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Maltrato a un alumno con TDA/H

 

MALTRATOAdrián y una clase como Abu Ghraib

  • Imputan a un profesor por atar de pies y brazos a un niño de nueve años
  • El alumno es hiperactivo y tiene el síndrome de falta de atención
  • "El de Inglés lo ató a una silla y le puso en medio de la clase para que todos nos riéramos de él", dice una de sus compañeros en el colegio
  • "Mi hijo vino como ido. A raíz de aquello empezó a hacerse todo encima por la noche", explica la madre

 

VÍDEO: OLMO CALVO

PEDRO SIMÓN MORALEJA (CÁCERES)

Primero fue amarrado por los tobillos a las patas de la silla con cinta de embalar. Luego el maestro le ató fuertemente por las muñecas al asiento. Después le amordazó con la banda adhesiva. Y, cuando el niño aquel ya era la imagen asustada de una esfinge con los ojos muy abiertos, fue arrastrado hasta el medio del aula, frente al resto de los chicos, como el que es colocado frente a un pelotón de fusilamiento. Para que los otros se rieran de él.

Cuando sólo tienes nueve años, estás en tratamiento por un trastorno de déficit de atención e hiperactividad, tomas medicación y tienes un episodio de este tipo, suceden cosas como las que vinieron a continuación.

"A raíz de aquello mi hijo empezó a hacerse todo encima por la noche, a tener terrores nocturnos. Decía que le dolía la tripa, la cabeza, porque no quería volver al colegio. Cada día me lloraba desesperado para que no le llevara. 'Mamá, por favor...'. Y yo le llevaba. Siempre le llevaba. A pesar de que hacerlo era como mandarlo a una tortura diaria".

Ocurrió en Moraleja (Cáceres). En una clase de 4º de Primaria del colegio Virgen de la Vega. Fue el día de Halloween de 2010. Pero lo que da miedo esta vez no es una careta de hombre lobo ni un motosierra de goma. Sino las autolesiones. Aquellos "golpes en la cabeza que empezó a darse" el niño tras el trauma.

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Coria ha tomado declaración a cinco educadores del centro y ha imputado sólo a uno: Diego A., el profesor sustituto de Inglés, está siendo investigado por un posible delito contra la integridad moral.

"Desde los cuatro años empezó con psicólogos. Era supermovido. No tenía paciencia ninguna. Cuando quería algo, lo quería para ya", habla Sonia González, la madre del menor. "Entonces a los seis años ya sabíamos lo que era: le diagnosticaron Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad [TDAH] y empezaron a darle medicación. Yo siempre les contaba a los profesores lo que le pasa a Adrián, uno a uno lo hacía, soy muy pesada, lo sé. A pesar de que tenían su informe médico en el centro, yo les explicaba su problema, lo que recomiendan los especialistas. Una quiere lo mejor para su hijo".

Estamos en el curso 2010/2011. Como les sucede a los TDAH, a Adrián le cuesta hacer amigos, pero ahí va a clase con su hermano pequeño. Todo en orden: sigue con sus pastillas y con su psicólogo, con sus deberes y con sus coches de carreras. Es el Día de Difuntos y va a recibir un electroshock.

Lo que ocurrió al otro lado de la puerta del aula de la clase de 4º de Primaria no sólo se lo contó aquel día Adrián a su madre ("vino muy mal, muy triste, estaba como ido y me contó"), sino que también lo han hecho los compañeros. Con esa ortografía atropellada del que pone las palabras al galope para que lleguen muy rápido. En cartas manuscritas con una rotundidad asombrosa.

Una niña: "El profesor de Inglés que se llama Diego un día ató a Adrián a una silla con cinta aislante y le tapó la boca con la cinta. También lo sacaba al pasillo y el sitio de Adrián era delante de él para pegarle patadas por debajo de la mesa. Mi amiga y yo nos dimos cuenta porque Adrián se estaba quejando. Le fuimos a decir a Diego que por qué le estaba pegando patadas si no estaba haciendo nada malo y nos castigó sin recreo".

Otro niño: "El de Inglés ató a mi compañero Adrián en una silla. Con pies y manos atadas y la boca tapada con cinta de tapar cajas. Y lo puso en medio de la clase para que todos nos riéramos de él".

Otra compañera: "Un día fue horrible. Yo creo que se pasó mil pueblos. Bueno, cogió a Adrián, lo sentó en una silla, le ató las piernas y los pies con la cinta de envolver los paquetes, le tapó la boca para que no hablara y para colmo le puso en medio de la clase (...). Se lo contamos a Belén [la tutora] y decía que no podía ser, que nos lo estábamos inventando, es decir, que no nos creía".

Otra: "La profesora siempre nos decía que no tocáramos a Adrián porque era muy frágil. Siempre le decía: 'Adrián, tus padres te deberían haber llamado María Dolores".

Otra más: "Nos sentábamos todos juntos por orden de lista excepto a Adrián, [al] que separaba de nosotros. Cuando teníamos Inglés no salía al recreo. Una vez le ató a la silla con cinta aislante porque al estar sentado solo, como marginado, se entretenía con cualquier cosa. Le ató las piernas a la silla y, al querer defenderse Adrián, le ató las manos. Cada vez que pasaba por detrás le metía una patada".

Según el informe forense solicitado por el juzgado y elaborado por el Instituto de Medicina Legal de Cáceres después de explorar al menor -que dota de "veracidad" al relato del pequeño-, las "pesadillas", la "tristeza", la "sintomatología ansiosa", las "psicosomatizaciones", la "baja austoestima" y "el déficit en el control de esfínteres" posteriores podrían hallarse "correlacionados con una percepción de vivencia de maltrato psicológico por parte de los docentes del centros escolar".

(...)

En Moraleja -algo más de 7.000 habitantes- hoy hay un sol de calendario, un instituto, dos colegios de Primaria, una guardería pública, tres gasolineras, tres centros comerciales, una ganadería de toros de lidia, un abuelo que nos hace de guía, un monolito que recuerda a un vecino militar que murió en el Yakovlev y un río donde hoy nadie se moja.

Hablamos con Vicente Pizarro, el director del centro donde ocurrieron los hechos y que fue denunciado junto a otros cuatro docentes por aquella mañana en que la clase fue un Abu Ghraib chiquitito y oscuro.

El director da la mano muy fuerte, nos remite a la Dirección Provincial de Educación y corrobora lo ocurrido.

-El profesor ya no da clases aquí -se apresura a decir.

-¿Qué pasó?

-Es algo que es mejor no recordar...

La madre sí quiere hacerlo.

Hay que fijarse mucho para ver que Sonia tiene algunos padrastros mordidos. No hay que fijarse nada para lo otro: la culpa que muerde.

Dice que se sintió "responsable" de lo que pasó. "¿Puedes creerlo?". Que a veces, después de aquello, se echaba a dormir junto al niño en su cama. "De rodillas". "Porque me sentía culpable por haberle mandado a clase cuando él no quería".

-¿Qué pasó?

-Fui a hablar con el profesor. Cuando llegué, estaba apoyado en la mesa -relata Sonia-. Le pregunté que cómo se comportaba el niño. Me dijo que bien, pero que era muy despistado. "Me han dicho que le has atado", le solté. «Ah, sí», me contestó. Se giró, cogió la cinta de embalar que tenía en la mesa y me dijo: "Sí, mira, con esto he atado a tu hijo".

Los padres de los demás niños fueron hablando con los suyos y confirmando las agresiones. La inspección educativa acusó recibo y elaboró un informe. Los psicólogos le decían a la madre que denunciara lo sucedido. La madre acudió al cuartel de la Guardia Civil en julio de 2011. La Policía Judicial de Coria investigó finalmente lo ocurrido. Junto al docente de Inglés, aparece la Junta de Extremadura como responsable civil subsidiaria. Y luego hay otras cosas que nunca más sabremos pero los niños sí.

"El profesor de Educación Física decía que era un juego meterle pellizcos a Adrián", escribe otro compañero en la documentación que obra en la causa. "Todos los días le teníamos que meter puñetazos, pellizcos... Adrián se quedaba tirado en el suelo y el profesor no nos dejaba que fuéramos para ver si estaba bien. Se quedaba llorando".

Al profesor que impartía Educación Física se le tomó declaración y quedó exculpado. Lo mismo que pasó con el director, la tutora y el psicólogo del colegio. Quedó encausado el maestro de Inglés, ese hombre en el que confluyen todos los alumnos.

"Es increíble que en pleno siglo XXI, en sociedades avanzadas, exista un trato tan injusto a la infancia", señala José María Garzón, el abogado de la madre. "¿Es un niño de nueve años culpable de tener el síndrome de falta de atención? ¿Por qué tenemos profesionales tan poco preparados que hacen daño de esta manera?".

"Yo quiero saber por qué ese ensañamiento con mi hijo. Lo físico se puede borrar. Lo psicológico queda de por vida. No quiero dinero. Quiero que ningún niño con TDAH vuelva a pasar por esto".

Aunque las especialistas que trataron al menor señalaron que -además del tratamiento farmacológico- era necesario "apoyo psicopedagógico por parte del centro educativo", ya conocen el final de esta historia.

Lo que da miedo esta vez, decíamos, no es una careta de hombre lobo ni un motosierra de goma.

(...)

El jueves hablamos con Adrián, durante el recreo, con su madre delante y con todas las cautelas detrás. Lejos del enjambre matinal de gritos y risas.

Charlamos de fútbol, de una novia que no tiene, de sus ojos azules, de lo que molan los coches deportivos, de los malos momentos y de los buenos amigos.

Sólo al final refiere la historia aquella. Sentado. Con las rodillas juntas y las palmas de las manos escondidas entre los muslos. Esta vez como si tuviera la lengua atada con esparadrado.

Adrián le pregunta a la madre.

-¿Esto va a terminar bien, verdad, Sonia?

Fuente:

http://www.elmundo.es/espana.html

Sobre hiperactividad y déficit atencional

 

deficitatenc000Hiperactividad (TDAH)

Fernando Mulas

El concepto de “actividad” se contempla en nuestra sociedad como algo positivo propio de la  naturaleza humana, cuyo óptimo ejercicio de la misma promueve los avances y el desarrollo de activos procesos creativos que cambian inexorablemente los horizontes de la humanidad,  transcendiendo a futuros inimaginables.

     Una persona por tanto muy activa suele ser positivamente considerada sobre todo cuando se asocia la facultad de la creatividad y, aunque en determinados casos esta última sea una característica relevante, desafortunadamente no siempre es consustancial con las personas que presentan un exceso de actividad en el contexto clínico de lo que se denomina “Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad“, bien conocido por su acrónimo de TDAH, en cuyo cuadro clínico están presentes los otros dos síntomas cardinales: la impulsividad y sobre todo la inatención.

     Aunque se usa el término “hiperactivos” para etiquetar a estos niños, el problema  mas relevante y de significación mas trascedente para ellos es el del “déficit de atención”, dado que su persistencia va a condicionar dificultades asociadas del aprendizaje con más que probable fracaso escolar, que suele ponerse en evidencia en edades más tardías respecto a cuando el niño se mostraba sobretodo hiperactivo, ya que con la edad la hiperactividad va disminuyendo. Estos niños son entonces etiquetados como de vagos y poco solidarios, mostrando tendencia a ir a su aire.

      Una actitud negativa hacia ellos provoca que a la larga se afecte su propia consideración o autoestima, que va disminuyendo progresivamente y hace bueno lo de la profecía auto cumplida, ya que de tanto oír comentarios negativos al final se los creen ellos mismos y apenas se esfuerzan. Las dificultades escolares se hacen progresivamente más ostensibles lo que provoca no pocos abandonos en los estudios, así como su marginación y exclusión social, aceptando ellos mismos sin más consideración sus carencias y todas sus limitaciones.

 

     Este cortejo  sintomático fue atribuido inicialmente a una base de disfunción conductual y social, que ahora ha quedado complejamente desechada con la evidencia de las investigaciones de las últimas décadas, considerándose el cuadro clínico como un trastorno del neurodesarrollo que tiene una base fundamentalmente genética de carácter poligénico hasta en un 80% de los casos. Consecuentemente están alterados los sistemas bioquímicos relacionados con determinados neurotrasmisores cerebrales, como la dopamina y la noradrenalina, implicando ello una disfunción localizada preferentemente en el área dorso lateral del lóbulo frontal cerebral.

     Estas disfunciones a su vez condicionan cambios en el tamaño cerebral de estos sujetos que muestran una reducción de un 4% de su volumen total en relación con los grupos controles, aunque tengan una inteligencia normal. También los estudios neurofisiológicos muestran alteraciones relacionadas, como ocurre con los potenciales evocados P300 a estímulos infrecuentes que evidencian un alargamiento de la latencia del potencial y una disminución de la amplitud de la onda. Más recientemente la cartografía cuantificada de las ondas eléctricas cerebrales han demostrado evidencias que categorizan mejor a los niños TDAH. Por tanto hoy día no tienen ningún fundamento los que apuntan a un origen puramente conductual o de personalidad.

     Con estas descripciones publicadas y replicadas por toda la comunidad científica internacional nadie se atreve a cuestionar la base neurobiológica del trastorno,  excepto los que sin fundamento o por creencias subjetivas desoyen lo que demuestra la medicina de la evidencia. Por ejemplo, una persona puede curarse de un proceso tumoral coincidiendo con el hecho de estar tomando una dieta especial, pero mientras no hayan estudios doble ciego y replicados que soporten tal coincidencia, no se puede generalizar que  dicha dieta cura el proceso cancerígeno.

     Una vez demostrado el origen biológico resulta obvio utilizar los recursos farmacológicos que han mostrado evidencias positivas con riesgos inconsistentes en relación al beneficio que se logra con los fármacos estimulantes y los no estimulantes. Los primeros producen efectos dopaminérgicos y los segundos noradrenérgicos en correspondencia con  los sistemas de neurotransmisión afectados, estando implicados los genes responsables del trasporte de dichas sustancias para su adecuada función en la sinapsis cerebral. Debe tenerse presente que el que exista un base genética no quiere decir que el trastorno sea significativo de por vida ni que estos fármacos tengan que tomarse para siempre, pues en nuestra experiencia la mayoría de los casos tratados oportunamente tienen un pronóstico favorable.

     Si al tratamiento farmacológico se acompaña una intervención psicopedagógica en el contexto de una terapia “combinada” adaptada a cada caso concreto, a modo de un traje hecho a medida con carácter individualizado, la evolución cambia muy positivamente. Se consigue una mejoraría académica así como un mayor control de los problemas conductuales y comórbidos que puedan presentarse. Ello repercute en un considerable beneficio en los esfuerzos necesarios a largo plazo, en las repercusiones económicas consecuentes, y en la mejor integración psicosocial futura.

     No hay que dejarse llevar por cantos de sirena que cuestionen las evidencias cuando en estos chicos está en juego su calidad de vida, la de sus familias y su futuro. Al igual a como sin darnos cuenta los hijos nos miran como señal de llamada para que les ayudemos, hay que aprender a mirar a donde están las evidencias que aportan las soluciones más oportunas para la que la actividad que referíamos al comienzo sea más organizada, mejorando las funciones ejecutivas y el control del impulso inhibitorio. Enseñemos a estos niños y adolescentes a madurar en las mejores condiciones posibles, facilitando que sean ellos protagonistas decisorios de su propio y mejor futuro.

 

Fuente:

http://blogs.lasprovincias.es/mihijomellama/

“Todo el mundo habla de niños hiperactivos, pero muy poca gente sabe qué es el TDAH”

 

Sandra Melgarejo

Isabel orjalesSegún Isabel Orjales, profesora del Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Facultad de Psicología de la UNED, el TDAH es “el trastorno más popularmente desconocido”. En su opinión, existen muchos tópicos que interfieren en el diagnóstico y abordaje del TDAH, y falta comprensión en el entorno escolar. Contra esto, Orjales recomienda traducir los protocolos específicos en acciones concretas y ahondar no solo en la detección precoz, sino en la intervención psicoeducativa posterior.

¿Cuál es la situación actual del TDAH en España?

El TDAH es el trastorno más popularmente desconocido. Todo el mundo habla de niños hiperactivos, pero hay muy poca gente que realmente sepa cómo es un niño con TDAH. Todavía existen muchísimos tópicos que interfieren en las medidas que se toman, sobre todo en el ámbito educativo. El problema no solo concierne a los síntomas que tiene el niño en el aula –que se podrían resumir en que se comporta como si tuviera dos o tres años menos que el resto por su inmadurez, aunque pueda tener altas capacidades intelectuales–, sino a la falta de comprensión en el entorno escolar, porque existen muchos docentes que están erróneamente convencidos de que el diagnóstico del TDAH se puede basar solo en lo que ellos ven en el aula y las medidas educativas que toman se basan en sus hipótesis. Así ocurre que hay niños con TDAH que no tienen un perfil exagerado de hiperactividad o que tienen muy buena capacidad intelectual y compensan algunos ámbitos, y que por ello son malentendidos por los profesores.

No obstante, la primera voz de alarma ante un posible caso de TDAH suele darse en el colegio, ¿no es así?

Sí. La impresión popular es, incluso, que hay un sobrediagnóstico de TDAH, que ahora todos los niños son hiperactivos, al igual que en otra época todos eran disléxicos. El problema es que el TDAH es muy difícil de diagnosticar: requiere que puedas comprobar que los síntomas de desatención, hiperactividad, impulsividad, etc., que evolutivamente tienen todos los niños, son más crónicos en este caso y no van a mejorar si no se hace una intervención específica. Y eso requiere tiempo.

¿Por eso se retrasa el diagnóstico y el tratamiento?

Suelo insistir en que la intervención psicoeducativa debe comenzar antes de que se cierre el diagnóstico, cuando los síntomas empiezan a generar problemas y se ve claramente que las medidas educativas normales, escolares y familiares, no dan resultado. Si la intervención se inicia y realmente el niño tiene TDAH, tendrá un cuadro más moderado; y si había otros condicionantes, el niño se estabilizará y el diagnóstico o el descarte del TDAH llegarán antes.

En ocasiones se cuestionan los diagnósticos de TDAH, ¿por qué?

Porque los síntomas que presenta un niño con TDAH son comunes a todos los niños, responden a una inmadurez de las funciones asociadas al lóbulo frontal, que maduran con el tiempo. El problema de los niños con TDAH es que tienen un retardo en la maduración. Lo que pasa es que también son funciones que se educan: la impulsividad se puede reducir, la atención mejora… Los profesores pueden tener dificultades para discriminar si el problema que tiene el niño se puede arreglar con medidas educativas generales, con medidas educativas específicas o con un entrenamiento muy costoso. Pueden pensar que es algo que depende de la voluntad del niño o que requiere más disciplina por su parte.

En este sentido, es importante que los profesores entiendan que ellos son un puntal incuestionable en el diagnóstico porque necesitamos información lo más pormenorizada posible sobre las dificultades que tiene el niño en el aula, pero luego necesitamos mucha más información para poder confirmar sus hipótesis de diagnóstico.

¿Cómo se coordina la intervención educativa con el ámbito familiar y sanitario?

Todavía estamos muy en pañales. Están apareciendo protocolos conjuntos de Sanidad y Educación que son importantísimos, se tienen que ir traduciendo en acciones concretas, pero todavía están más ligados a la primera fase, la detección y el diagnóstico, que a la intervención psicoeducativa posterior. Indudablemente, tiene que haber una conexión muy importante: el médico no puede ajustar la medicación sin la información del impacto que tiene la medicación; y el centro educativo no puede hacer que el niño sea más eficaz a través de programas de intervención y de entrenamiento cognitivo si no está apoyado por un tratamiento farmacológico adecuado.

Fuente:

http://www.comunidad-tdah.com/

Trastorno Negativista Desafiante en niños con TDA/H

 

TNDLA NEGACIÓN: ¿VIRTUD O PROBLEMA?

Fernando Mulas

Hay momentos en la vida que se resuelven positivamente solo con las dos letras que configuran la negación por excelencia, que simplemente es el NO. En ocasiones este adverbio es más importante que el SI, pues suele suponer un rechazo a algo que se nos ofrece sin garantías para el que lo recibe y esa loable actitud implica una posición forzada que muchas veces es difícil de mantener. Decir que sí suele ser más fácil que decir que no.

     Cuando esa actitud de rechazo es consecuencia de un análisis sensato y reflexivo generalmente tiene un gran valor por lo que ello representa, pero cuando nace de un impulso sistemático que no responde a la lógica sino mas bien a una actitud predeterminada, que se repite una y otra vez, nos encontramos ante una posición de consecuencias muchas veces desfavorables para el equilibrio del sujeto que presenta el negativismo a ultranza.

     Bien es cierto que hay épocas vitales que reconocemos que esta actitud es bastante frecuente y por ello entendemos como normal. Suele ser la de los albores de la adolescencia cuando de forma fisiológica la propia madurez y el querer autoafirmarse, como persona individual y con entidad propia, les lleva a estos chicos o chicas a adoptar una actitud de rechazo a todo lo que se vislumbra ante sus ojos.

     Los padres se desesperan viendo como a estas edades las respuestas se convierten frecuentemente en una desconsideración a todo lo que se les ofrece. Casi todo les parece mal, los padres no tienen ni idea ni saben comportarse, los profesores lo hacen fatal, todos les tienen manía, y cualquier insinuación o consejo habitualmente es rechazado. Hay que tener paciencia ya que generalmente solo cuestión de tiempo procurando ejercitar como sortear las situaciones límites sin entrar directamente en el choque con nuestros hijos, practicando sin descanso lo que vulgarmente se denomina tener mano izquierda.

     Se procurará encontrar las situaciones en que los hijos estén mas receptivos, dejándoles que ellos se vean como partícipes y autores de sus decisiones, aunque éstas hayan sido mediadas o enfocadas adecuadamente por sus progenitores. Un enfrentamiento abierto generalmente es un fracaso y eso hay que evitarlo.

     Los problemas son más graves cuando la actitud negativista se corresponde con otros trastornos del neurodesarrollo, como suele ocurrir con relevante frecuencia en el denominado Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Nos encontramos entonces ante lo que se denomina una comorbilidad, pudiendo aparecer los síntomas muy pronto aunque sea más evidente a partir de los 6 o 7 años. Debemos entonces solicitar una valoración para descartar un TDAH de la mano de especialistas con experiencia, dado que un tratamiento precoz de la base del problema evita muchos otros en la evolución pronóstica.

     Se debe también estar vigilantes para ver si aparecen problemas de conducta asociados como una actitud desafiante, teniéndose que considerar entones el diagnóstico del Trastorno Negativista Desafiante (TND), una problemática que se acrecienta con los años y que el devenir la pubertad hace que sea muy difícil el manejo de estos chicos, con el peligro de que sus padres los dejen por imposibles.

     El TDN es una entidad clínica bien definida que precisa unas pautas para su manejo y en otras ocasiones es necesaria medicación específica. En su comportamiento estos niños se caracterizan porque se muestran oposicionistas con los adultos, incluso provocadores, desafiando las normas de los mayores y molestando a los demás con resentimiento. El humor de estos chicos muestra enfados frecuentes, se quejan de lo que le hacen los demás y de que les molestan, por lo que también pierden a veces la compostura y pueden llegar a agredir.

     Una evolución desfavorable o sin tratamiento supone el riesgo de un futuro trastorno disocial, consistente en que el sujeto presenta frecuentemente un patrón de conducta que transgrede los derechos básicos de los demás, incumpliendo las normas sociales propias de su edad.

     Debe tenerse en cuenta que un 50% de los TND son niños con TDAH que no están diagnosticados ni tratados como tales, por lo que un buen enfoque diagnóstico y terapéutico de ambos trastornos siempre será rentable para el futuro. Y si usted lee lo expuesto y resuelta que está en desacuerdo con todo lo dicho, tal vez debería ir a un especialista porque apunta maneras y seguro que todavía está a tiempo de mejorar en beneficio suyo y de los que le rodean.

Fuente:

http://blogs.lasprovincias.es/mihijomellama/

Tesis vs praxis en el TDA/H: Cuando la teoría sólo representa una utopía en este enmierdado país

 

tdah tratamiento multimodalEl Consejo de Europa solicita que se garantice el tratamiento multimodal a afectados por TDA/H

 

La Asamblea del Consejo de Europa ha aprobado una resolución que solicita a sus estados miembros que garanticen el tratamiento integral de los niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Este documento, en cuya elaboración ha participado el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) del Instituto de Salud Carlos III, pide criterios más rigurosos de clasificación de este trastorno para evitar el sobrediagnóstico, así como una mejor formación de los profesionales para acabar con el infradiagnóstico. Se propone también que el tratamiento farmacológico sea el último recurso, siempre en combinación con otras actuaciones psicoeducativas y de mejora del comportamiento.

CIBERSAM defiende las conclusiones de esta resolución, que reclama que se forme a los profesionales sanitarios para garantizar el diagnóstico precoz y el tratamiento integral de los afectados por TDAH, uno de los desórdenes más comúnmente diagnosticados en la infancia en todo el mundo, y que afecta a 3,3 millones de niños y adolescentes sólo en la Unión Europea.

"Se debe potenciar también la educación de los padres y los profesores sobre el diagnóstico y el tratamiento del TDAH, y ofrecerles técnicas para mejorar el comportamiento de los niños", señala el doctor Celso Arango, director científico del CIBERSAM, quien también resalta que esta resolución "reclama que se investigue sobre los posibles efectos adversos de los medicamentos a largo plazo".

Según esta resolución, aprobada por el Comité Permanente de la Asamblea del Consejo de Europa por unanimidad el pasado viernes 6 de marzo, "la investigación en el tratamiento del TDAH se ha focalizado fundamentalmente en las intervenciones farmacológicas sin la suficiente consideración por otras opciones terapéuticas como las intervenciones psicosociales destinadas a enseñar a los niños con este trastorno habilidades que les permitan mejorar su comportamiento".

Fuente:

http://www.infosalus.com, a través de http://www.fundacioncadah.org/web

(Sobre el TDA/H) Una madre agotada

 

Laura Collado

cansadaAgotada. Así me siento hoy, ayer, antes de ayer. Así me siento yo, pero también todas las familias de niños con TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) y, ¿por qué no decirlo alto?, todas o la mayoría de las veces nosotras, las madres. Pero si nos sentimos todas así, ¿por qué hay tan poca gente que nos entienda?

¿Por qué en cada cambio de tutor tenemos que volver a contar el tipo de trastorno que sufren nuestros hijos y el tipo de adaptaciones que le vendrían mejor? Todo esto, con buenos modales, alabando una y otra vez su comprensión, apoyo (aunque en muchas ocasiones sea nulo), para que el trato hacia nuestros hijos sea lo más comprensible posible.

Esto anterior, personalmente, es lo que más me agota; porque veo muy injusto que nosotros tengamos que estar semana sí, semana no recordando a unos profesionales lo que nuestros hijos necesitan para poder llevar el curso más o menos normal. Pero creo que los maestros tampoco son del todo culpables de nuestra desesperación, porque son muy pocos, por no decir casi ninguno, los que de verdad están formados sobre las adaptaciones que necesitan los niños con TDAH.

¿Por qué no son obligatorios los cursos de formación sobre este tipo de trastornos? ¿Por qué no es obligatorio llevar a cabo el protocolo de actuación (que tanto han tardado en diseñar desde la Consejería)? Puf...

Estoy agotada, porque es muy duro ver día tras día cómo tu hijo vuelve del colegio con la agenda en blanco, porque se le ha olvidado apuntar lo que han dado, y nadie se lo ha recordado, y, claro, tengo que ideármelas con mis apuntes para repasar por nuestra cuenta lo que creo que más falta le hace. Si preguntaran por separado a cada familia de TDAH qué hacen por las tardes, todas coincidirían en responder: estoy sacando otra vez Primaria, Secundaria.

Estoy agotada porque cuando tu hijo te pregunta: "mamá, ¿por qué yo no tengo tiempo para jugar como mis amigos?", tú tienes que inventarte una historia sobre el esfuerzo y su fruto (que la mayoría de las veces no lo ven). O: "mamá, ¿por qué cuando llego a clase se me olvida lo que estudiamos ayer?".

Estoy agotada porque es muy duro escuchar de la boca de tu hijo: "Mamá, ¿por qué no soy inteligente?".

Estoy agotada porque es muy difícil que no te salten las lágrimas al final del día cuando escuchas : "Gracias, mamá, y perdóname" (aquí es cuando de verdad sientes que te estás esforzando).

Estoy agotada, porque es muy duro ver cómo la consejera de Educación del Principado está tan ocupada (tendrá tanto lío con la educación de sus hijos como yo) que no tiene tiempo para escuchar lo que nosotras, las familias, queremos transmitirle sobre lo que solicitamos para la educación de los niños con TDAH. Seguro que está ocupadísima, por eso siempre manda en su lugar a personas cercanas a ella. Pero, ¡no! No queremos eso, queremos verla y entrevistarnos personalmente con usted, porque seguro que sabe escucharnos y entendernos como nos merecemos (o eso creo yo).

Con todo este agotamiento quiero terminar diciendo bien alto: soy feliz y esto nada ni nadie lo va a cambiar. Y si de verdad queremos a nuestros hijos les tenemos que transmitir que todo lo que se propongan lo pueden conseguir.

Fuente:

http://www.lne.es/

‘Me preocupa que mi hijo no tenga amigos’

 

ACOSO‘Mario’ disfrutaba de las actividades solitarias, y aunque a él no le importaba,
sus padres pensaban que algo le pasaba.

Redacción Frontera

        

HISTORIA DEL PADECIMIENTO

“Mario” es un adolescente de 13 años de edad, originario y residente de la ciudad de Tijuana, vive con sus padres, estudia primer año de secundaria.

Fue la madre del paciente quien solicitó la valoración de primera vez, ya que en la escuela le habían reportado los maestros que su hijo no se relacionaba con los demás niños, y que había habido ciertos incidentes donde otros compañeros se burlaban de él, por lo que sospechaban que era víctima de bullying.

La madre comentó que “Mario” es hijo único, por lo que se acostumbró a estar solo desde chiquito, además como ella ya lo tuvo a la edad de 40 años, tampoco convivió con primos pequeños, ya que todos estaban más grandes. Por tal motivo ella pensaba que su hijo había tomado el comportamiento e incluso la manera de hablar de los adultos. Incluso hasta la manera de vestir siempre había sido muy formal.

También era muy cuidadoso con todas sus cosas, no le gustaba que nadie las tocara, tenía sus horarios y rutinas muy bien establecidos; la madre comentó:

“Era muy obsesivo con el orden y con la limpieza, pero como así soy yo, pues yo lo he visto normal”.

En la escuela nunca tuvo problemas de aprendizaje, aunque los maestros reportaban todo el tiempo que era muy distraído, y parecía que no le importaba la clase, en los exámenes contestaba todo correctamente.

Al entrevistar a “Mario” comentó que no quería ir a consulta con un “sico-loco” porque él no estaba loco, que los compañeros lo molestaban porque eran unos tontos y que por eso a él no le gustaba juntarse con ellos: “Dicen puras tonterías, cosas que no tienen sentido, y cuando los corrijo se ríen de mí, por eso mejor prefiero quedarme en el salón leyendo o si me dejan me meto a la biblioteca”.

Al final de la consulta, se le preguntó a la madre, independientemente del motivo por el que le sugieren en la escuela que acudiera a consulta, cuál era el objetivo de ella y sus expectativas, a lo que contestó: “Yo lo único que quiero es que mi hijo sea feliz; antes me daba orgullo que todos me decían que era muy maduro y que actuaba como adulto, pero ahora me doy cuenta que eso hace que no sea aceptado por niños de su edad”.

 

Análisis del caso

A “Mario” se le elaboró una historia clínica completa y se le entregaron algunos cuestionarios para contestar tanto los padres como los maestros. Además de las consultas en siquiatría infantil, se le pidió una valoración por el área de sicología.

Después de varias consultas, fue diagnosticado con un “Síndrome de Asperger”. Los padres estuvieron sorprendidos cuando se les informó que este síndrome formaba parte de los trastornos del espectro autista. Inicialmente dijeron que pedirían otra valoración por otro especialista, pero

posterior a acudir al Taller para Padres sobre “El Asperger en la adolescencia”, decidieron continuar con las terapias que se le propusieron.

Los principales objetivos de tratamiento fueron el mejorar sus habilidades sociales como presentarse, iniciar conversaciones, hacer cumplidos, dar las gracias, unirse al juego, cooperar y compartir. También identificar y expresar sentimientos de forma apropiada.

Desde el año 2007 se declaró el 18 de febrero como el día internacional del Asperger, en recuerdo del nacimiento de Hans Asperger, quien publicó un trabajo sobre la definición de “sicopatía autística en la infancia”.

El síndrome de Asperger es un trastorno que se caracteriza por problemas en el desarrollo de las destrezas sociales y del comportamiento. Muchos niños con síndrome de Asperger tienen inteligencia normal o superior a lo normal, aunque generalmente articulan palabras a la edad de 2 años, sus patrones del habla pueden ser algo raros.

La mayoría de los niños con síndrome de Asperger tienen dificultad en la interacción con los niños de su misma edad. Tienden a ser solitarios y pueden demostrar comportamientos excéntricos. Las dificultades con la coordinación son también comunes por lo que con frecuencia son malos en los deportes.

Debido a que tienen mayor funcionalidad durante la niñez, en algunos casos se puede hacer una detección de manera tardía, además de que el diagnóstico es más complicado de establecer.

Sin embargo, en la etapa de la adolescencia, cuando se requiere mayor interacción e inclusión social, pudiera ser que a los padres y los maestros les llame la atención el comportamiento del joven, ya que para ellos será más difícil comprender las reglas sociales y el lenguaje no verbal, por lo que además podría desarrollar un algún trastorno de ansiedad o depresión.

Los niños con síndrome de Asperger pueden tener además otros trastornos siquiátricos incluyendo el trastorno por déficit de atención o el trastorno obsesivo compulsivo.

Los siquiatras de niños y adolescentes tienen el entrenamiento para evaluar los trastornos del desarrollo y pueden trabajar con las familias para diseñar programas de tratamientos apropiados.

Actualmente, el tratamiento más efectivo envuelve una combinación de sicoterapia, educación especial, modificación del comportamiento y apoyo para las familias.

El resultado para los niños con síndrome de Asperger es generalmente más prometedor que para aquellos con autismo. Debido al alto nivel de funcionamiento intelectual, muchos de estos niños terminan la preparatoria y asisten a la universidad.

Aunque los problemas con la interacción social y la percepción persisten, ellos pueden también desarrollar relaciones duraderas con la familia y los amigos.

Fuente:

http://www.frontera.info/Home.html#Portada

Síndrome de Asperger. Que pase desapercibido no quiere decir que sea invisible.

 

Aspie

… La mayoría de niños con Síndrome de Asperger (a partir de ahora SA) siguen pautas de desarrollo normales, por lo que es frecuente que pasen desapercibidos. Es justo cuando empieza la escolarización y se inician las relaciones sociales con sus iguales, cuando aparecen los problemas.
La historia de este artículo surge tras emitir un diagnóstico de SA, cuando empiezan a llegarme comentarios de una persona dentro del ámbito de la Consellería de Sanidad haciendo comparaciones estrambóticas sobre cómo pretendía yo disfrazar un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), como si fuera un SA. Eso me dolió como profesional y como persona, dado que, ya es bastante difícil poner etiquetas por todo lo que ello implica, como para inventármelas o disfrazarlas.
La cuestión es ¿por qué se asocia el TDAH y el SA?
Porqué a pesar de ser condiciones completamente diferentes e independientes ambas están dentro de los llamados Trastornos del Neurodesarrollo. Es habitual que se produzca esta asociación, además, porque el componente genético es muy importante en ambos casos, también se comparten ciertos síntomas sobre todo en los primeros años de vida (cuando el solapamiento parece ser mayor). Así, dada la significativa interrelación, en ocasiones, existen dificultades a la hora de establecer el diagnóstico desorientando así a las familias y profesionales.

Es el momento de preguntarnos ¿cuáles son los síntomas asociados principalmente en la primera infancia del TDAH y SA?

Es importante tener en cuenta que los motivos suelen estar bastante diferenciados en la mayoría de ocasiones, en rasgos generales son los siguientes:
Dificultades en la interacción social.
Falta de empatía, les cuesta establecer relaciones con los demás niños e interpretar los sentimientos de los demás. En el TDAH, el niño se acerca a los demás pero a veces es rechazado por ser molesto al no controlar sus impulsos, realmente no sabe relacionarse. En cambio en el SA no siempre le interesa, no se acercan a los otros niños, por lo que se relacionan poco.
Problemas en la comunicación.
Carencia de imaginación y creatividad, fallos en la comunicación no verbal y falta de conversación. Las carencias en TDAH suelen ser del lenguaje expresivo y receptivo (oraciones más cortas y de menor complejidad, no se comprenden por perder parte de la información) e incluso se puede dar un retraso en la adquisición del código fonológico y del nivel morfológico. Por el contrario, en el SA, los problemas son en la comunicación pragmática, que implica el uso que hacemos del lenguaje: falta de comprensión de los códigos de lenguaje no verbal, el doble sentido, las ironías, las mentiras… Así como, problemática para iniciar, mantener y terminar conversaciones de forma apropiada.
Frecuentes rabietas.
Son rabietas producidas por razones diferentes; en el TDAH por no comprender el concepto de “después”, les cuesta mantener un adecuado control de espera sobre sus necesidades o deseos y en el SA por su inflexibilidad ante los cambios.
Dificultades en el juego.
En el TDAH es por falta de atención sostenida y elevada impulsividad y en el SA es por rigidez y por la falta de interés en la experiencia social.
Déficit de las Funciones Ejecutivas.
Como son: problemas atencionales, de autocontrol y autorregulación de la conducta, de planificación, de organización, de memoria de trabajo, etc. No todas las Funciones ejecutivas están afectadas al mismo nivel, en el TDAH suele presentar una atención más dispersa y les cuesta detenerse de forma sostenida ante los estímulos, costándoles filtrar la interferencia. En el SA la atención es deficiente, por falta de interés. Si hacemos un examen más exhaustivo, en el TDAH hay mayores problemas en la inhibición de respuestas en tareas de go/no go,  en la planificación de actividades y memoria de trabajo. Mientras que en el SA hay peores respuestas en la selección de tareas de flexibilidad cognitiva.
Por todo lo dicho con anterioridad, no es tarea fácil establecer las fronteras entre S. Asperger y TDAH, de ahí la necesidad de un buen diagnóstico.
A modo de resumen, hay que saber que el SA tiene afectados la comunicación, la sociabilidad y presenta intereses restringidos (en distintos grados) y que el TDAH se relaciona más con problemas de autocontrol, caracterizados por los síntomas de inatención, hiperactividad e impulsividad.
Tras esbozar las principales diferencias técnicas, quiero volver al título de este artículo “Que pase desapercibido no quiere decir que sea invisible”, para decir que sería conveniente que la sociedad cambiara el “chip” y a pesar de que no haya rasgos físicos en este tipo de síndromes (lo cual hace que en muchas ocasiones pasen desapercibidos), o se confundan con otros trastornos, no quiere decir que no tengan unas notables necesidades de atención.
Seamos algo más reflexivos y no juzguemos por la primera impresión cuando vemos niños “mal educados” porque no saludan, o no miran a la cara, porque se les habla y no responden, cuando no empatizan con el resto de amigos, o cuando parecen no expresar sentimiento o emociones. Probablemente estos niños necesitan ayuda para entender que algo va mal o que estamos tristes, necesitando escucharlo ya que no les basta con nuestra expresión facial. Son niños que necesitan de una intervención educativa bien diferenciada, enfocada a mejorar las relaciones sociales y la gestión de las emociones, de este modo aprenderán comportamientos adaptados al entorno social.
Y sobre todo hablemos de inclusión, de comprensión y de información, porque a través del conocimiento desaparecen las diferencias, los miedos y muchas barreras.

“Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar los árboles, vivirá toda su vida pensando que es inútil” (Albert Einstein).

Marian Sirera Conca Pedagoga, especialista en Desarrollo Infantil-Atención Temprana y Autismo Infantil.

Fuente:

http://www.redcenit.com/noticias/

El gran negocio de los psicoestimulantes: “No todo es limpio”

 
gggDr. Joaquín Día Atienza

Seré breve y claro porque, según creo, lo que expondré seguidamente es un asunto bastante local. Como todos sabemos algunos de los fármacos han pasado a ser genéricos. La Administración obliga a las empresas que comercializan un fármaco liberado de la patente a que cumpla unos mínimos requisitos de biodisponibilidad que lo hagan lo más equivalente posible al previamente liberado. Me refiero al Concerta y su reciente liberalización, al menos en las presentaciones de 18, 36 y 54 mg. El precio del Concerta es el mismo que el genérico, por lo que por derechos del "que paga" se le debería dar el que el desee. Sin embrago, en Almería esto no es así. Como hemos tenido problemas de secundarismos importantes por los cambios en farmacia del Concerta por el genérico, hemos pedido a los padres que, debido a que el precio es el mismo, en farmacia no le cambien al genérico. Sin embargo, los farmacéuticos se han negado a hacerlo por lo que se ha indagado para ver cuál puede ser el motivo. La "malas lenguas" dicen, sin que yo pueda confirmarlo, que los farmacéuticos son gratificados con otros productos del laboratorio que fabrica el genérico a cambio de un determinado número de envases vendidos. Si no hay otro motivo, me cuesta creer la negativa de los farmacéuticos al cambio. De ser así la Administración debería llevar a los tribunales de justicia a aquellos que antepongan su bienestar económico a la justicia, es decir, que comercialicen con la desgracia de los demás. Esto podría quedar aquí, pero hay más. NADIE ME HA PRESENTADO EL GENÉRICO, NADIE ME HA EXPLICADO LA EQUIVALENCIA, LA BIODISPONIBILIDAD . LO QUE SI TENGO CLARO, CONJUNTAMENTE CON MIS COMPAÑEROS, ES QUE LOS GENÉRICOS DEL METILFENIDATO ESTÁN DANDO PROBLEMAS EN ALGUNOS PACIENTES. Espero que se imponga los derechos del usuario, es decir, del que paga.

Fuente:

http://diazatienza.es/

Afectados por el TDAH de toda Europa participan en una iniciativa para impulsar el cambio

 

real voicesEl informe Real Voices forma parte de la campaña ADHD Alliance for Change y pretende impulsar un cambio en las actitudes relacionadas con el TDAH en Europa. 

¿Cómo se desarrolló la campaña?

Se han recopilado historias y experiencias personales de gente afectada por el TDAH para asegurar que su voz se tenga en cuenta a la hora de elaborar políticas públicas. El apoyo a esta campaña se ha gestionado a través de la web www.adhdallianceforchange.eu, donde los usuarios pudiesen compartir su experiencia con el TDAH y todo aquello que les gustaría que cambiase.

En el período en el que estuvo abierta la campaña se compartieron un total de 109 historias en 9 países: Austria, Bélgica Croacia, Irlanda, Portugal, España, Suiza y Reino Unido.

¿De qué hablaban las experiencias que se compartieron?

La gran mayoría de las historias que se compartieron implicaron más de un tema. Destacaron por su recurrencia los siguientes temas:

- Necesidades educativas especiales (NEE) e inclusión social – (25%).

– Estigma, conocimiento y aceptación – (24%).

– Diagnóstico y tratamiento – (19%).

– Educación y formación profesional – (13%).

– Apoyo a las familias y psicoeducación – (10%).

– Capacitación de los pacientes – (9%).

Educación e inclusión social

Los niños con TDAH manifiestan una mayor dificultad para manejarse en el ámbito académico, que se puede notar en desventaja a la hora de realizar exámenes escritos debido a la alta exigencia que requieren. Además en cuanto a los deberes, les puede costar recordar hacerlos, entregarlos y llevarlos al colegio, y generar un conflicto con los profesores.

Los niños pueden tener la sensación de que no importa cuánto se esfuercen, porque se les niega la posibilidad de estudiar por no poder adaptarse a la forma de trabajo del resto de la clase. Esto además, puede generar conflictos entre padres y centros educativos.

Algunos testimonios

“No quiero una clase especial, solo que la escuela entienda e intente motivar a los niños en lugar de evitar el problema.”

“ He probado distintos medios para hacerles entender [a los profesores] las dificultades que estos niños tienen con el aprendizaje, pero el resultado es siempre el mismo. Para ellos, son niños que no prestan atención, que molestan al resto de la clase y que se portan mal.”

“No queremos tener problemas con la escuela, porque tenemos miedo de que, en represalia, traten todavía peor a mi hijo.”

Sugerencias de cambio

Las instituciones deben ser más conscientes de las necesidades de las personas con TDAH y contar con mejores instrumentos para atenderlas.

Ofrecer información precisa y basada en evidencias a todos los profesionales que deben estar en contacto con las personas con TDAH, tanto en escuelas y lugares de trabajo como en el sistema judicial, el sistema sanitario, la educación o los servicios sociales, para ayudarles a implementar intervenciones específicas relevantes.

Incluir el TDAH en los informes nacionales de resultados sanitarios y educativos, donde se reconozca el enorme impacto que supone este problema, y ayudar a las instituciones a comprender mejor los pasos que deben seguir para prestar asistencia a los niños y jóvenes afectados por el TDAH.

Estigma, conocimiento y aceptación

Las personas afectadas por el TDAH se enfrentan al estigma de muchas formas. Se les denomina “vagos”, “descarados” o incluso “intelectualmente discapacitados”.

Algunas personas siguen pensando que es un trastorno inventado, por ello en ocasiones el diagnóstico en sí puede suponer un nuevo desafío. El desconocimiento general sobre el trastorno, puede hacer que se convierta en una etiqueta que atraiga el estigma en lugar de la adaptación.

El TDAH puede acarrear aislamiento social no sólo para el que lo padece, sino también para su familia.

Además, por otro lado, los adultos se enfrentan al mito de que el TDAH es un trastorno únicamente infantil, y se les trata como si fuesen inmaduros.

Algunos testimonios

“Necesitamos cambiar el estigma asociado al TDAH, que lleva a la gente a pensar que los niños con TDAH son unos malcriados y que les falta disciplina.”

“La gente tiene que empezar a hablar de forma abierta acerca del TDAH y combatir el estigma que supone y que está provocando una gran confusión en la sociedad.”

Sugerencias de cambio

Trabajar todos juntos para acabar con los estereotipos.

Cuidar al máximo el lenguaje utilizado cuando se habla acerca del TDAH y de las personas que conviven con este trastorno.

Promover un mayor conocimiento del TDAH y de su impacto en las personas, sus familias y la sociedad en general, incluyendo la búsqueda activa de oportunidades para hablar con las personas afectadas por este trastorno y para conocer mejor su experiencia.

Comunicar ejemplos de buenas prácticas y compartir testimonios positivos de personas que han sido capaces de prosperar a pesar de este trastorno para eliminar el estigma.

Ayudar a las personas con TDAH a buscar y acceder a la asistencia que necesitan para desarrollar todo su potencial y contribuir de forma positiva en sus comunidades.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico y el tratamiento precoces del TDAH pueden mejorar la calidad de vida de los afectados. Sin embargo la falta de información para detección y el camino que hay que recorrer hasta el diagnóstico a veces no ayudan, generando una importante frustración tanto para los pacientes como para sus familias.

Las experiencias que se han compartido sobre este tema resaltan el constante paso de un especialista a otro en busca de un diagnóstico. Y es que llegar a un diagnóstico adecuado puede llevar años.

En cuanto al tratamiento del TDAH, una vez obtenido el diagnóstico, no siempre resulta sencillo para la familia. Para algunos padres, la decisión de iniciar un tratamiento con medicación resulta muy difícil y puede ser una fuente de conflicto familiar.

Algunos testimonios

“Los médicos y los profesores deberían estar entrenados para detectar el TDAH de inmediato y no dejar que los padres tengan que luchar para obtener una respuesta, que en muchos casos es negativa.”

“Me gustaría contar con más ayuda, pero no la hay. Lo poco que se puede encontrar es de pago y muy caro. Espero que algún día exista una asistencia justa para todos.”

“Su padre no quería que tomase medicamentos y tampoco aceptaba que tuviese TDAH. Ahora estamos luchando contra el TDAH, pero también nos enfrentamos a profesores sin la formación adecuada y a un padre que se basa en mitos.”

Sugerencias de cambio

Se debe mejorar en la detección precoz y en el control continuo del TDAH.

Fomentar el uso de las herramientas de detección estándar existentes para su uso en las diferentes etapas de la educación infantil, primaria y secundaria.

Adoptar un enfoque multidisciplinar para ofrecer un método más integrado para el control del TDAH.

Promover la detección del TDAH en adultos mediante campañas de concienciación e iniciativas en los lugares de trabajo.

Educación y formación profesional

Algunas de las experiencias que se han compartido en ADHD Alliance for Change hacen hincapié en la desesperación de las familias ante algunos profesionales médicos (que no han recibido formación específica sobre el TDAH) y algunos profesionales de la enseñanza. La mayoría de los profesores que conocen el TDAH es porque tienen un alumno que convive con este trastorno.

Pero la labor de concienciación, no debería estar limitada a educadores, sino también en el lugar de trabajo, el sistema judicial y en la sociedad en general.

Algunos testimonios

“La formación sobre TDAH debería ser obligatoria para los profesores, tanto en la escuela como en la universidad, médicos, policías, agentes de libertad condicional, etc., y debería constituir un módulo muy importante en todos los cursos de capacitación para estos profesionales.”

“Creemos que en términos de formación para los profesionales de la educación, aún queda mucho camino por recorrer; no están lo suficientemente preparados para tratar este tipo de diversidad en el aula.”

“Mi hermano tiene 35 años y ha padecido TDAH toda su vida. Lamentablemente, ahora está en la cárcel y eso me da miedo ya que, por lo que he visto, los funcionarios y el personal médico no saben en qué consiste el TDAH. Todos los que tenemos familiares con este trastorno tenemos que trabajar para que las autoridades judiciales y penales lo conozcan mejor y para proponer soluciones antes de que sea demasiado tarde.”

Sugerencias de cambio

Aumento en la provisión de servicios de asistencia.

Informar a profesores, profesionales de la medicina personas que trabajan en el sistema judicial y en el sector de la salud laboral acerca de las herramientas y los servicios disponibles para ayudar a las personas afectadas por el TDAH.

Compartir ejemplos positivos de lo que puede lograrse cuando se realizan pequeñas adaptaciones en la escuela y en el lugar de trabajo.

Apoyo a las familias y psicoeducación

Cuando un niño padece TDAH, el trastorno afecta a toda la familia. Puede provocar tensión en la vida familiar, lo que genera conflictos y en algunas ocasiones depresión, como consecuencia de un alto nivel de estrés y la exigencia que implica ayudar a su hijo.

Es frecuente que los padres sientan que nada es suficiente a pesar de los esfuerzos realizados y que los hermanos vean su situación social afectada por el estigma social y por los celos que se generan debido a la atención que reciben sus hermanos con TDAH.

Algunos testimonios

“Como padres, se nos hizo sentir que éramos unos incompetentes.”

“Mi salvación es el centro municipal al que acudo y donde recibo clases de terapia del habla y psicoterapia.”

“Resulta reconfortante hablar con ellos [otros padres]; hablamos el mismo idioma.”

Sugerencias de cambio

Facilitar el acceso a intervenciones y adaptaciones adecuadas en escuelas, lugares de trabajo y en el sistema judicial para las personas que conviven con el TDAH.

Garantizar unos servicios clínicos adecuados para la evolución y el control del TDAH durante la infancia y la edad adulta.

Ofrecer información sobre el TDAH para capacitarles para hablar del tema con profesores y otros padres, así como prepararles para los posibles desafíos que puedan surgir cuando el hijo llegue a la adolescencia.

Capacitación de los pacientes

Muchas de las historias que se han recopilado en este informe provienen de padres que se han enfrentado a retos importantes, que han luchado mucho y siguen luchando porque sus hijos tengan un futuro con más posibilidades.

A pesar de todas las presiones que sufren los padres y familiares, hablan de forma muy positiva de las personas con TDAH que tienen cerca.

Algunos testimonios

“Mi hijo es muy afortunado. Es muy inteligente y curioso, y tiene siempre cerca de su hermana, que aunque no le entiende muy bien, le adora, además de una buena familia y una escuela que le apoya.”

“Doy las gracias a Dios por darme un hijo tan maravilloso, que me ha enseñado el valor de las cosas que son realmente importantes en la vida y que me ha hecho ser una mejor profesional y una mejor persona.”

“La mayoría de las veces, el esfuerzo merece la pena y es satisfactorio. No cambiaría ni a mi hijo ni a mi familia por nada del mundo, pero me gustaría que hubiese una mayor concienciación acerca de cómo el TDAH puede provocar sutiles diferencias en niños que, de lo contrario, estarían perfectamente capacitados para la vida.”

Todas aquellas personas que decidieron participar en esta campaña y compartir sus experiencias desean ser escuchadas y que su llamamiento por un cambio en lo relacionado con el TDAH obtenga la atención que se merece.

Redacción: Carmen Chávarri – Content Manager.

Fuente:

http://www.tdahytu.es/