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Entrenamiento de la memoria de trabajo

entrenar la memoria¿Es posible entrenar de forma efectiva la memoria de trabajo?

Juan Moisés de la Serna

Una de mayores incidencias cognitivas sobre la vida es cuando se ve afectada la memoria de trabajo, ya que esto provoca grandes problemas a la hora de desenvolverse.

La memoria de trabajo es aquella que nos permite estar trabajando en el aquí y
el ahora, recordando lo que tenemos que hacer, siguiendo un objetivo o tarea.
Si se lesiona la memoria de trabajo, la persona se puede encontrar totalmente
“perdida”, ya que inicia una actividad, como la de ir a comprar pan, y a mitad
del camino se queda “en blanco” sobre a dónde iba y por qué.
Igualmente cuando se lleva una conversación se requiere ese tipo de memoria,
para seguir “el hilo” de la conversación, si se tiene dañada esta capacidad,
pronto la persona se “perderá” y no sabrá de qué está hablando o repetirá los
mismos argumentos por que no se acuerda de haberlos dicho antes.
La afectación de la memoria de trabajo se produce tanto desde el envejecimiento
normal de la persona como desde algunas psicopatologías como es el caso del
Alzheimer, pero también se pueden ver casos en jóvenes afectados con Trastorno
de Déficit de Atención con Hiperactividad, donde algunos autores defienden que
mejorando la memoria de trabajo, los niños con TDAH mejoran significativamente su
capacidad de concentración y de atención sostenida, pudiendo mantener unos
niveles similares al resto de sus compañeros.
Como vemos es importante conocer en qué consiste, pero sobre todo si se puede
entrenar satisfactoriamente cando se ha observado que empieza a fallar.

¿Es posible entrenar de forma efectiva la memoria de trabajo?

Eso es precisamente lo que ha tratado de averiguar con un estudio realizado
conjuntamente por la Universidad de Oregon, la Universidad Técnica de Louisiana,
la Universidad de California y el Instituto Tecnológico de Rose-Hulman (USA) y
publicado recientemente en Journal of Behavioral and Brain Science.
En el estudio participaron 30 jóvenes, entre 18 y 31 años, a los cuales se le
asignó a uno de los tres experimentos siguientes: Evaluación inicial;
Experimento de entrenamiento; Evaluación de la Transferencia.
Todos estos experimentos se realizaron poniendo al sujeto frente a la pantalla
del ordenador mientras se le pedía que realizase una tarea que implicaba la
memoria de trabajo.
En la fase de entrenamiento únicamente participaron la mitad de los sujetos a
los que se les entrenó durante dos horas al día durante 12 semanas.
Al final de las mismas todos los participantes, con y sin entrenamiento pasaron
por la evaluación de la transferencia para comprobar si había diferencias entre
ellos.
Los resultados informan de que no se produjeron diferencias entre los dos
grupos en el primer experimento, mientras que en la fase de evaluación de la
transferencia mostraron importantes mejoras en el grupo que recibió
entrenamiento específico sobre la memoria de trabajo.
Además de las medidas conductuales la investigación recogió la actividad
eléctrica del cerebro mostrando cómo los participantes entrenados tenían una
mayor actividad en las áreas prefrontales del cerebro, precisamente donde se ha
observado que está involucrada la memoria de trabajo.
Aunque el estudio se ha realizado con pocos participantes, parece señalar sobre
los beneficios esperables al mejorar significativamente la memoria de trabajo en
tan solo 24 horas de entrenamiento.

Igualmente queda adaptar los materiales empleados a las distintas poblaciones en
las que se quiere aplicar, para poder así garantizar su eficacia tanto en
jóvenes como en mayores.
A pesar de lo cual es un gran avance, el saber que son un “pequeño”
entrenamiento se puede recuperar una capacidad cognitiva tan importante y
fundamental en nuestro día a día como es la memoria de trabajo.

Más información en http://juanmoisesdelaserna.es/psicologia/es-posible-entrenar-de-forma-efectiva-memoria-de-trabajo/

Fuente:

http://juanmoisesdelaserna.es/

 

Desarrollo de la capacidad atencional en la infancia: Interacción lenguaje/atención (II)

 

Joaquín Díaz Atienza

lenguaje-atencionEn el primer post pretendí poner en evidencia la importancia de los procesos atencionales del neonato en la diada madre/hijo y como ésta influye en sus aspectos evolutivos. En este post lo que pretendo es resaltar la influencia mutua entre la atención y el desarrollo del lenguaje actuando los adultos en este proceso como mediadores. La importancia de la interacción atención/lenguaje explica, en parte, el hecho constatado por todos los que trabajamos en clínica, la frecuencia con que nos encontramos las dificultades atencionales en niños con problemas del desarrollo del lenguaje oral y escrito, y viceversa.

1. Suele afirmarse que la capacidad atencional precede al lenguaje, algo obvio observacionalmente, aunque no a la comunicación. Vemos como un niño lo primero que adquiere es su capacidad para comprender la intencionalidad de la madre y hacia los quince meses ya posee la habilidad suficiente para detectar la concordancia entre la expresión facial (emocional) y su congruencia con un determinado estado de ánimo. Es muy importante en esta etapa no "jugar al despiste". Es decir, el niño debe aprender a establecer esta congruencia por lo que no deberíamos dar mensajes no congruentes. Esta capacidad interpretativa es lo que observamos cuando un niño se ve ante un objeto y situación exploratoria novedosa, mira a la madre y realizará la acción o no dependiendo del mensaje emitido a través de la expresión facial dela madre. Estamos ante los primeros pasos del aprendizaje social establecido desde la comunicación diádica niño/madre.

2. El desarrollo del lenguaje, a su vez, va a fortalecer tanto lo aspectos cuantitativos, como cualitativos de los procesos atencionales, aunque la calidad del lenguaje puede incidir también negativamente sobre la atención. En lenguaje, a partir de los dos años, va a producir una mejora en la comunicación, siempre que no existan problemas relevantes en su desarrollo.

4. Conforme avanza el niño en su adquisición del lenguaje, se produce la posibilidad de compartir experiencias y significados comunes con la madre. Precisamente es a través de estas experiencias comunes de significados como el niño va adquiriendo la narrativa de su propia experiencia. En este sentido se habla de dos tipos de experiencia en el niño: la experiencia narrada y la experiencia vivida. Cuando enseñamos a un niño a establecer el vínculo semántico entre un objeto y la palabra que lo nombra, lo que sucede es una fragmentación y discontinuidad de la experiencia global originaria del lactante.

Pongamos un ejemplo: si yo muestro un juguete con una determinada forma, con varios colores y un sonido agradable, durante la experiencia global original, lo que el niño experimenta es una emoción positiva pero desde una representación global del juguete. El lenguaje lo que introduce es el aspecto narrativo (descriptivo) que complementa la experiencia emocional. Cuando yo le digo al niño "este juguete es rojo, es pequeño y tiene música", lo que realizo es una fragmentación de la experiencia global. Por tanto, si bien el lenguaje contribuye a la vida relacional y socialización, también comporta el riesgo de separar la experiencia emocional que debería permanecer en la fragmentación de la experiencia global. Cuando separamos la emoción del significado, estamos ante los problemas pragmáticos que presentan los niños con síndrome de Asperger.

5. Decía Vigostky que el leguaje es el resultado de la negociación mutua entre la madre y el niño. El niño va interiorizando el significado socializado de las palabras a través de las mediaciones que realizan los padres. De aquí que, si la interiorización no es armónica (correspondencia apropiada entre emoción y significado), puede derivar en un problema en la comunicación social del niño. Debemos tener presente que, con la interiorización del lenguaje, el niño va consiguiendo su propio sentido como sujeto autónomo. Adquiere su propio discurso narrativo a través de un proceso dialéctico entre su experiencia singular y la organización semántica subjetiva de los padres. Aquí la atención juega un rol importantísimo en el establecimiento del sentimiento sobre sí mismo y su relación con los demás.

Por tanto, el lenguaje es ante todo una construcción interpersonal y el significado de las palabras es el resultado de la negociación que se establece entre el niño y los padres. Esto es algo que se va produciendo a lo largo de la vida: ¡ Cuantas veces no tenemos que introducir en nuestras conversaciones la necesidad de aclarar términos que, en principio, los teníamos claros y creíamos erróneamente que el otro los compartía!!.

6. Creo que ahora se entenderá mejor por qué dije en el anterior post que el lenguaje puede ser considerado como un espacio transicional: después de lo dicho, se entenderá que lenguaje no es más que un "espacio intermedio" entre la subjetividad del lactante y la objetividad de los padres. Así mismo, sería en este espacio en donde continúa desarrollándose el vínculo primario, básicamente emocional, y el proceso de individuación/diferenciación cada vez mayor en el niño. La atención juega un papel optimizador de los procesos intersubjetivos que aparecen en este espacio transicional.

7. En resumen, he querido expresar con estos dos post(*) la importancia de los mecanismos atencionales en el establecimiento y desarrollo del vínculo emocional y en la génesis de los aspectos semánticos del lenguaje. Se trata de una auténtica negociación entre el niño y los adultos y en donde la calidad de la "vigilancia" es fundamental para un desarrollo armónico.

 

Artículo anterior:

http://paidopsiquiatria.com/?p=1339

 

Fuente:

http://paidopsiquiatria.com/?p=1347

Nuevos descubrimientos sobre cómo el cerebro procesa la información visual podrían ayudar a la investigación del TDAH

 

corteza prefrontalEstos hallazgos podrían ser de utilidad para comprender mejor los mecanismos neuronales de diversos síndromes de déficit de atención

Los expertos llevan desde los años cincuenta debatiendo cómo funciona el mecanismo de la atención selectiva. Se conoce como atención selectiva al mecanismo que nuestro cerebro emplea para procesar los millones de datos visuales que recibe constantemente, seleccionando entre lo que es importante y lo que no lo es: para evitar una sobrecarga de estímulos, nuestro cerebro tan sólo procesa una parte de la información que recibe.

El proceso de atención selectiva emplea dos tipos básicos de atención: de abajo arriba (bottom up) y de arriba abajo (top down). La primera sería involuntaria y activada por estímulos: detecta automáticamente imágenes que destacan sobre un fondo visual debido al color, silueta determinada o movimiento. Por el contrario, la segunda es voluntaria y estaría dirigida por “objetivos”: se activa cuando se busca de forma consciente a un elemento determinado en nuestro campo visual, como por ejemplo cuando se busca a una persona en una foto de grupo o en una multitud de gente.

 

corteza prefrontal2Hasta ahora, se creía que estos dos tipos de atención eran controlados por zonas separadas del cerebro. La atención de abajo arriba sería una función de la corteza parietal posterior mientras que la de arriba abajo sería de la corteza prefrontal. No obstante, un artículo publicado esta semana en la edición online de la revista Nature Neuroscience viene a cuestionar esta teoría. Un experimento con primates revelaría que la corteza prefrontal estaría implicada en el proceso de atención selectiva de un modo desconocido hasta ahora. Según los autores, la capacidad de concentrar la atención en un punto de forma intencionada o la de dirigir nuestra atención a estímulos que nos resulten atrayentes aún cuando a veces no sean importantes dependería también del córtex prefrontal.

Para llegar a esta conclusión se realizó un experimento con primates no humanos. Dos simios fueron adiestrados para detectar ciertas imágenes en una pantalla de ordenador. Mientras lo hacían, se monitorizó su actividad cerebral. Para activar su atención de abajo-arriba, la pantalla mostraba una imagen que destacaba por su color sobre el fondo; esta imagen podía aparecer en cualquier momento y lugar de la pantalla. Cuando los simios la detectaban, accionaban una palanca para indicarlo. Durante los ejercicios, los científicos comprobaron que tenía lugar actividad cerebral en la corteza prefrontal al mismo tiempo que en la corteza parietal posterior. Por tanto, la corteza prefrontal participaría también en la fase inicial de la atención de abajo-arriba, y no sólo en la ya conocida función de atención arriba-abajo.

Estas conclusiones, afirman los autores, nos dan nuevas pistas sobre los mecanismos neurológicos que tienen lugar cuando dirigimos nuestra atención hacia algo, lo que podría ser de gran ayuda para comprender mejor trastornos como el TDAH (Trastorno de Déficit de Atención por Hiperactividad): las personas que sufren de TDAH tienen dificultades para filtrar información y concentrar su atención.

El TDAH un problema global que a afecta a millones de personas en todo el mundo. Se calcula que un porcentaje cada vez más elevado de la población infantil y adolescente de nuestro país padece TDAH y otras patologías como el autismo, cifras que no dejan de aumentar a causa de diversos factores sociales y ambientales.

 

Ilustraciones de http://www.psicomag.com/

Fuente:

http://www.medicina21.com/

¿Qué es la Integración Sensorial?

 

integracion sensorialEscrito por Paso a paso

Es la capacidad del Sistema Nervioso Central (SNC) para organizar e interpretar la información captada por los diversos sistemas sensoriales (visual, auditivo, gustativo, olfativo, táctil, propioceptivo y vestibular) y poder responder así de forma adecuada al ambiente que nos rodea.

La habilidad del sistema nervioso de recibir e interpretar las sensaciones provenientes de nuestro cuerpo y del entorno constituye la base sobre la que el ser humano crea nuevas habilidades en todas las áreas de su desarrollo y durante toda su vida.
Este proceso neurobiológico de la Integración Sensorial, sucede en varias fases:

- Detección o Registro: El SNC da entrada a la información sensorial que llega desde el ambiente (a través de receptores, táctiles, visuales, gustativos, olfativos y auditivos) y de nuestro propio cuerpo (a través de receptores táctiles, vestibulares y propioceptivos)

- Modulación: Permite al SNC regular las respuestas conductuales a la información sensorial detectada en la fase de registro. Esto permite a la persona reconocer la información sensorial relevante, filtrarla y dejar de lado estímulos no relevantes, así como moverse en rangos de alerta, atención y emoción, confortables y que lo sitúen en una posición favorable para el aprendizaje posterior.

- Discriminación o Interpretación: Se refiere a la habilidad para distinguir entre los diferentes estímulos y para organizar perceptualmente las cualidades de los mismos, de modo que la respuesta pueda ser organizada.

- Respuesta: resultado final del proceso que se observa a través de las diversas formas de comportamiento humano en cualquiera de las áreas ocupacionales (actividades de autocuidado, ocio, tareas académicas, situaciones de interacción social etc.), siempre en relación a la información sensorial registrada.

Trastorno en el Procesamiento Sensorial
Los niños se encuentran en pleno proceso de aprender a organizar la información obtenida a través de los sentidos no solamente para interactuar con su ambiente, sino también para aprender a regular sus estados afectivos, de alerta y atencionales.

Niños con una variedad de diagnósticos pueden tener dificultades de integración sensorial, entre ellos niños prematuros, niños hiperactivos o con Déficit de Atención, niños con síndrome de Down, aquellos que padecen o presentan síntomas relacionados con los trastornos del espectro autista, afectados de parálisis cerebral, y muchos otros. Las dificultades en el registro, modulación e interpretación de las experiencias sensoriales pueden producir una deficitaria respuesta adaptativa y una limitada capacidad para autorregularse, lo que influye en la habilidad del niño para lograr los hitos básicos del desarrollo.

De allí el interés que tenemos los Terapeutas Ocupacionales en entender las particularidades de cada niño respecto a su desarrollo sensorial para poder apoyar a padres y profesionales implicados en la promoción de una mayor sintonía entre las necesidades sensoriales del niño y su ambiente.

En el proceso de integración sensorial intervienen, además del visual, auditivo, y táctil, otros sentidos que nos proveen información sobre nuestro cuerpo: el sistema propioceptivo que nos informa sobre el grado de estiramiento y contracción de nuestros músculos y sobre el grado de extensión y flexión de las articulaciones facilitando la comprensión y la ejecución de las conductas motoras, y el sistema vestibular, que nos informa sobre la posición de nuestro cuerpo en relación a la gravedad permitiendo el desarrollo del equilibrio, y sobre la situación de nuestra cabeza y ojos, desarrollando las capacidades de control ocular motor, necesario para el seguimiento visual y la percepción del espacio y de los objetos que en él se encuentran.

Junto con el tacto, estos dos sentidos participan en la formación de un sentido del “yo” y son muy importantes en la adquisición de habilidades que se produce durante los primeros años.

El proceso de integración sensorial, mediante el cual podemos organizar información a través de todos los sentidos y utilizarlos para aprender y actuar, abarca el registro del estímulo, la orientación y atención al mismo, su interpretación, la organización de una respuesta adecuada y su ejecución.

Cuando este proceso funciona normalmente, el niño es capaz de autorregularse. Así, puede atender a su ambiente, disfrutar de una variedad de experiencias de juego social y sensoriomotor y participar de actividades de la vida diaria tales como recibir un baño, vestirse y calzarse, comer y dormir con placer y buena disposición o desarrollar las capacidades de lectoescritura básicas para desempeñar las ocupaciones académicas.

Por lo contrario, cuando existen incongruencias entre las características del ambiente y las necesidades o el perfil sensorial individual de cada niño, pueden verse manifestaciones en las cuatro funciones centrales de la autorregulación: alerta, atención, afecto y acción.

Existen dos aspectos en el proceso de integración sensorial. Estos son modulación sensorial, que está relacionada con los tres primeros pasos del proceso e implica la habilidad del sistema nervioso para manejar la reacción a una sensación y es la responsable del nivel de predisposición que el ser humano tiene ante una actividad concreta; y praxis.
La praxis se relaciona con el último paso del proceso e implica la habilidad de usar la información sensorial para formular un objetivo, planear, y llevar a cabo una serie de acciones en el contexto de una actividad/ambiente novedoso. Dificultades en cualquiera de estos dos aspectos pueden influir en el proceso global de integración sensorial y de autorregulación, y así limitar el aprendizaje y la socialización.

¿Cómo se realiza la Evaluación de estos trastornos?

La evaluación de dificultades de integración sensorial en niños es una tarea delicada y multifacética. Debe incluir la observación cualitativa del niño en una variedad de ambientes y circunstancias, y la determinación del impacto del perfil sensorial del niño en sus capacidades de alerta, atención, afecto y acción.
El análisis de las características de los ambientes habituales del niño juega un rol importante, ya que distintos entornos pueden ofrecer más o menos disonancias entre las necesidades del niño y sus características influyendo en su habilidad para procesar información sensorial y producir una respuesta adaptada.
Debe entrevistarse a los padres y/o profesionales implicados en el desarrollo del niño y asesorarlos sobre la dieta sensorial más adecuada para él, es decir, el tipo de estímulos sensoriales que puede encontrar el niño en su vida diaria, así como su intensidad y duración, que favorecen su funcionalidad. Finalmente, deben usarse instrumentos de evaluación apropiados y específicos.

Al margen de los resultados obtenidos en las pruebas estandarizadas, es importante recordar que no todas las diferencias individuales en procesamiento sensorial tienen consecuencias funcionales. En muchos casos simplemente nos informan de estilos y preferencias que deben ser considerados para proveer al niño de ambiente facilitador para su aprendizaje y el desarrollo de sus interacciones sociales.

¿En qué consiste la Intervención?
La intervención en integración sensorial con niños versa sobre tres aspectos fundamentales:
- Educación familiar: Ayudar a la familia a entender cómo el perfil sensorial del niño contribuye a los problemas que han identificado constituye el primer paso hacia la solución. Entrenar en los padres la habilidad para captar las señales de advertencia e indicios que los niños suelen dar cuando un estímulo sensorial en particular es demasiado irritante, o cuando necesitan mayor intensidad del estímulo para poder orientarse hacia una tarea, abre las puertas para una mejor comunicación entre los padres y el niño, y favorece el desarrollo de este.

- Modificación del ambiente. Para lograr una mayor sintonía entre las particularidades sensoriales del niño y las demandas y características ambientales, suele ser necesario hacer modificaciones en el entorno. Graduar la cantidad y la intensidad de estímulos visuales, táctiles, auditivos que el ambiente ofrece de acuerdo con las necesidades individuales favorece una mayor regulación y participación.

- Intervención directa. Las características más destacables de la intervención directa en integración sensorial incluyen la provisión de un ambiente rico en experiencias sensoriales, en el cual el niño es un activo participante. No se trata de exponer al niño a experiencias sensoriales artificiales, sino a aquellas que favorecen la producción de componentes naturales de la actividad. El terapeuta sigue la motivación intrínseca del niño mientras favorece la experiencia, de modo que se produzca por parte del niño, la exploración de la situación y la resolución del problema que se plantea.

Marco Teórico y Aplicación de la Integración Sensorial en Terapia Ocupacional. Un abordaje con Evidencia Científica.
La Disfunción del Procesamiento Sensorial está reconocida hoy como entidad diagnóstica en el sistema de clasificación diagnóstica Zero to Three (2005) y en el Interdisciplinary Council on Developmental and Early Disorders (2005). Su inclusión en el sistema de clasificación diagnóstica DSM-V se encuentra actualmente en proceso de revisión.

Fruto del trabajo desarrollado por J. Ayres y sus discípulos, la Integración Sensorial se puede considerar en la actualidad un marco teórico para el entendimiento de la conducta humana (concretamente en los niños), relacionando dicha conducta con la capacidad del SNC para procesar e integrar la información sensorial que recibe. Así mismo, la IS puede considerarse también como un marco clínico para la intervención en Terapia Ocupacional permitiéndonos utilizar esta perspectiva teórica para la evaluación y el tratamiento de la población infantil con alteraciones en el procesamiento sensorial.

¿A quién va dirigida la intervención?

No todos los niños con problemas de aprendizaje, desarrollo o de comportamiento tienen una disfunción de integración sensorial subyacente. Hay, sin embargo, ciertos indicadores, que pueden señalar a los padres si está presente dicha disfunción:

- Hipersensibilidad a la estimulación sensorial: En relación con un registro de la información sensorial determinado por un umbral de sensibilidad bajo, esta puede ser manifestada en comportamientos tales como irritabilidad o retirada cuando se le toca, al evitar ciertas texturas en ropas o comidas, “distracción” (respuesta de bloqueo por sobreestimulación, en realidad) o reacción de miedo al movimiento en actividades ordinarias, como las actividades típicas de los juegos de recreo.

- Hiposensibilidad a la estimulación sensorial: En relación con un registro de la información sensorial determinado por un umbral de sensibilidad alto, en contraste con los niños hipersensibles, un niño hiposensible puede buscar experiencias sensoriales intensas, por ejemplo dar vueltas sobre sí mismo o chocar contra los objetos, lo que influye negativamente en su capacidad atencional.

- Patrón Fluctuante: En relación con un registro de la información sensorial determinado por un umbral de sensibilidad alto o bajo fluctuante, algunos niños se mueven entre ambos extremos de registro de la información sensorial, y en consecuencia, entre ambos patrones de modulación de esta y de respuesta o conducta subsiguiente.

- Nivel de actividad inusualmente alto o bajo. En relación con la modulación de la información sensorial que se hace a nivel del SNC, el niño pude estar en movimiento constantemente o, puede ser “lento” y “fatigarse fácilmente”, dependiendo de si esta, ha producido o no el nivel de alerta y de atención suficiente para llevar a cabo la actividad. De nuevo, algunos niños pueden fluctuar de un extremo a otro.

- Problemas de coordinación. En relación con la interpretación de la información sensorial, como desencadenante de la acción o praxis, pueden observarse problemas de coordinación, déficit en las habilidades motoras gruesas o finas. Algunos niños pueden tener un equilibrio pobre, mientras que otros tienen gran dificultad en aprender a realizar nuevas tareas que requieren coordinación visomotriz, como escribir. Estos signos pueden ser evidentes ya en preescolar, como signos de una integración sensorial deficitaria. En la edad escolar, puede haber problemas en algunas áreas académicas o en el lenguaje, a pesar de una inteligencia dentro de la normalidad.

- Pobre organización del comportamiento. Como resultado de las alteraciones anteriores, los niños pueden ser impulsivos o de fácil distracción y mostrar falta de planeamiento al abordar las tareas. Algunos niños tienen dificultad al ajustarse a una nueva situación. Otros pueden reaccionar con frustración, agresividad, huída o rechazo cuando son conscientes del fracaso.

Pobre autoestima. A veces, un niño que experimenta los problemas que acabamos de mencionar no se siente competente como el resto y como resultado desarrolla un comprometido concepto de sí mismo. Un niño con una inteligencia normal con estos problemas puede saber que algunas tareas son más difíciles para él que para otros niños, pero puede no saber por qué esto es así. Este niño puede parecer perezoso, aburrido, desmotivado o inseguro. Algunos niños pronto encuentran maneras de evitar esas tareas que son duras y embarazosas. Cuando esto ocurre se suele considerar al niño como problemático o testarudo. Cuando un problema es difícil o incomprensible, padres e hijos pueden sentirse, ambos, culpables. La tensión familiar, el pobre concepto de sus capacidades y, en general, el sentimiento de desesperanza prevalecen.

Normalmente, un niño con desorden del procesamiento sensorial presentará más de uno de estos signos.

Fuente:

http://www.eldigitaldemadrid.es/opinion/terapia-infantil

Aprendizaje y flexibilidad cognitiva

Joaquín Díaz Atienza

07052004Una de las exploraciones que realizamos dentro del protocolo de valoración diagnóstica del TDAH, Trastorno Obsesivo, Síndrome de Asperger etc es la FLEXIBILIDAD COGNITIVA. En concreto, yo suelo realizarla con el Wisconsin.

Pero ¿en qué consiste la flexibilidad cognitiva?, ¿por qué es importante su evaluación?, ¿qué se entiende por pensamiento divergente?, ¿qué rol juega el lenguaje interior en la flexibilidad cognitiva y en la resolución de problemas?. Intentaré dar una respuesta sencilla a esta preguntas pensando fundamentalmente en los padres y profesores de EGB.

FLEXIBILIDAD COGNITVA: DEFINICIÓN.

Según Spiro y Jehng, "es la capacidad de reestructurar espontáneamente el propio conocimiento de formas variadas, para dar una respuesta adaptada a las exigencias que plantean situaciones cambiantes. Esta capacidad depende tanto de la forma en cómo el conocimiento es representado, como de los procesos que operan sobre esas representaciones mentales". Por tanto, de ella depende nuestra capacidad para procesar – analizar – la información que nos llega a través de los sentidos adaptándonos a las novedades o cambios que presente. En una función básica de la metacognición y forma parte de las funciones ejecutivas.

Se comprenderá fácilmente su papel absolutamente relevante en nuestra habilidad para el aprendizaje en general y para las habilidades en la resolución de problemas complejos. Nos facilita la capacidad de captar los aspectos cambiantes en la información de la realidad que analizamos, así como la posibilidad de cambiar de estrategia en el curso de la acción cuando esta se aparta de nuestros objetivos.

Algunos niños tienden a reproducir esquemas rígidos de forma automática lo que da lugar a procedimientos ineficaces. Un ejemplo, es cuando un alumno aprende de forma automática un procedimiento concreto, siendo incapaz de modificarlo con éxito ante la más mínima novedad. De otra parte, no es difícil encontrarnos durante el proceso de aprendizaje que estos niños presenten una baja tolerancia a la frustración presentando rabietas y un cierto oposicionismo, así como una resistencia activa ante las aclaraciones que realizamos con empecinamiento en su propia visión. Suelen aceptar con dificultad cualquier procedimiento alternativo. Los padres lo resumen con la frase "es muy cabezón, no acepta lo que le dices".

PROCESO

La solución de un problema determinado nos exige un nivel de atención suficiente, así como el análisis de la situación y sus alternativas lo que implica la capacidad de cambiar de forma idónea cuando los resultados no pertinentes lo requieren. Para poder hacerlo con éxito necesitamos recurrir a imágenes o representaciones mentales lo que implica, igualmente, una buena capacidad de memoria de trabajo. Un ejemplo, sobre lo que se ha descrito sería cuando nos enfrentamos a la correcta ortografía de una determinada palabra: vemos su grafía y la comparamos con la representación mental que tenemos en nuestra memoria de la misma. Terminamos por aceptarla cuando se establece una congruencia entre los percibido visualmente y lo representado.

En todo este proceso es sumamente importante que el niño tenga la capacidad suficiente para inhibir las respuestas automáticas, así como la capacidad de establecer estrategias de recambio. En este procedimiento es igualmente importante la flexibilidad en el desplazamiento de la focalización atencional que le permita pasar de forma ágil de un tipo de información a cualquier otro.

Otra capacidad que debe adquirir el niño es lo que se denomina "pensamiento divergente". Consiste en ver la situaciones o las soluciones a un problema desde diversos ángulos. La búsqueda de alternativas.

EL LENGUAJE INTERNO

El niño de tres/cuatro años no ha interiorizado totalmente su lenguaje. Por ello no es difícil observar como habla en voz alta en situaciones de juego, por ejemplo. Conforme va creciendo interiorizamos el lenguaje: nos hablamos a nosotros mismos en silencio. Cuanto más compleja es la tarea que realizamos más se estructura nuestro lenguaje interior. La calidad semántica de nuestro lenguaje influye igualmente en nuestra capacidad cognitiva a la hora de resolver situaciones dilemáticas y de aprendizaje. De aquí que, cuanto más preciso es el lenguaje interior, mayor es la capacidad de estructurar nuestro pensamiento. Suele admitirse que la calidad de la gestión de los procesos mentales es proporcional a la del lenguaje interior.

Esto que acabamos de describir es fundamental en cualquier proceso de aprendizaje y contribuye significativamente a la flexibilidad cognitiva. Al niño hay que enseñarle a utilizar el lenguaje lo más preciso posible en las explicaciones con la finalidad de desarrollar un buen lenguaje interior: Un lenguaje interior caótico, deshilvanado conduce a un procesamiento de la información igualmente caótico.

Suele distinguirse en el lenguaje dos tipos de estructuras: una profunda y otra superficial. La estructura profunda contiene todas las experiencias sensoriales vividas por el niño, en tanto que la estructura superficial es aquella que permite traducir en palabras concretas la experiencia sensorial. Para mejorar estas dos facetas del lenguaje se recomienda que el niño aprenda a establecer relaciones entre las distintas experiencias, objetos y situaciones. Es la mejor forma de llevar al niño al grado de autoconciencia necesario entre ambas estructuras.

Un aspecto relevante del lenguaje interior es lo que se denomina "lenguaje de gestión". Es decir, ante una determinada tarea hay que proporcionar al niño un vocabulario amplio relativo a la resolución de problemas. Esto es fundamental para desarrollar los procesos de aprendizaje. Debe aprender a autointerrogarse y a darse autoinstrucciones. Con estos procedimientos no solo aumentamos su flexibilidad cognitiva, sino también su capacidad e autocontrol.

QUÉ PODEMOS HACER

  • Exponerlo a situaciones de aprendizaje en donde tenga que decidirse por varias soluciones posibles.
  • Enriquecer su vocabulario para la gestión a través de sus uso en la relación entre objetos, situaciones, acontecimientos etc.
  • <!--[endif]-->Enseñarle a que incremente su habilidad para establecer las relaciones de similitud entre objetos y situaciones.
  • La flexibilidad cognitiva está unidad a la sensorialidad por ello es importante enseñarle a adquirir distintas visones en función de los sentidos que utilizamos.
  • Desarrollo de la capacidad para el establecimiento de relaciones significativas.
  • Entrenamiento en el discernimiento de destalles diferenciadores.
  • Enseñarle a autocontrolarse y a que utilice con un estilo más reflexivo frente a las tareas.

ESTO NO ES FÁCIL DE ENSEÑAR. EL APRENDIZAJE ES UN PROCESO LENTO QUE REQUIERE DE PRÁCTICA, PACIENCIA Y TIEMPO.

 

Fuente:

http://paidopsiquiatria.com/?p=1281&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=apredizaje-y-flexibilidad-cognitiva

Psicobiología de la atención

 

Dr. Joaquín Díaz Atienza

clip_image002Psicobiología de la atención para profanos: Definición

¿Qué es la atención?.

Nuestro cerebro está sometido a la llegada (aferencia) de una gran cantidad de información, tanto externa como interna. De aquí la necesidad de establecer ciertas preferencias en función de sus prioridades para la supervivencia u otros intereses.
Cuando prestamos atención a un tipo concreto de estímulo de forma voluntaria decimos que se trata de atención selectiva. Por tanto, es la facultad de nuestro cerebro para focalizar la atención de forma preferencial hacia un tipo determinado de canal sensorial. Su capacidad es limitada y selectiva. Sin embargo, somos capaces de procesar la información que llega por varios canales sensoriales, aunque de forma limitada. Un ejemplo es cuando leemos y escuchamos música, hablamos y conducimos etc.. El umbral de saturación, en este caso, es muy bajo y dependerá de la complejidad de la información a procesar, de la variedad de canales sensoriales implicados y de la complejidad de la respuesta que debamos dar.
Fenomenología de la atención.
Es sorprendente con la simpleza que hablamos de déficit de atención, cuando el proceso psicobiológico que denominamos proceso atencional es sumamente complejo, tanto en sus variantes fenomenológicas como en las estructuras cerebrales implicadas.
Describiremos muy sucintamente lo que entendemos por estado de alerta, vigilancia, y selectividad.
Estado de alerta: Hace referencia al estado mental en el que el individuo se encuentra dispuesto a responder ante una posible aferencia sensorial externa o interna. Es importante distinguir entre Alerta Tónica y Alerta Fásica. La primera hace referencia a un estado involuntario, no consiente y que va a sufrir fluctuaciones a lo largo del día: mejor por la mañana que al medio día y por la tarde. Es decir, va perdiendo capacidad conforme avanza la jornada. La alerta fásica, por el contrario, se caracteriza por una disposición brusca, activa y global ante un estimulo novedoso.
Vigilancia: Podemos definirla como la capacidad para mantener la atención de forma eficiente durante un periodo determinado de tiempo. Es el proceso psicobiológico que entendemos como concentración. Las personas no expertas suelen confundir capacidad de vigilancia con el déficit de atención que, si bien son aspectos relacionados, no son exactamente lo mismo. El concepto de vigilancia está íntimamente relacionado con el concepto de fatiga atencional.
Atención selectiva y atención automática:
Hemos visto como la alerta fásica nos dispone a responder de forma global ante estímulos concretos. Contrariamente a esta esta disposición, la selectividad se define como la capacidad para responder de forma selectiva a un estímulo en detrimento de otros que están presentes. A su vez, la selectividad se subdivide en automática y voluntaria. La selectividad automática no es consciente y está relacionada con procesos de condicionamiento o estímulos muy llamativos. La selectividad voluntaria, por el contrario, se refiere a un proceso voluntario, es la capacidad de un individuo para focalizar la atención sobre un estímulo concreto. Por ejemplo, cuando intento detectar la presencia de un amigo ante una gran cantidad de personas.
Dentro de la atención voluntaria se suelen distinguir, a su vez, dos modalidades muy importantes: la Atención Selectiva y la Atención Dividida. La primera hace referencia a la capacidad para prestar atención a un canal sensorial, o estados mentales internos, de forma específica. Por el contrario, la atención dividida se presenta cuando prestamos atención a varios canales sensoriales al mismo tiempo. Su capacidad es muy limitada.
Estructuras cerebrales implicadas:
De modo general, podemos decir que en la atención selectiva están implicadas las áreas de la corteza sensorial, en tanto que para la atención dividida son la corteza dorsolateral y prefrontal heterolaterales. Pero, igualmente, dependiendo del tipo de estímulo a procesar también intervienen áreas distintas. Otros aspecto es cuando los estímulos poseen contenido emocional lo que implican estructuras diferentes.

Fuente:

http://paidopsiquiatria.com/

Sistema visual y Trastorno por Déficit de Atención(III): Modelos de TDA

 

Dos modelos básicos permiten explicar el TDA, el modelo de Mirsky y el modelo de Barkley.

El primero pone de manifiesto el déficit de atención como origen del resto de alteraciones implicadas en la enfermedad. Se daría una alteración en el circuito cortical posterior, involucrando a la corteza temporal superior posterior y  corteza parietal inferior, implicadas en la capacidad para focalizar la atención, en concentrar los recursos atencionales para una determinada tarea, al tiempo que se ignora la estimulación distractora. Se caracteriza porque son niños muy distraídos y se pone de manifiesto con las pruebas que miden la atención focalizada, dividida y sostenida, en la que la función visual juega un papel muy importante.

El segundo modelo, el propuesto por Barkley, pone el acento en una falta de regulación del control de la conducta, que viene determinada por una dificultad en la capacidad inhibitoria de estos niños y se acompañaría de una tasa elevada de impulsividad e hiperactividad.  La alteración se focalizaría en las regiones anteriores, en el lóbulo frontal, afectando al ejecutivo central y manifestándose en la atención ejecutiva.

Tres son los puntos alterados en la disfunción del ejecutivo central: la integración temporal, la memoria de trabajo y la inhibición. Mediante estudios de neuroimagen se ha visto que en estos pacientes aparecen cambios en las regiones implicadas en la atención, básicamente  el cortex prefrontal, el cíngulo anterior  y los núcleos estriados, aunque no existe un tipo de lesión específica de esta enfermedad (LJ Seidman 2005).

La memoria de trabajo permite retener los datos necesarios para evaluar y resolver un problema. Cuando falla la memoria de trabajo, como ocurre en los afectos de TDA, no se dispone de los datos necesarios y no se pueden resolver los problemas, lo cual hace que descienda el interés por la explicación al tiempo que aparece un cierto grado de frustración que refuerza negativamente la actividad que se estuviera llevando a cabo…

Los estudios con neuroimageen muestran que habría  alteraciones en los circuitos frontoestriatales y en regiones corticales posteriores (S Durston 2003). Para algunos autores, la hipoactivación frontal que se observa en los niños que padecen TDA sería el reflejo de una disfunción del proceso de maduración del cortex prefrontal.

Quizás el principal problema de los que sufren TDA se manifieste en la época escolar, en el bajo rendimiento por falta de atención y déficit de memorización. Estos niños no consiguen seguir un curso normal, no atienden a las explicaciones de los profesores y no consiguen memorizar la información necesaria para seguir materias que se basan en conceptos ya aprendidos. Sin embargo sabemos que este problema se mantendrá en los adultos, se dará toda la vida, tal como señala Berkley (1997), para él se trataría de una enfermedad crónica, como la diabetes, que requiere atenciones toda la vida, básicamente ayudas a controlar la inhibición conductual.

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Un retraso en la maduración de algunas regiones relacionadas con la atención y el autocontrol del cerebro puede ser el origen del TDAH

 

 

Cerebro humano

"Los fármacos no curan, disminuyen los problemas conductuales", explica la doctora Katya Rubiá

 

MADRID

Foto: University of California-Los Angeles

Técnicas de neuroimagen demuestran que los niños con trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad (TDAH) presentan un retraso en la maduración de algunas regiones del cerebro, zonas relacionadas con la atención y el autocontrol, que podrían ser el origen de este y otros trastornos psiquiátricos, según ha explicado la doctora Katya Rubiá, profesora en Neurociencias Cognitivas en el Instituto de Psiquiatría de Londres (Reino Unido).

   Las investigaciones llevadas a cabo por su grupo investigador lo demuestran, explica en una entrevista Europa Press. "Nadie sabe por qué se produce el TDAH, lo que sí se ha demostrado a través de técnicas de imagen es que hay zonas más afectadas que otras, concretamente en las conexiones entre el lóbulo frontal y los ganglios basales, estas regiones (redesfrontosguiadas), son importante para la atención, el autocontrol, la atención y la motivación", afirma.

   Se considera que el TDAH no tiene una causa única, sino que se da por una serie de factores biológicos y psicosociales que interactúan entre sí. Por un lado, una producción irregular en dos neurotransmisores como son dopamina y noradrenalina; y, por el otro, la predisposición genética, que se traduce en un riesgo del 57 por ciento de que el niño presente este trastorno si uno de los dos padres también lo tiene.

   En este sentido, investigaciones acerca del origen del TDAH realizadas en las dos últimas décadas han hecho grandes progresos en la comprensión de las funciones del córtex prefrontal, en su implicación en los procesos de inhibición y autocontrol a través de las llamadas funciones ejecutivas y, por tanto, en su implicación en los procesos neuropsicológicos alterados subyacentes al TDAH.

   Esta experta utiliza la neuropsicología, la genética, la manipulación farmacológica y la resonancia magnética para investigar los sustratos neuronales de las funciones cognitivas asociadas con la atención y la impulsividad en el desarrollo normal y en especial en trastornos infantiles como el TDAH y otros trastornos conductuales.

   Dado que los síntomas que sufre el niño con TDAH van más allá de los síntomas nucleares del trastorno (hiperactividad, falta de atención o de impulsividad), en la actualidad se establece que el tratamiento correcto del TDAH pasa por su abordaje multimodal. Esto supone la realización simultánea y coordinada de aproximaciones terapéuticas farmacológica, psicológica, psicopedagógica y psicosocial.

   El fármaco más utilizado es un psicoestimulante, el metilfenidato, que aumenta los niveles de dopamina. Aunque, en los últimos años se están estudiando nuevos bioquímicos. No obstante, recuerda, "los fármacos no curan, disminuyen los problemas conductuales", hasta el punto de que "en el 70 por ciento de los pacientes los fármacos disminuyen los problemas conductuales hasta un 40 por ciento". Sin embargo, no los normalizan del todo y, al menos, "hay un 30 por ciento de niños que no responden a ninguna medicación", para estos caso se aplican sobre todo los tratamientos conductuales.

LOS MALOS DE LA CLASE

   Este trastorno se caracteriza por la hiperactividad, falta de atención e impulsividad, pero va más allá ya que afecta a todas las áreas de la vida del paciente relacionadas con el desarrollo social y emocional. En la vida cotidiana, estos niños son incapaces de permanecer quietos y concentrados en una actividad, no atienden y tienen un mal comportamiento.

   "Tienen grandes problemas con la atención sostenida, para concentrarse, se distraen con mucha facilidad y les cuesta atender a una cosa; tiene una falta de inhibición y problemas con la memoria a corto plazo; son impulsivos y no consideran las consecuencias de sus actos", explica.

   Asimismo, presentan un retraso psicomotor, trastorno del lenguaje y dificultades en la grafía, que muchas veces se confunde con falta de interés o incapacidad del niño para aprender. A todo ello se le debe añadir su mala gestión de las emociones, que les lleva a tener problemas con sus compañeros y a que a menudo se les etiquete como 'los malos de la clase'. De hecho, señala Rubiá, "se ha observado que hasta un 50 por ciento de los presos han sufrido TDAH en la infancia".

   Infradiagnóstico es alto, "en gran medida por el desconocimiento de los médicos de Atención Primara", explica, sin embargo es indispensable abordar cuanto antes su tratamiento porque es una enfermedad crónica.

   Afecta entre el 3 y el 7 por ciento de la población infantil en España, según la Guía de Práctica Clínica en TDAH, del Ministerio de Sanidad. Se estima que más del 80 por ciento de los niños que presentan el trastorno continuarán padeciéndolo en la adolescencia, y cerca del 65 por ciento lo presentarán también en la edad adulta, aunque las manifestaciones del trastorno irán variando notablemente a lo largo de su vida.

   Actualmente, esta experta está estudiando el uso de 'neurofeedback' en estos pacientes y ha observado que se han producido avances en este área, ya que "tanto en niños como adultos se ha comprobado que son capaces de activar las funciones deterioradas". Según explica se trabaja directamente con el paciente enseñándole a autorregular las regiones que no tiene completamente activadas.

   No obstante, el tratamiento pasa por una atención multidisciplinar, apoyada por psiquiatras especialistas en niños y centros de atención donde se les ayude a modular el comportamiento, a través de fármacos y actividades conductuales. Además, ha añadido, es necesario aumentar la información y formación sobre este tema entre profesionales y la población general

 

Fuente:

http://www.europapress.es/salud/noticia-retraso-maduracion-algunas-regiones-cerebro-puede-ser-origen-tdah-20120224151337.html

XIV Curso Internacional de Neuropediatría y Neuropsicología Infantil

 

neuropsicologiaValencia acoge el XIV Curso Internacional de Neuropediatría y Neuropsicología Infantil

El curso reúne a más de 300 neuropediatras, pediatras, psicólogos, pedagogos, logopedas, psicopedagogos y terapeutas relacionados con el neurodesarrollo.

• Este año, el curso cuenta con un invitado de honor, el Prof. Stephen Faraone, del Departamento de Psiquiatría de la State University of New York, Syracusa (USA).

• En el marco de esta jornada, también se ha presentado el proyecto Pandah, el primer plan de acción multidisciplinar sobre el TDAH.

 

Más de 300 especialistas del neurodesarrollo se dan cita hoy en Valencia (Palacio de Congresos) en el XIV Curso Internacional de Actualización en Neuropediatría y Neuropsicología Infantil, que se celebra los días 8 y 9 de marzo. El acto inaugural ha sido presidido por el Sr. Guillermo Ferrán, Director General de Ordenación y Asistencia Sanitaria.

Desde el año 1999, neuropediatras, pediatras, psicólogos, pedagogos, logopedas, psicopedagogos y terapeutas relacionados con el neurodesarrollo acuden a estas jornadas, organizadas por el Dr. Fernando Mulas, especialista en neurología y en pediatría quien dirige el Instituto Valenciano de Neurología Pediátrica (INVANEP), todo un referente de éxito interdisciplinar en el ámbito de la neuropediatría y neuropsicología. Además, este año el curso cuenta con un invitado de honor, el Prof. Stephen Faraone, Syracusa (USA), director del proyecto "Image" sobre la genética del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y todo un referente internacional en este trastorno.
"Nos complace enormemente contar con la participación del Dr. Faraone, una de las principales autoridades en el mundo de la genética de los trastornos psiquiátricos" ha comentado el Dr. Fernando Mulas. Faraone ha expuesto en la conferencia inaugural los últimos avances en la comprensión de la etiología del TDAH, así como el proyecto internacional de investigación "Image" sobre la genética del TDAH, en el que participan desde Valencia el Dr. Mulas y la Dra.Ana Miranda como co-investigadores principales del único grupo español integrado en dicho proyecto.
El curso cuenta con 30 conferencias, que versarán sobre el neurodesarrollo y dificultades del aprendizaje, autismo, trastornos del lenguaje, y el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), el más frecuente de los trastornos del neurodesarrollo, ya que afecta a uno de cada 20 niños en edad escolar. El TDAH es también el trastorno que en mayor medida tiene asociados otra serie de problemas, como las dificultades del aprendizaje, que están presentes en el 60% de los niños con TDAH. Todas las conclusiones quedarán recogidas en el suplemento especial de Revista de Neurología.
La conferencia de clausura, a cargo del Dr. Faraone, se centrará en la "deficiente autorregulación emocional en el TDAH". Asimismo destacan la participación de los doctores Alberto Fernández-Jaén, quien profundizará en aspectos genéticos del TDAH, Esther Cardó, con una ponencia  acerca del ‘neurofeed-back’ y Juan Narbona, cuya conferencia versará sobre aspectos relacionados con el lenguaje en niños y adolescentes.
Proyecto Pandah
Según las conclusiones del estudio el "Conocimiento de la población general sobre el TDAH", a pesar de que el TDAH es una enfermedad que afecta al 5,3% de los niños, el 96% de las personas en España no saben responder qué es, de forma espontánea.
Este estudio se ha realizado dentro del marco del proyecto Pandah, un plan de acción multidisciplinar, pionero en el campo del TDAH, puesto en marcha en 2011 con el objetivo de evaluar el impacto de este trastorno en la sociedad española, integrando la visión de los distintos agentes implicados (psiquiatras, psicólogos, pediatras, neurólogos y educadores) para proponer futuras acciones. De este modo, se podrá mejorar el abordaje de este trastorno y la atención a los pacientes y sus familias.
Un 70,2% de los encuestados indican que el TDAH afecta a sólo a niños, y un 25% piensa que "el TDAH, es un problema relativamente leve que desaparece con la edad", sin embargo, recientes estudios demuestran que aproximadamente un 70% de los afectados continúa sufriendo este trastorno y sus consecuencias en la edad adulta. Precisamente, una de las conferencias del curso, impartida por el Dr. Josep Antoni Ramos-Quiroga, tratará sobre el diagnóstico y tratamiento del TDAH en el adulto.
La mitad de la población española desconoce que el TDAH es un trastorno de origen cerebral y de transmisión genética y una tercera parte cree que se debe a un ambiente familiar desorganizado. Sin embargo, comenta el Dr. Mulas "estudios como el proyecto Image demuestran que el 80% de los casos de TDAH tienen origen genético".
La intervención psicológica fue nombrada en primer lugar como tratamiento adecuado para el TDAH, a pesar de que está demostrado en estudios científicos que el tratamiento más eficaz debe ser una combinación de medicación y apoyo psicoterapéutico al niño y a su familia.
Por otro lado, aunque una parte de la población española llega a considerar que este trastorno no produce ninguna limitación. Sin embargo, la realidad revela que, en caso de no abordarlo, existen numerosos efectos negativos y complicaciones tanto a nivel sanitario (ansiedad, depresión, y otras comorbilidades que se agravan con el paso del tiempo) como educativo y social (fracaso escolar, problemas en el ambiente laboral, rupturas familiares, accidentes de tráfico o trastorno por uso de sustancias.)
Fuente:
http://www.medicina21.com/Notas_De_Prensa-V3929.html

 

Fuente vídeo:

http://www.youtube.com/watch?v=m1TsJiTDhdg

Endofenotipos genómicos del TDAH

 

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El trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH) es un trastorno muy heterogéneo desde el punto de vista clínico. Su variabilidad clínica se ha expresado a través de la combinación de los síntomas cardinales [1, 2] y asociados, los inherentes a la comorbilidad y a los derivados o influenciados por los diferentes factores ambientales [3, 4].
A pesar del reconocimiento del TDAH como uno de los trastornos del neurodesarrollo más prevalentes en la población infanto-juvenil, y el conocimiento cada vez más extenso de los diferentes mecanismos etiopatogénicos, la clasificación o tipificación endofenotípica sigue manteniéndose en el terreno clínico o incluso neurocognitivo [5-9]. Los avances en la neuroimagen nos han demostrado un desarrollo cortical particular en los pacientes con TDAH [10-13]. Igualmente, se han implicado diferentes genes en su etiopatogenia, especialmente aquellos implicados en la transmisión de señal, transporte o metabolismo catecolaminérgico [14-16]. Entendiendo el TDAH como un trastorno neurobiológico y entrando en la prometedora era de la farmacogenómica [17-19], sigue siendo proporcionalmente excepcional la tipificación clínica del TDAH según su genética de base, de aquí la contraposición paronomástica del título del presente trabajo.  Desde una perspectiva neurobiológica, la arquitectura genética de estos pacientes o la interacción de los genes expuestos deberían explicar, al menos parcialmente, los hallazgos neuroanatómicos y neuropsicológicos observados.
Sin embargo, los estudios relacionales entre el genotipado y los hallazgos de neuroimagen o psicológicos son escasos y discordantes en sus resultados. Las diferencias metodológicas en los análisis volumétricos, los tamaños de las poblaciones estudiadas, las baterías neuropsicológicas empleadas, la presencia de tratamiento farmacológico previo o la comorbilidad podrían justificar estos resultados.
Los estudios de los genes implicados en el TDAH, a través del análisis de casos-control, estudios familiares o poblacionales, han proliferado de forma notoria en la última década. Numerosos estudios han demostrado que diferentes genes tienen un papel moderado y complejo en la etiología del TDAH. Se ha constatado asociaciones significativas con varios genes candidatos para este trastorno como DAT1, DRD4, DRD5, 5HTT, HTR1B o SNAP25 [14, 15].
Aunque los estudios que relacionan los hallazgos anatómico-funcionales con la fórmula genética de los pacientes con TDAH son realmente escasos, parece perfilarse una relación clara entre las formas alélicas del DAT1 y el volumen y función de los núcleos basales, y entre el genotipado del DRD4 y el espesor de la corteza frontal [20, 21].
Los hallazgos diferenciales en los perfiles neuropsicológicos, atendiendo a la fórmula genómica del paciente, son claramente más dispares [22]. Aunque el alelo de 10R del VNTR de 40pb, localizado en la región 3´UTR del DAT1 parece mostrar cierta susceptibilidad al TDAH, son los pacientes con el alelo de 9R los que obtienen peores puntuaciones en tareas ejecutivas y/o atencionales.  Al analizar la presencia del alelo de 7R del DRD4 y la ejecución de tareas cognitivas, parece registrarse resultados diferentes atendiendo al antecedente histórico de tratamiento farmacológico; los pacientes naive con este genotipo muestran una mayor impulsividad cognitiva.
A la vista de lo expuesto, parece marcada la entrada a la prometedora era farmacogenómica. La investigación en la genética del TDAH empieza a abrir puertas en la tipificación endofenotípica de estos pacientes, como alude el título. La heterogeneidad del genotipo posiblemente pueda explicar en gran medida la heterogeneidad clínica, no desde una perspectiva monogénica o como marcador único, sino como múltiples marcadores que se engranan en su expresión clínica final. Probablemente podrán explicar la presencia de trastornos comórbidos, la persistencia del TDAH en la edad adulta o la respuesta diferencial a los diferentes tratamientos farmacológicos.
El resultado final debería ser poder realizar mejores diagnósticos, anticipar pronósticos y consecuentemente, elegir las medidas terapéuticas más adecuadas para cada paciente, en función de su arquitectura genómica.

 

ENDOFENOTIPOS GENÓMICOS DEL TDAH
Autores: Alberto Fernández-Jaén (1), Daniel Martín Fernández-Mayoralas (1), Beatriz Calleja Pérez (2), Nuria Muñoz Jareño (3), Sonia López Arribas (4)
1. Unidad de Neurología Infanto-juvenil. Hospital Universitario Quirón. Centro CADE. Madrid.
2. Atención Primaria de Pediatría. Centro de Salud “Doctor Cirajas”. Madrid.
3. Sección de Neuropediatría. Hospital “Infanta Leonor” de Vallecas. Madrid.
4. Unidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil. Hospital “Gómez Ulla”. Madrid. Centro CADE. Madrid.
Correspondencia:
Alberto Fernández-Jaén.
Hospital Universitario Quirón. C/ Diego de Velázquez, 1, 28223 Pozuelo de Alarcón (Madrid). Tlf.902151016.
Centro CADE. C/ Jimena Menéndez Pidal 8-A, 28023 Aravaca (Madrid). Tlf. 913573203.
E-mail: E-mail: aferjaen@telefonica.net. Teléfono de contacto: 902151016.

Fuente:

http://www.invanep.com/es/endofenotipos-genomicos-del-tdah.html

TRASTORNOS ESPECÍFICOS DEL APRENDIZAJE ESCOLAR

 

Dr. Joaquín Díaz Atienza

INTRODUCCIÓN

Ha existido siempre, y existe, una gran confusión diagnóstica y clasificatoria respectos a los Trastornos Específicos del Desarrollo debido, fundamentalmente, tanto a la comorbilidad entre varios trastornos específicos como a su frecuente asociación con el Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad. De hecho, en la clínica, lo más frecuente cuando tenemos a un niño hiperactivo es que en la valoración neuropsicológica nos encontremos que presenta simultáneamente algún o algunos déficits neurocognitivos. Sin embargo, no todos los niños y niñas con un trastorno específico son hiperactivos, siendo más frecuente la hiperactividad asociada a estos déficits que éstos asociados a la hiperactividad.

La claridad con la que figuran en las clasificaciones al uso (CIE-10 y DSM-IV: De la Organización Mundial de la Salud y de la Asociación Americana de Psiquiatría) no corresponden con la confusión diagnóstica a la que nos enfrentamos los clínicos. De hecho, algunos manuales abordan conjuntamente la hiperactividad con los trastornos específicos del desarrollo neurocognitivo. De aquí que en esta exposición pretendamos, fundamentalmente, presentar una visión de conjunto que resulte útil, sobre todo, para los padres sin entrar en aspectos clínicos concretos que pertenecen a un ámbito mas especializado.

Otro aspecto frecuente es la presentación de determinados déficits del procesamiento neurocognitivo (memoria, atención, habilidad visuoespacial…) que cuando vienen aislados son difícilmente clasificados en los manuales diagnósticos al uso. Algo incompresible si tenemos en cuenta su alta prevalencia y su grave repercusión en las habilidades del aprendizaje escolar.

DEFINICIÓN Y DIAGNÓSTICO

Cuando hablamos de trastornos del aprendizaje estamos haciendo énfasis en dos aspectos: por un lado, las habilidades del aprendizaje y, por tanto, relacionadas con la pedagogía, la rehabilitación y una circunscripción del problema. La palabra trastorno, acentúa el componente etiológico y el tratamiento que del mismo pueda derivarse. Para algunos autores, los trastornos específicos, desde esta perspectiva, formarían el primer escalón de un continuum hasta llegar a la expresión máxima que la representaría el retraso mental en sus diversos grados. Los que defienden la teoría de la continuidad se apoyan en la cronicidad frecuente de los trastornos específicos, sin embargo dejan sin respuesta la realidad evolutiva de aquellos casos que mejoran o desaparecen con el desarrollo, incluso sin tratamiento.

Aparte de estas controversias, hay un consenso bastante generalizado entre los especialistas respecto a qué áreas deben ser evaluadas cuando existe la sospecha de un trastorno específico del desarrollo neurocognitivo. A saber:

1. Comprensión y producción verbal.

2. Habilidades en la lectura, tanto en aspectos formales como en la comprensión.

3. Habilidades en cálculo y razonamiento matemático.

4. Memoria, atención y capacidad de abstracción.

El TRASTORNO DEL DESARROLLO se define como un déficit en la adquisición de determinadas habilidades neurocognitivas teniendo en cuenta la edad del paciente y dando por supuesto que presenta una escolaridad adecuada y no está sujeto a deprivaciones estimulativas ambientales relevantes. . A groso modo, podemos observar tres grandes categorías: Los déficits generales del desarrollo que serían equivalentes al retraso mental, los generalizados, correspondientes al autismo, al síndrome de Rett, a los trastornos desintegrativos etc. y, por último, los trastornos específicos, de los que nos ocupamos en este apartado, y que se caracterizan por presentarse los déficits en una o varias áreas del desarrollo permaneciendo las demás indemnes. Es decir, el Coeficiente Intelectual debe ser normal. Normalmente, se distinguen los Trastornos de Rendimiento Académico, los Trastornos de Lenguaje y lo Trastornos del Desarrollo Motor.

Los Trastornos del Rendimiento Académico

Para poder hablar de un trastorno de este tipo es necesario un marcado déficit con relación al nivel de escolarización y a la edad del niño. Normalmente, para poder afirmar que se padece de un trastorno específico, se necesita que la valoración se realice con pruebas estandarizadas y que, la menos, exista una diferencia de dos desviaciones estándar con respecto a la puntuación media de la prueba realizada. Igualmente, no puede existir ninguna enfermedad neurológica ni sensorial que justifique el déficit.

1. Trastorno del Desarrollo de la Lectura

Se le conoce históricamente como dislexia aunque ha recibido otras denominaciones como trastorno específico de la lectura, ceguera para las palabras, agnosia verbal y estrefosimbolia.

Son bastantes los aspectos de las habilidades neurocognitivas que conforman el fenómeno de la lectura que pueden estar alterados: dificultades en la integración audiovisual fonética, dificultades en la discriminación de los fonemas, dificultades en la secuenciación de las palabras etc.. En definitiva esta disparidad de dificultades nos dice que el trastorno en la lectura no obedece a una causa unitaria para todos los casos y que, posiblemente, tras el hecho real de la dificultad en el aprendizaje de la lectura, lo que existan es una gran variedad de explicaciones neurocognitivas o dificultades de procesamiento.

Algunos expertos hablan de la existencia de tres variedades fundamentales de dislexia: a) Deseidética, que consistiría en una dificultad para discriminar, reconocer y organizar los grafemas; b) Disfonética, habría dificultad en la integración del sonido y c) Mixta, que presentaría rasgos de las dos anteriores, es decir, dificultad en el reconocimiento visual y auditivo de los grafemas.

La dislexia afecta al 2-7% de los niños y, sobre todo, a los varones. Es frecuente la asociación con trastornos del lenguaje oral, sobre todo expresivo. Parece que existe una tendencia familiar.

Es importante una valoración neuropsicológica exhaustiva que nos evidencien la calidad de las funciones neurocognitivas e implementar lo más precozmente posible una intervención rehabilitadora neuropsicológica y psicopedagógica con objeto de minimizar las consecuencias negativas frente al rendimiento académico. Los profesores, fundamentalmente, y los padres deberían demandar una valoración cuando observen que un niño presenta dificultades en las adquisiciones normales del aprendizaje escolar.

2. Trastorno de la Expresión Escrita.

Suele expresarse con alguno o varios de los siguientes déficits: problemas del deletreo, dificultades con el aprendizaje de la gramática, la sintaxis, con la organización de la expresión escrita y corrección ortográfica. En este caso también no lo encontraremos frecuentemente asociado con problemas del lenguaje oral y escrito, así como con dificultades específicas para el cálculo y de coordinación motora. Es frecuente la presentación de signos neurológicos menores.

Los autores franceses, sobre todo, hablan de Dislexia – Disortografía debido a la especial frecuencia con la que nos encontramos asociados ambos trastornos.

3. Trastorno del Cálculo

Es un trastorno que envuelve a una gran variedad de habilidades neurocognitivas relacionadas con el cálculo y el razonamiento matemático: a) dificultades con la percepción de los problemas que implican tanto a los conceptos como a las operaciones de cálculo con ellos, b) problemas relacionados con la atención que implican la comisión de errores tanto en el copiado como en el desarrollo c) problemas relacionados con la expresión lingüística con frecuentes errores en la trascripción de los símbolos.

También es frecuente la asociación de estos trastornos con los demás trastornos específicos.

Trastornos del Lenguaje y del Habla

Los retrasos en la adquisición del lenguaje, como sucede con todos los trastornos referidos anteriormente, suelen solaparse los unos con los otros, en mayor o menor grado. Sin embargo, lo habitual es estudiarlos separadamente debido a la existencia de cada uno de ellos, aunque de forma infrecuente. Incluso, si exceptuamos las dislalias o trastornos de la articulación, pensamos que sobre estas subclasificaciones, tan nítidamente separadas, pesa la loza histórica del modelo afásico del adulto.

Se distinguen cuatro trastornos básicamente: a) Trastorno de la Articulación, b)Trastorno de la Expresión/producción y c) Trastorno de la Comprensión.

1. Trastorno de la Articulación de Lenguaje

Es el trastorno del habla más frecuente (aproximadamente se presenta en el 10%. La mayoría de los investigadores incluyen en este trastorno al tartamudeo. Para poder afirmar que un niño padece un trastorno de este tipo, al que igualmente se le denomina dislalia, debemos asegurarnos que no padece ningún problema otorrinolaringológico y de deformación de la cavidad bucofacial.

Clínicamente puede expresarse de muy variadas formas. Existen clasificaciones que se basan en el tipo de error que se comente en la pronunciación de determinados fonemas. Este aspecto carece, a nuestro juicio de importancia. Lo más relevante es que en principio se trata de un cuadro benigno de responde bastante bien a la intervención logopédica. Cuando se encuentra asociado a otros trastornos del lenguaje, el pronóstico es más incierto.

2. Trastorno de la Expresión / producción

Los dos aspectos más relevantes del lenguaje, por su repercusión en la calidad de la comunicación y sobre el desarrollo de otras habilidades neurocognitivas, son la comprensión y la producción del mismo. En la clínica es difícil que aparezcan aislados, estando los dos componentes del mismo, más o menos alterados. Como es habitual, nosotros los abordaremos por separado.

El trastorno de la expresión del lenguaje se define con un problema de codificación que da lugar a importantes déficits en el vocabulario, en la construcción de frases largas y/o complejas, así como en aspectos de tipo gramatical: se suprimen partes importantes de las frases, palabras, o éstas son utilizadas con un contenido semántico u orden inapropiado. A veces, hay interlocuciones, jargonofasia, sobregeneralizaciones, dudas en el empleo de palabras, errores en el recuerdo de la palabra apropiada.

La prevalencia de este trastorno está entre el 3 y el 10% de los niños en edad escolar.

Lo más frecuente es que se encuentre asociado a otros trastornos del desarrollo del lenguaje, como trastornos de la articulación, problemas con la coordinación motora,. Las consecuencias negativas son bastante importantes en cuanto al rendimiento académico con problemas emocionales secundarios. Existe una cierta tendencia familiar a padecer este trastorno.

3. Trastorno de la Compresión.

Es un trastorno de la decodificación (compresión). Su expresión clínica es bastante variada. Puede limitarse a la dificultad para comprender una o varias palabras, frases complejas, o bien una afectación grave que se aproxima a las dificultades de comunicación del trastorno autista, con el que, a veces, es difícil diferenciar.

A nivel neurocognitivo, es habitual que nos encontremos con déficits en los procesos de memorización auditiva, el recuerdo, problemas de secuenciación, así como otras alteraciones del proceso central, incluso neurofisiológico, auditivo.

Es fácil entender, teniendo en cuenta la envergadura del problema, que sus repercusiones se extiendan a otros déficits como las habilidades escolares, trastornos de la producción, de la articulación, de la coordinación, etc. Igualmente, es un trastorno que suele acompañarse de dificultades emocionales y conductuales. Es uno de los trastornos que mayor hándicap crean en los niños que lo padecen.

Trastorno del Desarrollo Motor

Es un trastorno del desarrollo que, a pesar de su larga historia e interferencia sobre el paciente (habilidades académicas, deportes…), queda algo confuso y poco estudiado. Su definición clínica consiste en la presencia de un marcado retraso de las habilidades motoras en respecto a la edad e inteligencia del paciente.

Hay que diferenciarlo con expresiones mínimas de la parálisis cerebral, ya que no existe ninguna alteración, al menos detectable, delas áreas motoras cerebrales. Igualmente, los especialistas en estos trastornos, nos recomiendan hacer un diagnóstico diferencial con hemiplejías mínimas, miastenia grave y distrofia muscular.

La expresión clínica puede ser variada: dificultades para correr, para utilizar los utensilios de la comida, escribir y en cualquier actividad que implique la habilidad motora.

Como sucede con el resto de los trastornos del desarrollo, no es infrecuente encontrarlo asociado a problemas del lenguaje, de la lecto-escritura etc.

La prevalencia a lo largo de la infancia puede llegar al 6%.

ETIOLOGÍA

Existe la Hipótesis Genética basada en la constatación de una mayor presencia entre los familiares de primera generación si lo comparamos con la incidencia en la población general. Es decir, se ha encontrado que los trastornos expresivos del lenguaje se presentan frecuentemente con los trastornos de la articulación en una misma familia, de igual forma que los trastornos expresivos de la escritura se presentan con los trastornos del lenguaje y dificultades académicas.

Se han encontrado un mayor número de problemas obstétrico-perinatales: exposición intrauterina exagerada a la testosterona que daría lugar a las anomalías del planum temporal, bajo peso o dismaduridad, padres fumadores y/o bebedores, infecciones en la madre, malnutrición fetal por causas económicas o problemas con la placenta.

Unas de las teorías que mayor repercusión tuvo en su momento fue la Hipótesis de GESCHWIND Y GALABURDA que consiste en el supuesto de que un exceso prenatal de testosterona o una reacción autoinmune (autoanticuerpos maternos dirigidos al feto) interrumpen la migración celular cortical en la fase tardía del hemisferio izquierdo o a otros lugares. En la medida que el hemisferio derecho no se ve afectado por este proceso, da lugar a un hipercrecimiento de determinadas estructuras de éste e hipocrecimiento del izquierdo. Sin embargo, esta hipótesis etiopatogénica ha demostrado ser demasiado simplista ya que no explica el hecho clínico de que los déficits no solo implican a la función del hemisferio izquierdo, sino, igualmente a funciones y procesos neurocognitivos del hemisferio derecho o de ambos.

Otro de los aspectos relacionados con los Trastornos Específicos, ha sido el de la Lateralidad y/o Especialización Hemisférica. La Hipótesis Cerebral de Satz postula un retraso en la maduración funcional de hemisferio izquierdo. Para este investigador la especialización en motricidad fina debe estar resuelta a los cinco años, la especialización perceptual a los 8 y la del lenguaje hacia los 11 años. Estos supuestos se apoya en observaciones en niños disléxicos que presentan una cronopatía coincidente con los estadios expuestos.

Otras de las teorías etiopatogénicas se refieren al Fallo en el Análisis y Trasferencia de los Símbolos Visuales del hemisferio derecho al izquierdo teniendo en cuenta lo esperado para la edad. Por ejemplo, en los trastornos de la lectura puede darse un déficit en las funciones de procesamiento visuoespacial del hemisferio derecho o bien una hiperfunción del hemisferio derecho que impediría una correcta transmisión de los procesos neurocognitivos al hemisferio izquierdo.

Las teorías expuestas no son excluyentes, sino que se complementan. Por último, teniendo en cuenta que en la mayoría de las investigaciones se tiende a reagrupar a los niños hiperactivos con déficits neurocognitivos específicos, ha sido en este grupo en donde se has especulado más supuestos etiopatogénicos. Así, se han puesto en relación con alergias alimentarias, hipersensibilidad a determinados nutrientes, déficits minerales, problemas de lateralidad y especialización cerebral, otitis repetidas que afectarían al sistema cerebelo-vestibular, anomalías en la movilidad ocular… Lo cierto es que en la actualidad la etiología de los trastornos específicos, no está del todo aclarada.

NEUROIMAGEN Y NEUROFISIOLOGÍA

.Se han realizado múltiples exploraciones con objeto de precisar los mecanismos cerebrales subyacentes a los trastornos específicos. Los más habituales han sido el Electroencefalograma, los Potenciales Evocados, la Tomografía Axial, la Resonancia Magnética y algunos estudios postmorten.

En cuanto al Electroencefalograma, ha puesto en evidencia gran cantidad de anomalías inespecíficas. Destaca la parición de una excesiva cantidad de ritmo alfa en las zonas cerebrales implicadas que se supone indicaría una hipofuncionalidad de las mismas. Las áreas que más han presentado esta anomalías han sido la frontal medial de ambos hemisferios, lóbulo frontal lateral izquierdo, zona mediotemporal izquierda, el cuadrante posterior izquierdo y/o el derecho.

La Tomografía Axial puso de manifiesto la asimetría entre los cuadrantes izquierdo y derecho, en el sentido de una mayor simetría en los niños con trastornos específicos.

Los estudios postmorten pusieron de manifiesto que algunos niños disléxicos presentan ectopias celulares perisilvianas y displasias en el lóbulo tempoaral. Se ha puesto en relación con problemas durante la migración celular.

EVOLUCIÓN CLÍNICA

.Teniendo en cuanta que son trastornos de desarrollo, la edad de presentación será diferente dependiendo del que se trate. Así, no podemos diagnosticar un trastorno del rendimiento académico si no se está escolarizado o se está durante suficiente tiempo. Por el contrario, los trastornos del desarrollo del lenguaje son más fácilmente detectables.

Es importante conocer, por su implicación sobre la intervención terapéutica, que a los tres años se deberían poder diagnosticar los trastornos graves de la expresión del lenguaje, los trastornos de la comprensión a los cuatro y en los casos severos a los dos. Los demás trastornos específicos, normalmente, no se llega al diagnóstico antes de los 9-10 años.

Cuando el niño es consciente de sus déficits suele sentir frustración, desesperanza y su autoestima se deteriora con rechazo activo de las actividades escolares y, a veces, negación a continuar la escolarización. No es infrecuente que secundariamente a la vivencia de frustración termine con problemas de conducta e incluso afectivos. Estos últimos nos plantean el problema de diagnóstico diferencial.

Desgraciadamente, tanto por parte de los padres, como mecanismo de defensa, como de los profesores tienden a negar el problema calificando al niño como poco motivado o simplemente como vago.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

Hay que realizarlo con:

· Enfermedades médicas, neurológicas, cromosomopatías (x-frágil y otros).

· Retraso Mental.

· Trastornos Generalizados del desarrollo.

· Trastorno por Déficit Atencional con Hiperactividad.

· Trastornos Afectivos y de Ansiedad.

· Cualquier otro problema padiopsiquiátrico y/o psicosocial que pueda interferir en el aprendizaje.

TRATAMIENTO

Normalmente se debe pensar en una intervención múltiple: Psicopedagógico, médico y psicosocial.

· Tratamiento Psicopedagógico

Es a mi juicio la fundamental teniendo en cuenta la actual situación de conocimientos. Lo primero que debería evaluarse son el /los déficits neurocognitivos que presenta el niño e implementar un programa de intervención que contemple tanto aquellas funciones que se encuentran bien como las que son francamente deficitarias. Debe considerarse sobre donde priorizar la intervención: Si en la rehabilitación de los déficits o en el mejor desarrollo de las que se encuentran bien. Habitualmente se trabaja con ambas

situaciones con objeto de facilitar las funciones de suplencia, algo muy importante a considerar si tenemos en cuenta la enorme plasticidad cerebral en estas edades.

Las intervenciones sobre los trastornos del desarrollo de lenguaje deberían ser lo complejos que imponga la gravedad del trastorno y contemplar todos las funciones neurocognitivas relacionadas con el mismo.

De esta forma se podrían resumir los objetivos de la intervención psicopedagógica en los siguientes:

- Trabajo con los profesores que se ocupan del niño.

- Intervención específica y especializada sobre los déficits en el procesamiento de las funciones neurocognitivas.

- Intervención educativa : tutorías específicas, clases de apoyo y de reducido número de alumnos, intervención logopédica, intervención psicológica que establezca un plan de refuerzo conductual que minimice las consecuencias psicopatológicas.

. Tratamiento médico

Hoy por hoy el menos relevante. La intervención se realizará en base a las respuestas a las siguientes preguntas:

- ¿Existe una alimentación adecuada?

- ¿Existe algún tipo de problema médico insuficientemente tratado y que favorezca el mantenimiento del problema?

- ¿ La hiperactividad y los problemas atencionales interfieren significativamente el aprendizaje u otras intervenciones hasta el punto de plantearse la necesidad de tratamiento farmacológico?

- ¿Tendría sentido en base a la evolución y al problema en sí plantearse la prescripción del piracetán?

. Tratamiento psicosocial

Debe cubrir la intervención con los padres para que colaboren en el tratamiento y comprendan el problema. Igualmente debe contribuir a generar un ambiente escolar favorable y un ambiente de apoyo que favorezca la intervención y potencie la actitud preventiva frente a secundarismos de tipo psicopatológico y/o conductual.

 

También disponéis de tres libros publicados por la Consejería de Educación de Andalucía. Aquí están los enlaces:

Libro 1: “Definición, características y tipos”

Libro 2: “Procedimientos de evaluación y diagnósticos”.

Libro 3: “Criterios de intervención pedagógica”.

Fuente:

http://paidopsiquiatria.com/?page_id=137