Bitácora dedicada a todo lo concerniente con el déficit atencional y patologías relacionadas
Acoso escolar y Trastorno por Déficit Atencional
Una hermana enfadada (Elena critica el sistema educativo pero quiere pertenecer a él para mejorarlo)
Antonio Muñoz Sánchez
Elena Huertas creo que será una excelente docente. Lo creo porque he sido su profesor y porque ha escrito este artículo que fue elegido para se publique en esta columna.
Desahuciar, dícese de quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea.
Prometo no hablar del TDAH (Trastorno por déficit de atención e hiperactividad), ni de fracaso escolar, ni de cambios de colegio, ni siquiera de fármacos o psicólogos, aunque la historia tuvo un poco de todo eso.
Sí hablaré de apoyo familiar, de comprensión y de mucho trabajo. De sacar adelante a un hijo de doce años desahuciado por su profesor. De cómo escuchar un "jamás serás nada en la vida" y responder con armas de padre a provocaciones de adulto.
Nombraré por tanto a padres e hijos, recordaré los turnos de estudio (papá Mates, mamá Ciencias y a ti te toca Lengua) y las discusiones, el cansancio y el gran esfuerzo realizado. Usaré verbos como aceptar, motivar y valorar, muchas veces el de fracasar y solo al final y en mayúsculas escribiré TRIUNFAR.
Con pena no podré en mi historia agradecer nada al Centro Educativo ni a sus integrantes, ni al Sistema que nos aisló. No podré escribir términos como Programas de Adaptación Curricular o Atención Individualizada. Solo sé que usaré la palabra familia cuando escriba el título de la historia.
Me consuela saber que podré contar el final feliz de aquel niño, hoy hombre autosuficiente, con formación, con trabajo y en pos de opositar; y saber también que cuando acabe de escribir la historia dejaré de ser una hermana enfadada, pues he planeado mi venganza: será la de ser (buen) docente.
Lo que me gusta de Elena es que, como hacemos todos, critica el sistema educativo pero quiere pertenecer a él para mejorarlo. Espero que me envíe un artículo cuando lleve 10.000 horas en el sistema educativo. Y digo 10.000 porque son las que se estiman mínimas para ser un experto en algo.
Y tú, después de criticar, ¿tienes una actitud constructiva?
Fuente:
Las cuatro funciones ejecutivas dañadas en el TDAH
El Trastorno por Déficit de Atención/Hiperactividad (TDAH) ha sido históricamente un trastorno muy complejo y controvertido. A la falta de un marcador biológico claro, se le une una falta de fiabilidad en los protocolos de evaluación (y por tanto de los criterios diagnósticos) y un crisol de síntomas que empapan casi todas las áreas de la vida del niño. Si además tenemos en cuenta su alta prevalencia (5% de la población infantil según el DSM-V), los esfuerzos por alcanzar una base teórica consistente están más que justificados.
En este sentido, el modelo de las funciones ejecutivas de Russell Barkley (1997) cambia totalmente el enfoque del TDAH y se desvía de los 3 síntomas clásicos (inatención, hiperactividad e impulsividad) para identificar en un mal funcionamiento de la corteza prefrontal la causa de lo que el autor denomina “déficit en la inhibición conductual”.
Bullying y TDAH (I): las víctimas.
El bullying es uno de los problemas que más preocupan hoy día a la comunidad educativa debido a las consecuencias que genera tanto a corto plazo (suicidios, asesinatos) como a largo plazo (estrés postraumático, ansiedad, etc…). Desgraciadamente, TDAH y Bullying guardan una correlación que no podemos ignorar, de acuerdo con un estudio que fue llevado a cabo entre estudiantes en el periodo que va de tercero a sexto grado de primaria y que fue basado en informes de padres y profesores. Lo que se encontró es que el 58% de las personas que tenían TDAH habían estado implicados, de una manera u otra, en los casos de violencia escolar. Si lo desglosamos quedaría así:
· Un 27% de personas con TDAH fueron víctimas del acoso escolar.
· Un 17% de personas con TDAH ejercieron el rol de acosadores.
· Un 14% de las personas con TDAH ejercieron ambos roles.
En este artículo nos vamos a centrar en las situaciones en las que las personas con TDAH son víctimas (un 41% del total de aquel estudio de las cuales el 27% lo fueron en exclusiva). Pero antes definamos de qué estamos hablando.
¿Dónde están las medidas para evaluar a alumnos con TDA/H matarilerileró?
Medidas para evaluar a alumnos con TDAH de la Comunidad de Madrid
Permiten adaptar los tiempos y los modelos de examen, así como adaptar los espacios donde se realizan los ejercicios
La Dirección General de Educación Infantil y Primaria, y la Dirección General de Educación Secundaria, Formación Profesional y Enseñanzas de Régimen Especial
de la Comunidad de Madrid han publicado las instrucciones sobre la aplicación de medidas para la evaluación de los alumnos con TDAH, dislexia u otras dificultades específicas de aprendizaje en las enseñanzas de Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato.Intervención en los problemas socioemocionales de los niños con Déficit de Atención (TDAH)
Redcenit
Los síntomas básicos del Déficit de Atención (TDAH), impregnan el funcionamiento global de las personas que padecen el trastorno, de manera que no sólo resultan afectadas sus conductas sino también el conjunto de su personalidad.
Veamos a que nos referimos, en la amplia bibliografía sobre la materia, se señalan como 4 las principales áreas deficitarias del ámbito socio-emocional en los niños TDAH:
1-Dificultades a la hora de entablar nuevas relaciones con los compañeros.
2-Carencia de habilidades de conversación.
3-Recursos limitados para enfrentarse y resolver adecuadamente conflictos.
4- Mecanismos de auto-control (control de la ira) deficitarios.
Con estas “cualidades” el rumbo que acabará por tomar la historia personal de estos niños es más que previsible: fracaso en sus interacciones, dificultad en el establecimiento de relaciones de amistad, ausencia de control en sus respuestas, tendencia a la imposición,…Una historia que, en el apartado socio-emocional, suele acabar ubicando al niño en un estado sociometrico de aislamiento o rechazo y que tiene, a largo plazo, un efecto negativo acumulado sobre sus auto-percepciones negativas que no hacen sino retroalimentar sus conductas inapropiadas (comportamiento egocéntrico, agresividad) haciendo que sus problemas, si no son detectados y tratados a tiempo, lejos de desaparecer con la edad, se prolonguen en la adolescencia y en la edad adulta.
Las intervenciones sociales suelen incluir estrategias de modificación de conducta para potenciar las conductas positivas. Entre las técnicas conductuales más recomendadas para niños con TDAH se encuentran la alabanza, el refuerzo y, especialmente, los programas de economía de fichas para niños de Educación Infantil y Primaria. Para Educación Secundaria se pueden utilizar también los contratos de contingencias.
Otras técnicas que pueden utilizarse para controlar conductas emocionales inadecuadas son, por ejemplo, la extinción o el coste de respuesta. Muchos maestros y padres emplean algún sistema para aislar a los niños con TDAH cuando su conducta es perturbadora y/o agresiva (time out).
Ahora bien, dado que las graves dificultades en el TDAH pueden ser debidas básicamente a problemas autorregulatorios, las intervenciones cognitivo-conductuales tienen una relación conceptual más estrecha con la posible etiología del trastorno que las intervenciones conductuales. Entre ellas, la instrucción en autocontrol y en estrategias generales de resolución de problemas pueden desarrollar en los niños habilidades para dirigir su propia conducta y resolver las situaciones complejas que se plantean.
Algunos niños pueden necesitar también estrategias que les ayuden a regular sus explosiones emocionales y enfrentarse a la tensión y a la ira que frecuentemente impiden entender las diferentes interacciones y les llevan a realizar conductas desapadptativas y/o agresivas. También en muchos casos, enseñar a los niños a analizar y comprender situaciones, y atribuir adecuadamente los resultados de sus acciones a sus causas reales puede ser aconsejable para mejora su auto-percepción, para regular el esfuerzo dedicado a las tareas y potenciar la perseverancia ante las dificultades que puedan ir surgiendo.
Nombramos brevemente algunos de los desarrollos más interesantes de estas técnicas para niños con TDAH:
Desarrollo de habilidades metacognitivas; Entrenamiento en técnicas de resolución de problemas:
1- El programa de autocontrol “Párate y piensa” (Kendall, Padever y Zupan, 1980; en Miranda, Roselló y Soriano, 1998). Incluye un conjunto de técnicas cognitivas y conductuales –autoinstrucciones, resolución de problemas, modelado y contingencias (programa de economía de fichas, refuerzo social y autorrefuerzo)- con el objetivo de mejorar la concentración y la reflexividad, pero también el rendimiento académico, la personalidad y las relaciones sociales.
2-Piensa en voz alta (Camp y Bash, 1998) Este programa es adecuado para niños de Educación Infantil y primeros ciclos de Educación Primaria, por incluir una secuencia autoinstruccional sencilla y por los apoyos gráficos que utiliza para su enseñanza.
Autorregulación de las emociones; Entrenamiento en control de la ira:
1- La técnica de la tortuga (Schneider y Robin, 1990). Se aplica con niños de Educación Infantil y primer ciclo de Educación Primaria con finalidad de proporcionarles medios para canalizar su propia ira.
2- Técnica del control de la ira (Hugues 1988, en Miranda y Roselló y Soriano, 1998). Técnicas de control de la agresividad para niños de últimos ciclos de Educación Primaria y Educación Secundaria. El entrenamiento se estructura en 7 fases que incluyen razonamiento, reestructuración cognitiva con autoisntrucciones y relajación.
Entrenamiento en habilidades sociales:
1-“Escuela Dinosaurio” (Webster- Stratton, Reid y Hammond, 2001). Un paquete de entrenamiento en habilidades sociales y solución de problemas dirigido a niños con deficiencias en habilidades sociales, con frecuentes atribuciones negativas, incapacidad de empatizar o comprender otras perspectivas, que hacen un uso limitado del lenguaje emotivo y presentan deficiencias en la resolución de problemas interpersonales.
Estas son algunas de las técnicas que se utilizan para la intervención efectiva en los niños afectados por este trastorno y algunas de ellas las encontrareis más detalladas y explicadas en otros artículos de nuestro blog.
Raquel Herrero, psicóloga y terapeuta en Red Cenit.
Fuente:
Trastorno de la Comunicación Social (pragmático) y sociabilidad en el TDAH
Joaquín Díaz Atienza
No son pocas las situaciones en donde los clínicos nos vemos con importantes dificultades para realizar un diagnóstico diferencial entre un Trastorno del Espectro Autista (leve), un Síndrome de Asperger, un TDAH especialmente subtipo inatento y un TDAH. Estas dificultades son aún mayores cuando en el niño con TDAH presenta algunos rasgos obsesivo-compulsivos.
En mi humilde opinión, creo que el nuevo Trastorno de la Comunicación Social (pragmático) recogido en el DSM 5 (véase Tabla 1 y post sobre este tópico en diazatienza.es) nos ayudará a precisar con mayor fiabilidad el diagnóstico, así como poder actuar terapéuticamente con mayor precisión sobre aquellos síntomas que más pueden afectar al futuro del paciente.
Tabla 1
Los niños con un trastorno pragmático, se diferencian del autismo en su restricción de intereses y conductas repetitivas.
OBSERVACIONES CLÍNICAS CONTRASTADAS
Que bastantes niños con TDAH presenten dificultades en la socialización, es algo incontrovertible. Por el contrario, el por qué de estas dificultades, ya no está tan claro. Como se comprende fácilmente, se ha recurrido a los síntomas propios del TDAH como las causas principales de los problemas de socialización.
Se han alegado razones como la falta de habilidades sociales, como una consecuencia de sus dificultades en los mecanismos de inhibición conductual, como resultado de su déficit de atención, de la existencia comórbida de trastornos de conducta, el resultado de anomalías en el procesamiento de la información social, por razones neuropsicológicas( funciones ejecutivas), etc.
La realidad clínica es que nos enfrentamos a un 52% y el 82%, según las investigaciones, de niños diagnosticados de TDAH y que presentarán dificultades y problemas relacionados con la socialización. ¿El resultado?: son niños menos preferidos socialmente, tienen menos amigos, son peor valorados por su propios compañeros, etc.. De aquí que, con una cierta lógica y apoyo epidemiológico, el rechazo social que sufren algunos niños con TDAH se relacione con un peor pronóstico: son especialmente vulnerables al consumo de drogas, la delincuencia, problemas académicos y a la presentación de otros trastornos psiquiátricos.
Las dificultades en socialización, de no ser tratadas convenientemente, permanecerán durante la vida adulta, produciendo problemas familiares y laborales.
PERO ¿EXPLICARÍA LO ANTERIOR LAS DIFICULTADES SOCIALES EN EL TDAH?.
Actualmente con la existencia de tratamientos bastante eficaces sobre los síntomas nucleares del TDAH (hiperactividad, déficit de atención e impulsividad) se comienza a platera otras explicaciones, ya que las razones de tipo conductual no son suficientemente aclaratorias. La cuestión es: Si existen tratamientos farmacológicos bastante eficaces, si se aplican programas específicos y bien evaluados, para mejorar las habilidades sociales, ¿por qué las mejorías observadas durante el programa no se generalizan a otros contextos más naturales que el escenario terapéutico?.
La explicación la encuentran algunos investigadores en que la mitad de los niños con TDAH presentan, en mayor o menor medida, dificultades pragmáticas en la comunicación social.
En la Tabla 1 hemos recogido los criterios de inclusión del DSM 5 para el Trastorno de la Comunicación Social (pragmático) (TCSP). Vemos como se contemplan dificultades tanto en la comunicación verbal como en la gestual:
-
Déficit en las habilidades conversacionales: mantener el discurso, cómo iniciar una conversación, cuando debe terminarse o guardar silencio, escuchar dependiendo del contexto y del otro interlocutor.
-
Dificultades en las habilidades narrativas: generar un discurso atractivo y coherente.
Existen bastantes investigadores que proponen la existencia de un déficit pragmático y que sería éste el responsable del bajo rendimiento académico (en ausencia de dificultades intelectuales), la calidad de relación con los iguales y la presencia de otros problemas psiquiátricos.
En una investigación reciente, STAIKOVA, y col (2015) se afirma los siguiente:
-
Los niños con TDAH presentan una amplia variedad de síntomas pragmáticos de la comunicación.
-
Los niños con TDAH presentan dificultades en el manejo correcto del discurso, presuposiciones y en la narrativa del mismo.
-
Estos hallazgos ponen en evidencia que las dificultades pragmáticas de la comunicación en niños con TDAH pueden ocurrir independientemente de otras dificultades del desarrollo del lenguaje.
-
Por tanto, no sería el TDAH y sus síntomas nucleares los únicos responsables de las dificultades sociales encontradas.
Si bien, esto es una realidad clínica, hoy se insiste que hay que homogeneizar los instrumentos y estrategias de evaluación. Se recomienda una evaluación estándar que incluya a padres y profesores, así como la observación estructurada en ambientes naturales de intercambio social.
En conclusión, la comorbilidad de un TCSP en el TDAH es más común de lo que aparentemente pudiera parecer. Es importante delimitar su presencia, ya que nos tendríamos que replantear las modalidades de tratamiento pertinentes.
Más información en http://tdahalmeria.com/
Publicaciones relacionadas:
http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2015/08/entender-el-trastorno-de-la.html
http://deficitdeatencioneinatencion.blogspot.com.es/2015/08/trastorno-de-la-comunicacion-social.html
Fuente:
http://tdahalmeria.com/trastorno-de-la-comunicacion-social-pragmatico-y-sociabilidad-en-el-tdah/
TDAH Y ESCUELA: PROTOCOLO DE INTERVENCIÓN EN LOS CENTROS EDUCATIVOS
" Si cada centro educativo tuviera un PROTOCOLO INTERNO DE INTERVENCIÓN PARA EL TDAH, que naciera de la inquietud del claustro de profesores, más del 60% de las problemáticas que ocasiona la sintomatología del TDAH en los aprendizajes desaparecería. El coste económico del protocolo seria mínimo". Ana Solanas (Centre Xaris).
Os invito a pinchar en el enlace siguiente para visionar la interesante ponencia de Anna Isabel Solanas
https://www.youtube.com/watch?v=vYZJtbr9_CE
¿Cómo afecta el TDAH a la familia y en la escuela? Entrevista a Isabel Orjales
María Abalo Gandía
Entrevista a Isabel Orjales, doctora en pedagogía y profesora de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Facultad de Psicología de la UNED, que nos desvela las claves de los efectos del TDAH en la familia y la escuela. Para esta especialista, los padres sienten una enorme presión cuando su hijo presenta síntomas de tdah y para los niños con este trastorno neurológico, los deberes son una verdadera pesadilla en el colegio.
Pregunta: Si un padre sospecha que su hijo tiene TDAH, ¿a dónde debe acudir?
Respuesta: Necesitará que a su hijo le hagan una valoración médica y otra psicoeducativa.
Los padres también deben tomar conciencia de que, aunque el diagnóstico tarde por dificultades administrativas o porque el trastorno todavía no esté claro, deberán buscar intervención psicoeducativa para mejorar los síntomas y solucionar los problemas concretos que presente el niño en ese momento.
Por lo tanto, yo recomendaría que se informen en una de las muchas Asociaciones de Padres de niños con TDAH de su provincia sobre el procedimiento que han seguido otros padres, pero también que informen al equipo de orientación de su centro educativo y a su pediatra.
En principio, por este orden, porque los primeros le darán información sobre a dónde acudir y el colegio le dará la información que el médico va a necesitar cuando realice un historial del niño.
P: ¿Cómo debe ser la actitud de los padres ante un niño con TDAH?
R: Los padres deben tener conciencia de que tendrán que educar a un niño desconcertante porque será inteligente y cariñoso, pero también más inmaduro en todo lo que se refiera a las funciones asociadas al lóbulo frontal.
Un niño hasta 3 años podrá parecer menor en su capacidad para controlarse físicamente (más hiperactivo o impulsivo) y controlarse emocionalmente (exteriorizará más sus emociones, las positivas y negativas). Pero, el niño con TDAH también se cansará antes en tareas que requieran atención sostenida, le costará mucho automatizar las rutinas diarias, perderá cosas, tendrá más olvidos, etc.
Los padres deberán pues, ser pacientes, ajustar sus demandas a la capacidad real de niño (para ello necesitarán apoyo de un profesional), plantearse objetivos concretos y tener una actitud vital y positiva ayudándoles a destacar sus logros. Pero, también deberán formarse en educación (con estos padres no vale ser un padre de tipo medio), aprender a reorganizar su vida para que todo sea más llevadero, buscar apoyos familiares y sociales, aprender a no caer en el sentimiento de culpa y controlar su propio estrés.
P: ¿Por qué algunos padres también reciben apoyo psicológico?
Los padres con niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad suelen ser muy culpabilizados por la propia familia, el colegio y la sociedad, quienes frecuentemente les culpan de los desajustes de sus hijos.
R: Los padres de niños con TDAH tienen niños mucho más difíciles de educar que exigen una dedicación intensa durante más años y una formación mayor en psicología y educación.
Los padres viven realmente mayor estrés, especialmente las madres que en un tanto por ciento muy elevado sufren depresión o ansiedad.
Además, al ser un trastorno con un gran componente genético, algunos padres pueden tener también un perfil de TDAH que, aunque sea moderado y hayan conseguido una adaptación normal a la sociedad, hace que sea más difícil para ellos enfrentarse a la educación de sus hijos.
P: ¿Cómo debe ser la rutina de un niño que tiene TDAH? ¿Y la de los padres?
R: El niño con TDAH se beneficia de tener una rutina clara y constante. A veces suelen necesitar ajustarse a las rutinas propias de niños más pequeños. Y a los padres les favorece crear estas rutinas porque les ayuda a ellos mismos a estar más centrados. Además, el niño se siente más tranquilo, se comporta mejor, cuestiona menos lo que debe hacer y la vida familiar se hace menos estresante.
P: ¿Cuáles son las señales de alerta para que un niño reciba orientación educativa en el centro escolar?
R: Yo destacaría dos situaciones. Por una parte, cuando el niño o niña manifiesta un comportamiento o un rendimiento académico problemático que no responda fácilmente a las medidas educativas habituales. Por otra, cuando un niño/a tenga un comportamiento adaptado y un rendimiento suficiente, pero inferior a su capacidad a costa de una dedicación de horas y un apoyo desmedido en casa con gran desgaste emocional.
P: ¿De qué forma influyen las exigencias de la escuela (deberes, actividades extraescolares, aprendizaje de idiomas…) en el desarrollo del TDAH?
R: Los deberes condicionan muchísimo y de forma muy grave. En España se da por hecho que los niños deben tener una jornada de trabajo superior a la jornada laboral de un adulto. Debe hacer deberes después de las 8 horas de estancia en el colegio, debe trabajar los puentes, fines de semana, Navidades y, la mayoría hasta en vacaciones de verano. Y los deberes son iguales para todos los niños, independiente de lo que sepan, de lo que hayan trabajado en clase, de sus notas y de su capacidad intelectual.
Los deberes son una verdadera pesadilla para los niños con TDAH. También son la fuente de mayor estrés y motivo de muchos síntomas de ansiedad en padres e hijos.
Una hora de deberes para un niño sin TDAH se convierte en 3 horas para un niño con TDAH porque está agotado, desmotivado y no tiene un profesional al lado (sino a su madre, normalmente). Si a las tareas habituales hay que añadir, los trabajos no terminados en clase y las tareas que necesita reforzar (normalmente, lectura, caligrafía o matemáticas…), los deberes se convierten en una pesadilla para el niño y su familia. Son un motivo de sanciones constantes: porque olvidó apuntarlos o traer el libro, porque no quiso hacerlos, los realizó mal o bien pero con mala presentación.
El aumento de la exigencia en los idiomas favorece el fracaso escolar y todavía complica más la situación en casa. Todo ello debido a un sistema que da por hecho que gran parte del trabajo debe realizarse en casa sin padres profesionales de la educación y que desconocen esos idiomas. Las actividades extraescolares deberían ser un respiro para el niño, la posibilidad de desarrollar habilidades para los que realmente valen y que les hacen sentir, por una vez a la semana, válidos y relajados. Pero la mayoría no tienen tiempo para realizarlas porque deben sobrevivir al sistema escolar.
P: ¿Cuáles son las principales dificultades del aprendizaje de un niño con TDAH?
R: Hay que distinguir entre las dificultades de aprendizaje derivadas de los síntomas de TDAH, como podría ser la pérdida de información en las explicaciones en clase, no terminar tareas o exámenes por falta de tiempo, impulsividad en la realización de los problemas de matemáticas, errores por no atender a detalles en las tareas, mal rendimiento en los exámenes por no saber expresar de forma completa y ordenada lo que oralmente se saben a la perfección, etc.
Pero más de la mitad de los niños con TDAH tienen dificultades de aprendizajes tan intensas que justifican un diagnóstico específico de Trastorno del Aprendizaje (lo que antes se llamaba dislexia, discalculia, disortografía…). Todo niño de 8 años que se evalúe de TDAH debería ser evaluado para descartar trastornos específicos del aprendizaje, porque muchas veces quedan sin diagnóstico.
P: Un niño con TDAH, ¿puede ser buen estudiante o se comprometen el resto de aprendizajes?
R: En nuestro sistema escolar, con una larga jornada escolar a la que se añaden cantidades irracionales de deberes y en el que no se individualiza el aprendizaje, las dificultades para que un niño con TDAH sobreviva, ya no digo con buen rendimiento, sino con un rendimiento suficiente a Educación Secundaria y Bachillerato son inmensas.
En Primaria, muchos niños pueden aprobar e incluso sacar buenas notas (especialmente hasta 4º de primaria), pero a costa de un gran apoyo de los padres y una gran dedicación extraescolar. Existen niños con TDAH y altas capacidades cuyas buenas capacidades pasan desapercibidas, y muchos niños con sobredotación que no son diagnosticados por TDAH porque se les considera vagos y que se aburren en clase.
P: ¿Cuál debe ser la actitud de los profesores frente a un niño con TDAH?
R: Los profesores deben tener una actitud de aceptación, es decir de conocimiento de que existe un trastorno que condiciona que ese niño tenga un comportamiento determinado, pero también de interés por formarse y colaborar con los especialistas y los padres, sin olvidar la actitud de profesionalidad, para saber qué técnicas emplear para ayudarle, y de compromiso, para sacar al chico o la chica adelante.
P: ¿Cree que las escuelas están preparadas para atender las necesidades de los niños con TDAH? ¿Existe un protocolo de actuación común para estos casos o éste depende de las directrices de cada centro educativo?
En España, los colegios todavía no están preparados para atender las necesidades educativas de los niños con Trastorno por Déficit de Atención o Hiperactividad.
R: Las escuelas no están preparadas por desconocimiento del trastorno (saben qué es en general pero todavía persisten muchos mitos sobre el TDAH). Además, el sistema no acompaña porque en muchas comunidades no hay un protocolo claro de actuación y cuando lo hay, el centro lo desconoce. De hecho, muchas veces son las asociaciones de padres las que tienen que informar a los centros sobre lo que hacer. También, porque, al final, el niño está en su aula dependiendo de su profesor (son de los pocos profesionales que trabajan sin otro adulto presente) y muchas cosas dependen al final de su buena formación, su buena actitud y su deseo de ayudar.
Distimia/depresión: Reflexiones e inquietudes acerca de una paciente con TDA obligada y castigada a padecerla
Vagabundo
-
Estado de ánimo bajo, triste que dura casi todos los días durante al menos dos años. En niños y adolescentes el estado puede ser irritable en lugar de triste y puede durar al menos un año.
Leo lo que más abajo reproduzco de una página relacionada con la psicología, sobre el muy dañino estado anímico-emocional de la distimia en el adulto, generalmente.
Si dura y minante es la situación de cualquier persona que pasa por momentos tan críticos y asfixiantes, imagínense si estos procesos distímicos o de cuadro ansioso depresivos tienen su origen en el desprecio, exclusión, marginación, maltrato y burlas sistemáticas.
Súmenle a esto el que esa persona es menor de edad y que a pesar de que siempre quiso y quiere ser parte del grupo, éste la rechaza, la aparta, la ridiculiza e incluso la hunde a base de bulos y comentarios soeces, a pesar de que esa víctima tiene pocas habilidades para entablar comunicación, debido a problemas atencionales, mucha ingenuidad, ninguna maldad y una enorme falta de picardía. Añádanle a ese caldo de cultivo que desde muy pequeña, el rechazo hacia ella fue patente y se fue acentuando a medida que pasaban los años, pues la solitaria y joven discriminada y maltratada, sufrió esa soledad y exilio desde que entró en el colegio.
Quienes debieron y pudieron ayudarle, adultos supuestamente conductores y que debieron trazar su deambular y su aprendizaje – autodenominados “maestros” generalmente - por contra, creyeron o quisieron acomodarse a esa idea de que ella era blandengue, poco trabajadora, nada colaboradora, mentirosa y como apenas se quejaba ni hablaba, no era motivo de ser ayudada, puesto que tampoco incomodaba.
Pasó el tiempo y con él lo que un cercano a esa joven preveía desde hace muchos años: que caería en un cuadro ansioso depresivo, con distimia, sola, sin amigos, descolgada del grupo de sus iguales, con una muy baja autoestima, con gran frustración, abatida; e incluso en un tiempo con ideas de autolisis y desesperanza total. Una muy grave situación que incluso todo un Sistema Educativo, polucionó e intentó enterrar con la ayuda de su hermanas Infancia y Familia, Sanidad e incluso sus hermanos bastardos, Servicios Sociales y Fiscalía de Menores que ni siquiera quisieron evaluar y estudiar el origen de esa tristeza, desidia, ansiedad, estrés postraumático y soledad soterrada.
De ese apartheid social y escolar, donde a costa de falsificar y esconder la génesis de una crónica de un fracaso anunciado a todos los niveles, se optó por ser partícipe de una campaña orquestada contra esa persona y señalarla como el gran culpable de los males de esa pequeña, a pesar de que este chivo expiatorio, desgraciadamente, como buen previsor avisó bastantes años atrás, de lo que sucedería a esa joven hundida y atrapada en su cárcel de soledad.
Hoy día esa víctima, a la que ese cercano intentó que esos personajes ligados a verdaderos inquisidores institucionales ayudaran, sigue sola, exiliada obligada, desadaptada respecto a sus iguales por imperativo socio-escolar y con una sobredosis de falta de amigos.
Esa niña que perdió su infancia en un principio feliz e ilusionante también está perdiendo la motivación y las ganas que genera y entusiasma una adolescencia en libertad y llena de excitantes descubrimientos, pues como reitero sigue esclava de una fatal soledad…
Fuente vídeo:
https://www.youtube.com/watch?v=PJsIkQTIdoU&feature=watch_response
Noticias relacionadas:
http://vagabundotraslalibertad.blogspot.com.es/2010/11/creo-en-ti.html
La Distimia (http://depsicologia.com/)
· La distimia es un tipo de depresión que dura al menos dos años. En la distimia suele haber un grado de depresión leve o moderado. Estado de ánimo apesadumbrado, triste, baja autoestima pero sin la gravedad y profundidad que suele manifestarse en la depresión. En general quien sufre distimia no sabe siquiera cuando comenzó a sentirse tal como se siente.
Causas
· La causa de la distimia es desconocida. Suele darse en familias y es más frecuente en mujeres que en hombres. Dentro de los trastornos depresivos, la distimia tiene una alta incidencia, se considera que afecta entre un 3-5 por ciento de la población.
· Entre las hipótesis de por qué ocurre podría ser cambios en el cerebro que involucran los niveles de serotonina, el neurotransmisor responsable del manejo de emociones. El estrés y otros problemas médicos también pueden influir.
· Muchas personas con distimia tienen algún otro trastorno de salud mental como abuso de alcohol, ansiedad, adicciones.
· Alrededor del 50% de las personas que sufren distimia tendrán algún episodio de depresión mayor en algún momento de sus vidas.
Síntomas
-
Dormir poco o dormir demasiado
-
Sentimientos de desesperanza, pesimismo continuado
-
Poca energía o fatiga
-
Incapacidad para tomar decisiones
-
Baja autoestima
-
Falta de apetito o comer en exceso
-
Falta de concentración
Además del estado de ánimo dos o más condiciones de la lista siguiente están presentes cuando la persona sufre distimia:
Diagnostico
· El médico para identificar el tipo de problema te hará preguntas sobre los síntomas, sobre cómo duermes, tu energía, si tienes problemas de concentración. Es posible te pida analíticas de sangre y orina para descartar puedas estar sufriendo algún otro trastorno que afecte tu estado de ánimo. Por ejemplo tener problemas con el tiroides o ser adicto a alguna sustancia etcétera.
· El diagnostico descarta otras enfermedades que pudieran causar estos síntomas, una vez descartados e diagnostico viene dado por la prevalencia de un estado de ánimo triste y por la existencia de varias condiciones antes descriptas.
Tratamiento
· El tratamiento más eficaz combina fármacos antidepresivos inhibidores de la serotonina (ISRS) junto a otros tratamientos como la psicoterapias conductuales- cognitiva. Terapia de grupo, interpersonal etcétera.
· Psicoterapias suelen ser beneficiosas en la distimia ya que enseña a las personas deprimidas a enfocar de forma correcta sus pensamientos negativos así como a desarrollar habilidades para resolver problemas.
· Psicoterapias orientadas a la introspección pueden ayudar a la persona a entender los factores psicológicos que puedan estar detrás de su conducta depresiva, sentimientos y pensamientos.
TDAH e infradiagnóstico en el sexo femenino
TDAH en la mujer: por qué las chicas no son diagnosticadas
Escrito por Eunice Sigler. Traducido por la Dra. Elena Díaz de Guereñu
El TDAH no es un trastorno masculino. Pero las ideas erróneas y la ignorancia de los síntomas hacen que muchas mujeres con TDAH reciban un diagnóstico equivocado. A continuación, ofrecemos información experta sobre los síntomas de déficit de atención en las mujeres.
Desde las oportunidades profesionales a los ingresos o las relaciones de pareja, apenas hay algún campo en el que las mujeres no hayan hecho grandes avances en las últimas décadas. Pero cuando hablamos del diagnóstico y el tratamiento del Trastorno de Déficit de Atención (TDAH), a las mujeres les queda todavía un largo camino por delante.
Las mujeres tienen tanta probabilidad de tener TDAH como los hombres; las últimas investigaciones indican que este trastorno les produce una perturbación emocional aún mayor. Sin embargo, el TDAH se percibe aún como algo exclusivo de los varones y, en consecuencia, es más probable que las mujeres con TDAH no sean diagnosticadas (o sean mal diagnosticadas) y menos probable que reciban un tratamiento adecuado.
“El TDAH es aún considerado un trastorno masculino”, dice el Dr. Fred Reimherr, Director de la Clínica de Trastornos del Estado de Ánimo de la Universidad de Utah y autor de un reciente estudio que ha descubierto el impacto desproporcionado del TDAH en las mujeres. “Con mucha frecuencia, les habían diagnosticado otros trastornos emocionales, como depresión o ansiedad. Creo que un médico de adultos suele centrarse en estos síntomas. Una mujer llega con síntomas de un trastorno emocional y el TDAH subyacente puede ser olvidado”.
Niñas frente a niños
El infra-diagnóstico de TDAH en las mujeres tiene sus raíces en la infancia. Las chicas con TDAH tienden a esforzarse más que sus compañeros para contrarrestar y encubrir sus síntomas. Para seguir sacando buenas notas, están dispuestas a dedicar más tiempo al estudio o a pedir ayuda a sus padres, con más frecuencia que los chicos.
Además, las chicas suelen ser más complacientes y hacen todo lo posible para adaptarse al entorno, aun sabiéndose “diferentes”.
Los profesores suelen ser los primeros en identificar a los niños con TDAH. Sin embargo, muchos piensan en el TDAH como un trastorno masculino y tienden a identificarlo más fácilmente en niños que en niñas. Esto ocurre tanto en niñas con un TDAH hiperactivo (no puede estarse quieta), como inatento (sueña despierta) o combinado.
“Mucha gente tiene la idea errónea de que el TDAH es un trastorno de chicos hiperactivos de Primaria”, dice la Dra. Patricia Quinn, Pediatra del Desarrollo en Washington y reconocida experta en cuestiones de género del TDAH. “Aunque se vean determinados comportamientos, incluso disruptivos, las chicas siguen sin ser diagnosticadas.”
¿Quién diagnostica?
Kathleen Nadeau, Psicóloga Clínica, dirige una clínica privada en Silver Spring (Maryland), especializada en el diagnóstico y tratamiento del TDAH y trastornos del aprendizaje. Suele ver muchos casos de mujeres que llegan a sospechar que tienen TDAH después de luchar durante años para compaginar las responsabilidades de su trabajo, la casa y el cuidado de los hijos.
Algunas intuyen qué es lo que hay en la raíz de sus problemas cuando ven un reportaje sobre el TDAH en los medios de comunicación. Otras empiezan a pensar que tienen TDAH después de que un hijo suyo ha sido diagnosticado.
En cualquier caso, muchas mujeres acuden a la consulta de la Dra. Nadeau tras meses o años de frustración en que los médicos no han podido aliviar sus problemas.
“El diagnóstico más común que recibe una mujer antes del de TDAH, es el de depresión”, dice Nadeau. “Muchas mujeres llegan a mi consulta diciendo: “He estado en tratamiento durante años, me han diagnosticado ansiedad y depresión, pero sigo teniendo problemas.” Resulta desesperante, pues es un trastorno para el que hay tratamiento. No hay excusa.”
Según la Dra. Nadeau, muchas mujeres no son diagnosticadas porque los criterios médicos utilizados para diagnosticar el TDAH están obsoletos. Así, para considerar un posible diagnóstico de TDAH, el paciente debe haber experimentado síntomas significativos desde una edad temprana. Sin embargo, como los médicos están empezando a ver, muchas niñas con TDAH “vuelan bajo el radar” durante sus primeros años con el trastorno.
“La forma en que define el TDAH la Asociación Americana de Psiquiatría es absurda”, dice la Dra. Nadeau. “O sea, que si presentas cinco síntomas, no tienes TDAH, pero si presentas seis o más, sí que lo tienes.”
Historia de una madre
Rachael Hall es una mujer de 26 años, madre de tres hijos, que vive en Sandy (Utah). Pasó años luchando con la ansiedad y la depresión, sin saber por qué. Cada vez que algo le salía mal, reaccionaba de una forma exagerada.
Rachael, paciente de la clínica del Dr. Reimherr, recuerda que se vino abajo en su luna de miel porque no era capaz de descifrar las indicaciones para conducir hasta un lugar: “Le dije a mi marido: ¿Por qué no me abandonas? No valgo para nada”. Sacaba de quicio cualquier tontería. Y luego empezaba a sentirme culpable por ello y, cuanto más culpable me sentía, más deprimida estaba.”
El estrés de la maternidad puso las cosas aún peor. Cuando estaba embarazada de su tercer hijo, Rachael tuvo una crisis y fue hospitalizada por depresión. Los médicos le recetaron un antidepresivo. “No fue nada bien”, dice. “Hizo que nada me importase. Me lo quitó todo. No sentía felicidad, y tampoco sufrimiento.”
Tras el nacimiento de su hija, comenzó a experimentar frecuentes estallidos de ira. “Me encontraba bien y de repente, estaba gritando como una loca”, recuerda. “Era insoportable con las personas más cercanas. No podía más.”
Rachael pensó que quizá sufría una depresión posparto, pero su ginecólogo lo descartó, porque había pasado ya demasiado tiempo desde el parto.
Un día, vio el anuncio de un estudio sobre trastornos del estado de ánimo en la clínica del Dr. Reimherr y decidió tomar parte.
“Al principio me sentí decepcionada”, recuerda. “Le decía a mi marido: “Debo de estar tomando un placebo, porque no noto nada”. Luego, al empezar las segundas cinco semanas, noté la diferencia”.
Ella entonces no lo sabía, pero durante las segundas cinco semanas, estuvo tomando Concerta, un fármaco para el TDAH. Con la medicación parecía pensar “de una forma más lógica”. Era menos olvidadiza y menos inquieta. “Suelo tener mejor estado de ánimo”, dice. “Me siento bien. Ya no saco las cosas de quicio.”
Al continuar con el tratamiento, la relación de Rachael con su familia ha mejorado, y ya no se siente incómoda en actos sociales. “Siempre he sido la hiperactiva, la charlatana, el alma de la fiesta”, dice. “Soy una persona muy abierta, pero a veces llegaba a hacer cosas que me avergonzaban. Ahora puedo ser el centro de atención, ser divertida y gustar a la gente, pero no hasta llegar a ser molesta.”
Soportar la presión
La Dra. Nadeau dice que el caso de Rachael no es único, ni mucho menos. “La presión para que las mujeres sean organizadas, se autocontrolen y organicen a los demás es una expectativa social muy arraigada”, dice ella. “Las mujeres se sienten fracasadas si no pueden mantener su casa en orden. Esto pasa una enorme factura: tener que mantener las apariencias, luchar, pasar situaciones embarazosas. Cosas como “Olvidé recoger a mis hijos después de su entrenamiento, y se quedaron ellos solos allí esperando’ son un fracaso público que a las mujeres no se les suele perdonar. Si fuera un hombre, se diría “Claro, está tan ocupado que se le olvidó”.
La Dra. Quinn está de acuerdo y añade que el mismo hecho de que una mujer sienta que es “diferente” a sus compañeras es, a menudo, difícil de soportar.
“Aparece ansiedad, desmoralización y baja autoestima y se encuentra deprimida. Así que es dolorosamente consciente. Sufre de veras, pero sufre en silencio.”
Costes económicos y oportunidades perdidas
Por si los problemas emocionales no fueron suficientes, el TDAH también supone un coste económico significativo.
“Estás pagando constantemente por tu falta de organización y tus olvidos”, dice la Dra. Nadeau. “Pierdes tus gafas, así que tienes que comprar unas nuevas. Te ponen una multa de aparcamiento, ya que perdiste la noción del tiempo y el ticket caducó. Cosas así suceden constantemente en la vida de alguien con TDAH.”
Lyle Hawkins, de 59 años de edad y madre de tres hijos, siempre sospechó que tenía TDAH, pero no fue diagnosticada ni tratada hasta los 40 años. Lamenta todos esos años siendo etiquetada como perezosa y descuidada. Pero sobre todo, lamenta las oportunidades perdidas. Al acabar el bachillerato se casó, pero habría ido a la universidad si para entonces hubiera dispuesto de ayuda.
“Yo venía de una familia con estudios, en la que la educación era muy importante”, dice Hawkins, también paciente del Dr. Reimherr y también de Sandy (Utah). “Pero la universidad habría sido demasiado estresante. Cuando tienes déficit de atención, todo el mundo está en la página 10 y tú, en la página tres”.
Esperanza para el futuro
La comunidad médica está despertando al hecho de que el TDAH es un grave problema para las chicas, que a menudo persiste hasta la edad adulta, dice la Dra. Nadeau. Por el momento, cualquier mujer que sospeche que tiene TDAH debe aprender sobre el trastorno y consultar a un profesional especializado en este campo.
Para valorar los conocimientos de un médico sobre cómo afecta el TDAH a las mujeres, la Dra. Quinn recomienda preguntar qué libros ha leído sobre el TDAH en mujeres, a qué congresos importantes ha asistido y a cuántas pacientes ha tratado. Las credenciales de un médico importan menos que su comprensión y su experiencia al tratar el trastorno en las mujeres.
“Para muchas mujeres, su médico de cabecera, si trata el TDAH en adolescentes mayores, puede ayudarlas”, dice Quinn. “En general, los psiquiatras o los terapeutas son los que están mejor preparados para diagnosticar el trastorno en las mujeres”.
Si una mujer se siente deprimida, es lógico que el médico diagnostique una depresión y la trate. Pero si hay razones para creer que hay otros problemas (o si la procrastinación, los problemas de gestión del tiempo y el olvido persisten, pese al tratamiento para la depresión), también es lógico cuestionar ese diagnóstico, y seguir cuestionándolo hasta que se consigan aliviar los síntomas.
¿Debería cambiar de médico? La Dra. Quinn dice: “Debe cambiar si no le escucha, no reconoce su opinión o no la respeta.”
Incluso cuando el diagnóstico llega a una edad tardía, las mujeres saben sacar provecho de ese conocimiento. Lyle Hawkins, de 59 años de edad y madre de tres hijos, reconoció en sus hijos muchos de sus propios comportamientos TDAH. Como no quería que pasasen por lo mismo, Lyle se aseguró de que recibieran un diagnóstico precoz. “Si no hubiera sido yo su madre” dice, “les habría pasado inadvertido.”
Fuente:
http://tdahvitoriagasteiz.com/
Publicaciones relacionadas:
Sobre hiperactividad y déficit atencional
Fernando Mulas
El concepto de “actividad” se contempla en nuestra sociedad como algo positivo propio de la naturaleza humana, cuyo óptimo ejercicio de la misma promueve los avances y el desarrollo de activos procesos creativos que cambian inexorablemente los horizontes de la humanidad, transcendiendo a futuros inimaginables.
Una persona por tanto muy activa suele ser positivamente considerada sobre todo cuando se asocia la facultad de la creatividad y, aunque en determinados casos esta última sea una característica relevante, desafortunadamente no siempre es consustancial con las personas que presentan un exceso de actividad en el contexto clínico de lo que se denomina “Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad“, bien conocido por su acrónimo de TDAH, en cuyo cuadro clínico están presentes los otros dos síntomas cardinales: la impulsividad y sobre todo la inatención.
Aunque se usa el término “hiperactivos” para etiquetar a estos niños, el problema mas relevante y de significación mas trascedente para ellos es el del “déficit de atención”, dado que su persistencia va a condicionar dificultades asociadas del aprendizaje con más que probable fracaso escolar, que suele ponerse en evidencia en edades más tardías respecto a cuando el niño se mostraba sobretodo hiperactivo, ya que con la edad la hiperactividad va disminuyendo. Estos niños son entonces etiquetados como de vagos y poco solidarios, mostrando tendencia a ir a su aire.
Una actitud negativa hacia ellos provoca que a la larga se afecte su propia consideración o autoestima, que va disminuyendo progresivamente y hace bueno lo de la profecía auto cumplida, ya que de tanto oír comentarios negativos al final se los creen ellos mismos y apenas se esfuerzan. Las dificultades escolares se hacen progresivamente más ostensibles lo que provoca no pocos abandonos en los estudios, así como su marginación y exclusión social, aceptando ellos mismos sin más consideración sus carencias y todas sus limitaciones.
Este cortejo sintomático fue atribuido inicialmente a una base de disfunción conductual y social, que ahora ha quedado complejamente desechada con la evidencia de las investigaciones de las últimas décadas, considerándose el cuadro clínico como un trastorno del neurodesarrollo que tiene una base fundamentalmente genética de carácter poligénico hasta en un 80% de los casos. Consecuentemente están alterados los sistemas bioquímicos relacionados con determinados neurotrasmisores cerebrales, como la dopamina y la noradrenalina, implicando ello una disfunción localizada preferentemente en el área dorso lateral del lóbulo frontal cerebral.
Estas disfunciones a su vez condicionan cambios en el tamaño cerebral de estos sujetos que muestran una reducción de un 4% de su volumen total en relación con los grupos controles, aunque tengan una inteligencia normal. También los estudios neurofisiológicos muestran alteraciones relacionadas, como ocurre con los potenciales evocados P300 a estímulos infrecuentes que evidencian un alargamiento de la latencia del potencial y una disminución de la amplitud de la onda. Más recientemente la cartografía cuantificada de las ondas eléctricas cerebrales han demostrado evidencias que categorizan mejor a los niños TDAH. Por tanto hoy día no tienen ningún fundamento los que apuntan a un origen puramente conductual o de personalidad.
Con estas descripciones publicadas y replicadas por toda la comunidad científica internacional nadie se atreve a cuestionar la base neurobiológica del trastorno, excepto los que sin fundamento o por creencias subjetivas desoyen lo que demuestra la medicina de la evidencia. Por ejemplo, una persona puede curarse de un proceso tumoral coincidiendo con el hecho de estar tomando una dieta especial, pero mientras no hayan estudios doble ciego y replicados que soporten tal coincidencia, no se puede generalizar que dicha dieta cura el proceso cancerígeno.
Una vez demostrado el origen biológico resulta obvio utilizar los recursos farmacológicos que han mostrado evidencias positivas con riesgos inconsistentes en relación al beneficio que se logra con los fármacos estimulantes y los no estimulantes. Los primeros producen efectos dopaminérgicos y los segundos noradrenérgicos en correspondencia con los sistemas de neurotransmisión afectados, estando implicados los genes responsables del trasporte de dichas sustancias para su adecuada función en la sinapsis cerebral. Debe tenerse presente que el que exista un base genética no quiere decir que el trastorno sea significativo de por vida ni que estos fármacos tengan que tomarse para siempre, pues en nuestra experiencia la mayoría de los casos tratados oportunamente tienen un pronóstico favorable.
Si al tratamiento farmacológico se acompaña una intervención psicopedagógica en el contexto de una terapia “combinada” adaptada a cada caso concreto, a modo de un traje hecho a medida con carácter individualizado, la evolución cambia muy positivamente. Se consigue una mejoraría académica así como un mayor control de los problemas conductuales y comórbidos que puedan presentarse. Ello repercute en un considerable beneficio en los esfuerzos necesarios a largo plazo, en las repercusiones económicas consecuentes, y en la mejor integración psicosocial futura.
No hay que dejarse llevar por cantos de sirena que cuestionen las evidencias cuando en estos chicos está en juego su calidad de vida, la de sus familias y su futuro. Al igual a como sin darnos cuenta los hijos nos miran como señal de llamada para que les ayudemos, hay que aprender a mirar a donde están las evidencias que aportan las soluciones más oportunas para la que la actividad que referíamos al comienzo sea más organizada, mejorando las funciones ejecutivas y el control del impulso inhibitorio. Enseñemos a estos niños y adolescentes a madurar en las mejores condiciones posibles, facilitando que sean ellos protagonistas decisorios de su propio y mejor futuro.
Fuente:
http://blogs.lasprovincias.es/mihijomellama/
“Todo el mundo habla de niños hiperactivos, pero muy poca gente sabe qué es el TDAH”
Sandra Melgarejo
Según Isabel Orjales, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Psicología de la UNED, el TDAH es “el trastorno más popularmente desconocido”. En su opinión, existen muchos tópicos que interfieren en el diagnóstico y abordaje del TDAH, y falta comprensión en el entorno escolar. Contra esto, Orjales recomienda traducir los protocolos específicos en acciones concretas y ahondar no solo en la detección precoz, sino en la intervención psicoeducativa posterior.
¿Cuál es la situación actual del TDAH en España?
El TDAH es el trastorno más popularmente desconocido. Todo el mundo habla de niños hiperactivos, pero hay muy poca gente que realmente sepa cómo es un niño con TDAH. Todavía existen muchísimos tópicos que interfieren en las medidas que se toman, sobre todo en el ámbito educativo. El problema no solo concierne a los síntomas que tiene el niño en el aula –que se podrían resumir en que se comporta como si tuviera dos o tres años menos que el resto por su inmadurez, aunque pueda tener altas capacidades intelectuales–, sino a la falta de comprensión en el entorno escolar, porque existen muchos docentes que están erróneamente convencidos de que el diagnóstico del TDAH se puede basar solo en lo que ellos ven en el aula y las medidas educativas que toman se basan en sus hipótesis. Así ocurre que hay niños con TDAH que no tienen un perfil exagerado de hiperactividad o que tienen muy buena capacidad intelectual y compensan algunos ámbitos, y que por ello son malentendidos por los profesores.
No obstante, la primera voz de alarma ante un posible caso de TDAH suele darse en el colegio, ¿no es así?
Sí. La impresión popular es, incluso, que hay un sobrediagnóstico de TDAH, que ahora todos los niños son hiperactivos, al igual que en otra época todos eran disléxicos. El problema es que el TDAH es muy difícil de diagnosticar: requiere que puedas comprobar que los síntomas de desatención, hiperactividad, impulsividad, etc., que evolutivamente tienen todos los niños, son más crónicos en este caso y no van a mejorar si no se hace una intervención específica. Y eso requiere tiempo.
¿Por eso se retrasa el diagnóstico y el tratamiento?
Suelo insistir en que la intervención psicoeducativa debe comenzar antes de que se cierre el diagnóstico, cuando los síntomas empiezan a generar problemas y se ve claramente que las medidas educativas normales, escolares y familiares, no dan resultado. Si la intervención se inicia y realmente el niño tiene TDAH, tendrá un cuadro más moderado; y si había otros condicionantes, el niño se estabilizará y el diagnóstico o el descarte del TDAH llegarán antes.
En ocasiones se cuestionan los diagnósticos de TDAH, ¿por qué?
Porque los síntomas que presenta un niño con TDAH son comunes a todos los niños, responden a una inmadurez de las funciones asociadas al lóbulo frontal, que maduran con el tiempo. El problema de los niños con TDAH es que tienen un retardo en la maduración. Lo que pasa es que también son funciones que se educan: la impulsividad se puede reducir, la atención mejora… Los profesores pueden tener dificultades para discriminar si el problema que tiene el niño se puede arreglar con medidas educativas generales, con medidas educativas específicas o con un entrenamiento muy costoso. Pueden pensar que es algo que depende de la voluntad del niño o que requiere más disciplina por su parte.
En este sentido, es importante que los profesores entiendan que ellos son un puntal incuestionable en el diagnóstico porque necesitamos información lo más pormenorizada posible sobre las dificultades que tiene el niño en el aula, pero luego necesitamos mucha más información para poder confirmar sus hipótesis de diagnóstico.
¿Cómo se coordina la intervención educativa con el ámbito familiar y sanitario?
Todavía estamos muy en pañales. Están apareciendo protocolos conjuntos de Sanidad y Educación que son importantísimos, se tienen que ir traduciendo en acciones concretas, pero todavía están más ligados a la primera fase, la detección y el diagnóstico, que a la intervención psicoeducativa posterior. Indudablemente, tiene que haber una conexión muy importante: el médico no puede ajustar la medicación sin la información del impacto que tiene la medicación; y el centro educativo no puede hacer que el niño sea más eficaz a través de programas de intervención y de entrenamiento cognitivo si no está apoyado por un tratamiento farmacológico adecuado.
Fuente:
http://www.comunidad-tdah.com/
Trastorno Negativista Desafiante en niños con TDA/H
LA NEGACIÓN: ¿VIRTUD O PROBLEMA?
Fernando Mulas
Hay momentos en la vida que se resuelven positivamente solo con las dos letras que configuran la negación por excelencia, que simplemente es el NO. En ocasiones este adverbio es más importante que el SI, pues suele suponer un rechazo a algo que se nos ofrece sin garantías para el que lo recibe y esa loable actitud implica una posición forzada que muchas veces es difícil de mantener. Decir que sí suele ser más fácil que decir que no.
Cuando esa actitud de rechazo es consecuencia de un análisis sensato y reflexivo generalmente tiene un gran valor por lo que ello representa, pero cuando nace de un impulso sistemático que no responde a la lógica sino mas bien a una actitud predeterminada, que se repite una y otra vez, nos encontramos ante una posición de consecuencias muchas veces desfavorables para el equilibrio del sujeto que presenta el negativismo a ultranza.
Bien es cierto que hay épocas vitales que reconocemos que esta actitud es bastante frecuente y por ello entendemos como normal. Suele ser la de los albores de la adolescencia cuando de forma fisiológica la propia madurez y el querer autoafirmarse, como persona individual y con entidad propia, les lleva a estos chicos o chicas a adoptar una actitud de rechazo a todo lo que se vislumbra ante sus ojos.
Los padres se desesperan viendo como a estas edades las respuestas se convierten frecuentemente en una desconsideración a todo lo que se les ofrece. Casi todo les parece mal, los padres no tienen ni idea ni saben comportarse, los profesores lo hacen fatal, todos les tienen manía, y cualquier insinuación o consejo habitualmente es rechazado. Hay que tener paciencia ya que generalmente solo cuestión de tiempo procurando ejercitar como sortear las situaciones límites sin entrar directamente en el choque con nuestros hijos, practicando sin descanso lo que vulgarmente se denomina tener mano izquierda.
Se procurará encontrar las situaciones en que los hijos estén mas receptivos, dejándoles que ellos se vean como partícipes y autores de sus decisiones, aunque éstas hayan sido mediadas o enfocadas adecuadamente por sus progenitores. Un enfrentamiento abierto generalmente es un fracaso y eso hay que evitarlo.
Los problemas son más graves cuando la actitud negativista se corresponde con otros trastornos del neurodesarrollo, como suele ocurrir con relevante frecuencia en el denominado Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Nos encontramos entonces ante lo que se denomina una comorbilidad, pudiendo aparecer los síntomas muy pronto aunque sea más evidente a partir de los 6 o 7 años. Debemos entonces solicitar una valoración para descartar un TDAH de la mano de especialistas con experiencia, dado que un tratamiento precoz de la base del problema evita muchos otros en la evolución pronóstica.
Se debe también estar vigilantes para ver si aparecen problemas de conducta asociados como una actitud desafiante, teniéndose que considerar entones el diagnóstico del Trastorno Negativista Desafiante (TND), una problemática que se acrecienta con los años y que el devenir la pubertad hace que sea muy difícil el manejo de estos chicos, con el peligro de que sus padres los dejen por imposibles.
El TDN es una entidad clínica bien definida que precisa unas pautas para su manejo y en otras ocasiones es necesaria medicación específica. En su comportamiento estos niños se caracterizan porque se muestran oposicionistas con los adultos, incluso provocadores, desafiando las normas de los mayores y molestando a los demás con resentimiento. El humor de estos chicos muestra enfados frecuentes, se quejan de lo que le hacen los demás y de que les molestan, por lo que también pierden a veces la compostura y pueden llegar a agredir.
Una evolución desfavorable o sin tratamiento supone el riesgo de un futuro trastorno disocial, consistente en que el sujeto presenta frecuentemente un patrón de conducta que transgrede los derechos básicos de los demás, incumpliendo las normas sociales propias de su edad.
Debe tenerse en cuenta que un 50% de los TND son niños con TDAH que no están diagnosticados ni tratados como tales, por lo que un buen enfoque diagnóstico y terapéutico de ambos trastornos siempre será rentable para el futuro. Y si usted lee lo expuesto y resuelta que está en desacuerdo con todo lo dicho, tal vez debería ir a un especialista porque apunta maneras y seguro que todavía está a tiempo de mejorar en beneficio suyo y de los que le rodean.
Fuente:


