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Psicoestimulantes y anorexia nerviosa

anorexiaJoaquín Díaz Atienza

Debido a la presentación de tres casos de anorexia nerviosa en adolescentes diagnosticadas previamente de TDAH subtipo inatento y tras el inicio de tratamiento con metilfenidato y lisdesanfetamina, desearía exponer algunas observaciones que considero son importantes para los padres y para los profesionales.

ANTECEDENTES BIBLIOGRÁFICOS

  1. Ante la incidencia de los casos mencionados he realizado una búsqueda en MEDLINE y, no sólo no he encontrado nada respecto a la posibilidad de que los psicoestimulantes puedan desencadenar en determinados casos y/o etapas de desarrollo un trastorno alimentario, sino que, los escasos artículos encontrados, hacen referencia a posibles beneficios terapéuticos, especialmente en la bulimia nerviosa.

  2. El primer artículo publicado  (SCHWEICKERT y col, 1995) hace referencia a un caso de bulimia nerviosa en una paciente con antecedentes de TDAH diagnosticada a los siete años y tratada con metilfenidato hasta la edad de 10 años. Debido  a la presentación de irritabilidad, a la edad de 10 años se le retira el metilfenidato y se le prescribe la pemolina magnesio. A la edad de 12 años se deja sin tratamiento reapareciendo algunos síntomas de TDAH. A los  13 años,  coincidiendo con el divorcio de sus padres, presentó una bulimia nerviosa con abuso de múltiples drogas. A los 17 años se le prescribe el metilfenidato mejorando todos los síntomas del trastorno alimentario, según los autores.

  3. Drimmer (2003) de la Universidad de San Diego (EEUU) describe tres casos clínicos, mujeres de 42, 31 y 21 años, diagnosticadas de TDA (subtipo inatento) que mejoraron en la ingesta compulsiva tras la prescripción de metilfenidato en una de ellas, y anfetaminas en las otras dos. Lo que no describe el autor es la evolución del cuadro bulímico, si se resolvió definitivamente, o derivó hacia una anorexia nerviosa restrictiva.

  4. Finalmente, Lena y col (2001) publicaron el caso de una paciente con anorexia nerviosa que mejoró tras la administración de metilefinidato. Estos autores encontraron la indicación de psicoestimulantes en el hecho de que había sido una alumna con serias dificultades académicas, realizando un diagnóstico de TDAH subtipo inatento.  Recomiendan algunas indicaciones (perfil cognitivo) en donde se debería contemplar la prescripción de psicoestimulantes.

COMENTARIO

Que se me hayan presentado tres casos de anorexia nerviosa en pacientes diagnosticadas de TDAH subtipo inatento podía ser pura coincidencia o, por el contrario, tener alguna explicación fisiopatológica. Dos estaban en tratamiento con metilfenidato  30 mg/día y otra con lisdesanfetamina 50 mg/día. No se trata de la inapetencia secundaria a la prescripción de psicoestimulantes y atomoxetina conocida por todos, sino de un cuadro restrictivo encaminado a la pérdida de peso, con distorsión de la imagen corporal y la presentación de conductas compensatorias, especialmente el ejercicio físico intenso.

Mi consulta en Medline tenía como objetivo documentarme sobre situaciones clínicas parecidas, así como de las medidas terapéuticas utilizadas en estos casos. Pueden imaginarse mi sorpresa cuando observo que no hay ABSOLUTAMENTE NADA PUBLICADO!!. Todo lo contrario, me encuentro  con la descripción de algunos casos en donde se habían prescrito, tanto en la bulimia nerviosa, como en un caso de anorexia.

Empíricamente al menos, los psicoestimulantes y la atomoxetina deberían estar contraindicados en los trastornos alimentarios; más aún, en púberes y adolescentes que estén en tratamiento, deberíamos tener presente la posibilidad de que puedan presentarse y fundamentos neurobiológicos relacionados con la ingesta de alimentos no faltan: Guido Frank, investigador y especialista en psiquiatría infantil de la Universidad de San Diego, puso de manifiesto a través de técnicas de neuroimagen funcional el incremento de la actividad dopaminérgica en los ganglios basales de pacientes con anorexia nerviosa, justamente lo que hacen los psicoestimulantes en los pacientes con TDAH. Por tanto, mientras no se demuestre lo contrario, no se deberían prescribir los psicoestimulantes en pacientes con TCA; por el contrario, ante pacientes en edad puberal y adolescentes en tratamiento por TDAH, debemos reforzar nuestra precaución interrogando en los seguimientos sobre corporalidad e ingesta. Sospechemos cuando existe una pérdida de peso imprevista y ante aquellas situaciones en las que las pacientes se resisten a reajustes a la baja del tratamiento.

Fuente:

http://tdahalmeria.com/psicoestimulantes-y-anorexia-nerviosa/#

TDAH e infradiagnóstico en el sexo femenino

 

Nadeau inatentasTDAH en la mujer: por qué las chicas no son diagnosticadas

Escrito por Eunice Sigler. Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu

El TDAH no es un trastorno masculino. Pero las ideas erróneas y la ignorancia de los síntomas hacen que muchas mujeres con TDAH reciban un diagnóstico equivocado. A continuación, ofrecemos información experta sobre los síntomas de déficit de atención en las mujeres.

Desde las oportunidades profesionales a los ingresos o las relaciones de pareja, apenas hay algún campo en el que las mujeres no hayan hecho grandes avances en las últimas décadas. Pero cuando hablamos del diagnóstico y el tratamiento del Trastorno de Déficit de Atención (TDAH), a las mujeres les queda todavía un largo camino por delante.

Las mujeres tienen tanta probabilidad de tener TDAH como los hombres; las últimas investigaciones indican que este trastorno les produce una perturbación emocional aún mayor. Sin embargo, el TDAH se percibe aún como algo exclusivo de los varones y, en consecuencia, es más probable que las mujeres con TDAH no sean diagnosticadas (o sean mal diagnosticadas) y menos probable que reciban un tratamiento adecuado.

“El TDAH es aún considerado un trastorno masculino”, dice el Dr. Fred Reimherr, Director de la Clínica de Trastornos del Estado de Ánimo de la Universidad de Utah y autor de un reciente estudio que ha descubierto el impacto desproporcionado del TDAH en las mujeres. “Con mucha frecuencia, les habían diagnosticado otros trastornos emocionales, como depresión o ansiedad. Creo que un médico de adultos suele centrarse en estos síntomas. Una mujer llega con síntomas de un trastorno emocional y el TDAH subyacente puede ser olvidado”.

Niñas frente a niños

El infra-diagnóstico de TDAH en las mujeres tiene sus raíces en la infancia. Las chicas con TDAH tienden a esforzarse más que sus compañeros para contrarrestar y encubrir sus síntomas. Para seguir sacando buenas notas, están dispuestas a dedicar más tiempo al estudio o a pedir ayuda a sus padres, con más frecuencia que los chicos.

Además, las chicas suelen ser más complacientes y hacen todo lo posible para adaptarse al entorno, aun sabiéndose “diferentes”.

Los profesores suelen ser los primeros en identificar a los niños con TDAH. Sin embargo, muchos piensan en el TDAH como un trastorno masculino y tienden a identificarlo más fácilmente en niños que en niñas. Esto ocurre tanto en niñas con un TDAH hiperactivo (no puede estarse quieta), como inatento (sueña despierta) o combinado.

“Mucha gente tiene la idea errónea de que el TDAH es un trastorno de chicos hiperactivos de Primaria”, dice la Dra. Patricia Quinn, Pediatra del Desarrollo en Washington y reconocida experta en cuestiones de género del TDAH. “Aunque se vean determinados comportamientos, incluso disruptivos, las chicas siguen sin ser diagnosticadas.”

¿Quién diagnostica?

Kathleen Nadeau, Psicóloga Clínica, dirige una clínica privada en Silver Spring (Maryland), especializada en el diagnóstico y tratamiento del TDAH y trastornos del aprendizaje. Suele ver muchos casos de mujeres que llegan a sospechar que tienen TDAH después de luchar durante años para compaginar las responsabilidades de su trabajo, la casa y el cuidado de los hijos.

Algunas intuyen qué es lo que hay en la raíz de sus problemas cuando ven un reportaje sobre el TDAH en los medios de comunicación. Otras empiezan a pensar que tienen TDAH después de que un hijo suyo ha sido diagnosticado.

En cualquier caso, muchas mujeres acuden a la consulta de la Dra. Nadeau tras meses o años de frustración en que los médicos no han podido aliviar sus problemas.

“El diagnóstico más común que recibe una mujer antes del de TDAH, es el de depresión”, dice Nadeau. “Muchas mujeres llegan a mi consulta diciendo: “He estado en tratamiento durante años, me han diagnosticado ansiedad y depresión, pero sigo teniendo problemas.” Resulta desesperante, pues es un trastorno para el que hay tratamiento. No hay excusa.”

Según la Dra. Nadeau, muchas mujeres no son diagnosticadas porque los criterios médicos utilizados para diagnosticar el TDAH están obsoletos. Así, para considerar un posible diagnóstico de TDAH, el paciente debe haber experimentado síntomas significativos desde una edad temprana. Sin embargo, como los médicos están empezando a ver, muchas niñas con TDAH “vuelan bajo el radar” durante sus primeros años con el trastorno.

“La forma en que define el TDAH la Asociación Americana de Psiquiatría es absurda”, dice la Dra. Nadeau. “O sea, que si presentas cinco síntomas, no tienes TDAH, pero si presentas seis o más, sí que lo tienes.”

Historia de una madre

Rachael Hall es una mujer de 26 años, madre de tres hijos, que vive en Sandy (Utah). Pasó años luchando con la ansiedad y la depresión, sin saber por qué. Cada vez que algo le salía mal, reaccionaba de una forma exagerada.

Rachael, paciente de la clínica del Dr. Reimherr, recuerda que se vino abajo en su luna de miel porque no era capaz de descifrar las indicaciones para conducir hasta un lugar: “Le dije a mi marido: ¿Por qué no me abandonas? No valgo para nada”. Sacaba de quicio cualquier tontería. Y luego empezaba a sentirme culpable por ello y, cuanto más culpable me sentía, más deprimida estaba.”

El estrés de la maternidad puso las cosas aún peor. Cuando estaba embarazada de su tercer hijo, Rachael tuvo una crisis y fue hospitalizada por depresión. Los médicos le recetaron un antidepresivo. “No fue nada bien”, dice. “Hizo que nada me importase. Me lo quitó todo. No sentía felicidad, y tampoco sufrimiento.”

Tras el nacimiento de su hija, comenzó a experimentar frecuentes estallidos de ira. “Me encontraba bien y de repente, estaba gritando como una loca”, recuerda. “Era insoportable con las personas más cercanas. No podía más.”

Rachael pensó que quizá sufría una depresión posparto, pero su ginecólogo lo descartó, porque había pasado ya demasiado tiempo desde el parto.

Un día, vio el anuncio de un estudio sobre trastornos del estado de ánimo en la clínica del Dr. Reimherr y decidió tomar parte.

“Al principio me sentí decepcionada”, recuerda. “Le decía a mi marido: “Debo de estar tomando un placebo, porque no noto nada”. Luego, al empezar las segundas cinco semanas, noté la diferencia”.

Ella entonces no lo sabía, pero durante las segundas cinco semanas, estuvo tomando Concerta, un fármaco para el TDAH. Con la medicación parecía pensar “de una forma más lógica”. Era menos olvidadiza y menos inquieta. “Suelo tener mejor estado de ánimo”, dice. “Me siento bien. Ya no saco las cosas de quicio.”

Al continuar con el tratamiento, la relación de Rachael con su familia ha mejorado, y ya no se siente incómoda en actos sociales. “Siempre he sido la hiperactiva, la charlatana, el alma de la fiesta”, dice. “Soy una persona muy abierta, pero a veces llegaba a hacer cosas que me avergonzaban. Ahora puedo ser el centro de atención, ser divertida y gustar a la gente, pero no hasta llegar a ser molesta.”

Soportar la presión

La Dra. Nadeau dice que el caso de Rachael no es único, ni mucho menos. “La presión para que las mujeres sean organizadas, se autocontrolen y organicen a los demás es una expectativa social muy arraigada”, dice ella. “Las mujeres se sienten fracasadas si no pueden mantener su casa en orden. Esto pasa una enorme factura: tener que mantener las apariencias, luchar, pasar situaciones embarazosas. Cosas como “Olvidé recoger a mis hijos después de su entrenamiento, y se quedaron ellos solos allí esperando’ son un fracaso público que a las mujeres no se les suele perdonar. Si fuera un hombre, se diría “Claro, está tan ocupado que se le olvidó”.

La Dra. Quinn está de acuerdo y añade que el mismo hecho de que una mujer sienta que es “diferente” a sus compañeras es, a menudo, difícil de soportar.

“Aparece ansiedad, desmoralización y baja autoestima y se encuentra deprimida. Así que es dolorosamente consciente. Sufre de veras, pero sufre en silencio.”

Costes económicos y oportunidades perdidas

Por si los problemas emocionales no fueron suficientes, el TDAH también supone un coste económico significativo.

“Estás pagando constantemente por tu falta de organización y tus olvidos”, dice la Dra. Nadeau. “Pierdes tus gafas, así que tienes que comprar unas nuevas. Te ponen una multa de aparcamiento, ya que perdiste la noción del tiempo y el ticket caducó. Cosas así suceden constantemente en la vida de alguien con TDAH.”

Lyle Hawkins, de 59 años de edad y madre de tres hijos, siempre sospechó que tenía TDAH, pero no fue diagnosticada ni tratada hasta los 40 años. Lamenta todos esos años siendo etiquetada como perezosa y descuidada. Pero sobre todo, lamenta las oportunidades perdidas. Al acabar el bachillerato se casó, pero habría ido a la universidad si para entonces hubiera dispuesto de ayuda.

“Yo venía de una familia con estudios, en la que la educación era muy importante”, dice Hawkins, también paciente del Dr. Reimherr y también de Sandy (Utah). “Pero la universidad habría sido demasiado estresante. Cuando tienes déficit de atención, todo el mundo está en la página 10 y tú, en la página tres”.

Esperanza para el futuro

La comunidad médica está despertando al hecho de que el TDAH es un grave problema para las chicas, que a menudo persiste hasta la edad adulta, dice la Dra. Nadeau. Por el momento, cualquier mujer que sospeche que tiene TDAH debe aprender sobre el trastorno y consultar a un profesional especializado en este campo.

Para valorar los conocimientos de un médico sobre cómo afecta el TDAH a las mujeres, la Dra. Quinn recomienda preguntar qué libros ha leído sobre el TDAH en mujeres, a qué congresos importantes ha asistido y a cuántas pacientes ha tratado. Las credenciales de un médico importan menos que su comprensión y su experiencia al tratar el trastorno en las mujeres.

“Para muchas mujeres, su médico de cabecera, si trata el TDAH en adolescentes mayores, puede ayudarlas”, dice Quinn. “En general, los psiquiatras o los terapeutas son los que están mejor preparados para diagnosticar el trastorno en las mujeres”.

Si una mujer se siente deprimida, es lógico que el médico diagnostique una depresión y la trate. Pero si hay razones para creer que hay otros problemas (o si la procrastinación, los problemas de gestión del tiempo y el olvido persisten, pese al tratamiento para la depresión), también es lógico cuestionar ese diagnóstico, y seguir cuestionándolo hasta que se consigan aliviar los síntomas.

¿Debería cambiar de médico? La Dra. Quinn dice: “Debe cambiar si no le escucha, no reconoce su opinión o no la respeta.”

Incluso cuando el diagnóstico llega a una edad tardía, las mujeres saben sacar provecho de ese conocimiento. Lyle Hawkins, de 59 años de edad y madre de tres hijos, reconoció en sus hijos muchos de sus propios comportamientos TDAH. Como no quería que pasasen por lo mismo, Lyle se aseguró de que recibieran un diagnóstico precoz. “Si no hubiera sido yo su madre” dice, “les habría pasado inadvertido.”

Fuente:

http://tdahvitoriagasteiz.com/

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http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2011/11/acoso-escolar-e-institucional.html#uds-search-results

Entrenamiento de la memoria de trabajo

entrenar la memoria¿Es posible entrenar de forma efectiva la memoria de trabajo?

Juan Moisés de la Serna

Una de mayores incidencias cognitivas sobre la vida es cuando se ve afectada la memoria de trabajo, ya que esto provoca grandes problemas a la hora de desenvolverse.

La memoria de trabajo es aquella que nos permite estar trabajando en el aquí y
el ahora, recordando lo que tenemos que hacer, siguiendo un objetivo o tarea.
Si se lesiona la memoria de trabajo, la persona se puede encontrar totalmente
“perdida”, ya que inicia una actividad, como la de ir a comprar pan, y a mitad
del camino se queda “en blanco” sobre a dónde iba y por qué.
Igualmente cuando se lleva una conversación se requiere ese tipo de memoria,
para seguir “el hilo” de la conversación, si se tiene dañada esta capacidad,
pronto la persona se “perderá” y no sabrá de qué está hablando o repetirá los
mismos argumentos por que no se acuerda de haberlos dicho antes.
La afectación de la memoria de trabajo se produce tanto desde el envejecimiento
normal de la persona como desde algunas psicopatologías como es el caso del
Alzheimer, pero también se pueden ver casos en jóvenes afectados con Trastorno
de Déficit de Atención con Hiperactividad, donde algunos autores defienden que
mejorando la memoria de trabajo, los niños con TDAH mejoran significativamente su
capacidad de concentración y de atención sostenida, pudiendo mantener unos
niveles similares al resto de sus compañeros.
Como vemos es importante conocer en qué consiste, pero sobre todo si se puede
entrenar satisfactoriamente cando se ha observado que empieza a fallar.

¿Es posible entrenar de forma efectiva la memoria de trabajo?

Eso es precisamente lo que ha tratado de averiguar con un estudio realizado
conjuntamente por la Universidad de Oregon, la Universidad Técnica de Louisiana,
la Universidad de California y el Instituto Tecnológico de Rose-Hulman (USA) y
publicado recientemente en Journal of Behavioral and Brain Science.
En el estudio participaron 30 jóvenes, entre 18 y 31 años, a los cuales se le
asignó a uno de los tres experimentos siguientes: Evaluación inicial;
Experimento de entrenamiento; Evaluación de la Transferencia.
Todos estos experimentos se realizaron poniendo al sujeto frente a la pantalla
del ordenador mientras se le pedía que realizase una tarea que implicaba la
memoria de trabajo.
En la fase de entrenamiento únicamente participaron la mitad de los sujetos a
los que se les entrenó durante dos horas al día durante 12 semanas.
Al final de las mismas todos los participantes, con y sin entrenamiento pasaron
por la evaluación de la transferencia para comprobar si había diferencias entre
ellos.
Los resultados informan de que no se produjeron diferencias entre los dos
grupos en el primer experimento, mientras que en la fase de evaluación de la
transferencia mostraron importantes mejoras en el grupo que recibió
entrenamiento específico sobre la memoria de trabajo.
Además de las medidas conductuales la investigación recogió la actividad
eléctrica del cerebro mostrando cómo los participantes entrenados tenían una
mayor actividad en las áreas prefrontales del cerebro, precisamente donde se ha
observado que está involucrada la memoria de trabajo.
Aunque el estudio se ha realizado con pocos participantes, parece señalar sobre
los beneficios esperables al mejorar significativamente la memoria de trabajo en
tan solo 24 horas de entrenamiento.

Igualmente queda adaptar los materiales empleados a las distintas poblaciones en
las que se quiere aplicar, para poder así garantizar su eficacia tanto en
jóvenes como en mayores.
A pesar de lo cual es un gran avance, el saber que son un “pequeño”
entrenamiento se puede recuperar una capacidad cognitiva tan importante y
fundamental en nuestro día a día como es la memoria de trabajo.

Más información en http://juanmoisesdelaserna.es/psicologia/es-posible-entrenar-de-forma-efectiva-memoria-de-trabajo/

Fuente:

http://juanmoisesdelaserna.es/

 

¿Dónde está el inatento?

 

FUNCIONES EJECUTIVAS TDAHAlberto Fernández Jaén

Históricamente hemos visto como la mayor parte de los estudios clínicos sobre el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) hacen referencia a los pacientes con subtipo combinado (según DSM-IV-TR) o de presentación combinada (según nueva clasificación DSM-V).

La mayor parte de grupos analizados en estudios sobre tipificación clínica, comorbilidad, abordaje terapéutico, neurobiología, genética… están descompensados por este subtipo.

Indudablemente, la combinación de la problemática atencional y los problemas derivados por las dificultades en el autocontrol de estos pacientes, dirige a las familias o a las escuelas, a recomendar la evaluación profesional de forma más urgente que los niños que “tan sólo” tienen problemas atencionales.

La literatura sobre TDAH es amplia y a veces inabordable. Recientemente, un trabajo meta-analítico realizado por Erik G. Willcutt, del Departamento de Psicología y Neurociencia de la Universidad de Colorado, nos mostraba como la prevalencia del TDAH se situaba en torno al 6% de la población. A través del análisis de 86 estudios en niños y adolescentes (evaluando 163688 pacientes) y 11 estudios en adultos (con una muestra de 14112 individuos), este autor revela como la prevalencia es similar con independencia del país o la región estudiada. Esto rechaza la hipótesis que defiende al TDAH como un constructo cultural.

De forma preocupante, también nos muestra como el TDAH de predominio o presentación inatenta, es patentemente más frecuente que cualquier otro subtipo de TDAH (combinado o hiperactivo-impulsivo). Fuera de la edad preescolar, donde los subtipos combinado e inatento, se muestran similares en su distribución, el TDAH inatento llega a ser 2-5 veces más frecuente en edades escolares que el TDAH combinado. El Dr. E. G. Willcutt justifica, como parece lógico, que los pacientes que cumplen criterios para el TDAH combinado, son más probable y frecuentemente remitidos a servicios clínicos para su evaluación.

Si la atención, como cualquier función cognitiva compleja, es una habilidad dimensional, es igualmente lógico pensar que un cierto porcentaje de la población, mostrará graves problemas atencionales que pueden dificultar su aprendizaje, adaptación social y entorpecer su calidad de vida. Muchos de estos pacientes, exentos de problemas conductuales, pasan desapercibidos en nuestros sistemas de detección clínica. Tras el conocimiento de los datos señalados, se hace urgente la identificación de estos niños, y la intervención terapéutica temprana.

Igualmente, los estudios neurobiológicos, clínicos… sobre el TDAH reflejan una realidad sobre el TDAH (especialmente del subtipo combinado), pero es necesario el diagnóstico de los pacientes con TDAH de predominio inatento, si queremos conocer realmente la extensión etiológica y sintomática de este trastorno tan heterogéneo.

1. Willcutt EG. The prevalence of DSM-IV Attention-Deficit/Hyperactivity Disorder: A Meta-Analytic Review. Neurotherapeutics 2012; 9: 490-499.

 

Fuente:

http://feaadah.org/blog/

 

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TDAH inatento: Un caso con síntomas depresivos

Aunque el tipo de TDAH más frecuente y conocido es el combinado (definido por síntoma de hiperactividad, impulsividad y déficit de atención), no hay que olvidar el TDAH de predominio inatento, en el que los síntomas de hiperactividad o impulsividad se presentan en menor frecuencia o con una intensidad más leve (que no ocasiona los problemas de comportamiento que se observan en el TDAH combinado). Se presenta indistintamente en niños y niñas, aunque es más frecuente entre ellas. En muchas ocasiones se trata de chicas que pasan inadvertidas y llegan a la consulta del especialista con síntomas depresivos o ánimo bajo, ansiedad y baja autoestima. Suelen ser muy responsables, dedican mucho tiempo al estudio, aunque su rendimiento en la evaluación es inferior al esperado, o desproporcionado en relación con su dedicación y esfuerzo. A veces tienen muy buena capacidad, pero creen que son incapaces o “tontas”, y se enfrentan a continuas frustraciones. Conviene tener en cuenta que los síntomas depresivos en el niño y el adolescente son distintos de los del adulto. La diferencia fundamental radica en que el niño se mostrará, sobre todo, más irascible, mientras que el adulto tenderá a sentirse triste y decaído.
TDAH de predominio inatento con síntomas depresivos. Pablo, 7 años
• Pablo tiene 7 años y está en 2º de Primaria. No comparte todas las asignaturas con sus compañeros porque recibe clases de apoyo. En el recreo, si no está solo, únicamente habla con las niñas. Está más cómodo con ellas porque los niños a veces le insultan, le llaman “tonto” y no le escogen para jugar. Pablo sabe que no es hábil jugando al fútbol, igual que tampoco lo es leyendo. Le costó empezar a leer, y en el colegio dijeron a sus padres que tenía dislexia, así que empezó a ir a consulta con una psicóloga.
• Es un niño muy tímido y responsable, le preocupa no hacer bien las tareas en casa, y normalmente necesita ayuda para realizarlas porque, cuando se pone a ello, es como si no hubiera estado en clase o no se hubiera enterado de nada. Por eso necesita que le vuelvan a explicar todo de nuevo, y aun así, parece que no escucha. Se le olvida lo que acaba de aprender y comete errores por descuido. Su escritura no es buena, pero se esfuerza en la presentación de sus cuadernos y cuida su material.
• Es un niño cumplidor y temeroso, revisa las cosas antes de salir y es raro que las pierda. En casa, a pesar de su buena disposición y actitud (como en clase), le cuesta seguir órdenes, hay que llamarle varias veces para que acuda o conteste, sobre todo cuando está en sus cosas, jugando o viendo la televisión. Cuando lo hace, al principio atiende a la instrucción, pero luego no lo hace, porque se le olvida o se distrae. • En la consulta, con actitud temerosa, voz baja y ojos vidriosos, Pablo dice que es “tonto”, que los niños también se lo dicen y no le dejan jugar con ellos. Mira frecuentemente por la ventana, distraído, y entre sus principales deseos está “sacar buenas notas”. Su madre le ve más triste y cree que disfruta menos de las cosas.
• Pablo fue valorado en una unidad de psiquiatría infantil, y en la evaluación psicopedagógica se determinó que su capacidad intelectual global era media-alta, a pesar de su situación en el momento de la evaluación, durante la que se mostró inseguro y con baja autoestima.
• Le diagnosticaron TDAH de predominio inatento con síntomas depresivos asociados, y se le pautó un tratamiento con metilfenidato, además de seguir con la terapia psicopedagógica que ya venía realizando. • Pocos meses después dejó de necesitar ayuda para hacer los deberes, pudo dejar las clases de apoyo, estaba más integrado con los niños de clase e incluso se mostraba más competitivo. En la última consulta, Pablo reconoció que había visto que no es tonto, miraba de frente y sonreía con la felicidad anhelada en un niño de siete años.

Fuente:
http://www.unav.es/

Caso típico de niña inatenta

DEFICIT DEATENCION INATENCION 000Caso clínico. TDAH-Inatento. Un reto diagnóstico

Niña de 10 años, remitida a su pediatra a petición del colegio por fracaso escolar.

Se trata de una niña con buena capacidad intelectual que, aunque no le gusta el estudio, se implica trabajando en los deberes escolares.

Su pediatra, tras comprobar que no es una niña especialmente inquieta ni tampoco impulsiva, descarta un trastorno por déficit de atención/
hiperactividad.

Es remitida a Psiquiatría para valoración de posibles problemas emocionales que justifiquen el que no rinda en el colegio y se quede ”bloqueada” en los exámenes (sus padres creen que sabe bastante más que lo que luego realmente rinde en los exámenes).

Nunca ha presentado un comportamiento hiperactivo ni han existido dificultades a la hora de obedecer las normas ni en casa ni en el colegio; la única queja de sus padres es “lo distraída que es” (no se concentra, le mandas a hacer un recado y se entretiene en cien mil cosas sin llegar a hacerlo, desorganizada, pierde cosas, etc.).

La consideran una niña feliz, aunque comentan que sus dificultades
escolares hacen que a veces se entristezca.

En consulta se muestra tranquila, atenta, permanece sentada toda la consulta.

No refiere tristeza, siendo el contacto en todo momento adecuado. No se objetivan dificultades en la empatía ni otras alteraciones psicopatológicas.

En cuanto a la situación escolar, sus profesores informan que no existe ningún problema de comportamiento en clase.

Es una niña que no da problemas,”pasa desapercibida”. Es muy despistada, se
le olvidan los libros en clase y hasta la agenda. En los 2 últimos años (3º y 4º
de Escolarización Primaria) el rendimiento académico es bajo, y este último trimestre ha suspendido 2 asignaturas.

Su autoestima es baja, siempre refiere que no se siente capaz de estudiar como sus compañeros y que le supone mucho esfuerzo.

Ante esta situación el orientador escolar le administró una prueba para
medir su capacidad intelectual, obteniendo un resultado normal (CI: 105, sin que hubiera diferencias significativas en las subpruebas que componen el test WISCIV, Escala de Inteligencia Wechsler para niños).

La impresión del profesorado era que “podía hacer más de lo que hacía, algo vaga y siempre en la luna, se distrae con cualquier cosa”.

No tiene problemas de relación con sus compañeros, no habiendo sido nunca
una niña rechazada ni tampoco una niña popular.

Por lo que se refiere a su historia personal, no hubo problemas perinatales, su longitud y peso al nacimiento fueron también normales.

Neurodesarrollo normal.
A los 7-8 años de edad comenzó con algún tic de frunción ocular y al poco
tiempo se asociaron tics de movimiento de cuello. En poco más de un año sus
tics cesaron sin que se produjera ninguna intervención terapéutica sobre ellos. No ha presentado nunca tics fonatorios. No existen antecedentes médicos de interés.

Su familia, constituida por sus padres y un hermano dos años mayor que ella,
es de clase socieconómica media, presentando unas características adecuadas con respecto al funcionamiento familiar.
No existen antecedentes familiares psiquiátricos significativos.

Caso clínico
Dr. Javier Royo Moya Psiquiatra Infantil. Hospital de Día Infanto-Juvenil.
Servicio Navarro de Salud
Cuando tratamos de entender que le pasa a esta niña, lo más notorio es el fracaso escolar, de hecho éste es el motivo inicial de la consulta. Son múltiples las causas del fracaso escolar, entre ellas, sin lugar a dudas, la falta de estudio es la más frecuente; otras veces el pobre rendimiento académico tiene que ver con las dificultades relacionadas con una capacidad intelectual más limitada.
Como podemos apreciar en la historia clínica no se trata de una niña que no
estudie (de hecho, aunque no le gusta, se implica realmente en los deberes escolares) y tampoco son problemas en su capacidad intelectual lo que determina un fracaso escolar en esta etapa de escolarización primaria (capacidad intelectual testada como normal y sin diferencias en las diversas subpruebas).

Si seguimos desgranando el caso clínico, tanto la información de los padres
como la propia información escolar alude a problemas en su capacidad atencional. Sus padres insisten en lo distraída que es, no sólo en la escuela
(distraída, olvidos de su agenda, siempre en la luna…) sino también fuera del
ámbito escolar (no se concentra, pierde cosas, etc.). No parece tampoco que
estas dificultades atencionales tengan que ver con un carácter oposicionista
(tanto los padres como los profesores insisten en que es una niña obediente
y sin problemas en su comportamiento).

Así pues se trata de una niña con importantes dificultades atencionales
que aparecen tanto en casa como en el colegio, sin que estas dificultades atencionales puedan ser explicadas por una falta de voluntad en el estudio ni por un problema en su capacidad intelectual.

Además estas dificultades atencionales no se acompañan de síntomas de hiperactividad motora ni de impulsividad elevada. Ni los padres ni profesores, ni la entrevista directa con la niña nos sugieren la existencia de síntomas depresivos ni ansiosos. Efectivamente los problemas escolares la entristecen, pero no presenta síntomas depresivos ni está irritable, ni ha habido oscilaciones en el apetito y/o sueño que nos hagan considerar la existencia de un episodio depresivo.

Por lo que se refiere a su desarrollo personal lo único llamativo es la
existencia previa de tics motores simples que cedieron sin tratamiento alguno.

Imaginemos por un momento a esta misma niña con las dificultades descritas, pero que además fuera muy inquieta y marcadamente impulsiva, con constantes notas de sus profesores acerca de los problemas que tiene en el colegio por su comportamiento hiperactivo y por su precipitación. La existencia de síntomas atencionales junto con la presencia de síntomas de hiperactividad e impulsividad nos harían pensar rápidamente en un trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH). ¿Por qué nos cuesta tanto considerar el diagnóstico cuando únicamente se presentan síntomas atencionales? Probablemente la respuesta está en el énfasis que han recibido los síntomas de hiperactividad motora y de impulsividad en el concepto del TDAH.

Durante décadas, el síndrome que ahora conocemos como TDAH se veía
simplemente como un trastorno de la conducta en la infancia que se caracteriza por intranquilidad e impulsividad crónicas y por incapacidad para
quedarse quieto.

A finales de los años setenta se sabía que los niños hiperactivos también tenían problemas significativos y crónicos para prestar atención a
las tareas o escuchar a sus profesores.

Este descubrimiento hizo que en 1980 se cambiara su nombre de “trastorno
hipercinético” a “trastorno por déficit de atención” y que se reconociera que algunos niños padecen problemas crónicos de falta de atención sin ninguna hiperactividad significativa. Ese cambio, que implicaba pasar de un enfoque exclusivo en la hiperactividad y la conducta impulsiva a un enfoque en la falta de atención como el principal problema del trastorno fue el primer cambio paradigmático para entender este síndrome.

El manual DSM-IV de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) define
un subtipo combinado (TDAH-C) cuando se cumplen de manera conjunta los
criterios para déficit de atención y para hiperactividad-impulsividad, un subtipo "con predominio del déficit de atención" (TDAH-DA) y un subtipo "hiperactivo-impulsivo" (TDAH-HI) cuando sólo se cumplen por separado los criterios completos para déficit de atención y para hiperactividad impulsividad respectivamente.

En niños el tipo combinado es el más frecuente (80%) y luego el tipo inatento (17 %). En niñas también el tipo combinado es el más frecuente, aunque menos que en niños (60%), siendo el tipo inatento más frecuente que en niños (30%).

Para hacer el diagnóstico no solamente se requiere la presencia de suficientes síntomas de forma persistente, sino que tienen que estar presentes en más de un ambiente de la vida del niño (casa, colegio, con amigos...) y además crear problemas importantes en el funcionamiento
diario. El diagnóstico debe basarse en la información obtenida a través de la entrevista con padres, niño y profesores.

Por lo que se refiere al tratamiento del TDAH con predominio del déficit de
atención no es diferente del tratamiento habitual para TDAH. El tratamiento farmacológico de elección siguen siendo los estimulantes (metilfenidato), fundamentalmente en las fórmulas de liberación prolongada. Se ha postulado que este subgrupo de TDAH responde a dosis algo menores de metilfenidato que el subtipo combinado, aunque en cualquier caso la dosis debe ser ajustada de acuerdo con la respuesta obtenida, a través de la información escolar y de los padres. Indudablemente la psicoeducación
(explicar en qué consiste el trastorno) a los padres, al niño (de acuerdo
con su edad evolutiva) y a los profesores, así como el desarrollo de estrategias pedagógicas,
redundarán en beneficio del niño.

 

Fuente:

http://www.psiquiatria.com/

Stephen Hinshaw: Trastorno por Déficit atencional en niñas

Entrevista con el destacado investigador y académico de UC Berkeley: Stephen Hinshaw

 

“Si eres un niño con ADHD, en muchos aspectos eres simplemente un niño, pero si eres una niña con ADHD eres muy distinta a la mayoría de las otras niñas. Yo pienso que esa diferencia, ese rechazo social, son el combustible de la desesperación de estas jóvenes hacia el final de la adolescencia”

Aprovechando que nos invitaron a exponer los resultados de nuestra investigación acerca del ADHD del adulto en UC Berkeley, entrevistamos al reconocido profesor Stephen Hinshaw, uno de los investigadores más destacados en el campo de los trastornos del desarrollo y el Déficit Atencional.

Stephen Hinshaw es el director del departamento de Psicología de la UC Berkeley y es el investigador principal del estudio más grande de seguimiento que se ha realizado en EE.UU sobre el Déficit Atencional: The Multimodal Treatment Study for Children with Attention-Deficit/ Hyperactivity Disorder (MTA Study).

Recientemente, el equipo del Dr. Hinshaw publicó los resultados de este estudio en su tercera etapa, es decir cuando los participantes llegaron a la edad de adultos jóvenes. En este punto, uno de los hallazgos más relevantes es el de la mayor seriedad de los problemas que las niñas con ADHD han debido afrontar en esta etapa.

Particularmente, se observó que las niñas con el diagnóstico, que además presentaban un componente importante de impulsividad, desarrollaron conductas de auto-daño y también intentos de suicidio, lo cual plantea una serie de inquietudes con respecto al tema del ADHD en mujeres adolescentes y adultas.

Sin mayores preámbulos, los dejamos con esta interesante entrevista, que el profesor Hinshaw tuvo la amabilidad de concedernos.

 

Juan Samuel: En primer lugar me gustaría que me diera su propia definición del Déficit Atencional.

Stephen Hinshaw: Esa es una pregunta difícil de responder brevemente. Sabemos que hay dos tipos principales de problemas, inatención y desorganización por una parte, y conductas hiperactivas e impulsivas, por la otra. Estas dos cosas a menudo van juntas pero también pueden ser independientes, ya que tenemos eso que antes llamábamos déficit atencional sin hiperactividad, pero que ahora se llama el subtipo inatento. Personas que no son terriblemente activas, de hecho a veces pueden ser hipoactivas, muy “en las nubes”, confundidas, desorganizadas, inatentas. Podemos ver personas que son exclusivamente hiperactivas, generalmente se trata de preescolares. La mayoría de la gente que consulta pertenecen al grupo que el DSM denomina el tipo combinado, en el que eres bastante desconcentrado, impulsivo e hiperactivo al mismo tiempo…

Pero para mí ese es sólo el comienzo.

Realmente el ADHD es un problema de la autorregulación. Saber lo que tienes que hacer en el día, tener un plan y seguirlo, tener un sentido del tiempo, un sentido de estrategia, mantener el nivel de alerta durante todo el día, es algo difícil de lograr para todos nosotros, pero si tienes ADHD, es MUY difícil. Cambiar la dirección si tu plan no está funcionando bien, en vez de quedarse pegado y perseverar.

Estas funciones ejecutivas, estas habilidades para la vida, hacen que para una persona con ADHD, especialmente adolescentes y adultos, sea tan difícil manejar su vida diaria.

JS: Me gustaría conocer su opinión acerca de la visión que sugiere que el ADHD es un extremo del continuo de las diferencias neuropsicológicas en la atención y la autorregulación de la especie humana, y su contraparte, es decir la visión de que se trata de un trastorno causado por alteraciones neurobiológicas?

SH: La respuesta es sí a las dos. Antes pensábamos que o tenías o no tenías autismo, tenías esquizofrenia o no tenías esquizofrenia. El autismo existe en un continuo a lo largo de un espectro en la población, al igual que la esquizofrenia y los síntomas psicóticos. El ADHD está exactamente en esa misma línea. Sabemos que tu capacidad de concentración, estas habilidades de planificación ejecutivas, tu habilidad de inhibir una respuesta, todas existen en una curva de distribución normal. Algunas personas son muy concentradas, algunas personas son completamente dispersas; algunas personas son bastante controladas, otras entran en una habitación y se van en la dirección de cada estímulo que ven. Existen en un continuo.

Nosotros definimos el ADHD como estar en un grado muy elevado en comparación a tus pares en muchas de esas dimensiones. Pero la predisposición subyacente está en un continuo. Sabemos que el ADHD es altamente genético. El riesgo de estar en la parte alta de la curva normal es predecida mucho más por los genes que por el ambiente. Pero los genes no significan que tu tienes ADHD, tenemos que hacer un diagnóstico por razones prácticas. Los genes te ponen en un lugar dentro del continuo. Hay un gran riesgo neurobiológico pero está en un espectro.

JS: A partir de los resultados obtenidos en su estudio, pareciera que los subtipos actuales del ADHD no permanecen estables en el tiempo. ¿Cree que los subtipos son realmente tipos distintos de ADHD?

SH: Sería estupendo, desde un punto de vista clínico y científico, que existieran tipos puros. Pero, pensando en esto que mencionábamos acerca del espectro, de este continuo, normalmente o normativamente, si yo soy un niño y tengo 3 años, por definición voy a tener muchos síntomas de hiperactividad e impulsividad, los cuales van disminuir con el tiempo. Incluso si cumplo con los criterios para el diagnóstico de ADHD, van a disminuir con el tiempo. La inatención disminuye a lo largo del tiempo, pero no a la misma velocidad. Así, tenemos que saber qué edad tienes para hacer el diagnóstico, porque para que un niño pequeño reciba el diagnóstico, puede que esté en el límite superior de los síntomas, mientras que una niña de 15 años, quien puede tener considerablemente menos síntomas, pero aun así es bastante extremo en comparación con otras niñas. Entonces es relativo a tu edad, es relativo a dónde te encuentras en el espectro… Y, no te vamos a dar el diagnóstico a menos que esos síntomas causen impedimentos. Todos conocemos gente muy activa, que no necesitan mucho sueño, que comienzan 50 proyectos en la semana y completan 20. Yo empiezo 10 y completo 5, el cual es un mejor porcentaje, pero no soy tan productivo como ellos!

Nosotros diagnosticamos ADHD cuando los problemas de hiperactividad, control de impulsos y la inatención causan estragos en tu vida interna y externa. No puedes seguir las instrucciones en la escuela, tus puntajes en tests de logros son bajos, te cuesta mantener una relación porque no puedes realmente escuchar a la otra persona. Así que es dónde te encuentras en el continuo y cuánto impedimento te causan los síntomas, eso es lo que impulsa el proceso de diagnóstico.

JS: ¿En qué consiste la paradoja del género en salud mental y en el ADHD en específico?

SH: Sabemos que en los 10 primeros años de vida, a lo largo de estudios realizados en distintas culturas, los niños son el sexo con mayor riesgo. Los niños presentan más autismo que las niñas, 4 o 5 a 1; los niños tienen más ADHD, 3 a 1; los niños presentan más problemas serios de agresión, 6 a 1; los niños tienen más formas de discapacidad de aprendizaje que las niñas, 2 a 1. La segunda década de la vida es cuando las niñas están en riesgo de depresión, ansiedad, suicidio, desesperación, así que ahí tenemos una diferencia en el desarrollo.

¿Por qué los niños presentan este riesgo más elevado? ¿Es por el cromosoma Y? Se piensa que el Y tiene muy pocos genes. Los niños parecen ser más vulnerables al estrés intrauterino y a los efectos del abuso que las niñas. Antes pensábamos que las niñas no podían tener autismo pero sí pueden; que no podían tener ADHD, pero sí pueden.

La paradoja del género es muy interesante. Dice que si estás en el género con la menor frecuencia, si eres una niña, para que tengas ADHD, tienes que tener una mayor predisposición genética, para que el estrés de la vida te empuje por sobre el límite. Ahora, esto es difícil de probar, pero es una hipótesis muy interesante. Pero, eso sí, a partir de nuestro estudio longitudinal -tenemos la muestra más grande de niñas con ADHD a lo largo del mundo- observamos lo siguiente: a lo largo de los años, cuando pasas de niña a adolescente y llegas a ser una mujer joven, tienes tanta probabilidad como un niño de tener problemas de rendimiento y dificultades sociales, pero tienes muchas más probabilidades en la adultez temprana, de tener depresiones severas, conductas de auto-daño (cortes), e intentos de suicidio. Así que ahí hay algo que tiene que ver con ser atípico. Si eres un niño con ADHD, en muchos aspectos eres simplemente un niño, pero si eres una niña con ADHD eres muy distinta a la mayoría de las otras niñas. Yo pienso que esa diferencia, ese rechazo social, son el combustible de la desesperación de estas jóvenes hacia el final de la adolescencia y el comienzo de los 20.

JS: Entonces, ¿estos resultados adversos en términos de conductas de auto daño, estarían relacionadas con ese rechazo social, a sentirse tan diferentes a las otras niñas?

SH: Pensamos que esta desesperación está relacionada al rechazo social, a los problemas con las funciones ejecutivas, y, en un estudio que está a punto de ser publicado, las niñas con ADHD con el mayor riesgo de cortarse y de intentos suicidas, son aquellas que en su adolescencia presentaban tanto depresión como agresión, tenían una comorbilidad de conductas internalizantes y externalizantes. Esa combinación las puso en una trayectoria, que más tarde, ahora, cuando se supone que deberían ser independientes -a los 19, 20, 21, 22 años-, hay en ellas una gran desesperación.

JS: ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a nuestros lectores con respecto al ADHD en general y específicamente acerca de las mujeres jóvenes que pueden presentar esta condición?

SH: En primer lugar, el ADHD es muy real y puede ocurrir en niñas y mujeres. No creo que ocurra en las niñas con la misma frecuencia que lo hace en niños y no estoy solo en eso. De manera interesante, en los años de adultez las niñas -ahora mujeres- casi han alcanzado a los hombres en cuanto al número de diagnósticos. Las niñas pueden tener más el tipo inatento que los niños, el que es el más probable que persista en el tiempo.

En segundo lugar, si estás preocupada o preocupado, necesitas una evaluación cuidadosa. Esto no es algo que puedas detectar en 5 o 10 minutos en la consulta de un médico. Necesitas descartar historia de abuso, problemas neurológicos, depresión, abuso de drogas, casos en los que puede tratarse de trastornos comórbidos o pueden ser diagnósticos diferenciales.

En tercer lugar, las buenas noticias son que en base a todos los datos que ahora conocemos, la investigación sugiere de forma muy convincente que tanto niños como niñas y hombres y mujeres, responden igualmente bien a los tratamientos farmacológicos y psicológicos de que disponemos en la actualidad. Así que tenemos todas las razones para pensar que si una niña, adolescente o mujer adulta, recibe algunos de los tratamientos basados en la evidencia científica de la que disponemos, puede realmente mejorar esos síntomas.

 

Entrevista por Juan Samuel Sangüesa Massiel. Berkeley, EE.UU. Septiembre 2012.

 

Fuente:

http://deficitatencionaladulto.cl/?p=133

Psicobiología de la atención

 

Dr. Joaquín Díaz Atienza

clip_image002Psicobiología de la atención para profanos: Definición

¿Qué es la atención?.

Nuestro cerebro está sometido a la llegada (aferencia) de una gran cantidad de información, tanto externa como interna. De aquí la necesidad de establecer ciertas preferencias en función de sus prioridades para la supervivencia u otros intereses.
Cuando prestamos atención a un tipo concreto de estímulo de forma voluntaria decimos que se trata de atención selectiva. Por tanto, es la facultad de nuestro cerebro para focalizar la atención de forma preferencial hacia un tipo determinado de canal sensorial. Su capacidad es limitada y selectiva. Sin embargo, somos capaces de procesar la información que llega por varios canales sensoriales, aunque de forma limitada. Un ejemplo es cuando leemos y escuchamos música, hablamos y conducimos etc.. El umbral de saturación, en este caso, es muy bajo y dependerá de la complejidad de la información a procesar, de la variedad de canales sensoriales implicados y de la complejidad de la respuesta que debamos dar.
Fenomenología de la atención.
Es sorprendente con la simpleza que hablamos de déficit de atención, cuando el proceso psicobiológico que denominamos proceso atencional es sumamente complejo, tanto en sus variantes fenomenológicas como en las estructuras cerebrales implicadas.
Describiremos muy sucintamente lo que entendemos por estado de alerta, vigilancia, y selectividad.
Estado de alerta: Hace referencia al estado mental en el que el individuo se encuentra dispuesto a responder ante una posible aferencia sensorial externa o interna. Es importante distinguir entre Alerta Tónica y Alerta Fásica. La primera hace referencia a un estado involuntario, no consiente y que va a sufrir fluctuaciones a lo largo del día: mejor por la mañana que al medio día y por la tarde. Es decir, va perdiendo capacidad conforme avanza la jornada. La alerta fásica, por el contrario, se caracteriza por una disposición brusca, activa y global ante un estimulo novedoso.
Vigilancia: Podemos definirla como la capacidad para mantener la atención de forma eficiente durante un periodo determinado de tiempo. Es el proceso psicobiológico que entendemos como concentración. Las personas no expertas suelen confundir capacidad de vigilancia con el déficit de atención que, si bien son aspectos relacionados, no son exactamente lo mismo. El concepto de vigilancia está íntimamente relacionado con el concepto de fatiga atencional.
Atención selectiva y atención automática:
Hemos visto como la alerta fásica nos dispone a responder de forma global ante estímulos concretos. Contrariamente a esta esta disposición, la selectividad se define como la capacidad para responder de forma selectiva a un estímulo en detrimento de otros que están presentes. A su vez, la selectividad se subdivide en automática y voluntaria. La selectividad automática no es consciente y está relacionada con procesos de condicionamiento o estímulos muy llamativos. La selectividad voluntaria, por el contrario, se refiere a un proceso voluntario, es la capacidad de un individuo para focalizar la atención sobre un estímulo concreto. Por ejemplo, cuando intento detectar la presencia de un amigo ante una gran cantidad de personas.
Dentro de la atención voluntaria se suelen distinguir, a su vez, dos modalidades muy importantes: la Atención Selectiva y la Atención Dividida. La primera hace referencia a la capacidad para prestar atención a un canal sensorial, o estados mentales internos, de forma específica. Por el contrario, la atención dividida se presenta cuando prestamos atención a varios canales sensoriales al mismo tiempo. Su capacidad es muy limitada.
Estructuras cerebrales implicadas:
De modo general, podemos decir que en la atención selectiva están implicadas las áreas de la corteza sensorial, en tanto que para la atención dividida son la corteza dorsolateral y prefrontal heterolaterales. Pero, igualmente, dependiendo del tipo de estímulo a procesar también intervienen áreas distintas. Otros aspecto es cuando los estímulos poseen contenido emocional lo que implican estructuras diferentes.

Fuente:

http://paidopsiquiatria.com/

La atención en el niño

 

    la atencion en los niñosVamos a echarle un vistazo a como funciona la atención en los niños de una forma simple y enfocados a la practica, de nada sirve tener muchos conceptos en la cabeza si no se puede ver como funciona la atención  cuando tienes enfrente de ti a un niño, te lo explicare con algunos ejemplos.

    La atención es la capacidad para mantenerse en una actividad durante cierto tiempo, seleccionando información relevante e inhibiendo información irrelevante para realizar tal actividad.

    Durante todo el día estamos recibiendo gran cantidad de información ya sea externa o interna, es decir estímulos externos como por ejemplo: el ruido de vehículos que pasan, personas hablando lejos o cerca de nosotros, o la sensación de la ropa sobre el cuerpo; o estímulos internos como nuestros propios pensamientos, todo el dia pensamos en un sinfín de cosas. Imagínate que no pudieras dejar de prestar atención a toda esta gran cantidad de información que estas recibiendo por todos lados. Que todo fuera información relevante para ti.

    El proceso atencional te ayuda a decidir cual de toda esta información es verdaderamente importante para la tarea que estas realizando; por ejemplo si estas escribiendo una carta en este momento, eres capaz de inhibir el ruido de personas hablando alrededor tuyo y concentrarte en las ideas o pensamientos exactos que te ayudan a redactar esa carta. Es decir el proceso atencional te ayuda a inhibir el ruido externo porque no es relevante para tu actividad.

    Sin embargo si en ese momento suena el teléfono entonces tu foco de atención puede cambiar: dejas de escribir la carta para ir a contestar el teléfono, en este momento la información relevante es aquello que la persona al teléfono te este diciendo, una vez terminada tu conversación eres capaz de volver a enfocarte en lo que estabas haciendo anteriormente, es decir seguir redactando tu carta donde te quedaste. Este proceso de cambiar de una actividad a otra y volver nuevamente a la primera que estabas realizando se da porque el proceso de atención es flexible, puedes cambiar de foco atencional si así lo requieres para poder regresar a el mas adelante.

    El proceso atencional tiene que ver también con qué tanto te involucras en la actividad y qué tanto tiempo te mantienes en ella. Déjame te doy un ejemplo de involucrarte en una actividad: Imagínate ahora que vas al cine pero la película ya lleva media hora de comenzada, si la trama de la película es un tanto difícil y era necesario que llegaras desde el principio para poder entenderla bien, quizá no puedas involucrarte en la trama de la película tanto como si hubieras llegado desde el principio. Otro ejemplo de involucrarte en una actividad: imagínate que a ti te gusta leer las noticias policiacas en el periódico; y las demás secciones realmente no te interesan tanto. Es probable que te involucres más leyendo las notas policiacas y recuerdes con mayores detalles toda esta información que quien se casó o quién cumplió años en las notas de sociales.

    La atención tiene que ver también con el tiempo en que una persona puede mantenerse en una actividad. Es decir por ejemplo: cuanto tiempo pudieras estar leyendo un libro sin parar, o escribiendo, etc.

    Y finalmente la atención también tiene un volumen. Es decir cuantas cosas podríamos estar haciendo simultáneamente: hablar por teléfono mientras se maneja son dos cosas simultaneas que se hace con regularidad. O la madre que esta cocinando, mientras habla por teléfono y esta al pendiente de los niños.

    Cuando realizamos muchas cosas al mismo tiempo algunas actividades las hacemos de manera mas automatizadas, es decir que no requieren de gran atención para realizarlas. Por ejemplo: ir manejando ya es una actividad automatizada, esta automatización de actividades te ayuda a prestarle mas atención a algunas actividades que a otras y poder realizar actividades simultáneamente.

    En resumen la atención implica:

    • Poder seleccionar información relevante e inhibir información no relevante para realizar una actividad.

    • Poder mantenerse involucrado en una actividad por un lapso de tiempo.

    • Poder cambiar de foco atencional cuando así se requiera.

      • Un niño con déficit de atención puede desviar su atención fácilmente a objetos, ruidos o pensamientos irrelevantes para la actividad que esta realizando; puede no involucrarse en las actividades: pasar de una actividad a otra, dejando sin completar actividades, o no mantenerse realizando una actividad por mucho tiempo, puede desistir fácilmente ante actividades que le impliquen un reto o negarse a realizarlas. Cometer constantes errores, retener poca información, entre otras dificultades.

       

      Fuente:

      http://actividadesdeestimulacion.com/

      Sistema visual y TDAH (I): ¿Qué es la atención?. Trastornos de la atención

       

      En los últimos años hemos visto un incremento significativo de TDAH y su implicación en la vida diaria. EL TDAH es la causa principal en el fracaso escolar en los niños, el bajo rendimiento en los estudios o una mala adaptación social en adolescentes e incluso, es responsable de algunos  problemas laborales en los adultos.
      En este artículo queremos poner de manifiesto  algunas de las claves de este trastorno, las implicaciones con el sistema visual y algunas recomendaciones para su diagnóstico y tratamiento.

      QUÉ ES LA ATENCIÓN.

      Todos sabemos lo que significa la atención pero el concepto es tan amplio que conviene ir acotando para entender mejor cómo estudiarla y especialmente, cómo tratarla cuando presenta alteraciones. Podríamos definir la atención como el proceso central implicado en el control y la ejecución de la acción. La atención selecciona la información sensorial y los procesos mentales encaminados a estructurar una determinada actuación. Prestamos atención a algo para actuar después.
      La atención se relaciona con múltiples procesos de la vida diaria, desde el aprendizaje,  en todas sus facetas, hasta la toma de decisiones para elaborar un plan de acción.
      El concepto de atención va muy ligado al de “vigilancia”, para algunos autores sería el primer nivel atencional,  aunque para otros serían conceptos diferentes, la vigilancia sería un proceso temporal mientras que la atención es un proceso espacial. La vigilancia sería equivalente al estado de alerta, también llamado “arousal”  y se caracteriza por reclutar  recursos para ser usados por la atención, prepara las estructuras neuronales para el procesamiento de una determinada acción, como cuando estamos parados con el coche delante del semáforo en rojo, estaremos atentos a cuando se ponga verde, nuestro cerebro esta activado, vigilante, receptivo a un cambio de color en el semáforo, favorece que nuestro sistema perceptivo visual pueda detectar el cambio de color.
      Clasificación de la Atención. Desde un punto de vista neurofisiológico, existen diversas formas atencionales:

      • Atención Focalizada, que consiste en dirigir la captación de información sensorial hacia una sola fuente, nos fijamos en una sola cosa. Es el primer proceso atencional que se adquiere en el desarrollo evolutivo.
      • Atención Sostenida, que consiste en la capacidad de mantener la atención en un determinado proceso de forma mantenida, durante varios minutos. Sería el segundo nivel de desarrollo de la atención en el proceso evolutivo de maduración en los niños.
      • Atención Selectiva, es la capacidad para seleccionar uno o varios estímulos en un ambiente de múltiples estímulos. Debemos centrarnos en lo que nos interesa, descartando otros estímulos que denominamos distractores. Es evidente que la atención selectiva será fundamental en todos los procesos de aprendizaje.
      • Atención dividida, que es la capacidad para atender a dos estímulos diferentes de forma simultánea y con el mismo grado de eficacia.
      • Atención Alterna, es la capacidad de cambiar de una tarea a otra sin confundirse y manteniendo el mismo grado de eficacia.
      • Atención Ejecutiva, es la capacidad para controlar nuestros procesos cognitivos. Interviene en situaciones de toma de decisiones, de detección de errores, enfrentarse a tareas novedosas o en la inhibición de respuestas automáticas. Representa el grado más elevado de atención en el desarrollo evolutivo.
      Dónde se localiza la atención en el cerebro. Los estudios de neuroanatomía y neuroimagen sitúan las áreas involucradas con la atención en el cortex prefrontal, cortex parietal posterior y el giro fusiforme de la región occipitotemporal, tal como se muestra en la figura. Las alteraciones en la región prefrontal se caracterizan  por ser individuos que se distraen fácilmente, que les cuesta mantener la atención en algo, les cuesta dar una respuesta rápida, dudan y en muchos casos será inapropiada.

      Áreas cerebrales relacionadas con la atención

      Áreas cerebrales relacionadas con la atención

      La implicación de las áreas parietales posteriores y temporales posteriores, su alteración, explicaría los problemas de tipo confusional, especialmente a la hora de establecer pautas de actuación. En estas áreas llegan estímulos de diferentes áreas sensoriales, son regiones polimodales que procesan información sensorial múltiple, necesaria para la actuación, por ello su afectación se traduce en una actitud de “despistado” y con dificultad para establecer pautas de actuación precisas en cada momento.
      El cortex parietal y el giro fusiforme de la región occipitotemporal  se relacionan con funciones auditivo-lingüísticas y visu-lingüísticas de forma que en los pacientes con TDA se ven afectadas, en grado variable en cada paciente, y explicaría porque en aquellos que hay mayor alteración de estas regiones, aparecen problemas en la lectura y la escritura, generalmente relacionado con el reconocimiento de las palabras.
      También se ha visto la implicación de regiones límbicas y paraliímbicas, como el cortex ciigulado, giro parahipocámpico, hipocampo y sistema reticular ascendente. Estas regiones relacionan la atención con la memoria, el recuerdo y aspectos emotivos de los estímulos.
      Mediante los estudios con PET (tomografía por emisión de positrones), se observa la activación del giro cingulado anterior durante la atención focal en el procesamiento de palabras, así como del cerebelo y regiones parietales posteriores del hemisferio derecho, mientras que en tareas de atención selectiva, se estimulan áreas relacionadas con la visión, regiones parietales posteriores y occipitales.
      La conclusión que se obtiene de estos estudios es que, si bien hay ciertas áreas relacionadas con la atención, no hay un área específica para ella, se activan zonas del cerebro que están relacionadas con funciones diversas.
      Un hecho muy significativo que se constató en los estudios neuroanatómicos fue  la relación entre atención y motivación y, aunque lo veremos en mayor detalle más adelante, cabe destacar que cuando se realizaban estudios atencionales  planteando una misma tarea a individuos, primero escasamente motivados y luego provocando un elevado grado de motivación, la activación de zonas cerebrales en ambos grupos era muy diferente, tanto en su localización como en la intensidad que aparecía en la RMf, tal como se muestra en la figura, donde se aprecia en (a) el cerebro en la fase de escasa motivación, con menos actividad, menos color rojo, mientras en (b) se aprecia el cerebro del mismo individuo, ahora con alto nivel de motivación, con una mayor actividad en todas las estructuras cerebrales (incremento de los colores amarillo y rojo).

      Importancia de la motivación en la actividad cerebral

      Importancia de la motivación en la actividad cerebral

      Estos hallazgos se suman al hecho referido anteriormente del carácter multifuncional de la atención y la dificultad para su estudio y para establecer pautas de mejora, como cuando buscamos incrementar el rendimiento en tareas de aprendizaje,  en las escuelas o en el deporte.
      Qué despierta nuestra atención.  Una pregunta que nos solemos hacer es, por qué determinados estímulos logran captar nuestra atención y otros no. La respuesta es doble, por un lado se debe al contraste de los estímulos que llegan a través de las vías sensoriales y por otro, al estado de alerta de esas vías sensoriales. Si estamos oyendo una conversación, en un tono monótono, y de pronto alguien grita, seguro que todos desviamos la mirada, nuestra atención, hacia el lugar de donde proviene el grito. El contraste de sonido es el que capto nuestra atención y además lo hizo de forma automática.
      Una vez hemos prestado atención a un estímulo nuevo, emergente, la siguiente pregunta sería, qué es lo que  determina que sigamos prestando atención a ese estimulo. La respuesta es múltiple, lo primero y más importante, es el interés que tenemos en esa información, a mayor interés, mayor capacidad de mantener la atención. En segundo lugar, los conocimientos que tenemos sobre ese tema, cuanto más sabemos, más fácilmente podemos mantener la atención sobre algo relacionado con ese tema, requiere menos esfuerzo. Cuando se trata de algo nuevo, el requerimiento atencional es mayor y por ello el tiempo que invertiremos en atenderlo será menor. Esto es importante en cualquier proceso de aprendizaje, cuando un profesor explica algo nuevo debe saber que debe captar la atención de los alumnos de forma intensa y por poco tiempo, no más de 15 minutos. En tercer lugar tenemos el nivel de actividad de nuestro organismo, de nuestra mente.  El nivel de atención no se mantiene constante durante todo el día, tiene fases cíclicas que se relacionan con los biorritmos (nivel de cortisol en sangre), cansancio, sueño, aspectos emocionales, etc.
      Para memorizar aquello a lo que prestamos atención, especialmente en los procesos de aprendizaje, es necesario tener tiempo de descanso y de reflexión, para que los datos pasen de la memoria operativa a los almacenes de memoria a largo plazo. En los procesos de aprendizaje se recomienda que cada hora se debiera dejar unos minutos para esta reflexión y anclaje o consolidación de la información atendida, relacionarla con los conceptos que ya disponen sobre ese tema.

      TRASTORNOS DE LA ATENCIÓN.

      Existen diversos trastornos de la atención : (1) fatiga atencional y alto nivel de distracción, (Hiòproxesias), (2) fijación de la atención en algo con imposibilidad de movilizarla, de cambiar a otro foco de atención, (Aproxesias), (3) excesiva fijación de la atención, como en los estados místicos,  (Hiperproxesias). De los trastornos de la atención, es el trastorno por déficit atencional (TDA), el que aparece con mayor frecuencia en los niños en edad escolar, hasta un 4%-8% de la población infantil padecería esta alteración, pudiendo presentarse de forma aislada o asociada con hiperactividad, TDAH  (Kaplan 1994, Correas 2006 y Quintero 2006) y donde el factor hereditario tiene un papel muy importante, hasta el 75% en la aparición del trastorno (Riaza 2006), con mayor afectación de varones que de hembras, en proporción variable, desde 3/1 hasta 9/1, según las publicaciones consultadas.
      Pese a que el concepto de TDAH ha ido sufriendo cambios a lo largo del tiempo, todos admiten que habría una raíz común, el déficit de atención que arrastra otras alteraciones cognitivas importantes para el aprendizaje escolar, como alteraciones en las funciones ejecutivas, imposibilidad de mantener dos sistemas de información a la vez, déficits en la memoria de trabajo o tendencia a la perseverancia.

      Información sacada de http://areaoftalmologica.blogspot.com.es/

      Niños con Trastorno por Déficit Atencional con o sin Hiperactividad

       

      Niños hiperactivos

      ”¡Por favor!, ¿Puedes quedarte quieto 15 segundos para que te ponga el pantalón?” Miguel (3 años) y su madre suelen empezar cada día de la misma forma. Vestirlo parece una especie de batalla campal para que el brazo entre por la manga del jersey o la pierna por la obertura del pantalón. Después viene lo de tomar el vaso de leche, con suerte sólo se mancha un poquito y no hay que volver a empezar. Un día, y otro día y otro día más. La madre de Miguel es compadecida por el resto de las madres que, cuando ella no está presente, comentan que es demasiado blanda y que lo que Miguel necesita son un par de cachetes. 

         Cuando las relaciones con nuestros hijos se complican y generan mucha ansiedad es conveniente consultarlo con un pediatra y plantearse la posibilidad de que exista alguna causa para estos comportamientos que no tenga que ver con la educación que le hemos dado o con la elección de una guardería poco adecuada. Una de las posibles causas puede ser el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad.

         El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) es un trastorno de origen neurobiológico que se caracteriza por el déficit de atención, impulsividad y/o hiperactividad excesiva o inapropiada para la edad del niño, dificultando su desarrollo. Aunque la causa es de carácter neurobiológico , los síntomas pueden agravarse en condiciones ambientales adversas.

         ¿Cómo se manifiesta un Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad?

         Podemos encontrarnos con un niño como Miguel que no para ni un momento o con una niña como Nuria que está en las nubes. En ambos casos el problema es el mismo, pero el trastorno se manifiesta de forma diferente. Los tipos de TDAH son:
      - Inatento: predomina la dificultad de atención.
      - Impulsivo-hiperactivo: predomina la dificultad en el auto-control.
      - Combinado: presenta síntomas de inatención, de impulsividad y de hiperactividad.

         Algunas características…

         En principio, que nuestro hijo sea despistado o excesivamente movido o impulsivo no es malo (salvo para nuestra paciencia y la de los maestros). Los problemas comienzan cuando, a causa de estas dificultades, nuestro hijo con TDAH ve alterada su vida cotidiana en casa y en la escuela, y aparecen otros problemas como: Roces o peleas con los amiguitos que no entienden esa forma tan efusiva de saludar o esos empujones que da porque necesita ser el primero en llegar a donde sea. De aquí pueden salir algunos problemas de adaptación en la guardería o en el parvulario.

         Los padres y maestros agotan su paciencia y optan por los castigos que, encima del desgaste que implican, no solucionan la situación y empeoran las relaciones interpersonales.

         Dificultades para regular el sueño o los hábitos de comer.

         Mayor facilidad para sufrir accidentes. Cuando nuestro hijo se pasa mucho tiempo curioseando encima de una mesa es lógico que aumente la posibilidad de tener más accidentes.

         Más pataletas y rabietas que otros niños porque lo necesita todo “¡ya, ahora mismo!”.

         Retrasos en el habla o en el desarrollo motor.

         ¿Cómo saber si sólo es movido o despistado o si tiene un TDAH?

         Durante la edad preescolar es difícil hacer un diagnóstico definitivo de TDAH, ya que muchas de las conductas de nuestros hijos (saltar, correr, gritar…) forman parte del comportamiento normal de la mayoría de los niños pequeños. La clave para el diagnóstico del TDAH es que los síntomas se mantengan de forma crónica e inadecuada para la edad de nuestro hijo y que dichos síntomas no sean consecuencia de otras causas. Se necesita la evaluación de un profesional clínico (psicólogo o psiquiatra infantil) que diagnostique el trastorno y determine las causas de ese comportamiento.

         Para establecer el diagnóstico, el especialista necesita tanto la información de los padres, del parvulario y del pediatra como la observación directa del comportamiento del niño. Con estos datos, él puede juzgar la frecuencia y la intensidad de las conductas inadecuadas y establecer así un diagnóstico adecuado diferenciándolo de los comportamientos propios de esta edad. No es lo mismo un niño que a veces corre por el pasillo o que le gusta saltar, que otro que no sabe desplazarse sin correr y que se golpea con frecuencia por ir rápido y sin mirar. ¿Qué podemos hacer?

         Actualmente se sabe que entre 1/3 y 2/3 de los niños que son diagnosticados de TDAH seguirán teniendo alguna dificultad cuando lleguen a adultos. Pero también se sabe que, aunque la causa de este trastorno es de carácter neurobiológico, los síntomas se pueden agravar si se vive en unas condiciones ambientales adversas. Por eso es importante cuidar el entorno en el que se mueve nuestro hijo y la forma cómo lo tratamos. Por eso es importante:

         Sugerencias para los padres

         1. Saber cuál es el comportamiento normal del niño en edad preescolar. Pretender que un niño se comporte perfectamente en situaciones creadas para adultos (comer en un restaurante o ir de compras al supermercado) es algo irreal. Los padres han de adaptar las actividades que realizan con sus hijos a las edades de los niños.

         2. Aprender a controlar la conducta del niño. Lograr que los niños con TDAH hagan aquello que los padres suponen que deben hacer es un reto muy difícil de conseguir. Por ello es conveniente acudir a seminarios o cursos donde se aprenden a utilizar estrategias educativas eficaces, a adecuar las expectativas a las capacidades de los niños y, a la vez, conocer a otras familias que se encuentren en situaciones semejantes y que les comprenden.

         3. Intentar conservar la calma por muy tensa que sea la situación. Antes de “perder los nervios” es conveniente respirar profundamente, contar hasta 10 y, si es necesario, retirarse un momento y regresar de nuevo para intentar solucionarlo de forma calmada.

         4. Ir paso a paso. Es mucho más razonable y menos decepcionante proponernos pequeñas metas e, incluso, intentar conseguir (y valorar) pequeños avances dentro de un mismo objetivo. Por ejemplo, si queremos conseguir que Miguel se ponga él solo el pantalón, podemos empezar porque se siente en la silla, después tendrá que meter los pies por su sitio, aprender a subírselo, aprender a abrocharlo y, ¡por fin! ponerse el cinturón.

         5. Buscar las conductas positivas. La mayoría de los padres tienden a prestar más atención a las conductas negativas de sus hijos, ya que estas son las que molestan y llaman la atención. Es muy importante descubrir a nuestro hijo haciendo algo bueno y felicitarle por ello.

         6. Cuando hay más hermanos. Cuando tenemos a un hijo que reclama la atención constante de los padres, éstos suelen dedicar menos atención al hermano más tranquilo porque corre menos peligros. Los padres se sienten mal porque no pueden descuidar a uno de los hijos pero también encuentran a faltar la dedicación hacia su otro hijo. Es conveniente buscar un tiempo especial (cuando el niño hace la siesta o está en la guardería) para dedicarse plenamente al otro hermano.

         Sugerencias para los maestros

         Procurar un ambiente tranquilo, ordenado y sin demasiados cambios. La estabilidad les ayuda.

         El maestro ha de ser flexible; a un niño muy activo no se le puede pedir que se esté quieto en su mesa mientras se prepara alguna actividad, pero tampoco se le puede dar rienda suelta para que haga lo que quiera ya que también necesita tener límites y saber hasta donde puede llegar. Es conveniente tenerlo cerca y hacerle repetir las instrucciones en voz alta, haciéndole preguntas y felicitándole si acierta la respuesta.

         No es extraño que los niños excesivamente activos tengan algún otro problema en las relaciones con sus compañeros. Ha de ser corregido pero siempre buscando una solución, nunca culpabilizando ni etiquetando al niño. El maestro debe valerse de sus recursos para ayudar al niño en la buena integración en el aula y la escuela.

         El parvulario coincide con una etapa en la que hay que dar más importancia al aprendizaje del control de la conducta y de la relación con los compañeros que a las habilidades meramente académicas. 

         Todos los niños pueden destacar en algo. Si tenemos a un niño que tiene dificultades para destacar en el aprendizaje podemos ayudarle favoreciendo otras actividades que desarrollen la creatividad como las manualidades o las canciones.

         Relación padres – escuela

         El TDAH no es consecuencia de una educación incorrecta por parte de las familias ni por parte de los maestros. Este hecho es importante que lo asuman tanto los padres como el parvulario y que, a partir de ahí, comiencen a trabajar conjuntamente para mejorar las capacidades de los niños con dificultades, porque una buena relación entre las personas que más tiempo pasan con el niño es un factor muy importante y decisivo para su desarrollo.

         Es responsabilidad de los padres facilitar información sobre el TDAH al maestro y por parte del maestro el formarse profesionalmente para dar la respuesta más adecuada a cada uno de sus alumnos.

      Fundación ADANA
         Con la autorización de: www.solohijos.com

      Fuente:

      http://aramo.wordpress.com/2007/12/17/ninos-hiperactivos/