sufrido TDAH en la infancia".

   Infradiagnóstico es alto, "en gran medida por el desconocimiento de los médicos de Atención Primara", explica, sin embargo es indispensable abordar cuanto antes su tratamiento porque es una enfermedad crónica.

   Afecta entre el 3 y el 7 por ciento de la población infantil en España, según la Guía de Práctica Clínica en TDAH, del Ministerio de Sanidad. Se estima que más del 80 por ciento de los niños que presentan el trastorno continuarán padeciéndolo en la adolescencia, y cerca del 65 por ciento lo presentarán también en la edad adulta, aunque las manifestaciones del trastorno irán variando notablemente a lo largo de su vida.

   Actualmente, esta experta está estudiando el uso de 'neurofeedback' en estos pacientes y ha observado que se han producido avances en este área, ya que "tanto en niños como adultos se ha comprobado que son capaces de activar las funciones deterioradas". Según explica se trabaja directamente con el paciente enseñándole a autorregular las regiones que no tiene completamente activadas.

   No obstante, el tratamiento pasa por una atención multidisciplinar, apoyada por psiquiatras especialistas en niños y centros de atención donde se les ayude a modular el comportamiento, a través de fármacos y actividades conductuales. Además, ha añadido, es necesario aumentar la información y formación sobre este tema entre profesionales y la población general

 

Fuente:

http://www.europapress.es/salud/noticia-retraso-maduracion-algunas-regiones-cerebro-puede-ser-origen-tdah-20120224151337.html

Sistema de recompensa en niños con TDA/H

 

Encuentran alteraciones en el sistema de recompensa del cerebro relacionadas con el TDAH

Investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y del Hospital Universitario Vall d’Hebron han detectado ahora, por primera vez, anomalías en el sistema de recompensa relacionado con los circuitos neurales de motivación y gratificación. En los niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el grado de motivación para realizar una acción está relacionado con la inmediatez con que consiguen sus objetivos, lo que explicaría porqué presentan niveles de atención e hiperactividad desiguales, según las tareas realizadas.

Susanna Carmona investigadora de la Unidad de Neurociencia Cognitiva del Departamento de Psiquiatría y de Medicina Legal de la UAB (URNC-IAPS-Hospital del Mar), en colaboración con investigadores clínicos del Hospital Universitario Vall d’Hebron, han realizado el primer estudio que relaciona una estructura cerebral del sistema de recompensa, el estriado ventral, con los síntomas clínicos en niños que sufren TDAH.

Los modelos descriptivos y sobre el origen del TDAH suelen enfatizar la relevancia de los procesos de atención y de las funciones cognitivas que nos permiten guiar nuestros procesos mentales para lograr los objetivos propuestos. Aun así, investigaciones recientes se han redirigido hacia los circuitos neurales de la gratificación/placer, que se encuentran en el denominado sistema de recompensa del cerebro, con el núcleo acumbens como parte central del mismo.

El núcleo acumbens se encarga de mantener los niveles de motivación para iniciar una tarea y continuar persistiendo en el tiempo hasta conseguir lo que los expertos denominan “el refuerzo”, el objetivo propuesto. Esta motivación se puede mantener en el tiempo, a pesar de que la gratificación obtenida no sea inmediata. Pero en los niños con TDAH parece ser que la motivación disminuye rápidamente y necesitan refuerzos inmediatos para continuar persistiendo en la conducta.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores seleccionaron una muestra de 84 participantes de entre 6 y 18 años, divididos en función de la presencia de TDAH: un grupo experimental formado por 42 niños con TDAH y un grupo control formado por otros 42 sin anomalías mentales o de conducta, emparejados con los primeros por sexo y edad. A todos se les realizó una resonancia magnética para ver la estructura de su cerebro. En las imágenes obtenidas se delimitó la región cerebral correspondiente al estriado ventral, que incluye el núcleo acumbens.

Los resultados mostraron diferencias estructurales en el estriado ventral, sobre todo en la parte derecha, en función de si los sujetos presentaban o no TDAH, de forma que el grupo de pacientes con TDAH mostraron volúmenes reducidos en esta región. Estas diferencias se asociaron con los síntomas de hiperactividad e impulsividad.

Los datos obtenidos corroboran los procedentes de estudios previos en modelos animales: la importancia del sistema de recompensa, así como la relación entre el núcleo acumbens y el comportamiento impulsivo y el desarrollo de hiperactividad motora. Esto hace pensar a los investigadores que el TDAH no sólo esté causado por alteraciones cerebrales que afectan a los procesos cognitivos, sino también por anomalías que causan un déficit motivacional. Este hecho explicaría por qué un niño con TDAH presenta niveles de atención e hiperactividad desiguales, en función de su motivación ante una tarea determinada y la inmediatez de la gratificación/placer que le suponga realizarla.

Fuente: www.plataformasinc.es

Memoria de trabajo (Modelo cognitivo)

 

La memoria de trabajo es un constructo teórico relacionado con la psicología cognitiva que se refiere a las estructuras y procesos usados para el almacenamiento temporal de información (memoria a corto plazo) y la manipulación de la información.

Con ello, a diferencia de la memoria a corto plazo, se retoma teóricamente que la memoria no es un mero "cajon de recuerdos", sino que tiene una naturaleza activa, creadora o transformadora de la información.

El término fue utilizado por vez primera por Alan Baddeley en 1976 para describir la memoria temporal “en línea” que los humanos utilizamos para realizar ciertas tareas y resolver determinados problemas. Con este término también se introdujo la teoría de las operaciones cognitivas relacionadas en esa forma de memoria activa llamada memoria operativa o memoria a corto plazo.

Neurofisiológicamente, consiste en la activación de un grupo de neuronas neocorticales que se mantienen activas en la corteza prefrontal por la información contenida en esa red y para ser usada para una acción anticipada. El rol de la corteza prefrontal en la memoria de trabajo es crítica pero requiere ser enfatizada en virtud de los recientes trabajos (investigación sobre microelectrodos y neuroimagen) que indican que ese rol está basado esencialmente en interacciones corticales entre la corteza prefrontal y áreas de la corteza postrolándica.

En otras palabras, la memoria de trabajo requiere la activación de un circuito de neuronas, el cual activa en sí la memoria propiamente dicha. Esta memoria, si bien es activada desde la corteza prefrontal, requiere a su vez la activación del resto de estructuras neuroanatómicas implicadas, como el lóbulo temporal para el significado o el lóbulo occipital para la imagen visual.

Permite mantener activada una cantidad limitada de información necesaria para guiar la conducta "en línea". El sujeto necesita disponer de una representación mental tanto del objetivo como de la información relevante no sólo acerca del estado actual sino también en relación con la situación futura. Algunos autores la comparan con la función que desempeña la memoria RAM en las computadoras.

Según el modelo cognitivo, en resumen, la memoria tiene un "eje directivo", el cual mantiene subordinados dos mecanismos, uno visual y otro auditivo.

 

Bibliografía

  • Hughes, Russell, & Robbins (2004). Evidence for executive dysfunction. Rev Neuropsychol; 32: 477-92.
  • Baddeley, A. (1986) Working Memory. Oxford University Press. ISBN 0-19-852133-2.
  • Cockburn, J. (1995). Task interruption in prospective memory: A frontal lobe function. Cortex, 31, 87-97.

Fuente: Wikipedia

Déficit nutricional en pacientes diagnosticados con déficit de atención/hiperactividad

 
 En el momento del diagnóstico de TDAH, uno de cada tres pacientes se halla en una situación nutricional deficiente (subnutrición o malnutrición). Esta es la principal conclusión de un estudio, publicado en Revista de Neurología, en el que se ha realizado un análisis evolutivo de las variables antropométricas de un grupo de pacientes diagnosticados de TDAH para determinar la repercusión del tratamiento con metilfenidato de liberación osmótica (MTF-OROS).

 

  • La medicación psicoestimulante y, concretamente, el MTF, constituye el fármaco de primera línea en pacientes con TDAH. Los resultados de este estudio muestran que el tratamiento continuado con MTF-OROS durante 30 meses ejerce una influencia negativa sobre la talla, que posiblemente podría atenuarse mejorando la nutrición de los pacientes.

    El efecto ‘anorexizante’ del MTF sería la causa directa del enlentecimiento de la curva ponderal de estos pacientes, cuyo efecto máximo se objetiva a los 12 y 18 meses de iniciado el tratamiento; y sería, por tanto, esta privación nutricional mantenida la causa principal del retraso de crecimiento comprobado.

  • Durá-Travé T, Yoldi-Petri ME y Zardoya-Santos P

    Fuente:

    http://www.neurologia.com/sec/RSS/noticias.php?idNoticia=3115

     

    Otras noticias relacionadas:

    http://www.neurologia.com/sec/RSS/noticias.php?idNoticia=3115

  • TDA/H y Asperger

     

    P. Martín Borreguero

    Trastorno por déficit de la atención y trastorno hipercinético

    Si bien el déficit de atención y/o trastorno hipercinético son entidades independientes del Síndrome de Asperger, ambas condiciones tienden a presentarse asociadas con una frecuencia significativamente alta (Gillberg y Ehlers, 1998). Así no es extraño encontrar a una alta proporción de niños con el Síndrome de Asperger que también presentan un déficit adicional de la atención cuyo reconocimiento va a tener implicaciones importantes en la planificación del tratamiento. En ocasiones frecuentes, el patrón de inatención e hiperactividad y su asociada constelación de comportamientos impulsivos han sido responsables del encubrimiento del déficit social primario y los problemas de comunicación característicos del Síndrome de Asperger. 

    Por tanto, y dada la significativa interrelación entre ambos trastornos clínicos, es crucial en todos los casos clínicos que el proceso de diagnóstico diferencial sea llevado a cabo de una forma precisa y sistemática con el objetivo de descifrar si los problemas conductuales del niño constituyen un déficit social primario o la expresión de un déficit severo de atención, o bien son una manifestación compleja indicativa de la presencia de ambos cuadros sintomáticos. 

    Retomemos el caso clínico de Luke para así poder identificar las variables conductuales que fueron responsables del encubrimiento de su déficit social y que resultados en un diagnóstico diferencial erróneo. La observación detallada del conjunto de comportamientos mostrados por Luke efectivamente revela el ato grado de similitud conductual o solapamiento sintomático entre su cuadro del Síndrome de Asperger y el trastorno de la atención hipercinético. 

    De acuerdo con las clasificaciones oficiales, el trastorno por déficit de atención o trastorno hipercinético se define por un patrón persistente de atención e hiperactividad y/o impulsividad manifestado en una amplia gama de situaciones sociales, académicas y ocupacionales. 

    Así, y de forma similar al niño con el trastorno hipercinético, Luke manifiesta una amplia gama de comportamientos sociales anómalos. No escucha cuando se le habla directamente, no obedece las instrucciones verbales dirigidas al grupo, no se organiza de forma efectiva para participar en las tareas y a menudo no terminan los trabajos escolares. En situaciones de intercambio social, Luke también muestra problemas de comunicación, como hablar en exceso de sus temas preferidos, interrumpir las conversaciones y cambiar el tema de conversación de una forma impulsiva. En el juego, su déficit social se manifiesta en su falta de comprensión del juego social que hace que no guarde el turno, ignore las reglas de juegos e imponga una estructura rígida en las actividades lúdicas. 

    No obstante y a pesar del solapamiento conductual entre ambos trastornos, la elaboración de la historia de desarrollo de Luke, junto con la evaluación neuropsicológica de su perfil cognitivo, nos va a indicar que mientras el niño efectivamente presenta problemas de atención, éstos son parte integrante del cuadro general de Síndrome de Asperger. 

    En términos generales, es posible diferenciar ambas condiciones clínicas en función de las divergencias encontradas con respecto a importantes variables. A saber, la manifestación inicial y expresión del perfil sintomático, el curso de desarrollo, el perfil cognitivo y la respuesta al tratamiento. 

    En primer lugar, y con respecto a la manifestación inicial y expresión del cuadro clínico, el niño hipercinético presenta un temperamento difícil y un nivel de inatención general e impulsividad elevada durante el periodo de la infancia temprana. También muestra un interés activo en el juego con otros niños, aunque a menudo tienen problemas en la interacción social. Estas dificultades sociales son secundarias al patrón inatención y consecuencia de una falta de internalización de las reglas necesarias para la autorregulación de la conducta. En contraste, el niños con el Síndrome de Asperger a menudo exhibe problemas de atención selectiva mostrando una capacidad adecuada para concentrarse en las actividades de su interés. Su incapacidad para interactuar de forma recíproca viene acompañada de una dificultad para entender y utilizar las patuas de comunicación no verbal. Además, la capacidad del niños con el Síndrome de Asperger para participar en el juego social y cooperativo está poco desarrollada. A diferencia del niños hipercinético, que tiene dificultades en el juego debido a la falta de atención sostenida y elevada impulsividad, el niño con el Síndrome de Asperger no juega bien como consecuencia de una disminuida habilidad creativa y rigidez o bien por la falta total de un interés en la experiencia social del juego. 

    En segundo lugar, el curso de desarrollo de ambos trastornos sigue caminos divergentes. Así, y durante la segunda etapa de la infancia, el niño hipercinético continúa experimentando problemas severos de atención, los cuales tienen afectar su rendimiento escolar de forma significativa. En el periodo de la adolescencia, la intensidad de los síntomas primarios de inatención disminuye, aunque se produce un incremento en las conductuales antisociales. 

    En la etapa adulta, los síntomas primarios tienen a desaparecer y una proporción alta de individuos se integra con éxito en la sociedad. Una minoría continua presentando un patrón de inatención e impulsividad excesivas y una incidencia alta de problemas psiquiátricos y conductas antisociales. En contraste, y durante la infancia, el niño con el Síndrome de Asperger muestra la capacidad generalmente adecuada para el aprendizaje independiente. Sin embargo, a medida que el niño se acerca a la adolescencia, el déficit social se manifiesta de una forma más marcada y el patrón restringido de intereses se intensifica. En la etapa adulta, el trastorno cualitativo de la interacción social persiste, lo que conduce a una alta proporción de adultos a experimentar dificultades importantes para iniciar y mantener relaciones sociales. 

    En tercer lugar, las diferencias encontradas con respecto al perfil cognitivo característicos de los respectivos trastornos también pueden facilitar su diferenciación. A este respecto, en contraste con el niños hipercinético, quien a menudo presenta problemas específicos en el área de lenguaje expresivo y receptivo, el niño con el Síndrome de Asperger desarrolla competencias lingüísticas avanzadas, si bien problemas severos en el área de la comunicación pragmática. Por último, las respuestas de ambos trastornos a diferentes tratamientos son también divergentes. Así mientras que los síntomas primarios del trastorno hipercinético responden con éxito al tratamiento farmacológico, no existe un tratamiento específico capaz de erradicar la alteración en el desarrollo social del niño con Síndrome de Asperger.

    Fuente:

    http://www.asperger.es/

    Plasticidad cerebral para la memoria y la atención

     

    Glenys Álvarez

    Neurología. Un equipo de investigadores ha observado al cerebro en acción en pacientes con derrames cerebrales y sugiere que la red es mucho más flexible a la hora de apoderarse de las funciones de memoria en una región dañada.

    La neurología actual parece recordarnos que somos multitudes dentro de un organismo. Nuestro flexible cerebro intenta proveernos con una conciencia unificada todo el tiempo, sin embargo, la realidad cotidiana nos cuenta distintas historias. Muchas veces parece que luchamos contra nosotros mismos, ideas encontradas marcan el camino de la indecisión y navegamos en un océano de riñas continuas entre lo que deseamos y lo que sabemos nos hará bien. El órgano que dirige nuestros pensamientos es una compleja maraña de regiones especializadas unidas de tal modo que la pérdida de las funciones de alguna no desmorone todo el sistema; ha sido esta flexibilidad cerebral lo que nos ha permitido tener tanto éxito sobre el planeta.

    Hemos visto en incontables ocasiones cómo personas que pierden un sentido ganan susceptibilidad en otros; regiones aledañas, y hasta no tan aledañas, se encargan de manejar algunas de las funciones perdidas, aún sea de otras formas. Durante décadas, los pacientes con derrames cerebrales nos han mostrado que cuando alguna región del cerebro encargada de controlar movimientos, sensaciones o lenguaje se daña, otras partes del órgano se encargan de tomar el control sobre las funciones dañadas; y muchas veces lo hacen tan bien como la región que fue perdida.

    Ahora, investigadores en la Universidad de California en Berkeley han demostrado que este tipo de reparación flexible también ocurre para la memoria y la atención. Y no sólo eso, el cerebro intacto ayuda sólo cuando es necesario, si no se requiere de su ayuda, sigue su vida normal, realizando sus propias funciones.

    Hemos escrito, aquí en Sin Dioses, numerosas noticias sobre la memoria. En una ocasión escribí una Lupa herética dedicada al paciente H.M., uno de los más importantes para la neurología ya que, entre otras cosas, su particular lesión demostró que la memoria no ocurre en un único lugar en el cerebro, sino que se encuentra distribuida en muchas regiones del órgano gris y blanco y que se divide el difícil, indispensable, nostálgico y maravilloso trabajo de recordar.

    “Esto sugiere que el daño en una de las áreas de almacenamiento es mucho más fácil de compensar”, explica Bradley Voytek, uno de los autores del estudio. “No son sólo regiones específicas que asisten la memoria sino que es toda una red”.

    Voytek, también del Instituto para las Neurociencias Helen Wills, describe en dos estudios realizados a través de encefalogramas a pacientes con derrames, las visiones actuales sobre la memoria en neurología.

    “La idea siempre ha sido que si pierdes el punto A, el punto B se activará todo el tiempo para encargarse de las funciones dañadas”, explica el doctor Robert Knight, profesor de psicología y director del Instituto Wills, “lo que Brad ha mostrado es que esto no es cierto. En realidad, sólo se activa cuando es necesario. De hecho, la mayor parte del tiempo actúa como un pedazo normal de tejido cerebral y sólo arranca hiperactivo cuando esa parte dañada del cerebro es demandada y lo hace en menos de un segundo. Se trata de una notable fluidez en la plasticidad neuronal, pero no es el estándar que conocemos de B se apodera de A, lo que realmente vemos es B se apoderará de A sólo cuando sea necesario”.

    Ciertamente, los derrames han sido efectivos aliados en el estudio de la neurología. Esta tragedia para sus víctimas ha abierto una puerta definitiva en el estudio de regiones cerebrales, sus funciones específicas y, más que nada, nos ha devuelto una visión aún más plástica y flexible del cerebro. En uno de los experimentos descritos, los neurólogos detallan los resultados de análisis a pacientes con derrames que han estropeado funciones parciales en la corteza prefrontal, esta es la región que se encuentra en el tope frontal de cada uno de los hemisferios del cerebro y que gobierna la memoria y la atención; en el otro estudio, se analizaron derrames en los ganglios basales.

    Estos experimentos llenan de optimismo a los neurólogos. La plasticidad del cerebro habla de su potencial para la pronta y efectiva recuperación, la idea sería aprovechar los resultados y elaborar estrategias que entrenen el área que esperamos se apodere de la región dañada por el derrame en vez de perder el tiempo entrenando todo el cerebro.

    EEG para medir el tiempo de reacción cerebral

    Con electrodos en sus cráneos, seis pacientes con derrames y seis pacientes del grupo control prestaron su actividad neuronal a los investigadores para que indagaran su memoria visual temporal. Este tipo de memoria es la que nos permite hacer comparaciones entre dos cosas: mantenemos las características de una en la memoria mientras observamos la otra antes de decidor que acción tomaremos.

    “Presentamos a cada sujeto con un estímulo visual tan rápido como un relámpago y luego le enseñamos un segundo un poquito más tarde que el primero. Cada paciente debía luego decir si ambos objetos eran iguales. La idea es que el paciente está construyendo una representación de su mundo visual de alguna forma en su cerebro, y no sabemos cómo ocurre, por lo que más tarde el paciente compara la representación de este fantasma interno que mantiene en su cerebro con un estímulo visual del mundo real, algo que realmente está mirando. Los pacientes con el derrame no pueden hacer esto muy bien”, explica Voytek.

    Los investigadores explican que usaron los electroencefalogramas o EEG, en vez de la resonancia magnética funcional, por cuestiones de tiempo. Los EEG son capaces de medir actividad cerebral en milisegundos y, aunque no apuntan con precisión a las áreas que están en actividad como lo hace la resonancia, esta última se toma segundos con estas medidas lo que hace imposible distinguir entre procesos cerebrales que duran menos de un segundo o por lo menos decir cuál ocurrió primero.

    Zonas que compensan el daño en milisegundos

    Ahora bien, todos sabemos que los hemisferios cerebrales funcionan de manera cruzada. Es decir, generalmente, el derecho controla la parte izquierda del cuerpo y viceversa. Por lo tanto, los investigadores descubrieron durante el experimento que cuando les mostraban las imágenes al ojo opuesto del lugar de la lesión, la corteza prefrontal dañada no respondía, sin embargo, la región intacta del mismo lado de la imagen respondía dentro de 300 a 600 milisegundos.

    “El EEG, que como hemos explicado antes es mucho mejor a la hora de medir el tiempo de la actividad cerebral, mostró que parte del cerebro está compensando en menos de un segundo, es una compensación rápida, muy rápida; es decir, en menos de un segundo de puesta la demanda en la parte dañada, la parte intacta del otro lado del cerebro se activó y se encargó de hacer el trabajo requerido”, expresa Voytek.

    En un segundo estudio realizado por el equipo, pacientes con derrames que afectaron la región del ganglio basal presentaron muchos más problemas con la memoria visual, no importaba a cuál de los dos ojos le presentaban la imagen.

    “Las lesiones en el ganglio basal causan un déficit más amplio dentro de la red neuronal mientras que el déficit en la corteza prefrontal está más delineado dentro del hemisferio. Esto demuestra, otra vez, que la memoria es un fenómeno de toda la red y no algo específicamente regional. Si extirpamos el ganglio basal, la lógica nos dice que nos atacaría el Parkinson de un lado del cuerpo pero no es así, el ganglio que queda se encarga, de alguna forma, de controlar los movimientos de forma fluida para ambos lados”, explica.

    No obstante, cuando estamos hablando de control cognoscitivo, el escenario cambia y se convierte en lo opuesto. Una lesión pequeña en el ganglio basal de un hemisferio afecta al cerebro globalmente lo que sugiere que estas áreas subcorticales de ganglios basales se necesitan completas para que funcionen de modo normal.

    “La cognición y la memoria son aspectos cumbres del comportamiento humano. No se trata sólo de alzar o bajar la mano o si puedes o no puedes ver, se trata de cualidades que nos hacen humanos y que, por lo tanto, hacen tan interesante para nosotros esta investigación”, concluye el investigador.

    Fuente:

    http://www.sindioses.org/noticias/memoria_atencion.htm

     

    Vídeo relacionado: “Arréglame el cerebro”

    http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-arreglame-cerebro/1037696/

    La neuroimagen cambia la actitud de los clínicos en los trastornos del neurodesarrollo

     

    XIII CURSO internacional de actualización en NEUROPEDIATRÍA y neuropsicología infantil

    La neuroimagen cambia la actitud de los clínicos en los trastornos del neurodesarrollo

    Se creará un grupo de trabajo español que ahondará en los estudios sobre el cerebro en reposo y la interconectividad cerebral

    Redacción. Valencia
    Los estudios de neuroimagen van a aportar datos que "posiblemente,hagan cambiar la actitud de los clínicos ante los trastornos del neurodesarrollo", según ha asegurado Xavier Castellanos, profesor del Departamento de Neurociencia de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) e investigador pionero en la descripción de las diferencias anatómicas cerebrales de estos niños.

    Xavier Castellanos.

    Castellanos ha realizado estas declaraciones con motivo del XIII Curso Internacional de Actualización en Neuropediatría y Neuropsicología Infantil, celebrado en el Palacio de Congresos de Valencia y al que han asistido cerca de 300 expertos.

    Este experto ha explicado cómo funciona el cerebro en reposo y la importancia de la interconectividad cerebral, "un aspecto absolutamente novedoso en esta área, cuyos estudios están permitiendo describir la arquitectura funcional del cerebro humano". La visita de Castellanos va a dar lugar a la creación de un grupo de trabajo español para ahondar en estos estudios: el Spanish Resting Estate Network.

    Según él, "la comunidad científica internacional hoy dispone de recursos que contribuirán mediante este análisis a la obtención de diagnósticos y tratamientos más precisos y avanzados en el campo de las neurociencias".

    El trastorno por déficit de atención e hiperactividad

    Por su parte, Fernando Mulas, organizador del Curso y especialista en Neurología y Pediatría que dirige el Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica (Invanep), ha explicado que "aproximadamente un niño por cada aula, o lo que es lo mismo, entre el cinco y el siete por ciento de los niños españoles sufre trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)".

    Fernando Mulas.

    En nuestro país, más de la mitad de los niños con TDAH tarda un año o más en ser diagnosticado desde que aparecen los primeros signos y sólo 15 de cada 100 niños son diagnosticados en menos de seis meses. Entre otras secuelas, ha explicado que no tratar este problema puede conducir al fracaso escolar y a que estos niños no tengan un proceso normal de socialización, e incluso, que sean más propensos a tener conductas de riesgo (accidentes, consumo de drogas, etc.).

    Lo más importante según los expertos es que la atención a estos problemas sea "temprana para normalizar el rendimiento escolar y las relaciones del niño con su familia y amigos, evitando así trastornos más graves con el paso del tiempo". Por otro lado, el abordaje de estos problemas siempre debe ser integral. Así, ha señalado que si bien la psicoterapia resulta "especialmente útil en muchos casos", lo cierto es que "la terapia farmacológica es fundamental por tratarse de un trastorno de origen biológico y existir una alteración en la neurotransmisión".
    El TDAH es la patología neuropsicológica que con "más frecuencia" se observa en las consultas de Neuropediatría. Aún así, "existen otros trastornos como los del aprendizaje y del lenguaje, que constituyen importantes motivos de consulta en Neuropediatría". Como señala Mulas, "los trastornos del lenguaje son claves en el neurodesarrollo de un niño y son causa de disfunciones evolutivas importantes y básicas para el aprendizaje, además de estar directamente relacionados con otras patologías como la epilepsia o el autismo", ha apostillado.

    Fuente:

    http://neurologia.publicacionmedica.com/noticia/la-neuroimagen-cambia-la-actitud-de-los-clinicos-en-los-trastornos-del-neurodesarrollo

     


    Neuroimagen y cognicion: Resolucion temporal por raulespert

    Estrés en familias con afectados por Trastorno por déficit atencional/hiperactividad

     

    FERNANDO MULAS:
    ”Más del 80 por ciento de los padres con niños que padecen TDAH padece estrés”.

    Así lo ha anunciado el doctor Fernando Mulas, director del Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica y coordinador del IX Curso Internacional de Actualización en Neuropediatría y Neuropsicología Infantil, en el que se ha analizado el TDAH en el adulto.

    El 75 por ciento de los padres con niños que padecen Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) se siente impotente e incapaz de controlar a su hijo, más del 80 por ciento sufre un elevado nivel de estrés, y la mitad de ellos piensan que pueden ser mejores padres. Teniendo en cuenta estos datos, “es clave que los profesionales hagamos un esfuerzo por analizar esta problemática, que en algunos casos llega a ser muy grave, y apoyar a estos padres en el adecuado manejo de sus hijos. Es importante que les facilitemos unas pautas e instrucciones de cómo deben actuar ante y con sus hijos”, según el doctor Fernando Mulas, director del Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica (INVANEP) y coordinador del IX Curso Internacional de Actualización en Neuropediatría y Neuropsicología Infantil, celebrado en Valencia.
    Aunque el TDAH es el más frecuente, ya que afecta a entre un 5-7 por ciento de los niños españoles, existen otros trastornos neuropsicológicos que constituyen los principales motivos de consulta en Neuropediatría. Según el doctor Mulas, “los trastornos del lenguaje son claves en el neurodesarrollo de un niño y son causa de disfunciones evolutivas importantes y básicas para el aprendizaje, además de estar directamente relacionados con otras patologías como la epilepsia o el autismo”.
    En relación al diagnóstico, este experto asegura que “aunque aún no disponemos de marcadores biológicos específicos, gracias a la evolución de la genética disponemos de algunas bases etiológicas para la mayoría de estas enfermedades. Sin embargo, aún no podemos aplicarlas en la clínica diaria”.
    El estudio de las funciones ejecutivas en la infancia sigue siendo clave, ya que la función ejecutiva es la máxima expresión de la adecuada maduración en la transición del niño al adulto. Precisamente el TDAH, ha señalado Fernando Mulas, “es una expresión de una disfunción en la función ejecutiva que puede manifestarse antes de que aparezcan los principales síntomas, como son el déficit de atención, la impulsividad, etc. Concretamente, en relación a este tema en la reunión vamos a debatir la necesidad de intervenir terapéuticamente en los mecanismos de la función ejecutiva durante un mínimo de tres años. Y es que la intervención psicopedagógica debe complementarse con la farmacológica durante el tiempo que cada caso precise”.
    Por primera vez en este curso se aborda el TDAH en el adulto. Un problema que cada vez adquiere mayor trascendencia. “Es frecuente que nos encontremos en las consultas con padres de nuestros pacientes que sufren este problema. Un trastorno que puede afectar al 60 por ciento de los adultos, cuyos síntomas ya se manifiestan antes de cumplir los siete años. Los que lo sufren manifiestan una falta de concentración, menor capacidad de memoria, problemas de autodisciplina y organización, impulsividad, baja autoestima, inquietud mental, frustración y escasas habilidades sociales, lo que suele repercutir en su vida laboral”, según el doctor Mulas.

    Fuente: AZPRENSA

    Estudios de neuroimagen y neurotransmisores en niños con TDA/H

     
    El modelo de déficits cognitivos y alteraciones conductuales encontrado en los niños con TDAH implica a las funciones ejecutivas y a la memoria de trabajo de forma similar a como se aprecia en adultos con daños en el lóbulo frontal, lo que sugiere una disfunción de la corteza frontal y/o de las regiones relacionadas funcionalmente con ésta en las alteraciones neuropsicológicas subyacentes al TDAH.

    La evaluación de dicho modelo se ha tratado de llevar a cabo mediante estudios de neuroimagen, tanto estructural como funcional. Debe no obstante recalcarse que, debido a su precio y al hecho de que son pruebas invasivas, las muestras utilizadas han sido habitualmente pequeñas, y en ocasiones sesgadas (p. ej., en pacientes ingresados), por lo que su representatividad y poder estadístico son cuestionables.

     
    La mayor parte de los estudios estructurales (bien con tomografía axial computerizada, bien con resonancia magnética nuclear), encuentran alguna evidencia de anomalías estructurales cerebrales en los pacientes estudiados, en la corteza frontal derecha y en los ganglios basales, lo que apoya la idea de un síndrome fronto-subcortical. La mayoría de los estudios funcionales (PET, SPECT y RM funcional) realizados encuentran igualmente disfunciones en el metabolismo o en el flujo cerebral de dichas áreas en estos pacientes.

    Fuente:

    http://cadush4.blogspot.com/2008/09/estudios-de-neuroimagen-y.html